Zafiros y esmeraldas

Por: Wendy Grandchester

Capítulo 9 Un día inolvidable


Una invitación a perderme en su mundo. Si me he perdido desde la primera vez que lo vi. Estábamos en un punto perdido de una carretera cero habitada. No pasaban coches, no habían casas al rededor. Sólo un área boscosa y muchos, muchos árboles, mucha naturaleza y un riachuelo casi extinto. Y con él, era fácil apreciar lo hermoso de lo simple y natural.

—¿Te gusta?— Su mirada es tan azúl y tan intensa... su mundo... me pierdo.

—Me encanta cualquier lugar en que tú estás y me encanta formar parte de él.

—Y yo te quiero, Candy. Te quiero en mi mundo. Quiero que lo sigas haciendo mejor.— Siempre siento que sus palabras salen suplicantes e inevitablemente me conmuevo. Me conmuevo por el chico de alma frágil y necesitada. Y me conmuevo con ese beso que me está dando. Estoy tan pegada a su cuerpo, de pie, sintiéndolo... sus manos en mi vientre descubierto porque mi playera se sube inevitablemente al tener mis brazos alzados hacia su cuello y es un contacto tan cálido que me electriza. Mientras me besa con su hambre habitual, sus dedos juguetean y rozan mi vientre y más que un cosquilleo, es un escalofrío.

—Necesito que me transportes, Candy. Sácame de lo que es mi vida por un rato.— Me pide abandonando mis labios un instante y mirándome directo. Su mirada es tan... hermosa, tan fascinante y vuelvo a besarlo... quiero saciar mis ganas de él, quiero vivirlo. Para besarnos, nuestra diferencia de estatura a veces es una molestia. Terry me carga y engancho mis peirnas firmemente a su cintura y nuestras bocas consiguen una simetría perfecta. Es tan íntimo, tan delirante, nunca me habían besado de esa manera. Sus manos grandes y fuertes sujetan mi cintura para brindarme más seguridad mientras me devora y me consume a besos. Por primera vez se despierta en mí el morbo, un deseo increíble e irrefrenable... no me atrevo a expresarlo, pero deseo que me toque. Mi palma arde... arde fervientemente... debe ser mi deseo.

Debió adivinarme el pensamiento porque sus manos fueron descendiendo un poco y se situaron en mi trasero y en medio del beso me lo apretó sutilmente y yo gemí, gemí sobre sus labios. Mi palma ardió con más intensidad, hasta doler... siento que mi cuerpo y mis sentidos exigen algo que va mucho más allá de lo que puedo comprender.

—Te quiero, Candy. Desde que te vi. No tengo explicación en un tiempo tan corto, pero te juro que es así. Te necesito para vivir.

—Yo también te quiero... no puedo decirte el momento exacto en que te comencé a querer... a veces pienso que nací queriéndote... sin conocerte.— Me mantiene cargada, como antes. Me besa con más brío, como si su vida dependiera de mis besos y me gusta dejar que mis dedos se pierdan en su pelo. Araño su nuca, sus hombros y estar colgada a su cintura es más que alucinante y puedo sentirlo... puedo sentirlo excitado y es impresionante. De pronto me acuesta sobre la cajuela de su coche, él sobre mí y me besa sin parar. Tenerlo sobre mí es algo que me hace abandonar por completo la razón. Me besa el cuello, sé que me está marcando, vuelve a mi boca y suavemente acaricia mis senos en medio del beso. Me siento morir. Sus manos me exploran, recorren mi vientre, mis muslos, mis piernas y cada vello de mi piel se altera eléctricamente. Soy víctima de un éxtasis, de su pasión y me ahogo en nuestro deseo.

Mi celular decide sonar en ese preciso momento en que mis sentidos, articulaciones y extremidades están entumecidos.

—No contestes...— Me suplica Terry bajo su lluvia de besos y no puedo ni hablar.

—No hasta que te haya besado todita, por favor...

—Pero es que...

—Aún no termino de marcarte entera.— Y hasta dejé caer mi celular sobre el suelo seco porque todo en mí se desconcentró al escuchar esas palabras. Marcarme entera... su posesión, su sensualidad... es demasiado para mí. Mientras mi celular sigue sonando, Terry ha dejado mi vientre al descubierto y por primera vez se fija bien en el piercing de mi ombligo y se detiene. No sé por qué me abandona de pronto y me siento sobre la cajuela, desconcertada.

—¿Qué pasó?— Pregunto con temor... aún estoy conociendo los matices de su humor.

—Nada.— Me dice y no alza la voz, sólo sostiene mi piercing entre sus dedos y entonces comprendo.

—Es de Andrew...—Digo refiriéndome a la "A" que pende de mi ombligo, es pequeñita y discreta, de plata y con pedrería roja.— Terry me dedica la mirada más dura jamás y el alma se me atravieza como si me enterraran una daga. No me dice nada, sólo me mira y en sus ojos hay tanta furia que yo me encojo, me vuelvo pequeñita y tengo miedo de decir nada más.

—Devuelve la llamada. Tus padres tal vez están preocupados.— Recoge mi celular del suelo y me lo extiende. Lo tomo con manos temblorosas, tratando de descifrar su humor... y me da miedo lograrlo.

—Papi... sí, estoy bien. Hemos ido de paseo. Regresaremos para la cena. Sí, llevaré un invitado. También te extraño, mándale un beso a mamá.— Cuando termino de hablar, la sonrisa que se me dibuja en el rostro desaparece cuando veo el rostro de Terry, no sólo ha permanecido su dureza, sino que ahora también se ha tornado triste y yo no me atrevo a prenguntarle.

—Te quiere mucho tu papi. Recalcó la palabra con una sonrisa sarcástica, dándole el verdadero sentido infantil.

—Soy hija única, Terry. Toda la atención es para mí y es normal.

—Tienes mucha suerte.

—Terry... a mí me hubiera encantado tener hermanos... unas lindas hermanas como las tuyas, agradece por eso.

—No me arrepiento de mis hermanas. Me refiero a que tu papá te quiere.— Oh mi arrogante, mi niño perdido. Se me quiebra el alma cuando expresa esa necesidad vacía porque su padre lo quiera.

—Seguro que también a ti te querrá. Hasta lo compartiría contigo de vez en cuando.— Le digo y le guiño un ojo. Él sonríe débilmente, de lado, me mata.

—Por el momento me conformo con que me quiera su hija.— Sonríe, pero no veo que se le dibuje alegría, sigo sin descifrar su humor y tengo miedo de indagar en él.

—Yo ya te quiero, Terry. Te quiero mucho.— Me besa, fue un beso corto, rápido, con una mordida a mi labio inferior.

—Candice, no vuelvas a mentirme.— Me advierte y su gesto es severo, me achico.

—Es que pensé que...

—No lo hagas, nunca.

—No quise hacerlo, pero...

—Odio que me mientan. Y odio más que tú lo hagas.

—No quería que te molestaras...

—Candy... aunque me sacó un poco de onda la dichosa letra "A", no me molestó, lo que me molestó fue que trataras de engañarme con algo tan absurdo, no ofendas mi intelecto.— Me escupe con toda su arrogancia y sé que aunque me moleste, él tiene razón.

—Lo siento.— Me disculpo porque no sé que más decir y bajo la cabeza, arrepentida por algo tan tonto. Terry toma mi mentón entre sus dedos índice y pulgar y hace que lo mire.

—Candy... soy muy celoso, no tienes idea de cuánto. Pero no soy un ser irracional. Sé que tienes un pasado, una vida antes de mí, otros amores, otros besos y que todo es reciente. Que no estabas preparada para mí. Yo no te exigí explicarme la procedencia ni el origen del piercing, no tengo derecho de hacer eso. No pretendo ahogarte a penas comenzamos. Yo estoy aquí para que escribamos una página nueva y no voy a presionarte... cuando estés lista para dejar todo lo que te adhiere a él... lo dejarás y yo te daré tu tiempo y espacio aunque me maten los celos.— Se me aguaron los ojos y extendí mis brazos para recibirlo. Lo adoro... con locura, sin razón, sin tiempo, sin lógica, porque sí.

—¿Qué haces?

—Me lo estoy quitando...

—No, Candy. Yo me haré a la idea de que es la "A" de Andrew cada vez que bese este ombliguito.

Y entonces recupera su humor y tengo de vuelta a mi apasionado e insaciable chico malo, mi tierno cantante, mi arrogante insufrible. Sentado sobre la cajuela conmigo a horcajadas, sus besos en mi ombligo me hacen cosquillas. Es un momento tierno, romántico, cursi... pero con él se va volviendo ardiente hasta el más mínimo roce. Vuelvo a caer víctima de su asfixiante pasión cuando vuelve a besarme. Me pego más a él y lo vuelvo a sentir duro y adherido a mí, vuelvo a gemir porque miles de pensamientos eróticos cruzan mi mente. Estoy tan enajenada... que no sería capaz de negarle nada en estos momentos. Sus manos se adentran en mi playera y rozan mis senos a través del encaje del sostén y me besa el cuello, dejándome una marca que tendré cubrir con mi pelo porque no pienso borrarla. Comienza a lamer mi oreja, desliza su lengua desde ella a mi cuello, sus dedos hacen círculos en mis pezones y mi palma arden mientras yo me derrito y dejo escapar un gemido digno de una escena porno que me sorprende a mí misma.

—Te necesito...— Murmura con la voz cortada y las pupilas dilatadas. Se baja de la cajuela conmigo cargada. Abre la puerta de su coche y entra conmigo en la parte de atrás. Sin dejar de besarme volví a estar a horcajadas sobre él, presa de su hechizo sobre mí. Entrelazamos las palmas que no dejaban de arder inexplicablemente. Mientras me besaba, Terry me quitó la playera con la única mano disponible. Lo veo admirarme, sus ojos me queman y acaricia mis pechos sobre la tela del sostén. Besa el nacimiento de ellos que sobresale en las copas del sostén porque soy conformemente dotada en esa área.

—Eres hermosa. Me encanta todo de ti.— Estoy excitada a millón, nunca antes había deseado tanto las manos, las caricias de alguien.

—Márcalos, Terry.

—¿Eh...?—Me pregunta desconcertado y saliendo del trance.

—Marca mis pechos, Terry.— Hasta mi timidez se ha ido a volar, no puedo creer lo que acabo de pronunciar. Creo que Terry tampoco. Su mirada se enciende más.

—¿Te puedo quitar esto?— Se refiere a mi sostén y antes de contestarle, me lo quito con una habilidad sorprendente, pero no tanto como la expresión de Terry al ver mis pechos al desnudo.

—Voy a dejártelos llenos de mí.— Me dice con su mirada ardiente, y toma mis pechos en sus manos, los admira, los moldea y mis pezones responden de inmediato. Terry se inclina y me besa uno, lo saborea con sus labios, su lengua, lo succiona y siento estallar. Lo va chupando enterito y mi piel deja de ser de un blanco cremoso, a un rosa intenso por las marcas que él está dejando en ellos. Me deja totalmente acostada en el asiento trasero y está sobre mí, soy aplastada por su glorioso peso nuevamente y aún sin llegar hacer nada, me siento tan suya... curiosamente siempre me he sentido así desde que lo conocí.

Me besa en los labios y masajea mis pechos, me estoy volviendo loca y estoy muy húmeda. Jadeo y trato de controlar mis gemidos, Terry me abruma, me enferma, me vuelvo febril, es adictivo para mí. Abre la cremallera de mi short y quita el botón. Su mano se introduce en él y acaricia mi sexo a través de mis bragas. Gimo audiblemente y las sensaciones de ahí se descontrolan y desenfrenan.

—Terry...

—Dime...— Musita sin aire mientras me toca y yo también lo toco. Logré que él también se deshiciera de su playera. Moría por tocar su cuerpo, su pecho duro, sus brazos y sus pectorales.

—¿Haremos el amor ahora...?—Y aunque ardiente y deseosa, en mi voz se percibe cierto temor... estoy muy nerviosa. Terry se detiene de golpe y me mira, intenso y no sé lo que está pensando. Es un misterio para mí.

—¿Quieres que te lo haga?— Su voz ahogada, cargada de deseo mientras su pregunta me excita y me hace temblar como una hoja.

—Sí...— Contesto asfixiada, nerviosa, pero firme.

—Si de verdad lo deseas... entonces te haré mía...— Y me vuelve ahogar con sus besos y sus caricias y nunca en la vida había sentido tanto... Terry es sentimiento, emoción... Terry es la vida misma.

—Sólo... ten cuidado...— Le digo temblorosa mientras se deshizo de su pantalón y me está sacando poco a poco el mío.

—¿Cuidado? ¿Estás segura que quieres hacerlo, Candy? ¿Estás lista para dar este paso?

—Sí. Es sólo que... ¿podrías hacer que no me duela?— Sus ojos se agrandan como platos y mi cara arde de vergüenza.

—¿Dolerte? ¿Por qué tendría que dolerte...? Candy...— Me mira mientras arrastra mi nombre como si tuviera diez sílabas y no dos, su tono acusatorio. Lo miro asustada, con mis ojos gigantes que tratan de adivinar su pensamiento.

—Eres virgen.— No pregunta. Está convencido y yo me ahorro el confirmar lo obvio. Me comienzo a sentir mal, como si lo hubiera defraudado y mi mundo de pronto se cae.

—Lo siento... sé que te gustan las chicas con más experiencia, pero es que...— Me mira con los ojos más grandes aún y su rostro hace una mueca de no poder creer lo que está escuchando.

—Candy... ¿de dónde sacaste esa idea?

—Pues... porque te acabas de arrepentir... y porque Susana se nota que...

—¡Susana! Si hay algo que yo quisera borrar de mi vida, de mi historial y del planeta, se llama Susana. Candy, Susana no es nada para mí, menos que nada. Ya te expliqué lo que hubo con ella. Y sobre que me gustan las chicas experimentadas... te equivocas. Tengo la mente abierta y no juzgo ni rechazo a ninguna chica porque yo no haya sido el primero, es algo absurdo. Pero...— Se detiene porque me ve llorar mientras me cubro los pechos con las manos.

—Candy... no llores. No hay motivos para llorar, preciosa mía, todo lo contrario. No rechazaría a una chica por ser experimentada y mucho menos te rechazaría a ti por no serlo. Mira, Candy... soy un hombre y ningún hombre... aunque no lo admita abiertamente, se resiste a la inocencia, a la pureza... esas dos cosas... nos vuelven locos, Candy... sobre todo porque es algo menos frecuente cada vez. Yo... asumí que tal vez lo habías hecho... porque bueno, tuviste una relación en serio y profunda con el tal Anthony y pensé que tal vez llegaron a esa etapa...— Me abraza fuerte y me retiene en sus brazos y me voy calmando.

—No... no llegamos a eso...

—¿Y piensas que eso me molesta?

—No quería que pensaras que soy una virgen mojigata y latosa...— Terry se empieza a reir a carcajadas, encendiendo mi furia.

—¿Cuál es el chiste?

—Tú, Pecosa. "Una virgen mojigata y latosa". ¡Ay Candy! Te adoro.

—No tiene ni puta gracia, Terry.

—Hey, ¡esa boca!— Se molesta de veras y me mira serio.

—Sí que la tiene. Y aclarando sus dudas, señorita. Estoy fascinado con que usted sea una virgen mojigata y latosa. No es algo muy difícil de arreglar. Pero no aquí.— Me besa y me ablando. Me ayuda a ponerme mi sostén y nos vestimos poco a poco. Por alguna razón que no comprendo, me siento algo decepcionada. Estaba más que dispuesta a entregarme a él y no sé qué es lo que me lleva a lanzarme a ciegas, a todo, sin pensarlo, yo sólo lo sigo.

—Candy... cambia esa carita, ¿sí?

—No puedo.

—¿Cómo que no puedes?

—Porque así me siento.

—¿Y has visto cómo me siento yo?— Lleva mi mano a su erección potente, intacta a pesar de la abrupta pausa de nuestra fallida entrega.

—Aún podemos hacerlo si quieres...

—De querer... quiero desde que te vi con la camisa del colegio mojada y pegada a tus pechos, Candy.— Lo miro asombrada y me caliento con esa revelación.

—Ahora mismo estoy queriendo hacértelo. Pero una primera vez en este coche no vale la pena. No para un ángel tan especial como tú. No sí tengo la firme intención de borrarte a Anthony del corazón. Tengo que entragarte un amor a la altura de lo que tú significas y este coche... no merece tu primera vez, yo no merezco tu primera vez.— Se me ponen los ojos aguados. Sus palabras me llegan y siento que empiezo amarlo, pero duele cuando él mismo se menosprecia.

—Me mereces, no digas que...

—Shhh. Tal vez sí, o tal vez no, pero no te dejaré ir. Si me voy a robar tu primera vez... quiero que sea como tú lo has soñado. Si quieres sábanas blancas de seda... una en la que se quede el rastro rojo de haber sido mía... rosas... romanticismo... entonces no lo arruines suplicándome que te haga mía aquí y ahora.

Esas palabras nunca las olvidaré. Jamás. No me arrepiento de Terry, no me arrepiento de nada y he decidido que lo quiero en mi vida... quiero que él sea mi vida.

—¿Es aquí?

—Sí.

—Vaya, impresionante tu casa.— Dice Terry mientras se estaciona.

—Sí... la han remodelado con los años. Ya sabes, patrimonio familiar.

—¡Candy! ¡Dios! Iba a mandar a la policía a buscarte.

—Papá, no exageres. Te he dicho que no me des volteretas en frente de los demás. Tengo diecisiete años.

—Y yo tengo una semana completa sin verte.—Dice él sin importarle que me esté matando de vergüenza en frente de Terry que sonríe agridulcemente.

—Candy... cariño... ¿y estas fachas?— Llega mi madrae y señala las pantunflas que me prestó Leia y me mira de arriba abajo y luego repara en Terry.

—Es una larga historia, mamá. Ahora, si me lo permiten, quiero presentales a Terry...

—¿Terry?— Exclama mi padre sorprendido. La misma expresión que tenía el señor Grandchester cuando Terry me presentó.

—Sí, papá. Él es Terrence Grandchester... Terry, ellos son mis padres, William y Lena Andrew.— Mis padres sonríen y estrechan la mano de Terry, pero papá sigue mirándolo de una forma que nos hace sentir incómodos.

—Terrence Grandchester... ¿usted es familia del actor...?

—Soy su bisnieto.— Le informa él mientras yo sigo desconcertada. Entonces mi padre parece saber algo...

—¡Es increíble!

—¿El qué papá?

—La abuela Candy... Él es bisnieto del hijo del Duque de Grandchester...

—¿Ah?— Pregunto desconcertada.

—El gran e inolvidable amor de la abuela Candy...— Mi palma arde, arde mucho. Me mareo y siento que me desmayo.

—¡Candy!

Continuará...


¡Hola!

Espero que todas estén bien, hermosas. Otro capi, a un capítulo de cerrar la primera etapa. Esta historia se tornará intensa y dramática muy pronto. Tengo muchos planes para este fic y sé que algunas se sorprederán, esta será una historia muy distinta.

Bueno, gracias por comentar:

Maria de Jesus L H, WISAL, Kazy Tailea, Nerckka, kary klais, paty 2010, Wilmari Santan, norma Rodriguez, Zafiro Azul Cielo 1313, Laura Grandchester, Amy C.L, Ingrid quintulen, LizCarter, dulce lu, Iris Adriana


LizCarter Este espacio es para ti:

He notado que nuestra Amistad se ha, como te digo, afirmando un poco más y no sé si has notado, pero siento que de pronto nos hemos vuelto más unidas, sobre todo porque este fic precisamente lo estoy haciendo gracias a ti. Independientemente de los encontronazos que hayamos tenido, nunca hemos llegado al extremo de ofendernos o faltarnos el respeto. Aprecio mucho la unión que tenemos ahora y por eso, por lo que me comentaste en mi otro fic, sobre la situación que tuviste al dejar un comentario en otro fic es que quería darte mi punto. No me lo tomes a mal, te aprecio, como aprecio a todas mis lectoras, algunas son más cercanas a mí, pero a todas las aprecio y como amiga, pues me he tomado la libertad de darte ciertos puntos de vista y consejitos que te pueden servir para que no tengas más situaciones como esta. Repito, no es para ofenderte, ni para que te sientas mal, yo valoro a mis amigas y si siento que debo sugerirles algo que las beneficiará, lo hago, lo hago aquí porque no tengo otro método de comunicación contigo. Bueno, ahí va:

me comentaste en un review una situación que tuviste en un fic que comentaste. No entendí muy bien el review y tampoco me indicaste cuál fue el fic. Lo encontré por casualidad y aunque no lo leí, revisé los reviews y algo me dijo que ese había sido el fic del dilema y entonces me topé con el comentario que dejaste.

Me he tomado este espacio, que será un poco extenso, para hablar, como amigas, tú y yo, algunos puntos que creo que te beneficiarán tanto a ti como a las demás autoras.

Por ejemplo, yo vi Candy por primera vez a los 6 años cuando aún vivía en Santo Domingo (Rep Dom). Cuando llegué a Puerto Rico, a los 7, aquí no pasaban Candy y en realidad aunque alguna vez la pasaron, no fue muy famosa aquí y muy pocas personas la conocen. No sé si fue que yo era muy pequeña cuando la veía, que no comprendí el animé y si te soy honesta, no me acordaba de nada, solo de Candy, no recordaba ningún otro personaje, absolutamente ninguno, ni Terry, ni Albert, ni nadie. Es más, ni sabía ya de que trataba. Hace un poco más de un año, me dio por buscar el animé en Youtube y lo vi completo, a los casi 25 años y cumplo 26 dentro de poco.

No me esperé encontrar tanta injusticia, tanta tragedia. Me enamoré de Anthony, naturalmente... su muerte la lloré mares. Luego llega Terry, al principio yo no lo quería para Candy, no me caía bien, aún tenía clavado lo de Anthony. Pero, con el tiempo, me fui fascinando del personaje de Terry y me olvidé por completo de Anthony, y además Terry salió en casi todo el animé. Te enamoras de él y vives todo un romance con él. Cuando llegó el final, fue una desilusión total, lloré, me quedé frustrada por todas las veces que los encuentros de la pareja se vieron truncados y que fueron como una tortura cruel, porque luego de la trampa de Eliza, Candy sale a buscarlo y el barco acaba de zarpar. Luego cuando va hacia el hogar de Pony, se cruza con él en el coche, pero no se vieron y resulta que cuando ella llega al hogar, él se había ido hace media hora. Luego la presentación en Chicago, no pudieron verse, ella va a su hotel y el al hospital y para colmo la Susana mete su cuchara. Y pues ya al final el maldito reencuentro en New York y la separación y luego de eso, cuando él regresa borracho a Chicago, luego la ve trabajar desde la ventana... y Albert indirectamente le dice que la deje seguir su camino y que encuentre el suyo.

Cuando terminé la serie y al ver que Candy quedó sola, lo injusto de todo... yo tenía preferencia por Terry y deseé que quedaran juntos, ya que si bien Albert es tan guapo como Terry, adorable, un personaje también fascinante, nunca se vio como un modo romántico, a pesar de que a la larga, él era el príncipe de la colina, el primer amor de Candy... no lo veo con esos ojos, sino como alguien que siempre está ahí, un buen amigo, etc.

El caso es, que yo lo que quería era que Candy fuera feliz y también Terry, sea juntos o no, pero felices. Osea, a pesar de mi preferencia por Terry, no me había definido completamente como Terrytana o Albertfan. Comencé a buscar en internet continuaciones, lo que fuera para aliviar mi herida y fue así como descubrí Fanfiction. El primer fic que comencé fue "Dos almas, un corazón".

Yo leía todos los que me llamaban la atención, ya fuera con Albert o Terry. Era nueva en la página, así que había muchas cosas que no entendía. Hasta que me di cuenta, que en muchos Albertfics que leía eran muy injustos con Terry, no le daban al menos un final feliz al personaje aunque no fuera con Candy y hubo un Albertfic en específico que me marcó para siempre y que me hizo desistir de los Albertsfics, decidiéndome por completo como Terrytana. Al principio me molesté, porque no sólo es el hecho de que termina con Albert, sino que todos mueren y Terry nunca superó a Candy, sufrió de principio a fin y los demás personajes también, fue una historia trágica a más no poder.

Lo que te estoy contando, fue al principio que descubro la página, cuando no tenía cuenta ni sabía manejarla. Ese Albertfic, dentro de lo trágico, era precioso, bien redactado, buena ortografía y atrapaba al lector, fue un trabajo excelente y no me cabe crítica alguna. Porque descubrí que así como hay diferentes gustos para la moda, la música, también hay diferentes géneros literarios y sólo es cuestión de gustos. Yo no critiqué a la autora por un trabajo excelente sólo porque no fue de mi gusto. Mi mejor decisión fue volverme entonces más selectiva a la hora de leer.

Descubrí que Fanfiction tiene clasificaciones. Justo debajo del summary, están los géneros. Y antes de comenzar a leer yo me fijo en eso, para tener una idea de con qué me voy a encontrar. Abajo del resumen dice: Romance, Tragedy, Humor, Horror, Drama, etc y puedes escoger más de un género. Por lo tanto, si ves que el fic está clasificado como "Drama-Tragedy" no esperes flores y bombones porque ya te está advirtiendo que hay drama y tragedia. Y eso es sólo un gusto y un género literario. Así que ahora me fijo en todo eso antes de escoger un fic para no defraudarme ni perder mi tiempo.

Bueno, volviendo a lo que realmente quiero ir. Yo no tengo nada en tu contra, lo que te quiero decir más adelante, no es para que me lo tomes a mal y le pido a mis lectoras, sin ven esto, esto no es una contienda, ni nada, no quiero que nadie vaya hacer comentarios despectivos o que trate de defenderme porque esto no es una discusión ni nada parecido. Lo primero que quiero que tengas claro, LizCarter, es que te aprecio como lectora, al igual que a todas aunque tú y yo muchas veces tenemos opiniones muy encontradas. Me he acostumbrado a ti, a comprender tus matices en tus comentarios, me he habituado a ellos y me he defendido cuando tengo que hacerlo. Sé que tú lees todos los Terryfics, se te agradece, sé que muchas veces nos das ánimo, cuando halagas lo haces intensamente, nos aplaudes y es una experiencia muy bonita.

Pero a veces, amiga, cuando el fic no es lo que tú esperas, sueles dejar un comentario muy pesado y no tienes idea de cómo eso nos afecta. Es bueno tener una opinión sincera, ser libre de dar la opinión y recalcar tanto lo malo como lo bueno. Pero... yo siempre he dicho que hay maneras de decir las cosas, y ahí es dónde tú fallas muchas veces y me explico:

El fic ese que me mencionaste, leí el review que dejaste, porque ya que me hiciste el comentario en mi otro fic, pues me tomé la libertad de como amiga, dejarte mi opinión al respecto.

Le dijiste a la autora que su fic era un horror o que era horrible, aunque le aplaudiste la redacción y etc, fueron palabras muy duras, que si bien no fueron dirigidas a mí, me dolieron. Le recalcaste que se notaba su preferencia con Albert. No es lo mismo cuando uno sugiere, por ejemplo, "deberías mejorar la redacción", "cuida la ortografía", "me pareció que deberías hacer aquello", etc, son críticas constructivas y no molestan a nadie. Pero cómo tú misma mencionaste, el fic estaba bien hecho, no le faltaba nada, nada que mereciera las duras palabras que tú le dedicaste. El fic sencillamente no fue de tu agrado, por cuestión de gustos, no porque fuera un trabajo horrible, por lo tanto, esas palabras fueron totalmente injustas.

Yo no leí el fic, sólo los comentarios y todas las demás estaban encantadas con el trabajo y comprendieron el punto de la lectora y la mayoría concordó que es un trabajo bien hecho e incluso leí que advertía sobre de lo que trataría... y aún así lo leíste sabiendo a lo que te atenías, no es justo decirle que su trabajo fue horrible, discúlpame.

Hay una gran diferencia entre una lectora (que sólo es lectora y no escribe) y una escritora. Como lectoras, sólo buscamos llenar nuestra necesidad, nuestras expectativas, nuestros momentos libres, de ocio, sólo leemos lo que alguien se tomó la molestia de escribir para nosotros. Queremos satisfacer nuestra avidez de lectura y es más fácil que escribir.

Las escritoras o autoras, como yo y como todas las colegas, hacemos muchísimo más. Nos inventamos la idea, la materializamos, estructuramos, desgastamos nuestra imaginación. Un capítulo mío lo menos que me toma son tres horas, tres horas de mi tiempo, de mis quehaceres, de mi familia, tres horas porque ahora mis capítulos son más cortos y precisos, antes me tomaba hasta 5 horas o más. Nos sentamos a escribir, a explotar la mente para crear cada capítulo, que tenga un mensaje, un sentido, una secuencia, preparar una historia no es nada fácil, tenemos que tener un argumento, un desarrollo, un conflicto, un desenlace. Mientras lavamos los platos estamos pensando en nuestra historia, en una situación que se nos presenta, se nos ocurre añadirla a la historia, cuando no podemos dormir, estamos pensando en qué pondremos para el próximo capítulo. En cómo sorprenderlas. A veces nos vamos en un trance, nos preguntan preocupados qué nos pasa, "nada, sólo estaba pensando en algo para mi fic".

Por eso, amiga, cuando nos encontramos con un comentario como el tuyo, que yo también lo he he vivido, no por tu parte, pero sí por otras lectoras anónimas. No sabes el poder negativo que tiene sobre nosotras y aquí te voy a decir al menos el efecto que comentarios así tienen en mí.

Lo primero es que lo leo varias veces, para poder entenderlo bien, asegurarme de que no lo he malinterpretado, analizo la queja y muchas veces es una simple burla, algo injusto. Luego de eso, Liz, nos quedamos pensando en esas palabras todo el día, como un eco. Preguntándonos en qué fallamos, qué hicimos mal, ¿valdrá la pena continuarlo? Y cuando nos acostamos, muchas veces no podemos dormir gracias a un comentario tan fuerte. Eso nos desanima por completo. Y más cuando llegan de una forma tan dura e injusta.

Me he dado cuenta de que las que dejan esos comentarios son siempre anónimas, porque... no puedes reportar a un usuario anónimo, lo máximo que puedes hacer es borrar el review en un periodo de 36 horas antes de que sea aceptado por el sistema de fanfiction. Y no solamente son anónimas, sino que tampoco escriben, que no han escrito nada en su vida y no tienen ni la más remota idea de lo que conlleva escribir una historia.

Yo lo único que te pido es como amiga, que analices y trabajes esa falla. Porque aunque para ti simplemente sea una opinión, eso tiene su efecto en nosotras y no sabes cuánto duele leer algo así luego de las horas de esfuerzo y agotamiento mental que dedicamos antes de subir un capítulo.

En cuanto a tu opinión de aquel fic, pudiste haberlo expresado así: "Bueno, chica, como Terrytana, pues no me gustó el fic porque me pareció muy injusto en cuanto a Terry, aún así tu trabajo fue bueno y muy bien redactado". (Diste una opinión sincera y no creo que se fuera a ofender). Ese es el punto, Liz, que hay manera de decir las cosas y no podemos escudarnos en nuestra sinceridad o impusividad o emociones para dejar una creatividad herida.

Mi consejo siempre ha sido y será, no nos gusta: no leamos. Fue un trabajo bien hecho aunque el género no sea de mi gusto: No critique algo que no tiene defectos sólo porque no es de nuestro gusto, eso hace que se irrespete el trabajo de la autora y la apreciación demás lectoras que sí les gusta.

Por otro lado, como Terrytanas, queremos pensar que al final Terry fue feliz, que pudo volver con Candy y es nuestro sueño, pero dado que al menos en la serie no hubo continuación y muchas de las traducciones y no sé qué cosas más no nos constan en un 100% también hay que ser realistas. Con todo lo que vivió y soportó Terry desde su niñez, padres, madrastra, etc y al final perder a Candy y tener que aguantarse a la Susana, teniendo en cuenta el alma y voluntad frágil de Terry, que desde antes ya se emborrachaba... no podemos tapar el sol con un dedo, si no lograba volver con Candy o rehacer su vida de alguna manera, era muy probable que tuviera estos dos caminos: perdición o suicidio.

Mi trabajo como Terrytana al 1,000 % es redimir a Terry y Candy y que ustedes a través de mis fics puedan ver realizado su sueño. Y tengo aún la fe de que algún día habrá una continuación y que voy a ver a Terry feliz y realizado junto a Candy y no al borrachín mediocre en que muchas lo etiquetan.

Hasta pronto, amiga, como te dije, esto no es para reñir, son sólo consejos de amiga. Ya que no sólo se siente incómoda la autora, sino también tú ya que imagino que no fue tu intención armar tanto revuelo, pero... lo hecho, hecho está e intencionado o no... fue una crítica ofensiva.

Repito, todo está bien entre tú y yo, sólo quería que vieras el asunto desde otra perspectiva, que te metieras en nuestra piel como escritoras para que puedas comprendernos un poco mejor y de ahora en adelante, seas más cuidadosa en tus comentarios porque no te imaginas el efecto negativo que eso puede causarnos al punto de deprimirnos por completo.

Hasta pronto, Liz,

Wen


*Les pido por favor a mis demás lectoras, que no usen este argumento como punto de partida para comenzar a ofender o despotricar contra la persona a la que va dirigido. Apoyemos el don de opinar respetuosamente.

Wendy Grandchester