Hola a todos, feliz miércoles, mitad de semana aquí les dejo el siguiente capítulo, espero con mucho gusto sus comentarios, sugerencias y teorías, saludos.

Nota: Muchas gracias por sus comentarios, Faby sama, SaV21, Briyitt, paovampire, Dark Kasami y Veros, que no me deja responderte, pero gracias por tus comentarios, los leí todos. ¡Muchas gracias por seguir y leer la historia, es para ustedes! :]

Advertencia:

Se trata de una historia de Universo Alterno.

Disclaimer: El universo Inuyasha, ni ninguno de los personajes me pertenecen.

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Capítulo 9: Año Nuevo. Parte 2

— ¿Dónde está toda la gente? —cuestiono Kagome admirando los hermosos decorados de las calles de la ciudad imperial.

—Están en el palacio—Indico Izayoi, quien se encontraba frente a las tres hermanas.

—Se supone que la fiesta es solo para la familia imperial—menciono Kagura.

—Así es, pero antes de la celebración privada, es una tradición que toda la gente que conforma la cuidad imperial, se reúna en el palacio, para realizar una pequeña ceremonia de bienvenida al año nuevo—Narró la princesa admirando los hermosos faroles dorados.

—Es normal no saber de estas tradiciones—Indico Kikyo a sus hermanas—Por más de 14 años nuestro único hogar era el bosque y la academia.

—Sin duda la cuidad imperial, es hermosa, espero poder conocerla más a fondo—Dijo Kagome con emoción.

—Esperemos que así sea querida—le respondió Izayoi con una gran sonrisa.

Las cuatro mujeres se encontraban en el interior de un palanquín bastante grande, el cual contaba con dos ventanas, dejando ver gran parte de la ciudad imperial, esta se encontraba decorada con candelabros y banderas doradas, siendo el escudo un gran dragón; también la nieve cubría gran parte de los negocios y hogares de la maravillosa metrópolis, realzando más la belleza de la cuidad.

El transporte se encontraba siendo movilizado por 6 sirvientes de gran estatura y complexión, detrás, se encontraba Inuyasha cabalgando y admirando el hermoso decorado de la cuidad. En la parte delantera se encontraba el general Inu No Taisho montando un hermoso corcel blanco y a su lado su hijo, Sesshomaru, quien cabalgaba un ejemplar negro; él mantenía la vista al frente y atento ante cualquier amenaza, básicamente desde el momento en que salieron del su hogar había estado de ese modo. El viaje había durado unas cuantas horas y al fin se encontraban en la gran ciudad imperial, unos ansiosos y otros emocionados por los posibles sucesos que conllevaría aquella invitación.

—Padre, quiero estar presente cuando le des el pergamino a la emperatriz—Sentencio el joven demonio.

—Eso no depende de mi hijo, sino de ella—Menciono su padre.

—Convénsela, si hay una guerra próxima, quiero formar parte de ella—Índico el ojidorado con determinación.

—El momento llegara, Sesshomaru, en el que tendrás que demostrarle no solo al mundo, sino a ti mismo porque eres primogénito de la familia Taisho.

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Naraku se encontraba ayudando a su padre a recostarse en su cama, hacia no tan solo unos minutos que la ceremonia de año nuevo, había concluido y todos los invitados se retiraban.

Los lores por su parte, se habían despedido de la familia imperial e incluso habían les habían brindado obsequios; todo para llamar a la buena fortuna y de igual manera quedar bien ante el linaje.

El semidemonio había notado el cansancio de su padre y lo llevo inmediatamente a su habitación para que descansara unos minutos, mientras el evento principal era preparado.

La emperatriz por su parte, se encontraba majestuosamente arreglada, con un bello kimono rojo y un obi dorado con pequeños diseños de dragones; Una vez que su marido se retiró y los lores se fueron, pudo respirar a gusto ya que hasta ahora todo estaba saliendo a la perfección.

—Mi señora, la familia Higurashi está aquí—Le informo un guardia.

— ¿Han sabido algo de los Taisho? —Pregunto la majestuosa mujer.

—Me han indicado que están en la entrada principal de la cuidad, no tardaran en arribar al palacio.

—Bien, iré con los Higurashi, cuando ellos lleguen condúcelos al salón principal.

— ¿También a las tres sacerdotisas?

—No, llévalas hacia mí—ordeno.

—Sí, mi señora—Respondió el guardia con una reverencia.

La mujer se arregló el cabello y se dispuso a ir al encuentro con el matrimonio Higurashi.

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Debido a que la gente del pueblo se encontraba saliendo por la puerta principal del palacio, Toga se dirigía a la puerta trasera, ahí no habría gente y su entrada sería mucho más tranquila.

—Ya estamos cerca—Indico Izayoi— ¿Están listas para ver a sus padres?

Las tres chicas realizaron un ademan de afirmación, estaban contentas por ver a sus padres después de aquellos meses.

—Solo les advierto algo—Interrumpió Izayoi—El palacio es muy grande y si no lo conocen del todo terminaran perdiéndose, así que les suplico que no se distraigan y sigan el camino o la dirección que se les indica.

—No se preocupe, lo tendremos en cuenta—Menciono Kikyo.

—De hecho esto debe ser dirigido únicamente a Kagome, a ella le encanta perderse en lugares ajenos—Indico Kagura con una risita burlona.

—Perdón Kagura, por querer explorar un lugar nuevo—Dijo la chica mirando con fastidio a su hermana mayor.

—Este no es lugar para que explores, mi niña—Menciono Izayoi—Podrás ver muy hermoso este lugar, pero definitivamente no es del todo bello, hay peligro en los muros y pilares de este lugar.

—Lo dice como si usted…

—Se lo que les digo—Interrumpió Izayoi a Kagura—Este lugar esta maldito.

Kagome miro con asombro a la mujer de cabellos negros, podía notar que no estaba mintiendo, todo lo que ella decía era verdad. Aunque aún no lograba entender cómo es que un lugar tan bello e imponente podría ser peligroso, se suponía que el palacio imperial era el lugar más seguro y acogedor.

—Bien, le aseguramos que seguiremos todas las órdenes que se nos den—Reafirmo Kikyo con determinación.

—Me alegra escuchar eso, confió en que la noche será provechosa y estimulante para todos.

De repente el palanquín se detuvo, indicando que era el momento de que salieran. La primera en bajar fue Izayoi, le siguió Kagome, Kikyo y de ultimo Kagura. El gran general se acercó a su esposa y tomados de la mano se dirigieron a la gran puerta trasera, donde se encontraban ya varios guardias imperiales esperando su arribo.

Inuyasha se encontraba junto con su hermano y las tres hermanas detrás, a la espera de algún acontecimiento.

— ¡Buenas noche General Taisho y a su familia! —Mencionaron en coro los guardias.

— ¿Dónde será la función? —Pregunto el general.

—Nos indicaron que primero pasaran a la sala principal y posteriormente al evento—Indico uno de los guardias—Su familia pueden seguir a mis camaradas.

Todos comenzaron a caminar, pero antes que las hermanas comenzaran a seguir a la familia Taisho, uno de los guardias les impidió el paso, llamando la atención de todos los presentes.

—Señoritas, tenemos órdenes de la emperatriz—Menciono el guardia—Síganme.

Las tres se miraron unos segundos y siguieron al guardia sin demora alguna, todo esto fue visto por los Taisho quienes se preguntaban el motivo por el cual la emperatriz había requerido su presencia antes del evento.

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En el salón principal, se encontraba decorada por banderas doras y en todas ellas el sello de un enorme dragón.

—Creo que si alguien no tiene ni la más mínima idea de que año es, no sé qué lo hará—Menciono Inuyasha apuntando las banderas que cubrían la sala entera.

—Este año sí que se han esmerado—Indico Izayoi.

—Es por que este año es especial—Respondió el recién llegado, Naraku.

El clan Taisho, realizo una reverencia hacia su príncipe, quien los miraba con una gran sonrisa.

—Estamos en familia, basta de protocolos—Indico Naraku, quien se aproximaba a ellos.

— ¿Por qué mencionaste que este año es especial?—Cuestiono Inuyasha.

—Sin duda primos, ustedes se casaran y el palacio contara por primera vez con una sacerdotisa—Respondió el príncipe.

—Eso es realmente bueno, Naraku—dijo el general abrazando a su sobrino—De igual manera, ustedes se involucraran más en los asuntos políticos.

—Me entusiasma más eso tío—Afirmo el semidemonio devolviendo el abrazo.

— ¿Cómo está tu padre? —Cuestiono Izayoi.

—Él está descansando, nos acompañara más adelante, tía—Informo Naraku.

Sesshomaru permanecía ajeno a toda aquella situación, él permanecía sentado y callado.

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Las tres chicas, se encontraban entrando en una de las salas del palacio, ahí se podían deslumbrar tres figuras junto a la chimenea; la menor de las chicas pudo descifrar de quien se trataba y abandono su lugar junto a sus hermanas; se dirigió con gran premura hacia las figuras ya conocidas para ella.

— ¡Padre! ¡Madre! —Menciono la chica con emoción mientras abrazaba con gran ternura a sus progenitores.

Kikyo y Kagura, permanecieron en su lugar y miraron con gran asombro a la mujer que se apartaba del encuentro afectuoso de su pequeña hermana, esta dirigió su mirada hacia ellas, las cuales rápidamente y por inercia realizaron una reverencia, recibiendo una pequeña sonrisa de aquellos labios rojos.

—Mi niña—Dijo Sonomi con gran alegría y lágrimas en los ojos.

—Kagome, mi pequeña gaviota—inquirió Hokuto abrazando a las dos mujeres.

Después de unos minutos, los tres se separaron y Kagome identifico a la tercera figura, se acomodó su vestimenta y realizo una reverencia, la emperatriz no pudo evitar divertirse ante tal acto.

—Tranquila pequeña, no es necesario contenerse—Inquirió la emperatriz.

Sonomi y Hokuto, se acercaron a sus otras dos hijas, la cuales los recibieron con un abrazo, menos efusivo pero sincero. Kagome miraba la escena con una gran sonrisa y lágrimas aun en sus ojos, amaba el hecho de que su familia estuviera reunida después de tanto tiempo y aún más en aquellas circunstancias.

—Creo que es hora de retirarme, tienen mucho de qué hablar—Dijo la soberana—Cuando terminen de ponerse al día, uno de los guardias los guiara al evento.

Los presentes se despidieron con una reverencia, cuando la mujer desapareció de sus vistas, prosiguieron con su reunión.

— ¡Las tres han crecido! —Menciono Sonomi con una gran emoción—También puedo apreciar que el entrenamiento está rindiendo frutos en su cuerpo.

—Mis tres muchachitas, dando lo mejor como siempre—Dijo Hokuto con un gran orgullo.

—Todo gracias a la familia Taisho—Menciono Kagura.

—Sin duda, estoy realmente agradecido con ellos, en cuanto los vea les agradeceré como se debe—Inquirió el patriarca.

—Hemos tenidos altas y bajas—Dijo la menor de las hermanas—Pero sin duda hemos aprendido bastante.

—Ella más que nosotras—Menciono Kikyo refiriéndose a la menor.

—Bueno, tienen que contarnos todo, ¿Con que comenzamos? —pregunto la matriarca de las Higurashi.

Las tres hermanas se miraron entre si y luego miraron a sus padres, los cuales ya se habían sentado en unos grandes muebles junto al agradable fuego.

— ¿Con que comenzamos hermanas? —Pregunto Kikyo— ¿Con lo bueno o lo malo?

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Naraku llevaba a la familia Taisho hacia el lugar del evento, la conversación había girado sobre la nieve y como esta había cubierto los caminos e impedían hasta cierto punto el comercio. Los hermanos permanecían callados y atentos ante el camino que recorrían, mientras que el matrimonio, caminaba tomados de la mano mientras platicaba con Naraku de cosas tribales.

—La decoración fue idea de mi padre y mía, espero y sea acertada—Menciono Naraku a sus invitados.

Mientras más avanzaban por aquellos pasillos, más columnas con unos bellos y dorados candelabros se encontraban a su paso. Admiraron cada uno de ellos hasta que sintieron como la temperatura subía cada vez más. El rostro de Izayoi se llenó de fascinación al ver el lugar, a lo lejos podía ver el lago congelado y lleno de luces y flores invernales, el salón estaban decorado exquisitamente con listones y banderas doradas, haciendo un hermoso contraste entre las columnas rojas y el mobiliario en color verde jade.

En el centro se encontraba un pequeño escenario discretamente decorado y alrededor seis pequeñas mesas en color jade con una elegante vajilla dorada, en cada una de ellas habían dos gabinetes; Pegado a la pared se encontraba una gran y larga mesa, decorada con velas y flores multicolores, de igual manera había un sinfín de platillos y postres en ella.

— ¡Simplemente hermoso! —Inquirió Izayoi con emoción.

—Se han esforzado bastante—Menciono Toga.

—Me alegra que sea así—Dijo la emperatriz, quien llegaba con su sequito.

La familia Taisho mostró su respeto a la soberana, quien despidió a su sequito y luego enfoco su atención a sus parientes.

—Me alegra que hayan podido venir—Menciono Fumiko con una sonrisa.

—Gracias a usted por invitarnos—Respondió Izayoi.

—Esta es una reunión familiar y con amigos, así que no hay necesidad de tanto protocolo—Indico la mujer de cabellos platinados—Naraku, trae a tu padre, creo que ya descanso lo suficiente.

—Sí, madre—dijo mientras se alejaba de ahí.

— ¿Por cierto donde están los Higurashi? —Pregunto Toga.

—No deben tardar, ya les he dado tiempo suficiente para su encuentro con sus amadas hijas.

—Gracias, tía Fumiko, por invitarlos—Inquirió Inuyasha aproximándose hacia la mujer.

—Son amigos cercanos de tu tío y por lo tanto míos igual, además de que quería darles un regalo de año nuevo a nuestras nuevas integrantes de la familia.

Sesshomaru permanecía callado y mirando la escena, de repente pudo sentir un aroma familiar, era jazmín combinado con sal, entonces adivino de quien se trataba.

La familia Higurashi había llegado a la sala, las tres hermanas parecían contentas y embelesadas por la fabulosa decoración. Hokuto junto con su esposa, se aproximaron hacia la pareja Taisho.

— ¡Hokuto Higurashi que alegría verte de nuevo! —Menciono Toga dándole un gran apretón de manos a su compañero.

— ¡Lo mismo digo Taisho! —Dijo respondiendo a su saludo.

— ¡Sonomi!—Menciono con emoción y abrazando a la mujer frente a ella.

— ¡Izayoi! —Grito con emoción.

Aquella escena era vista por los hijos de las respectivas parejas y por la emperatriz, quien miraba con suma atención y curiosidad a las tres hermanas.

—Quiero presentarles a mis hijos—Indico Toga mientras realizaba un ademan a sus hijos de que se acercaran y saludaran debidamente.

—Buenas noches soy Inuyasha, mucho gusto—Menciono el menor de los hermanos Taisho.

—Has crecido mucho—Indico Sonomi mientras le daba un beso materno al semidemonio—Izayoi sin duda es muy apuesto como su padre.

—Lo sé amiga—Dijo la pelinegra con una risita burlona.

—Y este es, Sesshomaru—Finalizo Toga.

—Un gusto—Menciono Hokuto ofreciendo su mano para un saludo formal.

—El gusto es mío señor Higurashi—indico Sesshomaru con seriedad.

Cuando los saludos y las presentaciones finalizaron, la pareja Higurashi expreso su más profundo agradecimiento ante los Taisho, por ver a sus hijas y por el trabajo excelente que estaban haciendo.

La plática fue interrumpida por la llegada del emperador Onigumo, quien caminaba a lado de su hijo, seguido por unos sirvientes; el semblante del monarca los sorprendió a todos, se encontraba con ojeras y pálido, como si estuviera enfermo.

Kagome lo miro atentamente y algo en su interior le decía que algo o alguien estaba enfermando al emperador, aún era muy joven como para verse de tal manera, su sexto sentido no podían fallarle, algo no andaba bien en aquel lugar.

— ¡Bienvenidos familia y amigos! —Menciono el monarca con una sonrisa.

—Bien, comencemos con nuestra celebración del año nuevo—Indico la emperatriz invitando a todos los presentes a sentarse.

—Comenzaremos con las ofrendas que han preparado, señoritas Higurashi—Dijo Naraku.

Las hermanas miraron a Naraku y asentaron con la cabeza, en señal de aceptación; las tres parejas se sentaron una a lado de la otra, a un costado los hermanos Taisho y Naraku completamente solo. Kagura se subió en el escenario, de su kimono saco dos abanicos y los abrió colocándose en posición, mientras que Kikyo preparaba su flauta para acompañar la danza de su hermana.

Kagome por su parte permaneció sentada y admirando a sus hermanas, todos los presentes pusieron toda su atención a las dos hermanas, Kikyo por su parte de sentó para no opacar a su hermana, cuando le fue indicado, la música de su flauta sonó, Kagura realizaba movimientos suaves mientras movía con gracia sus abanicos, realizando una simulación de un ave, daba giros y pequeños saltos, siempre manteniendo una sonrisa. En la parte crucial del baile lanzaba uno a uno sus abanicos tomándolos en el aire, casi al final los arrojo lo más alto que pudo y realizo un pequeño giro y justo cuando todos pensaron que los abanicos tocarían el suelo, ella con sus agiles manos los tomo a escasos centímetros de la superficie, ganándose con tal acto un mar de aplausos.

— ¡Sorprendente!—Menciono con entusiasmo el emperador.

— ¡Bien hecho Kagura! —dijo el padre de la chica con una gran sonrisa.

Kagura estaba más atenta a la reacción de Naraku y Sesshomaru, que del resto, pero solo uno de ellos parecía interesado en su actuación y sin duda no era el peliplata. Dedico una reverencia y se bajó del escenario, dejando a Kikyo en el, lista para su presentación.

—Sin duda eres la mejor con los abanicos—Le susurro Kagome a la chica mientras se sentaba a su lado.

—Lo sé, practique bastante—Respondió Kagura algo agitada.

Kikyo por su parte se encontraba lista para comenzar, ciertamente estaba algo nerviosa, sobre todo por la mirada de Inuyasha, pero tenía que dejar atrás ese nerviosismo y dar lo mejor, después de todo estaba segura que aquella invitación al palacio por parte de la familia imperial, era obra de la monarca, era como si ella les pusiera un prueba.

La chica cerro sus ojos y comenzó con una bella melodía, suave y llena de sentimientos, al avanzar un poco más, la mayoría de los presentes identifico que se trataba de una melodía muy famosa, que narraba las historia de cómo se creó en universo, la chica no se movía de su lugar y al llegar en la parte del clímax de la canción abrió sus ojos para poder transmitir la emoción que significaba para ella poder interpretar esa melodía. Los ojos de Sonomi y Kagome se llenaron de lágrimas, puesto que al escuchar la melodía llegaban memorias a ellas, ya que aquella pieza musical era cantada por la madre de las chicas para dormir.

Sesshomaru dirigió su mirada discretamente hacia Kagome, quien estaba a un costado de él. La chica limpiaba sus lágrimas y miraba con una enorme sonrisa a su hermana, no comprendía con cual facilidad podía llorar, sus ojos azules eran empañados por aquellas cristalinas lágrimas, supuso que aquella melodía tan suave tenía un significado mucho más personal para ella y su familia.

La melodía llego a su fin y los aplausos llegaron, los padres de la chica estaban limpiando su llanto mientras que la familia real miraba a la chica con bastante alegría, sin duda su interpretación había sido esplendida, fresca y vivas. Kagome no pudo evitar mirar hacia donde se encontraba Inuyasha, el cual se encontraba emocionado y feliz por aquella interpretación, la menor de las hermanas pudo identificar amor en su mirada y se sintió sumamente orgulloso, por el hecho de que su hermana al fin había encontrado el amor.

—Ahora es el turno de Kagome—Indico Naraku.

Kikyo se bajó del escenario, mientras Kagome se encontraba ya de pie, terminando de aplaudirle a su hermana; la menor felicito a su hermana y le dio un abrazo, mientras que Kagura miraba con algo de indiferencia la escena.

— ¿Lista? —Le pregunto Kikyo, quien permanecía a su lado—Yo solo tocare, pero tú le darás la interpretación y valor a las letras, animo Kagome.

La menor de las hermanas se colocó en su lugar, mientras que Kikyo permanecía a un lado y con su flauta en su mano, los presentes llegaron a la conclusión de que sería la acompañante.

—La canción se titula, el bosque de las lamentaciones—Menciono la chica.

La música de la flauta sonó, siendo esta vivaz y llena de sentimiento, una tonada mucho más rápida y aguda. Kagome se había jurado que no cerraría los ojos, que vería a todos, guardando en su ser las reacciones de todos los presentes, después de todo ya no era aquella primeriza en cantar por primera vez frente a extraños; habían pasado tantas cosas en tan poco tiempo, por lo que aquella vergüenza que llego a sentir ya no estaba más. Le demostraría a los asistentes que no tendrían por qué subestimarla y aún más a cierto demonio.

En las profundidades del bosque verde de los Dioses,

Se hace tarde en la oscura noche;

Al resplandor de la luna flotante, noche tras noche, me ofrezco;

Con quien seguramente no podré volver a reunirme, voy a cantar una canción para ti.

Aquellas estrofas fueron interpretadas con una voz suave, conforme avanzaba la melodía su voz se volvió más poderosa y llena de sentimientos; con cada letra que mencionaba, realizando pequeños ademanes con sus manos y girando de un lado a otro, mirando a todos los presentes.

Para esa voz y mi tristeza furiosa,

Como no se me permite llorar

Aquel paisaje de cenizas dejó ardiendo

Quita el tiempo de mis recuerdos, sin dejarme respirar.

Realizo una pausa y se giró hacia donde estaban los hermanos Taisho, todos los presentes pusieron gran atención ante tal acto.

El decaído Dios de la fortaleza, refleja en un color carmesí;

El otoño de hojas rojas suavemente cae en paz sobre mí.

Podría haber alguna razón para nada, si vas a rasgar todo hasta pedazos.

Esa voz y ese cuerpo también temblando, me pregunto si lo protegí con estas manos.

¿Por cuanto más yo tengo que buscarte?

Aunque no pueda llegar a ti, gritare como me quemo.

Esas palabras que nos prometimos el uno al otro con nuestros meñiques

"Te protegeré en la eternidad"

Esta promesa absurda aflojada se fue desatando, Porque tú no estás aquí

Su voz, cambio, se volvió más dulce y pausado, cerró los ojos y despidió la canción con las ultimas estrofas, llena de sentimientos y unas suaves lagrimas recorrieron su mejilla.

Aunque no puedo llegar a ti, voy a quemar, voy a quemar

Voy a dejar escapar un llanto…

La flauta fue la última en sonar, Kagome realizo una reverencia y cuando estaba por bajarse del escenario, los presentes aplaudieron febrilmente, a lo que la chica rápidamente voltio el rostro, sorprendida por tal acto, había logrado su objetivo.

Algo que la sorprendió aún más fue el hecho de que Sesshomaru aplaudía, o al menos eso parecía, no pudo evitar el sonrojo en sus mejillas, de seguro aquel acto solo lo estaba haciendo para molestarla, no era como si fueran muy cercanos o al menos eso consideraba ella.

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— ¡Sin duda fue un espectáculo sin igual! —Menciono con alegría el emperador mientras alzaba su copa para realizar el brindis.

Todos los presentes se encontraban ya sentados, el escenario había sido removido y todos se encontraban acomodados en un círculo, viéndose los unos a los otros. Por algún motivo la emperatriz había sugerido que las hermanas se sentaron junto a uno de los hombres solteros de la sala; Kagura fue escogida por Naraku, Inuyasha lógicamente escogió a Kikyo y Kagome, con gran pesar, se sentó al lado de Sesshomaru.

Ahora se encontraban a punto de comenzar con el gran festín, puesto que los sirvientes ya se habían encargado de dejar su bien elaborado platillos en sus respectivos lugares. Al ver que el monarca alzo su copa, todos alzaron de igual manera sus copas.

— ¡Feliz año nuevo! ¡Salud! —Indico el soberano mientras bebía hasta el fondo su copa.

Las campanadas que indicaban la media noche sonaban triunfantes por todo el palacio, la concurrencia tomo de igual manera su copa, hasta el fondo, siendo este uno de los últimos rituales de la bienvenida al nuevo año.

—Bueno, comencemos con el banquete—Menciono la emperatriz— ¡Espero la comida sea de su agrado!

Todos agradecieron por la comida y se dispusieron a disfrutar de los platillos tan apetecibles que se encontraban frente a ellos. Kagome por su parte se encontraba aun asimilando el alcohol que había ingerido no hacía mucho, esperaba que aquel amorgo sabor se quitara de su boca, sino definitivamente no podría disfrutar de tan apetecible platillo que estaba frente a ella. Llevo su mano derecha hacia los cubiertos pero por el reducido espacio topo con la mano izquierda de su compañero, pensó que él ignoraría tal acto, pero para su sorpresa el voltio a ver.

—Lo siento, no fue mi intención—Susurro la chica apenada.

— ¿Acaso igual quieres comer el mío? —Dijo el chico apuntando a su platillo.

—Para nada—contesto molesta la chica.

En todo el tiempo que había permanecido de huésped en la mansión Taisho, la chica no había presenciado que Sesshomaru ingiriera alimento alguno, por lo que le pareció interesante averiguar si él comía. Así que mientras se llevaba un pedazo de carne a su boca, miro discretamente a su compañero, pero este parecía absorto por completo, mirando hacia la nada, como si en su cabeza ya estuviera formulándose alguna situación.

— ¿Qué tanto me miras? —Menciono Sesshomaru a la chica que casi se atraganta.

—Yo no te miraba—indico ella mientras tomaba un gran sorbo de té.

— ¿Entonces?

— ¿Acaso tu no comes? —Pregunto ella con curiosidad.

—Si lo hago, pero ahora no quiero.

—Sería una falta de respeto, si termino el mío y aún tengo hambre, comeré el tuyo—Menciono ella llevándose otro trozo de carne a la boca.

—Entonces si querías comer del mío.

La chica se indignó por aquel comentario, ella quería ser amable nada más, no pretendía verse como una comelona ni mucho menos como una charlatana. Desvió su mirada y decidió que no le daría ni una sola atención a Sesshomaru Taisho, lo ignoraría así como él lo hacía con ella y con todo el mundo. Después de todo tendría que probar algo de su propio chocolate.

Continuara…

Pues este fue más largo que el anterior, habrá una tercera parte, ya que este fue más relajado, el siguiente se pondrá intenso.

Nota de la autora: las melodías utilizadas son las siguientes:

Kikyo: Theme song of Big Fish & Begonia, DongMin Chinese dizi music Bass.

Kagura: Jhevva (Eva Mas). Japonise Dance. "Arimasu".

Kagome: Absolute Castaway-El bosque de las lamentaciones.

Pueden buscarlas y disfrutar de las hermosas piezas musicales, las cuales particularmente me han encantado. Saludos :]

Atte.: Ina-chan. w