Hola! Como siempre un placer saludarlos de este lado del monitor :)
Quiero agradecer los comentarios que me han hecho llegar. Gracias a ellos estoy aquí, una vez más, publicando otro capítulo de esta loca historia que ha creado mi cabeza :D espero lo disfruten y nos leemos más abajo.
¡Aquí vamos!
Capítulo IX
¡No lo hagas!… te atraparán… es peligroso… ¡regresa!…
No dejaba de repetir esas palabras de advertencia en mi cabeza a medida que me escabullía con sigilo y precaución a lo largo del pasillo que daba a la biblioteca.
Sabía que era una completa idiota por haber permitido que la curiosidad y las ganas de resolver todo ese asunto con Naruto lo más rápido posible, me hicieran ser lo suficientemente osada como para atreverme a desacatar las normas de la institución. Pero allí estaba, apostando a mi suerte, a esa suerte que había estado empañada y que se dignaba a dejarme mal cada vez que quería. Era un riesgo enorme, y tanto mi cuerpo como mi mente no tenían duda alguna de ello.
¡Terminarían expulsándome! ¿Y todo por qué?, por dejarme arrastrar por los problemas que ese rubio había provocado apenas llegué a la escuela.
No está permitido rondar por allí en horas nocturnas. De ser atrapada infraganti incumpliendo esta norma, será sancionada de forma inmediata.
Las palabras de Karin me perseguían y apresaban mi cerebro en una cruel corte que dejaba al descubierto la realidad de mi situación. No era una broma, me estaba arriesgando demasiado, si llegaban a descubrirme, me metería en un rollo realmente grande. ¿Cómo podía seguir andando si conocía los riesgos?, no tenía ni la más remota idea, pero lo que sí sabía, es que quería mis respuestas, y si eso conducía a cruzar un camino lleno de conflictos, pues me aseguraría de atravesarlo por completo.
Sólo esperaba que la valentía que me había ayudado a levantar de la cama, me acompañara hasta el final de la meta.
Pasé con cuidado el pasadizo de las escaleras y me detuve antes de asegurarme que la vía estaba despejada. Pegué mi espalda contra la pared y respiré con dificultad. Faltaba poco para llegar. Pero eso no me aseguraba nada. El peligro seguía allí, latente…
Me coloqué la capucha del oscuro suéter que había elegido entre no muchas opciones de ropa "camuflada", y me impulsé sólo un poco para tratar de ver el pasillo que venía.
No había nadie. Y el silencio unido al amarillento y opaco brillo de la luz que alumbraba el pasaje y parte del patio, le daba un aire misterioso al lugar. Sentí que en cualquier momento alguien saltaría sobre mí y me descubriría. No pude evitar idealizar la escena en mi cabeza mientras más pensamientos venían a bombardearme. No era agradable sentir esa clase de presión, si no me calmaba lo suficiente, terminaría dándome un estúpido ataque paranoico.
Definitivamente, esto de ser alguna clase de Ninja o espía profesional, no iba para nada conmigo.
Miré mi muñeca y vi que faltaban dos minutos para las once, así que me apresuré en dejar el miedo y avanzar con paso aligerado por el despejado entorno.
Troté sin dejar de percatarme de cualquier espacio, sombra u objeto; para mí, cualquiera de ellos representaba un peligro inminente.
Seguí andando rápido pero con sumo cuidado y sigilo hasta llegar a la siguiente esquina. Realicé los mismos movimientos de precaución que hice segundos atrás. Me pegué a la pared y apenas observé con un ojo el nuevo pasillo que se despuntaba ante mí.
La biblioteca estaba a tan solo pasos, podía verla, y para mi sorpresa no había nadie a la vista. Un pequeño suspiro brotó de mis labios tensos y pude relajarme un poco.
Sonreí agradecida antes de aventurarme a avanzar los pocos metros que me quedaban. Pero justo cuando iba a tomar la perilla de la puerta, me detuve de improvisto.
- ¿crees que nos descubran?
- no te preocupes, nadie pasa a éstas horas por aquí.
¡Mierda!
De manera casi instantánea el calor corporal abandonó mi cuerpo y en cambio un témpano de hielo lo sustituyó. Mi boca se entreabrió por la sorpresa y mis ojos llenos de pánico inundaron gran parte de mi expresión.
Supe entonces, que ese sería mi esperado fin.
Comencé a sudar frío y rogué para que quienes estuviesen en el otro pasillo, se alejaran de allí lo más rápido posible, pero sabía que era poco el tiempo que tenía que pasar hasta que dieran conmigo.
No me moví.
Los nervios me habían detenido. Los pasos seguían acercándose al igual que las palabras y no me quedó de otra más que rendirme. De todas formas mi cuerpo no quería responder. La estúpida faceta y parálisis momentánea que me atacaba cada vez que me sentía amenazada o nerviosa, no me defraudó en ese momento.
La mala suerte volvía a mí.
Los latidos de mi corazón bombardeaban desconcertados y frenéticos, interrumpiendo los posibles pensamientos que me llevarían a la solución, y justo cuando vi como las dos figuras aparecían riendo y dando tropezones por doquier al final del pasillo, pude reaccionar, sólo que en vez de huir solté un pequeño grito entrecortado lleno de angustia.
Fue una suerte que el sonido quedara apabullado con la presión que ejercieron al tapar mi boca.
Apenas fui consciente del cómo me arrastraron fuera de la escena.
Tardé en reaccionar pero en cuanto lo hice, me asusté, abrí los ojos como platos y pataleé tratando de forcejar con la desconocida entidad que me estaba reteniendo y me empujaba lejos del lugar.
Grité desesperada olvidando el posible descubrimiento que podría causar mi descontrol, pero mi desesperación solo se vio reflejada en murmullos que acallaron la histeria en mi voz, gracias a la imposición de lo que descubrí era una mano apretando mis labios.
Lo próximo que supe es que estaba encogida y a oscuras, y unos relucientes ojos azules me miraban con tranquilidad.
- shhh… - me susurró entre las sombras mientras mi cuerpo se tambaleaba - aquí no nos encontrarán si te mantienes en silencio, Hyuga, ahora cálmate - mi nerviosismo pasó a teñirse de asombro cuando supe que Naruto era la persona a quien tenía al frente y que de una manera poca ortodoxa, me había salvado de ser descubierta.
Tragué con dificultad y acallé los gritos de inmediato, me relajé, más no bajé del todo la guardia.
- ¿de imborta? - traté de susurrarle en un mensaje inentendible que me soltara, y para que se hiciera más evidente lo que quería, toqué su mano y le di varios roces leves. Me costaba respirar y necesitaba con urgencia que lo hiciera.
El resplandor de una blanca sonrisa se hizo notar en la oscuridad.
- ¿prometes no gritar o entrar en pánico? - preguntó en silencio, en un pequeño susurro que casi no alcancé a escuchar.
Asentí con rapidez y le dije con mis movimientos que prometía no hacerlo. El pareció creerlo, puesto que me soltó a los segundos.
Apenas me vi libre de su súbita detención, atraganté mis pulmones con el poco oxígeno que se me permitía inhalar.
Todavía mi pecho subía y bajaba con desesperación y sentía como los latidos de mi corazón mantenían una lucha por mantenerse sosegados. Una vez más, la situación simplemente me sobrepasaba.
¿Por qué no podía dejar de meterme en situaciones complicadas?, ¿acaso el resto del año siempre sería de ese modo?
¡Por Dios! Esperaba que no, ¿Qué sería de mi vida entonces?
No pude pensar en una respuesta rápida puesto que de improvisto, levanté la cara y en un brusco movimiento me enterré contra el duro pecho que yacía posicionado a tan sólo centímetros de mí. Solté una dolorosa exclamación y traté de alejarme de forma inmediata, pero apenas lo intenté, me di cuenta que el reducido espacio en el que nos encontrábamos, era tan estrecho y ajustado que difícilmente dejaba suficiente espacio como para respirar.
Casi no cabían nuestros cuerpos, de ahí radicaba la incomodidad y el malestar por estar tan cerca el uno del otro.
¿Dónde nos había metido ese loco?
- ¿sabes? - tragué en seco y traté de controlar la respiración - no tenías… por qué hacer algo como eso. Tenía la situación… controlada - le recriminé en silencio a medida que trataba de recuperar la normalidad en mi organismo.
Escuché como un bufido lleno de gracia me envolvía con amargura.
- sí, Hyuga, creo que "controlada" es la palabra exacta para describir la parálisis nerviosa que te mantuvo pegada al suelo como un conejito asustado - sus palabras cargadas de sarcasmo sólo se limitaron a molestarme. Antes de que pudiera formular algún argumento en mi defensa, él siguió hablando -: Eres increíble. Acabo de salvar tu lindo trasero de una posible expulsión ¿y sólo te importa lo que hice?
- ¡Ey! ¡Fuiste tú quien me citó aquí! - le solté anonadada entre dientes tratando de medir mi volumen de voz.
¿Por qué tenía que ser tan poco indulgente? ¡Por su culpa es que estaba en este aprieto!
- Es cierto, te cité, más no te obligué a que lo hicieras - susurró como respuesta.
Mordí mis labios convulsos y fruncí el ceño.
Tenía razón, pero para impedir dañar aún más mi orgullo, evité tener que dársela.
- me prometiste respuestas y la posibilidad de aclarar todo entre los dos, Naruto. Y es por eso que he venido - me sinceré.
- lo sé - respondió sin siquiera verme.
- ¿realmente… - me atraganté y traté de buscar aire - me darás… una verdadera explicación?
Me costaba hablar, y el esfuerzo en su voz me advertía que a él también le pasaba lo mismo.
- es lo que he dicho ¿no? - aunque su respuesta fue esquiva y no del todo confiable, me bastó. Por lo menos lo estaba confirmando y eso me mantuvo tranquila por un momento. Presentía que si todo salía como debía, eran tan sólo cuestión de horas para que todo el incidente en el que me había envuelto ese rubio, llegara a su fin.
Ver en mi imaginación la situación resuelta y en terreno neutro, pudo hacer que una pequeña y casi imperceptible sonrisa surcara mis labios.
Ya no habría más culpa, ya no habría más molestos encuentros con él y sobre todo, no habría más problemas.
Era grato imaginarlo, ahora el verdadero inconveniente era esperar que pasara.
- ¿ya se han ido? - pregunté bajo, mientras trataba de acostumbrarme al calor que amenazaba con hacerme transpirar.
Un pequeño no como respuesta fue todo lo que reveló. Y entonces escuché de nuevo las risas juguetonas y las palabras obscenas que se decían uno al otro. ¿Qué demonios estaba pasando allí afuera?
- ¿puedes verlos? - una presión en mi frente seguida de un aliento mentolado contactando contra mis mejillas fue la contestación que recibí.
Eché la cabeza hacia atrás para alejarme de la repentina violación de espacio personal, y me di un fuerte madrazo contra la pared. Contraje el abdomen para acallar la dolencia que me causó y cerré la boca para evitar soltar una gran grosería en su contra. Ya estábamos lo suficientemente cerca, ¡no tenía por qué atormentarme al tratar de acercarse más! ¿Qué intentaba?
- Hyuga, te juro que si no haces silencio, yo mismo te echaré fuera y tendrás que lidiar con las consecuencias tú sola, ¿de acuerdo?
Sus ojos brillosos me dieron a suponer lo serio que podría encontrarse su rostro. Pero no mi inmuté.
- ¿es una amenaza? - repliqué mientras sobaba mi cabeza. La pobre ya había sido dañada lo suficiente en los últimos días. Y todo a causa de él.
- es una advertencia que se volverá una realidad si no dejas de hablar - fue lo suficiente duro y tosco como para hacerme molestar. Bufé con irritación. A él pareció no importarle. Siguió tratando de percatarse de lo que pasaba fuera del pequeño hueco en el que nos había metido.
- idiota… - pensé airada, pero luego él se volteó y de nuevo contactó conmigo - ¿Ahora qué? - pregunté entre dientes haciendo notar mi impaciencia. Ya me sentía como una pequeña mocosa siendo acosada y regañada por su padre.
- ¿acabas de llamarme idiota? - inquirió un pelín asombrado tras hacer un carraspeo que intuí mostraba extrañeza ligado a gracia.
El estómago de inmediato se me contrajo como si hubiese retenido una arcada, y me quedé paralizada haciendo evidente mi asombro. De inmediato quise reírme. Nunca me había pasado nada igual, e imaginarme la cara de Naruto en ese contexto oscuro sólo aumentó la gracia.
Mi genio estaba empeorando cada vez más y con ello, echaba por la borda mi tan trabajado vocabulario y mis buenos modales.
Si el profesor Ramón me fuese oído, hubiese terminado con la enciclopedia enterrada en la cabeza.
- ¿Qué?, yo no dije nada - mentí de la manera más descarada mientras por dentro seguía riendo como una chiquilla traviesa.
Definitivamente ... esas cosas sólo me pasaban a mí.
Pasaron algunos minutos en donde ninguno de los dos pronunció palabra alguna. Luego de oír como esos dos seguían comiéndose a besos y hablando entre sí, no nos quedó otra opción más que esperar. Sólo que ese tiempo se estaba alargando mucho y yo me sentía cada vez más débil.
El aire se hacía más pesado y no era abundante, además, agregarle a eso un suéter, un grueso pantalón de pijamas, unas medias y unos ochenta o noventa kilos de musculatura presionándose contra mí, no hacían del momento algo más ameno.
- Naruto… - logré articular su nombre entre mis rápidas respiraciones.
Sentía como mis mejillas y mi rostro en general bullía en calor.
- ¿si?
- ¿les falta mucho?
Un carraspeo ronco lleno de gracia escapó de su boca y tuvo que retraer su alto cuerpo para evitar exponerlo.
- no lo sé, Hyuga, ¿quieres que salga a preguntárselo?
Su claro humor no me ayudó a controlar mi evidente mal humor. Apreté la mandíbula con la poca fuerza que tenía y lo miré mal.
- eres quién tiene la oportunidad de verlos, no podrías decirme simplemente que está pa… - un fuerte golpe seguido de algunos gimoteos me detuvieron. Mi corazón se paralizó por segundos.
Ambos, tanto Naruto como mi persona, volteamos simultáneamente con lentitud hacia el estridente ruido, y al ver lo que lo había causado, nos sorprendimos; frente a nosotros se estaba desenvolviendo una situación de lo más embarazosa.
Las dos personas que habían estado conversando y hablando por varios minutos alrededor del pasillo, ahora se encontraban envueltas en abrazos y besos excesivamente pasionales y exigentes. Habían chocado contra los casilleros de metal azulados que estaban incrustados en la pared, y eso significaba que estaban frente al oscuro agujero en el que nos ocultábamos, dándonos panorámica de todo lo que sucedía.
No nos vieron, pero nosotros sí a ellos, y era sorprendente observar como no paraban de demostrar su afecto el uno contra el otro.
Casi asfixiante.
Y yo necesitando oxígeno…
La chica estaba contra la pared y el chico la presionaba cada vez con más fuerza y veracidad, la tapaba casi por completo gracias a su prepotente altura, y eso evitaba que pudiese reparar en quien era la fémina que soltaba alaridos roncos y gemidos bajos contra la boca de su ¿novio?, ¿amante?... no encontré un término adecuado para describirlos. Lo que sí encontré fue la necesidad de pensar en lo extraño y nuevo que resultaba todo ese asunto para mí.
Besos, abrazos, caricias, toques prohibidos, sexualidad… lujuria.
Sí, no era una ignorante con respecto al tema del sexo, pero tampoco era una chica experta o experimentada; se me había explicado lo primordial y lo necesario. Nada más. Y ver la teoría que se me había inculcado en casa, reflejada en una práctica real que desbordaba incomodidad, era algo simplemente… extraño.
Los personajes calenturientos que estaban frente a nosotros, siguieron impartiendo su "cariño" entre sí por un tiempo indefinido, por lo que observaba no tuvieron problemas en demostrar la excitación contenida en sus jóvenes cuerpos con plenitud y sin un ápice de preocupación, y yo por mi parte me permití no preocuparme por ellos puesto que sólo estaban besándose (de una manera excesivamente pasional); pero cuando vi como un par de piernas blancas envolvían la cintura del chico y éste se acomodaba lo suficiente entre ellas como para estar cómodo, me alarmé, y tuve que darle al botón rojo de "rechazo" que alumbraba en mi cerebro.
Una cosa era observar una pequeña escena de debilidad y pasión entre una pareja que los llevaba a perder los estribos por besarse, pero era algo totalmente diferente ver una escena sexual que envolvía el término "sexo" por completo.
¡Yo no quería ser partícipe de un acontecimiento como ese!
¿Qué demonios pasaba por sus cabezas?
Apreté algo en mi mano al cerrarla en un puño apretado y tardé en darme cuenta que se trataba de la chaqueta de Naruto. Mis ojos estaban abiertos como un par de bombillas encendidas y mi corazón –hace nada paralizado- ahora latía con revoluciones dramáticamente aceleradas.
¡No podían hacer eso!, ¡no ahí!, ¡no ahora!, ¿es que no tenían vergüenza?, ¡Podrían descubrirlos!
Un nudo se cernió sobre mi garganta y de pronto la respiración me faltó. El chico posicionó sus manos alrededor de su cintura y le pidió a la chica que yacía frente a él que se sujetara, cuando ella acató la orden y rodeó su cuello con sus delgados brazos, él no perdió tiempo y fue a por su cuello, comenzando a desabotonar su camisa. Y justo allí, dejó el suficiente espacio como para hacer notar un rostro pálido y de facciones delicadas.
El desconcierto se denotó en mi gesto al tiempo que un hipido salía de mi boca.
De inmediato la reconocí. Me atraganté por la sorpresa.
- ¿¡Shion!? - susurré incrédula antes de notar como Naruto volvía a tomar acción de su mano y tapaba mis labios en un apresurado movimiento que detuvo mi sorpresiva conclusión.
Me di una cachetada mental.
Siendo consciente del riesgo en el que nos había expuesto, no evité preocuparme.
La ahora descubierta rubia abrió los ojos de repente y con lentitud, disminuyó el clamor de sus gemidos e hizo que el chico se detuviera.
- ¿escuchaste eso? - murmuró con las mejillas sonrojadas al tiempo que volcaba la cabeza y detallaba el rostro del hombre que la sujetaba. Éste negó con lentitud y volvió a hacer acopio para besarla.
- no, cielo… - volvieron a unir sus labios en un pequeño y exigente contacto hasta que luego de unos segundos, Shion lo detuvo de nuevo.
- espera… - dijo preocupada al separarse.
- ¿Qué sucede?
- aquí no - se sinceró - no me siento cómoda sabiendo que alguien puede venir y encontrarnos.
¡Y hasta que piensa!
Él chico desconocido se separó tras darle un pequeño pico y le sonrió. Luego alzó una de sus manos y acarició su mejilla de manera tierna. Ella le devolvió el gesto.
- está bien - dijo mientras la ayudaba a reponerse - ¿te interesaría si te propusiera ir a la biblioteca entonces?
- ¿la biblioteca? - preguntó ésta al tiempo que se abrochaba el último botón de su camisa y se arreglaba la arremangada falda. Quise caerme de espalda al escucharlos. El castaño asintió - Chiyo-sama debe de estar allí, no podemos.
- Chiyo-sama sale a esta hora a fumar al patio, tarda unos treinta minutos en volver - la información que recibió la rubia le llamó la atención, miró al castaño con curiosidad - es excitante el riesgo ¿no te parece? - el tono jocoso y sensual del chico no tardó en convencerla. La Shion odiosa e injusta que había tenido el horror de conocer, asintió encantada. Alzó su rostro y besó a su acompañante para luego dirigirse tomados de la mano al lugar donde se suponía yo arreglaría las cosas con Naruto.
Molesta, aparté de un golpe la mano de Naruto de mi boca apenas éstos se perdieron de nuestra vista.
No podía creer que había pasado todo ese avasallante calor y esa irritable molestia en mi cuerpo, sólo para que me quitaran la oportunidad de librarme del rubio que ahora soltaba un suspiro cansino y lleno de oculta tensión.
- creo que eso frustra un poco nuestros planes, Hyuga - dijo tranquilo mientras giraba su rostro ante mí. Nuestras miradas contactaron en la oscuridad.
- quiero salir de aquí - mi pedido inmediato se vio interrumpido por su sonrisa.
- ¿Qué?, ¿no estás cómoda?
- ¡esto no es momento para ninguna broma Naruto! - solté tratando de contenerme - ¿podrías moverte para que yo pueda hacer lo mismo?, por favor - le solicité con calma.
Trataba de recordar las palabras de Neji en mi mente para evitar mandarlo al diablo, pero era tan dificultoso cuando se trataba de él, que literalmente me temblaban las manos.
Sólo una sugerencia ¿sí?, sé amable, si hay diferencias entre ustedes sé la parte cuerda y gentil que lleve a la solución…
Sé amable… cuerda… gentil… solución…
¡Agh!
¿Cómo podía hacerle caso a Neji cuando él era tan… difícil?, parecía no tomar nada en serio.
Mis pensamientos se vieron interrumpidos cuando bajo mi total ignorancia, alzó sus brazos y los colocó por encima de mis hombros, justo por encima de mi cabeza. Me acorraló entre él y la pared.
Pude sentir el perfume que transpiraba su piel. De nuevo nos encontrábamos excesivamente cerca.
No pude evitar sobresaltarme un poco.
El calor corporal de su cuerpo unido al mío me estaba asfixiando gracias a ese pequeño espacio. Él era muy grande y ocupaba casi todo el lugar, y yo, para mi mala suerte, era muy pequeña y debilucha, ¿Cómo ganarle de una manera justa?
De pronto me sentí más asediada, como si eso fuese posible.
- ¿Qué haces? - se me dificultó hablar y me golpeé el cerebro cuando la voz me tembló.
Su respiración bañó mis mejillas y agitó mis pestañas en cuanto habló. Me desconcerté mucho al escucharlo.
- yo, a diferencia de ti, estoy muy cómodo, Hyuga.
- ¿intentas burlarte? - me vi en la necesidad de alzar las manos y colocarlas en sus pecho para mantener la distancia. Éste se tensó ante mi contacto - ¡sal!, tenemos que aprovechar la oportunidad, no hay nadie afuera.
Ladeé la cabeza para dar crédito a mis palabras pero la manga de su chaqueta me interrumpía gran parte de la visión al pasillo.
- no hay… nadie. Es nuestra oportunidad - volví a decirle con los dientes apretados. Fue en vano. Él no se movió - Naruto, ¡es en serio!, por favor…
Mientras trataba de convencerlo para que se moviera, traté de impulsarme hacia arriba para acomodarme y tener menos presión en la mitad de la espalda, pero no conté con que el simple y más que ingenuo movimiento, llevaría a que restregara mi cuerpo contra su duro y trabajado torso en un suave y más que incómodo y no intencional roce.
Me tensé de inmediato y solté un suspiro apresurado por la sorpresa. Mi cuerpo entero se paralizó.
Y entonces algo me asombró aún más al sentir como sus músculos se contraían y se relajaban al tiempo que sus hombros se sacudían en irregulares convulsiones.
Esto tenía que ser una broma…
¿¡Se estaba riendo!?
Mi rostro enrojeció por completo y la indignación me invadió.
- quiero creer que tus intenciones al venir aquí fueron sinceras y libre de pecaminosidad, Hyuga. ¿Fue así? ¿O la escena de hace poco te ha resultado atractiva y estimulante?
- ¡no seas idiota! - mi comentario sólo causó que su risa ronca y callada siguiera su ronda especial de aparición. Sentí como mis mejillas ardían en señal de vergüenza.
- ¡quiero salir!, por favor, quítate - mientras le hablaba lo más calmada posible lo empujaba con mis manos para incitarlo a separarse de mí. Esto era incómodo - Naruto es en serio, ¡quítate!, quiero que hablemos y…
- ¿no es eso lo que estamos haciendo justo ahora? - su interrupción me dejó con la boca abierta.
- ¡por supuesto que no!, esto no es de lo que tenemos que… - y entonces algo cruzó por mi mente y me callé. Una idea que destruyó la posible y poca tranquilidad que podía guardar en mi tenso cuerpo. Mi boca no se abrió de manera desorbitante porque la rigidez en mi mandíbula se lo impidió.
- ¿¡Me engañaste!? - lo acusé casi vomitando las palabras. Y aunque quise hacerlo sonar como una pregunta para darle oportunidad a la duda, la convertí en una afirmación severa que delataba mi indignación y la impaciencia que yacía dentro de mí.
- ¿engañarte? - apreté los dedos de mis pies.
- ¡por Dios no puedo creerlo! - seguí hablando sin importarme el tono serio que usó ante su interrogante. Mi cerebro había acertado con la verdad. Y por el simple hecho de pensar que fuera cierta, estaba hecha una furia.
- ¡Me has engañado para que viniera hasta aquí! ¿No es cierto?, ¿¡Cómo pude creerte!?... Como pude exponerme así… ¡por ti! - comenzaba a hiperventilar. Las manos me hormigueaban y mis ojos temblaban presos de pánico.
Maldije en mi interior por haber sido tan estúpida al prestarle atención a su carta y acudir al supuesto llamado de "aclaratoria". ¿Por qué diablos pensé que él deseaba tanto como yo explicar todo? ¿¡Acaso era una idiota!?
¡Yo no podría arreglar esto por mi cuenta! Necesitaba ayuda, ayuda de afuera. Pero, ¿Cómo podía comprometer este caso a las autoridades de la institución sin correr el riesgo de que malentendieran todo y la situación se convirtiera en un caos aún peor?
Me paralicé al verme atrapada. Atrapada y sin ninguna solución. ¿Cómo se supone que resolvería esto? ¿Cómo se supone que lo superaría?
Era casi opresivo… era…
- ¡Hinata! - su voz susurrando mi nombre con pronta preocupación fue lo último que escuché antes de perder el conocimiento en sus manos.
Bueno... por ahora esto es todo. Prometo subir el próximo capítulo lo más pronto posible :D y ahora cuéntenme ustedes, ¿qué tal les ha parecido?, con sinceridad a mí no me terminó de convencer (sí, sé que suena mal que lo diga porque fui yo quien lo escribió), pero no sé, soy sincera y también doy mi opinión, tiene un nosecua que no me gusta, pero quise subirlo rápido para mostrar mi agradecimiento hacia quienes comentaron :).. de cualquier forma espero que ustedes sí lo hayan disfrutado y haya sido de su total agrado. Esa es mi única intención.
En fin...como siempre, les invito a plasmar sus opiniones, dudas y críticas (constructivas) en un comentario. Que tengan un excelente día.
Me despido de este lado del monitor.
DLB
*** IMPORTANTE ***
Respuestas de mí para tú :D (tipo Minions):
NaRuTo2169: Gracias por tu comentario, con sinceridad agradezco cada una de tus palabras, me han llenado de satisfacción, felicidad y mucho regocijo :D. No paraba de sonreír con cada frase. Para mí es un gran mérito que personas como tú se tomen el tiempo de leer la historia y me premien al escribir comentarios como éstos. De verdad, de verdad muchas, muchas, muchas gracias :D. Espero este capítulo no te haya decepcionado y espero tu más sincera opinión al respecto. ¡Saludos! DTB
Danielajelaus: ¡Me encantó tu comentario! (¿cabeza de cacahuate? Jajaja *-*) Gracias por tomarte el tiempo de dejarlo. Y tranquila, no tienes por qué disculparte, entiendo lo que es eso, créeme xD. Te agradezco un infinito el apoyo que muestras por la historia y espero de corazón que de igual forma el capítulo haya sido de tu total agrado. Ojalá comentes y me hagas llegar tu más sincera opinión, lo agradecería mucho :*. ¡Saludos! DTB
Geca trenu: Gracias por comentar :D, me alegra que hayas podido disfrutar de lo que he publicado y espero que este capítulo no haya sido la excepción. Me tomé muy en serio tu comentario anterior y he estado tratando de corregir mi falla. Así que te lo agradezco mucho. ¡Saludos! DTB :D
xTherogue: ¡Hola! :D, ¡tu comentario fue genial!, no te preocupes por la crítica, no me molestó para nada en serio, al contrario, has descrito en tu Review lo que yo quería leer. Me agrada que seas sincera y te hayas tomado el tiempo necesario para escribirlo. No puedo quejarme de nada. Referente a los puntos que tocaste tienes razón, me tomo mucha molestia en describir cada aspecto posible y eso puede llegar a ser realmente cansón o tedioso, lo sé y lo admito porque también soy una lectora activa y no me agrada cuando lo hacen, siento que se pierde parte de la sencillez de la lectura, pero en mi defensa xD... debo argumentar que lo hago de una manera inconsciente o tal vez en modo precautorio. Antes solía escribir de una manera tan... patética, que lo tomé como mi modo de protección. En mi cabeza creo que si describo esto u aquello de una manera más específica, eso ayuda al lector a imaginar mejor la escena o el hecho que se está presentando en la historia ¿me explico?, pero es algo que está en mí. Sé que debo cambiarlo, y por ello te agradezco la observación :)... ¡Ups! Creo que me extendí mucho x.x lo siento. Espero te haya agradado el nuevo capítulo y con sinceridad espero en un futuro vuelvas a comentar :D así no sea una costumbre en ti hacerlo muy seguido... cuídate. ¡Saludos! DTB
* Un agradecimiento especial a aquellos quienes leen y están presentes con sus lecturas. Así no comenten nada se han ganado mi respeto y mis mayores agradecimientos :D espero continúen allí más adelante . Es grato imaginar que les gusta lo que publico. ¡Gracias!*
Bueno queridos lectores, eso ha sido todo por ahora. Nos estamos leyendo dios mediante. Cuídense :)
