Atención: Le escrito en cursiva son los sueños de Vegeta.

Disfrutar de la lectura.

Cambios inesperados.

Describir su relación con Vegeta en una sola palabra hubiese sido imposible. O al menos eso pensaba Bulma. Durante aquellos dos últimos meses Vegeta y ella habían emprendido una extraña relación que ni ella sabría explicar. Aunque a Bulma no le importaba demasiado, pues estaba segura de que aquello era lo único que podía ofrecerle el guerrero, pese a que ella ya había entregado por entero su corazón y su alma a un hombre que carecía de ambas.

Como en los meses anteriores ella y Vegeta cenaban todas las noches juntos, en las cuales algunas veces hablaban, otras permanecían en silencio y otras incluso discutían. Pero pese a eso, ninguno de los dos dejaba de acudir a la cita en la cocina cada noche.

Pero solo era en algunas noches privilegiadas en las que Bulma podía perderse en el deseo que la unía a Vegeta. Durante aquellas noches sus cuerpos se amaban sin tregua y por toda la noche. Pero solo en muy pocas ocasiones Bulma despertaba junto a Vegeta, quien siempre parecía estar impaciente por empezar sus entrenamientos para olvidarla por completo hasta la noche.

Durante aquel tiempo Bulma había empezado a trabajar en la nueva nave que había planificado su padre. Así que los días también estaban entretenidos para ella.

En realidad le hubiese parecido una vida perfecta si no hubiese sido por el amor que sentía hacia Vegeta y que cada día deseaba un poco más de él. Su estima podía sentirse siempre como una fuerte opresión bajo el pecho, la cual parecía aumentar con el paso de los días en los que era ignorada.

Hubiese jurado que había amado a Yamcha con todo su corazón durante su juventud. Pero comparando aquel tranquilo sentimiento con el que ahora abrasaba en su interior, Bulma empezaba a temer no haberse enamorado nunca realmente hasta conocer a Vegeta.

Ella, una rica y hermosa heredera había perdido totalmente la cabeza por un hombre que no le daría nada. Ni siquiera lograba entender porque lo quería tanto.

Yamcha había sido bueno con ella y pese a que habían discutido mucho, ella había sido plenamente feliz a su lado. Vegeta en cambio solo le había dedicado algunas noches de su vida, palabras amargas y ordenes. Él no se merecía su amor. Estaba realmente lejos de merecérselo. Pero aun así lo amaba.

Maldita sea! Le quería demasiado. Ni siquiera podía evitar pensar que pasaría en apenas un año cuando los androides fueran destruidos. Pues aquello era lo único que mantenía a Vegeta a su lado. Que ocurriría cuando ya no tuviera que volver? Volvería? O desaparecería de su vida?

Aquel pensamiento provoco un nudo en su garganta. Solo de pensar en su marcha se sentía desvanecer. Se moriría de la pena que invadiría su corazón.

Maldito hombre! No dejaría que él supiera cuales eran sus sentimientos hacia él. Nunca le dejaría ganar aquella batalla.

Bulma miro los planos que tenía frente a ella y miro el conducto de cables.

Porque su padre tenia siempre que complicar tanto las naves para poner un simple equipo de sonido?

Bulma resoplo y miro la nave que estaba casi terminada en mitad del laboratorio, después miro los nuevos ciborts que estaba haciendo para Vegeta sin que este se los pidiera.

En aquello había dedicado sus pocos ratos libres con la intención de que su trabajo no fuera interrumpido en el ultimo momento por Vegeta y sus exigencias con los malditos ciborts.

Aquel hombre la tenía completamente dominada! Pensó enfadada.

Por otro lado Vegeta seguía centrado en sus entrenamientos y en conseguir convertirse en un súper guerrero. A 300 de gravedad, Vegeta entrenaba día tras día sin excepción. Y solo había algo que perturbaba su mente.

Hacia unas semanas, en las noches, unas espantosas y tortuosas pesadillas irrumpían en sus sueños. En esas pesadillas los dos súper guerreros, Goku y el muchacho del futuro, aparecían como grandes amenazas. Enemigos a los que debía eliminar y a los que ni siquiera era capaz de alcanzar. Pero ellos dos no eran los únicos que salían en sus pesadillas, su padre, el rey Vegeta y inexplicablemente, Bulma, eran también objetos de aquella especie de tortura nocturna que no hacía más que aumentar su rabia por aquel maldito lugar y las circunstancias en las que se encontraba.

(Recuerdo del sueño)

- Simples guerreros de tercera clase, Vegeta. Te has dejado humillar por simples guerreros de tercera clase.- Como una vez en la realidad, Vegeta se veía en este sueño junto a su padre en el puente de mando del planeta Vegeta, solo que no se veía como un niño.- Tu, el príncipe de los guerreros, ni siquiera fuiste capaz de vengar mi muerte y la de tu pueblo. Dejaste que Freezer te matara y otros salvaron tu vida. Tu debilidad es indigna de tu posición. Ellos solo están humillándote. Se reirán de ti cuando llegue el momento de tu muerte y morirás con la vergüenza grabada en tu rostro.

(Nuevo recuerdo)

- Y que esperabas Vegeta?- Esta vez era Bulma la que aparecía en sus sueños.- Realmente creíste que significabas algo para mi o para alguno de nosotros? – Bulma se reía con una risa diabólica.- Solo ha sido un juego, Vegeta, una forma de ver como te hundías en tu propia vergüenza. No eres más que una deshonra para tu especie. Goku siempre será mejor que tu!

Vegeta podía sentir el odio recorriendo sus venas al recordar aquellos sueños. Ni siquiera era capaz de saber porque las palabras de Bulma le afectaban tanto. Pero no habían sido aquellas sus peores pesadillas. No, ninguna de estas se podía comparar con la de aquella noche.

Había soñado con un planeta llamado Yennhy, un planeta que el mismo había exterminado a joven edad tan solo como forma de entrenamiento y entretenimiento. Los habitantes de este planeta habían sido muy similares físicamente a los humanos, incluso a ellos mismos y eso, en su momento, lo había echo disfrutar aun más. Aquella noche, se había encontrado allí nuevamente, con todos los cadáveres que él mismo había matado a sus pies. Pudo incluso sentir el orgullo que había sentido en aquel instante tantos años atrás, pero al mirarse las manos, estas estaban llenas de sangre. Sus manos temblaron, pese a saber que aquella no era su sangre, sino la de sus victimas. Entonces sus ojos se había detenido sobre el cuerpo inerte de una mujer que yacía junto a él. Bulma! Se arrodillo a su lado y vio que ella, muy mal herida, aun seguía con vida.

(Recuerdo del sueño)

- Esto es lo que tu odio hará en mi.

Aquellas pocas palabras de Bulma lo habían perturbado más que todo lo demás. Más que cualquier otra cosa que hubiese visto o vivido en su vida.

Porque? Se pregunto. Porque aquellas pesadillas lo torturaban? Que estaba cambiando en él? No lo sabía, solo sabía que su odio estaba desbordándose, dominándole por completo con cada día que pasaba.

- Vegeta! Vegeta! Es que no me oyes?

La voz de Bulma lo hizo volver en si y entonces se dio cuenta de que la energía que desprendía su cuerpo estaba haciendo temblar todo el suelo de la cámara y seguramente todo lo que había a su alrededor.

- Vegeta! Detente! Acabaras destruyéndolo todo!

Vegeta se relajo provocando que los temblores desaparecieran y entonces se giro para mirar la gran pantalla del transmisor en la que pudo ver a Bulma.

- Ten más cuidado Vegeta. Si sigues así acabaras destruyendo la casa!- Se quejo ella enfadada.

- Déjame en paz de una maldita vez Bulma!- Le grito él enfadado.

Bulma se sorprendió ante aquella respuesta, mucho más furiosa de lo que estaba acostumbrada.

- Vegeta...

- Ni se te ocurra abrir esa bocaza Bulma!- Le advirtió él al mismo tiempo que su cuerpo volvía a desprender una fuerte energía. – Estoy harto de tu cháchara descontrolada! De tu voz estridente y de tus malditas ordenes! Si vuelves ha hablar mandare todo este lugar al infierno!

Los ojos de Bulma se volvieron cristalinos y antes de que la primera lagrima escapara de sus ojos, apago en transmisor.

Nuevamente, el cuerpo de Vegeta volvió a la normalidad al ver que Bulma había apagado el transmisor. Dios! Ni siquiera entendía porque había reaccionado así con ella.

Bulma se levanto del asiento del laboratorio y seco las lagrimas que habían escapado de sus ojos, mientras se enfadada contigo misma por su debilidad. Él no se merecía ni una sola de aquellas lagrimas. Pero pese ha haber recibido fuertes amenazas de Vegeta en muchas otras ocasiones, estas le había atravesado el corazón, por el simple echo, de que estas habían sonado muy reales.

Que demonios le pasaba ha Vegeta? Porque había tenido que hablarle de aquella manera?

Bulma intento no sentirse afectada por las duras palabras de Vegeta, pero cuando llego la hora de la cena ni siquiera se vio con fuerzas para acudir a la cena en la cocina. Se marcho a su habitación y decidió darse un relajante baño de espuma con la intención de olvidar aquella opresión que Vegeta había provocado en la boca de su estomago.

Vegeta era muy consciente de la agresividad con la que le había contestado a Bulma aquella tarde, pero pese a eso, no espero encontrarse la cocina vacía. Ellos habían discutido en muchas ocasiones, pero siempre habían cenado juntos indiferentemente.

Muy a su pesar ceno solo y cuando hubo terminado se fue en busca de la peliazul.

Cuando entro en su habitación pudo ver la luz que se colaba por debajo de la puerta del cuarto de baño, así que sin ni siquiera ser invitado, Vegeta abrió la puerta.

La maravillosa imagen que quedo ante él fue de lo más tentadora, un verdadero regalo para los ojos. Bulma estaba dentro de la bañera, tenia los cabellos mojados y la cabeza recostada en el borde de la bañera. Y pese a que la espuma solo dejaba a la vista parte de sus piernas y la silueta de sus pechos, sin duda no le fue difícil imaginar lo demás.

- No vas a cenar?

La voz de Vegeta hizo que Bulma se incorporara repentinamente, dejando sus pechos al descubierto, los cuales tapo rápidamente con sus brazos.

- Vegeta! Como te atreves?- Le pregunto enfadada y asustada. Ni siquiera le había escuchado entrar.

- Como me atrevo a que?- Le pregunto él.

- A entrar en mi cuarto de baño sin llamar a la puerta!

Vegeta entre cerro los ojos y los clavo en lo poco que quedaba a la vista ahora de sus pechos.

- No es algo tarde para cubrirte?- Le pregunto ignorando lo demás.

- Sal ahora mismo de aquí!- Le exigió ella y casi sin pensarlo uno de sus brazos se estiro para señalarle la puerta, dejando, inconscientemente, un poco más descubiertos sus pechos.

Vegeta sonrió ante aquello.

- Ahora la otra.

Bulma no entendió sus palabras, pero entonces se dio cuenta de que dirección cogían los ojos de Vegeta y volvió a cubrirse los pechos con los dos brazos, sintiéndose a la vez, avergonzada. Porque hacia aquello? Apenas unas horas atrás había amenazado con matarla, ahora deseaba tenerla.

- No sacaras nada de mi esta noche, Vegeta.- Le dijo ella seriamente.- Así que márchate.

Vegeta frunció el ceño.

- Que te pasa esta noche?

- Que, que me pasa?- Le pregunto ella sorprendida mientras una de sus manos se alargaba para coger una toalla.- Menuda cara tienes Vegeta! Ni siquiera puedo creer que lo estés preguntando.

Con aquellas palabras Bulma se levanto y cubrió su cuerpo rápidamente con una toalla antes de salir completamente de la bañera. Después se dispuso a salir del cuarto de baño, pero justo cuando pasaba junto a Vegeta, este la amarro del brazo deteniéndola y tirando de ella la pego a él.

Bulma no tubo tiempo ni a quejarse, en segundos sus brazos le habían rodeado la cintura y sus labios habían acallado su protesta. Y cuando quiso darse cuenta ya se había perdido en el dulce sabor de su boca, más no pudo hacer otra cosa que gemir levemente de placer.

Vegeta camino por el suelo impregnado de sangre. Miro sus pies y sus botas manchadas de sangre.

- Un nuevo planeta que cae a nuestros pies, príncipe Vegeta. Su majestad se pondrá orgulloso al ver lo poco que hemos tardado.

Vegeta miro entonces al compañero que le había ayudado a exterminar un nuevo planeta, aunque en realidad todo el merito era suyo.

- Vegeta.- La voz espantada de Bulma sonó a su espalda obligándolo a girarse sorprendido.

Bulma estaba tras él y su mirada se perdía en los cadáveres que había frente a ellos con una expresión espantada.

- Maldita sea! Que haces aquí Bulma?- Le pregunto él enfadado.

- Pero que has hecho Vegeta?- Le pregunto ella con una pena que le arrebato el alma.

- Esto es lo que soy, esto es lo que hago.- Le contesto él.

Bulma clavo entonces sus grandes ojos azules sobre los suyos y en estos pudo leer la tristeza que asolaba el corazón de la mujer. Bulma se llevo la mano al pecho y al retirarla nuevamente esta estaba cubierta de sangre. Esta extendió la mano, mientras de entre sus dedos, pequeñas gotas de sangre goteaban en el suelo.

- Es tu sangre Vegeta.- Le dijo ella.

Entonces Vegeta sintió un fuerte dolor en su pecho. Al mirarse vio una grabe herida en el corazón y la sangre de esta salía había empezado a gotear el suelo. De repente se sintió débil y sus piernas cedieron haciéndolo caer de rodillas al suelo.

Miro entonces a Bulma, que seguía de pie frente a él.

- Esto es lo que tu odio hará en ti.

Vegeta se despertó sobresaltado y con la respiración acelerada. Que eran aquellos malditos sueños? Que intentaban decirle?

- Vegeta, estas bien?

Vegeta miro entonces a Bulma que estaba a su lado, también incorporada en la cama. Sintió que ella apoyaba una mano sobre su espalda con una calidez que pareció atravesar su piel.

- Te encuentras bien, Vegeta?- Le pregunto ella preocupada.

- Si.- Contesto él.

Ante su respuesta, Bulma le obsequio con una dulce sonrisa en los labios.

- Creo que has tenido una pesadilla.- Le dijo ella.

- No lo recuerdo.- Mintió él.

- Necesitas algo?

- No.- Aunque después de aquellas palabras Vegeta se levanto de la cama nervioso.

- A donde vas? Aun no ha amanecido.- Le pregunto ella.

- No tengo sueño.

Con aquellas palabras Vegeta abandono la estancia para dejar a Bulma sola en la cama. Hacia apenas unos días atrás Bulma se había despertado ante la agitación de Vegeta en la cama. Pero este no se había despertado y ella había temido sacarlo de su sueño. Esta vez Vegeta se había despertado sobresaltado. Que sería lo que perturbaba los sueños de Vegeta?

Vegeta salió al jardín y alzo su mirada al cielo. Permaneció largo rato de aquella manera intentando olvidar aquellos ojos de Bulma que había expresado su espanto ante sus actos. Porque le torturaba tanto aquello? Que le importaba a él lo que ella pudiera pensar de su pasado? Acaso podría ser que empezara a sentir algo por aquella mujer?

No, no podía ser, no había amor en su corazón, ni para ella ni para nadie. Simplemente su corazón carecía de ello. El príncipe de los guerreros solo conocía el orgullo, el odio y la ira. No había nada más en su corazón. En realidad no necesitaba nada más.

Bulma intento concentrarse aquella mañana en su trabajo de laboratorio, pero por una extraña razón se sentía agotada, además de estar preocupada por Vegeta.

Estaba claro que aquel día no conseguiría nada de trabajar en la nave, así que decidió que se tomaría el día libre y aprovecharía para ir de compras al centro comercial. Seguro que aquello la animaría.

Cuando entro en el gran centro comercial los ojos de Bulma se iluminaron. No había nada que le gustara más que pasar una divertida tarde comprando todo lo que se le antojara. Y apenas le faltaron unos segundos para quedar prendada de un vestido de color azul.

- Buenos días.- Dijo Bulma entrando en la tienda.

- Buenos días señorita, en que puedo ayudarla?- Le pregunto la dependienta.

- Me gustaría probarme el vestido azul que tienen en el escaparate.

- En que talla lo quiere señorita?

Bulma se llevó la mano a la cintura haciendo una pose orgullosa.

- La cuatro.

- En seguida.

Con la prenda de ropa en sus manos Bulma entro en el probador y se apresuro a probarse aquel elegante vestido. Pero cuando fue ha abrocharlo, vio que este le quedaba un poco justo.

- Que demonios?- Dijo ella forzando la cremallera.

Tiene algún problema, señorita?- Escucho decir a la dependienta tras la puerta.

- No, gracias.- Contesto ella.

Como era posible? Se pregunto mientras seguía intentando inútilmente subir la cremallera del vestido. Hacia años que ella no había engordado un solo kilo! Bulma se miro espantada en el espejo, pero no consiguió deslumbrar un gran cambio en su cuerpo. Simplemente parecía el de siempre. Seguramente aquel vestido tenía un tallaje más pequeño del habitual.

Enfadada y en parte avergonzada Bulma salió del probador con el vestido en la mano.

- Le ha gustado?- Le pregunto la dependienta con una amplia sonrisa.

- No demasiado.

- Lo siento mucho, quiere que le busquemos alguna otra cosa?

- No gracias.

Bulma abandono la tienda y en cada escaparate se detuvo a mirar su silueta en el reflejo del cristal. Aquel día había empezado mal y terminaría mal. Se dijo a si misma.

Al día siguiente Bulma volvió al trabajo. Estaba concentrada con el programa de la nave cuando el transmisor sonó.

Bulma se retoco las cabellos apresuradamente y descolgó el transmisor. Ante ella quedo uno de los jefes de laboratorio de la Corporación Cápsula.

- Buenos días señorita Bulma.

- Buenos días señor Hoko.

- Le llamaba para saber si la nueva nave estará preparada para el Viernes.

- Para el Viernes? Creí que habíamos quedado que la presentación se haría el día 21.- Le pregunto ella sorprendida.

- Me temo, señorita, que el Viernes es día 21.

- De verdad?- Bulma busco con la mirada un calendario que había cerca.- Ya estamos a día 18? Vaya, ni me había enterado. Pero no se preocupe. Apenas me quedan pequeños detalles.

- Me alegro mucho. La gente esta expectante por ver la nave nueva.

Bulma sonrió.

- Imagino que puedo tenerla para pasado mañana lista. El Jueves se la llevaré yo personalmente.

- Muy bien, señorita Bulma, lo tendremos todo preparado. Buenos días.-Dijo despidiéndose.

- Buenos días.

Bulma apago el transmisor y miro nuevamente el calendario. Día 18. Como había podido no darse cuenta? Gracias a dios tendría terminada la nave a tiempo, aunque tendría que hacer unas cuantas horas extras.

- Hoy tampoco cenas?

La voz de Vegeta saco a Bulma de su trabajo.

- Vegeta.- Dijo Bulma sorprendida al verle.- Que hora es?

- Las ocho.

- Vaya! Ya es tan tarde? Me temo que no puedo dejar ahora el trabajo. He de entregarlo el Jueves.

Vegeta miro a Bulma extrañado.

- Pareces cansada.

- No es nada.- Dijo ella.

- Como quieras.

Con aquellas palabras Vegeta abandono el laboratorio para dejar nuevamente a Bulma a solas con su trabajo. Bulma suspiro y miro su reloj. Realmente eran las ocho pasadas? Madre mía! Ni se había enterado, aunque nuevamente se sentía agotada.

Nunca antes en su vida una reunión se le había echo tan larga y agotadora. Cuando termino se sentía realmente exhausta y mareada.

- Señorita Bulma, se encuentra bien?- Le pregunto una de las secretarias a la salida de la reunión.

- Si, únicamente ando algo cansada estos últimos días. Habrá sido por el exceso de trabajo.

- No tiene buena cara. Desea que le concierte hora con el medico?

- El medico?- Bulma se lo pensó.- Si, tal vez no me vaya mal que me mande algunas vitaminas o algo así.

- En seguida.- La secretaria se apresuro a coger el teléfono.

La reunión había ido de maravilla. La nave nueva era simplemente una maravilla. Aquello iba a ser difícil de superar, sin duda alguna.

- El doctor me ha dicho que la recibirá en media hora. Tiene transporte para ir hasta el hospital?

- Si, muchas gracias.

- Ha sido un placer. Cuídese.

El doctor Jonhk la estaba esperando cuando Bulma llego al hospital. No era de extrañar. El doctor Jonhk había sido el medico de la familia durante años y su familia había echo grandes donaciones al hospital. Incluso había donado inventos revolucionarios.

- Señorita Bulma, no sabe lo que me alegra verla por aquí.- Dijo estrechando su mano.

- Gracias, doctor. Ha sido muy amable al concertarme hora tan apresuradamente.

- No se preocupes, es todo un placer.- Le dijo mientras los dos entraban en la sala de visita.

El doctor se sentó en su gran mesa de despacho y la invito a tomar asiento.

- Su secretaria me dijo que se encontraba algo cansada y que estaba algo pálida.

- Lo cierto es que hace unos días que me siento agotada. He estado trabajando más de la cuenta, me temo. Solo venia para que me recetara algunas vitaminas.

- Comprendo.- El medico se levanto.- Le importa que la revise?

- En absoluto.- Dijo ella poniéndose en pie.

- Túmbese, por favor.- Dijo señalándole la camilla.

Bulma se sentó algo incomoda. En realidad nunca le habían gustado demasiado los hospitales. Sintió que el medico la revisaba allá y allí. Los ojos, los oídos, le tomo el pulso... esas cosas que siempre solían hacer los médicos.

- Todo parece correcto. Pero me gustaría tomarle una muestra de sangre.- Dijo el doctor sacando una extraña maquina.- Eso nos ayudara a saber si su cansancio se debe a la carencia de alguna vitamina en especifico.

- Si es necesario.- Dijo ella insegura.

- No se preocupe. Este aparato lo invento su padre.- Dijo enseñándoselo.- Apenas sentirá un pequeño pinchazo y los resultados estarán en apenas unos minutos.

- Muy bien.

El doctor le puso aquella maquina sobre el brazo y como bien había dicho, Bulma sintió un leve pinchazo. De nuevo, los dos volvieron a la mesa de despacho esperando los resultados. En apenas unos minutos una enfermera entro con una carpeta en sus manos.

- Aquí esta.- Dijo cogiendo la carpeta mientras la enfermera volvía a desaparecer.- Veamos que tal ha salido.

El doctor se perdió en sus datos, mientras Bulma lo miraba ya impaciente por salir de allí.

- Vaya.- Dijo al fin.- Esto si es curioso.

- Que ocurre?- Le pregunto ella extrañada.

El doctor dejo los papeles sobre la mesa y la miro.

- Recuerda cuando fue su ultima menstruación?

Bulma pensó aquella respuesta y cuando la obtuvo su corazón se detuvo por unos segundos mientras su boca contestaba casi atónita.

- Un mes y medio.

- Eso imagine.- Dijo el medico con una radiante sonrisa.- Esta embarazada, aproximadamente de un mes, diría yo.

Embarazada! Embarazada! Aquella palabra se repetía en su interior como un eco aturdidor. Iba a tener un hijo de Vegeta! Su corazón empezó a latirle fuertemente bajo el pecho.

- Señorita Bulma, se encuentra bien?- Le pregunto el doctor al ver que ella no parecía reaccionar.

- Si.- Contesto.- Creo que si.

- Es una buena noticia.- Le dijo el doctor.- Permítame que la felicite.

Embarazada. Nunca se había planteado seriamente la posibilidad de tener un hijo. No sabía si estaba preparada o si realmente deseaba tenerlo.

Y que diría Vegeta?

CONTINUARA...