¡Hola, hola, hola, soy Noah!
No tengo nada que decir, así que... dentro capítulo chicas. ¡Disfrutadlo!
Disclaimer:
Los personajes de Corazón de Melón o Amour Sucré, acompañados de los personajes de Eldarya pertenecen a Beemov y a su fantástica creadora, ChiNoMiko.
Y bueno, los demás, son OC's que pertenecen a mi mente e imaginación -Leia y Hatsuharu que saldrá más adelante-, si necesitáis usarlos, o cualquier cosa, tenéis que avisarme por mensaje. También la trama, la historia y todo me pertenece, NADA de robo.
IX
El problema empezó ahí, al ser consciente de que te quería, incluso en las historias que no había escrito.
- ¡Tienes dos minutos!
Se sentó enfrente de mi escritorio y cruzó sus brazos con mucha gracia, casi me rió por la exigencia en su rostro y la curiosidad. Sin embargo, la tristeza se muestra, por cada rincón de mí.
Melody la fulminó con la mirada, pero Leia simplemente la ignoró. Esas dos no se llevaban nada bien y se habían peleado a mediados del curso pasado, luego de que mis padres y yo empezásemos a vivir en casas diferentes. No sabía por qué y Leia no había venido a contármelo, incluso aunque le pregunte ella solo respondió "que le den, me pide imposibles".
- ¿Qué quieres, Leia?- digo entre divertido y tristón.
- ¡No te hagas el idiota!- chilla emocionada.
- ¡Silencio, Leia! ¡Esto no es un parque o el patio, venimos a trabajar! ¡Así que, deberías irte!- gruñe Melody.
Aunque sé que esa contestación no ha sido de lo mejor, decido no meterme para no hacer las cosas peores, me conozco a Melody y sé que haría una escena aun peor, a mis espaldas, si yo me meto en sus problemas, además, si lo hago corro el riesgo de que Leia me mate a mí luego.
- ¡Cállate, perra!- replica, con mal tono. –Nathaniel tiene más trabajo que tú y no le molesto, si no, me hubiese pedido, tan amablemente como tú, que me fuese.
Melody abre la boca muchísimo y se queda a punto de replicar, cuando la risa ronca de Castiel resuena en la sala. Sorprendiéndonos a los tres y haciéndonos girar la cabeza hasta la puerta, donde reposa él, con los brazos cruzados y su sonrisa de superioridad.
- ¿Te dejo unos minutos y ya le estás dando guerra a los aburridos empollones?
- ¡Castiel!-
Sí, yo también estoy tan sorprendido como ella, pero no tan feliz.
Es la primera vez que lo veo por aquí, después de lo de Debrah. Aunque teniendo en cuenta que su novia pasa aquí gran cantidad de tiempo o ayudándome o hablándome de diversas cosas, lo veo bastante normal. En el fondo sabe que ella me aprecia y supongo que por eso me traga o pasea más por aquí. Por ella.
- He venido a escuchar la graciosa historia que va a darte, después de todo, nunca he visto al delegado ser morreado por una modelo famosa-
- ¿Qué?- la voz de Melody resuena incomprendida.
Esto no me gusta demasiado, hablar de mis cosas privadas delante de Melody y Castiel no es mi fuerte, y mucho menos saber que pueden hablar de ella mal.
De antemano sé que, Leia, va a contárselo luego porque él la acabaría convenciendo, pero no me gusta hablar delante de él sobre mis cosas personales o privadas, y Melody, a pesar de haberla rechazado… no sé qué me da que, hablar de esto con ella delante no es una buena idea.
- ¡Castiel!- chilla. -¡No seas cotilla!
- Tú ibas a contármelo igual, aunque no me interese demasiado, prefiero oírlo de primera mano.
El espectáculo puede distraer un poco la atención de mí, pero los ojos azules de Melody siguen mirándome solo a mí, busca respuestas.
- En fin, ¡tú deberías hablar!- dice Leia.
No ha durado ni una milésima de segundo, la curiosidad de Leia es conocida por todo el instituto, aunque es discreta y sé que, si le pido que se lo lleve a la tumba lo hará, mete las narices en muchas cosas que no tienen nada que ver con ella. Sin embargo, es mucho mejor que Peggy y lo hace, solo, única y exclusivamente, para ayudar o porque eres su amigo y quiere saber las cosas que te suceden para ayudar o alegrarse por ti.
- No es nadie…
- ¡¿Nadie?!- chilla. -¿Tu eres consciente de que, Sucrette Darcy te ha besado y os habéis ido a casa juntos?- su tono suena asombrado.
- Y que supuestamente ibais a hacer otras cosas más interesantes que los deberes- chincha Castiel.
Y oímos el ruido sordo del archivador cayéndose al suelo.
Melody ha dejado caer lo que estaba guardando y casi siento lástima de ella, sin embargo, la rechace varias veces y le deje claro que mis sentimientos por ella no iban más allá de una simple amistad, la veo surcar el salón de delegados, pálida, y luego de disculparse por tener que ausentarse y haber tirado los documentos, se va. Está afectada. No la culpo.
Yo estaría igual si Sucrette me hiciese esto.
[…]
El timbre hace referencia al final de las clases.
Los alumnos nos precipitamos rápidamente al patio para salir del instituto. En seguida veo como una aglomeración surge en un hueco y veo como mi hermana está ahí también. Castiel permanece apoyado en la puerta de salida del instituto, seguramente esperando a Leia que está en cálculo avanzado de último año, y me mira directamente, sus labios curvan una sonrisa. Y Lysandro lo mira decaídamente, estos días ha estado ausente.
- Veo que debes ser bueno en otras cosas, ha regresado y está allí siendo comida viva por sus fanáticos.
Mis ojos se iluminan y giro bruscamente el cuello hacia donde se encuentra el cúmulo de personas que deben estar saturándola, sobre todo mi hermana. Miles de dudas surgen de mi interior y me preguntó internamente y sin esperar respuesta si ella estará acostumbrada a esto.
- Castiel…- riñe Lysandro.
- ¿Qué?- dice como si nada.
- Gracias- repongo. –Nos vemos, pasa una buena tarde Lysandro- ni los miro, pero sé que me ha asentido en respuesta. –Y tú… err… simplemente adiós.
Y los dejo allí plantados.
Lidiar con Castiel se ha vuelto frecuente desde que todo el mundo sabe que Leia y él están juntos, y sobre todo, sé más de la relación por parte de Amber que por parte de Leia, quien es bastante discreta con sus cosas de amorío y solo me cuenta cuando algo me explota a mí. Es reservada con eso, pero sé que es feliz porque jamás deja de sonreír a su lado.
Camino más rápido, lo suficiente como para llegar hasta ella. Y, cuando por fin lo consigo, veo el espectáculo.
- Sabes, siempre me he dicho que te conocería algún día, era normal. Ambas somos igual de geniales, y seguramente hagamos un buen dúo-
Mi estúpida hermana con su sequito hablando cosas sin sentido hacia ella, se pensará que mi familia está loca y quizás crea que lo voy a heredar en un futuro, o simplemente diga que mejor alejarse por si algun día tiene que conocerlos.
Peggy también está en primera plana, junto a Alexy, que vive emocionado con una modelo tan cerca que pueda recomendar sus diseños y, si Rosalya estuviese aquí, la vería también encima. Por sorpresa, Armin está ahí en medio, mirándola con curiosidad y fastidio. Seguro que quiere irse a casa pero está fascinado por su presencia tan angelical y perfecta.
Tengo que intervenir ahora.
- ¿Qué haces aquí? ¿Puedes concederme una entrevista? ¿Estás en un romance con alguien del instituto? ¿Es cierto que has llegado a tu puesto por un novio o quizás algún familiar?
- ¡Ya basta!- gruñó.
Y ella sonríe hacia mí.
Me cuelo en medio del griterío de gente y tomo su mano, con posesión y tratando de, por primera vez, ser yo quien la protege a ella de tantos idiotas que buscan curiosear sobre algo que en el fondo, les interesa por ser famosa.
- Has tardado- sonríe hacia mí y aprieta más mi mano. -¿Me llevas ya a comer?- pregunta.
- ¿¡Nathaniel!?- grita mi hermana.
- ¿¡Estás saliendo con ella!?- chilla Alexy. -¡Dale mi número y que le hable de mis creaciones a su estilista, por favor!-
- ¿¡Desde cuando el señor delegado mantiene un romance con Sucrette Darcy la más hermosa de diecisiete años!?- Chilla Peggy con una sonrisita diabólica.
Esto no va a ser bueno para mí.
Sin embargo, me alegro, me alegro de que ellos sepan que está conmigo, que me dejen en paz con peticiones insanas. Melody la observa con rencor y entre tristeza, pero no me importa demasiado, herí sus sentimientos al rechazarla y la advertí de que no sentiría mucho más por ella, sin embargo, no escarmentó y continúo, lastima.
- Tranquilos todos- pidió. –Por supuesto que puedo mirar de hacerte el favor… eh… uh, Alexy, ¿no?- dice haciéndose la que no sabe bien.
Alexy parece feliz, muy feliz, sus ojos brillan y sé que ahora vamos a llevarnos mejor que antes, gracias a ella. Otra vez, mi inútil intento se va al traste, ella va a protegerme a mí y no al revés, me gustaría devolverle el favor de vez en cuando, pero con ella, parece imposible…
- Y con respecto a la reportera- sonríe cálidamente hacia ella y todos pueden empezar a coger cubos para parar sus babas. –Tranquila, quizás puedas pasarle tu email a Nathaniel y te concederé las respuestas a tus preguntas por escrito. Gracias por tu interés. Y con respecto a ti, Amber, tendremos mucho tiempo para hablar y espero que nos llevemos bien, cuñada- sonríe
Y Amber está increíblemente dichosa por saber que ella es el centro de atención ahora, a parte de mí, que está incluida en esto, y yo no sé cómo tomarme la declaración que ha hecho sobre nuestra relación. No sé si considerar nuestro noviazgo como una excusa a ellos o como una historia real… simplemente desearía saberlo para poder garabatearlo.
Garabatear su nombre cien veces hasta que se impregne aún más en mi ser, escribir mil historias con mis dedos sobre su cuerpo y alegrarme de que ella, ella, es completamente mía, de verdad.
- ¡Oh, dios!- la voz de Leia resuena.
- ¡Oh, demonio!- devuelve Sucrette.
Haciendo reir a Castiel y captando la atención del apagado Lysandro.
- Asi que, vais en serio...
- ¿Le has contado a ella y no a mí?- irrumpe Amber.
Y Leia frunce el ceño, casi la veo a punto de replicar, pero, mi heroína salva el día.
- No creo que lo haya hecho- dice. –Y espero que vosotros no lo habléis mucho, queremos intimidad y nada de paparazis rondando por casa de Nathaniel, ella nos vio ayer. Por favor, discreción.
- Por supuesto, cuñada- se adelanta Amber.
Y todos simplemente ruedan los ojos hasta la forma tan infantil de mi hermana de decirlo, una y otra vez, para sentirse importante.
Leia simplemente resopla cabreada y se gira hacia mí.
- Me alegro por ti, de verdad, pero me gustaría que me contarás, ¿sabes?
- Bueno…- digo no muy seguro y Leia sonríe.
- Así que… tú eres la famosa Leia. Gracias por preocuparte tanto por él, tiene suerte de tener una amiga tan buena.
Leia sonríe complacida con ella y sé que la acaba de aprobar y juzgar en su mente, casi puedo saber lo que me espera mañana por su parte.
- Sí bueno, también tiene suerte de tenerte- guiña un ojo hacia Sucrette y sonríe. –Sin embargo, tengo que dejaros, espero poder hablar más contigo, hasta otro día, pasadlo bien-
Y se va, arrastrando a Castiel que sonríe entre impaciente, divertido y feliz de tener el brazo de su chica ya alrededor del suyo. Lysandro los sigue y los demás siguen hablándole con familiaridad a Sucrette, y yo estoy, simplemente, deseando que nos vayamos. Estar solos. Por fin.
Y de paso, pedirle perdón a la Muerte por haber herido ayer sus sentimientos y haber sido irracional e impaciente.
Os amo, dejad reviews para mí.
