Los últimos rayos se encontraban ocultándose detrás del horizonte de París, anunciando el momento de descansar para todas las personas en la ciudad, afligidas o no, con el incidente que había tenido lugar.
Pero desde que salía a patrullar en medio de la madrugada, Adrien agreste solía dormir cuando tenía horas libres de todo su trabajo, dormía apaciblemente, hasta que en medio de sus sueños apareció un recuerdo que tenía olvidado…
-Yo también pensé eso al principio, no me sentiría tan consternado si no fuera que, al salir, cuando me estaba cambiando la piyama, vi esto…
"¿desde cuándo las pesadillas te hieren físicamente?"
-No sé qué decir, pero lo conversaré con Ladybug. Quizás sea obra de algún villano que no hayamos notado antes.
Con esas últimas palabras haciendo eco en sus pensamientos, su espíritu regresó a la realidad… de un golpe.
-¡PLAGG! ¡ESTUVE CON LADYBUG Y NO LE DIJE NADA! ¡Pensé tanto en lo que me afectaba que le dieran mucha atención, que me olvidé que fue a mí quien pidió ayuda directamente!
El mencionado kwami se exaltó tanto por el repentino grito del rubio que se cayó de la cama, molesto por ser sacado así de su descanso comenzó a jalar los cabellos del modelo, mientras protestaba por queso.
- Oh cielos, ¿qué hago? – el rubio ignoró olímpicamente a la pequeña criatura, se paró de la cama y empezó a dar vueltas por la habitación. – debo encontrar a Ladybug, ella debe saber que hacer, pero mi oportunidad pasó… y ¿qué le diré a Nathaniel? Seré un mal héroe por esto.
-¿porque no lo visitas nuevamente y tratas de indagar si le pasó algo más? - Plagg dio un gran bostezo mientras decía esto-y como te di una buena idea, de paso podrías darme Camembert y disculparte.
-mmm tienes razón, hoy pasaron varias cosas. ¡Ya está! Le haré una visita nocturna hoy.
-No pienso ayudarte si no cumples mis exigencias.
Adrien suspiró, el queso que tanto amaba Plagg se había hecho un tanto difícil de encontrar los últimos días, algo muy extraño para París. Adrien estaba convencido que la escasez de camembert se debía principalmente a su compañero de batallas, pues a pesar de su cuerpo pequeño devoraba grandes cantidades.
Tendría que primero conseguir el codiciado alimento si quería que si amigo cooperara con la visita al pelirrojo. Iría a los supermercados a buscarlo, pero primero se daría un baño.
Encendió el televisor para romper un poco el silencio de su hogar, sintonizando una película bastante popular en los últimos días.
El rubio ignoraba que incluso en el hogar Kurtzberg estaba sintonizado el mismo canal a esa misma hora…
-puedes darte el lujo… porque cuando no tienes nada, esta es la única felicidad que te puede quedar…- Seguida de una canción dramática, el sonido de la televisión combinada con unos sollozos, inundaban la sala de estar.
-¡Noo! ¡Coroneeeel M! ¡No tiene que ser así!, ¡abre esos enormes ojos azules que tienes y date cuenta que el líder de la resistencia enemiga es tu hermano! – chillaba un joven moreno frente a la pantalla, mientras degustaba Le gratin dauphinois para ahogar su llanto.
Desde la cocina un par de miradas observaban la escena, con cierta pena.
-¿ves? Solo tienes que dejarlo ver el televisor y no te molestará, aunque bueno fue una manera poco convencional en la que se conocieron… ¡y pensar que todo fue un malentendido!, mi joven amigo solo quería asegurarse que me regresarías el brazalete- Just An Extra bebió un sorbo de su café mientras decía esto- ¡oh! ¡Esto está muy bueno! En fin como te decía… siento mucho las molestias que te ha causado, pero debo admitir que él nunca me decepciona con sus maneras poco ortodoxas de hacer relaciones interpersonales, te aseguro que realmente no es una mala persona.
-¿ehh? ¿Lo conoces de algún lado? – Preguntó Nathaniel mientras le daba un sorbo a su té.
-¡AH! Si, si, es de segundo año, es mi amigo y compañero. Su nombre es Louis Andriacci Highlighter, pero le decimos "resaltador" o "marcatextos".
-¿¡Que!? ¡Pero si tiene como 11 años!
-12 en realidad… - el pelinegro soltó una sonora carcajada por las expresiones tan graciosas que estaba poniendo su amigo – No lo parece pero es un superdotado, puede recordar al pie de la letra todo lo que lee con solo una revisada. Por eso lo apodamos así.
-¡Wow! ¡Qué sorprendente!… aunque también me dejan algo perplejo los apodos que se ponen en tu universidad.
Su acompañante casi escupe el café a causa de la risa que le causó el comentario.
-En la facultad de medicina ves de todo, mi estimado Natas, no somos unos simples nerds que no salen de sus casas, ¡tenemos sentimientos!
- ¡eh! Yo no dije que no los tuvieran
-Jaja lo siento, es que es la costumbre, a veces las personas nos ven como objetos. Un día te llevaré a conocerlos, te van a agradar mucho.
- ¡E-espera! yo soy muy tímido con los desconocidos…
- Entonces no te dejaran en paz, a ellos les encantan las personas tímidas, no me preguntes porqué…
El celular de Just An Extra comenzó a sonar, era una extraña tonada que comenzaba con un piano. Su buen amigo se disculpó para contestar la llamada, salió de la cocina mientras el pequeño moreno que antes estaba viendo televisión, entraba a ella.
-¡Siento mucho lo de antes! – Murmuró Resaltador, de forma visiblemente arrepentida- no sabía que tú querías cuidar del preciado objeto igual que yo. Admito que también quería jugar un poco, en casa mis padres no me dejaron jugar mucho cuando niño…además no tengo hermanos…
-"Pobre chico, a pesar de ser un genio debe sentirse muy solo" debió ser duro, no te preocupes, lo entiendo mejor que nadie… ¿Louis?
-Llámame Resaltador, me gusta ese apodo porque fue Just An Extra quien me empezó a llamar así, él era mi tutor en el primer año.
"Eso explica porque sabe sobre su talento, aunque aún así siento que es muy raro su apodo" pensó el pelirrojo mientras lo veía sentarse a la mesa.
-Gracias por el gratinado, ¡estaba delicioso! Ni siquiera me di cuenta que eran champiñones hasta que lo terminé… la última vez que comí esos vegetales soñé cosas bien raras, estaba en un desfile brasileño y…
El moreno comenzó a hablar sin parar, relacionando temas unos con otros ante el pelirrojo, quien en un momento se enteró de varios apodos de los chicos de la facultad, el lugar favorito del castaño, sus mascotas, la personalidad de sus mascotas, lo mucho que admiraba a Chat Noir, sus libros favoritos, Sus videojuegos favoritos… era como un torbellino sin fin de palabras. No era algo que le molestara en realidad, aunque si bien era extraño estar sentado platicando en la mesa de tu casa con el tipo que te anduvo siguiendo por París, Hablar con Louis no era irritante, en realidad era bastante ameno escucharlo. Ya entrando un poco en confianza, el artista quería preguntarle algo que le intrigaba desde que ambos aparecieron por la puerta de su habitación.
-Oye… hum… Resaltador… ¿puedo preguntarte algo?
-y entonces el coronel M, que era M porque decía que estaba muerto por dentro; por fin recobró su memoria y… ¿eh? ¿Me quieres preguntar algo? bien, adelante, pregunta, si quieres ver mi talento puedo recitarte cualquier libro mira por ejemplo:…
-No no, no me cabe duda de tu talento. Al contrario lo que me da mucha curiosidad es… ¿porque estabas insistías tanto que el brazalete era un preciado objeto?
El semblante del moreno se tornó sombrío ante esa pregunta, haciéndolo tardar un par de minutos antes de contestarle.
-…Porque es lo último que le queda de Eileen…
-¿Eileen?
-Just An Extra es como un hermano mayor para mí, es el único que me trató bien cuando entré a esa facultad. Por lo tanto no quería que perdiera el recuerdo de Eileen… ella era su persona especial… era la chica que él amaba… Si tan solo la vida no se la hubiera quitado de esa manera…Fue algo muy duro para él…
-Cielos…entonces es por eso que se puso tan mal – las palabras del moreno sumado a que este ya tenía los ojos llorosos, le hicieron un nudo en la garganta, se recostó un poco sobre la mesa para que no le temblara la voz – ¿lo dejó? Pobrecito… y pensar que hace unos momentos me hablaba felizmente mientras bebía café.
-No en realidad ella… se convirtió en una estrella…
-Oh, se hizo muy famosa y entonces dejó de hablar con ustedes…
-¡NO! Me refiero a que…
-Falleció. – murmuró el pelinegro, desde la puerta de la cocina.- Resaltador, ya he llamado un taxi para que te lleve a casa. No quiero que tus padres se preocupen…
Ambos jóvenes se quedaron callados, como descubiertos en medio de una travesura, una muy mala diablura.
-Gracias por escucharme Natas- El moreno trató de romper la tensión cambiando el tema- me agradas y por eso te daré este dibujo – de uno de los bolsillos de su polvoriento abrigo sacó una hoja arrugada, la abrió dejando ver un dibujo infantil para después extendérselo.- sé que soy algo grande para eso, pero ese dibujo lo hice hace solo dos años…y ¡fue el primero que hice!, te lo doy como prueba de nuestra recién hecha amistad.
-No hay porqué, yo también disfruté mucho el que hablaras conmigo. Hasta luego Louis.
El moreno se levantó de su asiento dando un salto, se acercó a Just An Extra para mirarlo hacia arriba, con una mueca alegre, como esperando algo. El pelinegro suspiró mientras dejaba escapar una pequeña sonrisa, para después revolverle sus castaños cabellos.
-Ya pues, hiciste un buen trabajo hoy también- el mayor miró profundamente a su amigo el artista - Ya vuelvo Nath.
- pensé que tú también te irías a casa…
- ¿y dejarte haciendo una fiesta loca en tu casa cuando yo también podría quedarme pasando el rato? ¡Eso ni pensarlo!
Después de las risas producto del comentario, los universitarios salieron del lugar. Dejando solo al dibujante, quien se puso a recoger los trastos sucios. No había pasado mucho, pero ya se estaba adaptando a su vida en silla de ruedas, ya se sentía más útil e independiente y eso le agradaba mucho.
Repentinamente escuchó el crujido de su cama indicando que alguien se estaba levantando, seguido por el sonido de una puerta abrirse y pasos por la rampa que estaba en lugar de las escaleras. Marinette iba bajando algo desorientada de la habitación, sus ojos estaban entre cerrados y su flequillo era un desastre, pero extrañamente su peinado con las pequeñas trenzas estaba intacto.
-Que desastre – la peli azul bostezó de manera pesada mientras se dirigía hacia el pelirrojo- me he quedado dormida. Lo siento, me da mucha pena contigo Nath, no me di cuenta. ¡Incluso se me hizo tarde aquí!
-D-descuida M-mari y-yo, em, n-no es tu obligación… - ahí estaba de nuevo, no había preparado su corazón para verla, por lo que sus boca temblaba a cada palabra que articulaba.
-Claro que lo es, yo soy tu cuidadora después de todo y eso es lo que yo quiero.
El rostro del sensible artista se tornó del mismo color de su cabello ante ese comentario ¡Su doncella le hacía sentir tantas cosas hermosas! La dulce chica comenzó a preparar sus cosas, era momento de regresar a su casa, sería peligroso si se iba más tarde. El dibujante, como todo un caballero que era, la acompañó a la puerta.
-Fue divertido estar contigo hoy, espero que podamos convivir así más seguido. – dijo la peli azul mientras salía hacia la calle.
-E-eso m-me gustaría mucho. Soy muy feliz cuando estás conmigo.- el dibujante le sonrió sinceramente mientras respondía.
La muchacha giró la cabeza, sorprendida. Sus mejillas se enrojecieron un poco por esas palabras. Volvieron a encontrar sus miradas, los ojos aguamarina del pelirrojo brillaban como nunca en ese instante, pero los de ella no podían verle la cara tan fijamente.
"No sé qué ocurre con esta sensación… no me gusta cuando me mira así porque hace parecer como si… el tiempo se detuviera. Aunque me incomoda, me es imposible apartar la mirada de él, y eso no está bien." se dijo la confundida jovencita para sus adentros.
Y mientras la ojiazul pensaba; el artista rememoraba todos esos días que habían pasado juntos en los últimos meses, el verla diariamente para después fingir que no sentía nada era ya muy difícil para él, inaguantable, le rompía los nervios guardarse todo.
Se miraron por un largo tiempo, cualquiera que los hubiera visto desde lejos, hubiera pensado que eran pareja o estaban muy enamorados. Y ciertamente ambos jóvenes ignoraban que unos afilados ojos verdes miraban toda la escena desde lo alto de un poste de luz. Chat Noir había llegado hacía un par de minutos para charlar un poco con el pelirrojo, pero no se imaginaba que se iba a topar con algo así; la sangre le hervía como nunca antes, Pero decidió no intervenir porque no sería algo propio de un héroe. Se alejó a dar vueltas por la ciudad, olvidando en el proceso la razón por la cual quería hablar con él, en su cabeza solo estaban reclamos y reclamos para con ese compañero de clases suyo, pero haría eso en su momento.
Se despidieron gentilmente una vez que Marinette rompió el contacto visual, poco antes de cerrar la puerta apareció nuevamente Just An Extra, el cual también alcanzó a despedirse de la peliazul.
Una vez que la figura de la chica se perdió en el horizonte, el dibujante se aventuró a preguntar.
-¿Es en serio lo que dijiste hace rato? ¿La chica que amabas…? –
El semblante del pelinegro cambió drásticamente, por uno que denotaba profunda seriedad a la vez que dio un largo suspiro.
-Si es verdad.
-Lo siento mucho…
-No, no te preocupes por eso, creo que me haría bien contárselo a alguien.
-¿Estás seguro de esto?
-De los meses que llevo conociéndote, sé que si no te lo cuento ahora te preocuparías mucho, porque así es Natas. Déjame hacer un poco más de té y café, porque tomará tiempo decírtelo. – el pelinegro sonrió, pero sus ojos gritaban tristeza, era la verdadera cara del dolor.
Una vez listas las bebidas y ambos varones acomodados en la pequeña mesa de la cocina, el buen estudiante de medicina comenzó a hablar.
Primero que nada, mi estimado, debo decirte que una vez que entras a estudiar medicina, no hay marcha atrás; a partir de ese momento nunca hay tiempo de disfrutar la vida. Hay tan poco tiempo que entre compañeros nunca llegamos a conocernos por completo… te olvidas de tus amigos, de tu familia, de las diversiones, de todo. , por alguna razón, nos olvidamos de nosotros mismos.
Y exactamente eso era yo, casi como un zombi, estaba obsesionado por ser el mejor, por encerrarme días enteros en la biblioteca para estudiar una y otra vez los mismos temas. No me llevaba con nadie por lo mismo, supongo que es lo que yo elegí. De hecho, me sentía más que los demás.
Eso cambió en el momento que la conocí a ella, ¿su nombre? Eileen Summers, era bastante poético porque esos nombres combinaban con ella. Solo bastó tratarla un poco para darme cuenta que ella era luz, tan brillante como el sol, única entre todas las estrellas. Mi hermosa dama no se inmutó con mi poca habilidad para socializar el día que nos conocimos y hablamos por primera vez, estaba tan nervioso de convivir con ella que hasta tartamudeaba como un tonto y reía nerviosamente. Ella solo me devolvía las sonrisas. Por primera vez en mucho tiempo, mi frio corazón sintió paz y calidez.
Todos los días pensaba en Eil, empecé a amar el chocolate y el café, porque esos colores me recordaban a su piel, su hermosa piel negra, su rizado cabello que nunca estaba bien peinado, sus pequeños labios rojos, los hoyuelos que se le formaban en el rostro cuando sonreía, sus lindos ojos castaños…pero sobre todo su forma de ser era lo que más me tenía fascinado… era adicto a ella.
Me enamoré con locura, la amaba cada vez más por cada día que compartíamos juntos, ambos compartíamos muchos momentos: estudiábamos juntos, comíamos juntos, hacíamos equipo siempre, compartíamos nuestros sueños, salíamos a pasear cuando teníamos tiempo libre... Su lugar favorito era el parque de diversiones.
Su gran anhelo era convertirse en médico, tener su título y graduarse con honores. Ella venía de una familia muy pobre, así que quería hacer algo por ellos. Estudiaba día y noche, aunque yo le decía que era malo sobreesforzarse, pero siempre me contestaba que no tenía una mente tan prodigiosa como la de los demás, y por eso tenía que esforzarse más que todos. Pero yo creo que solo desconfiaba de ella.
Siempre fui un despistado en temas así, pero no me pasaba desapercibido que otros tipos tenían los ojos puestos en mi amada, uno de ellos estaba loco por ella al igual que yo… Arthur Knight creo que se llamaba, le decían "Sangre fría" porque era muy seco para tratar a los demás. No era un mal tipo, o al menos no lo parecía, pero no iba a dejar que se quedara con la chica de mis sueños… Nunca me había gustado una chica antes, no tenía muy claro que hacer, solo sabía que si no me le declaraba fácilmente alguien más iba a ganar su corazón. Un día encontré ese brazalete en una joyería económica. Se me hizo increíble el detalle del compartimento secreto así que decidí que le iba a decir cuánto la amaba a través de una carta que pondría ahí.
Un dia libre que tuvimos durante nuestro cuarto año me decidí a invitar a Eileen al parque de diversiones, el temático de le petit prince, porque ella amaba ese libro. Intenté decirle cuanto la amaba mientras ella sonreía para mí en una foto, pero el miedo me invadió y no pude hacerlo… grave error…Si de algo me arrepiento Nathaniel, es de no haberle dicho nada en ese instante, porque lo peor se desató justo al día siguiente.
Resulta que nos mandaron a un hospital lejos de la capital, necesitaba una atención especial porque hacía falta personal, fuimos los mejores de nuestra generación, entre ellos estábamos Eil y yo. También fue un chico que era de segundo año, creo que como voluntario, pero él era muy insolente y tenía aires de grandeza.
Se llamaba Victor
No sé bien como pasó… pero los tres pacientes que le asignaron a Eileen fallecieron, era hermanas que no tenían una enfermedad grave, solo una simple infección; debido a eso, resultaba obvio que fue por negligencia. Y al estar a su cargo pues ya te imaginarás.
Toda la atención de los medios, de esos estúpidos sin vida se fue contra ella. Inepta, inútil, incapaz, idiota, desgraciada, estúpida… insultos así le llegaban por correspondencia desde distintos lugares del país.
No me creí esa historia de que fuera su culpa, pero en ese momento me importaba más su bienestar. Fue a su casa ignorando que ahí empezaría mi peor pesadilla.
Eileen se negaba a verme, por alguna razón no quería recibirme, no me recibió ese día, ni al siguiente, ni toda la semana, no me atreví a seguir visitándola.
Aunque la facultad no la expulsó debido a su historial y calificaciones perfectas, ella dejó de acudir, los medios la acosaban sin parar así que era comprensible. Por lo tanto tampoco la vi dentro de la universidad.
En algún punto, el tal Arthur que mencioné antes me confrontó, acusándome de que fue mi culpa esa negligencia, pero como yo no era "lo suficientemente hombre" no asumí mi responsabilidad. Discutimos fuertemente pero no llegamos a los golpes.
Esa pelea me hizo preguntarme ¿será eso lo que Eileen piensa? ¿Será que alguien le digo una calumnia tan vil? ¿será que piensa que fui yo el responsable de todo esto?
Traté de aclarar las cosas yendo a su casa nuevamente, de igual manera no me quiso recibir, eso me lastimó tanto que no volví a insistirle.
Fue desgarrador para mi corazón… me destruía no estar con ella, me rompía por dentro que no me aceptara. Pero sobre todo me destrozaba más el verla sufriendo… me puse manos a la obra e investigué todo lo ocurrido aquel fatídico día.
Descubrí, que tal como lo pensé, la negligencia no fue error de ella. Todo fue culpa del estudiante de segundo año que aparentemente solo iba a "aprender" al mismo hospital que nosotros, él no tenía derecho de tener a su cargo pacientes. Pero en medio de sus delirios de grandeza se sintió lo suficientemente capaz de recetar medicamentos, lo hizo porque sabía que todo recaería en Eil, y eso le agradó, le tenía un gran odio. Y únicamente porque el pequeño desgraciado era racista.
Reuní las pruebas necesarias, lo descubrí ante la sociedad y los medios. Ahora las cosas estarían bien y mi amada morena podría regresar a su vida normal, a mi lado.
Resuelto todo corrí a su casa, ahora sí podría animarla como era debido, ahora que todo estaba arreglado tendría que recibirme porque en mis manos le llevaba las buenas noticias y eso la haría libre de una vez por todas. Me encontraba feliz porque ahora sí podría decirle eso que tanto pospuse, podría declararle todo el amor que sentía por ella. ¡Le iba a confesar lo loco que estaba por ella!
… pero cuando pude reunirme con ella… ya era demasiado tarde…
Mi Eileen, mi princesa, mi dama, mi inspiración, mi Marie Curie… Había dado el último suspiro de vida, su corazón se detuvo a causa del estrés, del dolor, de la depresión.
Nunca pude decirle nada, ni siquiera en el dia que le dimos el último adiós me atreví a decírselo… siempre me pregunté, si mis sentimientos hubieran sido correspondidos…
Guardé el brazalete, junto con el retrato de ese día en el que pude haberle dicho cuanto la amaba. Es todo lo que me queda de ella…
Con esas últimas palabras, el pelinegro había terminado su triste relato. El sensible artista estaba muy afectado, se preguntaba cómo era posible que alguien tan joven ya hubiera sufrido tanto. El pelinegro tenía un rostro ensombrecido, sus ojos temblaban y estaban muy abiertos, era obvio que recordar todo le había dolido en verdad.
-Siento haberte orillado a contármelo, no era mi intención recordarte cosas tristes.
-Al contrario… me siento mejor, nunca se lo conté a nadie…- su voz se quebraba poco a poco.
- Just An Extra, Si tienes ganas de llorar deberías hacerlo.
- No, un médico debe guardar sus lágrimas. No es como si me afectara mucho, además si me ven llorar, podrían darme una llamada de atención en la universidad. – mostró una cara de extrema serenidad mientras decía esto.
Se quedaron en silencio unos minutos, como queriendo calmar el ambiente.
A pesar de las palabras dichas por el mayor y la expresión de aparente control que este mantenía; no pudo aguantar más, ya que en un par de segundos se quebró irremediablemente. Su rostro hizo una mueca de querer gritar mientras sus lágrimas llenaban aquellos ojos color caramelo que lo caracterizaban, siguió llorando sin parar, balbuceaba cosas incomprensibles mientras decía el nombre de la chica que nunca había dejado de amar. Estaba avergonzado de su actuar y por eso se cubrió el rostro con las manos.
-Nathaniel, prométeme… no, mejor júrame que tu si le dirás a tiempo a esa chica cuanto la amas, no quiero que tu cometas el mismo error que yo, este sufrimiento es injusto para todos, es inhumano, es algo que no le deseo ni a mi peor enemigo. ¡JURAME! ¡Que tú no serás un cobarde como yo! – dijo su amigo entre sollozos.
Cuando un evento es tan misterioso e inesperado como ese, es imposible decir que no, es un principio básico de la vida.
-… yo… lo juro… te lo juro que lo haré… me encargaré de hacérselo saber y demostrárselo también… te serviré más té… pero llora todo lo que necesites, prometo también que no se lo diré a nadie de tu facultad
-Eres un buen amigo Natas.
Ante esa última oración, compartieron el resto de la noche en silencio, haciéndose compañía sin decirse nada más, las palabras sobraban.
¿Cuando llegó el momento de acostarse a dormir? No lo sabían, perdieron la noción del tiempo. En el caso de esos jóvenes, aprendieron que un par de horas se esfuman a la par que el consuelo se da en silencio; para cierta peli-azul, las horas se pueden esfumar mientras tratas de ordenar las ideas de todas las cosas que hicieron eco en su corazón a lo largo de ese día; para otros, el mismo tiempo puede ser gastado en algo más ameno.
-Entonces la invitas al cine y le robas un beso, eso siempre funciona en las películas
-Nino, no estamos en una película, ¡probablemente me golpee si intento eso!
-¿Quién golpearía a un irresistible modelo como tú?
-¡NO NINO! ¡No toda la belleza proviene del exterior! Tengo que hacer que se enamore de mi interior también…
-¿Ehh? Nunca te había oído hablar así, que profundo! Seguro que con pensamientos de ese estilo la enamoras…
-Ojala yo pudiera decir cosas tan bellas, pero en realidad, estas palabras son de mi rival!
-De Nathaniel!? Pero…
-Yo nunca te dije quién era- Adrien lo miró de una forma amenazante – ¿cómo lo supiste?
-Por favor, ese hombre es la persona más clara del mundo, hace años que suspira por tu futura novia, en el tiempo que ella me gustaba averigüé todo lo que pude y llegué a él.
El rubio sintió una leve sensación de furia por las palabras del moreno.
-Pero dime Adrienator… ¿porque me dices que el pelirrojo dice palabras tan poéticas? ¡Nunca te he visto hablarle por un largo periodo de tiempo!
- tengo mis fuentes, y ¡en este momento tengo las de perder! comparten mucho tiempo juntos…
- Viejo, ¿en serio lo ves como un rival? Yo no veo que llegue ni a tus talones si hablamos de encantos… también es mi amigo y todo, pero honestamente no tiene nada que hacer contra ti
-No amigo… quien posiblemente no tenga nada que hacer contra él soy yo. ¡Asi que debo pensar rápido como acercarme a Mari!
-Jaja, es gracioso, porque ahora tu eres el que se comporta como un torpe… y por la misma chica!
Adrien trató de fingir indignación, pero el moreno era tan chistoso que era imposible enojarse con él.
-De acuerdo, creo que si la invitaré al cine mañana… "me molestó tanto ver aquella escena que ya no fui a hablar con Nath, después de todo aun soy un héroe y debo ayudarlo con ese problema de los sueños reales a la Freddie Krugger, ya me está remordiendo la consciencia, pero prioridades son prioridades."- el modelo estaba decidido en cumplir la afirmación que había asegurado, estaba seguro de que en primer lugar y aunque sonara algo egoísta, tenía que apartar a Marinette de aquel pelirrojo irresistible para las chicas de cabello azul.
-De acuerdo, pero tenemos que revisar las funciones que vayan a dar, debes elegir una película adecuada… tal vez una de terror para que cuando se asuste…
-Dios… ¿Nino de donde sacas todas esas cosas…? ¿De doramas coreanos?
-… Pues si…
-Oh vaya… que inesperado, no lo sabía.
-Pues ahora lo sabes, ¡este es un país libre!, ¡y la historia de Fanfiction donde aparecemos también!
-¿Fan qué?
-Era una broma viejo, jeje.
El par de amigos se dedicó a ver las páginas de los cines de toda la ciudad, querían encontrar una adecuada para que el rubio pudiera hacer del día siguiente, un día inolvidable.
Ahora, los rivales estaban por entrar a una batalla campal, pues ambos codiciaban el amor de la dulce chica de coletas. Cuando hay amor, siempre hay un corazón roto, pero la pregunta era ¿cuál de los dos será el desechado?
gente de mi vida, gracias a los que aun andan leyendo este humilde fic. En serio que nunca se me ha dado escribir cosas romanticas, pero espero que lo disfruten :(
soy su fan, chavots :D
y nada mas que decir, estoy a punto de morir ahogada en trabajos y lloré con lo que escribí (?) T.T
Pongan en los comentarios que les pareció el capi, porque eso me anima mucho a seguir escribiendo :D se los ruego, se los imploro. quien comente se lleva UN AUUUTO.. ok no, pero si mi eterna gratitud :D
