Conforme los días transcurrían, John se sentía cada vez más resignado a no tener más noticias de su amigo y se iba haciendo más cercano, nuevamente, con Mary. Empezaba a convencerse de que lo que había sucedido con Sherlock había sido un accidente y que no volverían a verse más. Se autoconvenció de que Sherlock no quería verlo más y John no podía esperarlo para siempre. Entonces, decidió tomar las riendas de su vida de nuevo….y sin hacer casos de los consejos de sus amigos, pronto se encontraba saliendo con ella una vez más, lo que, por supuesto, a ella la hacía tremendamente feliz.
Sus días eran abrumadoramente normales. Simplemente estudiaba, pasaba el rato con Mary, regresaba a casa y eso era todo.
Era una rutina que poco a poco lo iba cansando y cada día que pasaba extrañaba más a Sherlock, se preguntaba dónde estaba, qué estaba haciendo y si estaría bien, aún así, se las arreglaba para interrumpir esos pensamientos y obligarse a sí mismo de mantener una relación normal con Mary.
Mary, por su parte, trataba de lucirse y jugaba el papel de novia comprensiva, escuchaba a John y no lo presionaba en absoluto. Demostraba una paciencia admirable. Sabía que todo el tiempo, mientras John estaba con ella, él pensaba en Sherlock, pero esto no la preocupaba, confiaba en su amigo Jim y en la promesa que él le había hecho, que Sherlock no regresaría.
Confiaba tanto en que Sherlock no volviera, que ni siquiera había vuelto a presionar a John para acostarse con ella. De vez en cuando intercambiaban algunas caricias, pero John le insistía en que no se sentía preparado para intentarlo una vez más. Mary respetaba eso, pacientemente, pues sabía que al terminar el curso escolar, la pesadilla de Sherlock habría terminado para siempre. John se iría a la universidad, y ella, probablemente, se iría con él. Estudiarían la misma carrera, hasta que, eventualmente, John le pediría su mano en matrimonio y ella saldría totalmente triunfante de toda esa situación.
John pensaba un tanto diferente. Sabía que al terminar el curso escolar, la pesadilla de Mary habría terminado para siempre. Esperaría un poco, argumentaría diferencias socioeconómicas, "no eres tú, soy yo" y se tomaría un tiempo antes de comenzar a la universidad, cambiaría de aires, se olvidaría de Sherlock y, eventualmente, estudiaría medicina o se enlistaría en el ejército, o ambas. Cualquier cosa que lo mantuviera distraído hasta que todo dejara de doler.
Parecía insensible, se sentía mal, sabía que la traicionaría una vez más, pero realmente necesitaba distraerse para no volverse loco, para no seguir intentando llamar a Sherlock o decirle a Lestrade que lo contactara con Mycroft, para no escribir cartas al aire, para no crear un blog en el cual desahogarse… simplemente, para no perder la razón.
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La realidad era que Jim no tenía ni idea de cómo hacer para llegar a Sherlock. Sin embargo, aunque él no pudiera llegar a Sherlock, le hacía feliz el hecho de saber que John tampoco, al menos, por el momento. Sin embargo, como Mary le había pagado para que la ayudase, le había hecho creer que se había ido con Sherlock, llevándose consigo una buena suma de dinero.
Mycroft negoció con él para "sacarlo", momentáneamente, del juego.
—Me iré, querido Mycroft. Lo haré. Pero regresaré…
—No me importa lo que hagas, Jim—dijo Mycroft, sereno—sólo espero que te tomes tu tiempo.
—Oh, lo haré, querido Mike ¿o debería decir cuñado? —le respondió cínicamente.
—Es Mycroft. Y, no, —sonrió—no soy, ni seré nada que tenga que ver contigo.
—Eso ya lo veremos.
—2 años, James. Es nuestro trato, tú te vas, nuestra vida continúa y si por algún motivo, se te ocurriera regresar antes de tiemp…
—Bla,bla,bla —se burló James—Muerte y destrucción…¡uf! —le dijo, mirándolo con los ojos bien abiertos y exagerando sus gestos.
—Exacto. —sonrió Mycroft, alzando la nariz.
Ambos sabían que lo habían hecho por conveniencia.
Mycroft, para proteger a su hermano y a las personas que lo rodeaban. Jim, sabía que debía mejorar su técnica, prepararse mejor, planear mejor las situaciones y muy pronto se convertiría en el mejor consultor criminal del mundo. O al menos eran sus planes. Además, lo que Mycroft le había ofrecido a cambio no era nada, en absoluto, despreciable.
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—¡Por favor! No seas terco, puedes empezar de nuevo. Solamente tomaría unos días reubicarte y pronto…
—No, Mycroft. Necesito volver. Ahora que Jim está lejos y ha pasado un tiempo prudente puedo…
—Sherlock, por favor. —lo interrumpió—Mírate, estás siendo ridículo. Dominado por tus sentimientos.
—Simplemente me siento cómodo con la vida que llevo, además, tengo cerca algunos de tus intereses, hermano. —dijo, desafiante.
—No necesito que vigiles a nadie por mí. Sherlock, ambos sabemos de qué se trata esto, y ambos sabemos que John está bastante tranquilo con Mary, ha retomado su vida.
—John no ha retomado su vida, se ha resignado a ella. Debo volver, es un hecho. No te estoy pidiendo permiso, hermano.
Sherlock se bajó de la limusina de Mycroft y entró a casa. Estaba emocionado.
Debería llamarle, no. Eso sería ordinario. Quisiera sorprenderlo, pero sin hacerlo incómodo debido a los últimos eventos que ocurrieron entre nosotros… hm, quizá no le agrade verme. Me había olvidado de ese pequeño detalle. No, seguro se sorprenderá. Tal vez podamos hablar y aclarar las cosas y…
Los pensamientos de Sherlock lo privaron de dormir en toda la noche. Al final, llegó a la conclusión de que simplemente iría a ver a John, como si nada hubiera pasado. Como si no hubiera estado desaparecido durante todas esas semanas.
¡Muchas gracias por leer! Este capítulo está bastante ligero y es el que menos palabras tiene, en comparación con los anteriores, espero que les guste.
Como les decía en entregas pasadas, la historia ya está por terminar, ¡muy pronto!
Gracias por sus reviews, follows y favs, me ponen muy contenta ^_^
¡Saludos!
