IX. Epílogo.
A Nikolai le gustaba la mecedora que guardaba celosamente en su departamento. Moverse de atrás hacia adelante continuamente lo hacía recordar aquellos momentos cuando Yuri era muy pequeño, aquellos que ni siquiera el propio joven recordaba. Debía tener unos 4 años o tal vez menos, solían reunirse varios niños del barrio, entre ellos Jean —quien en ese momento contaba con 12 o 13 años—. Nikolai solía, luego de las misas, llevarse a todos los jóvenes a contarles historias. En ese momento, Veronika y Eric eran adolescentes, por lo que muy pocas veces se quedaban junto a su hermano menor, cada uno de ellos tenía 15 y 16 años.
Yuri fue el primero en sentarse junto a su abuelito, seguido por un pequeño Etienne de 3 años, Yuuri de 8 y Victor de 19. Habían otros chicos del vecindario, algunos continuaron con la enseñanza de Nikolai y otros se fueron en rumbos desconocidos. Jean era el último de la fila, es un chico tímido y solitario, es Nikolai el que debe pedir que se acerque y sentarlo junto a su pequeño nieto.
—¡Abuelito, cuéntanos la historia del ángel y el demonio! —Nikolai ríe suavemente por la emoción en los ojos de su nieto, amaba esa historia y cada vez que la contaba se imaginaba a la misma Yuliya, madre de Yuri, pidiéndola continuamente frente a la chimenea de su casa en Moscú.
—Oh, la hermosa historia del ángel y el demonio —sonrió Nikolai—. ¿Todos quieren escucharla?
—Sí, sí —dijeron en coro los pequeños. Etienne, quien es el más pequeño, mira para todos lados con sus ojos llorosos.
—¿Onde esta ma mami? —preguntó el niño, al no ver a su mamá.
—No te preocupes, Etienne, mami estará afuera cuando terminemos el cuento —Victor, quien es el mayor, toma al pequeño Etienne en brazos y lo arropa, para evitar que este se ponga a llorar. Es su forma de brindarle consuelo a una criatura tan pequeña.
—¡Quiero escuchar la historia, abuelito! —Yuri se acerca más a Jean casi sin saberlo, el pelinegro se sonroja.
—Había una vez un hermoso y bello ángel, vivía en el paraíso —murmuró mirando el techo, aquella hermosa pintura rupestre que lo adornaba—. Era un precioso ángel, con enormes y bellas alas blancas, su tocado era tan puro como su alma, sus ojos tan celestes como el mismo mar. Vivía feliz, en un palacio gigante lleno de otros ángeles.
—¿Era lindo ese lugar? —preguntó Jean, algo angustiado, él había visto cosas horribles, pero cada vez que se encontraba junto a Nikolai, su corazón se tranquilizaba o tal vez era Yuri quien lo tranquilizaba en esos momentos, pues el pequeño se apoyó en él y pudo con sus dedos peinarle los sedosos cabellos rubios.
—Hermoso... —masculló—. Pero así como hay lugares bellos, hay lugares que dan mucho miedo, aquellos que quedan en las profundidades de las tinieblas y son alimentados por los demonios de la oscuridad —Yuri se siente muy a gusto siendo acariciado por Jean, y a su vez, Jean también siente paz interior al hacerlo, Nikolai lo nota y sonríe—. Un día, un joven demonio decidió pasarse al reino del señor, para poder ver cómo vivían las personas puras de corazón. Y lo conoció, el ángel más hermoso que pudo conocer.
—Woooo —Etienne también estaba emocionado con la historia, Victor le acaricia la cabeza y sonríe, Yuuri se siente ruborizado al ver la escena.
—Ellos se vieron y se enamoraron al instante, el dolor desapareció, solamente eran uno y el otro, en un mundo diferente con sensaciones diferentes. Su amor era puro y real...pero algo ocurrió —Nikolai miró con tristeza a los pequeños—. El dios de las tinieblas y padre de los demonios enfureció al saber que su hijo estaba enamorado de un ángel, entonces, atacó al ángel volviéndolo polvo celestial.
—¿Y qué paso? —pregunto Jean, asustado.
—El dolor llegó al mundo de los ángeles, ese ángel era especial, todos lo querían y fue una gran pérdida. Los arcángeles entraron en una gran batalla con la oscuridad, pero nadie ganó, y aquel demonio que vio como su amado ángel se desvanecía entre sus dedos, se volvió a la locura.
—Que historia triste —masculló Victor.
—Ese demonio...—comentó Nikolai—. Demon, el demonio enloquecido. Juró venganza, no solamente vengarse de los demonios y los ángeles, sino de la humanidad, pues su amado ángel había desaparecido por completo y su corazón que latía minúsculamente, se rompió en pedazos.
—¿Demon va a venir? —preguntó Etienne.
—Probablemente si o probablemente no...la locura de Demon lo consumió de tal manera que necesita energía para formar su cuerpo...una vez que logre formarlo, con la energía diabólica de los humanos...el vendrá... —suspiró.
—¿Y dónde está su ángel? —preguntó Yuri.
—No lo sé...tal vez haya re-encarnado o tal vez se perdió para siempre, lo que estoy seguro es que solo el poder del amor podrá hacer que demon desaparezca.
"Abuelo...Abuelo...¡Abuelo!"
Nikolai se levanta y mira como su nieto llega vestido de traje blanco, parecía un bello ángel que había pisado la tierra. Nikolai se levanta de la mecedora y se acerca a su nieto, lo único que le quedaba en la vida.
—Mi pequeño Yuri.
—Abuelo, mi boda empieza en veinte minutos, no tenemos mucho tiempo —Yuri observa el anillo que le regaló Jean hace unos meses, como le propuso matrimonio a la luz de la luna y como se besaron posteriormente.
—Casi lo había olvidado... —murmuró inquieto, Yuri bufa.
—Estuve hablando de mi boda todo el tiempo, incluso Etienne tuvo que ponerse los auriculares con música para dejar de escucharme.
—Jajajaja no hablaba en serio, mi niño —le toma de los hombros y le besa la frente—. ¿Ya tienes todo?
—Algo nuevo, mi anillo de compromiso...algo viejo, el rosario que me diste color plata...algo azul, mi broche —susurró mientras mostraba un broche en su cabello con una piedra azul—. Solo me hace falta algo prestado.
—Oh, sí... —el anciano se quita el broche de la cruz de sus ropas y se lo entrega al joven—. Aquí tienes, hijo.
—Gracias abuelo —Yuri envuelve con sus brazos a su abuelo y se da el lujo de poder llorar. Nikolai entiende la presión que está viviendo, tal vez en su cabeza pasan miles de preguntas: ¿esto durará? ¿seré feliz? ¿haré feliz a Jean? ¿nos llevaremos bien? Todas esas preguntas tenían una dulce respuesta, Nikolai sabía que sus hijos, Jean y Yuri, estaban destinados desde el momento en que nacieron y sellaron ese destino cuando se unieron.
—Te amo, hijo. Ahora ve, me pondré la bata y saldré.
—Sí abuelo —susurró y salió del departamento.
Nikolai se pone la bata ceremonial como siempre y sale a la luz, caminando hacia el altar. Obviamente no está feliz por no acompañar a su nieto hacia el altar, pero o era juez o era padrino, por lo que le pidió a Victor que le hiciera el favor. Jean está nervioso, lo ha visto tragar saliva al menos cinco veces y cuando comienza a sonar la bella música, lentamente entran las damas de honor y atrás Yuri, vestido como un ángel. Etienne tiene las sortijas en sus manos, está esperando el momento cuando Yuri llegue al lado de Jean para entregarlo y cuando eso pasa, es prácticamente un dibujo mientras sus miradas se conectan.
Yuri toma las sortijas y mirando a Jean durante minutos que fueron eternos, escucha a Nikolai pronunciarse.
—Los novios decidieron hacer sus votos ellos mismos, así que solo estaré aquí mirando y cobraré —ríe suavemente y la gente también se rió. Yuri tomó una de las sortijas.
—Jean...te amo...y deseo estar conectado a ti el resto de mi vida. Ya lo estábamos antes, pero ahora siento que lo nuestro debe ser sellado ante dios. Quiero ser tu esposo eternamente, que vivamos juntos y que juntos perezcamos —coloca el anillo en el dedo de Jean. Posteriormente es Jean quien toma la sortija:
—Yuri, mi amor...también te amo. Siento que desde el momento en que naciste nuestros corazones se conectaron, aun antes de la vida ya me sentía unido a ti. Eres mi pequeño ángel, bajaste del cielo para llenar mi vida de alegría y luz...y aunque a veces me gritas y me reboleas cosas...
—Jajajaja —la gente rio ante el chiste, pero Jean sabía que no era chiste.
—Solamente quiero que tú me saques sangre de la nariz con un golpe jajaja —coloca la sortija en el dedo de Yuri.
—Es lo más bonito que me han dicho —susurró el rubio.
—Por el poder que me concede dios, los declaro casados. Pueden besarse.
Un beso suave, pero lleno de pasión y entrega, sabían que a partir de ahora nada los separaría salvo un buen abogado, pero ese sería otro tema, ahora estaban unidos para siempre, ante la gente y ante su dios.
La música sonó en la fiesta y Yuri ya se encontraba vestido como a él le gustaba, de corto y mucho más sexy para su pareja. Todos danzaban al rededor de la pista, incluso Victor quien se había quitado la túnica de sacerdote y la había dejado hacía un año. Yuri tenía 18 y Jean 27, el mundo giraba en torno a ellos con gran rapidez. Nathalie y Alain habían llorado toda la ceremonia, sentían a Yuri parte de la familia desde hacía mucho tiempo y ahora verlos casados a sus dos hijos, era maravilloso.
Veronika bailaba con su hija apoyada en sus pies, y Eric no dejaba de mirar a Etienne hasta que Jean debe empujarlo para que lo invite a bailar.
—No me tengas miedo, ya soy mayor de edad —Etienne también había cumplido los 18 y ahora era un poco diferente, seguía siendo muy amable y misericordioso, pero ahora se daba el gusto de sentir placer sexual cuando lo necesitaba, manteniendo relaciones sexuales con algunos chicos que había conocido en su momento. Eso no lo hacía ni más ni menos puro, solo una persona.
—No, no tengo miedo —susurró aferrándose a él para comenzar a bailar, tal vez esa noche terminarían en la cama o tal vez no, pero debía disfrutar el momento.
Jean y Yuri se besaron, deslumbrando a todos con sus bellezas. Esta historia tiene un final feliz, estos dos bellos ángeles han encontrado el placer de la vida y su historia, será contada por los siglos de los siglos.
Fin.
¡Gracias a todos los que leyeron el fic! Realmente me gustó tener todo el fic completo antes de actualizar, recién en el capítulo 6 comencé a disfrutar realmente escribir la historia. Estoy muy agradecida. Debo admitir que al principio me inspiré en Devilman Crybaby pero como saben, esta historia es muy diferente a la serie.
Me gusta mucho todo eso de los espíritu malignos, del exorcismo, debe ser muy difícil para todos. Si tu religión es diferente, espero no haberte ofendido —y también si eres católico jajaja—. No estaba muy segura de muchas cosas aquí.
Mi personaje OC favorito definitivamente fue Kalystum o Calisto, ustedes pueden llamarle como les resulte más sencillo. El tiene una figura igual a su madre pero es completamente con espíritu demoníaco. No lo pude en el epílogo porque los demonios no pueden cruzar al mundo humano libremente. También me gustó Demon, me lo imaginé como un hombre grande y con buena —ya saben, lo que tiene entre las piernas— y muy sexual, por eso el fic tiene tintes sexuales muy marcados. Gracias por seguir el fic y por ayudarme en esto. Los amo.
