– ¡¿Cómo que estás usando mi ropa interior?!– Gritó Chris con una vena en toda la frente.

Piers se hizo menudo frente a ese hombre de casi dos metro que casi lo mata delante de toda la gentuza quienes lo miraban con desconcierto. Era raro escuchar eso en medio de la calle, pero mucho más raro proviniendo de un hombre…a otro.

–Qué desperdicio– Acotó una mujer mayor que pasaba por allí. Chris terminó con el entrecejo fruncido y cara de pocos amigos mientras que Piers estaba contento porque creían que estaba en pareja con Chris. Incluso aplaudía sonoramente en repetidas ocasiones.

–Yo también estoy de acuerdo– Acotó Claire alzando su mano, apoyando lo dicho por aquella mujer– Desperdicio de esperma de mi padre.

–Levanten la mano quiénes están de acuerdo con que este hombre es estúpido– Dijo Leon alzando su mano. A lo que casi la gran mayoría de los presentes. Chris, con ira y rechinando los dientes, sólo se limitó a quedarse callado porque, si hablaba, terminaría a las puteadas con aquel agente. Tomó a Piers y lo cargó sobre su hombro, con la cintura sobre éste y las dos mitades hacia ambos lados. Piers, gritando como nena, aplaudía fuertemente con las mejillas sonrojadas. Su sueño hecho realidad. Su príncipe azul por fin se lo llevaba en brazos hacia el alba, donde compartirían una vida juntos por siempre y para siempre. En cambio sólo lo tiró dentro de un auto junto con sus bolsos, de cabeza dentro del taxi donde se transportarían a la vivienda que antes habitaban, golpeándolo contra la puerta desde dentro. Seguido entraron Leon, Sheva y Claire en el asiento trasero, encima de Piers, mientras que Chris tomó el delantero.

–Siga ese auto– Saltó Sheva apuntando hacia adelante. El chofer, con cara de sorpresa, arrancó a toda velocidad hacia un auto blanco al que apuntó la morena.

– ¡Alto!–Gritó Chris lanzándose hacia adelante con ambas manos– Queremos ir al puerto. No le haga caso a la negra esta– Y Sheva quedó con la boca abierta y una ceja levantada.

–Cuidado con la boca, querido. Que soy una dama–Acotó ella, con su mano al aire, observando sus uñas bien cuidadas a ojo achinado y con dotes de perfeccionista.

–Claro, una dama de las del juego de mesa. Negra y redonda– Dijo Leon sonriente, apoyando ambas manos sobre el apoya-cabeza del asiento del chofer. Éste casi se infarta con la extraña manera de comportarse entre ellos, estaba temblando, sujetando fuertemente el volante del auto. Incluso le caí la gota gorda por la frente. Sostenía la idea de que se trataban de unos locos que se habían escapado del manicomio. Tomó rápidamente la perilla de la puerta, y corrió despavorido entre gritos y sacudidas de brazos.

–Me duele la costilla…–Dijo Piers, ahogado y casi sin aire.

–Bueno, ordénense y vayámonos de aquí. Tenemos que enviar a esta negra a su país– Dijo Chris, bajando del auto y pasándose al lugar del chofer. Leon, hizo lo mismo pero ahora estaba sentado en el del acompañante. Mientras que Sheva , Claire y Piers se hallaban aún en el de atrás, claro que Piers estaba bajo ellas. Arrancando el auto, el capitán salió a toda velocidad, esquivando con gran destreza cada auto que transitaba las calles.

– ¡Ha, ha, haaaaa!– Empezó a cantar Leon, sacudiendo su cuerpo al compás de la canción que pasaban por la radio.

– ¡Pump it!– Siguió Claire.

– ¡Louder!–Intentó gritar Piers que casi se muere asfixiado.

– ¡Pump it!–Gritó Sheva, siguiéndole el ritmo a la música con las manos al aire.

– ¡Ha, ha, haaaaa!– Y en ese instante, Chris fue doblando una esquina con alto riesgo de volcar pero no le importó. Sólo quería dejarse ir por la canción. Como venía, frenó delante de una cafetería y, bajándose del auto, continuó– Niggas wanna hate on us. Niggas be envious and I know why they hating on us 'cause our style's so fabulous– cantando estas últimas palabras, los demás se posicionaron detrás de él de manera…cómo decirlo…genial.

– ¿Por qué mierda nos bajamos del auto?–Dijo Piers aún sin entender el motivo de tal representación de esa canción.

–Ni idea pero estuvo bueno esto– Acotó el mayor con una sonrisa amplia para luego subirse nuevamente al auto. Los demás hicieron lo mismo y ahora se hallaban de camino hacia el puerto. En pocos segundos notaron que el ambiente estaba silencioso, demasiado. Pues claro, faltaba Piers.

– ¡Chicos!–Allí venía corriendo detrás del auto agitando su brazo al cielo.

– ¡Mierda!–Gritaron los cuatros al unísono y Chris, decidido a ir por él, dio marcha atrás bruscamente hasta chocar al joven y dejarlo en el suelo, inconsciente.

–Creo que lo mataste– Dijo Leon sacando la cabeza por la ventana del auto para ver el cuerpo inmóvil del joven.

–Cállate y ve a buscarlo. No nos iremos sin él–Respondió Chris, golpeando la pierna del rubio con suavidad.

–Ay, él sin su novio no se va–Dijo Sheva asomándose por la espalda del castaño, posando sus labios como si diera besos al aire.

– ¡Deja de decir idioteces!–Recriminó éste.

–Está tan enamorado–Siguió Claire alargando la pronunciación de la vocal de "Tan", cosa que hacía que a Chris se le hinchara la vena de la frente– Chris y Piers sentados en un árbol, besándose.

Leon apareció con el cuerpo de Piers a cuestas de sus hombros, arrojándolo al asiento trasero junto con las otras dos. Acto seguido, caminó hacia su lado.

–Ahí llegó tu Julieta, Romeo– Dijo Sheva. Esto enfureció a Chris hasta el punto de acelerar y frenar de golpe haciendo que las pasajeras se dieran la cara contra el espaldar de los asientos delanteros. Se olvidó que Leon no había subido aún. Éste fue golpeado con la puerta de atrás que todavía seguía abierta, impulsándolo hacia la puerta delantera, dándose un combo de golpes en el cuerpo y en toda la cara.

– ¡Viejo estúpido!–Dijo Leon asomando la cara por el borde del asiento, con un chichón en el ojo derecho.

–Jódanse por molestarme–Refunfuñó apretando el volante con fuerza– Apuren que tenemos que irnos–Pero cuando quiso arrancar el auto nuevamente, Piers lo abrazó por el cuello.

–Ven, y abrázame otra vez-Cantaba con suavidad, sonriendo al tener a su capitán tan cerca– Que no puedo dormir, me cuesta ser feliz. Sé…–A esta le puso una nota alta–…que nada volverá…que nos faltó escuchar. Que es tarde para hablar. ¿Ves aquello que se va?–Cantaba con la mano delante de los ojos de Chris, deslizándola al aire como una estrella fugaz– Es nuestro amor que está cansado de esperar– Estaban tan cerca de sus labios, la tensión se intensificaba. Los ojos oscuros del mayor se hallaban fijos los soles que el menor poseía en su rostro. Chris se fue acercando, poco a poco, lento, muy lento. Piers sonreía alegremente hasta que un cabezazo en la nariz le borró la sonrisa.

–Déjate de cantar y cállate– Dijo el capitán tomando velocidad de un tirón cuando apretó a fondo el acelerador. El joven cayó a las piernas de la morena, refregándose la nariz entre lágrimas de dolor.

–En ti no me apoyo porque eres negra–Y en eso se levantó y cayó en las piernas de Claire quien sonreía alegremente. Sheva, en cambio, frunció el entrecejo con molestia.

–Pendejo racista– Contestó ella a lo que recibió el dedo mayor del joven como respuesta.

–Yo haría lo mismo si fuera él– Acotó Leon alzando el dedo índice de la izquierda– No es lindo dormir en una tabla de madera.

–Hay olor a pescado aquí–Dijo Piers aún recostado en las piernas de la pelirroja. Enseguida todos miraron a Claire con sorpresa. Ésta estaba roja de la vergüenza y no sabía qué decir. Hasta que Sheva rompió el silencio apuntando a lo que vendría ser un puerto.

– ¡Miren!– Señaló ella con los ojos bien abiertos y una sonrisa espléndida en sus labios– Están pescando.

– ¡Llegamos!–Informó Chris con una sonrisa de victoria. Claire suspiró, al menos nadie se dio cuenta de que no se había bañado.

– ¡África allá vamos!–Festejó Leon entre gritos y silbidos.

–Tomen sus cosas y vayámonos–Ordenó Chris a la vez que tomaba el maletín y su bolso. Lo mismo hicieron los demás, saliendo entre tropiezos, patadas y golpes desesperados por irse. Cuando caminaron hacia el barco, se escuchó un chirrido agudo que ensordecía al grupo de subnormales. Al voltear, notaron cómo el auto se iba haciendo hacia adelante, deslizándose por la bajada que había en esa parte del puerto hasta que cayó al agua.

–Después se lo pagaremos al chofer–Y así Chris empujaba a los demás para que se encaminaran al barco.


Espero que le haya gustado. Cada día se acerca más el final de esta historia de desventuras. Pero pronto habrá otra serie de este tipo para que puedan llorar de la risa.

(Dejen sus reviews. No muerdo)