Disclaimer: los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y la historia es de knicnort3, yo solo la traduzco.

Bueno, si os ha gustado el capi anterior creo que este también os gustará ;)

~ Capítulo 8 - Mucho que perder ~

BPOV

Al crecer, a menudo maldecía a Dios por haberme hecho una niña. Todo habría sido mucho más fácil si yo hubiera nacido con un pene, sin pechos, sin periodo, sin excusas para escaparme de las visitas al médico, sin esconderme en el baño para cambiarme en educación física, y sin mentirle a la gente que más me importaba. Pero en los días que siguieron después de hacer el amor con Edward por primera vez, le di gracias a Dios por mi feminidad.

Edward conocía mi cuerpo mejor que yo, sabía exactamente cómo tocarme y la presión perfecta que aplicar. No me cansaba de él, y él parecía sentir lo mismo por mí, porque estábamos en la cama todo el día descubriendo nuestros cuerpos. Sus besos eran muy tiernos, y su contacto era electrizante. Yo era vagamente consciente del sutil ardor entre mis piernas, pero no era suficiente como para que dejara de quererlo dentro de mí una y otra vez. Yo no era ninguna tonta, sabía que no podía durar para siempre, pero me negaba a pensar en el momento en que tendría que separarme de él. Tampoco me atreví a decirle la verdad. La verdad sólo terminaría con nuestro amor por tiempo indefinido, y yo no estaba dispuesta a renunciar a él. Probablemente nunca estaré lista, así que no importaba lo mal que estuviera, había decidido hacer caso omiso de la verdad por un tiempo. Tal vez después de un tiempo juntos, él me podría perdonar más fácilmente cuando finalmente lo descubriera.

"¿Ha sido tu estómago o un trueno?", me preguntó después de que mi estómago gruñera por enésima vez.

"Bueno, si el trueno acaba en este tipo de acciones, realmente espero que sea eso", le dije mientras me tiraba más cerca de él.

Se rió en voz baja. "Yo realmente no esperaba que fueras del tipo de personas que tienen miedo de una tormenta".

"Yo nunca antes lo había tenido, pero estamos tan altos en este edificio. ¿No tienes miedo en absoluto?"

"Nah. Este edificio ha estado aquí por mucho tiempo. Si un rayo hiciera algún daño, ya lo hubiera hecho".

"Por lo tanto, ¿nunca tuviste miedo, ni siquiera durante la primera tormenta que viviste aquí?"

"No he tenido miedo de las tormentas desde que era niño", dijo en voz baja.

"¿Qué ha cambiado?"

"No sé, supongo que dejé de tener miedo de las cosas". Se quedó callado durante unos minutos, pero luego siguió de forma inesperada. "Creo que cuando Ben murió, me di cuenta de que no había realmente nada a lo que tener miedo".

"¿Qué quieres decir?". Le pregunté con una horrible sensación por el tema de conversación, y sin ser capaz de cambiar el tema.

"Cuando no tienes mucho que perder... no hay mucho que temer. Si lo peor es la muerte, y tu único amigo ya está muerto, ¿qué diferencia hay? Incluso la muerte puede ser un alivio bienvenido".

"¿Todavía te sientes así?". Susurré, aterrorizada por la idea.

Se movió suavemente de debajo de mí, y se dio la vuelta para ponerse encima de mí con un brazo a cada lado de mi cabeza. "No, no me siento de esa manera", murmuró antes de bajarse sobre mí y juntar sus labios con los míos.

Envolví mis piernas alrededor de su cintura, y sin dudarlo, se metió dentro de mí y comenzó a bombear. Yo estaba cada vez más cómoda con su tamaño a medida que mi cuerpo se ajustaba para acomodarse a todo él, y cualquier dolor que hubiera sentido al principio era sólo un recuerdo fantasma. Era impresionante. Cada centímetro de él era como una sinfonía. Veía los músculos flexibles en sus brazos y en su cuello mientras él seguía empujando, y yo no podía dejar de ver la belleza absoluta en la forma en que estaba moviéndose. Extendí las manos y las anudé con suavidad en su pelo, y no podía dejar de pensar en todas las veces que había deseado hacer esto cuando era adolescente. Su pelo había sido siempre un placer para mí, me había pasado muchas noches enterrando mi cara en él mientras dormía, y deseando poder pasar mis manos por él sin despertarlo. Pero ya no tenía que preocuparme de despertarlo, estaba despierto y no se alejaría al sentir mi tacto.

Era dominante sin ser dominante, y me encantaba cada segundo de eso. Nunca hubiera esperado que él tomara el control total de esa manera, pero yo estaba tan contenta de que lo hiciera… Su confianza fue un giro definitivo, sobre por cómo tomaba posesión completa de mi cuerpo. Siempre había sido dueño de mi alma, pero ahora no había nada que no le pudiera dar, nada que no hiciera por él y realmente esperaba que él tuviera beneficios con eso.

Después de que los dos llegáramos al clímax, yo gemí cuando él salió de mí.

"Creo que hoy faltaremos al trabajo de nuevo", dijo, e incluso sin mirarlo, pude oír la sonrisa en su voz.

"Mierda", dije sin cuidado con una sonrisa.

"Pero no podemos perdernos otra comida. Me muero de hambre y los dos sabemos que antes tu estómago estaba gruñendo". Procedió a vestirse, y no pude evitar la mueca que se formó en mi cara. Ahora que sabía lo que estaba bajo toda esa ropa, no quería verlo cubierto de nuevo.

"Yo no me preocupo por mi estómago, vuelve a la cama".

"Voy a ver lo que tenemos para cocinar", dijo rápidamente antes de desaparecer por el pasillo. Decidí saltar a la ducha y vestirme, porque sabía que no tenía nada nuevo para comer en la cocina y yo estaba realmente hambrienta. La ducha se sintió bien, pero me di cuenta de que me dolía mucho más de lo que pensaba, pero eso no me impidió tener la esperanza de que se uniera conmigo en la ducha.

Por desgracia, la ducha terminó y él no vino conmigo, pero era probable de todos modos. Yo estaba muy hambrienta y dolorida como para disfrutar plenamente de esta cosa nueva, por lo que esperar para tener relaciones sexuales en la ducha sería lo mejor.

Me sequé, me vestí, y luego salí a ver lo que Edward estaba haciendo. Llevaba nada más que unos pantalones de chándal, y casi me muero por su perfección.

Me oyó entrar en la habitación, así que ni siquiera miró hacia arriba antes de comenzar a hablar. "No tenemos mucho, yo podría...". Y entonces levantó los ojos para mirarme, y frunció el ceño.

"¿Qué?". Le pregunté un poco herida por su aparente negativa evaluación de mi apariencia.

"Nada, sólo que...". Hizo una pausa extraña, y luego se acercó a mí. Envolvió sus brazos alrededor de mi cintura, y me besó la parte interior del cuello. "Yo realmente no sé dónde consigues esta ropa que siempre usas".

Le sonreí mientras su aliento me hacía cosquillas en la garganta. "Tengo que llevar ropa, es ilegal caminar desnuda en público.

"Sí, pero ¿por qué tienes que llevar ropa que te hace ver como si estuvieras en una secta religiosa extremista? Quiero decir, comprendo eso de la ropa de bibliotecaria, pero..."

"Pero esto no es sexy", terminé su declaración, sabiendo exactamente lo que iba a decir.

"Cariño, tú te verías bien hasta en una bolsa de basura, pero estoy realmente curioso por cómo una amiga de Alice va con ropa así".

"No, tengo que esconder esto cuando sé que va a hacer una revisión de armario".

"Bueno, la próxima vez, no lo ocultes".

Yo no podía dejar de reír. Edward era muy adorable al no querer ofenderme, pero me encantaba lo cómodo que estaba diciéndome cómo realmente se sentía. Y tenía toda la razón, mi ropa era horrible. 'Bibliotecaria' era demasiado agradable para una descripción de lo que llevaba puesto, y por primera vez desde que tenía siete años, me quedé realmente consternada por mi sentido del estilo. Yo siempre compraba la ropa con la que me sentía cómoda, funcional y que me cubriera tanto como fuera posible, pero estar con Edward me cambió. Él hizo que quisiera mi cuerpo, y yo quería verme bien para él, así que hice algo que nunca había esperado hacer, me fui a mi colección de ropa que Alice me había comprado.

Para mi primera aventura con un estilo femenino, quería tomarlo lentamente, como los pasos de un bebé, por lo que elegí una falda sencilla y una chaqueta de punto a juego. Fue una buena cosa que Alice insistiera en que mantuviera las piernas depiladas. Me vestí con el traje nuevo y con timidez salí de la habitación. Edward definitivamente parecía que estaba de acuerdo con el cambio.

"Wow, te ves increíble", dijo, como si estuviera vestida para un baile o algo así. Me besó en los labios y pasó su mano por mi pierna desnuda, antes de alejarse. "Vamos a conseguir algo de comida".

"Vale", dije incómoda por estar tan expuesta. La falda no era corta, pero me sentía tan vulnerable en ella que me encontraba a mí misma forzando a mis piernas para que anduvieran. Yo lo quería, quería estar vestida como tenía que vestirme al estar con alguien tan inhumano y hermoso como Edward, pero tardaría un tiempo antes de sentirme a gusto.

Al entrar en el restaurante me puse un poco paranoica. Sentía como si todo el mundo me mirara, como si supieran que yo no debería ir vestida de esa manera. Me sentía como una drag queen en su primera salida al escenario, pero Edward puso su mano en la parte baja de mi espalda y me llevó a nuestra mesa.

Todo cambió con su toque. Me relajé y de repente sentí una ráfaga de confianza. Yo había visto a otros hombres llevar a sus novias y esposas como Edward me estaba llevando, y siempre pensé en eso como un gesto sencillo pero cariñoso. Me hizo sentir bien, como si Edward estuviera casi orgulloso de estar conmigo. Me sentí como si fuéramos una pareja real, normal, y yo estaba muy feliz de ir allí con Edward.

Nos sentamos uno frente al otro en una sala, y comenzamos a buscar en el menú.

"Hey, si son dos de mis personas favoritas". Levanté la mirada para ver a Emmett de pie con Rose, y con una gran sonrisa, haciendo aparecer sus hoyuelos.

"Emmett, ¿no te paga suficiente el departamento de policía como para que ahora te veas obligado a trabajar como camarero a tiempo parcial?". Edward bromeó.

"Sí, claro", dijo Emmett y se sentó junto a Edward en su asiento. "Hemos salido para hacer unas compras para la boda, y hemos decidido comer algo".

"¿Por qué demonios estás sentado a mi lado?". Edward preguntó irritado. Me deslicé para que Rose pudiera sentarse a mi lado, y luego ella procedió a sacar una revista de bodas y mostrarme todo lo que ella ya había elegido. ¡Qué pesadilla de mierda!

"Cariño, Bella no quiere ver esa mierda. No a todas las mujeres les gustan esas revistas de novias como a ti y a Alice", dijo Emmett molesto. Esa era una de las cosas que me encantaba de mi hermano, no vacilaba en decir lo que pensaba, lo único de lo que yo me avergonzaba era de que mi falta de interés en la revista fuera tan evidente.

"Bueno, Bella tiene que estar interesada en ella, porque va a ser una de mis damas de honor", dijo Rose inesperadamente. ¡Mierda!

"Uh...". Yo dije, no estando segura de cómo responder.

"Sé que no eres la mejor de mis amigas, pero por favor, di que vas a estar en nuestra boda. Todos mis amigas son una perras y se han echado para atrás".

"Eso es porque eres bridezilla", dijo Edward en voz baja. Luego Emmett le pegó un codazo en las costillas, y Edward respondió empujándolo fuera del banco. Em se levantó y luego se sentó casualmente, y disimuladamente se lamió los dedos antes de meterlos en el oído de Edward.

(Bridezilla → Futura novia que se convierte temporalmente (en apariencia, por lo menos) en una chica odiosa, egocéntrica, molesta, incómoda e insufrible en función de que lo único que tiene en mente son los planes y preparativos para su boda).

Observar su interacción tan fraternal fue emocionalmente agotador para mí. Yo estaba feliz de que se tuvieran el uno al otro de esa manera, pero no pude evitar sentir una punzada de celos. Aunque yo estaba en las nubes desde el reciente giro en mi relación con Edward, una parte de mí siempre echaría de menos el papel que yo nunca podría tener de nuevo en la vida de Edward y de Emmett. Emmett era mi hermano, y nos acostumbramos a jugar de manera que estuviera también con Edward, y me di cuenta entonces, de que Emmett había tomado también mi papel como el mejor amigo de Edward. No estaban tan cerca como yo estaba con él, pero aún así quería que hubiera una manera de poder estar en sus vidas de esa manera, y mantener mi relación actual con Edward al mismo tiempo. Quería mucho esa vida, y odiaba no poder volver a tenerla.

"¿Así que aún no habéis follado?". Emmett dijo de pronto, lo que me tomó por sorpresa y me hizo sentir que mi cara se calentaba por la vergüenza.

"¿Por qué demonios no te metes en tus asuntos?", Edward le dijo a la defensiva.

"Ah, ya habéis follado. Me debes uno de cien dólares, hombre".

"¿Habéis apostado sobre si íbamos o no a acostarnos juntos?". Le pregunté, mi vergüenza había desaparecido y había sido reemplazada por el daño.

"No, él ha apostado, yo no estaba de acuerdo para nada", dijo Edward rápidamente.

"No te amargues por haber perdido", dijo Emmett mientras lanzaba su brazo sobre el hombro de Edward.

"Vete a la mierda", se quejó Edward y empujó el brazo de Emmett.

"Emmett, ¿cómo diablos crees que Bella se sentirá por apostar sobre ella de esa manera?". Rose preguntó protectora.

"Ah, mierda, lo siento Bella, no ha sido mi intención faltarte al respeto. Me imaginé que ya que estabais viviendo juntos era sólo cuestión de tiempo. Es decir, tú eres como su sueño húmedo hecho realidad".

"¿Qué demonios se supone que significa eso?". Edward preguntó frustrado.

"Oh, vamos, la chica es una versión femenina de Ben, ¿por qué no estarías hasta los huesos por ella?"

Me sentí... como si estuviera a punto de vomitar.

"Eh hombre, cállate, no tienes ni idea de lo que estás hablando".

"Bien, como si tú y mi hermano pequeño no tuvierais un poco de amor entonces".

La mandíbula de Edward se apretó y le pude ver apretando su mano en un puño. Emmett estaba claramente bromeando, pero obviamente, no tenía ni idea de lo que había pasado entre Edward y Ben, por lo que nunca pensaría que su comentario le molestaría de esa manera. Pero yo sabía lo que había pasado, y sabía que en ese a Edward le faltaba poco para estar completamente sobre él. Si él todavía estaba enfadado por ese pico que le dio Ben cuando era un adolescente, ¿cómo estaría de furioso cuando se enterara de que había estado teniendo relaciones sexuales con Ben en repetidas ocasiones durante el último par de días? Alice tenía razón, él iba a odiarme, no importaba cuanto tiempo pasara, yo estaba absolutamente aterrorizada por perderlo de nuevo. ¿Qué demonios podía hacer?

"Isabella, ¿quieres cambiar el asiento con Emmett antes de que lo apuñale con mi tenedor de mierda?", Edward me preguntó de forma inesperada. Yo pensaba que estaba demasiado molesto como para hablar, pero él parecía estar recuperando el control de su ira, algo que nunca fue capaz de hacer cuando era un niño.

"Ah, sabes que te quiero", dijo Emmett y luego hizo lo impensable. Cogió la cara de Edward, y lo besó en la mejilla antes de cambiar el asiento conmigo. Pensé que Edward iba a explotar, pero el beso en broma pareció no afectarle en absoluto.

Edward sólo se limpió la cara y actuó como si nada.

Cuando me senté al lado de Edward, parecía estar completamente relajado de nuevo. Puso su mano sobre mi rodilla desnuda, y aunque era un poco incómodo esa muestra pública de afecto en un primer momento, pronto no me importó nada. Su cálida mano en mi pierna se sentía tan bien que no me importaba si alguien nos veía, aunque probablemente no lo haría porque estaba bajo la mesa.

"¿Por qué demonios todavía la llamas Isabella?", Emmett preguntó después de sentarse junto a su novia.

"Uh, ese es su nombre", dijo Edward lentamente.

"Oh, lo entiendo". Emmett dijo con una sonrisa y un asentimiento, lo que sólo me confundió. No tenía ni idea de por qué Edward se negaba a llamarme Bella, pero Emmett parecía entenderlo de repente, y su conocimiento me hizo sentir celos de nuevo. Yo conocía a Edward mejor que nadie, pero cuanto más nos relacionábamos románticamente, más iba descubriendo que casi no lo conocía para nada. Emmett lo conocía mejor que nadie, y yo odiaba cómo eso me hacía sentir.

Nuestra comida llegó y todos comimos mientras escuchamos todos los aspectos que Rose ya había planeado para su boda. Aunque yo no estaba en absoluto interesada en ese tipo de detalles, en realidad estaba muy agradecida de saber algo sobre un evento tan importante en la vida de mi hermano, porque nunca pensé que iba a llegar a saber nada de él. La mano de Edward nunca salió de mi pierna, y en el transcurso de la comida, de alguna manera me acerqué aún más a él para que nuestros hombros descansaran uno contra el otro.

"Así que, Bella, nunca me has preguntado nada sobre ser una dama de honor", Rose me recordó mientras estábamos esperando la factura. Mierda.

"Oh... bueno...". No tenía ni idea de qué decir. Era la boda de mi hermano y yo realmente quería estar allí, pero Charlie seguro que iría, y no había manera de que fuera capaz de hacerme pasar por la hermana de Ben para él. "Tengo que volar a Jacksonville ese fin de semana".

"Alice me habló de eso, pero le dije que lo que fueras a hacer allí no podía ser tan importante como mi boda. Quiero decir, vamos, Emmett es el hermano de tu hermano, ¿no significa algo para ti?".

Miré a Emmett, él me devolvió la mirada y su rostro serio se rompió en una sonrisa enorme. Me giré para ver a Edward, pero el camarero le estaba entregando la cuenta y él estaba sacando su cartera y no prestando atención.

"Por favor, Bella, te necesito allí".

"Oh... vale", dije contra mi voluntad. No tenía ni idea de cómo las palabras salieron de mi boca, pero inmediatamente lo lamenté. Confiaba en que Alice supiera qué hacer, y como Rose era su mejor amiga, decidí relajarme por un momento y dejar que mi hermana me ayudara a salir de eso más adelante.

"Bien, ya tengo tu vestido pedido, por lo que este sábado tienes que venir conmigo a la tienda para que te lo ajusten".

Mierda.

"Gracias por el almuerzo, Eddie". Dijo Emmett y luego se puso de pie y le dio un golpe a Edward en la espalda.

"Sí, estoy esperando que sea tu turno para pagar", dijo Edward con sarcasmo.

"Oh sí, la próxima vez".

"Sí, eso lo dices cada vez", dijo Edward mientras se alejaban. "¿Estás lista para irnos?"

"Sí", dije, y entonces salimos de la sala.

"¿Y ahora qué?", le pregunté mientras salíamos del restaurante.

"Uh... creo que deberíamos volver al apartamento". Seguía luchando dentro de mí sobre si era conveniente decirle la verdad o no, y si ese podría ser el mejor momento, pero yo estaba tan asustada de perderlo que cada vez que me decidía me acobardaba totalmente.

Tenía la intención de decírselo cuando llegáramos al apartamento, pero me atacó cuando cerró la puerta detrás de nosotros. Puso su boca contra la mía y me levantó para llevarme a la habitación. Tuve que admitir que el hecho de que él pudiera levantarme como si no pesara nada era una cosa buena. Él siempre había sido tan delgado antes que no había manera de que pudiera levantar a nadie. ¡Qué diferencia con hacía unos años!

De alguna manera consiguió quitarse la camisa en el camino a la sala, y el resto de la ropa la siguió rápidamente. Antes de darme cuenta, estaba desnuda y tendida en la cama delante de él y preguntándome cómo había podido vivir sin su toque. Me besó la rodilla y luego dejó un rastro de besos por mi pierna y por la cara interna del muslo, continuando hasta que su boca estuvo en mi centro.

Mientras su lengua se sumergió entre mis sensibles pliegues, vagamente me pregunté cómo habíamos llegado hasta allí. Había pasado toda mi infancia escondiendo mi cuerpo de todos, pero especialmente de él. Éramos muy cercanos y cuando dormíamos juntos, siempre me preocupaba de que, accidentalmente, se frotara contra mí y supiera lo que se ocultaba bajo la ropa. Yo siempre me había mantenido muy cubierta, y allí estaba yo, completamente expuesta, con la cabeza de Edward entre mis piernas.

Mis músculos se tensaron, y pude sentir ese ahora familiar ataque de calor, por lo que Edward se puso encima de mi cuerpo y se impulsó hacia mí. Pasé mis manos por su espalda mientras él bombeaba, y no pude sostenerme. Yo era aún nueva en el orgasmo, así que no siempre duraba mucho tiempo, especialmente cuando se pasaba por mis partes bajas antes. Parecía saber cuando estaba a punto de llegar al orgasmo, porque siempre iba más lento para tratar de hacer que durara más tiempo, o aceleraba hasta alcanzar su propia liberación conmigo. Yo estaba segura de que se había dado cuenta de lo inexperta que era, pero nunca se pronunció al respecto, y me alegré, porque definitivamente no quería explicarle por qué era tan nueva en el sexo.

Si yo pudiera encontrar una manera de vivir con él dentro de mí de forma permanente, lo habría hecho. Odiaba cuando se retiraba, pero odiaba la carrera de culpa que sentía después. Era como engañar a alguien. Alice, una vez le fue infiel a su novio antes de conocer a Jasper. Ella dijo que no estaba previsto y se sintió bien en ese momento, pero luego eso la dejó sintiéndose sucia y con vergüenza cuando todo terminó. Nunca engañó a nadie más, pero yo no podía dejar de repetir mi delito una y otra vez. Tenía que decirle la verdad, pero después de sólo unos pocos días de estar íntimamente con él, ya no podía imaginarme no tenerlo de esa manera. Tenía mucho que perder, y yo era un cobarde de mierda.

"¿Tienes que llamar a tu trabajo o algo?", preguntó mientras bajábamos de nuestra cima.

"Creo que debería. Probablemente no sea muy profesional de mi parte el no haber ido en tres días y no haber llamado".

Él se rió una vez. "Sí, probablemente no lo es. También tengo que llamar al trabajo, y en cuanto acabe, rápidamente podemos volver corriendo a la cama".

"¿Eras así de caliente con todas tus parejas sexuales?". Le pregunté en broma.

"No, pero ninguno era tan sexy como tú", dijo y luego me besó en el cuello antes de ponerse sus bóxers.

"Sí, estoy segura de que ninguna de tus amigas tenía las tetas tan grandes como las mías", dije con sorna. Siempre estuve agradecida de que mis pechos fueran pequeños porque los más grandes eran más difíciles de ocultar, pero desde mi despertar sexual, me hubiera gustado tenerlos más grandes. Sabía que los hombres preferían los más grandes, así que me sentía un poco insuficiente.

Yo seguía sentada en la cama, desnuda, y Edward debió haber escuchado el ligero tono amargo de mis palabras ya que volvió a mí y me agarró mis pechos con cada una de sus manos. "Me encantan tus pechos, son absolutamente perfectos", dijo, y luego besó cada uno de ellos antes de retroceder de la cama y ponerse su camiseta. Yo no podía dejar de sonreír, no importaba cómo fuera, Edward me hacía sentir sexy, lo que no era una cosa fácil de hacer.

"¿Hay alguien en la puerta?". Le pregunté.

Edward se congeló y escuchó con atención, y luego los dos oímos tocar.

"Voy a ver", dijo y salió corriendo por el pasillo.

"¡Edward, tus pantalones!". Le llamé, porque él todavía estaba en calzoncillos, pero no parecía importarle.

"¿Qué demonios le hiciste a mi hermana?". La voz de Alice se hizo eco por el pasillo... ¡Mierda!

Me puse lo primero que pude encontrar, que fue una de las camisas de Edward en el suelo, y gracias a Dios era demasiado grande para mí. Luego corrí a la sala de estar.

"¿Dónde está?", Alice exigió.

"Realmente no sé de qué demonios estás hablando", dijo Edward antes de que finalmente llegara hasta él.

"Bella, gracias a Dios", dijo Alice aliviada cuando me vio. "¿Dónde demonios has estado? Dijiste que me ibas a llamar cuando estuvieras lista para...". Hizo una pausa para ver mi ropa, y luego miró a Edward.

"Oh, por favor, dime que no lo habéis hecho".

"Oye, tú fuiste la que lo predijo", dije a la defensiva.

"¿De qué demonios estás hablando?". Edward preguntó frustrado. "¿Y por qué la llamas 'tu hermana'?", le preguntó a Alice.

Mierda.

Yo sabía que tenía que decirle la verdad, pero no estaba preparada para que saliera así. No estaba dispuesta a renunciar a él todavía, pero por suerte Alice no dijo nada.

"Porque eso es lo que es, y también llamo hermana a Rose. Bella y yo hemos estado juntas hasta en el infierno y la quiero tanto como a una hermana, y si le haces daño, te lo juro, tendrás que responder ante mí". La declaración fue realmente graciosa, porque ella se estaba haciendo la difícil, pero era tan pequeña que tenía que mirar hacia arriba para ver a Edward a los ojos.

"¿Por qué demonios piensas que voy a hacerle daño?", Edward preguntó frustrado.

"Porque te conozco mejor de lo que tú crees, y sé la clase de mierda..."

"¡Alice, basta!", le dije con enfado. Yo amaba a mi hermana, pero tenía que parar porque estaba yendo demasiado lejos. Sí, Edward me hizo algunas cosas significativas después de ese beso, pero yo nunca le culpé, y el hecho de que Alice no lo dejara ir me estaba volviendo loca. Sabía exactamente a lo que me arriesgaba al tener una relación con Edward, y no tenía necesidad de estar molesta con él por algo que ni siquiera había hecho todavía. Por supuesto, él se molestó cuando le di un beso en aquel entonces, y yo esperaba que me odiara cuando finalmente tuviera el valor de decirle la verdad, pero ciertamente no necesitaba que Alice lo dijera o luchara mis batallas por mí.

"Estoy preocupada por ti", dijo con sinceridad.

"Lo sé, pero estoy bien y puedo cuidar de mí misma", insistí.

"Bella..."

"Por favor, déjame vivir mi propia vida". Le rogué con mis ojos, y ella resopló asintiendo con la cabeza.

"Vale. Lo siento", dijo en voz baja, y luego se volvió para irse. "Por cierto, iba a ofrecerte mi ayuda para conseguir que fueras a un evento, pero sólo me iré y dejaré que lo hagas por tu cuenta".

"No, Alice, necesito tu ayuda en eso".

Ella se volvió hacia mí. "Tienes razón, puedes cuidar de ti misma, y estoy segura de que pensarás en algo. Asumo que no vas a volver a mi estudio, ¿no?". Ella sonrió y me dio un beso en la mejilla antes de salir, ni siquiera esperó una respuesta.

Edward se quedó callado por un minuto, pero luego respiró hondo. "¿Qué demonios ha sido eso?"

Díselo Bella, me gritaba mi subconsciente, pero mi corazón empezó literalmente a doler por el pensamiento, así que le dije a mi subconsciente que se fuera al infierno.

"Alice es... única. Las personas que no la conocen muy bien, más o menos piensan que es extraña. Pero tiene buenas intenciones".

"Realmente tengo la sensación de que absolutamente me odia, pero no tengo ni idea de por qué".

"No eres tú, soy yo. Tuve una experiencia negativa... con un hombre antes y ella automáticamente piensa que va a suceder de nuevo".

"Mira, yo no creo en la eternidad, pero te prometo que lo último que quiero es hacerte daño. Y en este momento no hay otro lugar en el que prefiera estar que aquí contigo".

Me mordí el labio inferior y sonreí. "No puedo pensar en otro lugar en el que prefieras estar", le dije seductoramente. Por lo menos creía que era seductoramente, realmente no lo sabía.

Él me dedicó la sonrisa torcida más impresionante, y entonces me recogió y nos llevó de regreso a la habitación.

... ...

Disfrutad porque va a durar poco la alegría...

... ...

Muchas gracias por comentarme y por seguirme en esta historia:

MCullenMustang, beakis, ludgardita, Nurysh, elena robsten, joli cullen, Pamrodriguez, Mary de Cullen, Cla aw HPTFMA, EdithCullen71283, Agui, Marianixcr, miri5, black, lizco 2, Cullen Vigo, gbyaln, Ginegine, Patchmila Cullen Mellark, Pamelita, Gine, deandramari, Sayuri1980, Lakentsb, MaxiPau, Pamelita, Alblurs, RoxCM, almassofi, yasmin-cullen, ROSAMASENCULLEN, and cullen, Tutzy Cullen, Ely Cullen M, karito CullenMasen, Dra. Laly, dioda, si me dejo a alguien avisadme por privado, gracias ;)