Triángulo Equilátero.

Había personas que nunca los entenderían, ante los ojos de la sociedad aquella relación era inapropiada. Pocos se tomaban el tiempo conocer el trasfondo de aquella unión, los demás solo se dedicaban a juzgarlos. El camino no sería fácil, pero mientras estuvieran juntos, todo estaría bien. Está era su decisión, y la afrontarían los tres juntos como un perfecto equilátero. Serie de Drabbles, One-shot, Two-shot y Three-shot.

Little Queen: Wally era un soldado de elite, que debía protegerla a toda costa. Jason es un rebelde, con un pasado demasiado grande como para seguir escondiéndolo. Raven debía ser la reina, gobernante y responsable de todo un país, aunque eso le robará sus sueños viviría hasta su último día por el bienestar de su pueblo.

Personajes y Edades: Jason Peter Todd 20, Wallace Rudolph West 20, Raven 14.

Clasificación: T.

Palabras: 2057.

Little Queen.

Raven.

Caminaba con parsimonia por aquel lúgubre pasillo, los sirvientes iban y venían de un lado a otro, con tanta rapidez que una de las doncellas había tropezado, y esparcido varios vendajes por el suelo.

Un chico de cabellera rojiza le tendió la mano, ayudando a incorporarse a la sonrojada y balbuceante chica.

No pude evitar rodar los ojos, él siempre era igual. Coqueto, llamativo, amable, era imposible no prestarle atención cuando entraba a la sala, incluso, algunas monarcas de tierras lejanas no dejaban de mirarlo, a pesar de encontrarse cerca de sus esposos.

Cuando la chica se fijo en mi presencia, su rostro palideció, soltando con brusquedad el agarre que le había ofrecido Wally, y con una exagerada reverencia se dirigió a mí.

—P… Princesa, yo lo siento… No debí hacer eso… El cuidado de su padre es más importante… Lo lamento _Antes de que pudiera decir algo ella se había ido corriendo.

Una nada sutil risa de mi acompañante llego hasta mis oídos, haciendo que mis labios se fruncieran.

—Si sigues atemorizando a todas las chicas de aquí terminaré soltero, y deberé conformarme con estar con una pequeña princesa.

Lo fulmine con la mirada, cosa que lo hizo soltar una carcajada, a pesar de ser mi protector a veces su manera de ser me irritaba.

—Mi lady _Una mujer llego corriendo y gritando hasta nosotros, a pesar de que en el palacio estaba prohibido dirigirse a la realeza así, esta parecía tan asustada que no calló en cuenta de lo que hacía— Su padre está muriendo, quiere verla.

Con mis mejores dotes de actriz, fingí la tranquilidad que mi padre una vez me había inculcado, no importa lo que ocurra, los reyes no deben mostrar debilidad ante nadie…

Wally.

Raven era una niña aun, tenía catorce años y, aun así, frente al cuerpo desangrado y agonizante de su padre su rostro estaba impasible.

El rey por su prepotencia había caído, subestimo el poder de los rebeldes, y estos habían aprovechado para infiltrarse al castillo.

La lucha logró matar a muchos de soldados, y personal civil, yo era un soldado de elite, había batallado, puesto a salvo a la princesa, y algunas sirvientas, pero, a pesar de hacerle frente a los rebeldes, no pudimos evitar que uno hiriera con gravedad a nuestro rey.

Él le susurro algo a su hija, y está asintió.

Los parpados de rey Trigón Scath Prince se cerraron, dejándole toda la responsabilidad a una niña.

Como si fuera la primera vez que la veía, Raven volteó con una mirada neutral, avanzó unos pasos irguiéndose, y arreglando una parte de su vestido, sus ojos chocaron con los míos, y por primera vez en todo el tiempo que llevaba viviendo en el palacio deje de verla como una niña.

Toda la esperanza del pueblo estaba puesta sobre sus hombros, y ella se mostraba inmutable ante la muerte de su padre, y lo que vendría ahora que los rebeldes sabían la vulnerabilidad del castillo.

—Que todos los que estén disponibles comiencen las reparaciones del castillo, llama a los consejeros, los quiero en dos horas en la habitación del trono. Y llama al doctor Víctor, el cuerpo de mi padre será enterrado mañana. ¡Ah! diles a mis doncellas que necesito que me hagan varios vestidos negros… Y que estos sean imponentes.

Asentí con un leve murmullo, haciéndola reanudar su marcha, la miré de reojo adquiriendo un leve tono rosa en mis mejillas. Tantos años conociéndola, y nunca le había prestado más atención de la debida, era una niña aun, pero su porte ya era de una reina, sus palabras eran precisas, y su inteligencia incomparable. Sería una gran monarca. Y su pueblo no dudaría en alabarla…

—Su alteza _Una criada llego ante nosotros, haciendo una exagerada reverencia— Hay un rebelde en el palacio, anda desarmado, y ha pedido hablar con usted _Mi mirada choca con la de Raven, y sin necesidad de palabras comprendí que debía seguirla.

Jason.

Sonreí al ver a varios tipos con arma rodeándome, tal vez no era el mejor momento para venir, pero tenia que aprovechar lo debilitado que estaba el castillo.

Había escuchado que los rebeldes del norte habían matado al rey.

Pero, no me importaba demasiado, ellos tenían sus objetivos, y nosotros el nuestro.

Los guardias dieron una estúpida reverencia, y una niña no más grande que Damian, vestida de azul entró, junto a un guardia pelirrojo.

Rodee los ojos ante eso, a mi parecer no le bastaba tener más de una docena de guardias rodeándome. O simplemente necesitaba una niñera particular.

Su rostro de porcelana estaba impasible, similar al que ponía mi padre al dirigirse al reino.

—¿Puede decirles a tus perros de presa que se retiren? _Sonreí divertido al ver que estos se erguían preparados para matarme al menor movimiento— He venido hablar en son de paz. Voy desarmado, tus guardias ya se aseguraron. Lo único que pido es hablar, pero como comprenderá tengo cosas que tratar con usted que no debe oír nadie más.

El pelirrojo la miro dudoso, mientras susurraba algo a su oído, la expresión de ella no cambio. Y yo comenzaba a impacientarme.

—Si le tienes tanta confianza él puede escuchar _Señale al chico con la cabeza— Pero que los demás estén a cierta distancia _Para reafirmar mi punto señale el amplio salón.

—Tu _Señalo a uno de los soldados que estaba más cerca— Baja una de las mesas y coloca tres sillas a su alrededor. Luego apártense todos, nuestro visitante quiere espacio _Sus palabras eran claras y concisas, incluso demasiado calculadoras para venir de alguien de su tamaño.

Los guardias obedecieron como borregos, cuando por fin terminaron la pequeña monarca indico con un gesto para que los acompañará hasta allí.

A medida que caminábamos los guardias se iban alejando sin decir nada, formando un perímetro alrededor, sin apartar sus ojos sobre mí, preparados para abrir fuego en cualquier segundo.

Cuando llegamos a las mesas, le tendí mi mano al guardia.

—¿No creen que deberíamos presentarnos?

El chico se me quedó mirando unos momentos, pero cedió.

—Wallace West, soldado de elite. Y protector de la señorita.

—Jason Todd, rebelde del sur, y para que sepan, nosotros no queremos la corona como los del norte _Hice una reverencia mirando fijamente a la niña— Aunque la reconozco como la futura gobernante, aun no se su nombre.

—Raven Prince, cuarta hija de Trigón y la elegida para ser la nueva reina.

Sonreí con diversión, y en un gesto suicida, tome su mano y la lleve a mi boca, sin perder en ningún momento el contacto visual.

Los soldados iban a dar un pasó, pero la mano libre de ella los detuvo, incluso, con ese gesto también detuvo al soldado West que estaba a punto de apartarme.

—Como entenderá, no vengo hacerle daño, destruir la monarquía no es mi objetivo _Me acerque a la mesa, y me senté, y como si fuera el anfitrión les indique con la mano los dos asientos del frente, invitándolos a tomar asiento.

El soldado me miro molesto ante mi descaro, pero la futura reina no le importó.

Cuando estos se hubieron sentado, Raven recordándome quien mandaba allí, rompió el hielo.

—¿Quieres un poco de té o café?

—¡Café! _Respondí sin pensar, incluso esto hizo sonreír al soldado, era como sí con esa simple pregunta me hubiese ganado en una guerra.

La niña se giró, y llamo a un guardia.

—¿Pueden pedirle a una de las criadas que traigan dos tazas de café, y té? Que esté bien cargado. Además, que le agreguen las galletas _El guardia asintió marchándose, la niña se giro y me miro los a los ojos— No puedo ni imaginarme que quieres de mí, pero, si has venido esta noche, después de que mataran a mi padre, supondré que es algo realmente importante.

—Así es, quiero ofrecerle un trato, nosotros los rebeldes sureños vemos muchas cosas que usted no puede ver detrás de estos muros, podemos hacer cosas y llegar a puntos donde usted jamás llegaría, no si quiere que sus súbditos la sigan venerando. Como le dije, no estamos interesados en su corona, y si las intensiones de los norteños no fueran tan radicales, ni siquiera nos meteríamos en estos asuntos.

La chica alzó su mano haciéndome calla, antes de que pudiera replicar el sonido de unos tacones llego hasta mis oídos, era impresionante, yo no lo había notado hasta que estaba a centímetros.

La muchacha dejo las cosas, y con una pomposa reverencia se retiró.

—No sé si lo sabe _Di un sorbo de café deleitándome con el sabor por breves segundos— Pero sus hermanos mayores son los jefes de los norteños, quieren recuperar lo que es suyo, quieren arrasar el reino, tomar el poder, hacer un puñado de promesas y dejar a todo el mundo peor de lo que está ahora. A los lords se les arrancaría sus pertenencias, y los obligarían a ser unos simples campesinos. Si alguien se opone, estos están dispuestos a derramar toda la sangre necesaria, lo demostraron hoy, y no habría posibilidad de una rebelión… El pueblo sufrirá como nunca antes. Y la pobreza estará más presente _Hice una pausa llevándome una galleta a los labios, dejándolos digerir tanta información, el soldado parecía algo alterado, pero la princesa ni siquiera se alteró.

Sin duda iba a ser una digna soberana, y esperaba que su reinado durara mucho tiempo, no tenía la intención de sacrificar tanto para que después una mocosa insegura no hiciera nada.

—Todo lo que a dicho lo sé, yo misma vi como mis hermanos nos declaraban la guerra, se lo que son capaces de hacer, déjese de darle tantos rodeos a las cosas, y dígame cuál es su trato, y será allí cuando decidiré que es lo que le conviene a mi pueblo.

—Nosotros podemos liberarlos del ataque norteño, disponemos de hombres suficientes como para lograrlo, esto nos ayudaría a todos, no sabemos sí después de tomar esté país seguirán buscando poder. Pero solucionar su problema no será gratis.

—¿Me estas pidiendo dinero?

—Oh no princesa, tenemos más dinero que el que usted dispone, recibimos muchas donaciones _Sonreí haciendo alarde de mi influencia, intentando amedrentarla— Lo que pedimos son armas, como usted comprenderá, solo el rey provee armas, y estas solo las tienen el ejercito… Sin contar las que cayeron en manos de sus hermanos.

—Eso es algo que habrá que pensar, puedo entrenar a su gente, pero darles armas… Es demasiado arriesgado ¿Qué me asegura que luego no las usaran en mi contra?

—¿Entrenar? Créame majestad, nosotros tenemos un mejor entrenamiento que estos perros _Señale con mi pulgar a los soldados— Solo piénselo, yo cargaré con todas las muertes, y usted será una heroína, y lo único que estoy pidiendo es algunas armas.

—¿Termino? Sí es así, puede retirarse _La princesa se puso de pie— Aun no estoy dispuesta a negociar con alguien que me miente descaradamente desde el principio. Y para que le quede claro, no pretendo ser una heroína, seré la reina, pero no por eso mis manos están libres de sangre.

La vi retirarse con elegancia, ni en una oportunidad volteo a mirarme, estaba segura de sus decisiones, y parecía que no iba a dar marcha atrás. La tradición era que una mujer no podía tomar el mandato de un país, pero, al verla tan omnipotente, no dude que ella iba a ser la excepción.

No era como los reyes cobardes que había conocido, ella estaba dispuesta a llegar donde los gobernantes dudaban en ir… Era una señorita muy interesante. Que daba pasos firmes sin dudar un segundo en las consecuencias.

—Creo que esos es todo _Tan centrado estaba en ver a la niña marchar, que no me fije que su acompañante seguía frente a mi— No le recomiendo que subestime a Mi princesa _Hizo un hincapié en la palabra mi princesa, intentando dejar en claro sus intenciones, por lo que no pude evitar sonreír. Me puse de pie, y este hizo lo mismo.

—Jamás lo haría. Permítame aconsejarle yo también. Mantenga los ojos fijos en la princesita, no valla a ser que la pierda de vista, y ella acabe con alguien más emocionante.

Ambos chocamos miradas, y sonreímos con falsa alegría, él se quedaría a su lado, y yo insistiría en ayudarla por lo que este estaba lejos de ser nuestro último encuentro.

Continuara…

Mis manos se movieron solas cuando empecé a escribir esto, y me gusto el resultado. Esta vez puse los puntos de vista de los tres, espero que, a pesar de lo corto, se entienda bien, saben lo insegura que me pongo cuando siento que algo no tiene toda la información necesaria. Cualquier duda, dejen un comentario.

Elegí el apellido Prince porque como el padre de Trigón es el mismísimo Príncipe de las tinieblas, su apellido tenía que representar su estatus. Otra cosa, como Raven es criada por Trigón, no vi necesario ponerle el nombre que ella se eligió, por lo que ella es Raven Prince aquí.

Por cierto, ¿No han notado que pongo a Raven cada vez más chica, y a ellos más grandes?

Respondiendo comentarios:

Susy Raven: Más de un mes sin actualizar, oh Trigón que mala soy, gracias por tus comentarios, tengo tantas ideas independientes que a veces me cuesta terminar solo una, pero, hay voy. Siempre me ha fascinado ese lado de los niños, ellos no critican, no juzgan, y aunque no entiendan muchas cosas, a veces entienden mejor que los adultos.

TeelanaFalcao: Gracias por tu comentario, me esfuerzo mucho por mejorar a lo largo de mis historias, y me gusta que mi esfuerzo este dando resultados.

Chica Cuervo: Gracias por comentar, me agrada que se note que estoy mejorando un poco. Siempre es bueno un punto de vista ajeno a cualquier prejuicio, y nada mejor que un niño para dar mi punto de vista. Cof~No es tan despistada ella lo sabía, pero prefería ignorarlo, por eso no dejo que Red X leyera el cuaderno~. Lo siento por durar más de un mes, estoy preparando otros, pero son más largos, con más personajes, y tienen continuación por lo que demoró más.

Rae-Rae: Lo dije arriba, pero lo repetiré Cof~No es tan despistada ella lo sabía, pero prefería ignorarlo, por eso no dejo que Red X leyera el cuaderno~. Algunas niñas están muy atentas al amor… Por alguna razón, por eso es más fácil que Melvin lo note. Tarde un poco, pero seguro traje más.

Fran Sanchez: Sí eh de admitir que estuvo bastante loca, pero me gusto, y como tu dices ayuda a relajarse, no solo leerla, también escribirla. Es horrible, es una chica que debe dar a luz muchos gnomos, que se convertirán en los soldados del rey, a veces, si la copulación del rey no es suficiente, los soldados pueden también copular a la reina… como dije es horrible, por suerte la salvaron. El beso a mi también me gusto, fue tierno, me recordó mi lado inocente. Gracias por tus dos comentarios, aun intento mejorar con cada capítulo y siento que puedo darle más intensidad, pero trabajo en ello.

Nos estamos leyendo.

Sovereignty-Perfection-Doll.