Aquí tenéis un nuevo capitulo, espero que os guste y que lo disfrutéis. Gracias a todas las que me leéis y también daros las gracias por los comentarios que me dejáis, tanto aquí como por facebook.


EPOV.

El viaje desde Nueva York a Seattle había sido largo y cansado. Nada más aterrizar busque rápidamente mi equipaje y me encamine hacia la salida para buscar un taxi que me llevara al hotel. Haría noche en la ciudad, en la mañana temprano saldría en busca de los regalos de Ina y nada más acabar, cogería el otro avión que me llevaría a Forks. Esperaba al menos poder llegar a la cena, ya que a la fiesta de por la mañana me sería imposible.

Una vez instalado en el hotel, pedí servicio a la habitación. Tardaron poco en subirme la cena; había pedido algo ligero ya que las últimas semanas mis comidas no habían sido nada buenas. Eso sumado al consumo de alcohol, había dado paso a que tuviera el estómago completamente cerrado. Tendría que ir haciendo comidas más seguido y en pocas cantidades para que mi organismo volviera a acostumbrarse.

Ya cenado y duchado, me tumbe en la cama del hotel, no tardaría en dormirme ya que me encontraba cansado. No había avisado a nadie de que iría a la fiesta pero suponía que Christian, tras haber hablado conmigo, se lo habría comunicado a los demás. Debía de admitir que me encontraba algo ansioso y nervioso por volver a ver a Bella.

Me había dicho a mí mismo, en muchas ocasiones, que no quería volver a saber nada de ella, que solo quería una explicación del porque estaba con Jacob después de todo lo que la hizo, pero en el fondo de mi mente y de mi subconsciente sabía que no era así. Quería saber, pero quería saber porque la quería a mi lado, junto conmigo como pareja, formando una familia y casados, como había sido mi intención desde el principio.

Por otra lado, aunque me costara admitirlo, tenía que aceptar que a lo mejor Christian tenía razón. A lo mejor era verdad que Bella y Jacob solo eran amigos. Cuando me lo dijo me negué en redondo en aceptar que eso fuese una posibilidad. Ahora que me había alejado de Nueva York y de la vida que había llevado, empezaba a aflorar en mí la duda, empezaban a venir a mi mente muchas preguntas y ninguna respuesta, pero la principal era, qué haría si es verdad que solo eran amigos, como podía explicar, que por mi orgullo y por ser un cobarde, me había acostado con más prostitutas de las que quería aceptar y recordar.

Ahora que pensaba con la cabeza fría, me daba cuenta de que había hecho todo mal. Tendría que haber esperado a que Bella se recuperara, y haber hablado con ella. Pedirla explicaciones sobre todo lo que había dicho en el hospital y haberme comportado como un adulto. Pero ya era tarde para lamentarme por lo que había hecho, solo me quedaba afrontar las consecuencias como una persona madura.

Antes de salir hacia el aeropuerto había llamado a una de las chicas con las que me acostaba. Fue con la chica que me acosté después de ver las fotos, no sabía cómo, pero tenía su número en la cartera.

Había encontrado una cabina telefónica en uno de mis paseos por el aeropuerto y en un arrebato la había pedido que me acompañara a Forks para que se hiciera pasar por mi pareja. Por supuesto que había aceptado, solo hizo falta prometerla una buena cantidad de dinero, y en menos de una hora estaba en la entrada del aeropuerto, con un pequeño bolso de mano y más que lista para subirse al avión conmigo. Cuando íbamos a embarcar, me arrepentí y tras darla su dinero la despedí. No había quedado muy contenta pero no la quedo más remedio que darse media vuelta y marcharse. Sabía que hacer eso era una manera de humillar a Bella, y por muy dolido que estuviera con ella, no quería hacerla pasar por algo así y menos delante de toda la familia.

Lo único que podía hacer ahora era descansar y esperar que mañana, al menos pudiera hablar con ella de una manera civilizada. Si era verdad que con Jacob solo eran amigos, trataría de conquistarla otra vez, si conseguí que se enamorara una vez de mí, podía conseguirlo de nuevo. Y si como había supuesto en un arrebato de ira, estaba de novia con Jacob, intentaría que al menos pudiéramos ser amigos.

Había oído en muchas ocasiones que en el amor no todo es ganar. Muchas veces es más importante la felicidad de la persona amada que la nuestra, y si la persona a la que amamos es feliz con otra, no quedaba más que aceptar que no todos los finales son felices.

Cuando salí del hotel por la mañana pensé que tardaría más en encontrar los regalos de Ina, pero no había sido así. Solo la cogí unos juguetes y unas películas, ya que su regalo, como venía siendo costumbre, era una cantidad de dinero en una cuenta bancaria que había abierto a su nombre. Era para que pudiera solventar sus gastos universitarios o comprarse caprichos cuando fuera mayor. Sabía que no le iba a faltar de nada ya que Christian ganaba un buen sueldo, pero no se me había ocurrido que otra cosa podía hacer por ella.

Antes de salir de compras esta mañana había dejado ya todo recogido en el hotel, solo quedaba pagar la factura y eso sería todo. En pocas horas estaría enfrente de toda mi familia y enfrente de ella.

El vuelo hacia Forks había sido tranquilo y sin ningún contratiempo, llegamos a la hora prevista, pero eso no hizo posible que pudiera llegar puntual a la cena. Nada más aterrizar había ido a recoger mi maleta y me había dirigido hacia la parada de taxis que había afuera. Como no sabía dónde me iba a quedar, si en la casa que había sido de Bella y mía o en la que habían comprado mis padres cuando se mudaron a Forks, le di al taxista la dirección de la casa de mi hermana. Una vez allí, vería que hacía.

Así que en estos momentos me encontraba en la que una vez había sido mi casa, mirando hacia las ventanas del comedor, donde debían de estar todos festejando el cumpleaños de mi sobrina. No sabía si estarían muy felices de verme, o por el contrario hubieran preferido que no viniera, pero le había prometido a Christian que lo haría y eso es lo que había hecho. De todas formas si me conocían como seguramente lo hacían tendrían que saber que no iba a dejar pasar una fecha tan importante como la del cumpleaños de Ina.

Armándome de valor y respirando varias veces profundo, me encamine hacia la puerta para así enfrentarme a mi futuro.

Sin pensármelo mucho llame al timbre y espere a que abrieran, lo que no esperaba cuando se abrió la puerta fue que la abriera la misma Bella.

Verla fue como un soplo de aire fresco. Hacía casi dos meses que no nos veíamos, pero con una mirada me basto para saber que seguía sintiendo por ella lo mismo que antes.

Como si de un imán se tratase, mis ojos iban hacia ella de manera automática. Recorrí su cuerpo varias veces intentando absorber todo lo que podía. Estaba preciosa, seguía igual de guapa que la última vez que nos vimos. Lo único que note diferente fue su actitud, su porte, parecía más madura, más mujer. Estaba claro que lo que había pasado la había hecho madurar de golpe. A sus casi veintidós años llevaba mucho peso a sus espaldas, pero eso era algo que había amado de ella desde un principio, el que no se dejara vencer por nada y luchara por lo que quería. Y al verla a los ojos sabía que ella, al igual que yo, quería luchar por lo que tuvimos una vez.

-Hola Edward- Salí de mis pensamientos al escuchar su voz. Seguía poseyendo ese susurro sensual y suave que me volvía loco de deseo.

-Isabella- no sabía porque había usado su nombre completo. Ella lo odiaba, pero a mí me había parecido siempre el nombre más hermoso que pudiera existir.

-Pasa- se hizo a un lado para que pudiera entrar. Cogiendo mis maletas me dispuse a entrar en la casa, pero una voz que conocía y detestaba me hizo volver a la realidad de golpe.

-Hermosa, ¿Por qué tardas tanto?- delante de mí tenía al mismo Jacob, portando una gran sonrisa que se borró en el instante en que sus ojos hicieron contacto con los míos. Hacía tiempo que no lo veía, pero no había cambiado tanto, solo estaba algo más musculoso, seguía teniendo la misma cara de idiota que tenía antes, al menos para mí- Edward- no sé qué fue, seguramente la rabia o los celos de verlos a los dos, uno al lado del otro, pero de mi boca salieron las palabras exactas que sabía que harían daño a Bella.

-Ya veo que rápido te olvidas de que hace escasos dos meses ibas a tener un hijo conmigo. Podías haber guardado algo de luto al menos, ¿no? Ya no por mí, sino por nuestro hijo antes de andarte exhibiendo por todo el pueblo con él- Bella quedo completamente paralizada al escuchar mis palabras, en cambio, Jacob no. No espero ni un segundo antes de que me tuviera contra la pared y su puño se estrellera contra mi cara. Por su puesto que yo le respondí y nos vimos envueltos en un lio de golpes de ida y vuelta. No sabía quién estaba recibiendo más golpes de los dos pero el poder al menos chocar mi puño contra su cara, estaba sirviendo para que la rabia que tenía acumulada fuera menguando poco a poco.

Solo volví al presente cuando sentí que me agarraban por detrás y tiraban de mí para separarme del cuerpo de Jacob. No sabía en qué momento habíamos acabado los dos en el suelo, pero al mirar lo que ocurría alrededor, me di cuenta de que todos estaban afuera menos mi madre y mi sobrina. Bella estaba en la puerta al lado de Rosalie, la tenía agarrada por los hombros, estaba llorando y tenía la cara completamente empapada por las lágrimas. Junto a Jacob estaban Christian y Jasper agarrándolo ya que seguía intentando acercarse a mí para golpearme. Detrás de mi Emmett me sujetaba junto a mi padre. Los demás solo estaban siendo testigos mudos de lo que ocurría.

-Hace poco tiempo fuiste tú el que me amenazaste con molerme a golpes si me acercaba a Bella. Ahora soy yo el que te lo dice a ti- Jacob se soltó de los demás algo más calmado, o eso parecía- Como vuelvas a acercarte a ella y la hables como lo las echo ahora, te mato.

-¿Quién eres tú para decirme eso? ¿Su nuevo novio?- podía sentir el veneno que desprendían mis palabras al salir por mi boca. Sin saber cómo, todos los pensamientos que tenía de volver con Bella, se habían visto eclipsados por los celos cejadores que había sentido al verla al lado del chucho.

-No soy su novio, soy su amigo. Un amigo que protege a los que quiere, y no voy a permitir que la vuelvas a faltar al respeto como lo has hecho. No eres nadie para decirla que se ha olvidado del hijo que ibais a tener. No sabes nada. No tienes la mínima idea de todo por lo que ha pasado Bella estos meses.

En eso tenía que darle la razón. Yo me había ido y no sabía que es lo que había hecho Bella tras su salida del hospital. Solo tenía consciencia de que estaba viendo a Jared, pero eso lo sabía porque es algo que habíamos hablado antes de que todo explotara.

-¿Es cierto que has dicho eso que acaba de decir Jacob, Edward?- mi gire para ver a mi hermana. En realidad mire a todos antes de volver la vista hacia ella, y asentir con la cabeza. Me sentía como un niño de cinco años al que le riñen por hacer algo malo. Pero en cierta forma es lo que había hecho. Había herido a Bella adrede solo por mis celos. En lo personal, no me había considerado nunca alguien que fuera celoso pero desde el momento en que conocí a Bella un sentimiento muy extraño y nuevo me había invadido. Un sentimiento de posesión hacia ella. Hacia lo que quería que tuviéramos y habíamos tenido. No quería que nadie se metiera en medio y lo pudiera romper. Se podría decir que me había vuelto posesivo con nuestra relación de pareja.

-Lo mejor es que te vayas Edward- Emmett, que se había mantenido callado, hablo por primera vez.

-Por qué..- no fui capaz de terminar mi frase ya que por la puerta salía Ina corriendo, con mi madre detrás de ella intentando agarrarla.

-Tío Edward, tío Edward.

-Cariño, estas muy guapa, y ya hablas muy bien- me agache para ponerme a su altura y poder abrazarla. Desde que llegue no había hecho más que discutir con todos y al sentir los brazos de Ina alrededor de mi cuello pudo conmigo. La estreche muy fuerte contra mí, siempre pendiente de no lastimarla, y me levante con ella en brazos. Enterré la cabeza en su pequeño cuellito y me permití ser débil derramando unas lágrimas sin que nadie me viera.

-Ina cielo, el tío Edward ya se va- al escuchar a mi hermana decir eso, levante la cabeza importándome poco que me vieran llorar.

-Tanya por favor, déjame solo cinco minutos con ella, luego te juro que me voy y podéis seguir con la fiesta- por su cara paso un torrente de emociones. Estaba dudando y eso me estaba matando- por favor, sabes que no la haría daño, la quiero como si fuera mi hija.

-No parece que quieras mucho a tus hijos ni a nadie más que a ti mismo. Te fuiste cuando Bella más te necesitaba. Y ahora vienes aquí, a mi casa, armando escándalo. Insultas a Bella y te lías a golpes con Jacob sin ningún motivo. Si mi hermano, al que quería con toda el alma y por el que haría cualquier cosa, se ha convertido ahora en esto que has demostrado ser, es mejor que te vayas y no vuelvas. No quiero cerca de mis hijos a nadie que se pueda descontrolar y hacerles daño solo porque cree estúpidas cosas en su cabeza. Tienes cinco minutos y luego te vas. Estaremos en la casa, no tardes- sin más que decir, todos la siguieron hacia dentro, menos Bella, que tras intercambiar miradas con todos se quedó en la puerta. Solo ellos podían entender el significado de esas miradas pero suponía que la estaban dando ánimos para que no se dejara pisotear por mí.

Tenía que admitir que nada más salir las anteriores palabras de mi boca me había arrepentido en el acto, ahora no sabía cómo me iba a ganar su perdón. Antes estaba difícil, ahora era casi misión imposible.

Ninguno de los dos dijimos nada, yo me concentre en todo lo que me estaba diciendo Ina. Me estaba contando un montón de cosas y casi ninguna entendía que era, ya que estaba emocionada de verme. Al menos alguien se había alegrado de mi llegada. Los cinco minutos pasaron rápido y ni un segundo más tarde ya estaba Tanya en la puerta esperando para que entraran tanto Ina como Bella. Ina entro enseguida pensando que yo también la acompañaría pero Bella se quedó afuera con mi hermana y conmigo.

-Ya puedes irte, y espero que no vuelvas por aquí al menos que sea para disculparte por tu comportamiento. Vamos Bella, terminemos de cenar- algo vacilante la siguió hacia la puerta pero en el marco se detuvo e intercambio unas palabras con mi hermana en susurros. No sé qué fue lo que se dijeron pero Tanya asintió a lo que fuera- espero que no la fastidies más. Y ni se te ocurra insultarla porque yo misma te rompo la cara. No me importa que seas mi hermano- cerró la puerta y nos quedamos solos Bella y yo.

Estaba más que seguro que desde las ventanas que daban a la calle, estarían observando de tanto en tanto lo que pasaba afuera, pero podían estar tranquilos, no iba a hacer nada que pudiera lastimar más a Bella. Bastantes malas palabras la había dicho ya.

-Se supone que somos adultos- empezó hablando con una voz tranquila, carente de emociones. En todo momento mirándome a los ojos- y que como tal tenemos que comportarnos. Tú y yo tenemos una conversación pendiente, y estate seguro de que hablaremos, pero hoy no es el momento. Así que vamos a ser adultos, que es lo que se espera que seamos, y vamos a fingir que todo está bien entre los dos. No te lo pido por mí, ni por los que están adentro, sino por Ina. Se merece un cumpleaños feliz, rodeada de gente que la quiere, y tú, pese a tu comportamiento, sé que la quieres. Ahora está en tu mano, entras y pides perdón a todos, en especial a Jacob o te vas y te olvidas de todos nosotros. Inclusive Ina y el hijo que espera tu hermana.

-¿mi hermana está embarazada?- había escuchado todo lo que me había dicho, pero eso último se había quedado grabado en mi cabeza.

-Sí. De poco más de dos meses. ¿Eso es lo único que vas a decir?.

-Perdón pero no me lo esperaba. Claro que acepto lo que has dicho. Y si, pediré perdón a Jacob. Solo, que no sé lo que me ha pasado. Me he descontrolado al verte al lado de él. Sé que no tengo ninguna razón para actuar como un idiota, pero no esperaba verlo y menos aquí.

-Eso da igual, como te he dicho antes, ya hablaremos en otro momento. Solo te pido por lo que alguna vez fuimos, que te comportes. Entonces que decides, ¿entras o no?.

No tuve que pensármelo mucho, solo cogí mis maletas y la seguí al interior de la casa, donde todos se encontraban en el salón cenando, o fingiendo que lo hacían.

Dentro pude observar que además de todos mis amigos y conocidos, había una chica a la que conocía, era Rachel, la chica con la que Jacob engaño a Bella. Con ella había un niño precioso y a su lado estaba Jacob abrazándola por el respaldar de la silla. Viéndolos así, vi lo que yo quería. Una familia feliz con grandes sonrisas en las caras y Jacob representado el papel de cabeza de familia, protegiéndolos de todo lo que pudiera hacerles daño.

El ver eso fue como un golpe para mí, ya que significaba que Christian había tenido razón desde un principio y Bella en ningún momento, había estado con Jacob de nuevo, solo eran amigos.

Esperaba que lo sucedido anteriormente no fuera un impedimento para que pudiera conquistar de nuevo a Bella. Sabía que no me merecía su perdón. La había dejado cuando mas me necesitaba, y no solo eso, me había acostado con muchas mujeres solo por despecho, esperando poder olvidarla, cosa que no había logrado. Y ahora que volvía a estar cerca de ella, lo primero que hacía era insultarla y liarme a golpes con la persona que había estado para ella como un apoyo constante cuando yo no lo había echo. Tenía que hablar con Jacob para agradecerle el que no la hubiera dejado sola y para pedirle perdón por lo ocurrido anteriormente.

Dirigiéndome a mi hermana comencé hablar.

-Quiero pediros perdón por lo que ha ocurrido antes, no era mi intención armar un escándalo- girándome para mirar a Jacob continúe- te pido perdón, y quiero darte las gracias- por la cara de él paso la confusión, seguramente preguntándose porqué le daba las gracias, pero ya habría tiempo para que aclaráramos todo- ¿puedo hablar contigo y con Christian?.

-Claro que puedes Edward, vamos a mi despacho- parecía que mi hermana no estaba muy conforme con las palabras de Christian, pero nos siguió a los dos hacia el despacho. Pasamos al lado de Bella, y no pude menos que rozar su mano con la mía en una suave caricia. Intente sonreírle y en recompensa conseguí lo que aprecia un intento de la misma.

-¿Qué es lo que quieres?- nada más cerrarse la puerta comenzó el interrogatorio por parte de mi hermana.

-Primero pediros perdón, no quería que pasara nada de esto, pero el ver a Bella con Jacob pudo conmigo. No sabía que él estaría aquí hoy- mi hermana iba a interrumpirme pero no la deje- déjame terminar de hablar y luego me interrumpes, me pegas o me echas de tu casa, lo que quieras hacer está bien, me lo merezco. Segundo quería felicitaros por el bebé que esperáis. Y tercero me gustaría que me permitieras estar con Ina hoy. La he echado de menos y quiero pasar algo de tiempo con ella. En realidad os he echado de menos a todos.

-No parece que sea verdad lo que dices. Dos meses Edward, dos meses sin saber dónde estabas, sin saber si era cierto que estabas bien. No sabíamos nada de ti, solo pro mensaje. Te has comportado como un niño.

-Acepto todo lo que dices porque es verdad, pero no podía estar aquí. Necesitaba irme. Bella no quería saber nada de mí. Sé que tendría que haberme quedado y haber luchado pero ya es tarde. Ahora solo me quede el intentar recuperarla y reconquistarla de nuevo. El que me haya ido no quiere decir que la haya dejado de amar.

-Vas a necesitar más que palabras para que te perdone. No sabes lo mal que lo ha pasado este tiempo. El único que lo sabe, pese a que te duela aceptarlo, es Jacob. Él ha sido el que ha estado con ella en las terapias, el que estaba con ella por las noches cuando se despertaba llorando y el que la ha ayudado a pensar en el bebé sin largarse a llorar.

-Si todo eso es cierto, volveré a darle las gracias las veces que sea necesario, pero no voy a dejar de luchar por ella. Solo esperaba al menos contar con tu ayuda, pero parece ser que te has olvidado de que soy tu hermano- me di la vuelta para salir del despacho pero la mano de Tanya me lo impidió ya que dándome la vuelta me dio un tortazo, seguramente más que merecido, para después abrazarme con todas sus fuerzas.

-Perdón pero es que estoy muy enfadada contigo. Claro que te voy a ayudar con Bella.

-Felicidades de nuevo por el bebé- dije estrechándola más si cabe entre mis brazos.

-Muchas gracias Edward- mire a Christian que nos estaba viendo con una sonrisa en la cara- es bueno verte después de tanto tiempo.

-Ha sido bueno volver con todos vosotros, aunque me haya comportado como un idiota. Ahora contadme, ¿de cuánto estas? ¿Estás bien? ¿Te has hecho ya alguna ecografía?- una a una fueron saliendo las preguntas, casi no daba tiempo a que me contestaran, pero tenía que admitir que estaba más que feliz de que mi hermanita fuera a ser mamá, si había alguien que se lo merecía, era ella.


¿Qué os ha parecido? nos leemos la próxima semana, muchos besos.