Hyoga se veía muy alterado ante la posible pérdida de Shun. Casi no comía, no hablaba (aunque no era muy hablador, este hablaba menos de lo habitual), no participaba en ninguna conversación, ni actividad realizada por los chicos. Este comportamiento comenzó a preocupar a sus amigos.
Una tarde (la noche que Shun decidió quedarse en su nueva casa), Hyoga se encontraba sentado en las escaleras de la entrada de la mansión, como si de un perrito esperando a su dueño se tratara. Tenía la mirada fija, pero perdida, en el horizonte. Seiya se le ocurrió mirar por la ventana y se encontró con su amigo en dicha pose. Le recordó a como Shun se había portado hacía apenas unos días y le preguntó a Siryu.
- ¿Sabes que le pasa a Hyoga?
- No. La verdad es que aún no he hablado con él. - Shunrei se separó del que iba a ser su marido y le dijo
- Ves y habla con él. Quizá necesita un amigo.
Diciendo esto, se levantó, se puso la chaqueta, pues fuera hacía frio y se dirigió a donde estaba sentado Hyoga. Este no lo vio venir, por lo que, cuando le tocó el hombro, dio un saltito.
- ¿Qué haces aquí? ¡Me has asustado!
- ¿y Tú? ¿Qué haces aquí? – Preguntó Siryu sentándose al lado de su amigo.
- ¿A quién esperas? – Preguntó ante el silencio de su amigo. Suspiró y continuó – Deduzco que aún no se lo has dicho.
Esto último hizo reaccionar a su rubio amigo, que ahora tenía sus ojos azules clavados en su amigo. Hyoga no dijo nada, solo miró a Siryu con intriga por lo que había dicho. Siryu soltó una risita, ante la cara de su amigo diciendo:
- Hyoga. Te conozco bien. Solo miras así cuando hablas de tu madre o de él.
Hyoga volvió a mirar el horizonte y seguía callado, sumergido en sus pensamientos.
- Me sorprendes. Con todas las chicas con las que has salido, me sorprende que aún no le hayas dicho lo que sientes. – Suspiró - Shun no es malo. No creo que te odie por lo que sientes por él.
- Por eso mismo que he salido con muchas, no creo que deba decirle nada. – Dijo Hyoga apenado.
No pudieron continuar con la conversación, ya que June y Shunrei salieron a pedirle a Siryu ayuda en la cocina. Una vez este desapareció, June se acomodó donde antes estaba sentado el moreno.
Hyoga se incomodó ante la presencia de June. La chica había llegado al corazón de Shun, cosa que él ni siquiera había rozado la entrada al mismo. June le miró y sin preámbulos le dijo:
- ¿Sabes? Tú y yo no somos tan diferentes.
Hyoga no lo pudo evitar y chistó. Para la molestia de Hyoga, June continuó:
- Los dos amamos al mismo chico. – Esta sonrió tristemente a Hyoga, que esta vez la estaba mirando y prosiguió con su monologo – Pero solo uno de nosotros está en su corazón.
- Y sabiendo lo que sabes, ¿vienes a restregármelo? – Dijo enfadado Hyoga.
Ante la ceguera del chico, June se rió. Este se levantó creyendo que se reía de él. June se levantó tras él y lo cogió del brazo. Sus ojos se cruzaron y ella prosiguió.
- Hyoga, nunca haría algo así. Me preocupa la felicidad de Shun. ¿Qué te hace pensar que Shun me corresponde? – Los ojos de la chica se nublaron.
Hyoga se quedó de piedra. June estaba llorando. Pero si ella tenía a Shun.
- ¿Qué quieres decir? – Preguntó intrigado Hyoga.
- Hyoga, Shun no me corresponde. Lo he intentado. Hyoga, lo he intentado por activa y por pasiva, pero él solo me ve como una amiga. – June se derrumbó al declarar este hecho.
- Pero... – Hyoga no cabía en su asombro. Los había visto, con sus propios ojos, además - Yo os vi. Os vi. A los dos. En su cama.
- Lo que viste, no fue más que otro de mis intentos, de entrar en su corazón. – June trató de controlar el llanto y prosiguió – Hyoga su corazón está ocupado y no es por mí.
- ¿No es por ti? – Su corazón latía cada vez más fuerte - ¿Entonces por quién? ¿Quién está en su corazón? – Sin darse cuenta, había agarrado a la chica por los brazos, mientras le realizaba estas últimas preguntas.
June no pudo controlar más su llanto, se zafó del agarre del chico y entró corriendo en la casa.
Hyoga entró desesperado a la casa tras June. Vi que sus amigos estaban en el salón mirando la escena y les pregunto alterado:
- ¿Dónde está Ikki? Necesito hablar con él.
- ¿Ikki? Aún no ha vuelto – Dijo Siryu sorprendido de que Hyoga preguntara por él.
- ¡Mierda! – Necesitaba averiguar donde vivía Shun. – Tengo que verle – No se dio cuenta de que esto último lo pronunció en voz alta y se subió a su habitación. – Isaac.
Cuando este desapareció, Seiya, Siryu y Shunrei se quedaron mirándose como si no comprendieran lo que había ocurrido.
- ¿Qué necesita ver a Isaac? – Se sorprendió Siryu – Yo creía que amaba a Shun.
- ¿A Shun? – Preguntó un sorprendido Seiya. Tras unos segundos, continuó - ¡Ah! ¡¿Así que era eso lo que le perturbaba!?
Acabando de decir esto, Ikki apareció por la puerta.
- Ikki, Hyoga te anda buscando – Dijo Seiya.
- ¿Hyoga? ¿A mí? – Preguntó con curiosidad Ikki.
Hyoga bajó corriendo la escalera, más bien a saltos. Había escuchado la puerta y pensó que podría ser uno de los hermanos. Al ver a Ikki, corrió hacia él, lo sujetó por los hombros y preguntó nervioso:
- ¿Shun? ¿Dónde vive? – No se daba cuenta pero estaba zarandeando a Ikki con cada pregunta – Tengo que verlo. Dime donde vive, por favor.
Zafándose del rubio y con un semblante incrédulo, le dijo a Hyoga
- ¿Qué quieres de Shun, si puede saberse?
- Ikki, por favor. Dime donde vive. Necesito verlo. De verdad. – Miró a los ojos a Ikki, y continuo – Por favor, te lo suplico. Dime donde vive. Necesito verlo ahora.
No sabía que le pasaba, pero de verdad se veía preocupado, así que accedió a la petición del rubio y le dio la dirección de su hermano pequeño.
Hyoga, cogió la dirección, el móvil, la cartera, la chaqueta y salió de la casa sin casi despedirse. Tenía un nuevo destino a donde dirigirse. Necesita hablar con Shun. Decirle lo que le pasaba. Declararle que era por él que no dormía por las noches. Suplicarle para que volviera con él. Rogarle para que no se separara de él. Pero sobre todo, lo que necesita era corroborar lo que June le había insinuado.
