Bridgette se sorprendió. Sin embargo no se le notaba, viendo a Chat Noir en su habitación.

— ¿Qué haces aqui? —Le preguntó sin apartar su mirada de él.

— Vengo ayudarte.

Si pudiera, ella, hubiera alzado la ceja por lo que escuchó.

— ¿En qué?

— Bueno me he enterado de que no puedes sonreír —Comentó— Así que entro yo. Te ayudare soy un experto en las materia de risa.

Si sería capaz Bridgette de fruncir el ceño lo hubiera hecho. Solo se dedicó a cruzar los brazos que era una mala combinación a su cara inexpresiva.

— Vete —Solo dijo. Al ver que no le obedecía. Le apunto en dirección hacia la ventana y le repitió la orden.

— Pero... —Empezó con las orejas caídas por el rechazo— Vengo a ayudarte.

Bridgette cerró los ojos. Al segundo los abrió y vio como el gato tenía toda la buena intención. Le dio lastima y suspiró...

— ¡Bien! —Dijo— Pero en cinco minutos no hay ningún cambio te vas.

Él asintió aceptando.

...

Había pasado diez minutos y el gato no se iba...

"La última, la última..." "Déjame intentarlo una vez más"

Esas eran sus palabras. Y Bridgette solo quería cortarle la lengua.

— Eso me dijiste hace media hora —Replicó ya cansada.

"Una vez más"

Rogaba para comenzar de nuevo con sus pésimos y molestos chistes.

— ¡Vete Chat! —Gritó a todo pulmón apuntándole con el dedo la ventana. Frunciendo el ceño.

¿Frunciendo el ceño?

Se preguntó el felino al ver que en su adorable cara se formaba unas arrugas en la frente.

— ¿Estas enojada? —Pregunto cautelosamente el héroe.

— Claro que estoy enojada, me dijiste que si no funcionaba te ibas. ¡Y eso fue hace media hora! Sé que lo estás haciendo con buena intención, pero deja de intentarlo. No puedo sonreír.

— Pero puedes fruncir el ceño —Añadió el héroe.

— No, eso tampoco...

Añadió con el ceño fruncido al ver que estaba diciendo una tontería. En ese ínterin Chat Noir se apresuró y tomo un espejo de mano. Poniéndoselo en frente de la aludida.

— ¡Mira!

Bridgette miró y se sorprendió de lo que veía. Tomó el espejo entre sus manos sin poder creerlo, aunque Chat Noir solo podía ver un ceño fruncido. Creyó notar como los ojos de ella brillaban maravillada por lo que mostraba su reflejo. Por eso el minino se fue de ahí sin decir nada. Sí, no era lo que había esperado lograr, pero algo era algo.

Y lo más importante de todo. Es que de a poco las emociones de Bridgette salían a la luz.