Hem... Hola... ¿Siguen leyendo?

DISCULPEN. De verdad. He tenido el más grande bloqueo de toda mi vida... Me costó muchísimo, pero lo logré \o/¡Wujuuu!

*cof* *cof* Volviendo al tema. ¡Muchas gracias por sus reviews! 12 \o/

¡Feliz navidad, feliz año nuevo! Espero que todos sus deseos se hagan realidad en este año 2014 y creo que si sigo me pueden matar (LoL)

Bueno para que no me acribillen responderé los reviews de las personas que no poseen cuenta =)

chapawuita: Hola! Gracias por tu review. Disfruta del cap.

Sin más que decir, los invito a leer.


Game of a Princess

Capítulo 8: Sorpresas

-Taichi, juro que te mataré-

El rubio murmuraba para sí mientras se dirigía, enfurruñado, a la escuela. Su hermanito no se había presentado en su casa durante todo el fin de semana, y su madre se lo permitía. Alegando que se quedaría jugando con Hikari y con Tai.

Dejó escapar un suspiro al tiempo que reacomodaba su gorra. La odiaba, pero no le quedaba más remedio.

Llegó a su salón, y bajo las atentas miradas de Mimi y Sora, se sentó junto a Tai. Clavándole una mirada asesina al instante.

-¿Es tu nuevo look?-

Le interrogó la castaña en broma.

El rubio suspiró a modo de respuesta, mientras el moreno a su lado mostraba una ancha sonrisa.

-¡Deja de reírte idiota!-

Con este comentario solo logró que el moreno soltara una carcajada larga y tendida.

-Taichi ¿Qué le hiciste a Matt?-

Interrogó la pelirroja.

-Nada… que no se quite en dos o tres meses-

Y con esto volvió a carcajearse. Mimi arqueó una ceja, no lo comprendía bien.

-Taichi-

Sora estaba a punto de perder la paciencia.

-Solo fue una pequeña broma, no tienes que ponerte así. Vamos Matt, cuéntales tu-

El rubio dejó escapar un gruñido por lo bajo, mientras empezaba con su relato.

-Flash back-

El rubio se levantó de su cama a regaña dientes, dejando escapar un bostezo en el acto. Se estiró como todos los días. Se sintió un poco extraño pero decidió no darle importancia.

Se encaminó a la cocina para buscar un vaso de agua. Cuando pasó por el pasillo se encontró a su padre.

-Hola papá-

Le dijo. El aludido bostezó mientras se tallaba los ojos. Luego fijó la vista en su hijo mayor.

-Hola Ma…-

Él abrió sus ojos con asombro, al tiempo que cubría su boca con la mano, evitando dejar escapar una estruendosa carcajada. Le hizo una seña con la mano a su hijo, para regresar inmediatamente a su dormitorio.

El rubio no comprendió la reacción de su progenitor, y continuó con su recorrido hacia la cocina.

Se acercó al refrigerador y al verse reflejado en las puertas de acero inoxidable su boca se abrió desmesuradamente.

-¿QUÉ DEMONIOS?-

Se dirigió al baño, como alma que lleva el diablo, y se observó en el espejo.

Tenía los labios pintados de un rojo intenso, al igual que sus mejillas. En su frente decía muy claramente "Me gusta jugar con muñecas"

Y en su pecho estaba lleno de crema de afeitar, formando un corazón con una flecha atravesándolo. Pero lo peor de todo era su cabello, que ahora estaba de color verde.

-¡TAICHI YAGAMI!-

Se dirigió al cuarto de su hermanito, con la esperanza de que su mejor amigo estuviese escondido allí, pero no encontró a nadie. Luego regresó a su cuarto, buscando una toalla para lavarse la cara. Allí se encontró con una foto tirada en el piso. Se acercó para verla mejor.

Y se vio con el cabello verde, abrazando a una muñeca, maquillado y lleno de crema de afeitar.

-JURO QUE ME LAS VAS A PAGAR TAICHI-

-Fin del flash back-

Las dos niñas le enviaron miradas mortíferas a Tai.

-¡Te pasaste Tai!-

-¡No me pasé!. Claro, como él no te contó lo que le hizo a Takeru-

-¡Solo era una broma Tai! ¡Esa foto no se la iba a mostrar a nadie!-

-¡Lo de nosotros también fue solo una broma!-

-¿Nosotros?-

Interrogó Sora, logrando que las miradas cayeran sobre Taichi.

-Hem… Sí, tuve un poco de ayuda-

El moreno comenzó a rascarse la nuca nerviosamente. Dándose cuenta, al instante, que había metido la pata.

-¿Quién te ayudó Taichi?-

La castaña estaba frente a él, de brazos cruzados. Mientras él empezaba a sudar frio, se suponía que Matt no se enteraría que su hermanito estaba involucrado.

-Bueno…-

-Buenos días clase, tomen asiento para comenzar con la lección de hoy-

El moreno dejó escapar un suspiro de alivio. A eso le llamaba salvado por la campana.

-.-.-.-.-

-Princesa-

El rubio la llamó en un susurro para evitar alguna reprimida de la profesora. La castaña se volteó en seguida, cubriéndose con un libro para evitar ser descubierta. Ambos compartían la misma mesa.

-Dime Takeru-

-¿Nos podemos quedar diez minutos más después del receso?-

-¿La profesora no se preguntará por nosotros?-

El rubio subió un poco la mirada, para encontrarse con una mujer regordeta quien revisaba a cada poco su celular.

-Si su teléfono no se queda sin batería no-

La castaña rio por lo bajo.

-¿Qué me quieres enseñar?-

Takeru le guiñó un ojo.

-Es una sorpresa. Tienes que esperar hasta el receso-

Ella infló sus mejillas, mientras en sus labios aparecía un cómico puchero.

-No lograrás convencerme-

Hikari ahora frunció el ceño. Mientras Takeru le regalaba una sonrisa.

-Falta poco. No seas impaciente-

Ambos dirigieron su atención, nuevamente, a sus libros. Mientras la castaña se preguntaba cuál sería la sorpresa que Takeru le tendría preparada.

Unos quince minutos después sonó el timbre que anunciaba la llegada del receso. Hikari casi saltó de su asiento pero el agarre en su brazo la detuvo. Ella se volteó para encontrarse con los azules ojos de Takeru.

-Princesa tu regalo no está afuera-

-¿Entonces dónde está?-

El rubio sonrió mientras dirigía a Hikari fuera del salón. Continuaron caminando por el pasillo que conducía al salón de profesores, pero antes de llegar Takeru se detuvo una puerta más atrás. Abrió la puerta con parsimonia. Después de que ambos entraran el rubio cerró la puerta.

-Ta… Takeru me da miedo la oscuridad-

La castaña ya se estaba aferrando al niño con fuerza, y fue en ese momento que escuchó un click.

-Tranquila Hikari ya puedes abrir los ojos-

El rubio le acarició la espalda para tranquilizarla.

Ella muy lentamente fue abriendo los ojos para toparse con la cosa más hermosa que jamás había visto. Frente a ella había una sábana siendo atravesada por una soga. Casi parecía un castillo por las hermosas luces que adornaban todo el exterior de su "castillo".

Ella, aun conmocionada, se volteó para verlo.

-¿Te gusta?-

-¿Gustarme? ¡Me encanta!-

-¿Quieres entrar princesa?-

Ella no respondió, solo le regaló una sonrisa repleta de emoción.

Ambos se encaminaron al interior de su castillo.

Hikari continuaba embelesada observándolo. ¡Esto era la mejor sorpresa que había recibido!

-Takeru esto es tan hermoso-

-Y aún no termina-

-¿Qué? ¿Qué más es?-

El rubio tomó uno de los cojines que tapizaban el suelo, tomó algo que Hikari no pudo ver y lo escondió tras su espalda.

-Esto es para la mejor princesa del mundo-

Le dijo mientras sacaba unos hermosos girasoles de detrás de su espalda. Hikari estaba totalmente sorprendida, esto nunca se lo habría esperado.

-Y por cierto, traje comida para los dos-

Allí fue que la castaña logró salir de su trance.

-Por eso me dijiste que no llevara comida hoy. ¡Lo tenías todo preparado!-

Ambos se acostaron sobre los cojines, observando el techo de su castillo improvisado, mientras degustaban sus sánduches de jalea.

Al acabar su merienda el rubio la tomó de la mano. Guiándola hacia otro salón.

Al entrar se encontraron con que las paredes se encontraban forradas con espejos.

-¿Qué es esto?-

-No sé, pero me parece bonito. Y puedes hacer caras graciosas-

Takeru se acercó a la pared y comenzó a juntar mucho sus mejillas. Logrando que su cara asemejara a la de un pez. La castaña al verlo estalló en carcajadas y al instante la imitó arrugando su cara al máximo. Ahora era el turno del rubio para carcajearse.

Cuando las risas se detuvieron ambos se observaron al espejo. Estaban sentados uno al lado del otro.

-Oye Takeru-

Ninguno de los dos alejó su mirada de los espejos.

-Dime princesa-

-Tienes unos ojos muy bonitos-

El rubio se volteó a verla y ella lo imitó.

-¿A si?-

-Sí. Son tan azules como el cielo-

El niño le sonrió.

-A mí me parece que tus ojos son muy bonitos también-

-¿Por qué? Todos tienen los ojos marrones-

-Pero no marrones como los suyos princesa. ¿Le puedo decir un secreto?-

-Si-

El rubio se acercó hasta su oreja.

-Siempre que veo tus ojos recuerdo a una gran barra de chocolate-

La castaña dejó escapar una risita cantarina.

-¿Sabes qué otra cosa me parece muy bonita de ti?-

-¿Qué cosa Hikari?-

-El color de tu cabello. Siempre que lo veo me recuerda a un príncipe-

La sonrisa del rubio se ensanchó.

-Nunca se me habría ocurrido-

-Pero si todos los cuentos dicen que el príncipe es rubio y de ojos azules-

Takeru continuó pensativo.

-Pero yo no soy un príncipe, yo soy un sirviente. Tu sirviente-

Una pequeña sonrisa se adueñó de los labios de la castaña.

-No por mucho-

Soltó en un susurro.

-¿Dijiste algo princesa?-

-Sí. Que deberíamos regresar al salón-

Ambos se pusieron de pie para salir del salón y encaminarse al suyo. Hikari continuaba sonriendo.

¿Qué tramaría?


¿Alguno no murió de coma diabético? xD

Bueno a ese que sigue vivo. Tú. Si, si,tú. El que se señala con el dedo.

Déjame un review y cuéntame. ¿Qué te gustó? ¿La broma cumplió con tus expectativas? ¿Y la parte Takari estuvo bien o fue demasiado empalagosa? Yo la amo, pero amo más tu opinión (review) xD

Alguno se pregunta ¿Qué tramará Hikari?

Nos leemos pronto.

Gracias por tomarte la molestia de leer.