¿Qué se supone que tenía que decir ahora? algo como "ese soy yo, Chat noir encogido al tamaño de un parvulito" no sonaba como lo más apropiado. Marinette, quien se aferraba a su mano, no parecía tener intensiones de contestar a su amiga. Así que solamente se quedaron callados, esperando a que algún valiente rompiera el silencio.
Alya comenzó a reírse, como si acabará de recordar un chiste viejo, y miró divertida a su amiga.
-tú mamá me dijo que estabas cuidando del gran Chat noir, y mírate, ahora eres niñera de un superhéroe- movió la mano sobre el cabello rubio, despeinándolo levemente- pequeño valiente, ¿Cómo te llamas?
Casi se pudo escuchar el fuerte exhalar de alivio que ambos chicos dieron. Por un momento, solo por unos cuantos instantes, ambos pensaron que Alya había descubierto su secreto. Pero era obvio que lo que dijo fue simplemente por el disfraz. Su mamá de seguramente le había dicho de su supuesto nuevo trabajo y sobretodo, de su peculiar visitante.
-me llamó Felix- contestó Chat mientras abrazaba la pierna de Marinette, como si fuera un niño tímido y necesitará del cobijo de una persona que conociera.
-¿así que ahora serás niñera de más de un niño?- preguntó Alya con las manos cruzadas a la altura de pecho y viendo de manera divertida a su amiga.
-es solo un favor que le estoy haciendo a la amiga de la mamá de Manon. –Marinette acarició descuidadamente la cabeza de Chat, para después cargarlo en brazos y apoyarlo en su cadera- ¿por qué te urgía verme?
-ah- dijo mientras ponía una clara de sorpresa, como si cayera en cuenta de las cosas- casi lo olvido- de su bolsa extrajo su móvil y comenzó a pasar el dedo una y otra vez por encima de la pantalla móvil.
-¿viste los últimos enfrentamientos de ladybug y chat noir?- detuvo su movimiento en el celular.
-sí, ¿Qué ocurre?- a Marinette se le daba fatal mentir, por lo que siempre que su amiga comenzaba con el tema de Ladybug hacia dos cosas: o le daba largas al asunto o le contestaba con frases muy cortas.
-pues verás, estuve analizando las fotografías que fanáticos han enviado al ladyblog, y me topé con un par que son interesantes.
Puso enfrente de Marinette y Chat la primera foto, donde se veían ellos dos luchando contra la nana del mal, en algunas Chat todavía seguía con su estatura normal, pero después de unas cuantas tomas más, la imagen final es una borrosa ladybug volando fuera de la escena con algo en brazos.
-¿Qué significa?- preguntó Marinette, aunque de antemano sabía la verdad: era ella y Chat justamente después de que se dieran cuenta de la falta del cambio de este último.
-significa que algo paso con chat aquella tarde, ¿no te diste cuenta?- cuando Marinette movió la cabeza de manera negativa, Alya solo la imitó.- a veces sueles ser tan despistada. En las fotos se ve claramente que chat estaba con ella durante la batalla, pero al final solo ladybug se va y chat no está por ningún lado, es raro ¿no crees?
-quizás se fue antes- Chat miraba entre ambas chicas, esperando el momento oportuno para intervenir, conocía a Alya y su pequeña manía por investigar hasta el fondo.
-lo creería si se hubiera presentado a la última batalla- le enseño las escenas que había logrado recuperar del cruel enfrentamiento que había tenido con el malabarista, fotografías que, a diferencia del video de la televisión, dejaban ver parte de las heridas que había recibido ladybug.
Chat se estremeció entre los brazos de Marinette cuando se dio cuenta de todo lo que el cuerpo de ella había sufrido ¿cómo podía seguir de esa manera? ¿Cómo dejar que ella se enfrentará a peligros sabiendo que si Plagg seguía dormido, la chica correría hacia problemas potencialmente desastrosos?
Alya miró como el pequeño veía la pantalla de su celular, dándose cuenta que era exactamente lo que estaba mirando. Sin decir mucho, bloqueo la pantalla y miró a su amiga, quien tenía la vista fija en algún punto del infinito.
-hey, tierra llamando a Marinette ¿Qué sucede?- movió una mano enfrente de la chica para captar su atención. Pero Marinette se quedó pensativa cuando vio las fotos de ella y las heridas. En realidad no había sentido todos esos rasguños que la imagen de ladybug le mostraba. ¿Cómo no pudo sentir todas esas heridas?
Sintió el apretón y el rose de una mano cálida en su mejilla. Chat había visto que su ladybug estaba perdida y atrajo su atención para que dejara atrás cualquier cosa que rondaba en su cabeza.
-¿Qué sucede?- Marinette, como siempre preocupándose por los demás antes que ella- ¿Tienes hambre?- el pequeño negó con la cabeza y solo la recostó sobre su hombro. Un gesto que trataba de dar consuelo y al mismo tiempo recibirlo.
-Marinette ¿te encuentras bien?- el semblante de Alya denotaba preocupación. Lo que vio reflejado en el rostro de su amiga no era más que la preocupación que ella misma sentía. Pero debía de se fuerte. Iba a serlo para superar este inconveniente.
-lo siento Alya, no es nada- la sonrisa que trato de dibujar en su rostro no le llegó a los ojos- entonces ¿Cuál es tu teoría?
-eso no importa ahora- contestó Alya, conocía tan bien a la chica Dupain que sabía que no le diría lo que le preocupaba en realidad, pero eso no impediría que la dejara de abrumar con todas sus teorías y cosas. Marinette siempre estaba ahí cuando la necesitaba, le debía como mínimo una pequeña retribución. -¿Estas cansada? Si gustas podría cuidar un rato al pequeño superhéroe- cuando se acercó para coger en brazos a Chat, esté se aferró al cuello de Marinette,
-no quiero- dijo con firmeza y convicción. A partir de aquel momento, no dejaría que nadie le apartará de Marinette. La chica le acunó con cuidado y cariño. Las cosas que habían pasado momentos antes eran muy fuertes y seguramente Chat no estaba en la mejor situación.
-vamos pequeño, podemos divertirnos un rato juntos- Alya insistió, pero todo fue en vano.
-no te preocupes Alya, creo que es mejor que nos vayamos a casa, ¿nos acompañas?
-por supuesto- dijo Alya sonriendo amablemente, aunque viendo de reojo al pequeño a su lado ¿Quién diría que el pequeñito tenía un amor platónico por Marinette?
Alya se fue algo tarde de la casa, Marinette había preparado té para ellas y un poco de leche para Chat. De la panadería trajo algunos aperitivos que el pequeño devoró con avidez. Se acomodaron en la sala, y Chat no dejó que Alya se sentara al lado de Marinette, sino que acaparo su espacio.
Hablaron acerca de algunas cuestiones de la escuela, y a pesar de que la chica Dupain pensó que volverían a tocar el tema de ladybug y Chatnoir, parecía que Alya lo había olvidado. Sin embargo no pudo evitar sonrojarse cuando Alya abordo un tema un poco más bochornoso.
-¿Y cuánto crees aguantar sin ver a Adrien?- Chat casi se atraganta con su galleta cuando escuchó su nombre ¿Por qué hacia esas preguntas Alya? Marinette le acercó su vaso de leche y se aseguró de que estaba bien mientras contestaba a su amiga con un tono de reproche.
-Alya…- no era que quisiera hablar del tema con su compañero de batallas sentado a un lado, que de repente parecía muy interesado en lo que ella diría. Pero eso no detuvo a la morena de seguir hablando.
-¡oh vamos! No me digas que no estas interesada por todo lo que él hace, de seguro entregarías tu libreta de bocetos por obtener algunas fotos de él en la semana de la luna. Apuesto a que algunos diseñadores le pedirán modelar en alguna pasarela. Los colores se subieron al rostro a Marinette. Amaba a su amiga, pero maldición, tenía que ser indiscreta en los momentos menos oportunos.
Chat abrió sus ojitos verdes, sorprendido por la revelación. ¿A Marinette le gustaba Adrien? Eso no se lo esperaba. Es decir, el destino sí que tenía formas curiosas de unir a las personas. Vaya ironía. Como Chat, amaba a la chica ladybug, pero está no parecía tener interés.
Y ella, como Marinette, tenía interés en él como Adrien, pero estuvo tan ciego que se enfocó en la chica de traje rojo y en ningún momento trató de mirar a su alrededor. De ver lo cerca que estaban y la distancia que los separaba. Chat se perdió tanto en sus pensamientos que no supo en que momento Marinette le hizo cambiar de tema y terminaron por despedirse. Alya hizo prometer a Marinette que si necesitaba ayuda cuidando al pequeño o para saber algo de Adrien, que no dudara en llamarla. La chica de coletas suspiró, cansada tanto física como mentalmente.
Chat necesitaba confirmar si Marinette tenía ese tipo de sentimientos por él, porque de ser así, necesitaba hacerle saber quién era en realidad, lo quisiera ella o no. El problema era ¿Cómo sacar a colación el tema?
-chat… chat- escuchaba que alguien le llamaba, pero no estaba seguro si era así o solo ideas de su cabeza- chat ¿Qué ocurre? ¿Estás bien?- otra vez, perdido en sus pensamientos, no se había percatado que Marinette le habló una y otra vez.
-¿eh?- giró ligeramente su cabecita, como si fuera un pequeño gatito que prestará atención. Sus orejitas se movieron un poco, y Marinette sintió palpitar un poco más rápido su corazón ¿Cómo iba acabar esto perder su corazón con una persona tan dulce y pequeño y adorable?
-¿en qué piensas?- estaba controlando sus ganas de cargarlo y mimarlo. Algo en ese pequeño le invitaba a ser tan dulce como podía.
El pequeño no podía decirle la verdad, pero quería saber tantas cosas, que antes de que pensará bien lo que iba a decir, de sus labios estaban saliendo las palabras.
-¿Qué es Adrien para ti?- una pregunta concreta, directa y seguramente incomoda.
Marinette no supo cómo reaccionar ¿Por qué de repente esa pregunta? Iba a matar a Alya por andar hablando de más. Este no era un tema que tendría que discutir con Chat, menos cuando él, en su forma normal, había insistido una y otra vez acerca de lo buena pareja que podían haber sido y sus constantes coqueteos. Suspiró con resignación. Más le valía responder algo para tratar de zanjar el tema.
-es un… compañero de la escuela- como al despedirse de Alya la había acompañado hasta la puerta, ahora regresaba para acomodarse con las piernas en forma de flor de loto en el sillón. Chat aprovechó y decidió acostarse y recargar su cabeza en uno de los mulsos de la chica mientras la escuchaba atentamente.
-¿Sólo eso?
-¿Por qué lo preguntas?
-curiosidad
-bien, es un buen amigo de la escuela, sabes el no tiene mucho que le permitieron asistir a clases y… bueno es alguien que es una persona muy buena.- sin pensarlo comenzó a acariciar el cabello, pasando sus dedos entre las orejas. Chat no la miraba directamente, sino que mantenía su vista en algún punto frente a él, lo cual la chica agradecía, de lo contrario vería sus mejillas sonrojadas. Siguió hablando- ¿sabes? Es un modelo, y creo que lo hace muy bien. Ha salido en pasarelas y en portadas de revista. Su papá es un famoso diseñador, y él es la imagen de varias campañas de la empresa de su padre. Además sabe esgrima, toca el piano, habla chino y es muy habilidoso en varias cosas más. Es una persona muy amable, linda, dulce y todo un caballero.
-mmmm- escucharle hablar con tanto cariño de él en su forma de civil le daban ganas de abrazarla. Pero se limitó a disfrutar de su caricia distraída. Un pequeño ruido surgió de su pecho, comenzaba a ronronear como en verdadero minino.
Marinette soltó un resoplido gracioso cuando escuchó el sonido proveniente del pequeño. Sin duda era un auténtico gatito. Alejó su mano y se levantó, dejando desconcertado a Chat. -¿Qué ocurre Marinette?
-nada, solo que pensaba que es hora de ir a dormir- en realidad estaba bastante cansada del el agitado día que habían tenido. Solo quería darse un baño y dormir.
-vamos Chat, es hora del baño- subió rápido hacia su cuarto y tomó todo lo necesario para darse una ducha. Pensó que Chat esta vez, como la anterior noche, le reclamaría su espacio así que bajo con su improvisada piyama y se fue directo al baño para preparar su baño.
Chat de inmediato se puso nervioso cuando vio regresar a Marinette con su ropa y la de ella y se metió sin verlo al baño. Cuando escuchó el agua correr su mente se puso a trabajar a mil por hora. ¿Se bañarían juntos? Sin antes el pudor había podido con él y le había exigido que le dejara tomar su baño solo, ahora que sabía quién era ella y la idea latente de que Marinette tenía sentimientos por él, ahora estaba con apenas unos cuantos hilos de cordura en su mente.
¿Qué se supone que haría?
Con caminar dubitativo comenzó a andar hacia la puerta del baño, decidiendo sí era una buena idea bañarse juntos o no ¿Cómo le podía decir que no? ¿él en realidad quería decir que no?
-Marinette…- su tono sonó tan quedito, que si Marinette no hubiera estado al pendiente, probablemente no le hubiera escuchado.
-tranquilo, ya sé lo que piensas del baño- cerró el grifo cuando el agua llegó a la altura adecuada- tendremos la misma rutina todos los días. Así que toma tu baño y yo estaré arriba hablando con Tikki ¿de acuerdo?, solo apresúrate.
El suspiro que lanzó Chat fue entre uno de alivio y otro de decepción. Ahora tenía una necesidad de estar en todo momento junto a Marinette, y si ella se hubiera ofrecido a bañarlo, sinceramente en aquel momento él no se hubiera opuesto. Pero debía de sacarse esas tontas ideas de la cabeza, en aquellos momentos no estaban ayudando en nada.
Chat dobló cuidadosamente la ropa que había escogido ese día y la acomodo sobre uno de los muebles, tomó su baño rápido y una vez seco se puso nuevamente la vieja blusa de Marinette. Hoy reparo en el olor familiar que la prenda desprendía, dulce.
Salió del cuarto de baño y subió en silencio las escaleras hacía la habitación de la chica. Sus padres estaban en la panadería y no subirían hasta muy noche por la gran cantidad de pedidos que tenían ese día.
Escuchó el murmurar de dos voces, una era de Marinette, mientras la otra pertenecía a la pequeña kwami llamada Tikki.
-¿Cómo es que no sentí nada de eso?-la voz de la chica sonaba entre el pánico y la preocupación. Chat agudizó el oído para entender mejor a que se refería.
-tranquila Marinette- Tikki se escuchaba un poco incomoda- es porque el poder del Miraculous aun te protegía. Pero no del todo. Tu cuerpo sufría pero tu mente no podía regristarlo.
-Tikki, ¿qué hubiera pasado si la herida hubiera sido más profunda? ¿o los cortes más grandes?
La pequeña kwami no sabia como contestar a eso. Marinette se sentía mal. Una cosa era saber que el trabajo de heroína implicaba algunos golpes y raspones, pero nunca antes se había visto en tal estado. La foto que le había enseñado Alya la dejo bastante conmocionada ¿Qué sucedería más adelante? ¿Qué si el kwami que dormía dentro de Chat se tardaba en despertar?
No quería atormentarse con preguntas que nadie podía contestarle en el momento, pero era difícil suprimirlas de su mente. Alejar esos pensamientos. Se dejó caer en el sofá rosa que tenía en la parte baja de su habitación, cerró los ojos y se puso una mano sobre ellos.
Tikki la miro con impotencia, no sabiendo que podía hacer o decir para tranquilizar esa mente suya. En ese momento, divisó como unas orejitas negras se asomaban por la entrada de la habitación, así que se apresuró al lado del pequeño niño y le susurró para que solo él pudiera oírle.
-Quizás necesite un poco de animos- señaló el cuerpo inmóvil de Marinette- ¿quieres ayudarme?
Chat asintió, con sus ojitos brillantes ante la expectativa. Era probable que no fuera de mucha ayuda dado su tamaño y su nula fuerza, pero él podía apoyarla de esa manera. Si Marinette necesitaba un apoyo emocional, él podía hacerlo.
Caminó con paso decidido al sofá, se acercó con cautela y antes de que fuera sorprendido, se lanzó sobre el estómago de Marinette, cayendo con un ligero golpe.
-¿qué pas…- Marinette se incorporó de golpe al sentir el peso que cayó sobre ella. Solo para encontrarse con un niño hermoso, que tenía el rostro más serio que alguna vez pudiera haber visto.
-olvidalo- su voz, aunque seguía siendo la de un niño era fuerte- sea lo que sea que te atormente, olvídalo. Por favor, prométeme que si estas triste, que si quieres hablar sobre algo, lo que sea que te preocupe, me lo dirás.
-per…
-no, no digas peros, sé que en este momento no soy el mejor. No puedo ayudarte en las peleas, no puedo cuidar tu espalda y es por mi culpa que tu cuerpo sufrió los daños que vimos en aquella foto, pero quiero ser útil, quiero ayudarte de algún modo, y si solo puedo hacerlo aquí, jugando contigo y tratando de eliminar recuerdos tristes y cosas que no te dejen, entonces lo hare, me esforzare por no molestar y no ser una carga.
Se abrazó a su cintura y se cobijó en su calor. No pensaba dejarla ir.
Marinette entendió en esos momentos que su silencio y sus sonrisas aparentes no habían hecho otra cosa que preocupar al pobrecillo. Ella misma decía que saldrían juntos. Un trabajo de equipo, pero ella solita se adjudicaba toda la carga y responsabilidad. Aquello, en vez de ayudar, solo hacía que las cosas fueran peores.
Abrazó con ternura al pequeño minino que tenía entre sus brazos, recargó su barbilla en sus cabellos dorados, provocándole cosquillas estas.
-perdóname Chat, nunca fue mi intención hacerte sentir menos, te prometo que eres siempre acudiré a ti si algo me molesta. Después de todo somos el dúo de París ¿No?- trató de bromear con el nombre que algunos de los seguidores del ladyblog le habían dado. Chat solo apretó un poco más.
Cuando Marinette se fue a bañar, Chat aprovechó para prender la computadora de la recamara y hacer una revisión de sus cosas. Los correos que había recibido de Nino, confirmándole que estaba bien, que se divirtiera y que no olvidara sus regalos, así como trece correos de Chloe, la mayoría reclamando su falta de tacto por no avisarle ni invitarla a un viaje tan bueno como lo era ir a la semana de la moda en Berlín.
Tambien estuvo otro de su chofer, diciéndole que cubriría sus espaldas con Natalie y su padre por si llegaban a preguntar, pero le pedía que se reportara todas las noches. Él era sin duda un gran hombre, y no lo decía solo por el descomunal tamaño.
Contestó los correos que creyó convenientes, eliminó otros más y finalmente cerró sesión, solo para reparar en algo que antes no había visto. El fondo de pantalla de Marinette era un collage de fotos suyas con corazones.
Él que había pensado que Marinette tenía un gusto por la moda, especialmente por los diseños de su padre, cuando en realidad eran las fotos de él las que había coleccionado todo el tiempo. Siendo sinceros, era algo muy tierno que ella coleccionará imágenes de él. Decía mucho del cariño que sentía por Adrien Agreste. Una sonrisa se plasmó en sus labios, sin poder evitarlo, y no sé fue de ellos, incluso cuando llegó Marinette duchada y lista para dormir.
-¿Qué sucede?
-nada- contestó el pequeño mientras él solito se movía hacia la cama. En el lugar le esperaba la muñeca de trapo ladybug, pero ahora que sabía la verdad sobre su creadora, sinceramente prefería mil veces a la original.
-mis padres me dijeron que no los esperáramos para dormir, así que vamos a descansar, hoy ha sido un largo día.
Marinette se subió a la cama e hizo espacio para que Chat ocupara su lugar. El pequeño fue rápido y se tapó con las sabanas mientras Marinette daba los dulces sueños a Tikki.
La pequeña kwami se acercó a ambos, y ahora que Chat sabía la verdad respecto a ella, no había mucho caso que se escondiera, así que tomó la almohada en donde habitualmente se dormía y se acomodó en la esquina de la cama, cerca de la cabecera.
-buenas noches chat- dijo Marinette acomodándose dentro de las cobijas.
-buenas noches, Marinette- dijo quedamente Chat. Pero no se durmió enseguida, sino que se quedó muy quieto, pensando en cómo decir lo que en verdad quería. Después de 10 minutos, decidió arriesgarse.
-¿Marinette?- preguntó quedamente.
-mmm- la chica ya estaba adormilada, por lo que apenas si hizo ruido.
-puedo….¿te puedo pedir un favor?
-dime-la chica se volteó para verle el rostro.
-¿te importaría abrazarme?- en la oscuridad Marinette no podía ver las mejillas sonrojadas de Chat. En vez de contestarle, se acercó más a él y pasó un brazo por debajo de su cabeza. Lo acunó contra su cuerpo y puso su cabeza por encima de la de él. Chat se puso como un tomate, no podía creer que la chica en realidad hiciera caso a su petición. Pero no había otro lugar en donde quisiera estar en aquel momento que no fuera así.
Se acurrucó y dejo que por un momento, todos los problemas y todos los inconvenientes que habían vivido se fueran lejos de su mente. En menos de 5 minutos ambos estaban en los brazos de Morfeo.
En una casa en París, un par de mellizos, se encontraban solos en su habitación. En los corazones de ambos pequeños un sentimiento negativo crecía y se arraigaba. Por la ventana de su habitación, dos mariposas negras volaron hasta posarse en las pertenencias más valiosas de ambos. Un par de pulseras de plata en las que ambos tenían grabados sus nombres.
El niño y la niña, de 10 años de edad, de repente sintieron una fuerza recorrer su cuerpo, mientras alrededor de sus ojos, un extraño contorno se formaba.
-ese sentimiento tan horrible debe de olvidarse- una voz profunda resonaba dentro de sus pequeñas cabezas rubias.- mi nombre es Hank Moth y puedo ayudarles con eso, pero a cambio necesito que me hagan un favor. ¿Qué opinan, mis queridos Trick and treat?
-cuenta con nosotros, Hank Moth.
