Un par de ojos carmesí se abrieron en la oscuridad mostrando una expresión de terror. Vaati se levantó asustado y jadeando, nuevamente lo había sentido, la presencia del brujo oscuro, el mismo que había atacado en el campeonato de espada ¿Acaso estaría actuando de nuevo? Ese tipo era peligroso, había que detenerlo.
Se levantó de la cama y corrió por la casa en la que habitaba esquivando en la oscuridad los muebles y demás artilugios del lugar. Los magos a menudo guardaban toda clase de artefactos y objetos raros que acumulaban durante sus vidas, por eso sus viviendas siempre tenían un aspecto desordenado y descuidado. Por suerte en esta ocasión, Vaati no chocó con nada y llegó a la puerta sin contratiempos, conocía su casa de memoria, el problema fue que al tomar la perilla sintió que una corriente eléctrica lo dañaba, retiró rápidamente la mano y entonces recordó el hechizo que estaba activo en la casa.
Ezero se preocupaba mucho por su pupilo y siempre estaba pendiente de él, pero en determinados momentos, se veía obligado a dejarlo solo para asistir a importantes reuniones con otros magos, pues era miembro del gran consejo de Magia. Cuando eso ocurría, bajo ninguna circunstancia dejaba al joven brujo salir de noche, por lo que ponía una barrera mágica que sellaba la casa desde las 11 de la noche hasta las 6 de la mañana, esta barrera tenía por objetivo evitar que alguien entrara y dañara al brujo, habían muchas personas interesadas en acabar con su vida por la naturaleza de su magia, por desgracia también evitaba que el muchacho saliera. El hechizo solo se rompía en caso de incendio y por supuesto, quemar la casa estaba descartado. Aún faltaban varias horas para que se desactivara la magia, para entonces el brujo maligno ya habría escapado y hecho de las suyas.
El poder de Vaati aun estaba lejos de alcanzar al de Ezero, por lo que difícilmente podría romper su magia, solo le quedaba esperar y desear que nada demasiado malo pasara durante la noche. Ese maldito brujo parecía alguien peligroso, capaz de lo que fuera con tal de obtener sus deseos y lo que es peor, ni siquiera sabía qué era lo que quería.
Ni modo, cuando amaneciera comenzaría buscar rastros de energía oscura y pistas para encontrar y detener a ese tipo, si era necesario no regresaría a casa a dormir, aunque tuviera que quedarse fuera hasta las 6 de la mañana cuando el hechizo de Ezero se suspendiera.
Varias horas después, en una cómoda casa en el centro de Ordon, un muchacho rubio de ojos azules despertaba para iniciar un nuevo día. En cuanto se incorporó en la cama sintió que algo no andaba bien, por alguna extraña razón le dolía todo el cuerpo, como si hubiera estado realizando algún ejercicio extenuante, además de que se sentía sumamente cansado.
"Que extraño, hacía mucho tiempo que no me sentía tan agotado" pensó Ingus.
Luego de tantos años entrenando, su cuerpo estaba acostumbrado al ejercicio físico, era raro que algo lo agotara. Caminó hasta el espejo de cuerpo completo que tenía en su habitación y comenzó a observarse.
No había nada raro en su persona, lucía saludable, tenía los músculos marcados y un abdomen plano en el que comenzaban a notarse algunas abdominales, eso sumado a su altura y su buena presencia lo convertiría en el sueño de cualquier chica, si no fuera tan tímido para hablarle a las mujeres quizás hasta tendría novia.
De pronto notó que tenía un par de rasguños en sus brazos y un moretón en la pierna. No recordaba habérselos hecho, pero a menudo se lastimaba sin darse cuenta, además un par de heridas pequeñas no le causarían ese cansancio que sentía. Al final no le dio importancia, dejó de contemplarse, se arregló y se dispuso a salir del cuarto, pero al abrir la puerta, se tropezó con una espada que le estorbaba el paso.
Nigram yacía a sus pies tirada en el suelo, cosa que extrañó mucho al chico, él no acostumbraba dejar sus armas tiradas en cualquier parte, de hecho nunca guardaba armas ni herramientas en su pieza ¿Que hacía la espada negra ahí? La verdad el agotamiento que sentía le quitaba las ganas de pensar, así que dejó la espada en un rincón y bajó a desayunar, de todos modos no pensaba llevar su nueva adquisición a la escuela.
—Ingus hijo ¿Estas enfermo? Luces muy cansado —preguntó Estela, su madre cuando lo vio entrar en la cocina.
—Sí, me siento muy cansado, no se que me pasa, pero no creo que sea nada muy grave, hoy haré un entrenamiento más suave y trataré de no excederme.
—¿No sería mejor que simplemente no fueras a entrenar? No creo que un día sin ir a la academia te afecte tanto.
—¡No! ¡Yo no puedo faltar! ¡ No te atreves a siquiera sugerir eso! —Gritó el rubio con una repentina furia.
—I-Ingus.. ¿Porque me gritas así? No te he dicho nada malo.
Al ver el rostro asustado de su madre y comprender que estaba sobre exagerando en su reacción se calmó.
—Lo siento mamá, no debí gritarte, está todo bien, conozco mi límite . Quizás el mes de entrenamiento intensivo que hice antes del torneo me está pasando la cuenta ahora.
Luego de eso, el desayuno continuó de forma silenciosa, como si no hubiera pasado nada, aunque la conversación previa dejó a Estela muy pensativa.
"Que le pasa a Ingus, él no es así" se cuestionaba la mujer "casi nunca se enoja ni pierde los estribos, además de ese cansancio extraño y repentino... ¿Será que acaso él...? ¡Por las diosas! ¿Ingus tiene una enamorada? Ay ay, siempre me preocupó que fuera tan tímido con las chicas pero tampoco quería que tuviera una enamorada así, al menos quería que me lo dijera... Waaaaaa crecen tan rápido..."
Cuando Ingus se hubo retirado de la cocina, se dirigió hacia el taller de su padre donde solían guardar las armas y cual no fue su sorpresa al encontrar junto a su espada de entrenamiento a Nigram ¿Qué no la había dejado arriba? Bueno, quizás seguía algo somnoliento y la había bajado sin darse cuenta, de todos modos se limitó a tomar el arma que usaba en clases y la otra la dejó en casa.
Aquilo siempre salía de casa antes que su hijo para preparar el dojo de entrenamiento para las clases, normalmente Ingus era el primero en llegar y ayudaba a su padre a poner todo en orden, pero esta vez, debido a su cansancio se había atrasado un poco, aún así ¿Que importaba? Llevaba tres años de puntualidad absoluta, una vez que llegara algo más tarde no afectaría, tampoco es que fuera tarde, solo era tarde para él. Sin embargo al llegar, deseó haber aparecido más temprano.
Habían varios alumnos fuera de la academia observando el edificio sin dignarse a entrar, esto extrañó de sobremanera al rubio, pero al acercarse comprendió lo que pasaba. El edificio estaba destrozado, la puerta y las ventanas rotas, parte del tejado caído, había un gran agujero en la pared y numerosos rasguños en toda la edificación. En ese momento Ingus temió más por su padre que por cualquier otra cosa, esa academia era su sueño , el gran logro de su vida y verlo destrozado repentinamente seguro lo afectaría.
—¡Papá! —Gritó Ingus corriendo hacia el robusto hombre— ¿Estás bien?
—Yo... —El maestro Aquilo se veía algo ido en ese momento—. No lo sé... Esto... Sólo dame un rato y estaré bien, podremos reponernos de esto, sí... Todo estará bien.
El muchacho lo único que pudo hacer en ese momento, fue quedarse junto a su padre esperando a que se recuperara del impacto. Las cosas se pondrían algo complicadas para ellos, para reparar la escuela necesitarían dinero y sin la posibilidad de hacer clases, a Aquilo solo le quedaba su trabajo como guardia de seguridad.
En ese momento se escuchó el sonido de los cascos de un caballo acercándose, al prestar atención se percataron de que se trataba de Wind, quien iba montado en Puini, como siempre era el último en llegar, aunque al menos esta vez no iba atrasado, desde que Talma se había convertido en su compañera siempre llegaba a tiempo a todos lados.
—¡¿Pero que pasó aquí?! —Exclamó Wind sorprendido apeándose de su corcel.
—Algo destrozó el edificio anoche —dijo Mido que estaba por ahí cerca—. Esta debe ser una de las desgracias que presagiaba el hada.
—¿Que clase de monstruo creen que haya hecho esto? —Intervino Ralph acercándose a su amigo.
—¿Un gato? —Contestó Mido—. Digo yo, al menos mi gata suele dejar arañazos como esos... Obviamente mucho más pequeños.
—Entonces el lugar fue atacado durante la noche por un monstruo gato —resumió Wind algo perplejo—. Con lo que me gustan los gatos...
De pronto el joven de verde sintió una presencia a sus espaldas y al voltear a ver se encontró con Ingus, quien se veía furioso, sus compañeros se asustaron ante su rostro furibundo, jamás lo habían encontrado en tal estado, de hecho normalmente era un tanto inexpresivo.
—¿Que te gustan los gatos? ¿Esto es en serio? ¡No hables de esta situación tan a la ligera! ¡Esto no es un juego! ¡Ese monstruo es peligroso! ¡Podría haber lastimado a alguien! Y a todo esto ¿Donde estabas tú? ¿No se supone que eres el héroe que debe protegernos? ¿Por qué no hiciste nada?
—¿Y como querías que hiciera algo? Yo no sabía que estaba pasando esto.
—Pues no sé, pero algo tendrías que haber hecho ¡Eres el héroe!
—Ingus, no seas tan duro —dijo Mido—. No quiero reconocerlo, pero está vez estoy de acuerdo con Wind, a menos que fuera un adivino no había forma de que pudiera hacer algo.
En ese momento nadie se dio cuenta, pero la espada Nigram apareció misteriosamente junto a la espada de entrenamiento que Ingus llevaba en la espalda con él. Esta comenzó a emitir una especie de oscuridad extraña que traspasó a Ingus, como resultado ocurrieron ciertos cambios físicos en el chico, sus uñas se alargaron y sus colmillos se afilaron, sin embargo, antes de que está metamorfosis continuara y se hiciera notoria, una gruesa mano se posó en el hombro del rubio interrumpiendo sus pensamientos.
—Ya basta hijo, nadie pudo hacer nada, además recuerda que para luchar contra monstruos Wind debe arriesgar su vida, si se lanza a la batalla sin prepararse las cosas pueden acabar muy mal para él.
—Pero la espada lo eligió, se supone que debe ser capaz de enfrentar esas cosas —contestó casi con un puchero.
—Incluso los héroes tienen sus límites, pero ya no te mortifiques por esto, saldremos adelante, todo estará bien.
En ese momento parecía que Alquilo ya había recuperado sus ánimos habituales. Entonces se dirigió a los alumnos que estaban a su alrededor
—Chicos, lamentablemente hasta nuevo aviso se suspenden las clases, los que puedan por favor sigan practicando por su cuenta, en cuanto pueda solucionar todo esto les avisaré y retomaremos las clases normales. Pueden irse.
Las cosas durante ese día transcurrieron de forma aparentemente normal, no había nada extraño o peligroso, salvo el mal humor de cierto Brujo que casi no había pegado el ojo en toda la noche, pero eso era algo que a nadie le importaba más que a su grupo cerrado de amigos.
—Vaati ¿Que pasó? Te ves terrible —dijo Farone preocupada.
—Oh si, no me digas, pero que observadora eres —replicó el brujo con sarcasmo.
—Veo que hoy andas insoportable.
—Claro, uno no puede tener un mal día, tiene que mostrar siempre una sonrisa tonta y decir que todo está bien, porque a nadie le importa que no hayas dormido nada en toda la noche preocupado por la presencia de un brujo oscuro malvado.
—¿Que!? ¿¡Un brujo!? ¡Por qué no me lo dijiste!
—¿Y para que te lo diría? No creo que puedas ayudar mucho, ni eres una guerrera, ni eres una bruja, si el brujo ataca solo estarías en peligro, supongo que recuerdas al monstruo del torneo de espadas.
—Oye, pero igual hice algo bueno, te rescaté antes ¿No lo recuerdas? Además, aún puedo ser útil como fuente de información, recuerda que soy la oráculo de los secretos, por designio divino tengo los conocimientos de muchas leyendas, civilizaciones y artefactos antiguos. Si necesitas información de algo puedo dártela.
—Oigan, estamos en clases, si a ustedes no les importa pueden retirarse... Y de paso no volver más —dijo Ingus de pronto girándose en su pupitre para encararlos.
—¿Pero a ti qué rayos te pasa? —gruñó Vaati molesto.
Vaati con sueño podía ser alguien realmente peligroso, de hecho el brujo estaba comenzando a agitar sus manos cubiertas de magia cuando un delicado toque en su brazo lo interrumpió.
Aquel toque provenía de Rumpel, su silencioso amigo. El moreno siempre tuvo algo especial que parecía calmar a los demás, un toque o una mirada bastaban para disipar el mal humor y esta ocasión no fue la excepción. Pero como Vaati siempre debía tener la ultima palabra se limitó a susurrarle "púdrete" al rubio, para luego desviar la mirada.
En aquel instante, una vez más la espada Nigram que estaba junto al pupitre del rubio, emitió una extraña energía oscura que impregnó a Ingus, esto generó algunos cambios físicos no muy notorios como la aparición de pelo en zonas cubiertas por su ropa. Pero nadie podía notar la sutil transformación de Ingus, sin embargo Vaati fue capaz de percibir la emanación de energía por parte del arma negra, cosa que lo puso en alerta.
—Oye Farone, ya que según tú lo sabes todo, quiero información de esa espada negra que tiene Ingus.
—¿Espada? —La peliverde se inclinó sobre su pupitre tratando de mirar el arma que tenía su compañero—. pues, se me hace conocida, siento que algo sé sobre ella, pero tardaré un rato en recordarlo.
—¿Es una broma? —Se quejó el pelivioleta.
—No lo es, piensa que la cantidad de información que guardo en mi cabeza es superior a la de cualquier persona, encontrar un recuerdo o información particular es complicado, es como si tuviera que ir a la biblioteca a buscar justo el libro que necesito. Pero aún así no creo que tarde mucho, tal vez un par de horas o quizás mañana recuerde lo que necesito.
—Como sea, pon esos sesos a funcionar, esa espada me da un muy mal presentimiento.
Aquel nefasto día dio paso al siguiente, igual de nefasto que el anterior.
Una vez más el misterioso monstruo nocturno atacó, está vez el edificio perjudicado fue nada menos que la escuela del lugar. Al igual que la academia de espada, la construcción terminó con las ventanas y puertas rotas, además de algunos pupitres y otros implementos inservibles. Esta era sin duda una gran pérdida, aunque debido a que era un edificio público, el municipio debería correr con los gastos, cosa que al alcalde no le hacía mucha gracia, todas las ganancias extras que había obtenido del torneo las perdería en la reconstrucción.
Con la escuela en ese estado, obviamente no podían haber clases. Algunos chicos estaban más que contentos por esto, casi parecía que bailaban afuera del edificio, pero otros como la princesa Zelda, estaban indignados.
—¡Esto es inaudito! ¡Inaceptable! Este monstruo quiere destruir Hyrule atacando el sistema educacional para sumir a la población en la ignorancia, bajando los estándares de calidad de los trabajadores, cosa de perjudicar a las empresas y generar pérdidas en la economía, que desencadenarán un conflicto social que acabará derrocando a la monarquía.
—Eh... Princesa... —Dijo Impa—. No creo que un monstruo violento y descerebrado haga un plan tan largo y complejo como ese...
—Ya lo sé, pero un poco de melodrama siempre viene bien.
—Creo que usted es la única que piensa eso.
—Como sea, es hora de que ponga fin a esto ¡Wind!
El aludido al escuchar el grito de la princesa acudió ante su presencia algo desganado, luego de la experiencia con Talma, tenía la idea de que las órdenes de la princesa solo traían problemas.
—¿Que pasa Zelda?
En cuanto pronunció el nombre de la princesa recibió un coscorrón de parte de Impa.
—¿Como que Zelda? Más respeto, recuerda que estás frente a la princesa ¡No te dirijas a ella con ese tono confianzudo! —Lo regañó la Sheika.
—Perdón, no lo vuelvo a hacer —contestó Wind con la fuerte convicción de hacerlo de nuevo en algún momento—. ¿Y para qué me necesitan?
—Joven Wind, héroe de Ordon, elegido por la espada. —La princesa adquirió la actitud más solemne que pudo—. Te encomiendo la misión de atrapar y derrotar al misterioso monstruo que amenaza el sistema educacional de Hyrule.
—Sí, bueno... Ya suponía que tendría que meterme en este lío. —El rubio suspiró resignado—. Aunque no sé como lo voy a atrapar, no sé cuando aparece...
—Vamos, no es tan difícil deducirlo. El monstruo siempre aparece de noche cuando todos están durmiendo, si haces guardia a esa hora seguro lo encuentras. Y como de momento las clases está suspendidas, puedes acostarte tarde sin preocuparte de nada.
Wind volvió a suspirar no muy convencido, a su mamá no le gustaba que se acostara tarde, no creía que estuviera muy dispuesta a dejarlo salir de noche para arriesgar su vida peleando contra una bestia asesina, pero algo tendría que hacer. Aunque no le gustaba la idea, era su responsabilidad proteger a la gente.
La mayoría de los chicos ahí presentes miraban la escena con algo de preocupación, a pesar de la espectacular actuación de Wind en el rescate de la princesa Zelda, seguían sin tenerle demasiada confianza. Pero de entre todas las miradas, había una plagada de envidia y resentimiento, eran los ojos de alguien que no estaba dispuesto a aceptar a ese mocoso como héroe y estaba decidido a presentarse esa noche para luchar contra el monstruo, cosa de demostrar su superioridad.
Al caer el sol, Ordon quedó envuelto en tinieblas. Era una noche sin luna, por lo que las estrellas brillaban como luciérnagas en el firmamento, el ambiente era tranquilo, soplaba una suave brisa fría capaz de calar los huesos, razón por la cual nadie saldría a esas horas a menos que fuera por una buena razón. Las calles adoquinadas estaban silenciosas, solo se escuchaba el canto de los grillos y el suave sonido de las hojas en los árboles, como un dulce arrullo que invitaba a dormir y soñar.
Sin embargo, contra toda expectativa, esa noche tres almas vagaban por las vacías calles, muy arropados pero con frío, somnolientos pero muy atentos a cualquier sonido que no fuera el de sus propios pasos resonando por el lugar. Estos tres individuos eran un muchacho adolescente vestido de verde, una dama de edad madura y una pequeña hada que emitía un suave resplandor lila, única fuente de luz en aquel sombrío lugar.
El más joven de los tres caminaba con una curiosa mezcla de tensión y molestia, que se notaba en su forma de andar. El muchacho miró de reojo a la mujer que lo seguía y con un suspiro dijo.
—Mamá, entiendo que te preocupes por mí y todo eso pero esto es vergonzoso. Nunca he escuchado en ningún relato de algún héroe que vaya al campo de batalla acompañado por su madre.
—Pues seguramente esos héroes no tenían 14 años, ya eran hombres hechos y derechos.
—Eso es verdad, la mayoría de las leyendas hablan de hombres adultos —intervino Talma que volaba junto a ellos—. Pero creo recordar una leyenda que era protagonizada por un niño de 10 años.
—Pues seguramente ese niño era un pobre huérfano que no tenía a nadie que se preocupara por él —afirmó Ilia con convicción—. Pero Wind no es ningún niño abandonado, tiene madre, padre, una hermana, un caballo y un hogar al cual regresar.
—Lo sé, lo sé —contestó el muchacho con cansancio—. Pero ese no es el problema, es que... Me preocupa que te pase algo, yo tengo una espada para defenderme, pero si el monstruo te ataca a ti...
—Pues para eso vine preparada, —en ese momento Ilia sacó de debajo del chal que usaba una imponente sartén negra—. Si trata de atacarme ¡Paf! que le doy con la sartén.
Un escalofrío recorrió la espalda del ojinegro al pensar en la letalidad del arma de su madre, quizás se estaba preocupando demasiado, además en caso de emergencia, contaban con Talma y sus maravillosos poderes curativos. Claro que tampoco podía confiarse, hay ataques que matan de un golpe y por otro lado, ver a su madre lastimada sería algo horrible.
De pronto escucharon el eco de unos pasos acercándose, los tres individuos se pusieron en alerta ante un posible ataque.
—Mamá escóndete. —Susurró Wind deslizando la espada maestra fuera de su funda con cautela.
Luego del incidente con el caballero de sombras, su miedo a herir a otras personas había mermado un poco, se dio cuenta de que la energía luminosa de Talma ahuyentaba al demonio de su interior, mientras su hada estuviera cerca él, no emergería y podría pelear con tranquilidad.
Ilia y Talma se escondieron juntas en un callejón pequeño que había cerca, desde donde tenían vista a lo que ocurría en la calle principal. Los pasos se acercaban cada vez más, hasta que se vislumbró un halo de luz emerger de una esquina, este se hizo cada vez más brillante hasta revelar a una figura encapuchada sujetando una lámpara de aceite. El desconocido se detuvo en cuanto se percató de la presencia del joven de verde, pero no mostró ninguna actitud agresiva, solo se quedó de pie frente a él tranquilamente observándolo.
—¡Identificate! —Gritó Wind con la voz temblorosa.
—Si pretendes intimidar a alguien deberías tratar de que tu voz suene más segura —dijo el desconocido con un tono muy familiar.
—Esa voz... ¿Eres tú Ingus?
—Vaya pregunta ¿En serio no me reconoces?
—Es que... Con esa capucha encima podrías ser cualquiera ¿Por qué te disfrazas de gente sospechosa?
—Ah, lo siento. —En ese momento el ojiazul se bajó la capucha dejando su rostro al descubierto—. Esta es la ropa más abrigada que tengo, hace un frío terrible.
—Sí, es verdad... Y... ¿Qué haces aquí?
—Pues lo mismo que tú supongo —Dijo caminando al rededor Wind—. Esperar la aparición de la bestia que destruyó el sueño de mi padre y que amenaza la paz de Ordon.
—Entonces... ¿Esto es algún tipo de venganza?
—Sí y no. Es verdad que quisiera destrozar al monstruo que dañó la academia de mi padre, pero también sé que eso no solucionaría nada, el edificio seguiría destruido y seguiremos con problemas económicos. Tampoco es que esa bestia sea consciente del daño que hizo, o que realmente vaya a pagar y sentir en carne propia todo nuestro dolor, pero aún así quiero detenerlo, quiero clavar mi espada en su cuello y ver el terror en sus ojos.
—¿Terror en sus ojos? —Repitió el muchacho espantado— ¿De dónde sacas esas ideas? Tú no eres así.
—¿Qué es lo que sabes tú de mí como para decir eso?
—Pues... Tú... Eres bueno, todos hablan bien de ti, dicen que quieres ser un caballero de la guardia real, que eres muy responsable, que tratas de ayudar a los demás, que te importa la justicia y además eres un muy buen espadachín...
—Y aún así eso no fue suficiente para la espada maestra, a pesar de lo grandioso que supuestamente soy, de todo lo que he entrenado y todo lo que me he esforzado por ser el mejor, quien resulta ser elegido como héroe eres tú.
—A mí no me hace mucha gracia tampoco, si pudiera te pasaría esta responsabilidad, además ¿Por que quieres ser el héroe? ¡Es muy peligroso!
—Y a eso voy ¿Cómo es posible que un cobarde como tú que tiembla y quiere huir ante cada batalla sea el elegido por la espada? ¡No lo entiendo! Así no son los héroes, tú no mereces el puesto. Si eres tan miedoso que hasta escondías tus habilidades con la espada para no tener que medirte con los demás ¡Yo debería tener tu puesto!
—¡BUENO YA BASTA! —Gritó Ilia saliendo del callejón indignada con su sartén en la mano.
—¿Señora Ilia? —Exclamó Ingus sorprendido— Wind ¿Trajiste a tu mamá aquí? ¡Pero en qué rayos estás pensando!
—¡Él no me trajo, yo quise venir! —Lo interrumpió la ojiverde—. Ingus estoy realmente decepcionada de ti ¿Acaso crees que todo esto es un juego? ¿Tu madre sabe que estás aquí? —El aludido negó con la cabeza—. Me lo imaginaba. No puedo creer que seas tan desconsiderado con ella. Si algo te pasa ¿Como crees que se sentiría? ¡Eres su único hijo! Por las diosas, si yo daría lo que fuera por que Wind no tuviera que pasar por todo esto ¿Y para que quieres verte obligado a luchar contra monstruos y arriesgar tu vida? ¿Para satisfacer tu ego? Definitivamente Estella te consintió demasiado. Tú ya tienes todo lo que cualquiera podría desear, no necesitas más, ya eres el mejor en muchas cosas y tienes el potencial para cumplir todos tus sueños. Ya vete a casa, vuelve con tu familia que se preocupa por ti. Hace frío, podrías resfriarte.
Las mejillas de Ingus se tiñeron por la vergüenza que sintió en ese momento, en el fondo Ilia tenía razón, era solo una cuestión de ego que le molestara el rol de Wind como héroe. A decir verdad el código de un caballero siempre es anteponer el bienestar del prójimo por sobre el propio y él estaba yendo en contra de todo ello. Seguía enojado por todo eso, pero haría el esfuerzo de tratar de controlar su carácter, cosa de no seguir avergonzándose y poder pedir unas disculpas apropiadas a su compañero.
—Señora Ilia, Wind... Yo...
Pero algo ocurrió en ese momento, una sombra esta vez notoria y visible aún en la oscuridad de la noche emergió de su espalda, concretamente de la espada Nigram que llevaba colgando allí. El muchacho se llevó las manos a la cabeza gritando de dolor, entonces su cuerpo se tiñó de negro al tiempo que un fino pelaje lo cubría, sus manos se transformaban en garras, y unas orejas felinas emergían. Tras pocos segundos, donde antes estuvo el muchacho rubio ahora había una enorme pantera negra con una espada clavada en su lomo.
—No sé ustedes —dijo Talma—, pero tengo la teoría de que Ingus es el monstruo que atacó las noches anteriores.
—Te apoyo —Contestó Wind.
Este es uno de los arcos que más cambió en los dos años de hiatus que tuvo esta historia. En mi idea original el brujo lanzaba un hechizo que transformaba a todos en animales, a modo homenaje del zelda: A link to the past, incluso el animal en el que se transformaba Wind era un conejito, tal como en ese juego. Al final en la nueva versión cambia todo el argumento y el único que se transforma en animal es Ingus.
Pero dejando eso de lado, hoy hablaremos de la espada Nigram.
En el capítulo anterior ya se explicó más o menos su funcionamiento, "supuestamente" solo puede ser controlada por alguien digno de ella y devorará el alma de los indignos. Cuando concebí el concepto de esta espada me pareció una idea muy genial, de hecho me parecía tan genial que dudaba que no se le hubiera ocurrido a alguien más, así que me dispuse a buscar por ahí alguna historia o leyenda de alguna espada que devorara gente indigna. Mi pseudoeditor me mencionó entonces que en la novela de High School DXD se hablaba de una espada que devoraba el alma y la carne de la gente débil y esa espada se llamaba Gram y había pertenecido a Sigfrido, un personaje de la mitología escandinava. Tomando eso como base, a mi espada la llamé Nigram, me pareció que sonaba bien.
Como dato extra, luego me puse a investigar un poco sobre Gram y en ningún lugar decía que devorara gente, tal vez el autor de High School DXD tomó la mitología escandinava como base y se inventó el resto, o había que investigar más a fondo, no sé, cualquier cosa puede ser.
