Debo decirlo, costó un montón terminar el capítulo, cerrar el semestre jamás fue tan difícil y en mi corto tiempo pensaba en las miles de ideas para la historia y no podía escribirla por falta de tiempo. De todas formas, aquí estoy y agradezco infinitamente sus comentarios que ni siquiera pude responder pero que en serio me alegraron muchísimo e insisto en mencionar.
Sin más ya que he tardado un montón en subir el capítulo, espero lo disfruten.
Capítulo 8
Dolor. Maldito e insoportable dolor ¿Podré despertar algún día sin sentir algún dolor de cualquier tipo? Estúpido Thor, desde que llegó me ha jodido la existencia de todas las formas posibles, sino me duele el puto pecho, es mi cabeza de tanto pensar. Desde siempre dándome la lata y ahora que regresa pareciera que une fuerzas. ¿Qué tenía pensado ayer? ¡Sí, eso! ¡Tirarle agua! Aunque ahora se me antoja un poco de laxante en su comida o cortarle esos ricitos rubios mientras duerme. Ow, duele ¿qué carajos pasó anoche? ¿Me dio de golpes o algo? Las caderas me duelen como si… Y por donde inició el pensamiento se desvaneció seguido de una oleada de infinitas imágenes sobre la razón de su mal.
Las mejillas le palidecieron y de sus labios escapó un jadeo. Al dolor tomó lugar la culpa, podía respirarlo en el aire, en sus movimientos intentando salir de la cama por dónde firmemente era apresado por la cadera.
Tranquilo, no es tu culpa, son cosas que pasan, tú te has equivocado un montón de veces, ésta es una más de esas veces, se decía al borde del colapso, como respuesta la imagen de aquel beso entregándose plenamente el uno al otro sólo empeoraba las cosas, ¿qué carajos me poseyó anoche? Arghh… ya sé perfectamente qué fue lo que me poseyó tan bien anoche… Argh…Pues nada… uno se mantiene durante toda su vida luchando por no caer ante la tentación y tomó exactamente dos segundos después de un beso caer en sus musculosos… y fuertes… brazos que… Argh… ¿Por qué? ¿Por qué me tenía que pasar esto? Yo era feliz… Ok… no feliz "FELIZ" pero estaba tranquilo con la certeza de que jamás sería correspondido y así estaba bien ¡pero ahora qué!
Con cuidado se dejó caer sintiendo que las piernas le temblaban, para rematar Thor dormía con la sonrisa más grande del mundo, era inaudito. Hacía siete días no era capaz de decir palabra y menos sonreír ahora era la persona más dichosa del universo.
Aunque debo admitirlo de que lo consolé… ¡y cómo lo hice!… ¡vaya manera de consolarlo! ¡Soy un imbécil!
Decidido se encerró en el baño duchándose con el agua congelante como un castigo por ser tan bruto. Por breves momentos intentó auto convencerse que todo se trataba de un morboso juego mental producto del estrés que significaba el divorcio de Thor, había sido un día lleno de tensión sexual para él y su cabeza necesitó de un desahogo momentáneo. Sí, eso era lo más lógico, a lo mejor Thor se desnudó en la noche porque tenía calor o algo, seguro que el dolor de caderas y cuerpo en general fue producto de un agotamiento físico.
Fue una lástima que sus tristes convencimientos se derrumbasen al sentir cómo algo frío recorría su pierna descubriendo con sorpresa la semilla de su hermano abandonando su interior. Un chillido de incredulidad le arrancó lo que le quedaba de calma. Ya no había forma de seguir negándolo. Ni siquiera tuvieron tiempo para limpiarse luego de "ESO". Lo peor es que debía admitir que no lo había hecho tan apasionado con alguien desde la universidad y jamás se había sentido ni la mitad de bien de lo que se sintió la noche pasada. Se odiaba por aceptarlo y más porque algo muy profundo en su interior se removiera en orgullo.
Abandonando sus cavilaciones se encontró otra vez con la imagen de su burlador durmiendo con el cabello revuelto y su tonta sonrisa. Aún no tenía respuesta para lo sucedido.
Se llevó una mano al cabello húmedo plantándose al espejo de cuerpo entero en un rincón apartado de la habitación; la bata de baño no podía ocultar las marcas de besos en su cuello, su piel a diferencia de su cabeza parecía iluminada exceptuando aquellos labios de un tono pálido azulado debido a la ducha, odiaba a su cuerpo por demostrarle lo bien que "ESO" le había hecho. No era capaz de pensarlo, menos de pronunciarlo ¿con qué cara lo miraría?
Sacó un par de prendas para huir a la habitación de invitados, no quería cambiarse frente al mayor, una parte de su instinto le decía que era hora de huir y que pasearse con una bata de baño frente a las narices de Thor en una habitación cerrada era como la caperucita diciendo Señor lobo, soy apetitosa pero no me coma.
-¿Huyendo otra vez?- Congelado, así se sintió al verlo aferrando su muñeca, el contacto le descargó una corriente que se propagó por el resto de su no hubiese estado tan sorprendido habría jurado que le leyó el pensamiento ¿Por favor Thor no me comas?
-No quería despertarte- susurró apartando la mirada.
-Eso está claro- ¿Era su idea o su hermano se había vuelto más perspicaz? ¿Sería el trabajo como policía el que agudizó sus sentidos? Loki le devolvió la mirada entre boquiabierto y avergonzado, tras unos segundo Thor le soltó –Puedes vestirte aquí, yo también necesito una ducha-
Señor Lobo no me coma pensó nuevamente al notar cómo se paraba a su lado y olía su cabello, el moreno apenas y respiró. La palabra incredulidad se quedaba corta para lo que estaba sintiendo, ese hombre a su lado literalmente se lo estaba comiendo con la mirada, ni hablar de culpabilidad o desconcierto, por cómo su sonrisa se ensanchó al descubrirse observado supo que no se arrepentía ni un poco.
-Loki…- pero el aludido prefirió cortarle, necesitaba evitar esa conversación al menos por un par de horas.
-Apestas, toma la ducha de una vez, capaz y hasta reconectas las dos neuronas que te quedan- Thor bufó divertido negando con la cabeza sin despegarse en demasía de su lado.
-Ya…-contestó burlón –Sólo porque me lo exiges tan amablemente prometo hacer el intento- recomponiendo su rumbo abrió la puerta del baño sin antes asegurarse de que el pobre pelinegro siguiera estático a la espera de perderlo de vista –Loki quiero waffles, creo que los merezco ¿no?- pero el menor fue incapaz de modular, de merecer vaya que si se merecía varias cosas pero aun no sabía del todo si de forma apasionada, a golpes o echándolo a patadas. Todas las opciones sonaban igual de bien, todas menos cocinarle como premio. Para cuando comprendió que se estaba riendo de él, volvió a tomar la palabra -¿No me gritarás? ¿Acaso fue suficiente con anoche?- Y el muy bastardo cerró la puerta de golpe.
Tal vez ese era su propósito, espabilar al idiotizado Loki que seguía como una piedra en el centro de la habitación, intentando comprender sus palabras y cómo su mundo estaba perdiendo el norte.
Tardó unos largos cinco minutos en arrastrarse contra las sabanas, oliendo el almizcle de sus propios cuerpos en un acto que rememoraría por siempre. Ahora ni siquiera sabía si quitarlas para lavarlas borrando toda prueba fehaciente de lo ocurrido o guardarlas por la eternidad, quería darse de cabezazos por los estúpidos pensamientos. Lo menos que importaba en aquel minuto eran las sabanas y sus anhelos ilógicos.
-Thor- susurró frunciendo el entrecejo, como si ese nombre fuera su mantra para calmarse. Clara idiotez teniendo en cuenta que su dueño era el responsable de todos sus problemas.
El aroma a café negro inundaba sus sentidos, necesitaba de algo amargo para no vomitar arcoíris y derrochar en locura, porque honestamente ganas no le faltaban de bailar dando saltitos de emoción y llamar a cada uno de sus conocidos para anunciarles que su hermano le pertenecía, la otra parte que le golpeaba las sienes estaba enloquecida por lanzarle de la ventana, darse de cabezazo y rogar perdón a sus padres. La última y pequeña parte aún seguía incrédula y sin el peso de lo ocurrido, esperando que todo tratara de un malentendido. Así de complicados eran sus sentimientos.
Cuando Thor se presentó sin camiseta ya sus emociones no podrían estar más desbocadas.
-¿no tienes vergüenza?- gesticuló tras la taza de café que luchaba por pasar sin atragantarse, mucho más le costó no recorrerlo con la mirada.
-¿Por?- decía el rubio con esa sonrisa idiota sentándose en el comedor rascándose un hombro con ligereza. Era la comodidad y calma en persona. Loki bufó por lo bajo –Es un país libre, y hace calor-
-Y quieres romper mis nervios- negaba con la cabeza en busca de otra taza limpia, el sonido lechoso del café decantándose en la taza le relajó los hombros.
-¿Eso significa que te pongo nervioso?- el menor volvió a bufar dejando el tazón a escasos centímetros de distancia del otro.
-Eso significa que eres un bastardo egoísta sin respeto al espacio personal-Thor lanzó una larga carcajada.
-Has despertado algo huraño, hermano- susurró divertido tragando de un solo sorbo el amargo liquido -¡qué asco!- chilló pasándose el dorso de la mano por la lengua mientras cerraba los ojos, Loki sonrió algo agradecido de verlo sufrir un poco –¿qué es esta porquería?-
-Café negro- masculló el menor con una sonrisa burlona.
-¿Es ésta tu venganza?- preguntó el rubio levantándose hasta el refrigerador en busca de cualquier cosa que mejorara el sabor de boca.
-¿Venganza?- inquirió el menor a su espalda -si sientes que eso te mereces…- Thor le devolvió la mirada en una cargada de ansiedad.
-Dime tú- Y por como lo dijo, Loki estaba seguro que empezarían una pelea, era cosa de contar, tres, dos, uno… -Loki-
Ya viene, grita lo que quieras Thor, necesito una pelea contigo de una vez y aclarar esta ridícula situación.
-En serio quería waffles- el menor le fulminó con la mirada perdiendo la convicción de sus pensamientos, de todas maneras no era tan importante el que la noche pasada lo hubieran hecho de forma salvaje y entregada, no importaba para nada su dolor de caderas, menos la creciente tensión en el ambiente. Al carajo sus instintos que ya empezaban a dominarle y estaba seguro que se le escapaba algo importante…
¡El divorcio! Y yo creyendo todo el tiempo que Thor era el estúpido.
-Waffles…- susurró distraído –waffles… dices…- un silencio largo se mantuvo entre ellos dos. No había una forma de hacerlo fácil, eran demasiadas mentiras y sentimientos reprimidos como para hablarlo como si se tratara del clima.
-¿Qué tal si salimos a comer? Supongo que aquí también los hacen ¿no?- Loki saltó desde su lugar sorprendido por la invitación.
-Tú quieres… ¿salir?-
-Claro, no soporto esta tensión, hermano- por cómo se encogió, Loki pudo apreciar su quijada apretada a pesar de su aparente calma, una ola de alivio arrasó con sus nervios, al menos Thor también estaba asustado por el paso que dieron juntos.
-OK- susurró el rubio con una mueca de cansancio en la cara –esto fue una mala idea y que me mires como si quisieras apuñalarme con ese tenedor no ayuda- Loki relajó el gesto por inercia.
-No sé de qué hablas- dijo el menor jugueteando con el arma homicida. Por supuesto que sabía de qué hablaba.
Su complejo de departamentos estaba muy cerca del South Bank, a unas tres cuadras de distancia para ser exactos por lo que el paseo había transcurrido por sus principales atracciones aledañas; el London Eye, el Globe Theatre y el Tate Modern. Todo el camino se mantuvo en silencio aparte de unos breves comentarios y un par de expresiones de asombro por parte del mayor. Al encontrar un café, entraron desganados y exigieron el tan ansiado desayuno, era una lástima que a medida que trascurrían los minutos el ambiente se cargaba de más y más tensión al borde de hacerlo irrespirable, a ninguno de los dos se le habría pasado por la cabeza que por los hechos esa era su primera cita y además primera vez desde que Thor ponía un pie fuera del apartamento.
-Ya sabes de qué hablo, Loki- con un suspiro dejó el plato a medio comer –Todo ha sido incómodo, el paseo, la comida- sus labios formaron un mohín –incluso al despertar –el pelinegro se encogió de hombros –Deja de comportarte como un niño y hazme frente– el susodicho parpadeó varias veces buscando una forma entre hablar y no hacerlo -¿Es porque no te ha gustado? Por cómo te dormiste con esa sonrisa gigante creí que…-el menor enarcó una ceja.
-¿Cómo dices?-su expresión no tenía precio, estaba incrédulo de que Thor estuviera nervioso por su calidad como semental en la cama y no por el otro pequeño y diminuto problema que les aquejaba.
-Ya sabes, ayer fue todo y pasión, creí que lo disfrutaste pero en cuanto desperté estabas luchando por levantarte como si te diera la corriente- Thor siempre será el más idiota, pensó en un largo suspiro – ¡Puedo hacerlo mucho mejor, es sólo que estaba muy ansioso eso es todo!- chilló apretando los nudillos, Loki giraba la cabeza avergonzadísimo de que el resto de los comensales hubiesen puesto toda su atención en ellos, vaya tema de conversación en un café. –Todos estos años creía que era una locura tener estos pensamientos y ahora que sé que es algo posible no pude soportarlo- a lo que añadió en un gritito -¡pero si no te gusta podemos cambiar! Puedo ser el de abajo ¿es eso? ¿Tú querías a mí…?- El pánico movió por inercia sus manos sobre los labios del idiota y gritar.
-¡NO!- su respiración estaba por las nubes y faltó poco para salir corriendo en indignación –no se trata de eso- dijo casi en un susurro.
La escena era digna de fotografiarla, sus mejillas encendidas por el esfuerzo de mantenerse firme aferrando afanosamente esos labios que sólo mascullaban sandeces, la mirada ardiente llena de sorpresa y agrado recorriéndole en busca de respuestas. Todo era idílico.
-¿Entonces te ha gustado?- Loki tembló bajo esa pregunta ¿qué si le había gustado, decía? era con lo que había soñado y anhelado durante toda su existencia y no sólo había superado sus expectativas, ahora quería más, necesitaba de fundirse en Thor cada cinco segundos, el maldito había liberado a un monstruo y preguntaba si le gustó ¡Mierda! ¡Sí!.
Con un repetido y afanoso asentimiento de cabeza en respuesta, Thor resopló eliminando cualquier tensión existente.
-déjame ver si entiendo- susurró despatarrándose contra la silla ante la estúpida expresión de su acompañante –Estabas preocupado por ser bueno en la cama-
-¡No lo digas como si fuera nada!- mascullaba el otro compartiendo el rojo de sus mejillas con el pelinegro.
-¿No hay nada más importante para ti? ¿Que seamos hermanos, tal vez?- el rubio se encogió de hombros. –Thor esto está muy mal- pero el aludido le acarició la mejilla en respuesta.
-¿Y eso debería importarnos por…?- Era obvio que no habría caso hacerle entrar en razón, cuando a Thor se le metía algo en la cabeza no había quien lo hiciera entender, tal vez en los próximos veinte años cambiara un poco de parecer -sólo un poco-.
Loki suspiró con pesar completamente derrotado, sus fuerzas habían sido drenadas la noche anterior, no existía plan ni movimiento de antelación, por primera vez en su vida alguien fue capaz de adelantarse a su juego y salir vencedor.
-Tus amigos, nuestros padres, tu familia- el sonido era un ruego, un hilillo coherente de lo que le quedaba de escusas para no regresar a sus brazos, por un segundo los ojos aguamarina centellaron en sorpresa como si no lo hubiese considerado, fue a eso a lo que el menor se aferró para seguir –Piensa en madre, el dolor que le causaremos por una locura hormonal-
Thor gruñó por lo bajo soltando su agarre, al buscar su mirada el pelinegro sólo pudo ver enojo.
-¿Locura hormonal? ¿Eso es lo que ha sido para ti?-
-¿Qué otra cosa puede ser?- susurró con la voz rota. El rubio volvió a alzar la mano para rozar con las yemas de los dedos esos delgados labios rosáceos.
-Te estremeces con tan sólo sentirme cerca, tiemblas bajo mis brazos, ruegas mi nombre, si quieres llamarlo locura hormonal bien por ti, yo lo diré por lo que es- levantándose de improviso lanzó un par de billetes en la mesa dispuesto a largarse, patidifuso el menor le siguió por acto reflejo, la manaza que hacía unos segundos le acarició aferraba fuertemente su muñeca para arrastrarlo fuera.
-Thor, espera ¿dónde crees que vamos?- el mayor no parecía interesado en contestar encaminándole por las serpenteantes calles. Las zancadas de Thor no se comparaban a los elegantes pasos que daba Loki intentando seguirle, su muñeca firmemente aferrada por el fuerte agarre de aquel vikingo le hacía sentir como los neandertales. Sin embargo, por más que la lógica le dijera que eso era estúpido, que debía detenerse y no dejarse arrastrar le siguió sin decir palabra.
Parando lentamente con la vista del Támesis a su izquierda, Thor le miró. Era un juego de luces entre los débiles rayos de sol luchando con las nubes los que parecían iluminarlo aún más, sus ojos brillaban con fuerza, con una creciente calma y lo mismo que vio aquella noche, una total entrega. Loki no quería verlo, era demasiado doloroso y complicado, tal vez en otro tiempo, en otra situación. Soltando su brazo de a poco trazó un recorrido hasta la mejilla con las marcas del arañazo que él mismo le propino entre sueños, acariciándola lento, sin importarle llamar la atención del escaso público que transitaba a su alrededor.
-Todo estará bien… porque estamos juntos - susurró moviendo el pulgar sobre aquellas finas líneas. Si tenía intenciones de resistir se le derritieron en el acto –permíteme ser egoísta esta vez– susurró posando su otra mano rodeándole el mentón para que se enfrentara a toda su honestidad –y déjame pedirte que sólo pienses en mi- sus labios formaron una sonrisa triste –el resto no importa ¿sí?- Loki cerró los ojos con fuerza queriendo borrar el hechizo de esas palabras pero su cerebro parecía estar en su contra por que la imagen de aquella cara rogándole no se le iba, con precipitación asintió varias veces sin abrir los ojos aún. El ser abrazado contra aquel cálido pecho no ayudaba a querer ver esa irreal escena.
Se habían quedado largo rato allí, mirando el Támesis seguir su curso, esperando que con eso, sus sentimientos se pusieron en orden al menos por unos minutos. Loki le dio una mirada al rubio que parecía feliz nuevamente. Era tan atractivo que costaba mirarlo y agregándole sus últimas palabras estaba como para ponerle un listón y agradecer a santa por tan maravilloso obsequio.
-Aun no me lo creo– susurró interrumpiendo el silencioso momento –que esto sea real es… increíble- el aludido dio un saltito de sorpresa para luego asentir –he estado toda la mañana diciéndome que es un sueño o una pesadilla-
-dejémoslo en sueño-
-Y ahora que ya la realidad me da bofetadas no sé qué hacer ¡tú me jodes los planes por completo! ¿Cómo es que alguien tan tonto me pone en jaque de esta forma? No es natural- la risotada de Thor atrajo la vista de los curiosos por breves segundos además de la creciente vergüenza del menor.
-Ya sabes, es mi encanto natural, fui irresistible- lo peor es que no sabía lo bien que le había acertado mas Loki prefirió no ahondar en ese punto, no permitiría que el imbécil de Thor tomara ventaja de sus sentimientos, más de lo que había hecho ya.
-Thor, yo…estoy enojado conmigo por no poder mentirte, siento que te traicioné- el rubio bufó ante la confesión pero le permitió continuar –Y de paso también a padre, quien depositó toda su confianza en mí. He roto la promesa que me hice de protegerte. Prácticamente te he corrompido-
-No soy un niño ¿sabes?– masculló el rubio –Decir que me corrompiste es…-
-Cierto- le cortó Loki comenzando a caminar de regreso a casa, ésta vez sin apuro ni la asfixiante tensión en el ambiente –Pero eso no cambia el hecho de que no debí dar este paso. Menos en las circunstancias en las que estamos– Thor le seguía, acordando su paso al de Loki –Darte más preocupaciones es…-
-Maravilloso- le interrumpió el rubio deslizando sus dedos hasta aquella fría mano –No te mentí cuando dije que eres lo único real en mi vida, Loki- el menor quiso pasar desapercibido el ligero estremecimiento por tal frase –Siento que por primera vez puedo comprender lo que pasa a mi alrededor y lo estúpido que fui– Rió sin ganas –Antes sólo podía verte como un bastardo cruel y egoísta que sólo pensaba en sí mismo ¿Quién diría que era yo el único con esa descripción?-
-Nada de eso- susurró Loki sintiéndole la piel arder por donde sus manos se encontraban.
-Pero ahora, mirando hacia atrás sólo puedo ver tu expresión de dolor gritándome, rogando que entendiera, que estaba en un error, protegiéndome incluso de tus sentimientos- negó con la cabeza en desaprobación. Loki por inercia se mordió los labios, sin creerse lo que oía -¿Cuándo maduraste tanto, eh? ¿Cuándo tomaste mi lugar y te transformaste en el hermano sobreprotector? Incluso hiciste las paces con papá- Loki se encogió de hombros.
-El viejo tenía razón, yo sólo quería atención, desquitarme con él era estúpido. Además cuando se enteró de mi sexualidad, le dio igual. La imagen de él echándome a patadas de casa con toda su ira sólo eran tonterías mías- Thor rió.
-¿echarte a patadas? Nuestros padres te extrañan tanto como yo, Loki- el menor esbozó una sonrisa cálida.
Caminaron en silencio unos largos minutos disfrutando de la compañía del otro, admirando la belleza grisácea del paisaje inglés almizclada en un dulce aroma a pasteles. Por momentos el moreno se obligaba a recordarse que no estaba soñando y que por primera vez no debía huir, era una sensación nueva muy cálida tanto como el tacto de sus manos al encontrarse.
Su hermano sonreía de una forma tan genuina que esa sensación de vértigo e irrealidad se esfumaba y todo lo que pesaba en su cabeza perdía validez, en el fondo sabía que un centenar de problemas les esperaban a la vuelta de la esquina pero simplemente ya no le importaba.
Thor le pertenecía.
Podía aprovecharse de su condición, es más, Thor daba su consentimiento.
Toda culpa podía ser expiada.
Sus sentimientos no le repugnaban.
Aquel acto desenfrenado de la noche pasada era correcto y podría repetirse.
Jane ya no estaba como obstáculo.
Por inercia sus labios se curvaron llenos de burla y victoria. Aferrando la camisa del rubio lo acercó aun caminando para besarle fugazmente, el gesto fue tan osado que Thor se llevó una mano a los labios por inercia, el triunfo era obvio.
-Te advertí lo suficiente- le dijo comenzando a caminar dejándole atrás –no te atrevas a quejarte, luego- Thor asintió atontado y fascinado al mismo tiempo.
Loki se sentía de regreso.
