Mitsuki,Taiyô & Hoshi

Sus manos tenían impregnado ese aroma a Iris que robó algunas risas de los tres pequeños, unas risitas suaves, juguetonas, reconociendo en aquellas manos que les hacían distintas figuritas para entretenerlos olían también a Hierba Buena. Temari mostraba una mirada afable, tranquila pero a su vez tenía un pequeño miedo anidando en su pecho, a pesar de estar pendiente en todo momento de sus pequeños estaba atenta a cualquier otro sonido en la casa. No había sido enviada allí como simple embajadora, sino como una medida de protección para los tres pequeños.

Unos pasos cerca de la puerta la pusieron sobre aviso y enseguida hizo que los tres pequeños callaran - ¿Ya te has despertado Shikamaru? Deberías dormir un poco más, le diré a Godaïme-sama que has estado aquí y así no tendrás problemas – Temari abrió la puerta y localizó a tres figuras en la salita, las tres llevaban ropajes oscuros, en un primer momento estuvo por sacar alguno de sus kunais, pero enseguida se le pasó al distinguir a las tres figuras – Temari-san, Tsunade-sama ha indicado que los preparativos están a punto para empezar los tramites por lo que debemos ir con los pequeños a los registros – Temari observó a sus pequeños que se sujetaban fuerte a los bajos de su yukata mirando entre miedo y sonrisas al más imponente de sus tres nuevas visitas – No hay problema, los cambió para salir y os acompaño, ¿podríais esperar abajo por favor Shizune-san, Ibiki-san, Asuma? – Los tres inclinaron con respeto la cabeza y se retiraron, la verdad es que todo aquello tenía a Temari más que mareada, no aguantaba estar con visitas cada dos minutos, permanecer todo el día en alerta y vigilar constantemente a los tres pequeños, era algo que superaba sus límites.

A penas veinte minutos le costó cambiar a los tres pequeños quienes habían decidido no separarse del bajo del yukata de su madre ni un minuto por lo que Temari tubo que entrar a despertar a Shikamaru con ellos – Shikamaru… Shika, despierta, Tsunade-sama espera que vayas… - Nada ninguna respuesta por parte del chico – Va, Shikamaru, despierta… No seas perezoso a estas horas, tienes que ir a trabajar… - Nada, él seguía durmiendo placidamente, los pequeños se subieron como pudieron a la cama y empezaron a subirse encima de él o a tirarle del pelo con pequeños troncitos robándole una risa a Temari que pronto ahogó pues él por fin había despertado – Temari, no hace falta que me tires del pelo y te me subas encima… - Su cara quedó congelada al descubrir a Temari de pie a un lado de la cama y que los tirones y el peso sobre él continuaba – Por fin despiertas, Tsunade-sama me ha pedido que vaya a su despacho y será mejor que tu vayas también, no me apetece dejarte encerrado en mi casa…

Shikamaru la prestaba atención a medias pues su sentidos se habían centrado en una cabecita que lo miraba mostrando una amplia sonrisa y unos ojos negros como el carbón y unos cabellos negros recogidos en un par de coletitas y unas perlitas verdes decoraban sus orejas; de ahí paso a otra cabecita que asomó ante él, unos ojos de verde oscuro y cabellos también oscuros, de un tono negro con destellos granates sonreía junto a la pequeña mostrando una argolla de plata en la oreja derecha; y finalmente, giró su rostro a una tercera cabecita, esta vez rubia, del color del trigo con unos ojos aguamarina, en su oreja derecha llevaba una argolla de plata como la del otro. Los tres lo observaban con sendas sonrisas juguetonas retirándose de la cama aferrándose nuevamente a los bajos del yukata de Temari.

Temari observó la cara de aturdimiento que se le había quedado al Nara – Ellos son Taiyô – Indicando al de cabellos dorados – Ella Mitsuki y Hoshi – Los tres se ocultaron tras ella vergonzosos y Shikamaru la miró interrogante – ¿Más tarde te cuento quieres? Dudo que te apetezca enfurecer a Tsunade-sama, y si vienes conmigo y llevando a Mitsuki en brazos dudo que te diga nada – Temari se agachó un poco cogiendo a la pequeña en brazos y entregándosela a Shikamaru, el cual ya se había preparado para salir – Esto… pues mucho gusto – Mostró una sonrisa algo aburrida que provocó que la pequeña empezase a tirarle de las mejillas para que se sonriera bien de una vez llevando a que los otros dos pequeños empezasen a reír contagiando a Temari y a Shikamaru.