Tenían 3 felices años saliendo como novios. La llegada del peliblanco, le había dado un toque de luz en su oscura vida. Era feliz, se sentía sumamente feliz, y podía darse esperanzas de tener desde ahora una historia con un final mas afortunado.
Se dirigían ahora a un bar, en donde se encontraban sus amigos. Ellos eran Antonio, amigo de la infancia de Gilbert y Francis. No fue difícil que fluyera buena química entre los cuatro, pero sobre todo, Arthur podía sentir que se había formado algo especial entre el español, el francés y su novio, que por cierto era alemán. Entre ellos, representaban en el lugar un extraño grupo de extranjeros de diferentes orígenes festejando el 4 de julio.
Hablaron de cosas triviales durante horas, y las bebidas alcohólicas no faltaron por un momento. Todos estaban contentos, hasta que el alcohol les empezó a hacer efecto. Francis comenzó a perseguir a una chicas que encontró en la barra, mientras estas lo evitaban tirándole encima lo que encontraran a mano. Gilbert se había apartado a un rincón, donde competía con otro joven a quien podía tomar mas cerveza en menos tiempo. Y Arthur, se encontraba sentado aun en la mesa con un melancólico español.
- El ni me registra?, lo intente de todo! Y cada vez que le digo algo lindo, lo único que hace es responderme con insultos! No es justoooo! - lloriqueaba a grito suelto, mientras se abalanzaba dificultosamente sobre el ingles para buscar consuelo.
El ojiverde por su parte se encontraba mareado, pero no al punto de no poder pararse ni de empezar a hacer un streep tips en la barra. Sus años de rebeldía con el alcohol, le habían demostrado tristemente que no tenia demasiada tolerancia a el, por lo que decidió evitar el ridículo cuidando la cantidad a ingerir - Esta bien, esta bien...no llores...ya veras que solo se esta haciendo rogar, pero en poco tiempo, anduvieran juntos de la mano - trataba de consolar al moreno mientras le palmeaba la espalda.
Esa noche, como muchas otras que vinieron, siempre las pasaron juntos y el ingles siempre pensó que seria así. Aquella noche tenia pensado, luego de entregarle su regalo de aniversario al albino, sorprenderlo con una fiesta sorpresa que había organizado en un bar con Antonio y Francis...lo que nunca pensó, es que esa noche la sorpresa se la iba a llevar el mismo.
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Arrugo sus parpados molesto por la luz que entraba desde la ventana de la habitación, para luego, comenzar a abrirlos lentamente. Con sorpresa, descubrió que se encontraba solo en la cama. Se incorporo lentamente, pues su cuerpo le estaba pasando por todo el stress pasado, sumado al mal descanso.
Ayer había sido un día increíble...pero no en el buen sentido. Haberse encontrado con Francis, la espantosa escena con Gilbert, y para colmo la extraña y patética actuación del americano.
Definitivamente ayer no había sido su día.
Recordó la salida con Alfred, la cena, el cine...bueno, quizás era lo único que podía rescatar de ese dia. Recordó con una leve sonrisa como el ojiazul se había portado lindo con el, aunque lo arruino con el peor final.
Se levanto del todo dirigiéndose al baño. Se miro en el espejo para encontrarse con un semblante terrible... "Pudo haber sido peor", se dijo a si mismo.
Le extrañaba no escuchar al americano dando vueltas por la casa, ya que por lo general, era bastante ruidoso. Sin embargo, al revisar el living y la cocina, sus sospechas fueron confirmadas: Alfred se había ido.
Se sentó en el sofá preguntándose donde se habría ido con esa lluvia, que al parecer se extendería durante todo el día.
De repente, oye el ruido de la cerradura, y luego ve entrar al ojiazul con unas bolsas.
- Buen día Arthur! - Lo saludo con una gran sonrisa.
- Buen día...-
- Disculpa...podrías ayudarme?, la lluvia mojo las bolsas y fui perdiendo cosas por el camino! -
- Ah! Sisi, a ver, dame esto -
- Bien! Yo iré por las cosas que se cayeron en la entrada!
- Ire llevando esto a la cocina entonces -
- Gracias! - y salió corriendo por las cosas.
Cuando fue a acomodar las cosas, se dio cuenta que Alfred había comprado en su mayoría comida chatarra. No se sorprendió por ello, pero si se sumo a la lista de contras.
- Hahaha! Muy bien! Ya esta todo! God! Parece que va a llover todo el día! Que horror!-
- Alfred, que es todo esto?- Lo miro con reproche.
- Comida!-
- Comida...papas fritas, gaseosas, caramelos, cereales azucarados, fiambres, galletas de chocolate, nachos, helado de...5kg! y gran variedad de comida basura congelada...dime, en verdad piensas que esto es comida?-
-...Si! Claro que si! Que pregunta Arthur! Veo que alguien no durmió bien~- le dijo en tono burlón.
Ante tal comentario descarado, el ingles lo fulmino con la mirada - Ni lo menciones..., o tengo que recordarte la razón?-
- N-no..No cambies de tema! Y deja de criticar desde tan temprano! Mejor desayunemos algo rápido, que el Doc. Llamo esta mañana y quiere vernos.
- Te adelanto algo? -
- No, solo dijo que ayer fue al juzgado para pedir que reabran la causa. Seguramente querrá comentarnos al respecto -
- Bien...entonces démonos prisa-
Ambos rubios desayunaron y luego, se dirigieron a la oficina del abogado.
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- Tomen asiento por favor - los invito a ambos - como han estado? -
- Bien gracias - respondieron a casi unísono.
- Creo que ambos están ansioso por saber porque los cite aquí, bien, como saben ayer pedí que se reabra la causa y la verdad, es que me fue muy difícil que quieran escucharme -
- Entonces? - Alfred se encontraba realmente ansioso y nervioso por saber.
- Déjame hablar muchacho!, costo, pero cedieron...-
El americano no pudo ocultar su felicidad ante la noticia. Sus esperanzas fueron reanimadas tras eso - De verdad?! Entonces eso quiere decir...-
- Eso quiere decir que lo van a pensar...van a debatirlo, y con mucha suerte y si nuestros argumentos los convencen, tal vez reabran la causa - lo interrumpió el doctor Wildboor - ahora mas que nunca tenemos que prepararnos para eso. -
- Pero aun tenemos posibilidades! - como siempre, a Jones le gustaba ver el vaso medio lleno, tipico de su actitud positiva.
- Si, es verdad, pero para al menos ser tomados en consideración, Arthur - ahora se dirigía exclusivamente al ojiverde - deberás presentarte y cumplir con esto -
- Que es? - el ingles miraba con curiosidad los papeles que le fueron entregando y que contenían varios items -
- Allí están los requisitos mínimos que ellos tomaran en cuenta para tomar la decisión de reabrir o no la causa.
Ahora lo leeremos juntos atentamente, y tu diras si estas de acuerdo o no con seguir con esto. Muchacho, no te voy a mentir, si seguimos con esto, hay varias cosas que deberás cambiar en tu vida, y si tu no estas convencido al cien por ciento, no tiene caso que sigamos con esto -
El Dr. Wildboor comenzó a leer los requisitos, deteniéndose en cada uno para explicarles las condiciones para que sean consideradas. En principios, las condiciones eran básicas, en cuanto a razonables para tener a cargo a un menor, como contar con un empleo fijo, una vivienda, y otras que aseguraran su bienestar. Sin embargo, a medida que avanzaban, la cara de Arthur se iba deformando y hasta estaba palideciendo, ya que las condiciones que seguían, no eran de lo que consideraba posibles...por lo menos no para el.
Una vez que terminaron de repasar punto por punto, quedaron en verse en la semana y ambos jóvenes se despidieron.
Antes de dirigirse hacia la casa, pasaron por el instituto para estar un momento con Emma. El ingles no podía dejar de sentirse algo extraño cada vez que ingresaban a aquel lugar, y mucho mas al estar cerca de la pequeña. Le daba escalofríos la idea de que aquella bebe fuera su hija, por lo que trataba de evitar ese tipo de pensamientos, después de todo, ella ya tenía un padre. Uno que bueno..., podía tener varias cosas y actitudes en contra, pero sin dudas tenía muchas otras que las desplazaban y eso lo podía ver claramente cada vez que veía el brillo en los ojos del ojiazul cuando este tenía en sus brazos a la niña.
Las horas pasaron rápidamente, sin que se dieran cuenta se estaba haciendo de noche, por lo que se despidieron de Emma y de los otros niños del orfanato con los que jugaron en la tarde, emprendiendo luego el regreso a casa.
Una vez adentro, Alfred se fue a dar un baño, mientras Arthur, quien se había ofrecido a hacer la cena, se encontraba en la cocina pensativo.
Sabia que se había metiendo en algo complicado cuando acepto ayudar al americano, y que con ello, tendría que someterse a ser juzgado.
Podría soportar lo que extraños pudiesen decir u opinar de el, pero no creía ser capaz de soportar la mirada fria, desaprobatoria e hiriente de su padre y del resto de su familia.
Si, una de las cosas que lo dejo con una opresión en el pecho, era que su familia debía presentarse ante la corte para atestiguar sobre el.
Imposible
Esa sola palabra resumía la situación. Era imposible que el volviese a tener contactos con ellos y en el hipotético caso de que lo intentase, era imposible que ellos accedieran.
Otra de las cuestiones era la visión de "un hogar feliz" que pedían. Esta se componía por los diferentes integrantes de la familia. Supongamos que sucediese un milagro, que lograra el utópico escenario donde el, su padre y sus hermanos llegaran a ser una familia amorosa y unida - Iuujj - este ultimo pensamiento, le causo un espasmo en el cuerpo provocado por un escalofrió en su espalda. Aun después de ese tan hipotético y espantoso caso, no serviría de nada, ya que la familia básica que debería ofrecerle a la pequeña, no era algo que pidiese darle. Una figura materna.
Ponerse en pareja con alguien en tan poco tiempo no era viable, ni hablar de que entendiera la situación…cualquier mujer saldría espantada. Tenía a favor ser un chico atractivo, educado y joven, por lo que tal vez, en un primer momento no tendría problemas en que una mujer se fijase en él…pero si que el se fije en ella, ser gay en esos momentos no ayudaba, sino que hacía mas hipotético el asunto, mas de lo que ya lo era.
- Heeey!...llamando desde la tierra a Arthur aquí el hero cambio! – El americano trataba de que Arthur volviera del mundo donde se encontraba, lo cual luego de varios intentos, dio resultado.
- Eh? Si, que quieres?
- En primer lugar, bajarte de la luna de donde estabas, segundo, avisarte que algo huele horriblemente a quemado…acaso tienes algo en el horno? Puede ser que este saliendo humo?
Una vez que salió del todo de sus pensamientos, proceso las palabras del ojiazul y abrió con horror el horno para encontrarse espanto como su deliciosa carne asada a la inglesa había pasado de ser un manjar a algo amorfo de color negro.
Hubo un silencio mientras la humareda que se había producido se ventilaba. La cara de desilusión del ingles contrastaba con la mirada anonadada de Alfred.
- Y… esa cosa vendría ser la cena?
- Si…pe-pero no esta tan mal!, s-solo será cuestión de agregarle un poco mas de salsa para que no sepa tan seca…si!, solo eso! A demás, verás que solo esta "tostado por fuera y por dentro esta tierna! – tomó un cuchillo para rebanar un trozo…lo cual se fue imposible.
Por otra parte, el americano miraba atento como Arthur intentaba en vano conseguir cortar la carne.
Luego de varios intentos, el ojiverde le pregunto al otro joven si es que contaba con un cuchillo eléctrico.
- Mmmm no, no tengo…aunque yo probaría directamente con una sierra… - volvió a mirar nuevamente la bandeja - una muy potente...
- Que estás queriendo decir?, acaso insinúas que este….este…delicado plato es una porquería quiebra dientes con gusto a carbón?-
- …-
- Ok…- en un solo movimiento tomó la bandeja y arrojó a la basura el contenido.
- Arthur…puedo preguntarte en que estabas pensando?-
- Y-yo? En nada…s-solo…-
- Estabas pensando en lo que nos dijo el doc. esta tarde verdad?-
-…-
- Se…se que parece que con todo esto las cosas se complican, pero verás que pronto encontraremos solución…solo…solo es cuestión de creer que se puede, que dices? –
- Tsk, No sé…, es decir, sabía que las cosas no iban a ser simples, pero es tanto…y en tan poco tiempo –
- Lo sé,…pero tratemos de ver el vaso medio lleno! A ver! Tienes la lista de requisitos? –
- Para que la quieres?! Ya lo discutimos y…-
- La tienes? –
Suspiró pesadamente para luego dirigirse al living y volver con los papeles que conformaban la lista y entregárselo al ojiazul.
- Bien, veamos. Yo creo que debemos comenzar por aquellos puntos que podamos encontrarles una solución más sencilla. –
- Cómo cúal? –
- Veamos aquí uno de los puntos principales es que debes contar con un sustento estable, en otras palabras, debes tener un trabajo…y uno bueno, recuerda que debes comprobar que tu ingreso es suficiente para mantenerte a ti, a Emma y toda la casa. Bueno, supongo que podemos empezar con encontrarte uno. Dime, además de la cafetería, tienes experiencia en otro lugar? –
- No –
- Ya veo… - luego de una pausa incómoda, el americano pareció iluminarse de un momento a otro – Ya sé! El lunes comienzo a trabajar nuevamente, hablaré con mi jefe y él te contratará! Yesss! Soy un genio! –
El ojiverde solo lo miraba en silencio con una ceja alzada. Debía reconocer que la idea no era mala, pero si algo ilusa e ingenua pensar que las cosas podían solucionarse tan fácil. De igual manera prefirió no decir nada que matara la ilusión del americano. Por una extraña razón le gustaba ver su sonrisa, aquella tan blanca y brillante…perfecta…PLAFF! . Se abofeteó mentalmente.
- Bueno, entonces con eso ya es un requisito menos! –
- Si tu lo dices…-
- A ver! Que más que más!? – se sentía entusiasmado, tal vez las cosas que pedían no eran taaan imposibles como las hacía ver el británico – bueno! Aca dice que tienes que tener una esposa! Estas de suerte! Tengo una compañera en el trabajo que justo se peleó con el novio, tal vez tu y ella…- sugirió mientras juntaba sus dedos índices.
- Ella y yo?…emm, no sé, no lo creo…-
- Por qué no? –
- Y…será por el hecho que prefiero un él y yo? Por las dudas te lo recuerdo mi querido Alfred: Soy G-A-Y!-
- Ooooh, cierto…omití ese pequeño detalle,…estás seguro?, digo, en una de esas lo piensas bien y de ópronto te das cuenta de que ya no…-
- Claaaro, como es que no se me ocurrió antes?! – lo dijo mientras se palmeaba la frente – entonces dices que tal vez ya no lo soy y no me di cuenta –
- Sí! Solo es cuestión de que hagas una prueba! –
- Una prueba…- asintió con la cabeza de forma afirmativa - esta bien…te parece algo así?-
Se acercó lentamente, lo miró fijamente a los ojos y de un solo arrebato simplemente lo besó.
Hi! Cómo están? Si, ya se…no tengo derecho a aparecerme a estas alturas, me tome el tiempo del mundo para actualizar…la verdad es que tengo tres capítulos escritos, pero por una extraña razón no los subí, si es que alguien aún sigue esta historia, desde ya se lo agradezco y mis disculpas por semejante abandono, el sábado subo el próx! Los saludo con mucho cariño (y vergüenza) Mia Rosen.
