Los Designios del pasado: parte 2
Autor: Stormy Night Rain92
Fandom: Fairy Tail © Hiro Mashima
Foro: Cannon Island
Summary:
Aquí comienza el mundo de un chico moderno, cuyo sueño era vivir lejos de su peor pesadilla: La magia.
Ser normal era difícil, ahora mucho más cuando las leyendas le persiguen a él y a su hermano…Tras ello su pesadilla y lo que más aborrecía había llegado hasta las personas que amaba.
Tiempo: A.U.(Universo Alterno)
Actividad en la que participa: Ritual de iniciación "Zervis"
Random: Mavis Vermillion:
Le gusta: la poesía
No le gusta: las bromas
Aclaraciones:
Diálogos: en negrita
Pensamientos: entre comillas
Recuerdos o sueños: comillas y cursivas.
Emails y notas: Comillas y negritas.
Juego de rol: cursiva y negrita
palabras: 1791 aprox.
8. Pain
"Es por tu bien"
Mavis despertó de su cama desanimada, su compañera de cuarto aún seguía durmiendo. Sabía que la pelinegra a su lado era una chica bastante perezosa y descomplicada, pero, por lo menos esperaba que hablara.
Suspiro, se levantó de la cama y miro el cielo, aun con nubes era hermoso con los toques de luz que el sol le daba aun, con las sombras que se formaban.
"Zeref" pensó ella, el día anterior solo pudo ver que se levantaba y cuando corría por la arena, vio como con un gesto de la mano la detenía.
—No te me acerques, Mavis— le dijo, estaba confundida
Jellal lo sostenía—Obligado por el maestro—mientras levantaba el rostro y le miraba con una extraña determinación mezclada con dolor que la hizo parar.
—Regresa por donde viniste— le dijo, desvío la mirada mientras veía como su rostro se llenaba de dolor— Ya viste de que soy capaz, así que dejemos las cosas así. ¿Bien?
Vio cómo se acercaba a Jellal, luego perdía la consciencia y le llevaban a la enfermería, estaba dolida de que le hubiese apartado.
—Niña, sal del campo de entrenamiento —la voz del maestro la saco de sus pensamientos, ella asintió mientras salía corriendo y sentía en su pecho el dolor que la agobiaba.
Sabía que a su alrededor, gente, edificios, todo desaparecía y solo quedaban sus palabras.
Llego hasta su lugar favorito, la biblioteca del bloque ERA.
Un lugar donde sus amigos los libros, la hacían olvidar todo lo malo que le había pasado y con ello había conocido cosas que jamás habría sabido sobre las hadas…
Tampoco habría conocido la Academia y menos a él.
Llego a su cuarto, se dejó caer y se había quedado dormida.
Decidida, se volvió corriendo a su armario y tomó la ropa que iba a usar, no se iba a rendir con ese ególatra pelinegro.
Así como entro a la ducha salió de ella, amaba la poesía y eso nadie podría quitárselo, pero, no iba a dejar que un insufrible pelinegro cayera en la oscuridad.
Salió de su habitación, sin importar la hora que era y ni siquiera llevaba su horario, eso ahora no le importaba.
Llego frente a aquella habitación, giro el picaporte y cuando quiso entrar estaba un peliazul, lo había visto antes en el salón de Extalia, cerca al pelinegro en Gimnasia y en otro lado…
— ¿Esta mejor? —Pregunto directa, el peliazul le miro arqueando una ceja y ella arrugo su ceño — ¿Me vas a dejar pasar?
El negó con la cabeza, el idiota no la iba dejar pasar y eso la enfureció, respiro hondo tratando de mantener la calma.
"¿Después de todo el chico frente a ella tenía la culpa?" pensó, se volvió dándole la espalda ignorando la mirada del chico de atrás.
Saco papel y lápiz, garabateó rápidamente luego con la misma miro al chico un poco más alto que ella —Por 10cm no iba a aceptar la diferencia —se dijo mentalmente.
—Ya que no puedo entrar, ¿se lo puedes entregar? —sonrío, como si fuera la más brillante de sus sonrisas y extendió el papel con tenso cuidado —Por favor…
Vio como lo aceptaba, cerraba la puerta y parecía huir de ella, negó con la cabeza.
Si, debía haber sido su imaginación…debería dejar los juegos por un rato.
Pero, Mavis Vermillion sabía que eso no iba a suceder.
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Abrió los ojos negros y sintió un extraño dolor de cabeza, la luz de la lámpara le molesto.
Se volvió para mirar unas paredes blancas, estaba confuso para recordar cómo había llegado y de golpe, todo volvió a su mente.
Apretó los labios, se volvió de lado.
Se habían estremecido las paredes del coliseo, sino hubiese sido por el libro de Igneel jamás hubiese resistido y tan siquiera el golpe del maestro.
Aquel descontrol, aquella oscuridad que lo había rodeado y de la que pensó que no podría escapar, sino hubiera sido por la voz de Mavis no hubiera reaccionado.
Sintió un extraño dolor extenderse por su cuerpo, se llevó la mano a la barbilla donde Igneel lo golpeo y se dio cuenta de una cosa, estaba bien de milagro, pero, no había podido evitar el golpe por completo.
Cuando vio que la rubia se acercaba, prefirió detenerla y alejarla de sí mismo, era mejor así.
No quería lastimarla, por ello le había pedido a Jellal que la alejara y así por lo menos, estaría a salvo de cualquier cosa que pasara.
Había perdido el conocimiento, de cosa solo le había dejado una magulladura en el mentón y se volvió, pudo ver sus cosas en la mesa al lado de la cama. La ventana donde las cortinas claras ondeaban por el viento, sabía que Mavis estaría preocupada aun la alejara y apretó los labios, escucho la puerta abrirse.
—Hasta que despertaste, bella durmiente —comento el peliazul, tomo asiento en la silla al lado de la camilla —Vermillion ha estado preocupada, es extraña… y, te dejó esto.
Le señalo una pequeña imagen, era una hada dibujada le miro con ternura, al ver el mensaje de ella.
"Mejórate pronto, lamento lo que sucedió y aun cuando creas que te tengo miedo… ¡NO ME VAS A ALEJAR!, ¡ENTENDISTE!"
Sonrió y guardó el papel en un bolsillo, miro al peliazul que había cerrado La puerta.
—Por cierto —comento el, sentado despreocupado frente a él y miro al cielo tras la ventana —Polyushka-san estaba enfadada por tu reticencia a que usarán magia en ti, eres molesto incluso inconsciente.
Desvío la mirada a un lado, sabía que su compañero le estaba observando y tenía el presentimiento de que buscaba algo en él.
—No sé en que estabas pensando, —comento y se cruzó de brazos mirándolo, le vio fijar sus ojos tan profundos—Supongo que no dirás nada sobre lo que paso allá en el coliseo, lo único que te diré es esto: las paredes tienen oídos y ojos…El consejo puede o no estar enterado, pero, solo puedo decirte ten cuidado, Dragneel.
Se volvió para abrir la puerta, la cerró tras él y soltó el aire que había estado conteniendo. Tomo su morral, allí estaban los apuntes del día de hoy y volvió a mirar la puerta por donde había salido el peliazul.
"Son sus apuntes de hoy" pensó, tal vez podría confiar en Jellal Fernández, solo tal vez.
Sabía que no iría a la clase de Literatura antigua, suspiro, no podía ir a su clase favorita. Tomo el morral, luego hizo un patrón circular con uno de sus dedos y un círculo mágico apareció para cuando metió la mano en el morral, saco su portátil.
Tenía que pasar desapercibido, lo peor es que había sido observado por todos sus compañeros y el maestro Igneel. Ya tenía problemas suficientes con Igneel, para ahora tener pisándole los talones el consejo mágico, los gremios y sus terribles pesadillas.
Hizo algunas modificaciones, lo volvió a meter en su morral y se sentó de lado. Acuno entre sus manos el rostro, mientras sentía como la desesperación y la confusión con un dolor intenso lo consumía.
"No puedo dejar pasar lo mismo…no…" pensó, estaba confundido y asustado en aquel entonces cuando uso magia.
Una que era tan letal, una que ni el mismo conocía…al final todo termino entre las llamas, porque nadie supo que Natsu y el estuvieron en aquella aldea. No obstante, en las tierras de Isvan solo habían quedado las leyendas de un "mal" que traía consigo un niño.
Zeref sabía que dolería, que tenía que hacerlo.
Mavis Vermillion no debía acercarse más a él, de nuevo otra vez y comenzaría desde mañana.
"Era por su bien" pensó el, una opresión creció en su pecho y sintió la oscuridad removerse, pero, no cedería ahora menos que nunca.
Después de todo, no conocía lo que estaba detrás del velo oscuro de su mente y Mavis no debía caer en ello.
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Mavis corrió, debía encontrarlo.
Durante todo el día, la había estado evitando y aunque había intentado acercarse a él, una, otra y otra vez, se alejaba siempre de ella con una excusa.
Habían pasado una semana así y el dolor ardía en su pecho, si aquello era una broma…realmente las odiaba. Se revolvía de ira y de rabia en solo pensar que Zeref Dragneel la estaba rechazando, marginándola del mundo que compartía con su hermano, con la magia y que tal vez que otros…
"¿Pero porque la alejaba de su cercanía?" pensó, estaba en clase de Calculo y Estrategia mientras él estaba en Gimnasia III con el hombre pelirrojo. Aunque también entre las probabilidades de que pudiera encontrar al pelinegro y sorprenderlo, calcular sus movimientos alrededor de la Academia, entre los dormitorios para los más jóvenes donde estaba su hermano para desaparecer en los pasillos del bloque Edolas.
Suspiro, tenía la hoja llena de trazos planes y movimientos donde podía encontrar al pelinegro.
Inflo las mejillas, tiro el papel al suelo y soltando un bufido, después de clases salió corriendo. No se percató por los ventanales que llovía y no le importó mojarse, supo después de tantos cálculos, de tantas cosas por qué Zeref Dragneel la había apartado: "El Miedo"
Sabía dónde encontrarlo, no importaba donde estuviera ella terminaría aquella horrible broma. No quería que aquella amistad se destruyera cuando apenas había comenzado a formar un lazo, uno que no quería dejar de lado.
Su cabello rubio se había humedecido, se había pegado al rostro y aunque el uniforme estuviera mojado sabía que nada en su maletín se perdería con el agua. Pudo avistar la entrada al bloque ERA, vio el enorme edificio donde estaban los dormitorios de los Magos que el consejo consideraba: "Especiales"
Toco la entrada, las puertas se abrieron y al entrar al vestíbulo supo que aquel glamuroso bloque era diferente.
Jadeaba, sentía los chorros de agua caer por su rostro y escucho pasos al darse la vuelta para encontrarse con aquellos ojos negros, sintió el corazón latir.
— ¿Mavis?—su voz, la hizo sonreír y su imagen despreocupada, vestía vaqueros con un jersey negro junto a un collar plateado en su cuello se empaño al sentir sus ojos llorosos.
— ¡No te tengo miedo!—gimió ella, se llevó las manos al rostro y luego sabiendo que si no le decía la verdad, el pensaría que ella le temía por lo que había visto. Levanto el rostro y le miro aun sabiendo que podría estar fea, que estaba húmeda por la lluvia…ella no lo iba a dejar— ¡No importa qué tipo de magia tengas! ¡Tú eres mi amigo! ¡Los amigos se apoyan y eso haré!
Lo miro a los ojos, ahogo un sollozo y lo miro determinada a que lo entendiera.
— ¡Y, que te quede claro! —le señalo sobre el pecho con un dedo— ¡Eso no es por mi bien!
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Hola chicos, Dios les bendiga!
Ahg! estos días, han sido duros para estos capítulos. pero, recordando momentos en que sucedieron supe que podrían ser parte de la historia :D claro compartir con cada uno de ustedes estos sentimientos que lo hacen ebullir y que a veces la impotencia de que otros crean decidir lo que esta bien para ti es frustrante.
