Mientras tanto en Francia…

Inuyasha ya se había levantado y estaba en recepción esperando a que apareciera la empleada a la que había visto la noche anterior.

Se puso una camisa blanca y unos jeans negros, ató su largo cabello plateado escondiéndolo debajo de una gorra, y además traía lentes oscuros para que no reconocieran sus ojos dorados.
Estaba irreconocible, no parecía él. No quería que Kikyo lo viera y supiera que estaba en Francia hasta que pudiera comprobar si lo que esas dos mujeres habían dicho era verdad.
Si ella lo veía, le negaría todo, tenía que atraparla con las manos en la masa.

Pasó toda la mañana buscando a la mujer pero no pudo encontrarla y tampoco halló rastro de Kikyo por ningún lado.

Para cuando se hicieron las 12 del mediodía, ya estaba cansado y tenía hambre. Salió del hotel, se podía escuchar el sonido de los autos, las voces de las personas e incluso el dulce piar de las aves.
El peliplata respiró profundo, cerró los ojos, cuando los abrió fijó su atención en un restaurante frente del hotel. Sin pensarlo dos veces se dirigió allí.

El lugar era enorme, las mesas eran redondas con manteles blancos y algunos detalles en color dorado, del techo colgaban tres o cuatro candelabros y además había un espejo a lo largo de una de las paredes que hacía parecer al lugar más grande de lo que en realidad era.

Se sentó en una de las mesas y suspiró varias veces antes de recordar que no había llamado a Nueva York para avisar que había llegado sano y salvo.
Tomó el teléfono, estaba por marcarle a Myoga pero por alguna razón le pareció mejor llamar a Sesshomaru.

Inuyasha: - ¡Hola Sesshomaru!

Sesshomaru: - ¡Inuyasha! Al fin llamas, nos tenías preocupados.

Inuyasha: - Si losé, lo siento, es que se me olvidó por completo llamarles.

Sesshomaru: - Deja, lo importante es que llegaste bien, ¿No es así?

Inuyasha: - Sí claro, aunque mi vuelo se retrasó y llegué mas tarde de lo previsto a Francia. Pero luego de eso todo fue "casi normal".

Sesshomaru: - "Casi normal" ¿A qué te refieres?

Inuyasha: - ¡A nada!, yo me entiendo.

Sesshomaru: - Por supuesto, como digas. *Loco* (Pensó). - Cambiando de tema. A que no sabes a quien tengo sentada en frente mío. (Con una sonrisa).

Inuyasha: - ¿A quién? (Preguntó curioso).

Sesshomaru: - A nuestra nueva empleada. (Dijo guiñándole un ojo a Kagome, que se encontraba del otro lado de su escritorio. Ella le regalo una risita por lo bajo).

Inuyasha: - ¿A si? Envíales saludos de mi parte y dile que pronto tendré el placer de conocerla en persona. (Dijo restándole importancia).

Sesshomaru: - Está bien yo le diré. Cambiando de tema... ¿Para cuando tienes pensado volver?

Inuyasha: - No lo sé. En verdad no lo sé.

Sesshomaru: - Esperemos que pronto Inuyasha. Muy bien, adiós nos hablamos luego.

Inuyasha: - Hasta pronto… (Colgó el teléfono).

En la fábrica…

Kagome: - ¿Qué te dijo? (Preguntó Emocionada).

Sesshomaru: - Te envía saludos y espera poder conocerte en persona cuando vuelva.

Kagome: - Sí, conocerme jajaja.(Dijo con ironía) - Se nota que de verdad no me recuerda, tampoco me conoció aquel día que me encontré con él.

Sesshomaru: - ¿Tú y mi hermano ya se habían vuelto a ver?

Kagome: - A decir verdad sí. Me encontré con él, el día de la reunión que tuve contigo, mi padre y Kouga.

(FLASHBACK…)

Onigumo: - Entonces quedamos así. La próxima semana Kouga y Kagome irán a instalarse en la fábrica.

Sesshomaru: - Claro, estaremos esperándolos, y quédense tranquilos porque su oficina estará terminada muy pronto.

Kouga: - ¿Y qué ocurrió con tu hermano? Pensé que estaría aquí.

Sesshomaru: - En realidad no lo sé, pero en verdad es un tonto, le dije como un millón de veces que no vaya al faltar.

Kagome: - Al parecer no te hizo caso. Tan irresponsable como cuando chicos jajajaja.

Sesshomaru: - Aún no puedo creer que esa dulce niña seas tú Kagome, los años te han sentado bien.

Kagome: - Gracias Sessh, lo mismo digo. Sabes tal vez podamos ir a tomar algo más tarde.

Sesshomaru: - Claro, sería fantástico.

Onigumo: - Por el momento será mejor que nos vayamos, tenemos otra reunión pronto. Adiós Sesshomaru.

Kagome, Kouga: - Adiós. (Al mismo tiempo).

Sesshomaru: - Hasta pronto. Nos vemos luego. (Se quedó sentado en la mesa del restaurante y ordenó un café).

Afuera del restaurante…

Onigumo: - Chau hija, yo me voy, cuídate. Tu también Kouga.

Kagome: - Chau papá nos vemos más tarde.

Kouga: - Lo mismo dijo señor. (Y dicho esto Onigumo se marchó). - ¿Quieres que te lleve a algún lugar preciosa? (Le dijo a Kagome).

Kagome: - NO gracias Kouga, tengo mi auto y te he dicho que dejes de llamarme así, no me gusta.

Kouga: - Está bien como quieras. (Se fue en su auto).

Kagome se dirigió al estacionamiento, cuando un hombre apareció por detrás abrasándola con el brazo. Ella lo miro fijo, el hombre le dijo que se quedara quieta y que siguiera caminado como si nada hasta el auto. Ella no protestó y continúo caminando.

En el restaurante…

Sesshomaru estaba tomando su café cuando vio entrar a su Inuyasha corriendo.

Sesshomaru: - Mira la hora en la que llegas, ya todos se fueron! ¿Dónde diablos estabas? Te dije ayer muy claramente que esta reunión era muy importante.

Inuyasha: - Lo siento es que me quedé dormido, anoche salí a tomar algo con Miroku, y creo que se pasaron las copas.

Sesshomaru: - Esas no son excusas para ser tan irresponsable, mírate, además estás hecho un desastre hermano, ¿Y así pensabas llegar a la reunión?

Inuyasha: - Pu… pues yo yo… (Se miró y se dio cuenta que estaba todo despeinado, se había puesto zapatos de distintos colores y además tenía algunos botones de la camisa desabrochados) - Lo siento, no sucederá de nuevo, pero ahora dime, ¿Cómo salió todo?

Sesshomaru: - Todo fue un éxito! Digamos que en mis manos la fábrica está segura. (Dijo con un aire de grandeza, que al otro no le gusto mucho).

Inuyasha: - Eso es un alivio, pero ya deja de presumir! (Suspiró aliviado, ya que sabía que si algo salía mal, Sesshomaru lo culparía a él por no haber llegado a tiempo) – Bueno... entonces si ya no me necesitas me iré. (Se despidió y se fue al estacionamiento a buscar su auto).

En el estacionamiento…

Kagome ya había llegado a su auto. Estaba tan arrepentida por no haberse ido con Kouga.
Esto no está pasando pensaba. ¿Qué haría ahora? Este Hombre aún la tenía agarrada del brazo. ¿Se llevaría el auto?... Lo único que esperaba la azabache era que no la golpeara.
Por detrás de ella vio llegar a un joven alto de pelo plateado. Suerte para ella.

Ladrón: - Bien dame las llaves y sin trampa, si no te puede ir muy mal, linda.

Kagome comenzó a buscar las llaves entre las cosas de su bolso. No podía encontrarlas, las manos le temblaban estaba tan asustada.

Kagome: - No-no las encuentro. (Dijo con el tono seco y frío).

Ladrón: - ¡Dame eso! (Le dijo quitándole el bolso y tirándola al suelo de una sacudida, para luego salir huyendo).

¡Ayúdenme! Gritó Kagome desde el piso.
Al ver esto, Inuyasha salió detrás de aquel hombre sin dudarlo, hasta que por fin lo alcanzó y se le abalanzó encima. Ambos cayeron al piso, pero el ladrón salió huyendo dejando al peliplateado aturdido en el pavimento.
Se levantó, sacudió su ropa y recogió el bolso, luego se encaminó hacia Kagome.

Inuyasha: - Creo que esto es suyo señorita. (Dijo extendiendo su brazo para devolverle el bolso) - ¿Se encuentra bien?

Kagome: - Sí, Muchas gracias, en verdad se lo agradezco, no sé que hubiera hecho si no hubiese estado usted aquí para ayudarme. (Tomando el bolso) - Por cierto ¡CREO QUE LO CONOZCO DE ALGÚN LADO! ... *Pero de donde* (Pensó).
- Yo me llamo Kagome, un gusto señor…?

Inuyasha: - Inu…Inu…Inuyasha, (Dijo tartamudeando, cada vez más nervioso).- Yo no creo haberla visto nunca, pero es un placer conocerla!

Kagome: - Si me permite, me gustaría invitarle una taza de café, se lo debo después de esto. (Con una sonrisa muy dulce en su rostro).

Inuyasha: - Me encantaría, pero es que… (No le salían las palabras).

Kagome: - Entiendo si está ocupado, no hay problema. (Bajando la mirada).

Inuyasha: - No, no es nada de eso, es solo que como puede ver me encuentro bastante desaliñado, quizá en otro momento. (Volteó su rostro hacia un lado de la vergüenza).

Kagome: - Está bien, no insistiré, no quiero incomodarlo, pero aquí le dejo mi tarjeta. Cuando tenga tiempo llámeme y disfrutares de una taza de café o un trago si lo prefiere. (Le dio su tarjeta de presentación, él se quedo ahí paralizado, mientras la veía subirse a su auto y alejarse).

Inuyasha: (Miró la tarjeta) – Asique Kagome Higurashi, sí, ese nombre me suena. (Pensó, pero no le dio importancia, subió a su auto y volvió a la mansión).

Kagome iba manejando, le llevó como diez minutos asimilar todo lo que había pasado. Por poco la asaltan, si no hubiera estado ese joven quien sabe lo que hubiera pasado. Las manos aún le temblaban y la cabeza le dolía un poco.
Se puso a pensar, el cabello plateado, los ojos dorados, igual a los de Sesshomaru. Y en su nombre "Inuyasha" ...CLARO... se dijo. En ese momento reaccionó, que tonta, ese joven era Inuyasha Taisho, el mismo y en persona. ¿Como no lo había reconocido?, tal vez de debió a que su mente se había nublado en ese instante.

Kagome enseguida dio vuelta el auto y volvió al estacionamiento. Que le diría, hace tantos años que no se veían que era normal que él no la haya reconocido. Pero ¿y yo? se dijo, no tengo excusa.

Cuando llegó al estacionamiento, Inuyasha ya se había marchado, ni rastro había de él. Kagome tampoco sabía su teléfono ya que no se lo había dado, solo podía esperar con esperanza a que él la llamara. Se volvió a subir a su auto y se marchó al hotel en donde estaba hospedada.

(FIN DEL FASHBACK…)

Sesshomaru: - Inuyasha no me había dicho nada. ¿Y tú te lastimaste Kagome?

Kagome: - No, yo estoy perfecta. Pero es una lástima que no haya reconocido a Inuyasha a tiempo.

Sesshomaru: - Veo que tienen mucho de qué hablar, aunque te advierto que mi hermano ya no es el mismo de hace unos años.

Kagome: - ¿Por qué dices eso? Cuando lo vi me pareció tan alegre y simpático, no creo que haya cambiado mucho.

Sesshomaru: - En realidad no me gusta decir esto, pero desde que conoció a Kikyo, se perdió una chispa de luz en él, ya no es el mismo de antes.

Kagome: - ¿Kikyo, quien es ella?

Sesshomaru: - Es su prometida o al menos eso pretende. Es por ella que Inuyasha viajó a Francia.

Kagome: - No sabía que Inuyasha estaba comprometido. (Dijo sorprendida)

Sesshomaru: - Sí, hace dos años que se comprometieron.
Kikyo es una mujer muy fría, nunca demuestra alguna emoción y viaja muy frecuentemente a Europa durante meses por sus películas, ya que es actriz.

Kagome: - No tenía idea. (Dijo con un tono de voz triste).

Por alguna razón lo que le dijo Sesshomaru la hizo sentir mal, trató de disimularlo lo mejor que pudo, dibujando una sonrisa en su rostro.
El largo silencio en la habitación después de eso se volvió demasiado incómodo.
Kagome ya no preguntó mas nada sobre Inuyasha y, Sesshomaru ya no pronunció palabra alguna.