Capítulo 8: Demasiado tarde.

El auto se detuvo bruscamente frente al gran hotel, llamando la atención de todas las personas que se encontraban cerca de la entrada del edificio, curiosos de admirar al dueño de un deportivo negro último modelo. Kaoru, quien había sentido la repentina sacudida del cerebro dentro de su cráneo, le reprochó a Butch su infantil forma de conducir con una mirada asesina. Jade resopló el flequillo azabache que resbaló rebelde sobre su frente, intentando no volverse la asesina de su amado..."Padre".

Al parecer Jade había resultado ser la más callada de las tres y al mismo tiempo la más fría e introvertida, nada parecida a ambos padres. Ella no temió enfrentarse contra Brick en una guerra de miradas pues le devolvió el gesto y al final soltó un suspiro burlón, acción que hizo enfurecer al líder de los Rowdys.

- Típico de un narcisista que carece de neuronas.

Butch apretó los dientes ofendido aunque lo ocultó con una sonrisa de lado.

- Kaoru, ¿le permites a tú hija que te ofenda así?

La nombrada, distraída buscando algo debajo del asiento, no contestó de manera inmediata. Butch clavó su verdosa mirada sobre ella, curioso. Unos segundos después la observó sacar su teléfono táctil de la abertura entre el asiento y la puerta del copiloto, de seguro ahí había terminado al frenar precipitadamente. Lo desbloqueó rápidamente iluminándole las esmeraldas al leer el mensaje que le había llegado, sonrió emotiva y eso de alguna manera le molestó. Intentó disimularlo apretando el volante con fuerza pero sencillamente sentía la sangre hervir dentro de sus venas de sólo pensar en el causante de aquella gran sonrisa, poco común en ella. Él jamás había logrado hacerla sonreír tan efusiva, sólo muecas burlonas...

- Lo que digas, Butch.

Lo ignoró olímpicamente y bajó del transporte sin mirar atrás, entregada completamente a la persona al otro lado de la pantalla de ese dispositivo móvil infernal. Se alejó del vehículo con la misma seguridad que siempre la caracterizó, mostrando sus delgadas y torneadas piernas con ese diminuto short de mezclilla demasiado corto para su gusto aunque la blusa de tirantes verde limón pegado al cuerpo le hacía resaltar los perfectamente formados y voluptuosos...

Escuchó la cantarina risa burlona de Jade en el asiento de atrás, interrumpiendo sus pervertidos pensamientos, y se masajeó el cuello notoriamente frustrado.

- Papi... - burló.

- ¿Qué? - gruñó.

Ella silenció unos segundos antes de volver a hablar, pero lo que a Butch le sorprendió fue el tierno gesto hacia él.

- Todo a su tiempo - y le dio un pequeño beso en la mejilla.

Por el espejo retrovisor, la observó con las mejillas sonrojadas, obviamente avergonzada de la acción anterior sabiendo de sobra que ella era un témpano de hielo. Sonrió agradecido, días atrás había comenzado a congeniar con ella. Bajaron del vehículo al mismo tiempo y Butch, como todo conquistador, entrelazó los dedos con los de Jade. Raramente parecían una linda pareja de adolescentes, dispuestos a disfrutar de sus vacaciones de verano. Entregó las llaves al valet parking e indicó que le llevaran las maletas a la habitación en la que se hospedaría. Segundos después llegaron Brick y Boomer, en sus respectivos deportivos: rojo quemado y azul cobalto.

Resulta que el Alcalde les había dado permiso para usar una de sus cabañas pero las "mocosas", como él les había comenzado a llamar de cariño, lo habían convencido de dejarlos hospedarse en su hotel playero a las afueras de la ciudad. Los autos se los habían prestado también, el Alcalde pensó que sería un genial detalle para adolescentes como ellos, inesperadamente el hombre se había puesto a hablar como cotorro de sus años de juventud, anécdotas que nadie se tomó la molestia de escuchar. Cerró los ojos aspirando fuertemente el aire salado de la cercana playa, se fascinó silenciosamente con el suave atardecer del día, guardando celosamente los rayos de sol con cada segundo que pasaba. Esa calidez le recordó al abrazo de Kaoru sobre la torre, ese día su corazón se había acelerado de una manera que nunca antes lo había hecho y eso, sorprendido internamente, lo asustó.

Jade ahogó un gritito de sorpresa y siguió la dirección de su mirada encontrándose con un chico un par de años mayor que él, tal vez diecinueve o veinte años. Era rubio, de ojos azules y cuerpo de supermodelo, con una sonrisa endemoniadamente encantadora y digno de un conquistador, dentadura perfectamente blanca, músculos ligeramente marcados en brazos, piernas, abdomen y a través de la playera blanca se le marcaba la V del vientre. Jade entrecerró los ojos sobre él, estudiándolo, aunque no parecía el tipo de mirada de una adolescente calificando el aspecto del sexo opuesto, parecía más... Una mirada acusadora e irritada.

- Discúlpame.

La tomó del brazo obstaculizando su retirada, parecía bastante molesta, un cambio de humor que aunque ya le parecía normal era bastante extraño teniendo en cuenta que sólo había visto a ese oxigenado.

- ¿Quién es él?

- Luego hablamos.

Se soltó bruscamente y antes de que pudiera correr hacia ella, Brick le palmeó la espalda.

- ¿Qué le sucedió?

Lo fulminó con la mirada, se apartó enojado y caminó imponente a la entrada del hotel para registrarse. Ya luego investigaría quién era ese tipo, por ahora descansaría, le palpitaba la cabeza y de seguro no era por el maldito calor, esas dos lograrían que se le quemara el cerebro y muriera de un derrame cerebral.


Los tres Rowdys cerraron la habitación detrás de ellos al mismo tiempo y se vieron confundidos durante unos segundos, Brick fue el primero en abrir la boca para disipar la rara atmósfera que se había formado desde horas atrás pero Cristal lo interrumpió...

- Papá, las chicas ya estamos listas.

- ¿Listas? - Brick dirigió una mirada interrogativa a su hermano -. ¿Listas para qué?

Boomer no tuvo tiempo de responder pues Cristal se le adelantó, interrumpiéndolo.

- Las chicas vamos a la playa por si quieren ir.

Esa niña en serio no tiene modales... Pensaron los tres, aunque Boomer se sintió culpable.

No espero respuesta alguna por parte de ellos y literalmente voló de regreso por donde había llegado. Caminaron juntos, despreocupados, sin decir nada como era costumbre entre ellos. Ninguno había hablado de sus relaciones con las chicas, tanto futuras esposas como hijas, eran de pocas palabras entre sí. Brick afiló la mirada, Butch sonrió galantemente como ya era costumbre y Boomer se mantuvo inexpresivo a pesar de ser el más sensible de los tres. Cada paso que daban, era una mirada de curiosidad que se ganaban, los tres eran realmente atractivos y ellos lo sabían perfectamente bien pero no les importaba. De qué servía ser bien parecidos si eran la burla - la basura - de la ciudad de Tokio.

Se detuvieron unos metros antes de llegar al mar y con la mirada buscaron disimuladamente a las seis chicas. Boomer se sonrojó fuertemente al ubicarlas del lado izquierdo, disfrutando de deliciosas bebidas naturales. Corrió en dirección a su novia quien al enfocarlo le sonrió tímidamente. Se despidió de las demás con un gesto de mano elegante y esperó a que Boomer llegara junto a ella para luego tomarlo de la mano y caminar juntos hacia un punto incierto de la playa.

Decidieron acercarse lentamente pero al llegar junto a ellas no les dirigieron la palabra. Butch se colocó unos auriculares mientras dejaba caer el cuerpo sobre la fina arena con los brazos detrás de la cabeza y los ojos cerrados. Brick lo imitó disfrutando de la bella melodía que componía el mar con el choque de las olas y como éstas arrastraban todo a su paso.

- ¡Mamá! - Rubí había elevado el tono de voz sorprendida aunque de alguna manera decepcionada -. ¡Tienes los pechos más grandes que yo!

Las mejillas de Brick enrojecieron de sólo imaginarlo, realmente no había tomado en cuenta aquello cuando llegó, que la líder rosa estaría en bikini. A un lado escuchó la risa burlona de su hermano, de los tres era el más calmado y el que menos rompía en estruendosas carcajadas así que no se le hizo raro lo débil que se había escuchado el gesto aunque si lo encontró molesto.

- Pensé que estabas escuchando música.

- No, simplemente no quería intercambiar palabras contigo - explicó con voz ronca e irritada, sin dignarse a abrir los ojos -, justo como ahora.

Por el rabillo del ojo se permitió admirar a la líder de las PPGZ y el sonrojo aumentó desde sus mejillas angulosas hasta las orejas bronceadas. El bikini era muy sexy a su - humilde - opinión: de un rojo apagado, uno de sus tonos de color favorito. La parte de abajo dejaba al descubierto desde el vientre plano hasta las piernas largas y torneadas; la parte de arriba revelaba más dejando a la vista sus bien desarrollados senos inocentes de cualquier tacto masculino. Tragó saliva dolorosamente, ella siempre le hacía perder la compostura pero en ese momento era capaz de perder la cordura de sólo recorrerla con la mirada de cabeza a pies, imaginando qué se sentiría tocar cada una de sus sensuales curvas. Desvió la mirada y volvió a cerrar los ojos nuevamente, dispuesto a despejar su mente de escenas... Sonrió de lado, pervertidos pensamientos con el hermoso cuerpo de la pelirroja lo abordaban en ese momento.

- Hola, nenas - llegó un joven muy apuesto junto a ellas, de cuerpo delgado y bronceado, castaño y de ojos oscuros -. ¿Por qué tan solas?

- No estamos solas - Cristal sonrió amable -, nos acompañan nuestros papás.

- Oh, que lindas - habló uno de los dos acompañantes del primero, él era más grueso y de músculos marcados con la pinta de ser el hijo consentido de mami y papi, el cabello teñido de un rubio pálido y ojos de un hermoso gris -. ¿Qué les parece portarse mal por un día y acompañarnos con un poco de diversión?

- ¿Qué clase de diversión? - Rubí parecía entusiasmada con la idea.

- Diversión que disfrutarán - respondió el castaño con una mirada coqueta.

- Hola, me llamo Ádam, ¿y tú? - el tercero parecía más extrovertido con el cabello oscuro y ojos del mismo color combinando con la sonrisa maliciosa de lado, él era extranjero a diferencia de los otros dos. Jade afiló la mirada sobre él, desafiándolo a seguir dirigiéndole la palabra. Éste retrocedió confundido y se dirigió a Kaoru -. ¿Ella siempre es así?

Ella subió los hombros indiferente.

- Cuando no le gusta que la molesten.

- ¿Y tú?

- Me da igual.

- Te invito una refrescante bebida - ofreció, radiante de galantería.

A Kaoru le pareció que la blanca y perfecta dentadura era de estrella de cine pero ni se inmutó, tanto brillo en un hombre le quitaba autoridad.

- No gracias, iré al mar a nadar un rato.

Se levantó del lugar dejando a la vista su hermosa figura y Rubí la imitó. Momoko elevó una ceja confundida de la repentina acción de la pelirroja y pensó que tal vez estaba buscando llamar la atención de alguno de ellos. Luego Jade se irguió con un movimiento elegante y tranquilo.

- Las acompañamos - se ofrecieron los tres al mismo tiempo.

- Preferimos nadar solas - Rubí excusó con una encantadora voz -, no queremos causarles problemas.

Jade sonrió burlona e intentó abrirse paso para recorrer la playa a su gusto pero el joven de cabellera oscura se lo impidió tomándola fuertemente del brazo, algo que aunque no la sorprendió si la confundió lo suficiente como para fulminarlo con la mirada. Odiaba que la trataran como una frágil muñeca de porcelana, alguien ya lo había intentado y jamás dejaría que volviera a suceder, menos con un mundano como aquél.

- A mí nadie me desprecia - rugió con los dientes apretados.

- Demasiado tarde, ya hay alguien que lo hizo - Jade no se inmutó.

- Suéltala - ordenó Rubí a la defensiva, por sus primas era capaz de hacer lo que fuera necesario -, o de lo contrario...

- O de lo contrario qué cariño - el castaño la miró con actuada curiosidad -. ¿Tus papis vendrán?

- Será mejor que nos dejen tranquilas, por favor - Momoko tomó la palabra por primera vez -. No queremos que nadie salga herido...

Tuvo un recordatorio mental, Kaoru era capaz de dejarlos con uno que otro hueso roto si decidían acercarse más de la cuenta a cualquiera de ellas.

- ¿Eso es una amenaza? - burló el rubio.

- Es una advertencia.

El pelinegro soltó un risa irónica antes de girarse para ver de quién se trataba, la primer imagen que captó fue la de un puño impactar fuertemente contra su rostro logrando aflojar el agarre sobre el brazo de Jade. Rubí y Cristal soltaron un pequeño grito de sorpresa. Momoko, Kaoru y Jade, como ya era costumbre, presenciaron la escena sin inmutarse. Brick le había roto el tabique de la nariz con una fuerza mínima, Momoko lo supo porque con el poco tiempo que había convivido con él se había percatado de que tenía más potencial del que demostraba.

El afamado Ádam cayó al suelo de inmediato. A pesar de ser más grande que Brick, éste lo había tirado sin problema alguno sorprendiendo a Rubí. Sonrió imperceptiblemente, era agradable volver a ver ese lado de su padre, no como el que...

- ¿Es suficiente o quieren más?

Todos dirigieron la mirada a la tercera persona que osaba interrumpir la escena, a un lado de Jade, aunque ésta mostró un rostro sorprendido por primera vez desde que llegó con ellos. Cristal y Rubí sonrieron abiertamente antes de lanzar un grito agudo y lleno de emoción. Butch lo reconoció como el mismo oxigenado que había visto en la tarde que llegaron, por el que Jade se había inquietado.

- ¡Shiro!

- ¡¿Qué haces aquí?! - la voz de Jade, ligeramente nerviosa y cohibida, sonó brusca y amenazadora -. ¡Largo!

Tanto Kaoru como Butch se sorprendieron, no era normal que reaccionara de esa manera. Miraron de reojo al joven y luego regresaron la mirada entre ellos, una clara de señal de alerta.

- Es mejor que se vayan, no queremos problemas - insistió Momoko amablemente, con la mirada fija en Brick.

Si él decidía que ellos no merecían piedad, era capaz de dejarlos más muertos que vivos sobre la cama de un hospital de mala calidad. A veces podía ser bastante tosco si lo molestaban y de alguna manera, le agradaba saber que podía ser un chico malo pero sexy. Era un poco desconcertante pensar eso sobre él aunque no podía evitarlo. Hasta hace poco, no conocía de sus propios gustos por chicos malos y eso era alarmante, teniendo en cuenta que ella era la heroína líder de las Powerpuff Girls Z.

- No nena, esto ya es personal - susurró mientras intentaba detener la hemorragia nasal -. Los reto a una pelea, el que gane se queda con las chicas.

- Eso es muy infantil - siseó Kaoru.

- Anda hombre, no queremos problemas - intentó calmar Butch que hasta el momento había guardado silencio.

Cruzó los brazos dejando a la vista los músculos marcados pero cuando el de la nariz rota se irguió con ayuda de sus amigos, dio un paso al frente dispuesto a interceptar cualquier golpe. Brick se mantuvo inexpresivo y Momoko intensificó la mirada sobre él, intentando descifrar si el ego dejaría que aceptara tan asquerosa pelea.

- No - finalmente después de largos segundos en silencio, sorprendió a todos -. Ellas no son objetos y no me importaría desfigurarte el rostro para que entiendas el valor de una mujer.

Ella no pudo evitar sonreír.

- Brick... - susurró.

- No si antes te la desfiguro a ti - contraatacó antes de pasarse la mano por la nariz, limpiando la sangre que aún seguía saliendo de sus fosas nasales -. A mi nadie me...

Jade no lo dejó terminar su parloteo: frustrada, enojada y furiosa, apretó ágilmente una vena entre la cabeza y el cuello logrando desmayarlo en segundos. Elevó la mirada a los dos restantes, que se habían quedado al margen, y sin decir una sola palabra cargaron a su amigo y se retiraron con la cabeza baja.

Butch cruzó de nuevo los brazos sobre el pecho y fulminó a Shiro con la mirada, sin apartarla de él preguntó:

- ¿Están bien?

Todas asintieron con la cabeza.

- ¡Papa! - Rubí saltó emocionada -. Estuviste genial, sabía que mi padre no era como me habían contado.

- Rubí... - susurró Jade en advertencia.

- ¿Tú eres el señor Brick? - soltó sorprendido de encontrarse con el líder -. ¿El famoso Brick? ¿El tío Brick?

- Shiro, él será mi papá - afirmó Rubí con los ojos brillosos de la emoción -. ¿Verdad que es muy apuesto?

- Bueno... - se rascó la cabeza incómodo -. No estoy capacitado para calificarlo.

- ¿Y tú eres...? - Butch inexpresivo y celoso le indicó que se presentara.

- Oh - Cristal se emocionó -, él es Shiro...

- Hermano mayor de Cristal... - agregó Jade con voz cortante.

- Novio de Jade - finalizó Rubí con una gran sonrisa.

Kaoru sonrió, por el rabillo del ojo observó a Butch que había fruncido el ceño, claramente molesto por la última frase. Pensó en lo cálido que eran sus abrazos y se sonrojó, desvió la mirada apenada y siguió escuchando la conversación.

- No es mi novio - rezongó Jade.

- Ya - Rubí la codeó - , pero podría serlo.

- ¿Qué sucede aquí?

Todos clavaron la mirada en los recién llegados. Miyako con los labios y mejillas rojizas, el cabello alborotado y los ojos dilatados parecía exhausta aunque Boomer de igual manera, con la cabellera alborotada y varios chupetones en el cuello no la dejaba atrás.

Las chicas se sonrojaron.

- Quién diría que papá y mamá serían tan... - Shiro los miró de reojo, inexpresivo -. Apasionados.

- ¿Quién es él? - Boomer soltó un tono ácido.

- Es mi hermano mayor.

Ambos lo admiraron asombrados. Sólo se iban por un par de minutos y los recibían con la noticia de que había llegado el hijo mayor del futuro.

- Nunca mencionaste a un hermano - agregó Boomer.

- Dar información puede cambiar el futuro - intervino Jade con la mirada gélida y una mueca de fastidio -. ¿Qué haces aquí? Se supone que ustedes no llegarían hasta dentro de dos semanas.

- Aunque tú le mencionaste a tú papá de un futuro hijo - siseó Cristal, Jade la ignoró, Shiro ni preguntó.

- Me enviaron por ustedes, me ofrecí ya que soy el más... Flexible - Rubí, Jade y Cristal estuvieron de acuerdo con aquél comentario -. Si Raiko llega a venir saben que él podría ocasionar un desastre, Hiro es otro asunto, él podría... Castigarlas severamente.

Las tres sintieron un terrible escalofrío recorrerles todo el cuerpo. Hiro no era juego cuando se enojaba o cuando daba órdenes o lo desobedecían. Hiro era el hermano mayor de Rubí: imponente, duro, cruel, despiadado, frío. Todo lo contrario a Rubí, aunque ella era su debilidad más grande.

Cristal enfocó la mirada hacia el mar y abrió la boca y ojos sorprendida.

- Demasiado tarde - susurró pálida.


Gracias a angelsvampire29, Sweat Blueberry, violeta5006, Seiryu.001, pato262, Loc10000 y VaLoc10000.

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Neith15