Ciel se acariciaba con nerviosismo el vientre sintiendo esa extraña calidez que embargaba en lo profundo de sus ser, sintiendo como un estremecimiento le recorría el cuerpo, ni siquiera veía la emoción de Sebastian, su mirada perdida estaba fija en su mano que tenía sobre el vientre. Cuando sintió la mano de Sebastian sobre la suya, apenas levantó el rostro con un notable sonrojo y parecía querer decir algo pero las palabras no salían de sus labios.
-Ciel... reacciona... Ciel... Le llamaba con insistencia Sebastian al ver como su pequeño parecía perdido en sí mismo, su palidez extrema hizo preocupar un poco a Sebastian, acercándose lo zarandeo por los hombros.
-¿Embarazo? Murmuraba en voz baja el menor, levantando la mirada con enojo empujó con fuerza a Sebastian haciéndolo caer de la cama, pues el mayor desprevenido, no estaba preparado para esa reacción de Ciel.
-Déjame solo, llama a Andrew... Gritaba un poco alterado el menor al ver el rostro sorprendido de su amado que se levantaba del suelo dispuesto a abrazarlo para tranquilizarlo.
-Pero Ciel, ¿Por qué te enojas así conmigo? Preguntaba confundido Sebastian, para él también la situación era inesperada y algo complicada, pero trataba de mantenerse tranquilo, al ver como Ciel lo miraba con coraje tanto que su mirada azulina se cambió por la de carmesí demoniaco.
-Tú tienes la culpa, haz lo que te digo o me enojare más... Hablaba en voz alta aun un poco alterado, Sebastian solo suspiró fuertemente conteniendo su molestia, ahora debería ser comprensivo con su pequeño.
-No puedo dejarte solo, ¿Si algo llegara a pasarte? Decía el mayor quien se acercaba de forma sigilosa a Ciel, quien solo agachó la mirada y con sus manos jugaba nervioso, entonces Sebastian entendió que Ciel estaba asustado más que enojado.
-Estaré bien, solo vete... Respondió de forma fría el menor, con la voz un poco apagada, ambos se quedaron en silencio, por la mente de los dos demonios pensamientos y sentimientos confusos los invadía.
-Esto debe ser una pesadilla... La voz de Ciel rompió ese silencio, con una sonrisa irónica miraba fijamente a su demonio que estaba a unos pasos de pie frente a él en sus pensamientos y en la lucha interna de ir a abrazar a Ciel, pues no sabía si lo alteraría o calmaría.
-No digas eso... Al escuchar eso Sebastian se sintió afectado aun cuando apenas sabia de la existencia de ese pequeño ser ya lo amaba, y no le gustó el tono en que Ciel se refirió al pequeño fruto de su amor, Ciel solo desvió la mirada al ver la gran molestia de Sebastian.
-Cállate... tu no entiendes... murmuró en voz baja Ciel dejando su enojo a un lado, cambiándolo por una notoria incertidumbre, que lo hacía tiritar levemente.
-Será mejor tranquilizarnos, no entremos en pánico... Decía Sebastian abrazando a Ciel, quien solo correspondió ese abrazo tratando de calmar un poco su ser de la ansiedad y la incertidumbre que le embargaba, pasaron así unos minutos hasta que Ciel parecía más tranquilo, Sebastian se separó de él poniéndole su pijama, recostándolo en la cama, el menor no quería hablar trataba de asimilar todo aquello en su propio silencio.
-Te amo Ciel, volveré pronto... Se despedía Sebastian cubriendo con las sabanas a Ciel para que descansara, dándole un pequeño beso en los labios y con su mano acariciaba levemente el vientre de su amado, Ciel solo se sonrojó al sentir ese sutil contacto y ver en la mirada de sebastian un brillo diferente de amor, desviando la mirada solo le dio la espalda acurrucándose en la cama, Sebastian suspiró resignado y de prisa salió de la habitación para recorrer el infierno en busca de Andrew.
- No puede pasarme esto a mí… Exclamaba Ciel en voz baja para sí mismo aunque sabía que estaba solo, levantando su pijama nuevamente con algo de nerviosismo ponía su mano sobre su vientre, fue cuando una sensación cálida lo invadió por completo, sentía como ese pequeño ser se movía levemente, por lo menos sentía su aura en un tenue movimiento, aquello lo hizo sucumbir en un sentimiento que no había conocido antes, cerrando los ojos se concentró en esa dulce sensación, acariciaba su vientre cariñosamente, sabia entonces con certeza que estaba embarazado, permaneció en esa hermosa conexión por largos minutos.
-Lo siento, no quise decir aquello de que eres una pesadilla, es solo que nos tomaste por sorpresa… Hablaba dulcemente Ciel con aquel pequeño ser que se retorcía en su interior, haciendo que su ser se tranquilizara mientras esbozaba una pequeña sonrisa, de repente esa sonrisa desapareció y una pequeña lagrima se veía rodar por su mejilla.
-Y si no puedo cuidarte, siempre he dependido de otros para vivir aun ahora siendo demonio, dependo de Sebastian aunque lo amo con todo mi ser, pero… Hablaba con sinceridad el menor acariciando su vientre con una triste sonrisa, cuando fue interrumpido por Sebastian que entraba de prisa junto con Andrew. Ciel rápidamente secó esa lágrima traviesa que había surgido de su incertidumbre y miedo.
-Ciel, ¿Estas bien? Preguntaba Sebastian al ver que Ciel no los miraba, estaba en la misma posición en que lo había dejado de costado dando la espalda a la puerta.
-Estoy bien, estoy embarazado no enfermo… Dijo Ciel con molestia pero aun sin levantarse ni voltear a verlos, Sebastian solo sonrió ante ese comentario por lo menos ya lo había asimilado.
-Parece que ya lo confirmaste solo… Acertó a decir Andrew con una pequeña sonrisa, acercándose a Ciel, el menor entonces volteo a verlos al sentir la cercanía de su ahora medico al parecer, sentándose no levantaba la miraba parecía avergonzado, eso solo enterneció en gran manera a Sebastian que ya de por si andaba vulnerable emocionalmente.
-Sebastian no estas ayudando, tu aura esta descontrolado y no podre revisar a Ciel correctamente… Así que puedes retirarte… Decía Andrew empujando a Sebastian quien trataba de oponer resistencia pero Andrew era muy persuasivo con la mirada, así que resignado estaba dispuesto a salir de la habitación sin reparo alguno además era lo mejor para Ciel y su pequeño hijo ante ese pensamiento y la palabra hijo rondando su mente salió como embobado de la habitación, Ciel observaba toda esa escena con una pequeña sonrisa.
-Bueno Ciel, al parecer está más que confirmado tu embarazo, lo que ahora debemos hacer es averiguar tu estado, quiero serte sincero nunca he tratado un caso así, es más nunca había visto a un demonio dar vida, así que esto es nuevo para mí también, pero con mis conocimientos tratare lo mejor posible de que todo resulte bien y su hijo nazca perfectamente. Hablaba Andrew con seriedad viendo fijamente a Ciel que escuchaba atento cada palabra mientras asentía con la cabeza.
-Primero quiero que tomes esto, y analizare tu aura y el del pequeño, para saber si está bien. Decía Andrew, el menor estaba muy callado solo se limitaba a asentir con la cabeza, con su mano agarró el pequeño frasco mirándolo con algo de duda.
-¿Esto no me hará daño… ni a él?… Dijo Ciel con un pequeño sonrojo señalando su vientre, estaba un poco preocupado de que ese líquido llegara a afectarle sobre todo al pequeño.
-No, Ciel no les hará daño, es solo un brebaje natural para equilibrar tu aura, y leerlo mejor, es todo… Vas a ser un buen padre o madre, no lo sé… Exclamaba Andrew con una pequeña sonrisa Ciel solo se limitó a mirarlo mal, y comenzó a beber el contenido del frasquito. De inmediato Ciel se recostó en la cama nuevamente, se sentía un poco mareado.
-Cierra los ojos, y no piensas en nada ni en nadie… Ordenaba amablemente el mayor, Ciel respiraba pausadamente tratando de librarse de cualquier tensión y relajarse por completo.
-Levantare tu pijama para tocar tu vientre. Con permiso… Hablaba de forma tranquila Andrew mientras levantaba la pijama dejando ver su abdomen, lentamente coloco sus manos sobre su vientre, por unos minutos se mantuvo acariciando el vientre del menor con los ojos cerrados concentrado trataba de saber cuánto tiempo tenía el pequeño, algo sobre su desarrollo.
-Ciel, puedes abrir los ojos ya terminé… Exclamaba con una pequeña sonrisa Andrew, colocándole de nuevo la pijama al menor que lo miraba expectante de lo que quería saber sobre su estado.
-Llamare a Sebastian para comunicarles a ambos lo que descubrí, y hacerles unas preguntas. Hablaba seriamente Andrew eso preocupo un poco a Ciel pensando que tal vez había algo malo en su bebé, ni bien terminó de hablar Andrew, Sebastian ansioso entraba por la puerta.
-¿Y qué sucede? ¿Ciel y el niño están bien? Preguntaba un poco ansioso Sebastian acercándose a Ciel para sentarse a su lado.
-Si están bien… deben estar tranquilos. Decía Andrew al sentir la mirada fija de los dos demonios sobre él.
-¡Que alivio! Exclamaba Sebastian con un suspiro, dándole un beso en la frente a Ciel, que también suspiró aliviado por la noticia.
-Antes de seguir con lo que voy a decir, deben jurar que no se enojaran conmigo… Hablaba un poco nervioso Andrew, desviando la mirada de Ciel y Sebastian que se veían entre sí con una ceja arqueada.
-¿Qué hiciste? Preguntaron los dos demonios con mirada sospechosa.
-Bueno… este embarazo es algo sin precedente en el infierno, y hubieron varios factores que incidieron para que se llevara a cabo, el niño que Ciel lleva en su vientre tiene casi dos días, así que fue resultado de esa noche en que celebraron la buena salud de Ciel. Comentaba Andrew en voz baja mientras desviaba la mirada.
-Bueno eso no es tu culpa… creo que esa noche nos excedimos un poco… Dijo Sebastian con una sonrisa traviesa y mirada de complicidad a Ciel, que se sonrojó recordando esa noche apasionada.
-Cállate Sebastian no entremos en detalle. Exclamaba avergonzado el menor mirando mal a su amado.
-Sí, pues eso es verdad, ustedes lo concibieron en esa noche de sexo desenfrenado… pero yo ayude en eso, creo que me equivoque en mi diagnostico primero, bueno no tanto, lo que quiero decir que cuando Ciel enfermó, era porque su organismo estaba desarrollando órganos algo femeninos, y los brebajes que le di para que se recuperara hicieron que se formara una especie de órgano hueco femenino como especie de útero… Ciel y Sebastian solo escuchaban atentos la explicación, con la cabeza asentían para que continuara.
-Así que el licor que les di, culminó la obra interna de Ciel, creo que a la vez se formó una especie de ovulo femenino listo para ser fertilizado y fue cuando Sebastian varonilmente introdujo su semilla formándose el pequeño que ahora felizmente crecerá en el interior de Ciel, es gracioso ¿Verdad?, como el destino juega con nosotros…, Decía un poco nervioso Andrew, alejándose de las miradas siniestras que le dedicaban la pareja de demonios.
-Debo acotar a mi defensa, que a mi parecer ustedes son los responsables de esto, pues creo que hicieron algo inusual esa noche para que Ciel desarrolle una especie de ovulo, algo diferente en sus prácticas sexuales… Ambos demonios se quedaron pensando por un minuto, recordaron eso inusual ambos desviaron la mirada, entonces Andrew sabía que se había liberado del enojo de ellos.
-Pues sí, esa noche… Dilo tu Sebastian… Hablaba Ciel un poco avergonzado, codeando a Sebastian para que hablara.
-Es un poco vergonzoso, no te vas a burlar… Decía Sebastian un poco avergonzado, mirando serio a su amigo que lo miraba expectante por su mente ya sabía que podría ser, pero se moría de risa por escucharlo de los labios de Sebastian.
-Ciel esa noche abusó de mí… Decía Sebastian con una sonrisa tímida, Ciel reaccionó dándole un golpe en la cabeza.
-No seas mentiroso, bien que lo disfrutaste… Hablaba en alta voz el menor con un sonrojo, Andrew solo se echó a reír a carcajadas, recordar una conversación del pasado entre él y Sebastian en la que él se jactaba de ser siempre el que sometía sexualmente con quien mantuviera relaciones, imaginarlo en el papel contrario y más con un niño le resultaba delirante.
-Cállate, no te rías… Exclamaba Sebastian, avergonzado en medio de las risas de su amigo, tranquilizándose un poco Andrew.
-Así que Ciel, tomaste al fuerte Sebastian esa noche, y ¿después de eso mantuvieron más relaciones? Hablaba Andrew fingiendo seriedad pero se notaba la sonrisa burlona en sus labios.
-Sí así fue, antes de que preguntes más cosas vergonzosas, debo decir que sé cuándo concebimos a este niño, pues ese último orgasmo que sentí fue un poco diferente a lo usual y la eyaculación de Sebastian se sentía diferente, ahora entiendo el porqué. Hablaba Ciel acariciándose el vientre, mientras Sebastian lo veía y recordaba también ese último orgasmo que tuvieron.
-Debo decir que yo sentí lo mismo en ese momento de éxtasis, fue ahí cuando se formó nuestro pequeño, hay que contárselo cuando tenga la edad de entenderlo. Decía seriamente Sebastian ante la mirada sorpresiva de Andrew y Ciel que escuchaban ese raro comentario.
-Cállate Sebastian no digas tonterías, como piensas decirle eso, que vas decir "Oye hijo, sabes fuiste concebido una noche en que Ciel y yo estábamos ebrios y tuvimos sexo como locos". Decía Ciel molesto fingiendo la voz y los gestos de Sebastian, quien sonreía hermosamente.
-¿Hijo? Nuestro hijo… Exclamaba tiernamente Sebastian, se denotaba la emoción en su mirada, en su voz, en todo su semblante, aquello conmovió a Ciel que trataba de hacerse el fuerte, pero solo se acercó a Sebastian para abrazarlo dulcemente apoyándose en él, era un feliz acontecimiento que no podían disfrutar los demonios se sentían afortunados por aquello.
-¡Es tan hermoso! Decía Andrew en medio de sollozos, y sonarse la nariz en un pañuelo, Ciel y Sebastian voltearon a verlo, y ver que tenía la cara con el gesto de disgusto.
-No hagan eso frente a mí, tanta cursilería me da asco… lo digo en serio… Comentaba con una mueca Andrew, quien había fingido esos sollozos solo para que ya no siguieran en sus muestras de amor, los dos amantes se miraron y sonrieron entre sí.
-Por lo pronto iré a averiguar algunos datos en libros antiguos tal vez encuentre algo, eso si Ciel sería conveniente que no hagas mayores esfuerzos será mejor que te mantengas reposo, el niño es fuerte pero está recién formándose cualquier mal movimiento podría ser fatal, será mejor estar precavidos, ¿No querrás perderlo? Dijo Andrew con mucha seriedad, Ciel sintió un poco de temor al pensar en perderlo, él no quería eso.
-No, claro que no… Respondió Ciel con la voz un poco temblorosa y su semblante denotaba miedo, ese miedo que sentía antes de que llegaran los demonios adultos.
-No te asustes, lo digo para prevenir cualquier incidente… Exclamó con ánimo Andrew al ver el rostro decaído del menor.
-Pero estarán bien ¿Verdad? Preguntaba Sebastian quien también temía que algo les pasara a los dos, acariciando el rostro de Ciel que se había quedado pensativo.
-Si, por unos días deberá tener reposo, está de más decir lo que no pueden hacer ahora, volveré mañana después de hacer mis investigaciones. Decía Andrew quien se alejaba de los demonios que permanecían abrazados en la cama, quedándose en silencio en sus propios y a la vez mutuos temores.
-No deben preocuparse, por cierto felicidades por su hijo o hija, por su hermosa descendencia… Dijo Andrew con una sonrisa sincera, para levantarles el ánimo, los demonios sonrieron viendo como desaparecía ese demonio por la puerta.
-Seremos padres… No puedo creerlo todavía… Exclamaba tiernamente y a la vez emocionado Sebastian tomando entre sus manos el rostro de Ciel, quien tenía los ojos decaídos parecía que el sueño le vencía.
-Sí, es algo extraño pero me siento feliz… Decía Ciel acariciando también el rostro de su amado viéndose ambos fijamente.
-Yo también me siento feliz, los amo a los dos… Hablaba emocionado Sebastian con una mano acariciaba el rostro sonrojado y adormilado de Ciel con su otra mano acariciaba su vientre, sintiendo como se movía ese pequeño ser en el interior de su Ciel.
- y yo a ti… Confesó con una sonrisa Ciel, dándole un pequeño beso a su amado quien correspondió tiernamente a ese ósculo de sincero amor.
-Sebastian… tengo sueño… Susurraba Ciel casi dormido después de ese beso, Sebastian lo recostó suavemente cubriéndolo con las sabanas, lo dejó dormir. Después de varias horas Ciel se levantó algo exaltado de su sueño, tocándose de inmediato el vientre podía sentir esa calidez, la dulce calidez de su pequeño, entonces una lagrima rodaba por su mejilla mientras suspiraba aliviado.
-Ciel que bueno que despiertas acaba de llegar Andrew… Quiere hablar con nosotros… Entraba animado Sebastian viendo como su pequeño no levantaba la mirada, eso le preocupó.
-Ciel ¿estás bien? Preguntaba Sebastian con algo de duda al ver que Ciel estaba con el semblante decaído, acercándose rápidamente a él.
-Si… estoy bien solo un poco mareado… Decía Ciel disimulando su deprimente estado, como demonio podía dormir pero no le era permitido soñar, pero justamente después de muchos años había tenido un sueño que era más bien una pesadilla, en la que Sebastian y el desesperados se lamentaban por perder al pequeño que nunca vieron nacer, eso lo hizo sentir un escalofrío, al que el mayor se acercó para abrazarlo con dulzura sintiendo el cuerpo frio de Ciel.
-Estás helado… Si te sientes mal dímelo, no me ocultes nada, menos ahora… Decía Sebastian dulcemente al oído de Ciel.
-Estoy bien, solo han de ser algunos síntomas normales… Hablaba Ciel frunciendo el ceño para cambiar de tema.
-Hola Ciel, es cierto lo que dice el pequeño, solo vine a decirles la información que averigüe, tengo otros asuntos que resolver, primero que todo Ciel tendrá síntomas de un embarazo normal como humano, nauseas, mareos, cambios de humor, sueño y otros más, al parecer ha habido un caso similar en el pasado pero era una mujer demonio esperando un hijo de un humano, pero como precedente lo leí en un texto antiguo, ahí decía que el niño se desarrolla un poco más acelerado que en un humano dura 40 semanas en su caso sería aproximadamente 20. Hablaba con elocuencia Andrew viendo a la pareja.
-¿Todo estará bien? Preguntó Ciel con intriga.
-Sí, debes alimentarte de almas por los dos para que el niño se desarrolle pero de tu alimento se encargara tu amado, por lo pronto debes descansar por lo menos 4 semanas, Sebastian te traerá las almas para que te alimentes, no quiero asustarlos pero hay probabilidades de que el embarazo no culmine y el pequeño podría… Explicaba seriamente Andrew cuando fue interrumpido por el grito de Ciel.
-No lo digas… Gritó angustiado Ciel ante la mirada sorpresiva de ambos demonios mayores, quedándose todos en silencio mientras Ciel trataba de no mostrar su dolor ante esa posibilidad.
-Eso no pasara Ciel, por eso debes cuidarte hasta que el niño se formé completamente… No debes angustiarte… Hablaba Andrew de forma comprensiva al ver la mirada angustiante de Ciel.
-Debo hablar contigo Sebastian sobre la alimentación de Ciel, acompáñame mientras salgo… Hablaba Andrew quien parecía tener prisa, mientras hablaba con Sebastian saliendo de la habitación.
-No quiero perderte…. No quiero perderte… Murmuraba con dolor el pequeño demonio, tocándose el vientre.
-Ciel, si te angustias el niño lo sentirá y no le hará bien, tranquilo todo saldrá bien… Hablaba Sebastian tranquilizando a Ciel, con un abrazo, permaneciendo así por varios minutos, ya más tranquilo Ciel, miraba a Sebastian que se levantaba.
-Ciel, iré a cazar un alma para ti, la traerá enseguida... Comentaba Sebastian despidiéndose de él, con un dulce beso, saliendo de inmediato de la habitación. El menor no dejaba de pensar en la dolorosa posibilidad de perder a su pequeño, aunque apenas tenían horas de haberlo sentido ya lo amaba con todo su ser, sufría ante la posibilidad de que aquella pesadilla se volviera realidad. Pasó en silencio meditando por largo tiempo pues Sebastian no regresaba.
-He llegado a una decisión, tal vez sea egoísta y no sea la más correcta… Debes saber pequeño, que siempre he dependido de otros para vivir, nunca nadie ha dependido de mí, ¿Cómo podrías vivir a expensas de alguien que nunca ha sobrevivido solo? no sé si yo pueda ayudarte a vivir, tal vez aunque no quiera te pierda, así que… para que Sebastian no sufra lo alejaremos de nosotros. Hablaba con tristeza Ciel acariciándose el vientre, como si el pequeño lo escuchara, pasaron otras horas y Sebastian al fin aparecía con un pequeño contenedor entre sus manos.
-Ciel, lamento la demora, pero me fue difícil conseguir este contenedor, y además el alma que cacé según las especificaciones de Andrew me resultó muy complicado, pero la traje, cómela de una vez… Decía Sebastian con una sonrisa, entregando el contenedor en las manos de Ciel, el mayor notó una actitud muy fría por parte de Ciel, pero supuso que era por sueño o algo así, el menor se alimentó del alma guardada en el contenedor, recostándose en la cama se acomodaba entre las sabanas sin dirigirle ni una palabra ni una mirada a Sebastian que esperaba una reacción de su amado.
-Hoy… ha sido un día muy cansado… Me pondré mi pijama y dormiremos… Decía alegremente Sebastian tratando de animar el ambiente de frialdad que embargaba la habitación. Cuando Sebastian se había cambiado, y se disponía a acostarse junto al pequeño, fue cuando por fin Ciel le dirigía unas palabras.
-Sebastian... quiero dormir solo… Decía el menor viendo fríamente a su demonio, quien de pie frente a la cama se quedó sorprendido ante esa petición.
-¿Por qué me pides eso? Decía Sebastian un poco confundido.
-Quiero estar solo, es todo… Respondió cortante el menor dándole la espalda y acomodándose más en la cama.
-Pero… ahora es cuando más debemos estar juntos… Decía Sebastian con algo de resentimiento en su voz, ser rechazado de esa manera le dolía en su ser.
-Me fastidia tenerte cerca, aléjate de mí… Gritó Ciel con enojo aunque por dentro su corazón se destrozaba por la dureza de esas palabras, pues eran mentira, Sebastian no le fastidiaba pero sabía que aquello haría que se fuera.
-Buenas noches Ciel… Buenas noches mi pequeño… Se despedía Sebastian de los dos seres que amaba, con la mirada molesta y dolida a la vez, salía de la habitación, con un nudo en la garganta de la tristeza de aquellas palabras que parecían sinceras de los labios de Ciel, quien solo sentía una lagrima correr por su mejilla,
-Lo siento Sebastian, Murmuraba Ciel abrazándose a la almohada que usaba su amado cada noche donde su olor estaba impregnada en la suave tela de la almohada, con el semblante triste Ciel se quedó profundamente dormido.
