Que hay mis queridos vampiritos amantes del gore y Hesla! Me extrañaron? *Canto de grillos* Ya mejor ni pregunto para la proxima xD

Lamento para las amantes del Helsa por el capitulo anterior no mencionaba nada acerca de la linda parejita XC Sin embargo (yay dijo sin embargo xD) En este cap si encontraran Helsa asi que alegrense. Obvio y no puede faltar un poquito de gore xD (mi combinación preferida)

Bien es este cap quiero que sean honestos conmigo y me digan exactamente lo que piensan de este humilde fic, que le hace falta si debo mejorar un poco la gramatica (a veces se me pasa por alto) y la ortografía (aunque creo que para mí esta bien) Tambien si desean hacerme una consulta o quieren que le agregue una escena de su creación denle click en la cajita de abajo que dice review y escriban sus opiniones, locas ideas, quejas, etc. (por favor XD)

Nada que me inspire por que hace unos días vi un documental llamado "Viviendo con lobos" Se trata de dos investigadores que construyen un recinto donde albergan a una manada de lobos y los humanos interactuan con los lobos. ¡Me encantó! (Yo quiero) *poniendo ojitos de cachorrito*

Bueno por que me decidíi a publicar tan pronto, verán pronto tendré semana de examenes y debo estudiar (si no me cuelgan de las orejas xD) para poder sacarme buenas notas. La pereza es mi mejor aliada en estas semanas de deseperación y dolor. NOOOOOOOOOOOOOOO! Por eso creo que estaré ausente un tiempo si es que no sacó por ahí unos minutitos para escribir (me meto a mi cuarto y enciendo la compu a las 3 de la mañana xD)

Ok basta de chachara, disfruten del 9no capitulo. ;)

Capitulo #9: Sobre la nieve ensangrentada

La brisa regateaba las ramas plateadas de los cónicos pinos mientras el aullar de los pinos se escuchaba por todo el pueblo de Arendelle. El sol brillaba resplandeciente en la nieve de los techos de los hogares de los campesinos y en las enormes estalagmitas que habían clavadas entre la nieve producidas por un extraño poder. Una joven de bellos cabellos rubios platinos practicaba su caza de vampiros con su sable y fortalecía sus poderes de hielo y escarcha apuntando hacia las dianas que se hallaban ocultas entre los árboles y arbustos. Su actitud era altanera y sus ojos tenían una expresión de furia ardiente.

De entre los arbustos emergió su amigo el licántropo. Él se hallaba conmovido por sus grandiosos poderes sobre la naturaleza que el tanto amaba, sin embargo presentía un peligro acechante en su futuro. Sabía que si ella continuaba en ese camino de la venganza pura y malvada, su vida podría quebrarse al igual que unos frágiles fragmentos de cristal frente al golpe de un martillo de hierro.

La joven cazadora observó a los ojos ámbar del lobo, extrañándose de su tan repentina aparición. –"Hola Kristoff, no te había visto desde ese momento"- exclamó sin expresión alguna en su rostro mientras quitaba los restos de nieve que yacían sobre sus hombros.

-"He estado algo ocupado planeando cosas con la manada, ya sabes, cosas de lobos. ¿Te encuentras bien, Elsa?"- respondió el joven lobo preocupado por la frialdad de su amiga cazadora.

-"Si me encuentro bien"- contestó algo molesta. –"Dime de que cosas de lobos hablaban"- ordenó.

-"No puedo, como ya dije, son cosas exclusivamente para nosotros. No quiero que interfieras"-.

-"Es mi deber hacerlo, debo proteger a Arendelle de cualquier amenaza. No permitiré que ocurra otra masacre como las anteriores"- dijo Elsa guardando su sable en el estuche amarrado a su cintura.

-"Lo lamento. No puedo decírtelo ahora, es algo arriesgado. Dejémoslo para después. Ahora, cambiando de tema, ¿Ya has hablado con Hans?" – el joven lobo se hallaba preocupado por el estado del pelirrojo. Sabía que él y Elsa era una hermosa pareja, había sentido el aumento de la temperatura corporal de ambos cada vez que se encontraban, incluso una noche los vió actuando de manera romántica entre unos arbustos, alejados de sus compañeros. –"Creo que ya deberías hacer las paces con él"-.

-"¡¿Hans?! ¡Ese idiota! ¡Ja! Ya quisieras. El debería disculparse contigo, luego de lo que te hizo"-.

-"Yo no le guardo rencor. Los lobos no somos rencorosos"- reclamó Kristoff. –"Además él te dijo algunas cosas feas y encima tú lo golpeaste"-.

-"¡Si por eso él es un cretino! Espera…. Un momento… ¿Cómo sabes que lo golpeé?"- preguntó Elsa alzando una ceja molesta al rubio.

Kristoff alzó sus brazos y se rascó la nuca tratando de disimular, sin embargo esto no sirvió ya que la rubia se cruzó de brazos. –"Escúpelo, lobo"-.

-"Esta bien, tu ganas. Quizás y solo quizás yo te espié luego de que "supuestamente" me marchara"- confesó haciendo comillas con sus dedos. –"Por favor, no me mates"- colocó sus brazos cubriéndose el rostro para evitar su reacción.

La cazadora rió y formó una bola de nieve con sus poderes. –"Esta bien Kristoff, te perdono, pero…."- el joven quitó sus manos dejando descubierto su rostro e inmediatamente Elsa lanzó la bola contra él dejándolo confundido y cubierto de nieve. –"Esto te enseñara a no meter las narices en donde no debes"- dicho esto estalló en carcajadas.

El licántropo sonrió ante la supuesta actitud seria de la joven, sabía que ella siempre escondía un lado alegre y juguetón, como su líder Niju. Él era temido y respetado por los rangos inferiores de lobos, sin embargo a veces él se postraba cariñoso y divertido frente a su manada.

Agarró un poco de nieve y formó una bola para luego lanzarle a su amiga. Ambos comenzaron una pelea de bolas de nieve. Kristoff debía ocultarse entre el follaje debido a que Elsa tenía ventaja al poder controlar la nieve. Elsa lo encontraba enseguida y lo interceptaba. Nadie podría ganarle a la reina de las nieves.

Luego de jugar por un rato, Kristoff cayó agotado sobre la nieve, seguido de Elsa. Ambos rieron mientras miraban el sol. De repente un aullido atrapó la atención de ambos. Kristoff se levantó enseguida dejando a Elsa confundida. –"¿Qué pasa, lobo?"-.

-"Es Niju, mi alpha. Algo ocurre en la manada, no parece normal. Tengo que irme ahora"- exclamó haciendo aparecer sus peludas orejas erectas para dar paso a su completa transformación en lobo completo.

Elsa se sorprendió ante el rápido cambio de actitud del joven lobo. –"¿Dejarás desprotegida a Arendelle? ¿Qué pasaría si fuera una trampa de los vampiros?"- exclamó Elsa preocupada. Si los lobos se fueran y los vampiros atacaran de manera masiva, podría llegar a ser el fin del reino.

-"No te preocupes, volveré antes de la noche. Además no creo que se demoren mucho y por tu pregunta, los vampiros son incapaces de aullar como nosotros"- respondió el joven decidido.

Inmediatamente, otros lobos de diversos colores aparecieron entre el follaje. Kristoff dirigió la mirada hacia ellos y luego hacia Elsa, quien estaba sorprendida de que más lobos habitaran en Arendelle. –"Luego te explico con detalles, por ahora debo irme"- habló Kristoff por medio de telepatía con la rubia.

El lobo dorado acarició su cabeza contra las manos perplejas de la cazadora despidiéndose por ahora, lamió sus dedos y la miró fijamente a los ojos. Sus orbes ámbar brillaban cual ópalo llenos de vigor. Los lobos gruñeron indicándole a su compañero que ya era hora de irse, separando a la joven del suave pelaje del animal que desapareció siguiéndoles el paso a los otros miembros de su manada.

Luego de verlos partir, Elsa caminó sobre la fría nieve de vuelta a la plaza del reino. En medio de los halagos y saludos por parte de los cazadores y aldeanos, se ocultaba su tristeza por medio de su rostro de una perfecta líder. Sus compañeros se amontonaron a su alrededor ya que ella era la que estaba al mando si su líder, Hans Westergaard, se enfermara. Ella en esos momentos estaba tomando el duro papel que su compañero cazador vivía día a día.

Mientras tanto en la cabaña de refugiados de Arendelle, un joven pelirrojo despertaba de su largo sueño por medio de la acción de una enfermera. Parpadeó varias veces para percatarse de que no era ningún sueño, en serio se hallaba recostado en la camilla de enfermos en la cabaña de enfermos y heridos. Le dolía la cabeza y se sentía mareado. Trató de ponerse de pie pero sintió un agudo dolor en la espalda. Gimió de dolor y se percató de los diversos vendajes colocados en varias partes de su cuerpo. Se podía divisar el líquido color rojo que traspasaba algunas de las vendas.

En seguida recordó lo que había sucedido anteriormente, había herido emocionalmente a su querida Elsa. Su cazadora.

Se incorporó de la cama sin importarle el dolor infinito que sentía. Nada era comparado con el dolor que oprimía su pecho luego de haber herido fuertemente a lo que más amaba. Cojeaba por los pasillos en medio de las súplicas de las enfermeras por quedarse y logró burlar al doctor que se encontraba parado en la entrada. Caminó adolorido hacia la plaza principal donde de seguro iba a estar su copo de nieve arreglándoselas para sacar adelante a Arendelle como ella siempre lo hacía cada vez que él se enfermaba, en su ausencia o si él se encontraba herido.

Las miradas de todos los presentes estaban clavadas en el jefe de los cazadores herido y magullado que caminaba cojo por las empedradas calles del pueblo. Varios de sus compinches trataron de ayudarlo pero este se los negó y continuó por su cuenta. Apretaba los dientes para así resguardar el grito de dolor que quería salir de su garganta. No debía mostrarse débil frente a su pueblo y mucho menos frente a su difícil compañera.

Al fin logró ver una delicada figura que yacía parada en medio de una muchedumbre de cazadores que trataban de hablar todos a la vez, causando una cacofonía desagradable para los oídos de cualquiera. Hans se arrastró lo más rápido que pudo mientras empujaba y burlaba a sus compañeros, abriéndose paso hacia la nívea joven. Esta estaba de espaldas dándoles unas indicaciones a un grupo de novatos que la atropellaban con sus preguntas. Su rostro mostraba angustia por no saber qué hacer. El pelirrojo llenó sus pulmones de aire para decir la palabra que haría que todo quedara en silencio.

-"¡Elsa!"-.

La joven volteó inmediatamente. Sus ojos mostraban sorpresa al reconocer la voz que la acababa de llamar pero justo se iba a llevar una sorpresa mucho mayor…

Hans se acercó rápidamente a la rubia y junto sus labios con los de ella. Elsa abrió los ojos como platos ante la acción del pelirrojo mientras su audiencia emitía un grito de esos que hacen en los teatros en una obra dramática. Todos estaban perplejos ante la acción del jefe de los cazadores y su aprendiz. No tanto como la pobre Elsa, que casi no podía respirar ya que su compañero la ahogaba entre sus alientos. Sus mejillas enrojecieron y su temperatura alcanzó sus límites, sus manos sudaban y sentía sus pupilas dilatarse una y otra vez. La sensación que le causaban los labios de Hans sobre los suyos era placentera, no en este momento. Sus emociones habían salido disparadas por toda su mente. Levantó su mano derecha sobre la mejilla del joven, dispuesta a regresarle una sonora cachetada, sin importarle estar en público. Sentía enojo por lo que él le había dicho anteriormente pero sentía que él no podía expresar su perdón por medio de palabras. Inmediatamente ella cerró los ojos y dejó a su corazón decidir.

Luego de unos segundos ambos se separaron. Sus miradas perdidas en los ojos de otros ignoraban los comentarios de sus compañeros totalmente extrañados ante la actitud de sus superiores. Hans respiraba entrecortado perdiendo su aliento en el de Elsa. Al darse cuenta de lo que había hecho, la joven se pasó el dedo por los labios y se cubrió la boca mientras le propinaba a su maestro una mirada con una mezcla de vergüenza y ganas de asesinarlo en ese mismísimo momento. Hans también se hallaba incomodo al sentir todas estas miradas que se clavaban en él y su compañera como puñales. Tragó en seco y miró a la avergonzada Elsa que trataba de disimular su vergüenza mirando hacia el suelo. Hans dió una sonrisa nerviosa y tomó de la muñeca a la joven. –"Ejem, ahora necesito hablar con mi aprendiz. ¡Vuelvan a sus obligaciones! ¡No dejaremos desprotegida a Arendelle! ¡¿Quedó claro?!"- dijo con un tono de voz alto para que todos comprendan su mensaje.

-"¡Si mi señor!"- exclamaron todos al unísono mientras lentamente se retiraban a sus respectivos puestos.

Hans arrastró a la rubia a un lugar menos transitado para que nadie los viera o los escuchara (aunque creo que ya los vieron mucho ¿no creen? XD)

Ya solos, Elsa aprovechó para devolverle una cachetada mientras ocultaba lo avergonzada que estaba. Hans quedó perplejo y se sobó la piel enrojecida. Elsa le había golpeado con toda su furia. Trató de dirigir la mirada azul hacia la verde suya pero esta se lo impidió retrocediendo de él y formando un puchero en su rostro. –"¡Aléjate de mí! ¡No tengo nada que ver contigo! ¡Déjame ir!"- gritó Elsa.

-"Por favor, escúchame por ahora, no quería herir tus sentimientos. Nunca quería reaccionar de esa manera violenta e inmadura"- suplicó el pelirrojo agarrando con firmeza su muñeca.

-"Pues. ¡Lo hiciste! Suéltame, no quiero más problemas contigo"- reclamó Elsa agitándose tratando de zafarse de su agarre.

-"No quería hacerte daño, no quería decir todo lo que dije. Yo solo creí que…"- Hans dudó por unos instantes lo que iba a decir. Apretó los labios y miró hacia el cielo para luego concentrase en la mirada enojada de Elsa. –"Estaba celoso, Elsa. Creí que te estabas enamorando de ese tal Kristoff. Fui un inmaduro, lo sé. No quería causarte molestias ni a ti ni a Kristoff. Solo que me deje llevar por mi cuerpo y actué sin pensar. Como lo siento. No sabes lo apenado que estoy"- dicho esto Hans cayó de rodillas al piso mientras se postraba ante los pies de Elsa y tomaba sus manos con delicadeza, entrelazando sus dedos. Bajó la cabeza en señal de derrota hasta esperar su respuesta.

Elsa dudó por un instante, pero descubrió el verdadero arrepentimiento que asomaba en los ojos esmeralda del joven. Una lágrima silenciosa rodó por la mejilla pecosa de Hans cayendo con suavidad sobre el suelo cubierto de nieve.

Una cálida mano limpió la otra lágrima que estaba a punto de caer sobre la nieve. Hans levantó el rostro sorprendido y se encontró con la dulce mirada azul hielo que tanto amaba. –"Esta bien te perdono. Pero no te postres ante mí, te ves algo ridículo"- dijo soltando una risita, levantándose y cruzándose de brazos.

Hans se puso de pie y sonrió ante su mirada. –"Entonces ¿Hacemos las paces?"- exclamó extendiendo su mano. Elsa sonrió y estrecharon manos riéndose el uno del otro.

-"Aun sigo molesta contigo, no puedo creer que te atrevas a robarme un beso en frente de todos los que estaban en la plaza, y todo eso para hacerme caer en tus redes de nuevo"- reclamó Elsa burlona.

Hans apegó a la rubia a su cuerpo con un brazo y con su mano contraria alzó su mentón para que su boca quedara a la altura de los suya. Una sonrisa pervertida y encantadora se escapó de sus labios, atemorizando a la rubia. –"Pues déjame decirte que la araña siempre está atenta a su presa, mi mariposa albina"- su mano rozó sus pálidas mejillas que ligeramente iban tornando un color rosado. –"¿Estás molesta por nuestro beso, copo de nieve? Pues… lo volveré a hacer con gusto"- dicho esto apretó sus labios contra los rojos suyos, fundiéndose en un cálido beso.

Elsa comenzó a cambiar de perspectiva acerca de su pelirrojo e inclinó la cabeza para poder presentir el sabor de su boca. Rodeó su cuello con sus brazos y enredó sus frágiles dedos en su cabello de fuego. El lentamente rozó los blancos dientes de la joven con su lengua, apasionado y haciéndolo más largo y húmedo. Ella simplemente revolvía su cabello mientras él la aprisionaba en sus brazos cada vez con más fuerza.

Al cabo de unos minutos, rompieron el beso por falta de aire. Ambos sonrieron gustosos de lo que acababan de hacer. El rubor de ambos había desaparecido solo quedaba su felicidad y amor.

Elsa alzó una ceja y mostró una actitud algo juguetona. –"Te he dicho un millón de veces que no me gusta que me pongas apodos Hans"- reclamó.

El pelirrojo rió. –"Lo siento, se me es difícil de controlar"-.

-"A mí también Hans"- respondió Elsa haciendo una cruz sobre el pecho del joven

-"¿Qué cosa?"- preguntó extrañado.

-"Esto"- enseguida la rubia volvió a insertar sus labios con los de él.


La tarde transcurría veloz, el sol se hallaba próximo a caer mientras los lobos se preparaban para esa asamblea convocada por su jefe Niju. Todos los lobos de la región se reunieron ante el llamado de su alpha, preocupados. Ya todos reunidos en la parte rocosa y escarpada de la montaña del norte, se posicionaron debido a sus rangos y esperaron a su alpha el cual nunca apareció.

Kristoff se extrañó un poco ante la ausencia de los lobos alpha cuando de repente escuchó un sonido metálico proveniente de los riscos más altos de la montaña. Los lobos alzaron sus cabezas hacia los riscos y comenzaron a gruñir. Decenas de vampiros descendieron de los riscos armados con espadas, puñales y cuerdas. A los lobos que se oponían simplemente los mataban con sus armas y al resto los amarraban con cuerdas y cadenas parapara ser sometidos a diversos métodos de tortura. Les amarraban el hocico para evitar que ataque o pidan ayuda aullando. La nieve se tiñó de rojo y negro y la atmosfera se volvió oscura, llena de los lamentos y aullidos de agonía de los lobos.

El lobo dorado se asustó por la repentina aparición de los chupasangre. No comprendía como ellos pudieron interpretar con exactitud el aullido de un lobo. Lo único que sabía era que debía volver a Arendelle a advertir a los cazadores sobre los vampiros peligrosos, a pesar de que sus compañeros y amigos estaban sufriendo en las garras de los monstruos. No sabía si elegir la vida de los lobos o la de los aldeanos de Arendelle. De repente, unos vampiros lo hirieron con un puñal causándole una herida a la altura del lomo, Kristoff gimió de dolor y atacó a los vampiros con sus enormes fauces, desgarrándoles las cabezas. Por fin se decidió en advertirles. Corrió con todas sus fuerzas usando sus patas grandes y almohadilladas para no hundirse en la nieve. Por detrás se oían los gruñidos de dos vampiros enojados. Kristoff corría lo más rápido que sus patas lo pudiesen llevar pero los vampiros lograron seguirlo por el olor de su sangre desparramada como un rastro tras él.

Los monstruos lo acorralaron y enseñaron sus colmillos. Kristoff se detuvo y prestó atención a los movimientos de ambos ya que lo tenían rodeado. Uno atacó por la espalda pero él lo golpeó con una de sus patas traseras y se abalanzó sobre el otro, desgarrándole el corazón y devorándolo hasta convertirlo en una nube de polvo. El vampiro caído reaccionó violento ante la muerte de su compañero pero Kristoff lo tiró de espaldas y le desgarró la nuca, rompiéndole las vértebras cervicales con sus poderosos colmillos. Al terminar con ambos siguió corriendo desesperado, Arendelle ya podía divisarse a lo lejos. Aulló para anunciar su llegada. Sin embargo una cortina de fuego le impidió seguir.

Frenó brusco y trató de huir de la cortina de fuego que lentamente fue convirtiéndose en una jaula de fuegos negros y oscuros a su alrededor. Kristoff buscó al responsable de esto y vió a una pelirroja sentada sobre la rama de un pino mientras sonreía gustosa ante su desesperación por escapar de su red caliente.

El lobo gruñó ante su nueva contrincante. –"¿Tu? ¿Qué crees que haces? ¡Déjame salir, debo avisarle a los pueblerinos de Arendelle!"- gritó el lobo telepáticamente hablando con la vampiresa que cada vez que agitaba sus dedos las flamas se avivaban más. –"¿Acaso no quieres salvar a tu hermana Elsa?"-.

Esta última pregunta causó un cambio en el rostro de Anna. Sus ojos profundos aguamarina se tornaron color carmesí y brillaron como rubíes. Sus colmillos se alargaron y sus pupilas se contraían y dilataban repetidas veces. Enseguida las llamas impactaron en el cuerpo del lobo, causándole severas quemaduras. Un aullido sollozante retumbó en eco por el bosque. Anna bajó del árbol y sonrió malévolamente. Alejó el fuego del animal, lo amarró con unas cadenas en el cuello y le dio varias vueltas a su cuerda alrededor de la mandíbula del lobo para que este no la atacase. Acto seguido lo obligó a caminar de vuelta a la montaña del norte.

Al llegar ahí el sol estaba despareciendo y la oscuridad comenzaba a gobernar. Una mujer de cabellos negros como el ébano recibió a Anna gratificándola por haber capturado al lobo dorado, impidiendo su plan para avisar a los cazadores de Arendelle sobre su repentina aparición. Kristoff observaba con angustia a sus compañeros muertos o en sus mismas condiciones. Anna haló de las cadenas con fuerza tirando al pobre lobo contra el suelo. Le colocaron grilletes en las patas para que no escapase, impidiendo su movilidad.

-"Vaya, eres un ejemplar hermoso, lobo dorado"- exclamó Cassandra rozando el pelaje dorado del lobo. Kristoff gruñó con dificultad. –"Eres un gruñón, sin embargo, diste más pelea que los alphas"- dijo con una sonrisa de largos colmillos.

Kristoff alzó las orejas asustado y abrió sus ojos como platos. Cassandra notó su reacción. –"Tráiganlos, su amigo quiere ver a sus alphas"- ordenó haciéndoles un gesto a sus sirvientes.

Un grupo de vampiros trajo a Niju y Dakota encadenados con fuertes cadenas de plata, un metal que debilita a los licántropos, con bozales y grilletes. Severas heridas cruzaban sus cuerpos. El gran lobo blanco cayó abatido en el suelo mientras que la loba trataba de ayudarlo, soca que era impedida por sus cadenas.

-"No te saldrás con la tuya, asqueroso ser"- gruñó Kristoff invadiendo la mente de la vampiresa.

-"Déjame decirte que ya lo hice, lobito"- bramó la mujer entre risas. –"Cuando salga la noche ejecutaré la primera parte de mi plan maestro y no se preocupen nosotros les brindaremos un hospedaje de lujo en los lagos congelados de la región"- sonrió la desquiciada vampiresa.

-"¿Cómo lograron llamar a todos los lobos? Es imposible que ustedes hayan aprendido a aullar"- bramó Dakota molesta.

Cassandra rió y llamó a Anna a su lado, levantó las trenzas y mostró un colmillo de lobo colgando de un hilo de cuero. –"El poder de un lobo nos permitió hacer esto"-.

-"¡Imposible!"- respondieron los tres lobos al unísono.

-"Así es cachorros. Anna consumió en su totalidad el cuerpo y sangre de un lobo obteniendo sus poderes, encima tiene un dije protector licántropo, símbolo de su poder. Ahora ella puede transformarse en uno mientras lleve este collar"- rió la mujer.

Inmediatamente, humo negro envolvió a la vampiresa pelirroja cubriéndola en su totalidad y volviéndola una esfera de humo. Lentamente fue tomando la forma de un lobo de sombras negro con los ojos rojos. Sus garras eran filosas y ni hablar de su dentadura. La lobezna negra se paró grácilmente frente a la mirada de sus espectadores y aulló indicando la caída del sol, dando inicio a la noche.

Todos quedaron perplejos. Nunca se había oído que un vampiro se podía transformar en un lobo.

-"No, Anna. Por favor escúchame. ¡No tienes por qué hacer esto! Te irás en contra de tu pueblo, de tu naturaleza, ¡de tu propia hermana!"- gritó Kristoff desesperado tratando de sacar de trance a la pelirroja.

La loba lo escuchó más no le hizo caso. Estaba omisa a las órdenes de su ama. Decretó unas órdenes a sus sirvientes y luego se marchó del lugar seguida de su fiel lobezna negra.

Cassandra sonrió ante el fracaso de convencer a su sirviente. Tomó el hocico de Anna y la miró directamente a sus ojos rojos –"Anna, ya es hora. Debes irte a Arendelle"- exclamó. –"Me alegra que la primera parte de mi plan ya haya concluido con éxito, capturar a los inmundos perros de la región. Ahora solo falta obtener el libro de hechizos prohibidos para así resucitar a Shadow. Después tomaremos venganza sobre Arendelle. Sobre los humanos y les enseñaremos de lo que los vampiros somos capaces de hacer"- rió con locura. –"Escucha, quiero que distraigas a los cazadores en esta forma de lobo mientras los demás hurtan el libro del castillo. Así los cazadores dejaran de confiar en los licántropos ya que creerán que ellos los apuñalaron por la espalda. Tienes el permiso de satisfacer tus colmillos con la sangre de quien tú quieras, eso sí. Si tienes oportunidad mata a todo intruso que veas pero no mates a la reina de las nieves, quiero que la traigas con vida ante mí"- ordenó la mujer clavando sus garras en el grueso pelaje de Anna haciéndola chillar adolorida.

Corrió alejándose de su ama acatando su orden y aulló a la noche sin luna, una noche perfecta para los vampiros. El grupo de vampiros seleccionados salió de su escondite y corrieron junto a Anna dirigiéndose al reino de Arendelle dejando una camino de huellas que pronto se perderían entre la infinidad de la nieve….

Chan chan chan. Este es la primera fase del malvado plan de Cassandra y por supuesto no faltó el Helsa. Es hora de ponerle los pelos de punta a todos los presentes. ¿Que pasará con Anna? ¿Como atacarán los vampiros Arendelle? ¿Kristoff y los lobos saldrán ilesos de la trampa? ¿Anna herirá a alguien querido? ¿Logrará Cassandra cumplir su objetivo? Lo sabremos en los siguientes caps.

fan-de-caidos-del-mapa: Loquilla gracias por tu apoyo y me alegra que te haya gustado el cap anterior. Ahora viene el gore real. (tripas por todas partes y harta sangre) Jajaaja no me esperaba esa comparación tuya xD.

F: Que viva el gore! Psdt. ya no puedo dormir he leido muchos creepies

SerenaSaori: No importa tarde pero llegaste xD Preparate fisica y emocionalemente para el verdadero gore xD

A Frozen Fan: JAjaja te puse los pelitos de punta? Lamento la falta de Helsa en el anterior cap espero que este complemente todo y hagamos las paces *estira su mano* Cuidate.

HoeLittleDuck: Oyee yo no estoy loca -_- ¿o si? No puedo responder a eso xD Bueno confirmo lo de Raven jeje y es tiempo de agarrar una pistola y compotarse como Selene xD Ire a cazar a esa desgraciada. Espero que te guste este cap loquilla, fue tan dificil de hacer para mi como el anterior. *secandose el sudor de la frente* Saluditos

Cuidense mucho! Les mando a todos un enorme abrazo congelado de Olaf.

Una preguntita antes de irme. En este fic ¿A que clan les gustaría pertenecer? ¿Vampiro, licantropo o a los cazadores de Arendelle? Yo escojo ser licantropa obvio xD Auuuu

Hasta la proxima y cuidense de los ojos carmesí xD

Loba ;)