En algún momento antes de fin de curso.
Mi cabeza iba a estallar con todo lo que había pasado esa noche. Me había despertado magullada y llena de olor a Malfoy. Pero cada vez que recordaba su forma de tomarla con ternura sobre la mesa.. no podía evitar avergonzarme de mi atrevimiento y sentir un cosquilleo en el estómago.
Ahora estaba apunto de entrar al aula de pociones. Pero la detenía el recuerdo de lo que había pasado hacia menos de 24 horas.
Y para colmo con Slytherin.
Tomó asiento entre su primo y Malfoy. Intentando pasar desapercibida, Sam hablaba con Albus animadamente, sentada a su lado.
No pronuncie palabra en todo el rato.
Empezamos con las practicas y me fui al armario a coger los materiales.
-Hola Rose.-me giré y vi a Nott sonriéndome.
-Hola.
-¿Qué tal llegaste anoche?
Las imágenes de Malfoy y yo se me aparecieron en la mente.
-oh, bien, sana y salva.-Dije de refilón.-discúlpame tengo que llevarme esto.
Cogí las primeras raíces que vi y me escabullí a mi mesa.
Unas manos me agarraron de la cadera hacia atrás.
Me sobresalte al sentir la descarada caricia de Malfoy, que por suerte con la mesa nadie pudo ver.
-¿De qué estabais hablando?- me preguntó en el oído.
Me sobrecogí.
-De nada, déjame hacer la poción.-dije.
Me pellizcó. Este tío se estaba pasando.
-ah, ya veo, te ha pedido una cita para Hogsmeade. Una pareja de tontos ideal.
Este tío era imbécil ¿cómo podía decir eso tan tranquilamente después de lo de ayer?
Le golpeé con lo primero que encontré y me fui corriendo al baño.
No escuché ninguna voz, solo me fui corriendo.
Entre en el baño de Myrtle y me encerré en un cubículo. Claro que ella no tardo en aparecer.
-¿Por qué lloras?-dijo el fantasma.
Sorbí mis mocos y la miré apenas.
-Es un gran idiota. El sólo piensa en si mismo. Y ahora que he cometido el mismo error dos veces con él, solo se comporta como un déspota y un gran capullo...-Farfullé.- ya me lo dijo mi padre, Rose no te acerques a un Malfoy. Pero yo voy y le tengo que desobedecer justo en eso. Soy tan rematadamente estúpida.
Myrtle parpadeo sorprendida.
-Guau, un Malfoy con una Weasley.-dijo.- Tú eres hija de ese tonto pelirrojo amigo de Harry. Ellos odiaban a Draco. A mí me daba mucha pena. Solía llorar en este baño... yo creo que esos Malfoy son mejor de lo que parecen.
La miré boquiabierta.
-Pero este Malfoy me trata como un pedazo de carne.-la dije.
-Yo no tengo carne estoy muerta por culpa de un chico y los chicos son idiotas, pero yo nunca fui guapa, si fuera como tú seguro le habría sacado mejor partido del que te sacas.
No sabía si ofenderme o halargarme.
-¡Rose!-La voz de Sam inundó el baño.-¡Rosie por qué te fuiste así de clase!
-Regina Samantha deja de gritar ya.-La dije.
-No me llames por mi nombre completo, estúp...-Se cortó- Rosie, ¿Estás llorando?
Mi mejor amiga se acercó a mí cautelosamente. Y después me abrazó.
-Me acosté con Malfoy.-Confesé.
-¡¿QUÉ?!-Se sobresaltó y sus ojos verde claro estallaron en sorpresa.-¿De que hablas, Rose?
Le conté todo lo que había pasado y mi amiga sólo podía asentir alucinada.
-Con lo mal que os llevabáis... pero yo sabía que él te deseaba, se le nota en la cara.-dijo.
Me dio un vuelco en el corazón muy agradable.
-No lo sé, Sam.-contesté.- Realmente no. Ahora se comporta así, diciéndome eso...
-Demoslé una lección.
Intenté pensar á que se refería mi amiga, tenía esperanza de que fuera lo mismo que yo.
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Los siguientes días evité a Malfoy todo lo que pude.
Estaba herida por sus maneras de tratarme después de todo lo que había pasado.
Acababa de salir de Herbología cuando me encontré a Max frente a mi taquilla. Me acerqué a prisa. Él trataba de introducir algo en ella.
-Nott...-articulé.
-Oh,-Se giró sorprendido.- Rose, estaba intentando meterte una nota en tu cajonera, pero ya que estás aquí podemos hablar en persona.
Lo miré enrojecida.
-Eh, si claro,-Dije.- dime lo que ocurre.
-Pues pelirroja, yo...
Max no continuó, pero no continuó no porque no quisiera, si no porque de repente, Malfoy estaba entre nosotros prácticamente.
-¿De qué le quieres hablar, primito?-Dijo de manera casi despectiva.
-No creo que sea tu incumbencia, la verdad, primito.-Respondió Nott igualmente.
-¿Y tú que sabes?-Dijo Malfoy.
Casi me da un patatús ahí mismo.
-Bueno, es obvio que crees que sí lo es.-Dijo Max.- pero no es cierto, es Rose la que decide en su vida, y creo que elegirá mejor de lo que te crees tú.
Vi sus miradas casi mareada por la situación. No podía creer que estuviera pasando este momento.
-Si no dejas de decir gilipolleces voy a acabar partiéndote la boca, a lo muggle, y me va a dar igual la sangre y todas esas polladas.-Respondió sorpresivamente Malfoy.
Su primo dio un paso hacia él.
Me puse entre ellos tenía que hacer algo. Aunque no entendiese nada.
-Max, por favor, hablaremos en otro momento. - Y me giré a Malfoy.- y tú Malfoy, ven aquí que tengo que decirte cuatro cosas.
Le insté a seguirme y alejarse de su primo.
Malfoy empujó en un pasillo la puerta de un armario escobero, y me metió dentro con brusquedad.
-¿Qué mierdas haces?-Le chillé.- te estás buscando un problema conmigo.
-Cállate de una vez.
Obedecí, extrañamente.
-¿A que pollas estás jugando, Weasley?-Dijo Malfoy.
Me acorraló.
-¿A qué juegas tú, tío?¿Crees que te puedes reír de mí cuando quieras y tomarte los derechos que quieras cuando quieras o qué?
-Sí.-Dijo.- Y no me he reído de ti más de lo normal, estás muy sensible.
-¡Eres tú quién ha invadido mi conversación con otra persona y encima le ha amenazado!
-Y tú me dijiste que te jodiera en esa puta mesa, y luego vas coqueteando con mi primo.
-¡Deja de decir insensateces!
- Cállate la boca.
-¡Cállate tú, estúpido Malfoy!
-Que te calle te he dicho.
-¡Deja de ser un puto capu...!
No pude terminar porque me besó. Y con toda su rabia me subió encima de un altillo del armario.
Me acarició por dentro de la falda.
Me avergoncé.
Se desabrochó los pantalones y de repente estaba en mí. Con una fuerza y dureza que me pálpito hasta los huesos. Y casi me quedé sin aire.
¿Cómo podía algo tan poco delicado ser tan reconstituyente?
Sentía que estaba unida a él con el universo. Le quise abrazar fuerte. Porque solo quería estar aún más cerca de él. Que nada nos separase jamás. Así que sólo le abracé muy fuerte hasta el final.
