SIETE

Conjunto de viñetas

By: Lavi*


Naas~

Aquí con la segunda viñeta de colores~

Shiki es propiedad de Fuyumi Ono y Fujisaki Ryuu. Sin más...


Serie Siete Colores.

Naranja

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Desde pequeño, el color que más le gustaba a Tohru era el Naranja.

Le gustaban las manzanas y comer sandia en verano. Pero no había nada que le gustara más que comer naranjas en el crudo invierno que azotaba Sotoba.

Mucho antes de los videojuegos, su primer juguete fue una pelota que su padre comprara para él en la ciudad, de color naranja. Y adoraba esa pelota, le había llorado por todo un día cuando el perro del vecino la reventó de una mordida.

También tenía bastante ropa de color naranja. En particular, una de sus camisas favoritas era de ese tono.

Así que, ese color era su favorito por sobre todos los demás. O al menos lo fue hasta que conoció el índigo imposible en forma de joven, quien se mudó a la aldea esa misma primavera.

Con Natsuno opacando todos sus pensamientos, el Naranja pasó a un segundo plano y más tarde a un lugar de su conciencia que le impedía sonreír cada vez que se colocaba su camisa favorita, tal como hacía en el pasado.

Y no es que olvidar el naranja fuera un pecado. Simplemente, de no haber acontecido todo lo que siguió a aquellos divertidos días de primavera e inicios del verano, de no haber iniciado aquella extraña racha de muertes en Sotoba, probablemente Tohru habría dejado pasar por alto el hecho de que la importancia del naranja en su vida había decrecido.

Pero fue justamente porque todo aquello sucedió, que el castaño pudo devolverle la importancia a aquel color.

Porque un naranja atardecer fue lo último que vio al lado de su amado Natsuno cuando aún tenía su conciencia de su lado. Y lo disfrutaron como nunca, observándolo desde la ventana de su habitación mientras sus cuerpos se encontraban completamente revueltos entre las sábanas. Hablando de tonterías y con Natsuno haciéndole comentarios mordaces sobre Rit-chan y su próxima cita.

Se habían besado hasta que el ruido en la parte de abajo, que les avisaba que el resto de la familia Mutou volvía a casa, les alertó y tuvieron que separarse, colocarse las ropas y fingir que no habían estado haciendo nada más que charlar.

Y Tohru había observado aquel atardecer naranja casi con la misma adoración que había observado el rostro, un tanto demacrado por el cansancio, de su querido amigo cuando este había caído rendido de sueño.

Aquel atardecer era algo que, desde aquella noche que arruinó su vida, jamás podía quitar de su mente.

Pero también había naranja después de ello.

Había naranja en el último amanecer que vio con vida. Los rayos de sol que se colaron por su ventana aquella mañana de septiembre eran tan cálidos que jamás olvidaría el tacto con su piel. Y el sol que se vislumbraba por los recodos que la cortina no alcanzó a tapar era de un naranja tan brillante que se había quedado grabado en sus pupilas.

Recordaba aquellos últimos segundos. Como poco a poco escuchó más ruidos en la parte de abajo y el brillante sol se opacaba hasta volverse negro. Recordó el latir de su corazón retumbar en sus oídos cada vez más lento y su respiración perder fuerza a cada vez más rápido.

Recordó también, lo último que dijo con un poco de conciencia a su hermana la noche anterior —Quiero ver a Natsuno-, antes de que sus padres le riñeran por descuidar su salud y jugar tanto. Y recordó haber hablado por última vez esa misma noche, escupirle con rabia a la chica de cabellos rosas mientras no podía evitar entregarle su cuerpo.

—Jamás tendrás a Natsuno—. Le había jurado mientras ella bebía su vida. Y ella había enfurecido y le había bofeteado para luego irse por la ventana.

—Tu tampoco—. Había respondido Megumi antes de perderse entre la oscuridad de los árboles, -ahora él sonreía al pensar en lo lejos que ella estaba de la verdad-.

Eran segundos que estaban vivos en su mente cada anochecer. Cuando sus ojos se abrían y sabía que era hora de salir a cazar. De tratar de sobrellevar la carga de su renacer.

Y así había sido, reviviendo aquellos anaranjados minutos de su vida pasada, hasta el final.

Tohru amaba el índigo del cabello y los ojos de su amado Natsuno. Le gustaba el verde de los bosques de Sotoba y de los ojos de Rit-chan. Amaba el azul del cielo despejado y de la inocencia de las personas; y el rojo que surgía cuando Natsuno y él estaban juntos.

Tohru amaba toda la gama de colores que envolvían cada segundo de su pasado y presente. Pero recordó, aquella noche en medio del dolor que le provocaba la estaca clavada en su pecho, que el naranja era su color favorito.

Y lo sintió así hasta los últimos segundos. Porque el naranja de las vivas llamas que amenazaban con consumirle en aquel incendio que devoraba Yamairi eran terribles y le atemorizaban. Pero su última visión, Natsuno allí, de pie, observándole con amor en medio de aquel naranja, que lo absorbía todo, era lo único que necesitaba para perderle el miedo a la muerte.

Porque Natsuno no estaba muerto como había creído, Natsuno no le odiaba como había creído. Natsuno, su Natsuno, estaba allí, de pie, observándole.

—Te amo Tohru-chan—. Susurró en medio del caos que reinaba en el área —Con esto termina todo, sólo un poco más—. Le había dicho antes de robarle un ultimo beso a sus helados labios y desaparecer en la protección de la noche.

Y Tohru había cerrado los ojos, por fin en paz. Se había resignado a ser tomado en brazos de la muerte, en la espera de su amado Natsuno.

Y lo último que se había llevado con él, a lo que creyó era la negra eternidad, había sido el resplandor naranja de las llamas, que poco a poco, lo consumían todo.


Continúa...


Perdón la hora, tenía intención de subirla tempranito, pero la tarea me amarga la vida xD.

Bueno, notaran que el uso del color es bastante parecido a la anterior viñeta. En este caso, si hace mas referencia al color como tal.

Por otro lado, han de notar que aqui Tohru estaba seguro que moriría en el incendio. De hecho se había resignado. Pero todos sabemos que no fue así al final.

En fin, espero que les haya ayudado a pasar el rato. La siguiente vuelve al ruedo, también notaran el cambio en la forma de manejar el color. Natsuno vuelve al ataquee~

Respondiendo a sus comentarios:

Ame winner: El punto era ser repetitiva en el color. Reconozco que al final me pareció un poco antiestético, pero era la forma en la que me gustaba la viñeta. Manejar varios significados con la misma palabra. Espero esta no te haya mareado tanto hehe. Bueno, hasta ahora te toca el primer lugar en review, pero uno nunca sabe xDD. Gracias por seguir leyendo y comentar!

Diiana: A mi tambien me gusta bastante el rojo, pero mi favorito no es. En todo caso, me alegra que te haya gustado. Espero esta no te defraude. Gracias por seguir leyendo y comentar!

Y pues, nos leemos en Amarillo.