Cap. 9: Conspiración en Canterlot

El carruaje bajó la velocidad al tiempo que entraba por las grandes rejas del castillo. Mirando por la ventana, Lyra respiró hondo.

Era esperada aquí. La invitación había llegado antes que Twilight hubiese aparecido en su casa, antes de que le preguntara a la Princesa Luna, antes de haber levantado cualquier sospecha.

Pero aun así, era peligroso.

Lyra abrió la puerta y se bajó del carruaje. Sus zapatos dorados sonaron al pisar las rocas del camino. Miró sus cosas sobre el carruaje y las hizo flotar hacia ella.

"Buena suerte, madam." Dijo el semental cerrando la puerta del carruaje.

"Muchas gracias." Dijo ella, distante.

Oyó como las ruedas se alejaban por el camino. Lyra vaciló frente las puertas del castillo. Se sentía aún más intimidada estando ella sola ahí.

Aún era temprano. Se esperaba que los músicos llegaran lo antes posible. Realmente no era muy diferente a cualquier otra actuación. Lyra intentaba convencerse a sí misma de ello, pero sabía que algo sucedería esa noche. La Princesa sabía qué había estado haciendo pero… ¿haría algo al respecto en un evento público como éste?

El camino desde las rejas hasta el castillo era largo, pero ahora mismo estaba vacío. Ni siquiera había guardias. Eso era bueno.

Caminó hasta el vestíbulo. Había una larga alfombra roja en el centro. Lyra miró a su alrededor y vio el salón de baile – donde actuaría en la noche. Los otros miembros de la orquesta estaban arreglando todo adentro. El escenario estaba justo en frente de unas vidrieras de diseños abstractos.

Lyra se acercó a los otros músicos, y se acomodó junto a una poni gris de aspecto elegante, quien estaba afinando su cello. Había también una yegua con un gran instrumento metálico – una especie de tuba, pensó Lyra – y un semental en un piano.

Sólo denme diez dedos y apuesto que podría tocar incluso mejor que él, pensó Lyra.

Había un atril ahí esperándola, así que puso sus partituras sobre él. Luego dejó el estuche de su instrumento en el suelo, lo abrió y sacó la lira de él.

"Hola, ¿ya estás lista?" Lyra le preguntó a la poni que estaba a su lado. "Me llamo Lyra, por cierto."

"Octavia." Miró de reojo a la recién llegada y volvió a su instrumento. Aparentemente satisfecha, se paró sobre sus patas traseras y tocó un par de notas para escuchar si el tono era el correcto.

Lyra la observó con la boca abierta. "¿Siempre te paras así para tocar? ¿Cómo?"

"Años de práctica." Respondió Octavia.

"Debe ser difícil mantenerse balanceado," Dijo Lyra. Creyó que si se esforzara más, lograría pararse así ella también.

"Una aprende a mantener la postura, incluso en ratos largos."

Lyra volvió a su propio instrumento. Siempre había cuidado mucho su lira, desde que sus padres se la habían comprado cuando era sólo una potranca. El arco dorado todavía brillaba con los últimos rayos del sol que entraban por la ventana, y las cuerdas… Tensó una con su magia, frunció el ceño, afinó la cuerda y lo intentó de nuevo. Así estaba mejor.

El salón estaba completamente decorado para la fiesta. Se habían puesto mesas, y unos meseros vestidos con elegantes trajes arreglaban la comida en el mesón de buffet. La Gala duraba hasta medianoche. Lyra estaría ahí por horas… Lo mejor sería sacar algo de comida ahora que podía.

Era la típica comida de los eventos formales. Pequeñitos sándwiches que no estaban hechos para llenar el estómago, diminutos cubitos de queso caro, y al centro de la mesa un pomposo arreglo floral. Lyra tomó un vaso y se sirvió algo de ponche. Lo necesitaría si quería mantenerse despierta toda la noche.

Regresó al escenario, terminó de afinar su lira y esperó a que los invitados llegaran.

El sol se escondía, y la luz que se reflejaba en la vitrina comenzaba a desaparecer. Lyra intentó sentarse de una manera más normal que fuera cómoda para el resto de la noche. No sería fácil.

La poni que tocaba la tuba miró a Lyra. "Tienes un muy lindo vestido."

"¡Gracias!" Recordó lo que le habían dicho que dijera. "Es un diseño Rarity original."

"¿Rarity?" Dijo la poni, ladeando la cabeza.

"Ciertamente no será la… desastrosa… cita del Príncipe Blueblood del año pasado." Dijo Octavia levantando una ceja.

"Nop. Otra Rarity." Dijo Lyra moviendo los ojos de lado a lado. Mantuvo la vista en la otra dirección, hacia la puerta.

"Oh, sí. No estaba seguro de regresar después de eso." El poni del piano se dio la vuelta para unirse a la conversación. "Nadermane no lo hizo. Aunque estoy seguro de que nuestra amiga Lyra lo suplantará muy bien."

Una campanada sonó desde la torre, avisando la hora.

"Parece que la fiesta está por empezar." Dijo Octavia. "A mi cuenta."

Al tiempo que llegaron los primeros invitados, la banda comenzó una lenta sonata que duró al menos quince minutos. Lyra ya estaba aburrida.

Canterlot siempre hacía que Lyra se sintiera distinta a los otros ponis que vivían ahí. Nadie aquí se preocupaba de cosas importantes o interesantes, sólo moda, y alta sociedad y la más aburrida de las aburridas música clásica que podría existir. ¿Por qué había aceptado este trabajo?

Ah, cierto. Para poder avanzar en su carrera. Avanzar a más fiestas y conciertos aún más aburridos.

La canción llegó a su fin, y comenzaron a tocar otra. Y otra. Y otra y otra durante las siguientes interminables dos horas.

Lyra estaba quedándose dormida. Se esforzaba en mantenerse alerta, aunque su mente tocaba cada canción sin siquiera prestar mucha atención. Luego de tanto practicar, se había vuelto una acción inconsciente. Aunque de todos modos, no tomaba tanta practica poder dominar una pieza. Supuestamente siempre había sido una aprendiz veloz, una prodigio. Lo que sea.

La noche era una bruma borrosa de ponis que bailaban, conversaban, entrando y saliendo del salón a los jardines. Era difícil imaginar que había estado nerviosa cuando había llegado. Nada pasaría esa noche, si es que alguna vez terminaba.

Tocó las últimas notas de una canción, mientras que los otros músicos parecían estar preparándose para el intermedio. El único intermedio que habría en toda la noche. Pero comenzaron a tocar otro vals, y Lyra de nuevo tomó a regañadientes su instrumento para seguir tocando.

Al fin, el vals terminó. Ahora sí habría un breve descanso – de unos diez minutos, pero era mejor que nada – antes de que continuaran tocando. Dejó la lira en el suelo, y agradecida bajó del escenario para estirar un poco las piernas.

"Disculpen. ¿Quién de ustedes es Heartstrings?" Un unicornio vestido en un esmoquin negro se había subido al escenario, y estaba hablando con la banda.

Lyra se dio la vuelta. "Soy yo." Estaba sorprendida de oír ese nombre.

"Ah, sí. La Princesa ha solicitado una audiencia con usted luego de la fiesta de esta noche." Dijo él.

Lyra abrió los ojos de par en par. "¿Qué? ¿La Princesa… Celestia?"

El unicornio asintió. "La estará esperando justo después de medianoche." Sin otra palabra, se dio la vuelta y se fue.

Sin duda, aquella noticia la había despertado. La mente de Lyra se revolcaba en preguntas. No había forma de que esto tuviera algo que ver con la Gala. Sólo era una música ahí, nada especial. Ella tenía razón. La Princesa Celestia estaba indudablemente a la cabeza de toda la conspiración.

"¿La Princesa quiere hablar contigo?" Octavia dijo con la boca abierta.

Lyra sonrió nerviosa. "¿Qué puedo decir? Debo ser una poni importante."

Rápidamente trotó entre la multitud con la cabeza gacha. Las voces en el salón se mezclaban unas con otras. En alguna parte, un semental levantó la voz para el remate de una broma, seguida por una explosión de educadas risas en una esquina. Lyra levantó la mirada y reconoció a Spitfire, una de los Wonderbolts, conversando con un fan. Todo parecía tan normal. Ninguno de estos ponis sabía lo que estaba pasando en realidad.

Vio la mesa del buffet cerca. Llenó de ponche otro vaso, y se lo tomó de un sorbo.

"¿Estás con la banda?" Preguntó una pegaso con la melena peinada con unos elaborados rulos.

Lyra fue tomada por sorpresa. "S-sí, esa soy yo…" Debía calmarse, recuperar la compostura. No había razón para sospechar de todos.

"Simplemente sensacional trabajo. Me gusta disfrutar de un buen concerto"

"Gracias," Lyra asintió con la cabeza, terminando con su segundo vaso de ponche, el cual no recordaba habérselo servido. Luego se fue corriendo, tropezándo con la cola de su vestido.

Era fácil confundirse en la multitud, quizás lograría pasar desapercibida. Hasta que terminara la Gala, al menos. Aunque definitivamente se darían cuenta de que el cuarteto musical había pasado a ser repentinamente sólo un trío. Además ¿qué haría después de medianoche? ¿Cómo podría esconderse de la mismísima Princesa de Equestria?

A través de un arco, pudo verla. La Princesa Celestia – allí mismo, saludando personalmente a una fila de invitados, sonriendo y ofreciendo saludos corteses. Había estado cerca. ¿Qué pasaría esa noche?

Lyra estaba preparada para lo peor. Luna había reaccionado fuertemente ante la mención de la palabra 'humanos'. Celestia había pedido un reporte de Twilight, ¿pero para qué había hecho eso? Una cosa era segura. Si Celestia la había mandado a llamar específicamente a ella, era porque sabía.

Mirándola desde la distancia, Lyra examinó su formal comportamiento. Le decía algo a cada poni que saludaba, sólo un par de palabras, pero Lya no alcanzaba a oírlas. Entonces – al tiempo que unos invitados se daban la vuelta después de haberla saludado – Celestia volvió la cabeza hacia Lyra, y mantuvo los ojos sobre los de suyos.

Se quedó paralizada. Sólo había sido un segundo, pero definitivamente la había visto. Rápidamente salió corriendo entre la multitud, dirigiéndose al escenario para reunirse con los otros músicos.

Sólo quedaban unas pocas horas. Octavia la miraba de forma extraña, sin duda celosa de que Lyra fuese invitada a un honor como ese.

Lyra buscó entre las partituras, intentando encontrar la próxima pieza. Algo cayó de entre el revuelco de papeles. Sin embargo, no era una pieza de la Gala, era…

No. ¿Cómo había cogido su diario? Estaba atrapada en la Gala, la Princesa sabía que estaba ahí, sabía lo que Lyra estaba haciendo, y tenía entre sus manos la prueba más incriminatoria.

¿Qué podía hacer? Escondió el diario entre las partituras que ya había usado. Pasaba inadvertido, con razón no lo había notado antes. Y ojalá que nadie más pudiera notarlo.

El poni del piano comenzó tocando unas pocas notas, y empezaron una nueva canción.

Estaba ahí, en el evento más importante de todo Canterlot. ¡Quizás de toda Equestria! ¿La Princesa realmente la enfrentaría ahí? Pero luego recordó, era la gobernadora suprema. ¿Acaso no podía hacer lo que quisiera? Y Lyra ya estaba ahí tocando, eran el momento y la excusa perfectos.

La lira comenzó a sonar a distinto ritmo que el resto de la banda. Iba mucho más rápido que el resto, y Octavia le dirigió una mirada. Lyra se contuvo rápidamente. Debía concentrarse. La situación se volvía más intensa, pero no debía dejar que sus pensamientos influenciaran su magia.

Lyra se esforzó en concentrarse en la partitura frente a ella. Había practicado esta canción cientos de veces. No había reto en tocarla. Una nota a la vez, manteniendo el ritmo con el resto de la banda. Era una profesional.

¿Cómo podía concentrarse en esta aburrida música cuando le acababan de decir indirectamente que el gobierno realmente había estado espiándola?

Comenzó a perder la noción del tiempo. ¿Había estado tocado durante cinco minutos, o cinco horas? Lyra no podía saberlo. Su cuerno brilló, comenzó la siguiente canción, y Lyra continuó tocando.

Pasó otra hora… o al menos Lyra creyó que fue una hora, no estaba segura. Levantó la vista un segundo hacia el público. ¿Qué hora era? ¿Era su imaginación, o el salón comenzaba a vaciarse?

No, la fiesta definitivamente estaba terminando. Cuando terminó la siguiente canción, casi todos ya se habían ido. Su oportunidad de escapar había bajado a cero.

Dio vuelta la página. No había nada detrás excepto por el brillante atril. Era la última canción de la noche.

Luego del final de la canción, quedaban sólo unos pequeños grupos de ponis hablando entre ellos. El silencio fue súbito y desconcertante. Octavia comenzaba a guardar su cello, y el semental del piano se había puesto de pie.

Una voz femenina vino de un lado del escenario. "¿Heartstrings?"

"Prefiero Lyra," Dijo automáticamente, y luego se giró para ver a la Princesa Celestia hablándole a ella. Sus ojos se abrieron de par en par.

"Oh, por supuesto. Mi error." La Princesa le sonrió.

Lyra se sentía mareda. ¿Qué debía hacer ahora? ¿Siquiera tenía alguna opción?

"Me gustaría que vinieras conmigo." Dijo Celestia. "Tengo algunos asuntos importantes que hablar contigo."

"S-sí…" Asintió Lyra. "Por supuesto."

Sus ojos se dirigieron al estuche de la lira y sus partituras (recordó que el diario estaba escondido en medio).

"No es necesario que lleves tus cosas. ¿Vamos ya?"

Lyra asintió en silencio. El estómago le daba vueltas. Se alegraba de no haber comido nada.

Siguió a Celestia fuera del salón de baile. Sus piernas temblaban mientras caminaba, y no era por el ponche. Subieron las escaleras y continuaron caminando por los pasillos del castillo. Tanto silencio luego del ruido de la Gala era exasperante.

Lyra caminó tras la princesa hasta que llegaron al salón del trono. La última vez que estuvo ahí fue para la obra de Hearths Warming. La sala estaba completamente vacía ahora.

Celestia le habló a un guardia que estaba junto a la puerta. "Puedes dejarnos. Espera afuera, por favor."

"Sí, su majestad." Salió rápidamente, cerrando las puertas tras él.

Estaban solas ahora. El corazón de Lyra palpitaba con fuerza. Casi podía oírlo en la silenciosa habitación.

Celestia finalmente habló. "Esta fue tu primera Gala, ¿verdad? Incluso después de mil años, siguen aburriéndome." Sonrió.

"S-Sí…" Tartamudeó Lyra.

"Es una pena que Twilight y sus amigas no pudiesen venir, pero no podía repetirse una actuación como esa." La Princesa rio despacio. "¿Así que cómo estuvo tu noche?"

"Bastante aburrida, para ser sincera." Lyra la miró confusa. No era lo que esperaba.

"Ah sí, estoy de acuerdo." Celestia asintió. "Nunca se vuelve mejor, no importa a cuántas asistas."

"Entonces, uhm… ¿De qué se trata esto? ¿Por qué me llamó?"

"Supongo que debería ir directo al punto." Dijo Celestia. "Twilight me dijo que la ayudaste con su investigación. Debo decir que me sorprendió ver tu nombre en el reporte."

"Oh… cierto." Dijo Lyra. Sí se trataba de humanos después de todo. Sus miedos se veían confirmados. Probablemente era inútil negar algo a este punto, pero ¿qué otra cosa podía hacer? "Oh, pero, uh… Leímos todo lo que pudimos encontrar, y parece que los humanos no existen realmente." Forzó una sonrisa, aunque las palabras que decía eran duras para ella.

"¿Es así?" Celestia levantó una ceja.

Lyra vaciló por un momento. "Por supuesto."

"Sólo una compleja serie de mitos y leyendas, inventadas por ponis hace mucho tiempo, sin ninguna base coherente." Dijo la Princesa. Lyra casi podía escuchar a sus padres diciendo eso.

"Absolutamente." Lyra apretó los dientes.

La expresión de Celestia se volvió más seria. "Sí, por lo que he oído, has encontrado bastante información." Dijo. "En los últimos años, se ha vuelto cada vez más obvio que los humanos no podrán quedar en el olvido."

No podía soportarlo más. "¡No me mienta! ¡Sé que los humanos existen!" Las palabras de Lyra hicieron eco en la gran y vacía habitación. Fue entonces cuando se dio cuenta… "E-Espere… ¿Está diciendo que…?"

Celestia pausó. Se quedó ahí parada, evitando la mirada de Lyra, permaneciendo callada por lo que pareció una eternidad. Lyra dio un paso hacia atrás, nerviosa, aunque ya no se sentía amenazada.

"Yo… estaba indecisa de si debía hablar sobre humanos." Dijo finalmente Celestia. "En los últimos años, han estado en mi mente otra vez. Y hace sólo unos meses, mi hermana volvió de Ponyville diciendo que alguien aún los recordaba."

Lyra realmente se arrepentía de haber abierto la boca.

"Desafortunadamente, mi hermana no fue capaz de describir a quien le había preguntado por ellos porque estaba completamente disfrazada." Se dio la vuelta y le sonrió levemente. "Aunque después de todo, de eso se trata Nighmare Night."

"S-Sí…" Dijo Lyra asintiendo.

Celestia continuó. "Me di cuenta entonces de que no le había contado los descubrimientos recientes, siendo que ha pasado poco tiempo desde su regreso… Pero la verdad es, Lyra, que los humanos sí existieron alguna vez en la tierra que ahora llamamos Equestria."

Lyra estaba boquiabierta. "Va… ¿Va a contarme?" Honestamente había esperado que esto fuese mucho más difícil. Pero la Princesa estaba siendo increíblemente abierta al tema, y ciertamente mucho más calmada que Luna. "He estado estudiándolos toda mi vida. Pero todos dicen que son sólo historias. ¿Por qué nadie los recuerda?" Luego comprendió lo que Celestia había dicho "¿Descubrimientos recientes?"

Comenzaron a caminar lentamente a través de la habitación. "Bueno, es reciente relativamente hablando… Pero lo mejor será comenzar por el principio. Durante más de mil años, no hubo rastro de humanos en Equestria. Yo misma era muy joven cuando unos pocos humanos aún vivían. Pero luego de lo que les pasó… mi hermana y yo nos dedicamos a borrar cualquier evidencia de que alguna vez existieron. Gradualmente, los ponis comenzaron a olvidar a los humanos."

"¿Por qué hicieron eso? Le debemos casi todo a los humanos" Dijo Lyra. "Toda nuestra civilización está basada en lo que ellos han creado."

"Eso es verdad…" Dijo Celestia. "Lo que a los humanos les faltaba en magia, lo compensaban con su inteligencia. Todos los ponis tienen poderes mágicos innatos. Y no sólo los unicornios, los ponis terrestres tienen una conexión especial con la tierra, y los pegasos pueden controlar el clima. Los humanos, por otro lado, tienen sólo sus mentes. Inventaron soluciones para todo lo que necesitaban. Incluso hoy usamos algunas de sus útiles herramientas. Ponyville luce igual a lo que lucían los pueblos humanos hace tantos años. Pero…"

Lyra apuró el paso para acercarse más a ella. "¿Pero qué?"

Celestia se acercó a uno de los vitrales pintados. La imagen de un draconequus, de la altura de casi toda la ventana, estaba dibujada ahí. "Tan ambiciosos como eran, los humanos eran también naturalmente propensos al conflicto y al desorden."

Discord… Hace tan sólo un año, había despertado. Todos en Ponyville lo recordaban. Era el espíritu del caos. Casi todo lo que había pasado era una confusa bruma en su memoria, pero Lyra recordaba lluvias de chocolate, edificios dados vuelta, y ponis peleando con sus mejores amigos.

"Incluso la más pequeña de las diferencias, llevaba a los humanos a pelear unos contra otros." Dijo Celestia. Miró al ser de ojos amarillos que se encontraba inmóvil en el vidrio. "Cuando Discord tomó el poder, aumentó aún más la tensión. La desarmonía entre los humanos lo hizo muy poderoso."

"Nunca leí nada sobre humanos peleando entre ellos." Dijo Lyra. Sus ojos fueron del vitral hasta Celestia.

"Eso es exactamente lo que Luna y yo queríamos esconder. Las guerras entre los humanos eran cada vez más brutales. Creaban más armas para destruir que herramientas para construir. Eventualmente…" Celestia cerró los ojos. "Ninguna civilización puede sobrevivir mucho tiempo cuando se dedica sólo a destruir."

Las palabras fueron un golpe para Lyra. Ni siquiera podía imaginarlo. Los humanos… ¿Se habían destruido a sí mismos? ¿Cómo podría alguna criatura hacer algo como eso?

"Fue todo culpa de Discord, ¿verdad?" Dijo Lyra, rompiendo con el largo silencio. Celestia la miró. "Es imposible que se hubiesen hecho algo así a sí mismos. Jamás lo harían."

"Ya eran bastante vulnerables desde antes." Respondió Celestia. "Sé que esto es difícil para ti, pero debes entenderlo."

¿Difícil? Lyra apenas podía convencerse de que ésa era la verdad, incluso escuchándolo de la misma Princesa de Equestria. No podía ser verdad.

Luego de que los humanos desaparecieron, el poder de Discord se volvió más débil. Los había llevado a tal nivel de caos, que los había abrumado, y sin humanos, ya no tenía fuente de poder." Celestia se alejó de la ventana y caminó por la habitación otra vez. "Allí fue cuando mi hermana y yo utilizamos los Elementos de la Armonía. Fue derrotado y encerrado… Pero ya era demasiado tarde para poder salvar a los humanos."

Ahora se encontraban frente a otra ventana. Twilight Sparkle y sus amigas estaban ahí, sosteniendo los Elementos para derrotar a Nightmare Moon.

"Bondad, risa, generosidad, honestidad y lealtad. Son los pilares sobre los cuales se fundó Equestria." Ambas miraron hacia la ventana. "Luna y yo creamos una nueva sociedad basada en la armonía y la amistad, para que lo que sucedió con los humanos no volviera a repetirse."

Lyra bajó la vista al suelo. Esto parecía estar en contra de todo lo que pensó sobre los humanos.

Fue todo un error, Lyra se dijo a sí misma. No eran así realmente.

"Dijo que intentaron destruir todas las evidencias. Pero encontré unos libros sobre humanos en la Biblioteca de Canterlot cuando era una potranca." Dijo Lyra. "No se mencionaba nunca la guerra pero…"

"No queda nada sobre la guerra en Equestria. Eso sí es seguro. Intentamos encontrar lo más que pudimos que se relacionara con los humanos pero… estaba demasiado esparcido. No pudimos encontrarlo todo." Dijo Celestia. "Me sorprende que pudieses encontrar algo siendo tan joven… Y aquí mismo en Canterlot. Supongo que los humanos siempre fueron una raza muy persistente."

Lyra ya no sabía qué más decir. "Entonces todo nuestro estilo de vida… La razón por la que existen los Elementos de la Armonía, ¿es todo para ocultar… la guerra?"

"Es difícil entender cuán importante es la amistad hasta que has visto cómo es su ausencia." Dijo Celestia. "Los ponis debían saber eso, pero no podíamos decirles la verdad. Es por eso que celebramos la obra de Hearth's Warming. No se compara a lo que sucedió con los humanos, pero sirve para dar una idea."

"Así que la obra es realmente un invento."

"El Canciller Puddinhead fue mi propia creación. Me siento particularmente orgullosa de él." Dijo Celestia. "Oí que Pinkie Pie hizo una gran personificación este año."

Quizás era por el hecho de que había estado toda la noche tocando música en una fiesta aburrida, pero Lyra se sentía agotada. "Han trabajado tanto para mantener esto en secreto… ¿Por qué está contándome todo?" Miró por la ventana hacia los jardines del castillo que se extendían en el horizonte.

"Tus… padres… hablaron conmigo no hace mucho. Estaban preocupados." Dijo Celestia. "Dijeron que habías descubierto lo de los humanos, y que estarías estudiándolos por el resto de tu vida."

"¿Mis padres hablaron con usted? Por qué ellos… No, no lo harían…" Lyra rio nerviosa y movió la cabeza. "Mis padres odian a los humanos. Siempre han tratado alejarme de todo esto."

"Yo no diría que los 'odian'." Dijo Celestia. "Como la mayoría de los ponis, nunca habían oído hablar sobre humanos antes. Hasta que… algo sucedió. Hace quince años, si recuerdo correctamente." Hizo una pausa. "Hace un par de meses hablaron conmigo, y acordamos que debíamos decírtelo. Por favor, debes entender por qué hemos tomado tantas medidas para distanciarnos de los humanos…"

"¿Huh?" Lyra ladeó la cabeza.

Celestia vaciló.

"Cuando Cirrus y Dewey Decimal te encontraron cuando eras un bebé, te trajeron a mí, y no sabían lo que eras. Ni siquiera yo lo creí posible. De lo único que estábamos seguros era que… tú no habías nacido aquí en Equestria, Lyra."