Lo siento, lo siento, lo siento, lo siento. Lo sé, merezco un Howler como mínimo pero de verdad, no he tenido nada de tiempo para pasar la historia al ordenador y eso que en papel la llevo avanzada ya… Pero bueno, hoy subiré unos cuantos de capítulos para que veáis que no soy tan mala, sólo pido una cosita a cambio.. UN COMENTARIO! Venga por favor, que es muy fácil, sólo hay que darle a un botoncito y poner lo que te ha parecido la historia o el capítulo
Un beso
Ebrith Black
Sam P.O.V.
Me desperté el día de la boda de Petunia con los nervios a flor de piel. Ir con Sirius no era buena idea, pero si era lo que mi corazón me pedía no podía hacer otra cosa, además, no iba a permitir que Ana me lo quitase.
Me arreglé lo mejor que pude, de los vestidos que compré acabé por ponerme uno fucsia y negro, largo, de palabra de honor y adornado con piedras de svarowski, pensé que era el más adecuado para la boda. Elegí unos zapatos de verano que me rodeaban el pie con unas finas tiras negras y de tacón alto.
No sabía qué peinado hacerme y se me estaba haciendo tarde. Mi madre apareció como si fuera un ángel cuando más desesperada estaba.
- Madre mía, Sammy, estás preciosa - dijo peinándome de espaldas al espejo.
- Gracias mami, pero estoy muy nerviosa - contesté mirando el suelo.
- Hija, ni que fueras tú la que se casa - bromeó mi madre dándome la vuelta para que me viera en el espejo.
Me había quedado preciosa, con el pelo semi recogido en un moño formal y con algunos mechones delanteros sueltos y rizados Me maquilló de forma muy suave por lo que apenas se notaba que iba maquillada.
Llamaron a mi puerta y supuse que era Sirius, abrí y me le encontré vestido con un traje negro, sin chaqueta, con la camisa abierta y poco y el pelo para atrás. Estaba más guapo que de costumbre. Si las chicas de Hogwarts le vieran así su club de fans aumentaría.
Se inclinó, me cogió la mano y me la besó, yo sólo atiné a sonreírle como una tonta. Ofreció su brazo para que bajáramos juntos, le agarré y cuando fuimos a salir mi padre nos hizo una foto por sorpresa. Sirius se rió y salimos a la calle.
- ¿Dónde está James ? - pregunté al notar que seguíamos solos.
- Ha ido a por Remus y Fred Vane, vamos a ir todos juntos a por las chicas - respondió él sonriendo galantemente.
Vi llegar a James, Remus y Fred. Los tres estaban muy guapos, llevaban trajes de chaqueta negros, cada uno con la camisa de un color diferente y con estilos totalmente distintos.
Mi hermano llevaba la chaqueta cerrada, una camisa verde y una corbata negra de complemento. Había intentado peinarse, eso se notaba, pero no lo había conseguido.
Remos no llevaba abrochada la chaqueta y llevaba debajo una camisa roja con los dos primeros botones desabrochados. Su cabello castaño caía sobre sus ojos dándole un aire de chico malo que le hacía ver muy sexy, seguro que Alex se volvió loca cuando le vio.
Fred era un chico muy mono, rubio de ojos azules, tenía buen cuerpo y hubiera sido muy perseguido en Hogwarts de no se por la existencia de los Merodeadores. Llevaba el traje sin chaqueta, como Sirius, sólo que él llevaba la camisa azul cielo y una corbata negra aflojada.
Fuimos a por Ana, que vivía mas cerca cuando acabamos de decirnos lo guapos que estábamos todos. Una vez en la puerta, Fred llamó y salió mi amiga.
Estaba muy guapa, llevaba un traje azul cielo de estilo romano, parecía una túnica de las que usaban en esos tiempos, con un hombro descubierto y largo hasta el suelo, no se la veían los zapatos. Llevaba el pelo liso y se había maquillado de forma que resaltasen sus preciosos ojos castaños.
- Vaya Agilitas, estás preciosa - le dije con una sonrisa.
- Gracias Effera, tú también estás preciosa - me contestó ella mientras se agarraba al brazo que Fred ofrecía.
Fuimos a por Alex, el viaje fue un poco más largo ya que aunque vivía en el Valle de Godric, estaba en la otra punta. Llegamos a su puerta y Remus se acercó y llamó. Cuando Alexandra salió nos quedamos todos sorprendido, estaba magnífica.
Su piel blanca destacaba en ese vestido rojo hasta las rodillas y de palabra de honor. Llevaba unas sandalias de tiras negras y tacón de aguja.
Su largo cabello claro estaba suelto y ondulado de una forma muy elegante. Llevaba muy poco maquillaje pero sus labios de rojo bermellón brillaban con luz propia.
No me extrañó que Remus se quedara allí quieto y sin habla. Seguro que se había quedado mirándola impresionado porque Alex cuando se preparaba, lo hacía a conciencia.
- Bueno, ¿vamos o nos quedamos? - pregunté después de un rato sin que nadie se moviera.
James llamó al Autobús Noctámbulo para que nos llevara a los siete a Londres, a la iglesia donde se celebraba la boda. El viaje fue muy movido pues el autobús iba demasiado deprisa e incluso hubo un momento donde Sirius quedó tumbado peligrosamente encima de mi.
Llegamos a la iglesia y Lils nos estaba esperando en la puerta. Ella llevaba un traje verde esmeralda a juego con sus ojos, a media pierna y con el cuello en barco. Llevaba unos altísimos tacones negros. Su cabello, normalmente rizado, se encontraba liso y con un semi recogido muy elegante decorado con florecillas verdes. Llevaba los ojos delineados de negro y nada más de maquillaje.
Miré a mi hermano y le vi con la boca abierta y sin moverse. Le dí un empujoncito suave para que se adelantara y le dijera algo. Él miró a Sirius y no vi lo que encontró en su cara pero se acercó a Lils, que le sonreía feliz.
- Pelirroja, estás más guapa que nunca y mira que eso es difícil - tartamudeó James.
- Gracias James, tú también estás muy guapo - dijo Lily sonriendo.
- Siento interrumpir este momento pero creo que deberíamos entrar y sentarnos - susurré acercándome a Lily y James de la mano de Sirius.
Lily nos dio paso y entramos todos sentándonos en los bancos del final de la nave central. Desde allí lo vimos y oímos todo desde una distancia prudente entre Petunia y nosotros.
El banquete y el baile se celebraron en un restaurante normal, ni muy barato ni muy caro. Durante la comida, Petunia se iba paseando del brazo de su nuevo marido.
La verdad era que no pegaban nada, Petunia era alta, delgada en extremo, con el cuello más largo de lo normal y cara de caballo. Su marido, Vernon, era muy gordo, un poco más alto que ella y tenía una cara muy parecida a la de un cerdo, sin cuello.
- ¿Sam, tienes alguna idea para liar alguna? - me preguntó Lils con un brillo de maldad en sus ojos.
- La verdad es que si Stingua, pero hay que esperar al vals nupcial. Va a ser muy divertido - contesté con una sonrisa traviesa.
Sirius, que estaba sentado a mi derecha, me apretó la mano y miles de mariposas revolotearon en mi interior. Le miré y me estaba sonriendo, le sonreí y me apretó la mano mas fuerte pero sin llegar a hacerme daño
