Antes que nada, quiero disculparme por no haber actualizado estos días. Tuve un mes malo en la universidad y eso influyó mucho a mi alrededor, las palabras de una persona son un arma punzante en boca equivocada... Quiero disculparme si el capítulo anterior fue decepcionante o apresurado, porque para mi lo fue. Yo no estaba bien cuando lo escribí y lo hice varias veces, ningún resultado me gustó y por tanto, si me decepcionó, sé que a ustedes también. Sin embargo, gracias por haber leído tantos capítulos, leerlos motiva a saber que realmente es un buen proyecto y me anima a hacer más.

Realmente me disculpo si algo no les gusta y si es así, quiero que me lo hagan saber. Procuraré mejorar en tantos aspectos. Gracias por la compresión de paso. Les dejo un capítulo largo en compensaión de las pasadas sin actualizar.

Muchas gracias y ahora sí, el capítulo va.


Disclaimer: Los personaje de South Park no son de mi pertenencia, solamente los uso para su mero entretenimiento y sin fines de lucro.


- Por eso no nos vimos ayer martes, te estabas recuperando. Mi niño es un adulto - Sonrió conmovido Kenny tras haber escuchado todo el relato de su amigo pelinegro - ¡Así se hace, hombre! Ya llevabas mucho tiempo viendo Grey's Anatomy.

- ¿De qué mierda hablas? – Stan cuestionó guardando su mochila en el casillero respectivo.

- Nada... - Le palmeó el hombro - Amigo, tienes un destino claro. ¡Ya me veo siendo tío de dos niños!

-... Kenny, basta.

- ¡Marsh, McCormick! - Les gritó el entrenador - ¿Se están cambiando o teniendo una fiesta de té? ¡A la cancha!

- ¡Ya vamos! - Le gritó Stan - Dios... Ya ni el entrenador de americano les trata así.

- Después de clases, tú y yo vamos a celebrar.

Stan no tenía ninguna clase el día miércoles y le pesaba solamente asistir a ciudad universitaria por su entrenamiento de una hora, gasto de tiempo y gasolina nada barata; Se acercó a su entrenador, esperanzado de que éste le accediera a cambiar su entrenamiento del miércoles al lunes aunque fuese una hora más.

- A los chicos no les apetecería ver al capitán saltarse el entrenamiento del miércoles – Explicó - ¿Sabes? Los nuevos tienen puestos sus ojos en ti

Marsh rodó los ojos, por primera vez en su vida, odiaba el papel que le tocó. Estaba harto de ser el capitán del equipo, quedarse a reuniones eternas, fingir que le interesaba el bienestar del resto, ser su niñera… Carajo.

- Es un no, supongo…

- Dependerá la decisión de los chicos.

Sin más qué decir, regresó al entrenamiento junto con el resto de los jugadores, y al terminar, decidió perderse por toda ciudad universitaria esperando la hora adecuada para la junta con el resto de los clubes de la universidad.

Una mala idea…


Se apretó el puente de la nariz, soltando un suspiro largo y pesado mientras escuchaba los gritos que resonaban en todo el gimnasio, Kenny silbaba a su lado izquierdo desviando la mirada hacia la salida del lugar que daba vista a las canchas donde las porristas ensayaban.

Pronto, un brazo le rodeó el hombro con tanta naturalidad, haciéndole volver a la realidad, de que Kyle se hallaba a su lado derecho y que estaban saliendo juntos.

No supo cómo reaccionar, Kyle lucía tan natural, mirando al resto discutir mientras fruncía el ceño. No la estaba pasando bien; Para cuando quiso corresponder, usando su mano derecha para rozar la contraria con la yema de los dedos, algo le hizo detenerse.

- ¿Qué dice el equipo de fútbol? – Dijo el capitán de béisbol llamando la atención del resto. – No los he oído hablar

- Ehm… - Demonios, se estaba poniendo nervioso

- Eso es porque esperamos a que se callen – Dijo Craig salvándole de una humillada, sentado en el lugar tras de él – Son peores que mi hermana discutiendo con su novio

Se rieron.

- Entonces, continuemos

Stan soltó un suspiro de alivio, cuando su piel se erizó al oír la voz de Craig en su oreja izquierda, se había agachado para hablarle justamente a él e incluso Kyle.

- No estaré salvando tu trasero todo el tiempo, dejen los mimos para otro día y pon atención.

¿Cómo se enteró?

- McCormick nos lo dijo a todos. A los de primero les sorprendió saber que su futuro capitán es gay.

- ¿Eso hará que no me escojan? – Craig negó – Demonios…

Craig volvió a su asiento, y Stan inmediatamente desvió su mirada malhumorada hacia Kenny, quien rápidamente se levantó nervioso hacia el centro del gimnasio.

- ¡Oigan, tengo una idea!

Suspiró escuchando nuevamente las ideas de los miembros más veteranos de los clubes deportivos, al final, no fue tan mal plan.

Quedaron que se realizaría al día siguiente de la fiesta de bienvenida a los de primero, citándolos a todos en el gimnasio de la universidad. ¿Qué harían? No puso la suficiente atención en ese punto, pero le daba igual, quizás, solamente llegaría al momento de la humillación, se escaparía olímpicamente de los preparativos.

Después de una hora y media, la junta acabó con todos satisfechos, Kyle se alejó para hablar con los de baloncesto y al no tener qué decirle a los de su propio equipo, salió del gimnasio seguido de Kenny.

- No me voy a escapar del castigo por haberle dicho a todos lo de Kyle, ¿Verdad?

- Exactamente…

- ¡Stan!

Se detuvo en su lugar, mirando a Wendy y Bebe caminar hacia ellos, Bárbara se alejó para ver a Clyde mientras Kenny hacía lo mismo excusándose de ir a la cafetería de ciudad universitaria antes de que la cerraran.

- ¿Estás ocupado? – Preguntó Wendy

- ¿Cuándo? ¿Hoy? – Ella asintió – No, ya no. ¿Sucede algo malo?

- Quería ver si quisieras acompañarme a mí y a mis padres a una cena esta noche – Explicó

- ¿Por qué?

Wendy no supo cómo explicar la situación.

- Tuvieron… una mala experiencia con mi novio la otra vez – Tosió – Y para que no vuelvan a casa con un mal sabor de boca, quería ver si querías cenar con nosotros. ¡No es nada formal! Solamente, algo de pizza…

No sabía por qué, pero no se sentía con ganas de impresionar a los padres de Wendy como la última vez que se vieron y ya habían terminado. Era… ¿Algo bueno? ¿La había superado finalmente?

- Claro, no veo por qué no

- ¡Gracias! – Sonrió - ¿Está bien si te veo en tu departamento en un par de horas? Tengo que avisarles

- Por supuesto.

Ella agradeció y le sonrió una vez más, marchándose no sin antes avisarle a Bebe que se adelantaría, Stan la miró irse, sentía un peso menos de encima y eso le agradaba aunque no conociera a fondo la razón.

Sin más, se marchó él también, era momento de verse presentable sin motivo en específico.


Se estaba secando el cabello con los pantalones ya puestos pero sin camisa aún, eso era lo de menos, estaba en la soledad de su baño. Se dejó la toalla sobre los hombros, mirándose en el espejo arriba del lavabo. No lo iba a negar, era bastante atractivo, y encabezaba la lista de los chicos más guapos de la facultad de medicina –Realizada por las chicas de la misma facultad- por tercer año consecutivo, tenía aires de grandeza.

Se observó un poco más hasta acercarse, notando algunas marcas ocasionadas por el chico de Jersey el lunes pasado y que aún no se curaban. Se sonrojó, recordando la primera vez que las notó hace ya varios meses atrás.

Anteriormente, habría intentado quitarlas de todas maneras posibles, pero esta vez, simplemente las dejó ahí, mientras buscaba su cepillo de dientes o loción.

- Hey, hippie.

Saltó ligeramente al abrirse la puerta y revelar a una malhumorada Heidi detrás de ella.

- ¡Existe la privacidad, carajo!

Desde el enorme cambio ocasionado por Cartman sobre ella, la confianza se fue perdiendo.

- No tienes nada que envidiar – Comentó simplona – Si te hace sentir feliz, seguro que la tienes más grande que Eric

- ¡Heidi!

Se había vuelto tan vulgar…

- Como sea, tienes visitas.

- ¿Y Cartman?

- ¿Yo qué voy a saber? No soy su jodida niñera, cielos…

Se puso su camisa cuando Heidi finalmente salió del baño, sin peinar y terminar de arreglar, salió para ver a la visita, hallándose sorprendido de la presencia en su sala que miraba el televisor con completo aburrimiento.

- ¿Kyle?

Ante el llamado de su nombre, Kyle levantó la mirada para poder divisar mejor al pelinegro y mostró una ligera sonrisa. Stan alzó una ceja mirándole con sorpresa, esperaba que diera una señal de que iría a visitarlo, no sabía si sonreír o ir pensando en una fecha para verse.

- ¿Qué haces aquí?

- Vine para llevarte a un lugar - Respondió levantándose del sofá y acercándose a él - Veo que estás listo

- Sí, pero no para eso - Frunció la ceja - Ya tengo planes.

- ¿Más importantes que salir conmigo? - Cuestionó colocando sus manos sobre la cadera del menor - ¿De verdad?

- Por supuesto...

- Hey, maricas - Sonó la voz femenina en algún lugar - ¿Pueden bajar el volumen? ¡Estoy tratando de ver una película!

Kyle frunció las cejas y Stan se apretó el puente de la nariz, no había que ser genio para saber que Heidi se hallaba en la habitación de Cartman. Aunque Eric estuviera en casa o no, Heidi se encontraba en su departamento la mayoría del tiempo, entrando a todas las habitaciones con permiso o no, respetando solamente la habitación de Stanley.

- Sí, ya tengo planes. - Continuó alejando las manos de su cadera y acercarse al sofá donde el control remoto se hallaba - ¿No pudiste avisar?

El lugar se quedó en completo silencio, el único ambiente, era el sonido de la televisión apenas opacada por las estruendosas risas de Heidi que se oían a través de las paredes.

Kyle se preguntó, ¿Dónde mierda Cartman se consiguió esa novia? Apenas la conocía y le desagrada completamente, a la vez que se interrogaba qué había pasado con la hermosa Heidi.

- ¡Kyle!

Regresó de su trance al oír la voz de Stan llamarle por su nombre, confundido de hallarse sentado en su cama mientras éste se arreglaba frente al espejo.

- ¿Quieres que te pase a dejar a algún sitio? - Se ofreció amable

- ¿Con quién saldrás? - Preguntó echando un vistazo al lugar

No era un espacio muy grande, su cama se hallaba pegada a la pared y en esa misma, se encontraba una ventana que le mostraba la oscuridad del momento; Un ropero de puertas corredizas que estaba cerrado, un escritorio con grandes libros de medicina encima y cientos de papeles arrugados en el suelo sobrepasando la capacidad del cesto de basura. Un par de banderines clavados en la pared del equipo de fútbol de la Universidad y de los Broncos de Denver, dos posters pegados de una banda que no conocía y su horario de clases al que observó con detalle.

- Entonces los padres de Wendy están molestos y, supongo, quieren hablar con alguien familiar - Terminó de contar la historia y se acercó a su ropero corriendo una de las puertas - Kyle... Si...

Dejó el horario enfocando toda su atención en... Su novio... Vaya... No le sonaba tan mal, aunque ni siquiera él estaba acostumbrado. Stan se colocó una chaqueta negra y se sentó a lado de Kyle, dudando de sus palabras.

- Si te interesa... Podemos salir mañana - Desvió la mirada - Algo que quieras, pero nada de bares...

Kyle le observó unos segundos, incapaz de descifrar los sentimientos que en ese momento inundaban su mente y corazón. Se sentía... Tan diferente... De alguna manera, Stan le hacía pensar de manera diferente.

Se sentía agradecido por haberle dado una oportunidad, poco a poco, iría demostrándole el verdadero Kyle, finalmente dejaría ir ese papel que nunca le gustó. Sabía que tendría que revelar lo de Brad y... Otro secreto... Pero estaba seguro que comprendería.

Acarició su mejilla derecha con su mano, sujetándola levemente para atraerlo a él y sabiendo lo que iba, Stan accedió cerrando los ojos. Unieron sus labios en un suave y tranquilo movimiento, bailando al son de una suave melodía... Esta vez, sin alcohol ni excitación, solamente la calidez que entregaba ese acto.

Stan olvidó todo el dolor de su infancia, olvidó su mudanza, olvidó la pelea en la escuela, los acosos... Sólo el simple y tierno beso de Kyle, le hicieron a su corazón latir con fuerza y olvidar tanto dolor.

Se alejó de Kyle, pero éste rápidamente le atrapó en otro acto, buscando una de sus manos hasta sujetarla sin importar cuál fuera.

Se separaron cuando el timbre del lugar sonó, Stan sabía de quién se trataba, así que se levantó siendo retenido por la mano de Kyle sujetando la suya.

- Mañana eres todo mío - Susurró Kyle con coquetería besando los nudillos de su mano

Las mejillas de Stan se encendieron de manera notoria, alejando su mano del toque y corriendo a la puerta del hogar mientras respiraba y hacia lo posible por mantenerse calmado.

- ¡Stan! ¡Tienes la cara roja!

No lo logró.

- ¿Te encuentras bien? - Preguntó Wendy con preocupación - Podemos cancelar la salida si te sientes mal

Sí se sentía mal, pero pasaría. Conocía él mismo sus malestares.

- No, ya se me pasará...

Wendy sonrió y moldeó sorpresa con los labios cuando una figura salía de la habitación de su ex novio.

- ¡Kyle! Que sorpresa verte aquí...

- Hey, Wends.

No pudo evitar sonreír levemente al apodo que Kyle le había puesto, eso solamente significaba que la consideraba más que su compañera de clase.

- Últimamente los hemos visto muy unidos - Comentó - ¿Desde cuándo tan amigos?

- Él y yo som-

- ¡Se nos hará tarde, Wendy! - Marsh interrumpió la declaración nada disimulada de Broflovski - No creo que a tus padres les guste el retraso

- ¡Tienes razón!

- ¡Hey, hippie!

Stan suspiró dándose la vuelta para mirar a Heidi con el ceño fruncido desde el pasillo de las habitaciones.

- Si ves a Eric, dile q-

- No es necesario que me lo repitas, conozco la rutina - Respondió tomando las llaves de su auto desde la mesa del comedor - Adiós, Heidi.

- ¿Heidi? - Preguntaron Wendy y Kyle incrédulos.

- ¿Heidi Turner? - Preguntó Wendy con un susurro hacia Marsh - ¿Qué le sucedió? Se ve... Tan cambiada...

- Larga historia... ¿Te doy un aventón, Kyle?

Kyle observó largamente a Heidi que permanecía de pie en el pasillo con el ceño fruncido. No podía creer... Que ella era la misma joven de radiante sonrisa y corazón puro. Estaba... Tan cambiada...

No se hacía idea de cómo llegó a eso... No había rastro de la Heidi que él conoció y amo como el primer y único amor. Por alguna razón, se sentía destrozado, se sentía tan mal por ella cuando ya no era su asunto. Le dolía, tenía unas enormes ganas de golpear a Cartman por haber arruinado a su novia.

- ¿Qué tanto miras? - Se cruzó ella de brazos

No... Eso ya no era su novia, debía dejar de preocuparse por ella.

- ¿Kyle?

Debía preocuparse por él...

Se giró a ver a Stan, tomando una de sus manos y plasmando un repentino beso en sus labios que dejaron al otro sorprendido; Menos mal, le había dicho a Wendy que se adelantara o no sabría cómo explicarle la situación, por su parte, Heidi rodó los ojos y regresó a su tarea de ver la televisión soltando un "maricas".

- No te preocupes, me iré caminando.

- ¿Seguro...? – Preguntó luego de componerse

- Quedé de verme con unos amigos para beber después de que tú y yo acabáramos - Se encogió de hombros - Los veré más temprano

Genial, el Kyle fiestero volvía.

- Que disfrutes la cena

Stan lo siguió con la mirada, sin embargo, se quedó en su sitio sin saber qué había sucedido. Le extrañaba la actitud que Kyle había tomado después de saber, junto con Wendy, que aquella horrible mujer era Heidi. La teoría de que el Kyle que salió con Heidi en el pasado y el que salía con él, era el mismo... Ya no sonaba tan descabellada...

- Lamento haberte hecho venir – Wendy se disculpó con el otro mientras se quitaba su cinturón de seguridad – Apuesto a que ya tenías planes.

- Si los tuviera, te habría dicho desde la mañana que nos vimos. – Stan estaba cansándose de repetir que no tenía nada qué disculparse, imitando las acciones de Wendy para salir del auto – Está bien, una noche de pizza no mata a nadie.

- ¿Entonces no tenías planes con Kyle? – Preguntó confundida - ¿Qué hacía en tu departamento?

No podía huir de eso. Tendría que vivir a las preguntas incomodas mientras pensaba qué responder.

- Sólo fue a visitarme

Y sabiendo que Stan no diría nada por voluntad propia, Wendy tuvo que poner de su parte para sacarle toda la verdad y verificar que Bebe no le mentía al chisme que Clyde le contó a ella. Buscando su espejo dentro de su bolsa y abrirlo al sacarlo, comentó a la vez que se cubría los labios con gloss rosado mirando su reflejo.

- Muchas chicas dicen que Kyle es buen besador, ¿Es cierto?

Stan se tensó, desviando su mirada nerviosa a algún punto en el interior del auto.

- ¿Por qué debería saberlo?

- ¿Eres su novio y aún no lo has besado? – Exclamó con incredibilidad cerrando su espejo con una mano

- ¡¿Cómo te enteraste?!

Wendy soltó una risilla mientras Stan demostraba la vergüenza plasmada en sus mejillas, puso las manos en el claxon y apretó haciéndolo sonar.

- Fue una verdadera sorpresa – Comentó ella guardando su espejo y brillo

- Lamento no haberte dicho nada – Explicó alejando las manos – Todo esto es demasiado confuso

- Tranquilo, Stan – Le sonrió sujetando una de sus manos – Esperaré tu explicación y toda la historia cuando estés capacitado para contarla.

Adoraba su comprensión y es que, no mentía, realmente se sentía tan confundido todavía.

A pesar de demostrar con acciones que le gustaba Kyle, no se sentía capacitado para decirle a lo que llevaban como relación. Basta una semana y algunas acciones para enamorarte, ¿Pero ese era su caso? Siempre trató de alejarlo, pero ahora lo tenía más cerca de lo que quería.

No se sentía con ganas de ser cursi a su lado, no podía tratarle de buena manera, no como lo hizo con Wendy, pero… ¿Por qué? ¿Acaso su decisión fue apresurada?

- Andando entonces

Siguió a Testaburger con la mirada hasta que ésta entró al restaurante donde sus padres ya la esperaban, tomó un fuerte suspiro, haciéndose la idea de que las cosas iban a mejorar. Si estaba saliendo con Kyle, que así fuese, dejaría de ocultarlo porque no tendría sentido, quizás así, podría finalmente darse cuenta de lo que pasaba.

Kyle tenía muchos defectos que le disgustaban, pero todos tienen una historia detrás de la actual. Él no tenía la culpa de lo que pasó en su infancia, era posible que, incluso, terminara por ayudarle a echar a toda la gente de su ciudad natal. Eran ideas vagas, pero no imposibles.

Él dijo que le daría una oportunidad, y así sería.

Salió del auto entregándole las llaves al chico del Valet Parking y seguidamente, entró al restaurante donde buscó con la mirada a su anterior familia. Wendy le levantó la mano y él camino hasta ella mostrando una sonrisa llena de paz.

- ¡Stan! – Le sonrió el padre de Wendy levantándose de la mesa - ¡Ha pasado tiempo, muchacho!

Le envolvió en un abrazo fraternal, palmeando su espalda levemente y Stan correspondió repitiendo ese gesto.

- También me da gusto verlo, señor – Stan sonrió con sinceridad

- Sigues tan atractivo – Sonrió su madre imitando a su esposo y abrazándole

- Y usted tan joven, los años no le pasan encima – Halagó

- Oh, que caballero – Rió soñadora

Wendy rodó los ojos de manera divertida mientras Stan tomaba asiento a lado de su ex novia en aquella mesa cuadrada, mirando a sus anteriores suegros. No se sentía nervioso, solamente era una cena cualquiera… Tan repentinamente, se cruzó un mismo escenario en su cabeza, protagonizado por los padres de Kyle. Se preguntaba, ¿Cómo serían ellos? ¿Serían parecidos a su antigua vecina Theresa y su horrible familia?

Una punzada en el estómago le hizo removerse en su lugar, no pensaría en ellos aún.

- ¡Pero cuéntanos! ¿Qué ha sido de tu vida? – Preguntó el señor Testaburger - ¿Cómo está tu familia? ¿Sigues en el equipo de fútbol? ¿Buenas notas en la escuela? ¿Encontraste una chica mejor que mi Wendy…? Lo dudo.

- ¡Papá! – Lo regañó la nombrada

- Yo también lo dudo, señor – Rió Stan – Wendy tiene su encanto, pero sí, encontré a alguien.

- Apuesto a que debe tener cualidades muy buenas – Continuó su madre agradeciendo al mesero que les traía las cartas

Stan miró la carta en sus manos, abriéndola para leer todo el menú italiano que el restaurante les ofrecía, pensante en las palabras de la señora Testaburger. No conocía todas las cualidades de Kyle y las que sabía, no eran muy buenas, pero…

- Las tiene.


- Cena con los antiguos suegros, ¿No te sentiste mal?

Craig y Clyde le miraron expectantes de su respuesta, uno había apostado a que terminó en Stan humillándose frente a sus suegros, mientras el otro, apostando a que finalmente había madurado como para dejar la conversación en buenos términos.

- No, esta vez no – Sonrió con satisfacción – Hablamos bastante bien, y no me rompí cuando mencionaron la relación de Wendy con su novio. ¿Es un progreso?

Craig chistó dándole veinte dólares a Clyde quien lanzó un grito de victoria nada disimulado, Craig sabía que Stan se humillaría y rompería como otras veces, no conocía a Stan lo suficiente; Mientras Clyde, creía lo mismo, pero no se llamaría apuesta si no había algo contrario.

- Puedo decir que sí – Kenny apoyó el codo en la mesa y su barbilla en su palma de la mano - ¿Ayer hablaron de la bienvenida tú y Wendy?

- No mucho, solamente que era abierto al público juvenil.

- O sea, nada de viejos rabo verdes y padres jala orejas – Comentó Clyde bebiendo de su soda – Solamente adolescentes desenfrenados en busca de alcohol y sexo

- Sí, el único requisito, es que tendría que estar acompañado de un alumno de la universidad.

- No es la gran cosa – Craig se hizo notar – Es lo mismo que otros años. Una banda que nadie conoce, comida barata y nada apetitosa, bebidas con grado de alcohol de 5%... ¿Por qué seguimos asistiendo a estas cosas?

- Porque somos universitarios solitarios sin planes el fin de semana – Kenny suspiró – Bueno, creo que de los cuatro aquí, yo soy el único solitario.

- Putas te llegan – Stan rodó los ojos – Fingir no te sirve

Kenny le guiñó un ojo y apuntó con los dedos dándole la razón a Stan. Era malo fingiendo, la verdad, y sí, citas le llegaban a montón pero ninguna le daba para mantener una relación seria como lo fue con Tammy. Mentiría si dijera que no la extrañaba.

El jueves se pasó en completa calma, lo que extrañó a Stan pues recordaba que Kyle había dicho que la pasarían todo el día en compañía del otro. Le llamó, pero lo mandó directamente a buzón después del primer pitido indicándole que habían colgado la llamada a propósito, dejándolo ser, guardó su móvil y pasó el resto del día con Kenny argumentando que no se habían visto el martes pasado todo el día.

Estaba molesto, casi sabía dónde o qué estaba haciendo Kyle, pero…

¿Pero qué…? No era una novia celosa… Solamente quería saber si estaba bien, nada más.

Así, el viernes de la gran fiesta de bienvenida para los de nuevo ingreso, llegó, citando a todos alumnos a celebrarlo en el gimnasio de la escuela sumando las canchas donde cualquiera pudiera reunirse.

A lo contrario de lo que Craig había pensado, el consejo estudiantil se lució con la celebración de ese año, invitando a una banda reconocida -Más, no famosa-, dando aperitivos deliciosos a la vista y, aunque la bebida no pasaba del 5%, prometieron que subirían el grado conforme los niños se iban a dormir. Era más que nada, una fiesta para los de último año disfrazada de bienvenida.

Para sorpresa de muchos, más bien, todos, ningún maestro se hallaba presente, lo que les daba rienda suelta para llevar a cabo la fiesta como era.

Kenny rechazó el trago de una señorita que le insinuaba, argumentando que ya estaba bebiendo con otra y que aceptarlo era fomentar la infidelidad y él era totalmente fiel.

Tomando un vaso de ponche -Con vodka-, se alejó de la mesa de aperitivos buscando algún entretenimiento, o más bien, alguna chica para pasar el rato, alguna que ya le haya dado el visto bueno.

Saludaba a sus compañeros de clase, cuando alguien le golpeó la espalda asa modo de empujón, se giró alzando su vaso para evitar que se regara, encontrándose a un rubio de camisa azul.

- ¡L-Lo siento!

- ¡No pasa nada! - No era una chica, pero era un entretenimiento - ¿Cómo entraste? ¡Se supone que solamente los alumnos tienen la entrada permitida!

Se estaba gastando la garganta de tanto gritar.

- ¡Una chica me dejó pasar con ella! - Le gritó de vuelta

¿Quién sería esa chica? Daba igual a esas alturas.

- ¿Y qué haces aquí? - Cuestinó

El chico comenzó a jugar con sus nudillos, notándose nervioso.

- ¡Estoy buscando a alguien! ¡Su nombre es Stan Marsh!

Kenny le observó de arriba a abajo, cuestionando por qué ese chico buscaba a Stan en medio de una fiesta de bienvenida, entre tantos alumnos sin reconocer en medio de alcohol y droga.

- ¿Para qué?

- ¡Dijo que tiene un amigo que buscaba a alguien para compartir los gastos de su departamento!

La mirada de Kenny confundió al otro rubio, una mirada de emoción y alegría despampanante. Le sujetó de las manos y entonces lo abrazó de manera tan repentina.

- ¡Entonces tú eres Butters! - Exclamó emocionado alejándolo - ¡Soy Kenny, el amigo de Stan! ¡Soy yo quien busca a alguien para compartir los gastos!

- ¡M-Mucho gusto!

- ¡Vamos a buscar a Stan y a darle la buena noticia! - Le abrazó por el hombro abriéndole paso

Por su parte...

Stan se carcajeó en compañía de su compañera de salón, Red, con quiensd casi no hablaba, pero aquella noche, fue la excepción. Realmente se estaba divirtiendo en su compañía. Estaban sentados en las gradas del gimnasio, con un platito lleno de frituras crujientes, sosteniendo sus vasos con una mano.

- ¡Siempre te creí un pretencioso! - Dijo ella alzando la voz en un grito gracias a la música - ¡Kevin hablaba maravillas de ti, creí que me dejaría por el adorado Marsh!

- ¡Es un don! - Se burló él

Se rieron una vez más, sintiéndose libres de presión. Después de aquella noche, sabían que las cosas en el salón de clases serían diferente. El sonido del móvil de Marsh se vio opacado por el ruido del lugar, y fue gracias a que lo dejó en modo vibrador, que se dio cuenta mirando el nombre del contacto.

- ¡Tengo que salir! - Le dijo señalando su móvil.

- ¡Está bien! ¡Buscaré a Kevin!

Adiós a su buena charla. Red se llevó el platito con frituras mientras Stan salía del gimnasio hacia las canchas buscando un lugar más calmado y hasta solitario, llegando así a la pista para los de atletismo. Se apoyó en la reja que dividía todos los campos entre sí, observando a su alrededor respondiendo la llamada de paso, dejando su vaso de ponche encima de un descanso.

"¿Me extrañaste, bebé?"

- Te dije que Stan está bien... - Suspiró

Kyle soltó una risa apenas audible.

- ¿No vendrás?

"¿Quieres que vaya? Con gusto"

- Haz lo que quieras... - Dudó, pero finalmente soltó lo que le carcomía el día anterior - Ayer... Dijiste... ¿Por qué me colgaste varias veces?

"Estuve ocupado con otros asuntos"

No se lo tragó.

- ¿Cortejar señoritas? ¿O chicos?

"¿Estás celoso? Me halagas, pero no soy infiel. Mi mente y corazón te pertenecen, Stan Marsh. Será muy difícil borrarte"

- Que cursi... - Suspiró llevándose una mano a la cara con vergüenza.

"Te veré en un rato entonces. Me muero por verte y cobrarme los besos que no te di ayer"

- Ya basta... - Comenzaba a sentirse mal - Entonces nos vemos.

Colgó y guardó su celular para luego darse vuelta y devolver lo poco que tenía en el estómago. Apretó la malla de la reja con ambas manos mientras respiraba con dificultad e intentaba calmarse. Menos mal, no se ensució la ropa o los zapatos o eso sería un duro dilema, tomó su vaso de ponche y se enjuagó con el sabor del líquido, bebió el resto, para finalmente darse algunos golpes con la palma de su mano.

¿Cómo debía sentirse?

Apoyó la frente en la malla, apretándola con las manos fuertemente. A Kyle le parecía tan normal como le decía, pero para él era tan difícil. Dijo que pondría de su parte, quizás corresponder esas palabras, pero le costaba tanto... No era justo para él si se esforzaba.

Cuando viera a Kyle, trataría de corresponderle.

- ¿Al fin perdiste la cordura?

- ¡Craig!

Stan alzó la mirada con las cejas fruncidas a tal interrupción, pero pronto, suavizó su molestia hacia el acompañante que Craig abrazaba por el hombro. Un rubio de cabello desordenado, ojos azules y algunos tics en el rostro.

- Tú eres...

- Nngh... Hola, Stan

- ¡Tweek!

Stan se lanzó a los brazos de su viejo amigo de la infancia mientras Tweek le correspondía con una sonrisa nerviosa a la vez que Craig torcía los labios con ligera molestia.

- ¡Amigo, sigues igual que hace años! - Stan estaba conmovido sujetándole de los hombros - ¿Pero qué haces aquí?

Inmediatamente, ambos miradas azulino se fijaron en el rostro de Craig exigiendo explicaciones, al menos, por parte de Stan.

- Tweek vino de visita esta semana, quiso conocer la ciudad aprovechando el inicio de curso - Explicó - Le interesaba venir a la fiesta.

Aquello le sorprendió pues, aunque no recordara demasiado, Stan sabía que Tweek no era de esos ambientes.

- Perdóname por no poder comunicarme contigo después de que me mudé... - Stan nuevamente habló - Pero tenía tantas cosas en mente. Te dejé solo en ese lugar.

Sí se sentía mal por no poder comunicarse con uno de sus amigos más cercanos dentro de ese antiguo pueblito montañés, pero tampoco le gustaba recordar dónde se encontraba. Suponía que Tweek conocía aquella coincidencia de que su novio y amigo de la infancia se hallaban en el mismo equipo deportivo y eran buenos amigos.

- ¡N-No te preocupes por eso! - Sonrió - Las cosas mejoraron después de que te fuiste

- ¿De verdad?

- ¡Sí! ¡La gente de Jersey comenzó a irse!

Aquello le hizo al corazón comenzar a latir con enorme alegría y emoción. No podía creerlo.

- Dijeron que South Park era un pueblo anticuado y al año, comenzaron a irse. Todavía hay algunos, pero son de dos a cuatro familias.

Quería llorar, quería ir a su pueblo y amarlo como cuando niño, disculparse por haberse ido, pero a esas alturas, tenía una preocupación más.

- ¿Sabes qué fue de mi casa?

Los temblores de Tweek volvieron llamando la atención de ambos peli negros y eso significaba que Tweek no se sentía bien con lo que diría.

- Una familia de New Jersey la compró

Y toda la felicidad se esfumó en un sólo paso... Su rostro lo demostró, apoyándose en la malla y escondiendo su rostro con ambas manos. Suspiró pesadamente.

- ¡Pero no es malo! – Tweek se apresuró a decir - ¡La familia es agradable!

- ¿Los conoces?

- Su hijo mayor estudió conmigo hasta la preparatoria... - Respondió sujetándose la ropa calmando sus temblores - Es un año mayor, pero era muy amable e inteligente. Su nombre era Kyle Broflovski.


- Gracias por invitarnos, Kyle... Rebecca y yo pensábamos pasar el fin de semana encerrados en nuestro hogar, pero nos has rescatado

- Vamos, Mark, será divertido. Un rato solamente

David, quien se encontraba a lado de Kyle, solamente rió levemente mientras Mark hacía gestos con la boca rindiéndose a los rostros de su hermana. No tenía opción, tampoco estaba de más pasar un viernes en la noche conociendo personas nuevas, pero más que divertirse, debía asegurarse que su hermana no se excediera con la bebida y terminara acostándose con un desconocido.

- ¡Vamos, Mark! ¡Apuesto a que la chica que te gusta, está aquí!

- ¡Espera, Rebecca!

Adentrándose ambos al gimnasio como jóvenes sin preocupaciones, Kyle y David se quedaron afuera un par de segundos más, con la noche cayendo sobre sus cabezas y el frío apenas notorio.

- Estaré en la mesa de aperitivos si me necesitas

Kyle asintió y David se despidió del pelirrojo para adentrarse al interior del gimnasio también y disfrutar las maravillas que le otorgaba la fiesta sin la presencia de maestros alrededor, Broflovski llamó inmediatamente al número de Marsh, extrañado de que fuera mandado a buzón después de una larga espera entre pitidos aburridos.

Desde su posición, podía escuchar con claridad el alto ruido del lugar, sumados los gritos de emoción de sus estudiantes, maldiciendo su suerte, se encaminó a la peligrosa tarea de entrar.

¿A Kyle molestándole el ruido? Iba a fiestas, pero eso no significaba que fuera fan de la música alta y jóvenes sin consciencia luego de horas bebiendo alcohol, solamente lo hacía por mantener su fachada.

Además, él no bailaba, carecía de ritmo.

Entró al gimnasio siendo recibido por jóvenes que perdían sentido de orientación.

Eran dos horas después, cuando el lugar comenzaba a ponerse fuera de control, era obvio que los de primero se habían marchado pasada la media noche y todos disfrutaban más la fiesta sin niños que cuidar. Kyle se abrió paso entre los alumnos, buscando con fervor hallando a un rostro conocido.

- ¡Hey, Kyle! – Kenny levantó la mano caminando hasta él jalando a alguien consigo - ¿Apenas llegaste? ¡Te perdiste el comienzo de la perdición!

Kyle observó al chico rubio que Kenny jalaba con total confianza. Un rubiecito de ojos azules con apariencia tímida.

- ¿Y él? – Lo señaló - ¿Es tu nueva novia?

- ¡Me ofendes! – Suspiró llevándose su mano al pecho de manera ofendida - ¡Su nombre es Butters, fue quien hospedó a Stan en San Diego! ¿Has visto a Stan?

- ¡Tú debes ser Kyle! - Se presentó - ¡Stan habló mucho de ti!

- Que conmovedor - Comentó en su tono de voz - ¡Seguiré buscando!

- ¡Butters y yo lo haremos en la mesa de los aperitivos!

Kyle se alejó de ambos rubios con su ferviente búsqueda de Stan Marsh, divisando a los alumnos que comenzaban a subir de tono sus acciones. Se acercó a Craig, quien tenía abrazado a otro rubio por la espalda, a su lado estaban Clyde y le sorprendió ver a Token con ellos.

- ¡Hey, Kyle! - Le saludaron Clyde y Token alzando sus vasos de plástico

- ¿Han visto a Stan? - Preguntó en tono alto

Craig negó, Token igual y el rubio -a quien pudo fácilmente identificar como Tweek- negó.

- ¿Te conozco? - Se preguntaron mutuamente el rubio y pelirrojo

- ¡Es el novio de Stan! - Le gritó Craig a su novio en medio de la música - ¡Es Kyle!

Tweek le miró con obvia sorpresa, no podía ser el mismo Kyle que vio en la noche de Navidad en South Park, era... Tan diferente.

- ¡Ya me acordé! - Gritó Clyde llamando la atención de los cuatro - ¡Lo vi salir con un grupo de chicas hace como quince minutos!

- ¡Te lo están bajando ahora mismo! - Rió Token

Kyle agradeció y se alejó nuevamente antes de que Tweek pudiera decirle algo. ¿Qué hacía ahí? ¿Craig era su novio entonces? ¿Él era quien hizo el mundo de Tweek mucho más calmado? Lo más importante... ¿Él y Stan se habrán visto?

Salió del gimnasio agradeciendo el silencio del exterior, llamando una vez más al joven Marsh gruñendo cada que éste lo enviaba a buzón. ¿Se habrá ido con esas supuestas chicas?

El príncipe azul que tanto presumía Wendy, no podría haber hecho eso.

Escuchó unas carcajadas y se acercó veloz, hallando a Stan felizmente bailando con una chica de falda corta, melena larga y teñida, zapatillas y escote. Se acercó más y más, escuchando toda la conversación.

- ¡Anda, vamos! ¡Te vas a divertir!

- Ya dije que no. Es un idiota, pero le soy fiel a ese idiota

¿Ese idiota era él?

- Eres todo un príncipe, Marsh.

Tosió para llamar la atención de los presentes, las chicas rieron nerviosas y luego suspiraron.

- La fiesta acabó, vámonos chicas - Todas obedecieron - Adiós, Stan.

Stan le hizo un ademán de despedida a las demás mientras ellas se despedían con la mano de manera coqueta; Stan entonces se recargó en la malla y resbaló hasta el pasto cruzándose de piernas, tomó la botella de alcohol con la que celebraban junto a las chicas y saludó, Kyle dio varios pasos hasta su posición, retrocediendo un par después de las palabras que el pelinegro soltó.

- Hey, Brad.

Oh, mierda...

- Amigo... Estoy tan decepcionado - Recargó la cabeza en la malla

- ¿Cómo...?

- ¿Cómo lo supe? Después que me llamaste, me encontré con Tweek. Debes recordar a Tweek, ¿No? Estudiaron juntos

Dudó en si acercarse, pero Stan le palmeaba el pasto indicándole que se sentara a su lado, al final, aceptó.

- Te di una oportunidad, con esto, se acabó

- ¡Pero-!

- Espera... No he terminado... Tu mentira se arregló cuando supe que tu familia compró mi casa y la han mantenido bien - Respondió bebiendo directamente de la botella - La compraron después de que nos mudamos, ¿Verdad?

Kyle silenció, mirando el pasto como si fuera lo más interesante del lugar, jugando con un trozo que arrancó.

- Estoy tan molesto...

- De verdad, pensaba decírtelo - Continuó - Quizás más adelante, cuando...

- ¿Finalmente me haya acostumbrado a ti?

El silencio pronto azotó, ambos dirigieron sus miradas hacia la entrada el gimnasio, observando como los alumnos iban saliendo del lugar lanzando quejidos al aire mientras hacían lo posible por mantenerse de pie. Era hora de irse.

Stan se levantó dispuesto a marcharse, Kyle le siguió inmediatamente deteniendo su paso.

- ¿Qué va a pasar ahora? - Preguntó Kyle - Tan siquiera, deja que me explique.

Marsh se giró a verle hasta acercarse y besarle por iniciativa propia.

- El lunes hablamos.

Le dio una última sonrisa, retomando su camino hacia sus amigos.

- ¡Hey, Kenny! ¡Ah, Butters, no sabía que estabas aquí! Pudiste llamar.

- Te andábamos buscando.

- Lo siento, me quedé sin pila.

Kyle lo observó hasta que se perdió con el resto de sus amigos, charlando de manera animada como si su antigua conversación nunca hubiese pasado. Maldijo en voz baja, y de no ser por David quien llegaba junto con Mark y Rebecca, habría explotado.

- ¿Qué sucedió? - Le preguntó David

- Lo sabe... Lo de Brad

Rebecca le miró.

- ¿Termino contigo?

Y para su sorpresa...

- No... Él lo tomó... Bien...


Gruñó al incesante sonido de tono de llamada de su celular. Soltó un sonoro quejido, buscando con la mano su aparato del infierno, en su buró de noche e incluso en la misma cama, de entre las cobijas y la almohada. Cuando lo encontró, abrió un ojo y respondió.

- ¿Kenny?

"¡Marsh, te lo perdiste!"

Alejó el aparato para mirar la hora. Eran las nueve de la mañana, se sentía tan cansado y ni siquiera había bebido. Volvió a la llamada bajando el volumen de la bocina, se escuchaban grandes carcajadas y llantos.

- ¿Me lo perdí?

"¡La novatada!"

Inmediatamente, la voz cambió.

"¡Debiste verlo!" - Ese era Craig - "¡Los de primero están llorando!"

"¡Te vamos a pasar un vídeo más al rato!" - Se oyó a Clyde

Cuando colgaron, dejó el celular en la otra almohada no sin antes revisar el historial de llamadas. Había tres de Kyle a partir de la una y media de la madrugada, justamente después de que se enterara que era Brad. Nadie se lo dijo, él lo descubrió atando cabos y viendo una simple fotografía en el celular de Tweek.

Se sentía molesto, realmente, pero... Cuando Kyle se lo confirmó, no pudo explotar y simplemente aceptó la bebida por parte de unas chicas para alejarse de ese tema. Actuó tan bien, de una manera pacífica, y estaba dispuesto a escuchar sus excusas.

La pantalla de su celular volvió a encender, su almohada a vibrar y la música a sonar. Instintivamente, respondió.

"... Buenos días, bebé... ¿Dormiste bien? ¿Quieres salir a desayunar?"

- Kyle... - Se apretó el puente de la nariz - Dije que Stan está bien.

"Stan... Lo de ayer... "

- Dije que hablamos el lunes, ¿Sí? Estoy molesto, pero te escucharé paciente

Para su sorpresa, lo haría.

"Lo lamento... "

- No lo hagas, no hasta el lunes - Suspiró - Por ahora, creo que es mejor rechazar tu invitación.

"... Por supuesto."

- Tomaré otro descanso

"Duerme bien..."

Colgó, envolviéndose en sus cobijas una vez más, agradeciendo su buena idea de haber dejado las cortinas cerradas la noche anterior. Sus sueños... Le atormentaban una vez más.

*Flashback*

- ¡Buenos días, mamá!

- ¡Cierra la boca, estúpido mojón!

Stan rodó los ojos, sentándose en su ya designado lugar en la mesa larga de su comedor, mientras su madre le dejaba su plato de panqueques calientes saludándolo con otro "Buenos días, hijo" y un suave y dulce beso en la cabeza.

Se oyeron golpes en la puerta que alertaron a los tres, rápidamente entró Randy Marsh, apoyándose en la madera cerrándola con seguro.

- ¿Randy? ¿Qué sucedió ahora? - Preguntó Sharon con tono preocupado

- Salí a comprar lo que me pediste... - Respondió tragando saliva con miedo - Y afuera... Había... Una reunión de gente de Jersey...

Silencio...

- ¿Y? - Preguntó su esposa - Esas reuniones son diarias desde que se mudaron un par de meses.

- ¿¡No lo entiendes!? - Se acercó de manera dramática y exagerada - ¡Esa gente está tomando nuestra ciudad! ¡Se ha convertido en un New Jersey! ¡Esa gente es mala!

- Ay, por favor - Sharon rodó los ojos - Estás exagerando

- Esas estúpidas niñas querían que me vistiera como ellas - Shelly habló con su tono de voz típico y molesto

- No está mal que varíes un poco tu guardarropa - Sharon intentaba ver el lado positivo a la situación

- Envenenaron a Sparky - Soltó Stan picando sus panqueques con su tenedor de manera seria.

Sharon entonces silenció por unos segundos, los suficientes para que pensara en una nueva respuesta.

- Es cosa de acostumbrarnos

- Quizás tú podrás, pero nosotros no. - Randy dijo con decisión - Apresúrate, Stan, te llevaré a la escuela.

El menor de los Marsh simplemente acató las órdenes de su rutina, terminando sus panqueques bañados en miel junto con su jugo naranja, subiendo al segundo piso a lavarse los dientes y recoger su mochila de su habitación. Bajó, se despidió de su madre no sin antes hacerlo en el patio trasero a la pequeña lápida de madera clavada en el pasto que decía:

"Sparky.

Mejor mascota, mejor amigo"

Aún le dolía, aún le lloraba, su amigo era muy joven para despedirse del mundo que tanto quería a lado de su amado dueño. Stan se levantó, sacudió sus rodillas y se limpió los ojos de la amenaza de llanto por el momento tan emotivo, prometiéndole a su mascota, salir adelante en ese horrible lugar, graduarse como veterinario y salvar la vida de muchos perros fieles como él.

Salió corriendo, siendo detenido por su padre quien inmediatamente le cubrió los ojos con una venda.

- ¿Qué haces? - Le preguntó.

- Cuido tu inocencia - Explicó guiándolo al interior del auto - Hay gente de Jersey alcoholizándose a temprana hora

- Ya sé, los veo todos los días y en la noche los oigo y sé que no son ustedes.

Su padre silenció.

- ¡Carajo! - Le quitó la venda - Sube ya al auto

Cualquiera diría que el Instituto sería un lugar de más calma, donde su gente no pudiera incomodar o dañar al resto, pero no era así. Pareciera haberse convertido en el punto de reunión de menores sin vigilancia para beber.

Su padre lo dejó en la entrada y rápidamente huyó, Stan lo imitó, adentrándose al enorme edificio hasta su casillero esquivando todo el alumnado que comenzaba a encender el ambiente e incomodar a las mentes jóvenes y brillantes en búsqueda de un mejor futuro.

Cerca de su casillero, encontró al que lo apoyaba.

- ¡Hey, Tweek!

- ¡Gah!

Tiró sus cosas ante el repentino saludo emitido por el pequeño Marsh, Stan sé sintió culpable y lo ayudó mientras el rubio buscaba su termo de café.

- ¿Nada nuevo? - Le preguntó entregándole sus cosas.

- ¡La misma mierda! - Gritó - ¡Este lugar acabará conmigo!

Tweek Tweak no era su mejor amigo, pero cuando los nativos pobladores de South Park comenzaron a irse, su familia fue de las pocas en quedarse y luchar, por tanto, Stan se acercó a él como mano amiga; Odiaban a la misma gente y se apoyaban en gran medida, a pesar de no gustarle mucho su actitud paranoica, sus grandes y notorios temblores, y su poca capacidad para formular oraciones sin un "¡Gah!", "Nngh", etc., era un excelente confidente.

Tweek era el único que quedaba entre su grupo de amigos y lo apreciaba mucho.

- Tú tranquilo - Le sonrió - Vamos a salir adelante, echaremos a esta gente y nuestros amigos volverán.

Para Tweek, Stan era un excelente ejemplo de valentía y necedad. Escuchó que secuestró terneras de la granja que visitaron hace un año y logró que cambiaran el menú de Ternera a "Vaquita torturada" en todo Colorado, aquello le hizo tener el valor para acercarse y conocerle.

Le apreciaba bastante porque no se había alejado de él por sus problemas como el resto, le apoyó el inclusive, prometieron salir de esa ciudad juntos.

Aunque a veces se preocupara más por su imagen o fuera un maldito cínico.

- Ven, vamos a clase.

El día transcurrió en completa normalidad, alumnos haciendo fiesta, bebiendo y besándose en los pasillos o en los salones vacíos, clases interrumpidas por alumnos que no estaban de acuerdo co razón...

Todo normal... Hasta el toque de salida.

Stan esperaba a Tweek como todos los días, a lado de su casillero, cuando una presencia enorme atrajo la atención de ambos, más que nada, fue la banda que iba detrás de ellos.

Un chico de Jersey, alto y fornido, no lucía de su edad, incluso llevaba tatuajes encima y ropa entallada. ¿Era de su edad? ¡Era más alto que uno de quinto grado! Quería pensar que lo era, sólo así, podría entrar a su escuela.

- ¡Hey, tú!

Stan miró a su alrededor hasta que se señaló.

- ¿Yo?

- ¡Sí, tú! - Se le acercó - ¿Tú eres el que molestó a mi novia, pedazo de basura?

Oh, mierda...

Fijó su vista en la supuesta novia del tipo, una chica que le había estado acosando desde hace ya un mes.

- Oye, oye... En primera, ella me ha estado acosando - Explicó - Y yo no la molesté, sólo le dije que no me gustaban las chicas con enorme nariz y maquillaje de circo

Aquello desencadenó sus desgracias. Tweek pudo observar como el rostro del tipo cambiaba de tono calmado hasta colérico en un sólo gesto, quiso retroceder a Stan jalándole de la ropa, pero antes de que pudiera actuar, el otro le propinó un fuerte golpe en el rostro.

- ¡Stan!

- ¡Uuuh! – Aclamó el resto con burla y sorpresa

Inmediatamente le propinó otro en el mismo lugar haciendo que cayera al suelo de rodillas, antes de seguir, Tweek se interpuso.

- ¡H-Hay que ser razonables! - Gritó formulando la oración como sus temblores y paranoia le dejaban, alzando sus manos al frente - ¡Te puedes meter en problemas si continuas! ¡P-Podrías ir a la cárcel!

Sus palabras hicieron al otro reaccionar y se alejó, no sin antes dar una última advertencia.

- Lo siento, chico. Pero si te metes con mi chica, te metes conmigo - Habló dirigiéndose hacia Stan - Sin rencores... Así somos en Jersey.

Se dio la vuelta tomando a su novia de la cintura, y marchándose con su banda de ladrones. Tweek respiró aliviado, girándose hacia su amigo ayudándole a levantarse; Stan escupió su molestia, un último diente de leche... Al menos, era la muela solamente.

- Hay que ir a la enfermería

Dentro del lugar con olor a medicina y malos recuerdos, la enfermera le dio una gasa para parar el sangrado en la boca de Marsh mientras desinfectaba la herida abierta en su mejilla derecha con un algodón y alcohol.

- ¿Hay alguien en tu casa ahora? - Le preguntó la amable enfermera

- ¡Ay! - Se quejó y dejó de apretar la tela de la camilla - No... Mis padres llegan hasta las cuatro y mi hermana a las 3...

- ¡Yo lo acompañaré a casa! - Se ofreció Tweek con sus temblores

- Gracias por ofrecerte... - Le sonrió - Menos mal, no fue grave.

Stan desvió la mirada con odio apretando el estuchito en forma de ratón donde su muela yacía guardada. La enferma guardó sus cosas y le dio otra gasa al menor para cubrir el resto de sangre.

- Cuídate camino a casa... Los dos - Suspiró colocando un parche en su mejilla que cubría su herida - El pueblo ya no está para que dos inocentes andén por las calles

La enfermera los despidió, recomendándole a Stan comprarse alguna paleta de hielo para su encía, y aunque no era dentista, era un tip universal en la medicina.

Ambos fueron hasta la casa de Stan en completo silencio, evadiendo las incómodas escenas que la gente protagonizaba en medio de sus calles sin pudor alguno, a plena luz del día, olvidándose.

En la entrada, Stan agradeció.

- Gracias por acompañarme

- Nngh... Eso hacen los amigos - Sonrió pese a sus tics en el ojo

Aquello le conmovió, la idea de hacerlo su mejor amigo, estaba adquiriendo fuerza. Apostaba a que Tweek estaría ahí en sus grandes problemas... Por ejemplo, cuando cayera en un estado de depresión y alcoholismo; Tweek estaría allí, quitándole la botella y ayudándole a encontrar su motivación, pero como es idiota, posiblemente se conseguiría un mejor amigo que le deje justamente en ese problema y ponga un negocio con su peor enemigo... Sí, si le pasaba, sería por su culpa.

- Sí... Nos vemos mañana.

Se despidieron y Stan entró a su guarida llena de seguridad llamado hogar, con la mala suerte de encontrar a sus dos padres sentados en el sofá viendo cómodamente el televisor en el canal de las noticias.

- Hey, Stan - Le saludó Randy sin despegar la vista de la pantalla - ¿Cómo te fue?

- ¿Qué hacen aquí? - Les preguntó sacándose la gasa de la boca para su buen habla - ¿No llegaban en dos horas?

- Nos dieron el día libre - Sharon respondió finalmente mirándole - ¡Stanley! ¡¿Qué te sucedió?!

Su padre también le miró, y alertados, dejaron el sofá para ver las heridas en el rostro de su hijo menor; Un ojo morado e hinchado apenas cubierto por una compresa pequeña, junto a su labio roto y una gasa casi limpia y mojada sacada de su boca.

- Un… - Apretó los puños para no llorar, era un niño fuerte, pero le dolía la cara – Chico de quinto grado me golpeó

- ¿Qué? ¿Por qué? – Le cuestionó su madre

- No lo sé

- ¿No lo sé? ¡Esa no es una respuesta! – Sharon se molestó – Si estás mintiendo…

- Fue… Un chico de Jersey – Respondió – Dijo que estaba molestando a su novia, ¡Pero ella me molestaba a mí! Para alejarla, le dije que no me gustaba porque tenía nariz grande y se maquillaba como payaso.

- Oh, no… – Randy suspiró llevándose una mano a la frente - ¿Qué te hemos dicho de ofenderlos así? No les puedes decir sus verdades.

- ¡¿Y qué se supone que tenía que hacer?! – Stan se molestó - ¿Dejar que me siguiera molestando hasta que me terminara violando?

Hasta cierto punto, tenía razón. Unos segundos más tarde, el timbre de la puerta sonó y Sharon salió a atender, sorprendida y hasta asustada.

Randy también salió a la exclamación que soltó su esposa, Stan se asomó por la ventana moviendo ligeramente la cortina, logrando ver la patrulla de policía estacionada frente a casa junto al Oficial Barbrady guiando a su hermana mayor, Shelly Marsh.

- ¡Shelly! ¿Pero qué sucedió?

Escuchó atento.

- La encontré golpeando a dos niñas en el parque – Respondió el policía – Logré sacarla antes de que sus padres la vieran. Eran de New Jersey, así que no dije nada.

¡Hey! ¿Acaso no tenían que regañarla o algo por el estilo? Se lo merecían.

- Gracias, oficial.

- Le sugiero que no salga por unos días hasta que las cosas se calmen. Que tengan buena tarde, señores Marsh

El oficial regresó a su patrulla y se marchó, Stan dejó la cortina y su espionaje mientras sus padres y hermana entraban al hogar una vez más.

- ¿Golpeaste a dos niñas de New Jersey? – Sharon se cruzó de brazos

- ¡Me estaban molestando! – Expresó ella con fastidio limpiándose la tierra de la ropa - ¡Tenía que hacer algo!

- ¡Golpear niñas no es una solución!

- Sí – Secundó Randy también cruzándose de brazos – También puedes humillarlas

- ¡Randy!

- ¿Qué?

- ¡Se supone que tienes que apoyarme! – Sharon suspiró

- ¿Apoyarte? – Stan y Shelly intervinieron - ¡Mamá! ¡Esto es un caos! ¡Estamos hartos, desesperados, cansados!

Sharon estaba retrocediendo, teniendo tres contra uno, decir que tendrían solamente que acostumbrarse, ya no era una opción.

- ¿Y qué proponen?

Tampoco dieron ideas, Randy dio una… la peor.

- ¡Mudémonos!

Stan en aquel momento sintió el terror. No se quería mudar, tenía una larga vida de diez años en ese lugar y comenzar una vida lejos de sus amigos, le molestaba… Le inquietaba tener que vivir todo el ajetreo de la mudanza y el hecho de vivir en un lugar desconocido, ser el típico niño nuevo, solitario y que todos miraban de lejos.

No quería irse.

- No podemos irnos – Le dijo Sharon – Tenemos trabajos aquí, amigos, los niños tienen sus amigos…

- Pero ya lo han dicho, están cansados – Randy lo confirmó – Nos vamos mañana mismo

Y sin decir más o protestar, su mudanza se haría realidad. Por toda la noche, su padre veía lugares donde podrían quedarse y re hacer su vida, su madre empaquetaba los trastes envueltos con periódico en una caja para luego ser ayudada por Shelly tras haber empacado lo más importante; Por su parte, Stan empacaba su ropa y juguetes en las cajas que su padre le dio, con completa melancolía mientras recordaba toda historia detrás de cada cosa.

Sus Chinpokomon y la obsesión que hubo detrás de éstos, su fotografía junto a las vaquitas bebé en su lucha de que fueran libres, una carta nunca entregada para su maestra sustituta de primaria, la señorita Ellen, etc… Tantos recuerdos a irse…

Sólo le quedaba una cosa más.

- ¡¿T-Te vas a Kansas?!

Tweek casi tira su vaso de café a la repentina noticia que el pequeño Stan Marsh soltó sin mucha delicadeza, el auto lo esperaba y mostraba algunas cosas encima del techo y la cajuela levemente abierta.

- ¡Me quedaré solo! – Comenzó a jalarse su cabello - ¡Estos tipos me comerán vivo!

- Pero tú tranquilo, ya verás, juntos echaremos a esta gente como lo prometimos – Stan sonaba tan decidido – Volveré…

Tweek no estaba muy conforme con su respuesta, pero accedió a pensar en cosas positivas como pocas veces lo hizo. Se dieron un abrazo y Stan se despidió de sus padres, yendo hasta el auto en la parte trasera, donde su hermana estaba cruzada de brazos con el ceño fruncido.

Los padres de Stan se despidieron con la mano de los padres de Tweek y el auto comenzó con su marcha.

Stan se giró para mirar hacia atrás, observando como Tweek le despedía con la mano junto a sus padres, miraba con melancolía todo el camino dejando atrás a su natal pueblo, todas las casas, negocios y personas, hasta que a lo lejos, el letrero de "South Park", desapareció para dejar la carretera como única vista.

Pero lo más importante y que le dolía, era que había dejado a Sparky solo…

Los odiaba…

*Flashback*

El sonido del timbre de su teléfono le hizo abrir los ojos de manera repentina junto con un ligero saltito en su propia cama, se talló los ojos quitándose las sábanas con sus pies debido al calor que comenzaba a sofocarle.

Odiaba soñar con eso, odiaba pensar en lo que dejó atrás, odiaba a la gente de Jersey… Pero…

Revisó su celular encontrando una llamada perdida perteneciente a Kenny y un mensaje de texto de…Kyle Broflovski…

"Lo lamento."

¿Odiaba a Kyle entonces? No lo sabía…

Stan entró a la cancha con su mochila en el hombro, cuando varios aplausos le hicieron levantar la mirada de su pesadumbre; Los de primer año le recibían con alegría y aplausos alabando a su capitán, mientras los veteranos, guardaban silencio.

- ¿Qué? – Preguntó alto

- Los de primero ya votaron – Craig respondió cruzado de brazos – Hay que implementar la no reelección… Es el tercer año consecutivo.

Agh… mierda…

- ¿Por qué no te has cambiado? – Le preguntó el entrenador con obvia molestia – Hoy comenzamos con la elección para el equipo al torneo

- No me voy a quedar – Respondió – Venía a avisarle que tengo un proyecto atrasado y quiero avanzarlo. El miércoles vendré sin falta y me quedaré las dos horas de hoy.

El entrenador le observó largamente, analizando su rostro en búsqueda de mentiras, Stan sólo esperaban que la creyera, actuaba tan calmado y simple.

- Te la paso esta vez – Suspiró – Puedes irte

Agradeció, se despidió de los chicos con la mano y se retiró veloz a su facultad, quedándose en la cafetería desayunando con calma.

Se sentía nervioso, tenía un nudo en el estómago que le quería hacer devolver todo lo que comía, su corazón latía rápido… y aumentó ante el sonido de mensaje que le llegaba al móvil.

"No estabas en tu entrenamiento… ¿Dónde estás?"

Tragando saliva aún más nervioso, respondió.

"Desayunando en mi facultad"

Terminó su desayuno, comenzó a jugar con sus manos y comenzó a calmarse. Debía afrontar la situación de la mejor manera posible, así que puso todos sus sentidos al tope de buen modo. Esperó un poco más, cuando una presencia apareció en la puerta de la cafetería en la facultad de medicina.

Las pupilas de Stan se contrajeron a la figura de cabello pelirrojo, sorprendido a más no poder de la apariencia que Kyle le mostraba. Era… un Kyle que lucía con el cabello arreglado sin tanto gel, de ropa casual, sin accesorios de brillo ni ceño altanero.

- ¿Qué estás…? – Preguntó levantándose observándole de pies a cabeza - ¿Y…todo tú…?

- Creí que para que habláramos, esto estaba bien… - Respondió

Stan, en ese momento, olvidó que Kyle era de New Jersey, se olvidó de todo lo que la gente le hizo, solamente quería abrazarlo, besarle y no dejarle ir, incluso, decir que lo amaba.

- ¿Quieres desayunar algo? – Rápidamente preguntó mientras Kyle se sentaba frente a su lugar – La comida no es la mejor, pero hacen unos buenos sándwiches, tú pide lo que quieras.

- No, sólo… Quiero hablar de esto rápido.

Marsh retomó su asiento, silenciando su celular, dejando de lado su comida, enfocando su completa atención en Kyle notando lo bonito que sus pestañas se movían con el parpadeo, o divisando una que otra peca –Podía decir, que solamente tenía de una a dos- preguntándose por qué no lo había visto antes de esa manera.

- Entonces…

- Sí – Kyle tomó aire – Todo comenzó cuando me mudé a South Park, diez años después de haber estado viviendo en San Francisco entre gente petulante. Nos sorprendió ver a tanta gente de New Jersey y fue que mi madre me confesó que yo nací allá, pero... Kyley-B no había existido hasta hace poco.

Stan sólo escucho atento.


De nuevo, disculpen los dedazos. Los amo, gracias por el apoyo y nos vemos pronto con la siguiente actualización