Pesadillas…

Terminó de hacer los deberes, cambio su ropa por unas piyamas más cómodas y calientitas. Apagó la luz de su cuarto, se sumergió en un sueño. Las imágenes cambiaban una, y otra vez, había varios Mutos en el bosque. Estos Mutos eran los Cullen que tenían bastante sangre en la boca.

Katniss agarró su arco y se puso a la defensiva. Escuchó un gruñido que venía de atrás, Katniss volteo a ver y se encontró con varios lobos. Los lobos estaban para atacar los Cullen, Katniss estaba en medio de esa confrontación. Miro a su alrededor buscando una salida, se topó con la mirada de Jacob.

—Katniss, ven —susurró desesperado.

— ¿jake? ¿Qué pasa? —preguntó aun sin entender que sucedía.

Jacob la tomó de la mano y la jaló hacia lo más oscuro del bosque.

— ¡corre Katniss, corre, tienes que correr! —decía aun aterrado, mientras la tironeaba y ella trataba de alcanzar el ritmo de la velocidad.

Escuchó como una pelea inicio, era entre bramidos, y gruñidos. Katniss volteo a ver atrás, vio que Edward tenia a un lobo rompiéndole el cráneo. Katniss soltó un grito de espanto. Edward la miró, sonrió siniestra, como si su sonrisa presagiara algo malo. Edward empezó a correr hacia donde estaban ellos.

— ¡CORRE! —gritó Jacob al darse cuenta que los seguían.

Jacob se detuvo, y ella tropezó, alzó la vista aun con miedo. Sus ojos se conectaron, ojos rojos inyectados de sangre de Edward cullen, y los ojos grises azulados de ella.

—Sagittaria —le habló dulce, cálido, como un ronroneo.

—Edward —ella respondió con la garganta seca. Su voz tembló.

—Confía en mí —extendió su mano para ayudarla a levantarse.

Katniss le sonrió, iba a dar su mano, pero alguien se interfirió. Mutos, ya no eran los lobos de hace un momento. Ahora eran los Mutos del capitolio. Aunque parecen lobos enormes, ¿Qué clase de lobo aterriza de un salto sobre las patas traseras, y se queda sobre ellas? ¿Qué lobo llama al resto de la manada agitando la pata delantera, como si tuviera una muñeca?

Edward gruñe mientras la resguardaba atrás de su amplia espalda. Los Mutos llegaron con sed de sangre.

— ¡Katniss corre, vete! —dijo un chico que estaba atrás de los Mutos. Era el chico de pelo rubio, y ojos azules, que aún no sabía su nombre.

Katniss corrió, se alejó del lugar mientras veía Edward destrozar a un muto. Su mala suerte se presentó al ver que aparecían más, un Muto sobre ella, y ella le lanzó una flecha, el muto cae. Voltea a ver dónde está Edward y se espanta al ver como dos Mutos lo tenían agarrado de los pies, otro del hombro y uno se lanzaba en la yugular.

— ¡no! —gritó.

El repentino movimiento hizo que despertara. Se dio cuenta que ya no estaba en el bosque, estaba en su casa; sana y salva. Suspiró aliviada. Vio que hacia un buen clima, pero ya era tarde. Bajo a la cocina para encontrar a nadie. Su padre le dejó una nota que le decía que iba a pescar. Y que su hermana se había ido a ser senderismo. ¿Bella se iba a ser senderismo en el bosque cubierto de nieve? Solo esperaba que no tuviera un accidente.

Sintió un escalofrió al pensar en el bosque. Las ganas de almorzar se fueron. Decidió probar cereal. Estaba desayunando mientras leía la caja de cereales. Al leer colorante artificial, rojo 5, se le vino a la mente la sangre de la boca de Edward. Y recordó el sueño que tuvo. Vampiro.

Vampiro

Fue a su cuarto para prender la computadora que había comprado con sus ahorros, desde que llegó aun no lo había abierto. En Phoenix lo ocupaba para navegar en internet, ya que no podía hacer mucho en la ciudad. Dejo cargar el programa mientras limpiaba su cuarto. Abrió el navegador, y escribió la palabra "vampiro" en lo que el programa recolectaba todas las entradas con ese nombre, regreso a la limpieza de su cuarto.

Al final terminó con sus deberes domésticos y su computadora estaba tardando más de lo normal, cuando fue a ver qué pasaba se dio cuenta que no le había dado "enter". Tan distraída que estaba que no se dio cuenta de su error. Apachurró el botón de mala gana y esperó que cargara unos minutos más, eso era lo único malo de Forks que no tenía una buena conexión. Pero aun así amaba el lugar. Le dio clic a la primera sugerencia, y empezó a leer, una y otra vez. Se distrajo en la computadora, que no notó que el crepúsculo estaba en su punto máximo. Era una hermosa vista. Suspiró.

Anotó la dirección de librería, mañana si su hermana quería prestarle la camioneta iría a Port Ángeles a confirmar la nueva teoría acerca de la familia Cullen. Bostezó, con la misma ropa terminó dormida. Y el sueño se repitió. Otra vez.

El lunes amaneció con un destello en su cara. De un salto fue hacia la ventana para recorrer las cortinas. Ver el sol la hacía sentir huraña. Implicaba que haría calor, y ella odiaba eso; iba a ver demasiado lodo en el camino. Refunfuñando se cambió de ropa y arregló sus cosas. Cuando fue a la cocina se encontró con su hermana, estaba radiante de felicidad. Deseo mentalmente que empezara a nevar, tenía que nevar porque estaban en diciembre. Ya de pérdida, que lloviera.

Cuando llegaron al instituto su hermana rápido posó su mirada hacia el lugar de los Cullen. Katniss se sintió un poco decepcionada al no verlos. Pero la palabra "vampiro" y "sol" la hicieron entender de algo. Fue a su casillero para evitar las quejas de su hermana que tenía al ver que los Cullen no estaban.

En la clase de historia aplicada, no pudo evitar mirar el asiento de su compañero Jasper. De nuevo estaba odiando el sol. El sol estaba alejando a sus amigos. Todas las clases estuvo irritada, y escondiéndose del sol. ¿Cómo el sol podía hacer felices algunos e ingratos a otros?

Se sentó en su silla y suspiró. Empezaba a sentir su pecho apretado al recordar que el día jueves Edward estuvo en su mesa. No sabía cómo definir este sentimiento. Tampoco el anhelo al verlo. Katniss se dio cuenta que sin proponérselo tenía una complicidad con el chico de pelo cobrizo.

En la clase de biología, se sentó en la silla de Edward, se estaba poniendo deprimente como su hermana, aunque no sabía porque. En la clase de español también hizo lo mismo, sentarse en la silla de Edward. La maestra le comento que sus compañeros de mesa se presentarían el miércoles. Katniss le sonrió a la maestra mientras sentía una ansiedad.

"dos días más para verte"

Camino a casa, bella había puesto la radio y en una estación estaba pasando "Claro de luna", sonrió. Edward Cullen

— ¿Por qué sonríes? —preguntó su hermana curiosa. Katniss le dio una sonrisa.

—un chiste que escuche en la última hora.

—A ver, cuéntamelo —animó su hermana.

—había dos murciélagos en una cueva. Uno le preguntó a su compañero. ¿De dónde sacaste toda esa sangre? El otro responde: no, fui yo, choque. —empezó a soltar unas carcajadas que contagiaron a su hermana. Y es que ese chiste, lo leyó en las páginas que encontró ayer. Esperaba con ansias para contárselo a Edward.

—Sigo sin entender —comentó su hermana.

—pues que el murciélago chocó con el muro y sangro. ¿Ya?

—oh, si es divertido. ¿Te lo dijo Cullen? —cambio de tema su hermana.

—no. ¿Por qué?

—sé que eres compañera de ellos, y compartes mesa en dos clases.

—sí, pero ellos no vinieron a la escuela hoy.

—Lo sé… —susurró abatida.

Katniss se sintió incomoda. ¿Qué pasaría si Bella se entera que Edward es su amigo? ¿La evitará o le reclamará?

Al final del día ella no pudo pedirle prestado la camioneta a su hermana. Durante toda la noche no pudo conciliar el sueño. Se despertaba a cada rato cuando los Mutos atacaban a Edward y a Alice. ¿Era normal soñar con ellos? ¿Por qué ante sus ojos los Cullen ya no presentaban peligro?

Recordó cada palabra que había dicho Edward, ellos eran peligrosos, no comían en la escuela porque no podían alimentarse de comida humana, tampoco de sangre humana, sino de sangre animal. Si alguien descubría su secreto tenían que irse de forks. Ahora entendía cuando ella le preguntó que era, y le respondió:

"si te lo dijera, te pondría en un enorme peligro. Ya te dije que si soy el chico malo".

Y la comprensión llegó. Él sabía cazar, porque cazaba animales para alimentarse.

Animal.

¿Animal?

Todo encajaba, Edward le dio las respuestas sin proponérselo y ella hasta apenas lo entendió. Ahora que sabía el secreto de los Cullen, tendría que ser muy cuidadosa para no revelarlo, ya que si lo hacía, ellos desaparecerían.

Tantas dudas para sus escasos quince años de edad. Y un secreto que mantener para que sus nuevos amigos no se fueran de su lado.

Cuando llegó al instituto de nuevo, bella resopló al verlo vacío y el corazón expectante de Katniss palpitaba desenfrenado.

"Mañana"

En la hora de salida bella, le había pedido que se llevara la camioneta a casa. Ya que ella iba a ir con sus amigas a Port Ángeles. Quería ofrecerse para ir con ellas, pero lo pensó bien. Sabía que eran las amigas de su hermana, no de ella. ¿Y de que hablarían? ¿De ropa? ¿Chicos? ¿Chismes? No. Además, la charla entre chicas, siempre se le ha dado muy mal. Ella prefería la compañía de Alice que le preguntaba y mencionaba cosas que tenían en común, la caza, y una que otra sobre ropa. Pero su plática fue más sobre los bocetos que ella a veces hace.

Así que, fue a su casa a dejar su mochila. Tomó un fajo de billetes que tenía aguardado en su caja de ahorro, fue manejando a un ritmo ni tan rápido ni tan despacio. Era el ritmo de Bella con doble de precaución. Cuando llegó a Port Ángeles eran a las cinco; dos horas, no estaba nada mal.

Tardó más de media hora en aprender las calles de doble circulación y la otra de un solo sentido. Se estaba arrepintiendo de haber ido sola, ¿Cómo lo hacía padre que lo hacía ver tan fácil? fue viendo, y leyendo las calles, cuando entró en la primera librería; su creciente irritación estaba a punto de estallar al no encontrar el libro. Agradeció al encargado que le mencionó que había otra librería del lado oeste, aunque estaba un poco retirado del centro de la ciudad. Ella le agradeció al hombre por ser paciente, a pesar que Katniss estaba molesta.

Condujo con cuidado, mientras revisaba los letreros y las referencias que el encargado le había dado. Estuvo dando vueltas por una hora hasta que encontró que la librería estaba del otro lado de un camino angosto donde su auto no podría entrar. El camino estaba oscuro, ya el crepúsculo había pasado, y sentía que algo malo iba a pasar si se bajaba de la camioneta. Pero su creciente obsesión por saber que estaba pasando en este mundo era demasiado para pasar por desapercibido.

Estacionó su camioneta cerca de un almacén, se aseguró de dejar todo bien cerrado, para evitar que le robaran el carro. Tomó su bolsa y salió de la camioneta, se fijó por su reloj que era a las 6:50pm, suspiró y fue hacia la librería. Encontró el libro que hablaba sobre las leyendas locales. Sonrío. Vio que la librería tenía el tipo de lectura que le gustaba su hermana Isabella. Le compró "Sentido y Sensibilidad", "Hamlet" y "jane Eyre". Era la clase de lectura que su hermana le gustaba… para Katniss era la clase de libros más odiosa, no sabía si eso se iba ayudarle a sobrevivir en un momento desesperado. ¿Qué iba hacer, lanzar libros para defenderse? ¿Ocupar un libro como arma?

Un destello de ella discutiendo con el chico de los ojos azules se presentó.

— ¿Y qué haces tú? Si quieres que Haymitch te ayude, tiene que saber de lo que eres capaz. No te subestimes.

— ¿Y tú qué? —pregunta, a la defensiva; por algún motivo, su comentario la hace sentir mal—. Te he visto en el mercado, puedes levantar sacos de harina de cuarenta y cinco kilos. Díselo. Sí que sabes hacer algo.

—Sí, y seguro que el estadio estará lleno de sacos de harina para que se los lance a la gente. No es como que a uno se le dé bien manejar armas, ya lo sabes.

El encargado de la librería la miraba extraño por su expresión perdida. Ella se sonrojó, y se sintió tímida. Realizó sus pagos, salió de librería apresurada. Suspiró al ver que tiene que caminar un buen tramo para llegar hacia su camioneta. Y ya estaba empezando a nevar. ¿Cuánto tiempo se hizo en la librería? ¿Y porque estaba nevando ahora?

Iba encimada en remembrar ese destello que tuvo. ¿Quién era ese chico? ¿Por qué siempre aparecía en sus sueños? ¿Por qué la sangre le producía malestar y ansias de alejarse? Y la más importante, ¿Por qué tenía esos sueños o recuerdos?

"Tengo frio".

Alzó la vista y se encontró con seis tipos rodeándola. Sin darse cuenta que se había desviado de su camino.

"¡estupendo!" Tenía frio y estaba rodeada de seis tipos que le querían ayudar a entrar en calor. "¡qué maravilla!"

N/A:

Hola!

Bueno para explicar esto… en libro de THG, Katniss no sabe cómo definir sus sentimientos hacia Peeta desde que estaban en la cueva. Aquí también es así, ella no sabe por qué el anhelo que está sintiendo por ver a Edward.

Ya aclarado este tema… Espero que les guste.

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