La mayoría de los personajes pertenecen a Stephanie Meyer, algunos son de mi invención, cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia. La historia es mía.
.Cullen: Gracias por tu review. Y bueno me hice una luna tribal en la espalda, voy a subir la foto de mi TATOO en mi face cuando sea estéticamente visible, jaja.
Supattinsondecullen: Que bueno que hayas ido a Disney World, cuando tu cartera se recupere invítame, jaja.
Maya Cullen Masen: Tenes razón, no sé porque tenemos esa costumbre de escribir sobre que perdona a toda la familia Cullen menos a él, pero la historia ya está hecha talvez para la próxima.
Yasmin-cullen: Muy bien, por fin alguien tan rencorosa como yo, yo no perdonaría tan fácilmente, never!
Lunatico0030: Bueno como le dije a .Cullen, me hice una luna tribal y voy a subir una foto a mi face cuando pueda, por cierto agreguenme estoy como Gisela Mancuello.
Tamara1986: Bien otra rencorosa, veo que me comprenden, pero veamos que pasa en este capitulo.
Megan: Sip, por ahora todas mis ideas son de Crepúsculo y más específicamente de la pareja Edwar&Bella. La historia de la que hablo en mi perfil es Pequeñas elecciones de la vida. Fijate está en mis historias favoritas.
Jeanette Cullen Black: A Renesmee le faltan unos años para crecer, así que no va haber historia Jacob&Nessie. Tal vez ponga algo en el epílogo pero esta historia es solo de Edward y Bella. Lo siento.
Sara cullen parawhore: Si va a perdonar a Edward, y Emmett es tan Emmett porque es Emmett, jaja. Ah, y con respecto a Tanya no sé si va a aparecer, yo también la odio, pero en realidad la odio por las fics que hacen ustedes ya que la de Stephanie no es mala. Si llega a aparecer les aseguro que no viene para entorpecer la relación de Bella y Edward.
Seba: Hermano, gracias por leerme. No sabes lo importante que es para mí que me apoyes en esto. Te quiero.
Alinita28: Bienvenida! Pero bue tampoco es para que busques un detective, y además si me encontras y me matas nunca voy poder terminar la historia.
Y a las demás, les digo simplemente gracias por leerme.
Lizzie Bennett 25
Capítulo 8 Regresa a mí
Edward POV
Las cosas seguían igual después de dos semanas. Rosalie torturaba a Emmett con su silencio, lo cual nos sorprendía a todos ya que sus distanciamientos nunca duraban más de un día. Los demás seguían enojados con él, aunque Carlisle y Esme en menor grado. Bella solo lo ignoraba, mientras yo trataba por todos los medios de hacer lo mismo por que sino podía llegar a matarlo. En resumidas cuentas Renesmee era la única que estaba de lo más bien con él.
Pero yo tenía otros problemas en mente.
Mi relación con Renesmee era genial, ella me aceptaba sin preguntas y me adoraba tanto como yo a ella. Hablábamos sin necesidad de abrir la boca, cosa que irritaba tanto a Bella como a todos los demás, pero Renesmee y yo lo disfrutábamos, nos entendíamos mejor que nadie, y ella siempre me hacía un gesto de consuelo cada vez que recibía un sutil rechazo de su madre. Ni con Alice había tenido una relación así. La amaba, amaba a mi hija tanto como a Bella, se habían vuelto lo más importante de mi vida. Sí, vida, porque con ellas dos estaba seguro de que esto era mi vida, ya sea vampiro o humano.
Bella era otro caso, su constante rechazo me roía por dentro. Dolía tanto ver como se tensaba cada vez que entraba a la habitación donde se encontrara, como su sonrisa se volví forzada, y sus intentos por no salir corriendo a la menor oportunidad.
Sí, dolía, dolía terriblemente, pero tenía razón. Ella no entendía las mías, por lo tanto yo debía explicarme.
Decidí emboscarla, estaba harto de no poder hablar con ella. Debíamos hablar, solo nosotros, siempre salíamos con Renesmee a cualquier lado a pasear, a comer, al cine, al parque. Pero nunca estábamos solo nosotros, cada vez que nuestra conversación se volvía seria ella buscaba cualquier excusa para evitar el tema. Esta vez no quería distracciones, no quería que nuestra hija estuviera en el medio para utilizarla de excusa, tenía que arreglar las cosas con ella, sea como sea.
Estaba todo planeado, Renesmee se quedaría con Esme. Bella terminaba su turno a las ocho de la noche, debía aparecerme en el hospital antes de que saliera para llevarla a su casa, ya que Alice le iba a secuestrar su auto. Quería llevarla a un lugar, un lugar muy especial.
Estaba esperando a Renesmee fuera del The Meadow, Angela Weber la venía buscar cuando Bella no podía, pero ahora la veníamos a buscar casi siempre alguno de nosotros. Era viernes por lo que hoy la llevaría su casa para recoger algunas cosas y luego la dejaría en mi casa, iba a pasar el fin de semana con nosotros, Bella lo había permitido a regañadientes, ya que nadie puede luchar contra Alice, ella siempre gana.
Una masa de niños, de la edad de mi hija, empezó a salir del edificio, distinguí el pelo cobrizo de mi hija. Venía hablando con una compañerita, la niña era casi tan alta como ella y tenía el pelo rubio que le caía lacio por los hombros una cinta azul cumplía la función de bincha. Era muy bonita, sus ojos eran de un intenso azul.
Renesmee sonrió al localizarme, se acercó a mí llevando prácticamente a rastra a su amiguita.
— ¡Papi! —me saludó arrojándose a mis brazos, me dio un sonoro beso en la mejilla y luego se giró hacia su compañerita—, este es mi papá Edward, papi ella es Tiziana. Es nueva.
— Hola, Tiziana —saludé.
La niña se ruborizó y sonrió.
Es muy lindo, pensó.
— Tu papi es muy lindo Renesmee, al igual que tu mami —dijo con una sinceridad típica de su edad.
Renesmee sonrió.
— Le mostré una foto de mami que siempre tengo conmigo. Pero no tengo ninguna tuya, ni de los tíos y los abuelos. Un día la quiero invitar a comer para que los conozca.
Pensé en Jasper y arrugué el ceño.
Renesmee escuchó mis pensamientos por lo que frunció el ceño también.
Por favor, por favor. Tío Jasper se controlará.
Suspiré.
— Después vemos —dije.
— ¡Tiziana! —llamó alguien detrás nuestro.
Nos giramos y vimos a una mujer de unos treinta años alta, con el pelo rubio en ondas. Iba vestida con un traje azul marino, y se acercaba a nosotros con paso apresurado. Me dedicó una mirada calculadora antes de agacharse para saludar a su hija.
— Tiziana, ¿qué te dije de hablar con desconocidos?
— Lo siento mami, pero es que Renesmee —dijo señalándola—, es mi nueva amiga y quería presentarme a su papi.
La mujer sonrió y se incorporó.
— Lo siento —me dijo—, es que hoy en día no es bueno que los niños se acerquen a desconocidos, ya sabe.
— Sí, por supuesto.
— Ariana Lazzaro, la madre de Tiziana como se habrá dado cuenta —dijo sonriendo.
Sonreí.
— Edward Cullen, el padre de Renesmee.
La mujer miró su reloj. Vittorio estará por salir de la oficina, pensó.
— Oh, tenemos que irnos —dijo—, Adiós.
Se subieron a un Sedán negro y se fueron.
Renesmee y yo intercambiamos una mirada, y luego ella empezó a caminar hacia mi Volvo.
Al entrar al departamento, Renesmee corrió a su cuarto. ¡Mira esto papi! Dijo sin molestarse en decirlo en voz alta. Sonreí y la seguí.
Se acercó a un órgano eléctrico que estaba en un rincón de la habitación, y comenzó a tocar el Himno de la Alegría. Su pequeños deditos volaban por el teclado, su rostro se iluminaba mientras tocaba. Sonreí feliz, a pesar de que tuviera algunos errores de principiantes tocaba muy bien, nunca me había sentido tan orgulloso en mi vida. La miré, ella también sonreía feliz.
Sabía que algún día vendrías aunque mami no lo creyera, he estado practicando para poder tocar para ti. Quisiera que tú me enseñaras a tocar. ¿Me enseñarías?, preguntó.
Por supuesto, es un honor para mí, le contesté entre pensamientos al igual que ella.
Al terminar se levantó ágilmente y se dirigió a su armario.
¿Podrías tocar algo para mí, mientras guardo mis cosas?
Sonreí y me puse a tocar la canción de Esme.
Es hermosa.
Seguí tocando, mientras Renesmee iba de acá para allá guardando las cosas que consideraba importante. Demasiada ropa. Puse los ojos en blanco, solo iba a estar un fin de semana en casa no un mes.
Vi como ponía los ojos en blanco.
Alice me entendería, pensó.
Alice, pensé con énfasis, está decidida a llevarte a comprar más ropa.
Sus ojos brillaron y se dedicó a sacar una gran cantidad de ropa que ya había guardado.
¡Genial!, exclamó mentalmente.
En casa le estuve enseñando a Renesmee a tocar el piano casi toda la tarde, hasta que un duende me la sacó. Alice vino emocionada dispuesta a llevarse a Renesmee para vestirla.
Emmett y Rosalie se fueron, parece que hay reconciliación, pensó Alice poniendo los ojos en blanco, Esme, Carlisle, Jasper y yo nos iremos al cine con Renesmee. La casa es toda tuya.
Sonreí. Genial, tenía que arreglar todo.
Ni bien se fueron me puse a cocinar una receta que bajé de Internet. Preparé la mesa, aunque yo no fuera a comer quería que todo estuviera perfecto para ella. La comida estuvo lista apagué el fuego y lo dejé ahí mientras iba a buscar a Bella.
POV Bella
Había tenido una jornada larga, estaba agotada, en la tarde había habido un accidente con un autobús escolar y el hospital era un caos. Me dirigí al aparcamiento hacia mi auto, pero no estaba. Me petrifiqué sentí un sudor frío que me recorría todo el cuerpo. Me habían robado el auto, mi respiración se hizo irregular... iba a entra en pánico.
— ¡Bella! —llamó esa inconfundible voz.
Miré en su dirección y ahí estaba apoyado en su flamante Volvo. El viento despeinaba su cabello, se me acercó y sentí que mi respiración se volvía a entrecortar pero esta vez por otra razón. Me concentré en respirar mientras desviaba la mirada. Estaba hermoso con un traje negro y una camisa blanca (en mi perfil). Lo miré curiosa, ¿me había perdido de algo?
— Alice se llevó tu auto, necesitamos hablar —dijo con un deje de súplica en su voz.
Entrecerré los ojos me había arrinconado y ahora no me quedaba otra, el sonrió como si pudiera leer mis pensamientos.
— ¡Me podrían haber avisado!
— Te habrías negado si te lo hubiésemos dicho —replicó.
Fruncí el ceño porque sabía que tenía razón.
— Bueno, por lo menos me hubiesen dicho que se iban a llevar mi auto. ¿Te das una idea del susto que me pegué? ¿Qué harías tú si sales y un encuentras tu querido Volvo o peor tu Aston Martin? —exclamé.
Frunció el ceño con preocupación.
— Tienes razón, lo siento, no quise asustarte.
— Bueno, ya no tiene importancia, vámonos —suspiré.
Caminé hacia el auto de Edward, pero él se adelantó para abrirme la puerta. Sonreí, seguía siendo tan caballeroso como siempre. Estaba por subir pero antes el me dio una rosa roja carmesí, era un pimpollo semiabierto precioso. La acepté y se lo agradecí con un beso en la mejilla sin pararme a pensar. Luego me subí al auto de inmediato. No sé que me impulsó a hacer eso pero me gustó. No miré, ni hablé con Edward durante todo el camino a mi casa.
Edward me dijo que me esperaba en la sala mientras me cambiaba. Así que fui a mi cuarto y me sorprendí cuando vi un vestido de noche, esplendido colgado en la puerta de mi armario y bajo este había unos magníficos zapatos negros, con una malla transparente que cubría el pie de tacón alto stiletto ¿como demonios iba aguantar el equilibrio sobre esos zancos? Eran magníficos. Me acerqué a ellos para míralos detenidamente, ¡eran unos Jimmy Choo! (en mi perfil). Alice, suspiré.
Me di una ducha rápida, y me puse el vestido. Me quedaba como un guante. Era azul marino, pegado al cuerpo desde el pacho a la cadera y luego caía liso. Mi pecho quedaba cubierto por el escote en forma de triangulo que terminaba en la base de mi cuello y en la punta salían las dos tiritas que sostenían el vestido (en mi perfil). Me sequé el pelo con el sacador y lo dejé caer suelto por mis hombros, me maquillé suavemente y fui a encontrarme con Edward.
Estaba sentado en un sillón mirando hacia la nada, pero al verme llegar se levanto de inmediato y me recorrió el cuerpo con una mirada que no supe interpretar.
— Estás hermosa —susurró.
Sonreí y le di la mano. Edward pareció sorprendido con el gesto pero la aceptó y sonrió. Sentir su frescos dedos entrelazarse con los míos fue maravilloso, era como respirar después de haber estado bajo el agua durante mucho tiempo. Sentí un escalofrío y recordé tomar mi saco de la percha que estaba al lado de la puerta.
— ¿A donde iremos? —pregunté cuando Edward puso en marcha el auto.
— Sorpresa —dijo sonriente.
Refunfuñé un poco mientras dirigía mi vista hacia la ventana, a mi no me gustaban las sorpresas como bien sabía Edward. Escuché una risita pero la ignoré, lo que no pude ignorar fue la mano de Edward que se volvió a entrelazar con la mía. Lo miré, pero el mantenía la vista fija en el camino. Suspiré y le di un apretón en su mano. Él me lo devolvió con ternura pero no dijo nada. Nos mantuvimos en un cómodo silencio durante todo el camino, solo se escuchaba Debussy en el estéreo.
— Llegamos —anunció luego de un rato, mientras aparcaba enfrente de su casa.
Enarqué una ceja y lo miré, pero ya no había nadie en el asiento del conductor, él estaba afuera de mi lado del coche abriéndome la puerta. Suspiré y bajé con cuidado para no caerme. Realmente no esperaba pasar mucho tiempo sobre estos zapatos. Edward tomó mi mano y nos dirigimos hacia la casa.
— ¿Y Renesmee? —pregunté suavemente sin querer romper la tranquilidad que había entre nosotros en ese momento.
— Se fue al cine con Alice, Jasper, Esme y Carlisle.
Sacudí la cabeza y me dejé llevar hacia una magnífica sala, un piano de cola estaba ubicado en el medio de la estancia. Las paredes estaban tapizadas en verde, la alfombra era de un tono gris casi negro. En la pared oeste había un enorme ventanal cubierto por unas pesadas cortinas de color verde musgo, enfrente de este había un diván negro. Y la pared que estaba enfrente de la puerta estaba repleta de libros.
Al lado del piano había una mesa con velas y estaba servida para uno, ya que él no comía. Sonreí al darme cuenta. Me corrió la silla y esperó a que me sentara, luego desapareció por una puerta y volvió con la comida.
— Solomillo strogonoff —anunció con parsimonia.
Lo miré sorprendida.
— ¿Lo preparaste tú?
— Por supuesto —dijo con aire de ofendido.
Lo seguí mirando incrédula. Puso los ojos en blanco.
— Lo hice yo, Bella, bajé la receta de Internet, pero por lo demás el mérito es todo mío.
Me dispuse a comer, pero me puse un poco nerviosa al ver que Edward me miraba fijamente. Al parecer comprendió por que dijo.
— No te preocupes, tú come que yo hablo.
Lo miré suspicaz, pero dado que el plato se veía tan bueno y el hecho de sentir su delicioso aroma acicateó el hambre, comencé.
— Bella, es importante que me escuches, —susurró—, entiendo que no me dejes acercarme a ti pero te extraño. El peor error que cometí fue dejarte, —hizo una mueca de dolor—, yo me... sentía culpable de ponerte en constante peligro, me fui porque consideraba que era la mejor para ti. Cuando Jasper te atacó supe que era a eso lo que debíamos enfrentarnos, he tratado de salvarte todo el tiempo pero el hecho de que uno de nosotros te hiciera daño, me dolía. Saber que nosotros éramos tu mayor peligro, me hacía sentir rabia... rabia de mí... de lo que soy... de no poder ser algo bueno para ti. Todo este tiempo que he estado sin ti fue horrible, pero pensaba que era lo mejor para ti. Quería que tuvieras la oportunidad de llevar una vida feliz como una mujer normal. Me daba cuenta de lo que te estaba haciendo al mantenerte siempre al borde del peligro, apartándote del mundo al que perteneces, arriesgando tu vida cada minuto que estaba contigo. Así que tuve que intentarlo. Debía hacer algo, y me pareció que marcharme era lo mejor. Jamás hubiera sido capaz de irme de no haber creído que estarías mejor sin mí. Soy demasiado egoísta. Cuando me dijiste de lo cerca que estuviste de ser atacada por Laurent —su expresión se endureció—, cuando me di cuenta de que habías tenido que poner tu vida en manos de hombres lobo, esas criaturas inmaduras y volubles, lo peor que ronda por ahí fuera...
— Los hombres lobo, no son volubles. Y que no te escuche Renesmee hablar mal de ellos —dije con diversión.
El movió la cabeza con pesar, pero continuó su dialogo como si no lo hubiese interrumpido.
— No me di cuenta del desastre que dejaba a mis espaldas. Pensé que te dejaba a salvo. Totalmente a salvo. No tenía ni idea de que volvería Laurent... No estaba dispuesto a dejar a Victoria, pero creí que Laurent estaba con los de Denali... no pensé, que los abandonaría. Cuando me deshice de Victoria, supuse que ya no tendrías problemas.
— Edward eso ya fue, ¿sí? Ya pasó, yo estoy bien y Renesmee está bien, no tenemos que volver por ella, Renesmee lo entiende perfectamente, es una niña magnifica y muy inteligente para su edad.
—Isabella Marie Swan —susurró él, mientras su rostro se transformaba. Parecía haberse vuelto loco—, pero ¿tú te crees que yo quiero volver contigo solo por Renesmee?
Lo miré sin comprender.
— ¿Ah, no?
— ¿No recuerdas nada de lo que te he dicho desde que nos conocimos?
—Recuerdo todo lo que me has dicho.
Recordaba todo, sobretodo las palabras que negaban todo lo anterior.
—Bella, creo que ha habido un malentendido —cerró los ojos mientras me miraba con una media sonrisa en su bello rostro, y no era una sonrisa feliz—. Pensé que ya te lo había explicado antes con claridad. Bella, yo no puedo vivir en un mundo donde tú no existas.
—Estoy... —traté de encontrar la expresión adecuada—. Estoy hecha un lío.
Me miró serio.
—Soy un buen mentiroso, Bella, tuve que serlo.
Sentí como si me hubiese dado una bofetada, un dolor se extendió por mi peche, sofocándome.
— ¡Déjame acabar! Soy un buen mentiroso, pero desde luego, tú tienes tu parte de culpa por haberme creído con tanta rapidez—hizo un gesto de dolor—. Eso fue... insoportable.
—Te refieres a cuando estuvimos en el bosque, cuando me dijiste adiós...
—No ibas a dejar que lo hiciera por las buenas. Me daba cuenta. Yo no deseaba hacerlo, creía que me moriría si lo hacía, pero sabía que si no te convencía de que ya no te amaba, habrías tardado muy poco en querer acabar con tu vida humana. Tenía la esperanza de que la retomarías si pensabas que me había marchado.
—Una ruptura limpia —susurré.
—Exactamente. Pero ¡nunca imaginé que hacerlo resultaría tan sencillo! Pensaba que sería casi imposible, que te darías cuenta tan fácilmente de la verdad que yo tendría que soltar una mentira tras otra durante horas para apenas plantar la semilla de una duda en tu cabeza. Mentí para salvarte, pero no funcionó. Lo siento.
Lo miré estupefacta.
— Pero ¿cómo pudiste creerme? Después de las miles de veces que te dije lo mucho que te amaba, ¿cómo pudo una simple palabra romper tu fe en mí? Vi en tus ojos que de verdad creías que ya no te quería. La idea más absurda, más ridícula, ¡como si hubiera alguna manera de que yo pudiera existir sin necesitarte!
— Entonces... sí... me quieres —susurré.
— Bella, ¡por dios! Siempre te he querido y siempre te querré. Cada segundo de los que estuve lejos estuve pensando en ti, viendo tu rostro en mi mente. Cuando te dije que no te quería… ésa fue la más negra de las blasfemias.
Edward le dirigió una mirada a mi plato que estaba vacío, no me había dado cuenta de que había terminado de comer mientras el hablaba.
Edward se incorporó y tomó mis manos para ayudarme a levantarme, luego me guió hacia su piano, se sentó y me hizo sentarme a su lado. Se puso a tocar una suave melodía, que me resultaba conocida. Luego de una pequeña introducción comenzó a cantar con una preciosa voz de barítono. Sentí un escalofrío que me recorría desde la nunca y bajaba por mi espalda.
No me abandones así,
Hablando solo de ti,
Ven y devuélveme al fin la sonrisa que se fue.
Una vez más tocar tu piel y hondo suspirar,
Recuperemos lo que se ha perdido
Me miró a los ojos mientras seguía tocando y cantando. Era precioso, nunca había escuchado nada más hermoso.
Regresa a mí,
Quiéreme otra vez,
Borra el dolor que al irte me dio cuando te separaste de mí,
Dime que si,
Yo no quiero llorar,
Regresa a mí…
Sentí unas lágrimas que caían suavemente por mi rostro, ni me molesté en enjugarlas.
Extraño el amor que se fue,
Extraño la dicha también,
Quiero que vuelvas a mí
Y me vuelvas a querer.
No puedo más si tus no estas,
Tienes que llegar,
Mi vida se apaga sin ti a mi lado…
Edward sonrió mientras seguía con la hermosa melodía.
Regresa a mí,
Quiéreme otra vez,
Borra el dolor que al irte me dio cuando te separaste de mí,
Dime que si,
Yo no quiero llorar,
Regresa a mí…
Me miró y beso mi mejilla secándome las lágrimas con sus labios sin que se saltara ninguna nota en el piano.
No me abandones así,
Hablando solo de ti,
Devuélveme la pasión de tus brazos
Regresa a mí,
Quiéreme otra vez,
Borra el dolor que al irte me dio cuando te separaste de mí,
Dime que si,
Yo no quiero llorar,
Borra el dolor que al irte me dio cuando te separaste de mí
Dime que si, dime que si
Regresa a mí, regresa a mí
La canción terminó y unos brazos fuertes me rodearon. Hundí la cabeza en el pecho de Edward y empecé a sollozar mientras el acariciaba mi espalda. Luego tomó mi cabeza en sus manos y la separó de su pecho lo miré con los ojos inundados en lágrimas, volvió a secarla con sus labios para después tomar mi boca. No sé cuanto tiempo estuvimos besándonos, hasta que una melodía de celular nos interrumpió.
Edward se separó de mí, y frunció el ceño mientras sacaba su celular del bolsillo interior del saco.
— ¿Qué pasa Alice?
Silencio.
— ¿Ahora?
Edward frunció más el ceño, al parecer no le gustaba nada lo que Alice le decía. Pero en un momento su expresión se suavizó.
— Está bien Alice tráela.
Lo miré preocupada, ¿le había sucedido algo a Renesmee? Colgó y se paró tomándome de las manos.
— Renesmee está dormida, y bueno quieren acostarla, —suspiró— podemos ir a tu casa, para terminar de hablar.
— Pero quiero verla —dije—, no la he visto en todo el día —protesté.
Edward me dirigió una tierna mirada.
— La esperaremos, pero después iremos a tu casa.
Me abrazó y me guió hacia el diván. No parecía estar dispuesto a soltarme por ningún motivo, me sostenía fuertemente en sus brazos y seguía diciéndome cosas al oído. Me sentía feliz, realmente lo amaba, nunca había dejado de amarlo.
— Llegamos —anunció la voz de Alice.
Me separé de Edward y vi entrar a Alice y Jasper que tenía a un Renesmee dormida en brazos. Me levanté y me acerqué a mi hija de inmediato, estaba hermosa dormida le di un beso en la mejilla.
— Mami... —suspiró dormida. Reí suavemente.
Edward le dio un beso también, pero después tomó mi mano y prácticamente me arrastró fuera de la casa. Subimos al auto de él y en menos de quince minutos estábamos en la puerta de mi edificio.
La puerta se abrió y Edward me dio la mano para ayudarme a salir.
— Gracias —dije.
Me dirigí hacia la puerta y mientras buscaba las llaves en mi bolso Edward me rodeaba la cintura con sus brazos y besaba mi cuello dificultándome más la búsqueda. Una vez en el ascensor Edward no paró de besarme hasta que llegamos a mi piso. Entramos al oscuro departamento sin dejar de besarnos, pero derepente unas luces se encendieron y de un rincón una voz conocida dijo:
— ¿Bella?
Me separé de Edward y miré entre sorprendida y avergonzada a mi amigo.
— J-Jacob...
Bueno, querían a Jacob? Ahí lo tienen al maldito inoportuno, jaja!
Y para las que no lo querían un aliciente para odiarlo más todavía... si cabe.
Este capitulo está dedicado para todas las que querían reconciliación.
Por cierto el tema Regresa a mí es de Il Divo, si no lo conocen escúhenlo está buenísimo.
Ah, y perdón por tardarme tanto. Y también disculpenme si los cap son cortitos, pero hago lo que puedo.
Bueno, bye!
Lizzie Bennett 25
