Yume no Kaze regresa después de un terrible estrés y bloqueo que la mantenía cautiva en las pautas de un inocente creatividad. Lectores, desde mi más profundo ser, les pido disculpas. Mi tiempo tiene dueño y se ese tirano se llama Estudio. Durante este tiempo estuve atrapada en una vida llena de responsabilidades personales. Escribir es una de mis más grandes pasiones y crear historias es un arte que me gusta y adoro. Por favor, les pido que no sean duros conmigo y que me digan que tal han sido las nuevas mejoras. Les pido que no se enfaden y me den una oportunidad.
Con ustedes... Kusanagi.
-9-
El secreto del lord.
—Cuando aprendas a controlar tu poder, entonces podrás llegar más allá de tus limitantes. – la voz serena del maestro lo dejó completamente convencido de ello. Asintió mientras escondía su rostro, miró atentamente el suelo que su maestro había pisado y suspiró, esperando que alguna vez pudiera llegar a ser tan poderoso como él.
—Cuando te hable quiero que me mires a los ojos. – espetó con cierto deje de molestia; el pupilo levantó el rostro apenado.
—Lo siento, sensei. – elevó su rostro con cuidado. Entonces se sorprendió al verlo sonreír. —¿Sensei?
—Eres muy disciplinado, ¿No es así? Cuando tu padre te entregó a mí para tu educación no creí que hablara enserio sobre ello. – se agachó hasta su altura, pues el alumno estaba de inclinado en una reverencia. Le tomo del hombro y después lo hizo levantarse.
—Maestro, ¿Qué es lo que…?
—El peor enemigo de uno es su reflejo. – agregó con una sonrisa.
—¿Cómo dice?
—Quiero decirte algo muy importante… - los ojos de su maestro comenzaron a cerrarse con parsimonia. —Nunca dejes ciclos sin terminar, Kakashi, por que si haces eso, entones no lograrás nada…
El vapor de té de hierbas lo hizo volver a la realidad, respiró con deleite el aroma tan irresistible de la bebida. Lo tomó con tranquilidad y después exclamó en satisfacción.
—¿Estás seguro que no quieres? – estiró la mano con té hacia Naruto, quien estaba sentado sobre un cojín enfrente de él, su mirada parecía totalmente desencajada.
—Dime… ¿Cómo le haces para beber a través de la mascara?
—Es un secreto. – emitió con algo de gracia.
—Es raro. – insinuó Naruto, mientras se llevaba las manos a la nuca y alejaba la mirada.
—Naruto-kun. – el hombre enfrente de él se levantó lentamente.
—¿Qué pasa, Kakashi? – se enderezó de igual forma.
—Nada, iba al corredor para tomar aire, ¿Quieres venir conmigo?
—No gracias, prefiero quedarme aquí.
—Si nos quedamos dentro de la casa estovaremos a la pareja.
Los ojos de Naruto ardieron ante las palabras del sabio.
—¡Mejor así! No se atreverá a hacerle daño.
—¿En verdad crees que la dañaría? – se acuclilló enfrente de él.
Naruto se sonrojó levemente.
—Sasuke es muy cruel con las personas y…
—Conozco a Sasuke desde pequeño y creo que es muy amable con las personas, no te preocupes, estoy seguro que tu "hermana" no correrá peligro con él.
—Por su culpa Sakura-chan está…
—No discutiré eso, pero es más asunto de ellos que de nosotros, ¿No crees? – estiró su mano para que Naruto se levantara a la par.
Después de maldecir en silencio salieron al corredor. Se sorprendió del hermoso jardín. Estaba lleno de estatuas de perros, un enorme estanque que parecía un lado, en medio una sorprendente fuente de plata, alrededor había un camino de piedras blancas, con arboles y comederos de pájaros en abundancia. Naruto tragó saliva con dificultad.
—Tu patio es inmenso.
—¿Eso crees? Estaba pensado en hacer algunas modificaciones… - Kakashi se rascó la barbilla. —Vamos a caminar. – comenzó a avanzar hacia el estanque, por el camino de piedras blancas. Naruto le siguió, no sin antes verificar una vez más el interior de la casa. Después de eso, simplemente siguió a Kakashi.
La cara de Sasuke resbaló de su mano una vez más. Abrió los ojos con susto cuando confirmó que se estaba quedando dormido, de nuevo. Suspiró para no dormir, después miró a Sakura, descansado a sus pies, en un futón que el sabio Kakashi les había prestado. Bostezó con resignación, evidentemente esta muy cansado y no podría mantenerse despierto por mucho tiempo. Se recostó en él, apoyándose en su codo para no quedar completamente dormido. Suspiro con cansancio mientras observaba a Sakura, quien dormitaba en silencio mientras la fiebre se adueñaba del rubor en sus mejillas. No pudo evitar sentirse culpable de lo que le estaba pasando a la chica. Sakura había sufrido heridas y emociones fuertes. Para los humanos, que son tan frágiles una vida como la que el llevaba iba más allá de sus propios limites.
Finalmente apoyó su cuerpo entero en la almohada. Kakashi le había ofrecido un futón matrimonial, abogando ante Naruto y él, que no era justo separar a una pareja, menos esperando a un hijo. Llevó su mano con cuidado al vientre de ella. Se veía bastante interesante por debajo de la manta. Acarició con cuidado y automáticamente sintió una patada de su hijo. Abrió los ojos maravillado por el don de dar la vida, nunca tenía suficiente de ello. Después miró la cara de Sakura, la cual parecía estar incomoda, probablemente por la fiebre. Tocó su frente y se percató que no estaba tan caliente como momentos antes, pero aun se conservaba latente. No podía hacer mucho por ella, le había cuidado lo mejor posible y había empeorado… quizás y no fue buena idea sacarla de su hogar de todas maneras.
Pero, al verla tan solitaria y triste… una luz interna le dijo que tenía que ir tras ella y hacerla permanecer con él. ¿Sería realmente la idea adecuada?
—Sakura… - susurró con cuidado en su oreja, no obstante la chica no emitió ninguna respuesta. Resignado a que no podría hacer nada se acurrucó junto a ella, metió su cara en la curvatura del cuello y el hombro, sintió sus mechones acariciarle las mejillas y sonrió un poco ante la sensación. La mano que aferraba su vientre se pasó a su cintura y la pego a él, así estaría seguro de que si ella se movía la sentiría.
Kakashi caminaba en silencio mientras que Naruto lo seguía con sumo silencio. Desde que había salido no había hablado y tenía cerca de diez minutos merodeando por ese bosque al que el sabio llamaba jardín.
—Oye, Kakashi, ¿Para que caminamos? – estiró los brazos con pereza.
—Caminar es bueno para la circulación y evita la obesidad. – agregó sin mirarlo, con un dedo apuntando al cielo, emitiendo un aire de sabiduría.
—A mi no me engañas, viejo lobo… ¿Qué es lo que quieres de mí? – automáticamente, ante la señalización de Naruto, los dos se detuvieron.
Una brisa de aire se coló entre ellos, amenazando con romper esa quietud incomoda. Lentamente, Kakashi lo miró con su ojo sano y después se cruzó de brazos, metiendo las muñecas en su ropa. De nuevo una brisa sonora entró en escena, pero esta vez las palabras de Kakashi opacaron su cadencia final.
—Es un honor para mí verte al fin, Kurama.
Naruto abrió sorprendido los ojos y se colocó tenso a la vez.
—Creo que te equivocas de persona.
—Oh, no, claro que no. – se acercó lentamente, mientras sonreía debajo de su mascara. —Uzumaki Naruto… o debería decir, Kurama de las nueve colas, es un honor saludarlo en la santidad de mi hogar.
—Te estás equivocando de nuevo. – esta vez Naruto se colocó a la defensiva. —Yo no soy Kurama…
—No lo dirás enserio. – dio un paso hacia él.
—Por supuesto que hablo enserio. Kurama era el nombre de mi padre. Mi hombre es Naruto.
Kakashi lo miró atentamente mientras Naruto retrocedía un paso, con extraña tensión. Alzó una ceja y bajó sus brazos.
—El nombre de tu padre era Minato.
Naruto sintió que una descarga se apoderaba de su espalda y lo incitaba a correr de ahí, sintió el instinto de matar a ese hombre con sólo mencionar el nombre de su difunto padre. Pero debía controlar esa absurda ira y descubrir cómo es que ese idiota sabía el nombre de su padre.
—Estás de broma, un tonto como tú, que sólo iba a la casa de la vieja Tsunade a beber, no puede estar hablando con seriedad. – intentó tentarlo para revelar sus palabras.
—Tsunade es mi amiga y me gusta beber con ella. – se rascó la barbilla.
—Idiota.
—Como sea. – se sentó en el pasto de ese lugar, invitándolo con la mirada. —Kurama, es el nombre de tu familia… por ende, cuando un nuevo miembro de la familia de Kurama nace, entonces hereda el nombre.
—¿Cómo dices? – se desconcertó.
—Veras, tu padre se llamaba Minato Namikaze, pero su nombre de monstruo era Kurama.
—¿Cómo es que sabes sobre mi padre? – ladeó el rostro, más interesado que al principio.
—Es fácil… tu padre fue mi maestro.
La expresión de Naruto fue indescifrable por breves segundos, después, su rostro se tornó sereno y desinteresado.
—¿Y que?
—Pero no sólo fui discípulo de tu padre, sino también de tu madre. – en esta ocasión logró despertar genuina curiosidad en él.
—¿De mi madre? – se levantó de un salto.
—Minato-sensei me enseño a pelear y a controlar mi poder. Kushina-sensei me enseño a usar mi potencial, al manejar mi poder de maneras ilimitadas. Ella me enseño una técnica muy poderosa… La técnica del atamiento espiritual.
—No estoy entendiendo el propósito de esta charla, Kakashi. – cruzó sus brazos.
—En mi carta les dije que tenía respuestas. – dijo entonces, volviendo a tomar el interés de Naruto.
—Es cierto, si vas a decir algo relacionado con Sakura-chan, entonces escuchare. – se inclinó al frente, intentando escuchar atentamente.
—Antes… Dime, esa niña es completamente humana, ¿Verdad?
—¿Eh? – alzó una ceja y asintió lentamente.
—Si es así, ¿Por qué la tratas como a una hermana?
—Sakura-chan vive con Tsunade, nos criamos juntos desde niños…
—¿Con Tsunade? – Kakashi se acomodó en la hierba. —Esa mujer… ¿Cómo es que puede sobrevivir en una sociedad tan altanera y mediocre? – con su puño arrancó un poco de pasto y lo dejó ir con el viento.
—¿A que te refieres?- evidentemente el tema no iba referido para el entendimiento de Naruto.
—Si mis cálculos no me fallan… Tsunade es lo suficientemente longeva como para convivir con esos humanos. – terminó por recostarse en la hierba, la fina tela de su ropa se manchó de lodo.
—¿Suficientemente longeva? – Naruto se acercó intrigado. —¿Por qué lo dices?
—Tsunade es la única humana que realmente conozco desde hace más de cien años…
—¡¿Qué? – entonces Naruto sintió que algo estaba mal ahí.
—¿No lo sabías? Esa mujer, a la que llamas "vieja" deliberadamente… bueno, en realidad sí es muy vieja. – agregó en tono burlón.
—¿Es es posible? – Naruto se recostó a su lado, atento a la charla.
—Ella recibió el favor de la reina babosa y se convirtió en la princesa de las babosas… Por lo tanto, le permitieron la juventud eterna. – se enderezó y miró con su ojo a Naruto, quien parecía incrédulo.
—No pensaba descubrir eso de Tsunade. – rodó para quedar boca arriba, miró a Kakashi y respiró. —Tsunade ya me parecía extraña…
—¿Por qué lo dices?
—Ella me entrenó y me mantuvo siempre calmado durante mi transformación.- cerró los ojos, se le estaba olvidando todos sus problemas.
—Ya veo. Aunque no lo creas, ella es reconocida en todo el mundo fantástico, es la única humana que ha logrado vivir lo suficiente como para apreciarla. Muchos la respetan. – Kakashi volvió a arrancar un poco de pasto. —En todo caso, si Sakura es pariente de Tsunade sería algo así como un tátara sobrina. – rió ante el comentario, le parecía irónico.
—Puede ser. – Naruto se levantó de golpe, mientras tronaba su cuello.
—¿Cómo llego ella a la casa de Tsunade? – inquirió el sabio, mientras se ponía de pie y comenzaba a caminar, con Naruto tras él.
—Tsunade trajo a Sakura-chan a la casa cuando ella tenía pocos años de edad. Sus padres había muerto en un accidente y el único pariente real que tenía Sakura era Tsunade… desde entonces la adoptó y nos convertimos en primos-hermanos. – sonrió Naruto. —Ella es mi hermana menor.
Para entonces, Kakashi se detuvo repentinamente enfrente del estanque, la luz de la luna se reflejaba intensamente. Se agachó y con la punta de los dedos removió el agua, nuevamente se puso de pie.
—¿Por qué te detuviste? – preguntó Naruto, al verlo tieso.
—Hace mucho tiempo… tuve un amigo llamado Obito. – su voz se transformó en nostalgia pura. —El murió para salvarme, ¿Sabes?
Naruto se sintió extraño, no era un tema que le concernía a él. Kakashi tenía una extraña manera de cambiar de temas de conversación.
—Lo siento, pero no creo que…
—Su nombre completa era Uchiha… - pausó. —Uchiha Obito… - entonces Kakashi lo encaró, el resplandeciente Sharingan brillaba entonces en su ojo antes cubierto. Naruto retrocedió automáticamente, no sabía muy bien por que, pero los ojos de los hijos de Susano no le agradaban nada.
—¿Qué intentas decirme? Estás actuando como un demente. – susurró molesto.
—Como deuda por el sacrificio de Obito… me vi obligado a cumplir las demandas de su hermano mayor. – comenzó a contar sin pena ni gloría. Miró el cielo. —Mi misión… - después miró atentamente a Naruto, su ojo rojo resplandeció. —Mi misión era atar un tesoro al alma de una inocente niña…
Y entonces lo comprendió y sintió como la ira y el fuego fluía por su cuerpo titánico.
—Bastardo… - el cuerpo de Naruto comenzó a resplandecer de rojo. —! Maldito bastardo! – y la garra roja del demonio se clavó en el blanco y terso cuello de Kakashi.
La fiebre había bajado considerablemente. Su respiración se normalizó a tiempo y entonces abrió lentamente los ojos. Aún se sentía horriblemente mareada, pero aunque fuera podría estar despierta un poco de tiempo.
Sentía seca la garganta, tenía frio en los pies y sentía que el sudor le escurría por la sien. Respirar era bastante complicado, por que sentía como si algo la tuviera apresada y le impidiera moverse a su liber-
Un momento, algo realmente le tomaba de la cintura. Un poco más espabilada movió la cabeza para buscar a quien estuviera aprensándola, pero entonces se encontró con una sensación de cosquillas en el cuello. Observó a Sasuke, quien dormía plácidamente aferrado a su cuerpo. No supo que decir ni que hacer, simplemente se sorprendió al ver al moreno descansado junto a ella. Sintió un poco de pena por él, es decir, Sasuke pudo haber sido un tirano con ella, pero al fin y al cabo la había protegido a capa y espalda… por que claro, no poseía escudo. Sonrió un poco ante su ocurrencia.
Intentó mover la mano para tocar su vientre, pero no pudo hacerlo, Sasuke la tenía apresada entre su brazo derecho y le tocaba la mano delicadamente, cualquiera movimiento por su parte lo despertaría. Suspiró resignada, tendría que despertar a Sasuke. Se movió un poco, intentando sacudirse su brazo, pero no funcionó, en vez de eso el muchacho roncó más fuerte. Respiró de nuevo para calmarse, intentó levantarse sobre sus codos pero su debilidad se lo impidió y en vez de eso, simplemente movió un poco los antebrazos. Cerró los ojos, intentado pensar… podría llamarle, pero tenía tan seca la garganta que no sonaría lo suficientemente fuerte como para despertarlo. Así que comenzó a mover su cuello lentamente, con ello, sus mechones rosas rozaron la nariz del pelinegro. Poco a poco, el muchacho comenzó a hacer mohines graciosos y después de un intento más… se despertó. Cuando se dio cuenta de que Sakura seguía meciendo sus cabellos en un intento por despertarlo sonrió complacido. Sacó la cara de su cuello y ella lo encaró en el acto. Se miraron intensamente durante unos segundos y después ambos sonrieron levemente.
—Hola. – emitió en voz baja el Uchiha. Ella simplemente sonrió un poco. Después miró el techo del lugar. Sasuke se enderezó sobre su codo para verla mejor. En ningún momento le liberó de su abrazo.
—¿Cómo te sientes, Sakura? – preguntó con prudencia. Ella volvió a mirarlo a los ojos y suspiró.
—Estoy bien… creo. – intentó moverse para poder tocar su vientre. Sasuke no la soltó y entonces, a como pudo, colocó su mano sobre su vientre, para sentir a su hijo. Sonrió cuando éste le propino un golpecito. —Ay… - se quejó quedito.
—No molestes a mamá, muchacho, ¿No ves que está enferma? – escuchó a Sasuke y lo miró completamente sorprendida.
—Sasuke…
—¿Dime? – no iba a ceder, Sakura tenía que corresponderle tarde o temprano.
—Tengo sed. – finalmente lo dijo.
—Oh, sí, iré por agua. – se levantó, dejándola libre. Respiró más tranquila, pero no por mucho, por que Sasuke ya estaba de regreso con el agua. —Aquí tienes. – le dio el vaso lleno de agua fresca. Sakura la bebió con avidez y después se sintió mucho mejor.
—Ah… la necesitaba. – comentó entonces. Iba a pedir otro sorbo cuando sintió que una mano se posaba sobre su frente con cuidado. Sasuke estiró su mano y la dejó en la piel de la joven unos segundos, después se colocó la misma mano en su frente y sonrió.
—Ya no tienes fiebre… pero sigues caliente. – le informó.
—Tengo frio en los pies. – respondió ella.
—No te preocupes. – se levantó y sacó un par de calcetines de una especie de mochila. Le colocó el otro par con tranquilidad, mientras Sakura apreciaba atónita las atenciones que él le daba. Cuando terminó, se sentó a su lado y le tomó la mano para entrelazarla con la suya. Ella respiró con resignación, después de todo, necesitaba del apoyo de alguien ahora más que nunca.
—¿En donde estamos? – no se había percatado que estaban en casa ajena hasta dentro de poco. Se enderezó y se sentó, recargándose en las almohadas y la pared detrás de ellos.
—Estamos en la casa de un hombre llamado Kakashi, en el monte Fuji. – explicó el muchacho.
—¿El monte Fuji? – no gritó, pero sí lo dijo con tristeza. —Eso quiere decir que estoy más lejos de casa…
—Sakura. – apretó el agarre de su mano. —Estaba muy preocupado por ti. – intentó reconfortarla. Ella simplemente lo miró a los ojos, entones dirigió su vista a su vientre y sonrió con ternura, lo acarició con su mano libre y de nuevo el bebé volvió a patear.
—Vaya… está muy inquieto hoy. – murmuró con alegría. Sonrió abiertamente por primera vez en mucho tiempo. Sasuke no quiso quedarse atrás y se sentó, sin soltarse de la mano de Sakura para tocar a su hijo. El también se alegró cuando el bebé comenzó a moverse inquieto.
—Ay… por favor, cálmate pequeño. – dijo mientras cerraba los ojos.
—¿Te duele mucho? – cuestionó Sasuke.
—Algunas veces, en esta ocasión está especialmente fuerte. – acarició su vientre para tranquilizar a su hijo. No se dio cuenta como, pero mientras se acariciaba se topó con la mano de Sasuke y quedó inmóvil. Ya la tenía sujeta de una mano, ahora le sostuvo la otra, con cariño. Ella quedó paralizada ante la reacción de Sasuke. Cerró los ojos, tragándose las ganas de llorar… pero no pudo y de poquito en poco sus lágrimas se derramaron al vacío.
—¿Qué sucede? – le soltó de las manos para limpiarle las lagrimas.
Sakura no le contestó, simplemente comenzó a llorar con más intensidad. Incomodo y sin saber por que, se abalanzó contra ella y la abrazó de tal modo que ella se enterró en su pecho y él estaba casi encima de ella. Los sollozos de la chica no paraban y comenzaba a sentir húmeda su ropa. Le acariciaba los cabellos de modo que se tranquilizara, viendo que no podía hacerlo la recostó para que descansara. Ella se apoyó en su pecho y por primera vez en mucho tiempo, Sasuke se dio el lujo de tenerla entre sus brazos.
—No llores, Sakura… todo acabará pronto. – no sabía que decirle.
Ella lloró por más tiempo, poco a poco se fue agotando su llanto y con eso su voz. Cuando estuvo en total calma, el chico intentó recostarla para que durmiera, cual fue su extrañez al darse cuenta que ella se aferraba con fuerza de él.
—¿Sakura?
—Echaba de menos tu olor. – confesó, Sasuke alzó las cejas sorprendido y después le abrazó con cariño.
—Yo también, te eché mucho de menos. – besó su cabeza. —Jamás había estado tan loco por alguien, como lo estoy por ti Sakura. – terminó por confesar sus sentimientos y eso sólo provocó que ella se aferrara más. —Sakura. Quiero pedirte disculpas por lo que pasó hace algunos meses… perdóname por lo que te hice ese día, por favor.
El silenció perduró por minutos, antes de que alguien hablara.
—Cuéntame qué fue todo eso, Sasuke. – ella se separó de él y lo miró atentamente. —Cuéntame la verdad y nada más que la verdad… pero sobre todo, cuéntame porqué me engañaste.
La mirada anhelante de Sakura lo hizo reconsiderarlo. ¿Merecía la pena contarle todo lo ocurrido? ¿Merecía la pena romperla más de lo que ya lo había hecho? Suspiró, tendría que hacerlo…
—Lamento no habértelo dicho antes… pero sí, es cierto, soy un youkai… un monstruo. – esperó para ver la reacción de Sakura, pero la aludida no hizo referencia de nada. —Desde que te conocí… cuando era un niño, quedé profundamente enamorado de ti. – eso sí la hizo reaccionar, apareció en su rostro un gesto de incredulidad.
—¿Enserio?
—Por supuesto. ¿Recuerdas el día en el que nos conocimos? Estabas paseando cuando nos encontramos… me pareciste sumamente hermosa, para ser humana. – dijo nada más que la verdad.
—No sabía que pensaras eso de mí. – se sonrojó como colegiala. —No sé que decir…
—No tienes por qué hacerlo. Durante mucho tiempo me entrené para crecer y así, no sé, volverte a ver. Sólo ibas los veranos y yo esperaba impaciente hasta la fecha…
—Yo también. – soltó de la nada. Se sonrieron un poco y Sasuke se acercó un poco más ella, como si fuera posible.
—Pero dejaste de ir. – entonces Sakura recordó aquellos años, cuando sus padres murieron y no pudo volver jamás a ese majestuoso bosque.
—Mis padres murieron, Sasuke… me mudé con una tía para poder sobrevivir. – comenzó a explicar, mientras se hundía en el pecho de su amado. —No pude volver más a ese lago… aunque quisiese.
—Es por eso que te busqué. – ella lo escuchó. —Viaje mucho para poder encontrarte y finalmente lo hice…
En aquellos días, Sakura todavía estaba en la universidad, había estado haciendo su último año de servicio social. Inició apenas unos meses y se sentía tan agobiada que ni una siesta podría reconfortarla. Ella atendía la sala de urgencias. Había ocasiones en que la sala estaba completamente sola, otras en las que el trabajo era tan extenuante que sentía que en cualquiera momento caería en una camilla como un paciente más.
Era una tarde sin mucha gente, el hospital estaba silencioso y ella se encontraba sentada junto a la enfermera en turno. Estaba comiéndose una paleta de cereza en silencio. La enfermera leía una revista del mes pasado en completa afonía.
Solo el sonido de su respiración las entretenía. En eso, sonó el teléfono y Sakura se levantó para atenderlo.
—¿Sí?
—Señorita Haruno, mantenga una camilla lista, la ambulancia llegará en tres minutos, tenemos un herido por objeto corta punzante, repito, objeto corta punzante, hemorragia severa… - el paramédico colgó y ella corrió para avisarle a la enfermera. Juntas, consiguieron una camilla y esperaron atentamente a que la ambulancia llegara. En menos de tres minutos el vehículo ya estaba ahí. Sakura corrió apresuradamente hasta encontrarse con el jefe de paramédicos. Sacaron a un joven, completamente lleno de sangre, y lo pusieron en sus cuidados. Sakura intentó llamarle, pero el hombre no respondía. Así que procedieron a llevarlo a curaciones. La enfermera le ayudo a trasladarlo, pero debía ir por todo el papeleo.
Sakura quedó completamente sola, limpiando la sangre, que extrañamente había dejado de fluir. Utilizó varias gazas y cuando por fin logró despejarle la cara sus manos se paralizaron. Miró atenta al paciente y después tragó saliva. Se acercó lo más que pudo a su cara, intentado no perderse detalle alguno de su faz.
Se le había conocido, pero no podía recordar de donde…
La enfermera entró interrumpiendo su momento de memoria y le dejó los papeles en la mesa, después salió muy a gusto de ahí. Sakura bufó molesta, tendría que hacerle un expediente. Resignada a continuar trabajando se acercó de nuevo al rostro del muchacho, cual fue su sorpresa al verle despierto. Los ojos de aquel joven eran tan intensos y negros que quedó completamente hipnotizada.
Fue entonces que no se dio cuenta que le sujetaba fuertemente de la mano. Se asustó e intentó apartarse, pero el hombre la jaló hacia él, haciendo que callera sobre su cuerpo ensangrentado, manchando su pulcro uniforme blanco. Iba a gritar pero su voz la detuvo…
—¿Sakura? – entonces ella reaccionó. Como un balde de agua bien fría sus recuerdos volvieron.
—¿Sasuke… eres tú, Sasuke? – y él sonrió como respuesta, después de eso, la abrazó fuertemente… y el resto se perdió en sus recuerdos.
—Después de encontrarte me dedique el resto del tiempo a cortejarte. – continuó relatando Sasuke. —No estaba seguro si le corresponderías, pero como bien se sabe, cuando un youkai se enamora, hace hasta lo imposible para conseguir a su dama. – eso le sacó una sonrisa a Sakura.
—Y lo conseguiste… hasta con intereses. – acarició su vientre, con algo de felicidad. Sasuke sonrió ante la broma y se acercó lo suficiente como para besarle la frente. El corazón de la chica se disparó.
—Nunca te lo había dicho pero… tienes una frente tan grande que me gustaría besártela hasta el amanecer. – aquello hizo que se le subieron los colores al rostro.
—Gracias. – no pudo evitar sentirse locamente enamorada, como antes.
—Sakura. – ella respondió con la mirada. —¿Cuándo supiste que estabas embarazada?
—Iba a decírtelo el día que… - guardó silencio y cerró los ojos, abrumada por los recuerdos que ese día le traían.
—Oh, Sakura. – volvió a apretarle firmemente. —De haber sabido yo no…
—No por favor… no lo menciones. Aun conservo las pesadillas. – sostuvo su cabeza con ambas manos.
—Lo lamento mucho Sakura. – le beso la frente nuevamente. —Es justo que te diga por qué lo hice.
Cuando Sasuke abrió los ojos, Itachi le plantó una mirada de preocupación. Sasuke estaba sentado en la sala de su hogar, se encontraban en total silencio, en ese momento, recibirían un mensaje muy importante de su abuelo, Madara.
Como era de esperarse, el anunció llegó rápidamente por Zetsu, el sirviente más leal de su abuelo. El abominable siamés apareció entre las sombras de aquel cuarto vacío. Una sonrisa sádica se asomó por la comisura del labio blanco, mientras que el negro no parecía manifestar ninguna emoción.
—Quizás consideren… Cooperar con la causa. – las dos voces de su ser fueron claras con la indicación.
Itachi miró una vez más a Sasuke y éste a él.
—Queremos que el abuelo venga a decírnoslo en persona.- demandó Itachi.
—Eso no será necesario.- Comentó el Zetsu blanco. —Ustedes ya han sido juzgados… no hay marcha atrás.
—Comprendo… ¿Nos das un momento para pensarlo? – Itachi habló en todo momento.
—De acuerdo, cinco minutos.- el ser salió de la habitación, dejando a los hermanos solos.
—Itachi, realmente no considerarás lo que dijo…
—Por supuesto que no, Madara nos asesinaría en cuento tuviera la oportunidad… Pero antes de eso, intentará conseguir lo que ha buscado por más de cien años. – Itachi se acercó a él y tocó su hombro. Sasuke le miró intrigado. —Cuando Madara se dé cuenta que no tenemos lo que busca… no se dará por vencido. Nos amenazará hasta sacarnos algo que le satisfaga.
—No entiendo lo que dices, Nii-san. – ladeó la cabeza. Itachi endureció la mirada y se agachó hasta quedar a la altura de Sasuke, quien estaba sentado.
—Sasuke… todo lo que nos rodea está en peligro. – se sentó enfrente de él y bajó la voz considerablemente. —Vamos a escapar de aquí, y cuando lo hagamos, quiero que des por terminado esos asuntos personales que podría ser contraproducentes en un futuro.
Sasuke captó la indirecta y ante esto su Sharingan emergió presuroso.
—Jamás. – dijo con voz ahogada. —Ella no tiene nada que ver en esto.
—No lo tiene, es verdad. – la mirada rojiza de Itachi se hizo más violenta. —Pero después sí. Madara está obsesionado con una cosa… y no descansará hasta obtenerla.
—No me interesa la obsesión del abuelo, no voy a renunciar a ella.
—Creo que no estás entendiendo Sasuke. – Itachi frunció el ceño considerablemente. —No tienes elección, si quieres protegerla, tendrás que terminar esa relación, hacer que nada de lo que viviste pasó, para que puede vivir en paz.
—Me niego, yo la quiero… - se levantó con ira contenida.
—Y yo te quiero a ti, Sasuke. Te quiero vivo y lejos de problemas. – la imponente silueta de Itachi era tan intimidadora que Sasuke llegó a considerar por un instante sus palabras. —Lo digo por tu bien, si ella está involucrada y Madara se entera, ten por seguro que buscará la manera de utilizarla en tu contra.
—No tiene por qué enterarse… nunca. – pero su terquedad le impedía escuchar las palabras de su hermano mayor.
—Llegará un día en el que tomarás medidas drásticas por proteger a un ser amado. – eso lo desarmó. —Y no dejaré que un simple capricho te mate, Sasuke. Así que te lo pido por favor, termina con este innecesario conflicto.
Entonces sacó su arma y listo para atacar cortó a la mitad a Zetsu, quien entraba a la habitación para decirles que su tiempo se había acabado. Con el mismo impulso, un fuego negro y espeso destruyó las paredes de aquel cuarto y obligó a Sasuke a que le siguiera. Emergieron al bosque y comenzaron a huir de la horda de mercenarios que los seguían. Habían dado la orden de asesinar a los hermanos Uchiha Itachi y Uchiha Sasuke, el hecho de huir sólo los consideraba más sospechosos.
Atravesaron el bosque y llegaron a una pequeña ciudad, Sasuke reaccionó al ver los techos de las casas.
—¡Kirin! – gritó el moreno menor mientras los relámpagos bajaban a la tierra en busca de sus enemigos. Pero los mercenarios no se dejaban vencer, continuaban saliendo de la tierra.
Zetsu encaró a Itachi cuando entraron a la ciudad.
—Lamento decirte que no nos queda más que matarles.
—Entonces que así sea. – y el fuego negro salió de sus ojos, arremolinándose contra el hombre planta.
Los nubarrones comenzaban a apoderarse de la ciudad de Konoha.
Sasuke exhaló una llamarada potente y quemó a los mercenarios que emergían de la tierra, la figura de muchos Zetsu de cara blanco lo sorprendieron inmediatamente, no podría pelear por mucho tiempo con ellos sin usar una técnica de destrucción masiva. Juntó aire y chakra en su pecho y de la misma manera dejó que un poderoso fuego quemara a todos sus enemigos. Después de eso comenzó a correr sin rumbo. Repleto de electricidad, los rayos lo perseguían, y por ende, podía disponer de su energía para alejar a sus enemigos. Inconscientemente comenzó a buscarla…
Su mirada viajó por las calles de la ciudad en busca de su esencia. Se detuvo en un poste de luz, si más bien recordaba, habían quedado de verse cerca de esa zona… de hecho, era por ello que estaba inquieto por salir de la sala en donde Zetsu los había citado. Tragó saliva y la pasó incomodo. Si tan sólo tuviera otra elección.
Entonces un poderoso terremoto lo sacudió, el poste en donde estaba parado se tambaleó tan fuertemente que tuvo que descender. Y fue ahí cuando la vio, aferrada a un árbol y a punto de llorar. Sintió un fuerte dolor en el pecho, no quería hacerlo, en verdad. Se desplazó con rapidez, pero de nuevo otro terremoto sacudió la ciudad, eso era seguramente una manifestación del poder destructor de Itachi. Suspiró, pero inmediatamente esquivó un automóvil que perdía el control y se volteaba estrepitosamente en la autopista. Muchas personas gritaban desesperadas y entres ellas, se encontraba Sakura. Aún aferrada al árbol. Sasuke se colocó la capucha de su capa y de un salto llego donde Sakura. Sus ojos rojos brillaron ansiosos. Ella elevó el rostro para encararlo…
—¿Sasuke-kun?- al oírla dudó seriamente si lo que iba a hacer sería lo mejor, pero entonces otra explosión lo hizo comprobar que Itachi tenía razón.
—Tsukiyomi. – susurró lentamente y ante ello, Sakura comenzó a convulsionarse de terror. Los ojos rojos de Sasuke le mostraron terribles pesadillas, en donde elevaba su espada y sin ningún tipo de tapujo la travesaba, después de eso, le confesaba que no era más que una humana débil y frágil a la cual desde un principio deseó devorar completamente.
—No, por favor no me mates…- suplicó ella.
—No digas tonterías, eres mi musa, jamás te irás, quieras o no… - mostró sus dientes en una sádica sonrisa. Elevó entonces su espada contra de ella.
—Yo te amaba…- musitó, muy dolida y él contesto con toda la sinceridad del mundo.
—Yo también. – y su ilusión culmino con un asesinato imaginario.
Sakura cayó al suelo inconsciente y herida emocional y mentalmente. Se agachó para acariciarle el rostro, pero entonces un puño caliente le apartó de ella. La imagen del zorro rojo le dejó en claro que él ya no podría tocarla.
—¡Desgraciado! – escuchó la voz de Naruto y no tuvo el valor para encararle.
—Naruto… - dijo con cuidado antes de desaparecer. —Protégela. – y entonces desapareció del campo de batalla.
Para cuando Sasuke terminó de contar aquella, de manera en la que Sakura no se alterara (omitiendo algunas partes como Naruto, ya que no sabía que tan preparada para eso estaría), sus miradas se encontraron con una penosa plegaría.
—Sakura. – se apartó de ella y ante la mirada sorprendida de la joven Sasuke se obligó a pedir disculpas con la cabeza pegada al suelo. —Por favor, ¿Podrás perdonarme algún día? – lo dijo con ferviente intensión.
Espero por unos segundos y Sakura no emitía palabra alguna. Cerró los ojos, seguramente la chica nunca le perdonaría. Mas no fueron palabras lo que escuchó después, sino fueron los brazos de Sakura, quien lo abrazaba. Sintió lágrimas cálidas en su espalda y se enderezó para verle el rostro. No supo qué sentir, por que la cara de Sakura le mostraba un amor y una compasión tan grandes que quizás y realmente no mereciera ser perdonado. Se sintió un ogro y ante la mirada amorosa de Sakura, escondió su rostro, pegó la cabeza en el vientre de ella, buscando consuelo. Sintió cómo Sakura le acariciaba los cabellos con su mano, aún sin emitir palabras. Sasuke se abrazó de ella, pasó sus manos por su cintura y descanso en su hinchado vientre, una pequeña lágrima descendió por su mejilla. El calor que desprendía Sakura era tan confortable. Y entonces sintió los labios de Sakura, que le besaban los cabellos con un amor inquebrantable y se sintió un monstruo; un terrible y cruel monstruo, el cual tenía la bendición de una dulce y delicada flor, que le consolaba y le cuidaba, sin importar lo abominable que él había sido con ella. Ahora tenía la certeza de que Sakura nunca le odiaría y que sin importar qué, permanecerían juntos.
Continuara…
Es una visión hermosa, ¿No lo creen? Pero para mi gusto me encantó. Era justo y necesario que Sasuke pidiera disculpas a su dama por los problemas que le causó. Yo sé que quizás la historia está un poco incompresible, pero muchos recordarán que ese es el estilo de Yume no Kaze, al final, todos los huecos son tapados y la verdad emerge desde las sombras.
Por cierto, yo sé que algunos recuerdan el fic de Copretérito, bueno les quiero decir que tambien está en proceso de actualización aunque no sé cuanto tiempo me tomará.
Espero que nos sigamos viendo. Yo me despido de ustedes.
Yume no Kaze.
¿Merece un comentario?
