N/A: Saint Seiya es propiedad de Masami Kurumada, yo solo hago ésta historia por amor a su obra.

Espero disfruten el laaargo capitulo Ü

este capitulo contiene lemon


Una semana había pasado del escandaloso cumpleaños de Betania, ella junto a su madre y los tres supuestos padres, fueron hasta el laboratorio más cercano para hacer el examen de ADN. Los resultados estarían listos en ocho semanas; tiempo suficiente para juntar el dinero de la apuesta. Toda la orden de Athena ya tenía las apuestas listas sobre quién sería el padre, la jugada estaba alrededor de los ¥10.000 y el marcador estaba a favor de Shura.

Por otro lado, por cuestiones de trabajo, Aioria estuvo fuera de la ciudad por toda la semana. No le agradaba la idea de dejar sola a su esposa embarazada, se volvió muy sobreprotector con ella, y para Marín era todo un fastidio. Aunque disfrutó la semana en la que el leo estuvo fuera, su hermano se quedó con ella, y en comparación con su esposo, Touma sabía controlar los nervios.

Touma quedó de ir a recoger a Aioria al aeropuerto y Marín se quedaría a solas unas horas, nada malo le pasaría estando en la serenidad de su hogar. Pero su hermano insistía en que tuviese compañía, así que llamó a su amiga más cercana. El timbre sonó, y de inmediato Shaina, June y Milo entraron a acompañar a la futura madre.

-"No sé por qué accedí a venir, ni siquiera me llamaron a mí"- gruño en voz baja el escorpio mientras husmeaba la despensa del hogar de Marín.

Por otro lado, Marín se quedó en el living hablando con las dos arianas. Parecía ser una conversación bastante interesante, pues las tres amazonas secreteaban por lo bajo.

–"Saga tiene razón, tus ojos están más brillantes y tu piel está mucho más suave… O te estaba coqueteando, o es Milo quién tiene buena mano"- dijo por lo bajo la joven rubia, causando risas en la futura madre y un enojo en la italiana.

-"¿Saben? Creo que Saga tiene razón"- dijo la pelirroja dejando atrás la risa –"Antes de saber que estaba encinta, Aioria me decía que tenía el cabello más suave, que mis ojos brillaban y que mi piel estaba más tersa que antes. Yo creía que solo eran cumplidos, pero después todos empezaron a decírmelo; mi hermano, Seiya, incluso ustedes"- Shaina guardó silencio, ¿acaso le estaban diciendo, tan directamente, que estaba embarazada? Eso era imposible, ella y Milo siempre fueron cuidadosos, siempre.

-"¡Dioses! ¡Estás embarazada!"- habló June con un leve entusiasmo –"De seguro a Milo le alegrará la idea. ¡Vamos! Díselo ahora"-

-"¡Shh! Habla más bajo, bruta"- reclamó entre dientes la peliverde –"Eso no es cierto, solo son mitos. Además ni siquiera he tenido nauseas… Eso comprueba que su estúpida teoría es falsa"-

-"Pero es cierto, si no me crees pregúntale a Geist"- contestó la japonesa –"¿Ya tuviste tu periodo?"- pero Shaina miró a un lado intentando recordar, contó mentalmente los días y su corazón se aceleró al pensar lo rápido que pasó el mes.

-"¿Por qué no te haces una prueba de embarazo? Nunca está de más hacerse una"- Shaina miró con irónica a la rubia, olvidaba que estaba hablando con las voces de la experiencia –"Vamos ahora, hay una farmacia cerca de aquí. Te acompañaría, pero quedé de juntarme con Shun"- acotó June, pues sabía lo que significaba tener aquellas dudas. Shaina se cruzó de brazos y accedió de mala gana. Ambas arianas salieron rumbo a la farmacia, con la excusa de que la mayor encaminaría a la menor hasta unas cuadras.

Milo se sentó junto a Marín en el gran sofá y entablaron una charla, acompañada con un poco de comida y un jugo de fruta natural que el dorado se ofreció hacer.

-"¿Ya saben que nombre le pondrán al gatito?"- preguntó el escorpio mientras subía los pies en la mesa de café. Marín tocó su enorme vientre y guardó silencio por un par de segundos. Milo se tensó hasta que la amazona respondió con toda normalidad.

-"Aún no, pero tenemos una lista de nombres. Ahora te la traigo"-La pelirroja se levantó, y antes de dar un paso, rompió aguas mojando todo el piso.

-"Pero Marín, si querías ir al baño tenias que avisar"- dijo el griego despreocupado.

-"¡MILO! ¡VOY A TENER AL BEBÉ!"- el dorado quedó aturdido y fue envuelto por los nervios. Puso el brazo de la pelirroja alrededor de su cuello y con su mano libre la afirmaba de la cintura ayudándola a llegar a su auto. La ayudó a sentarse en el asiento trasero, se puso frente al volante y encendió el motor en dirección al hospital. Intentó llamar a Aioria y a Touma, pero ninguno de los dos contestaba, así que hasta el momento, él era responsable de la Santa de Águila.

-"¡Milo… si quieres apúrate!"- se quejaba desesperadamente la futura madre.

-"¡NO ME PRESIONES, MUJER! ¡YA CASI LLEGAMOS!"- gritó el griego, al mismo tiempo que se pasaba los semáforos para llegar a tiempo –"¡Ay Dioses! ¡Voy a vomitar!"-


En tanto el Caballero de Escorpio llevaba desesperadamente a Marín al hospital, Shaina decidía si comprar la prueba de embarazo más barata, la más cara, o la marca que le recomendó June. Al final, compró una de cada marca, terminando con seis en total. Las escondió en su bolso y soltó un fuerte suspiro.

Su teléfono vibró y lo sacó para leer el mensaje recién recibido, de parte de Milo. –"AYUDA Estoy en el hospital y Marín va a dar a luz"- leyó en voz baja y se apresuró a tomar el primer taxi que se le cruzara.


En la recepción, Milo firmó los papeles sin prestarles mucha atención, mientras los enfermeros se llevaban a Marín a una habitación privada en el tercer piso.

Con la camilla inclinada, la amazona apoyó su espalda y esperó la llegada del escorpio, que atendía una llamada. –"Marín, Aioria llamó"- contestó el griego mientras cruzaba el umbral de la puerta –"Dijo que están atorados en un trafico, así que tendrás que hacerte la idea de recibir a tu hijo sola"-

-"¡¿Sola?! ¡NO! ¡No quiero entrar sola!"- dijo con dolor la futura madre –"¡No puedes dejarme! ¡Tengo miedo! ¡Esto es nuevo para mí!"- Milo afligió el entrecejo, no quería entrar sabiendo lo inútil que actuaría. También era algo nuevo para él, sólo sabía hacer bebes, no traerlos al mundo. Se dejó caer en la silla que estaba junto a la camilla y dirigió su mirada a los tristes ojos del águila, sería un mal amigo si la abandonaba en un momento tan importante. Pensó en llamar a Aioros o a Seiya, pero con el tráfico que había no llegarían a tiempo.

–"Está bien, Marín. Entraré contigo…"- dijo con calidez y tomó con delicadeza la mano de la japonesa.


Marín llevaba tres horas en trabajo de parto, las contracciones estaban aumentando, y por desgracia, aún seguía esperando la anestesia epidural. Hasta el momento, habían llegado Shaina, Geist y su hija, June, Shun, y los gemelos Géminis. Por ahora, el resto estaba en camino, pero algunos estaban atascados en el tráfico o se encontraban muy lejos del hospital.

Betania estaba sentada en los brazos de Saga, era la única diversión que tenían mientras esperaban la llegada del nuevo integrante de la familia. El Caballero de Géminis se veía feliz al pensar que esa pequeña criatura podía ser su sobrina, pero no le encontraba parecido a ninguno de los tres supuestos padres.

Por otro lado en los baños de damas, Geist acompañaba a Shaina mientras probaba las seis pruebas de embarazo que compró. Aburrida y cansada, Geist apoyó su espalda en la puerta del cubículo que su amiga usaba.

-"Estoy segura que eso de que los ojos te brillan son puros mitos… Es absurdo ¿quién inventó eso?"- comentó la peliverde desde el otro lado de la puerta, ya llevaba cinco pruebas hechas, y esperaba el resultado de la sexta.

-"Sí… cree lo que quieras, Shaina. ¿Sabías que los mitos son de carácter religioso?"- respondió con sarcasmo la amazona del abismo, mientras miraba aburrida sus uñas. –"¡Shaina! ¡Sal de una buena vez y ve a decirle a tu hombre que esperas un hijo suyo!"-

-"¡Claaaaaro! ¡Como tú lo hiciste con Shura, o con quien mierda sea el padre de tu hija!"- grave error haber dicho eso, pues desató la furia de Geist.

-"¡SAL DE AHÍ Y DILO EN MI CARA, MALDITA COBARDE!"- golpeó la puerta con toda su ira mientras el resto de las mujeres presentes la miraban con terror. –"¡¿Y QUÉ MIERDA VEN USTEDES?! ¡¿Acaso nunca han visto a una mujer enojada?!"-

Geist abandonó fastidiada el cuarto de baño, dejando sola a la Santa de Ofiuco –"¡Está bien! ¡Lo siento, Geist!"- pero al no oír respuesta, abrió lentamente la puerta y vio a June entrar al baño.

-"¡Pero qué carácter! ¿Qué le pasó a Geist? ¿Está todo bien?"-

-"Em… Creo que estás cosas no sirven, todas son iguales"- dijo con inseguridad mientras miraba el resultado del test –"Escucha, compré seis pruebas, tres me dieron negativo y las otras tres dieron positivo"- June alzó una ceja curiosa, ¿A quién le creería: a las tres negativas o a las tres positivas? ¡¿Por qué todo tenía que ser tan complicado?!

Shaina botó toda la evidencia de sus dudas en el basurero, quiso creer que no estaba embarazada, pues no tenía síntomas de ello y solo se dejó llevar por el ridículo comentario de Saga; error de ella habérselo comentado a sus amigas, ya que todo se lo tomaban enserio.


Mientras Marín miraba la cara de dolor del Caballero de Escorpio, Shun le explicaba a Milo detalle por detalle todo lo que pasaría en el parto, al ser estudiante de Medicina, sabía lo básico. El griego aún no creía todo lo que una mujer debía pasar para poder traer a un hijo al mundo, sabía que era doloroso, pero nunca pensó que era tan complicado. Cuando el joven peliverde finalmente terminó, Milo escondió su rostro entre sus manos y se dejó caer nuevamente en la silla. Al instante, la Doctora a cargo del parto entró al cuarto con unos papeles en las manos. –"Buenas tardes, caballeros. ¿Quién de ustedes es el Señor Milo de Escorpio?"- preguntó la profesional y el susodicho alzó su mano.

-"Señor, en unos minutos vendrán por su esposa para llevarla a pabellón, así que deben prepararse y seguir todas las indicaciones que les demos"-

-"Doctora disculpe…"- interrumpió Shun –"Pero quisiéramos saber si se puede hacer algún cambio… Es decir, que en vez de que Milo entre al parto, pueda entrar yo y una de las amigas de Marín ¿será posible?"-

-"Mmhh… de hecho…"- dijo la doctora al mismo tiempo que leía los papeles –"No, no es posible. Aquí dice que el único que puede entrar al parto es el Señor Milo, por ende solo usted podrá entrar"- aseguró ella dirigiéndose al griego –"Lo siento, pero tiene que leer bien antes de firmar"-

Dicho eso, la Doctora se retiró y los tres Santos de Athena se miraron con aflicción. Milo tendría que prepararse para tener el "privilegio" de recibir al hijo de su amigo.


El tráfico no avanzaba, estaban a unas calles del hospital y no habían avanzado ni diez centímetros. Aioria ya estaba más que histérico, por lo que bajó del auto con rapidez y corrió entre los autos con todas sus ganas, la adrenalina era tan alta en su cuerpo, que no había ni una gota de cansancio. No se dio cuenta en qué momento pasó las cinco largas cuadras, y finalmente llegó al hospital.

Entró desesperadamente a la recepción, y vio a Geist y a Betania, acompañadas de los gemelos Géminis. Los ignoró y corrió a las escaleras en dirección a las salas de maternidad, teniendo la esperanza de encontrar a su esposa allí. Saga lo siguió como un relámpago y se apresuró a informarle todo lo sucedido, pero el leo no prestó atención. Cuando al fin llegaron al tercer piso, se encontraron a Shaina, a June y a Shun esperando en las puertas del ascensor. Aioria corrió hacia ellos con la misma desesperación de hace unos momentos.

-"¡¿Y Marín?! ¡¿Dónde está?! ¡Quiero verla!"- el griego preguntó mirando a cada uno de los Santos, en una lluvia de nerviosismo y emoción.

-"Se la acaban de llevar, pero descuida, Milo está con ella"- respondió Shun, intentando calmar al futuro padre, pero fue inútil. Tan solo escuchar que Milo sería el que acompañaría a SU esposa y recibiría a SU hijo, lo hizo entrar en furia. Aioria lanzó fuego como un volcán en erupción, tomó por la camisa al joven Andrómeda y comenzó a agitarlo de un lado a otro, en un movimiento de vaivén.

-"¡HIJO DE LA GRAN PUTA! ¡¿POR QUÉ NO ENTRASTE TÚ?! ¡TÚ ERES EL QUE SABE DE MEDICINA Y TODAS ESAS MIERDAS!"- en cada palabra agitaba más al muchacho, haciéndolo temblar de miedo. Nunca nadie había visto al leo actuar de esa manera –"¡¿TE DAS CUENTA LO INUTIL QUE ES MILO PARA ESTAS COSAS?!"-

-"¡HEY! ¡CUIDADO CON LO QUE DICES!"- intervino Shaina, separando al dorado de Shun y empujarlo lejos. –"¡Que Milo tenga que traer a TU HIJO al mundo no es culpa suya! ¡ES TUYA! ¡Si hubieses puesto a tu familia primero, nada de esto estaría pasando!"- Esas últimas palabras fueron como si realmente una cobra le hubiese inyectado su veneno. Pero daba igual, no podían pensar en lo que no pasó, lo importante ahora era saber el estado de Marín.

-"¡¿A dónde se la llevaron?! ¡Quiero verla!"- preguntó nuevamente el leo.

-"A pabellón, en el segundo piso"- contestó June. Aioria bajó las escaleras con desesperación, seguido por los cuatro Santos de Athena. Se guío por los carteles y al fin llegaron hasta uno que decía Pabellón. Cruzó la puerta y al instante un enfermero lo jaló del brazo.

-"¡Oigan! ¡No pued…!"- el enfermero fue callado con un fuerte golpe en la mandíbula por parte del futuro padre. Aioria siguió su camino seguido por el géminis, mientras que el resto ayudaba al pobre enfermero. Los dorados vieron un largo pasillo con más de cinco puertas en cada lado ¿En cuál de todas esas puertas estaría Marín? No podía darse el lujo de abrir una puerta y ver si allí estaba la amazona.


Mientras los Caballeros de Leo y Géminis adivinaban vía cosmos en dónde estaría la futura madre, Milo tapaba su boca asqueado, y con su mano libre sostenía la mano de Marín al mismo tiempo que cerraba fuertemente sus ojos para evitar ver a la Santa de Águila dar a luz. Para el escorpio era una tortura tener que estar ahí, su única ayuda era hacer acto de presencia, desearía hacer más, pero no sabía qué hacer.

En el cuarto se encontraban tres practicantes, una enfermera y la odiosa Doctora dando indicaciones. –"¡Puje con fuerza, ya falta poco!"- ordenó la profesional mientras la enfermera limpiaba el sudor del rostro de la japonesa. –"¡Siga así! ¡Ya veo la cabecita!"-

Al oír aquello, Milo salió corriendo y abandonó la habitación, quedando parado en pleno pasillo, apenas pudo escuchar con claridad la voz de Marín llamarlo.

-"¡MILO!"- reconoció su nombre en un perfecto griego. Giró a encontrarse con aquella voz y vio a Saga y a Aioria dirigirse hacia él. Ambos dorados se sorprendieron al ver a Milo tan pálido, pero eso no detuvo al leo a exigirle una respuesta sobre el paradero de su esposa. Milo señaló el cuarto y Aioria entró con desesperación.

Saga tomó del brazo al escorpio y lo guío hasta las afueras del pabellón. En el camino se encontraron con Shun, June y Shaina, quienes esperaban parados cerca del ascensor. Los tres se acercaron a los griegos y las preguntas llovieron con rapidez. Saga se limitó a responder, mientras que Milo se sentaba lentamente en el frio suelo.

-"¿Te sientes bien?"- preguntó Shaina al mismo tiempo que se hincaba para quedar a la altura del griego. Milo se aflojó el camisón, y de paso desabotonó los primeros botones de su camisa.

-"Sí… gracias"- respondió con un hilo de voz –"No. La verdad es que no me siento bien. Fui un cobarde, no debí abandonar a Marín. Iré a acompañarla"- se levantó con seguridad con la intención de volver al cuarto de parto. Pero el gemelo mayor lo detuvo. –"Déjame pasar Saga, le dije que la acompañaría"-

-"No vas a entrar. Deja que Aioria se encargue de su responsabilidad"-

-"¡Pero le dije que estaría con ella!"-

-"Y ya lo hiciste. Ahora descansa, ve a la cafetería y come un poco"- dijo June y a la vez Shun se unió y una discusión comenzó entre los cuatro. Por su parte, Shaina solo miraba confundida la discusión, algo en ella le hacia sentir tan bien al ver a Milo preocupado por Marín, lo hacía lindo, tierno, la hacía derretirse.

De pronto, un sudado y feliz Aioria apareció para interrumpir la discusión. Los cinco entendieron que el nuevo integrante de la familia por fin había nacido, después de tantos dramas que hubo en la antesala de su nacimiento.


Ya casi era la una de la mañana, apenas habían pasado dos horas del nacimiento del gatito y Marín dormía plácidamente en su cuarto privado del hospital. Por otro lado, todos los caballeros dorados, los de plata y los de bronce al fin habían llegado. Todos miraban por el vidrio a los recién nacidos, de no ser porque Aioria les señalaba cuál era su hijo, nadie lo reconocería. Era un pequeño con el cabello castaño oscuro, como el de su tío, pero aún no se sabía el color de sus ojos, puesto que seguían cerrados.

En la larga historia de aquel hospital, jamás se habían visto a tantas personas visitar a un recién nacido, ni siquiera a un paciente, esto era un record.

-"¿Cómo se llama?"- preguntó Saori mientras buscaba un rincón para ver al bebé.

-"Aiden"- respondió con orgullo el padre.

-"¿Aiden? ¿Y ese nombre tan feo por qué?"- preguntó Aioros ignorando la irritada expresión de su hermano.

-"De la que nos salvamos…"- susurró June, en el oído de Camus simulando indiferencia.

Milo estaba cansado y hambriento, bajó hasta la cafetería, pero antes el nuevo padre lo detuvo en el camino.

-"Milo, yo… no sé cómo agradecerte… Lo que hiciste…"-

-"No fue nada"- se apresuró a decir el escorpio –"Bueno, diré la verdad, fue terrible… pero valió la pena ¿no?"-


Al llegar a la cafetería, vio a Betania en los brazos de Kiki, estaban en la mesa del rincón disfrutando de un sándwich que ambos compartían. Milo se acercó y se sentó al lado del ariano, y al instante, la infanta alzó sus brazos pidiendo ser cargada por el dorado. El griego cumplió la petición de la menor y la sentó en su regazo. Betania curioseaba los botones de la camisa de Milo con sus pequeños deditos, mientras Kiki miraba de un lado a otro, asegurándose de que ningún conocido pudiese oírlos. –"Milo, no sé si ya estas enterado, pero Saga está detrás de Shaina"- Kiki tuvo toda la atención del griego y continuó su testimonio –"Vi como la acariciaba"-

-"¡¿Cómo qué acariciarla?! ¡¿A qué tipo de caricias te refieres?!"- Milo apretó su puño y dio un fuerte golpe en la mesa. Entró rápidamente en cólera al saber que Saga fue un hombre muy importante en la vida de Shaina. El golpe en la mesa fue tan fuerte, que asustó a Betania y la hizo llorar.

En ese momento Shaina llegó hasta la puerta de la cafetería, pero antes de cruzarla, vio a Milo mecer a la pequeña con su pierna y acunarle la cabeza en su pecho. El llanto comenzó a deshacerse poco a poco, hasta que Betania se calmó por completo, Milo la acomodó en su otra pierna, le acarició la mejilla con ternura, y la pequeña sonrió nuevamente. Shaina se quedó parada mirando tan tierna escena. Dicen que los hombres se ven más atractivos con una guitarra o con un bebé en brazos, y Shaina compró aquella teoría.

-"¡Eres una niña muy alegre para ser hija de Shura!"- dijo el dorado.

-"¡¿Es de Shura?! ¡Rayos! ¡Yo aposté por Aioros!"- se quejó el pelirrojo y la cobra apareció sin avisar, sentándose al lado de Milo.

Milo y Kiki comenzaron a debatir sobre las probabilidades de por qué Shura sería el padre de Betania, la discusión estaba tan entretenida que Isaac, Shun, June y Camus se unieron al debate. Una charla larga y divertida, que duró varios minutos.

-"¡Qué día tan largo…!"- dijo entre bostezos el escorpio –"Ya me voy ¿Shaina, te llevo?"- la aludida asintió y se levantó para despedirse de todos los presentes.

-"Por cierto, ¿Saben qué pasó con el enfermero que Aioria golpeó?"- preguntó la italiana.

-"¡Ah cierto! al principio dijo que pondría una demanda, pero luego reconoció a June y dijo que quedaba todo perdonado si se sacaba una foto con ella"- Todos rieron ante aquella anécdota, excepto Camus. No le causó gracia alguna saber que un pervertido quiso una foto con su hermosa e inocente novia.


Milo no llevó a Shaina hasta su casa, la llevó hasta su propia casa, en pocas palabras, la secuestró. Mientras él guardaba su auto en la cochera, Shaina subió hasta el cuarto del griego con la intención de dormir, pero vio el desastre que tenía en su cama, aunque era de esperarse puesto que se quedó la noche anterior con él y cuando Marín la llamó salieron con rapidez, pero eso no era excusa para no tender la cama. Detestaba dormir con la cama desordenada, pero estaba exhausta, solo quería dormir, así que se dejó caer en el cómodo colchón. Sin embargo, antes de quitarse el abrigo, corrió hasta el baño y se encerró en él.

Milo entró al cuarto y buscó a la cobra con la mirada, pero solo vio su cama hecha un desastre. –"¿Shaina?"- preguntó al aire. Escuchó la cadena del baño correr y al instante vio a la italiana salir con una mano tapando su boca. –"¿Te sientes bien? Estás pálida"- Shaina asintió con seguridad y se quitó el abrigo, pero Milo se puso detrás de ella y comenzó a besar su cuello.

-"Milo por favor… quiero dormir"- pero él la ignoró y la giró para poder besar sus labios con mayor facilidad. Los labios del griego comenzaron a descender mientras sus manos recorrían todo su cuerpo, pero Shaina lo alejaba –"¡No Milo! ¡Qué asco, estás todo sudado!"- Milo se hizo el desentendido y la calló con un apasionado beso en los labios, un beso largo que cada vez se volvió más desenfrenado al sentir el cuerpo de la amazona rendirse ante las caricias. Él se aprovechó de eso y la recostó sobre la cama, quedando encima de ella.

Ambos se tomaron su tiempo de desvestir al otro, evitando cortar el beso. Shaina admiró el bien tornado y vigoroso pecho de Milo, su cuerpo era digno de un griego. Sintió la necesidad de recorrerlo, y en un movimiento rápido, se giró quedando ella encima de él. Sin ninguna timidez, cumplió su deseo besando su cuello y descender poco a poco, explorando cada rincón de su torso hasta hacerlo temblar.

Ya hecho fuego interno, Milo dejó salir un fuerte suspiro al sentir los labios de la cobra apropiarse de él, no se dio cuenta en que momento Shaina llegó nuevamente hasta sus labios. No opuso resistencia, todo lo que ella le entregaba era delicioso y lo hacía estallar en éxtasis. La tomó por la cintura y la recostó nuevamente en la cama, quedando ahora él encima de ella.

La miró directamente a los ojos, se veía hermosa, más que de costumbre. Acarició su mejilla con el dorso de su mano y sintió la sedosidad de su tez –"Tus ojos brillan…"- susurró él, y todo el cuerpo de Shaina tembló ante el comentario. Milo disfrutó de la magnifica vista que el cuerpo de la amazona le regalaba, agradecía a los Dioses por haberla cruzado en su camino y permitirle tenerla solo para él.

El calor en ambos era alto. Shaina tomó el rostro del dorado con ambas manos y acarició sus labios con su pulgar. –"¿Está todo bien? Estás temblando"- preguntó el peliazul con ternura en su voz. Y no, no estaba todo bien, ella se había hecho seis pruebas de embarazo, las cuales tres dieron positivo y tres negativo. Había dejado atrás la posibilidad de estar embarazada puesto que no tenía síntomas, pero tenía un retraso de un mes y hace unos minutos había vomitado. Aunque más le llamaba la atención la manera en que Milo se preocupó por Marín y lo tierno que fue con Betania; eso conquistó hasta la parte más indomable de su ser.

Ella negó con la cabeza, y para no arruinar el momento, besó nuevamente sus labios. Ese beso hizo que la excitación se apoderada de ambos, por lo que Milo no resistió más, y reclamó el cuerpo de la italiana, penetrándola y embistiéndola con delicadeza.

Shaina cortó el beso para poder dar un respiro y soltar gemidos ante el placer. A medida que las embestidas eran más intensas, la visión de Milo se nublaba, y terminó escondiendo su rostro en el cuello de la ariana. Ella tomó nuevamente el rostro del griego para juntar su frente con la de él –"No dejes de mirarme"- pidió ella entre jadeos.

Estaban llegando al clímax, cuando en un ágil desplazamiento, Milo se dio vuelta y la dejó sobre su cuerpo. La mujer apoyó sus manos en el pecho de él y siguió el movimiento balanceando sus caderas. Cuando al fin llegaron al orgasmo, Shaina cayó rendida en el pecho del griego y sonrió levemente. Él acarició su cabello y cubrió su cuerpo con las arrugadas sabanas.

La italiana no pudo evitar preguntar –"¿En qué momento pasó todo esto, Milo?"- y dirigió su mirada a los azulados ojos del hombre.

-"No me importa… pero no quiero que terminé"- Sin más que decir, ambos se quedaron disfrutando del silencio y el calor del cuerpo del otro les otorgaba, para luego dejarse ir por el sueño.


Deathmask despertó en el sofá de su pequeño living, no recodaba con exactitud cómo llegó hasta allí. Se levantó con pereza y se dirigió hasta su cama, dejándose caer. Al instante, sintió un frágil cuerpo posarse encima de él, y como unos labios recorrían su cuello con lentitud.

-"Jade… ahora no… quiero dormir"- respondió con desgana sin mirar a la joven modelo.

-"Ayer me dejaste… que sea una rápida ¿sí?"- dijo entre besos la colorina. El italiano se lleno de energía y dio una vuelta, dejando a la muchacha debajo de él.

-"Si June supiera que estás aquí y no en Hungría…"- ella rió, y con desesperación, despojó al dorado de su remera. Antes de poder seguir besándose y terminar de desvestirse, el sonido del teléfono los interrumpió. En un movimiento rápido, el cáncer se sentó al mismo tiempo que contestaba la llamada –"Hola Shaina ¿qué tal?" si quieres saber sobre el asunto de Kyo, te diré que tenemos solo una posibilidad de…"-

-"Préstame dinero y no preguntes por qué"- interrumpió la cobra desde el otro lado de la línea.

-"Yo también estoy bien, Shaina. Gracias por el interés"- contestó con sarcasmo –"¿Por qué no le pides a Milo, eh? Podrías hacerle algún favor sexual y con gusto te pagará"-

-"¡Hijo de puta! ¡Por algo te lo estoy pidiendo! ¡Esto es de vida o muerte!"-

-"No es mi problema"- estaba dispuesto a colgar, pero al no oír insultos de parte de la amazona, se quedó pegado por unos segundos. Conocía muy bien a Shaina, y por alguna extraña razón, supo que era importante para que estuviese recurriendo a él, siendo el más cercano a ella. –"¿En qué mierda te metiste ahora, mujer? ¿Acaso sigues los pasos de June? ¿Te persigue la mafia, o les debes dinero?"-

-"¡Por favor! Lo necesito para ir al… ¡AGH! ¡Solo dame el dinero! ¿Puedes hacerlo sí o no?"-

-"Mmmh… está bien. Pero debes decirme para qué lo necesitas ¡A mi no me engañas, mujer! ¡Dime de una vez en qué te metiste!"- la discusión se estaba alargando con insultos de parte de ella y ordenes de parte de él. –"¡YA DEJA DE EVADIR LA PREGUNTA Y RESPONDE DE UNA PUTA VEZ! ¿Ya no confías en mí?"-

-"¡MALDITA SEA ANGELO! ¡DEBO IR AL MEDICO PARA SABER SI ESTOY EMBARAZADA Y NO TENGO DINERO PARA PAGAR EL EXAMEN! ¡¿FELIZ?!"- el susodicho quedó boquiabierto, tal vez estuvo de más preguntar la razón del pedido, pero al saber la historia de June, no podía no preguntar. Aclaró su garganta y sonrió de medio lado.

-"¿Y tanto drama por eso? ¿Por qué no le dices a Milo? ¿Acaso no fue él quién te preñó?"-

-"¡Hey! ¡A mí me respetas!"- contestó ofendida y decidió dar las ultimas palabras para despedirse –"El problema es que no se cómo reaccionará… ¡Por favor! Estamos hablando de Milo… Y si no estoy embarazada ¿para qué asustarlo?"- Deathmask la dejaba hablar, ya estaba aburrido de la plática y solo quería volver dormir, aunque sabía que la mujer a su lado no se lo permitiría. Accedió a prestarle el capital necesario, con la promesa de no contárselo a nadie. Ya estaba cansado de guardar los secretos de las amazonas, ni que fuese un sacerdote en escuchando el secreto de cofesión; Primero June y su maldito asunto con Kyo, ahora Shaina y su posible embarazo, ¿qué otros secretos tendría que guardarles a las Santas de Athena?

Continuará…


N/A: Está largo, perdón ;-; Bueno, la verdad es que ya no sé cuándo volveré a actualizar. Solía hacerlo una vez a la semana (?) y ahora no sé cuándo, peor lo haré, lo prometo :(

Muchas gracias por sus reviews, me alegran y me animan cada vez que me siento triste ^.^ muchísimas gracias por leer mis locuras

Saludos cordiales y muchos cariños Ü