YO SOY AQUÉL:
LA REVELACIÓN.
Canción: Yo Soy Aquel.
Intérprete: David Bolzoni.
Maldito judío de mierda.
El hijo de puta se me fue de las manos otra vez, y me temo que esta vez podría ser para siempre.
Mis bolas me arden de dolor por las patadas que me prodigó en conjunto con el pinche pobretón de Kenny. Otra patada de esas y seguramente me quedaría estéril, ¿pero eso a quién chingados le importa cuando la persona que quiero tener en mis brazos es de mi mismo sexo?
Y lo que es peor: Que esa persona había sido mi puta desde hace un año y medio, pero que quiero, por decir algo, "ascenderle" a la categoría de "novio" o "concubino" porque me di cuenta de que realmente estoy empezando a tener sentimientos hacia ella… A pesar de haberle pisoteado con iniquidad y desprecio esos tiernos sentimientos que alguna vez albergó hacia mí.
Yo soy aquél,
Que cada noche te persigue.
Acción de la cual me arrepiento con el orgullo destruido.
¡Carajo! ¡No puedo creer que la haya cagado a lo grande desde ese momento! Destruí lo que tal vez pudo haber evitado toda esta situación de infidelidades entre los dos, principalmente las mías.
Kyle realmente era un buen chico, un chico dulce y fiel a quien yo orillé a que me fuera infiel con otro hombre de quien no tengo ni la más remota idea... Pero del cual pronto tendré una vez que vaya a casa del judío a sorprenderle in fraganti con el malnacido que se metió con mi propiedad.
Porque si alguien va a ser dueño del corazón del judío, ése alguien será yo y nadie más que yo…
Eric Theodore Cartman.
Yo soy aquél,
Que por quererte ya no vive.
El que te espera, el que te sueña,
El que quisiera ser el dueño
De tu amor, de tu amor.
- ¡¿Qué él qué? – exclamé cuando Kyle me narraba lo sucedido en los baños de su escuela - ¡¿Ese hijo de puta intentó abusar de ti?
- Sí… Pero no pasó a más, Bones – me respondió -. En serio no pasó a más porque Kenny le puso una toalla en el cuello y lo empezó ahorcar. Yo, por mi parte, le di un golpe en su estómago y una patada en sus pelotas.
Yo lo miré preocupado.
Ese idiota intentó abusar de mi Kyle, pero, aunque mi pequeño ángel pudo defenderse con ayuda de su amigo Kenny, presiento que ese cabrón no se quedará tranquilo hasta lograr someterle… Y eso, realmente, no se lo voy a permitir.
¡Al carajo con todo!
Kyle se irá conmigo. Esta noche, con o sin su consentimiento, se irá conmigo hacia el horizonte, hacia donde mi auto nos lleve. Bueno, en realidad era el auto de alguien, ¡pero vamos! ¿Qué ladrón no tiene amistades con falsificadores de placas? Además, el riquillo a quien se lo robé se habrá comprado otro igual o de otro modelo y marca.
Me levanté del lecho y miré hacia la ventana; estamos en verano, pero las noches en este pueblo montañés son frescas, lo que le transforma en mi lugar favorito para pasar la noche. Kyle, mientras tanto, me observaba con curiosidad mientras sostenía un plato de arándanos que le compré luego del exitoso robo al banco central de Denver.
- ¿Qué pasa? – me preguntó mientras se levantaba y avanzaba hacia mí.
Yo soy aquél,
Que por quererte da la vida.
Me volví y, teniéndolo frente a mí y con esos tiernos ojos verdes mirándome, decidí coger valor. Posando mis manos sobre mis hombros y mirándole frente a frente, le dije:
- Kyle… Hoy fue mi último robo.
El chico se quedó con la boca abierta.
- ¿Qué? – me preguntó.
- Kyle, ya no robaré más. Hoy oficialmente me retiré de esa vida.
- ¿En serio?
- Sí.
Yo soy aquél,
Que estando lejos no te olvida.
Aquella noticia me dejó impactado.
Bones va a abandonar la vida de ladrón de bancos; va a abandonar una vida a la que está acostumbrado debido a la actual situación económica por la que el mundo pasa por culpa de los gobernantes de los países poderosos.
Lo miré con extrañeza y le dije:
- Vaya… Esa es una buena noticia, Bones… Es… Una buena noticia, aunque… Me imagino que la causa de ello sea… Porque ya hallaste algún empleo.
Se quedó mirando por un momento; luego bufó y añadió:
- ¿Un empleo? Ojalá fuera eso lo que me mantenga fuera de los problemas, pero realmente no es por eso… Es por alguien por el que dejo esa vida.
¡Oh, Dios! ¿Está dejando esa vida por alguien?
- ¿Cómo…? – añadí - ¿P-por quién?
- Bueno – me respondió un poco nervioso -… Ese alguien… Ehmmm… ¡Carajo!
El que te espera, el que te sueña,
Aquél que reza cada noche por tu amor.
¡Carajo! ¡Corazón, no me falles ahora, no me falles!
De repente la desesperación me está empezando a ganar; Kyle me miraba desconcertado, como si pensara que estaba empezando a perder el juicio.
- Bones, ¿estás bien?
- ¿Qué si estoy bien? ¡¿Qué si estoy bien? ¡Por supuesto que no lo estoy, Kyle!
- Tranquilo… Relájate, Bo-
- ¡Oh, por Dios! ¡Con un carajo, Kyle! ¡No puedo relajarme! ¡No puedo! ¡No…!
- Bones…
Lo miré nuevamente a los ojos y, sobreponiéndome a los nervios, le dije:
- Eres tú.
- ¿Eh?
Yo me acerqué a él… Demasiado, lo suficiente como para poder posar mis labios y besarle…
- Bones…
- Siempre has sido tú, Kyle. Tú… Más bien, por ti decidí abandonar esa vida… Yo… No tengo nada que ofrecerte nada más que el amor que siento por ti.
- Bones…
- Sé que tal vez tú…
Kyle puso un dedo en mis labios y, con una sonrisa y lágrimas de felicidad, me dijo:
- Yo también te amo…
- Kyle…
Y estoy aquí, aquí para quererte.
Estoy aquí, aquí para adorarte.
Yo estoy aquí, aquí para decirte:
Que como yo nadie te amo.
Y acto seguido, me besó. Me besó de una manera tan tierna y profunda que aquello terminó por disipar mis dudas .
- Te amo, Bones – le decía con lágrimas en los ojos -… Te amo demasiado que soy capaz de enfrentarme a miles de Cartmans con tal de ser feliz a tu lado.
Yo soy aquél,
Que por tenerte da la vida.
Le di un beso en la frente mientras que él lloraba de felicidad.
¡Mi pobre pequeño! Ha sufrido demasiado en todo ese tiempo desde que confesó su orientación sexual; yo también he sufrido desde que me echaron de mi casa esos malditos banqueros por no poder pagar los dos dólares que restaban de la hipoteca de mi pequeña casa en Middle Park. ¡Por dos malditos dólares estuve en la calle y me vi obligado a rentar un departamento de lo más ruinoso que pude encontrar!
Pero eso ya no importa ahora…
No cuando los dos resolvimos hacer el amor en estos momentos; no cuando poco a poco nos desnudamos a la par de darnos los besos más tiernos y fervorosos que cualquier enamorado daría al ser amado.
Yo soy aquél,
Que estando lejos no te olvida.
Estando en mi cama, Bones empezó a morderme y a lamerme las tetillas; aquella acción me hizo arquear de placer y me hizo rogarle por más de esas caricias que sólo él sabía prodigar.
Bones me sonrió y me besó en los labios en lo que se posicionaba para adentrarse en mí; con la mirada llena de la interrogante de seguirle o no, a lo que asentí con la cabeza… Y se adentró enseguida en mí.
Me arqueé y empecé a llorar; habíamos tenido sexo muchas veces, pero esto era diferente: Hacer el amor no es lo mismo que hacer el sexo, definitivamente no es lo mismo. Esto era lo más bello que uno se pudiera imaginar; esto era lo que siempre he soñado desde siempre…
Y ahora estoy realizándolo con la única persona que me ha amado con toda sinceridad.
El que te espera, el que te sueña.
Aquél que reza cada noche por tu amor.
Las embestidas que le daba eran fuertes; Kyle se arqueaba y susurraba mi nombre, diciéndome cuánto anhelaba compartir su vida conmigo, cuánto anhelaba ser mi compañero en las buenas y en las malas, en la salud y en la enfermedad…
Prácticamente esto era como decir nuestros votos de matrimonio frente a un sacerdote… Sólo que en la intimidad de un lecho que se convirtió en el tálamo nupcial.
No obstante, decidí detenerme justo en el momento del clímax.
Y estoy aquí, aquí para quererte.
Estoy aquí, aquí para adorarte.
Yo estoy aquí, aquí para decirte:
- ¿Qué pasa? – le pregunté.
Ya estaba yo en el clímax y por lo visto él también; ¿qué era lo que le detuvo?
- Kyle – empezó a decirme -… Te amo… Pero quiero que tú me ames como soy…
El chico rodeó mis caderas con sus piernas y me empujó hacia él al mismo tiempo que me decía:
- Te amo por lo que eres… Bones.
- ¿Me amarás más entonces si me quito la máscara? – me preguntó con timidez mientras reanudaba lenta y deliciosamente las embestidas.
- S-sí… S-sí, te amaré más sin… la… máscara…
Bones sonrió y, de un santiamén, se quitó la máscara…
Y yo me quedé sorprendido... Y asustado.
Amor,
Kyle se quedó asombrado y asustado...
Y con justa razón desde mi punto de vista.
- N-no – susurró con las lágrimas nuevamente llenándole los ojos - … N-no p-puede ser… Eres tú…
Sonreí mientras posaba una de mis manos en su mejilla.
- Zí… Zoy yo… Ze Mole.
Amor,
Ze Mole…
Christophe…
No podía creerlo.
No podía creer que fuera él, el chico que murió en mis brazos durante la guerra Estados Unidos – Canadá.
Yo lo vi morir en mis brazos… Y ahora él está nuevamente vivo, justamente frente a mí, dándome un beso en la frente con mucha ternura.
- Pero – empecé a decir -… Yo… Yo…
- He muerto… De alguna manera sí, pero digamos que se me concedió una segunda oportunidad… Digamos que aún no había llegado mi hora en ese momento, lo que significa que todavía hay tiempo para amar… Para amarte con todas mis fuerzas.
Amor,
Al terminar de decirle eso, Kyle me abrazó y yo se lo correspondí.
Era la mejor noche de toda mi vida, sin duda alguna. La mejor noche en donde todo está aclarado y la mejor noche en donde decidí quitarme la máscara de Bones para siempre y volver a ser Ze Mole.
Amor.
Y ambos, Ze Mole y yo, nos dimos el beso que sellaría nuestro destino para siempre al mismo tiempo que logramos llegar al clímax.
El beso del amor que nos redime a los dos en medio de las adversidades.
Bien, gente, creo que este es el antepenúltimo capítulo de este fic. Pronto escribiré los dos últimos a lo largo de este fin de semana.
¿Qué pasará con Cartman? ¿Los cacha o llegará demasiado tarde? Puedes ser que... Será mejor que lo lean en el próximo capítulo ;)
Saludos a Dani99, a Dark-Karumi-Mashiro y a Klaus The Sarcastic Cloud Chan... Un besotte, chicas!
