Hermione buscaba entre las invitados a su compañero, logró zafarse de sus amigas cuando complacidas de ver la pulsera dedujeron la situación sin dejarle hablar. Sus ojos se posaron en su nervioso amigo Harry, quien escapaba por una de las puertas, quizá él sabía algo por ello decidió seguirlo. Aunque cruzaron unas cuantas palabras podía darse cuenta que algo le pasaba, se encontraba profundamente preocupado por su novia.
La chica intrigada camino detrás de él por los jardines hasta verlo detenerse trató de asustarlo pero sus ojos se dirigieron a donde el chico miraba fijamente. Sobre un banco dos personajes se encontraban recargados uno en el otro, dejando escapar una ahora protectora.
—Trate de posponer esta reunión casi un año pero al final ambos necesitaban encontrarse.—Soltó el pelinegro para girarse a mirar a su amiga, quien tenía un nudo en la garganta.— He tratado que me cuente de sus pesadillas, ahora sé que a quien necesitaba era a él.
El Gryffindor dio un par de pasos tratando de recuperar el ánimo, le dolía pensar que era un completo inútil, no era capaz de darle confort a la persona que mas amaba en el mundo. Granger se quedó con un hueco en el estómago, cubrió con la mano izquierda la pieza en su muñeca derecha, este gesto simboliza un pacto entre Draco y ella pero las dudas saltan a su cabeza para llenarla de basura. ¿Qué relación tuvieron Luna y Draco? La respuesta le asustaba, porque recordaba la conversación con el rubio, sobre esa tercera chica de quien estuvo enamorado pero su relación no pudo prosperar.
—Esta vez has tardado más tiempo en encontrarme.—La voz de Luna despertó a un somnoliento rubio quien se puso de pie para mirar a los dos leones.
Malfoy le dedicó una profunda mirada al chico de lentes, quien levantó la barbilla, sus labios apretados dejaban ver lo mal, que aún le caía el Slytherin. Harry dio un par de pasos en dirección al banco, se puso en cuclillas para tomar las manos de la rubia.
—Eres demasiado buena escondiendote.— Una amoroso gesto se dibujó en su rostro, besó el dorso de su mano derecha.— Pensé que estarías emocionada en abrir la pista de baile.
La dulce estampa que Granger disfrutaba fue interrumpida por una coqueta sonrisa proveniente de cierto rubio, que se acercaba a entrelazar sus dedos. Unos labios se posaron en su mejilla, su dudas desaparecieron, era raro pero cuando su mirada se fusiona con la grisácea de la serpiente sus miedos se evaporan.
—¿Qué te parece si nos adelantamos para ganar a cara rajada?—Le cuestionó para sujetar a la chica por la cintura. La castaña inflo las mejillas.—Aún con el bastón soy buen bailarín.
Unos fríos labios prohibieron a la chica contestar a la pregunta, nuevamente las caricias le invitaron a olvidar el pequeño incidente, a borrar sus dudas o miedos, una vez más solo existían ellos dos. Hermione caminó del brazo de sus pareja pero por unos segundos giró la cabeza hacia atrás, ahí vio como su mejor amigo recargaba la mejilla en el regazo de la chica. Luna movía los labios y acariciaba el cabello negro. Formaban una hermosa pareja.
La pareja de magos regresó a la pista de baile que había iniciado gracias al típico vals donde los recién casados derramaron miel hasta. La música se detuvo ante la confusa mirada de los presentes. La orquesta musical dio inicio a una conocida melodía llamada Tarantella Napoletana. Todos los integrantes Weasley, desde Arthur hasta su última nieta, aparecieron con panderos formados en una línea, rodearon a ambas parejas mientras danzaban al ritmo de la melodía. Los invitados aplaudían entre los movimientos de una danza parecida a La Tarantella de origen italiano que los pelirrojos amoldaron a su estilo.
Ginevra se unió a la hilera gracias a su padre, esta le extendió la mano a su ahora esposo, quien tomó a Ronald y este a su vez se sujeto de Pansy. Era la manera tradicional de los Weasley de darle la bienvenida a los nuevos integrantes.
Las risas y aplausos inundaron el recinto ante al final. Draco y Hermione pasaron a bailar cuando el resto de parejas se unió a una canción romántica. No existían divisiones de casas, solo compañeros de Hogwarts asistiendo a una boda de una compañera. Draco fue capaz de ver bailar a Luna con Harry, con sus excéntricos pasos, solo fueron un par de melodías porque la rubia se sintió mal y se tuvieron que retirar. Al ver como la pareja se iba se aferró fuertemente al cuerpo de su compañera de baile.
Una figura masculina mantenía arrinconada a una femenina bajo el umbral de una puerta, el pasillo de aquella mansión estaba desierto y solo una unas cuantas lámparas iluminaban, los amantes no dejaban de devorar con ansia hasta que la falta de oxígeno los separó. Draco acarició con su dedo índice el contorno del rostro de la chica, esa noche había consumido un par de copas de whisky de fuego, la música, los candentes besos de la leona lo alentaban al siguiente paso. No sabía si ella estaba lista.
—No quiero dejarte.—Le susurró pegado a sus labios con la esperanza de ser invitado a ingresar a la habitación.
—Buenas noches señor Malfoy.—Contestó alejando al hombre y tratando de abrir la puerta al ver que no ponía objeción lo detuvo del brazo para arrastrarlo al interior de su habitación.
Draco emitió una sensual sonrisa, sostuvo por la cintura a la chica para después besarla apasionadamente. Hermione dejó caer la elegante capa que cubría sus hombros para levantar los brazos y colgarse de su cuello, las hambrientas lenguas tuvieron un enfrentamiento por el poder, los dedos de la castaña fueron descendiendo hasta llegar al pecho donde desabotono la capa y la dejó caer a un lado de la suya.
—¿Estás segura de querer continuar? —Comentó en tono sensual llevando los labios a esos hombros desnudos.—Debo admitir que llevo soñando con este momento desde el momento que te ví en traje de baño.
—No eres el único.—Contestó con cierto tono de coqueteo, desbotonando el saco, continuo con la camisa negra.—Ha sido difícil abstenerse de no acosar a mi paciente.
El rubio dibujó una sonrisa de lado para continuar besando el hombro derecho, esa piel canela por tanto tiempo llevaba tentandolo, en cada ocasión donde tuvo la oportunidad de acariciarla lo hacía sin pudor, sin reparo, le atraía como la luz a una polilla. Sus labios subieron por el cuello, dejó algunas marcas rojas para continuar y terminar en la boca, ingreso la lengua y una guerra de poder se inició.
Los dos amantes caminaron hacia la cama donde la castaña obligó al hombre sentarse en el borde de la cama. Draco se deshizo del saco y camisa quedando desnudo de la parte superior. Las cicatrices continuaban reluciendo en ese pecho, marcas de su pasado.
—Haz un sido un chico bueno y es momento de una recompensa. —La mujer se dio vuelta para darle la espalda al hombre, bajo el cierre de un costado y comenzó a bajar el vestido.
La prenda cayó sobre el piso. Hermione usaba un bustier, una panti de estilo bikini y un liguero de encaje negro bastante sensual. Draco relamio sus labios sorprendió por la sexi que podía llegar a ser esa mujer, si usando un traje de baño era sensual con ese conjunto no habìa comparación, estiró el brazo para tomarla de la mano e invitarla a sentarse en su regazo, ahí posó los dedos en su cintura mientras sus labios eran atacados.
Sus dedos se deslizaron por esa tersa piel de tonalidades canela, ascendió delicadamente hasta llegar al broche del bustier, vagaron por el borde hasta quitar la prenda, entonces su boca se dirigió al cuello, beso cada célula de piel expuesta hasta llegar al la coyuntura del pecho, por un segundo estuvo indeciso por cual seno comenzar primero a torturar, se decidió por el izquierdo.
—Ahmm, eso se siente increíble.—Gimió fascinada la castaña pegando más su entrepierna a la del hombre, mientras las piernas lo rodeaban por la cintura.
La lengua del rubio se enrollo en el pezón derecho, lo chupo, succiono para después besar todo el seno, continuo con el derecho mientras una de sus manos masajeaba el dejado. Hermione echó la cabeza hacia atrás disfrutando de esa mano y boca, los gemidos continuaban escapando de su garganta, mientras un bulto crecía debajo de los negros pantalones del hombre.
La castaña posó las manos sobre los desnudos hombros, lo rodeo con los brazos, ingreso los dedos en la hebras rubias, sus caderas comenzaron a moverse hacia adelante deseando tener más contacto. Draco detuvo su ataque para levantar el rostro y mirar fijamente a la mujer encima suyo, sus manos fueron a esas mejillas para delinear cada una de las facciones, era el ser mas hermoso que había tocado.
—Nunca te haré daño, lo supe desde el momento que nos volvimos a encontrar.—Musitó pegando sus labios.—Aunque no lo sepas, mi alma y mente te pertenecen.
La leona dibujó una sonrisa de lado, los Malfoy no eran poetas dando discursos cargados de frases cursis pero sí magos de hechos y acciones profundas. Ese era una confesión de lo importante que ella era para él. Draco desabrocho el pantalón para deslizarlo por sus piernas mientras la castaña se desplazó hacia las almohadas. Cuando el brujo se encontró completamente desnudo siguió el camino de su pareja donde sus manos, desabotono el ligero para tomar las bragas y las deslizo suavemente por esas largas piernas sin deshacerse de las medias, deposito un beso en cada uno de los muslos.
Hermione emitió una sonrisa para estirar los brazos e invitarlo a subir, Draco se colocó en medio de sus piernas, las pieles desnudas entraron en contacto. El rubio llevó su erección a esa mojada entrada y con suavidad la fue penetrando, en un momento a otro intercambiaron lugares, las caderas de la leona se menearon de manera provocativa para profundizar en las embestidas.
Draco se acomodó en los almohadones para estar más cómodo y sus manos se apoderaron en esa sensual cadera subieron para posarse en cada de uno de los senos, pellizcaron esos pezones que se erguían con orgullo. Los gemidos inundaron la habitación, sonidos obscenos de dos cuerpos encontrándose también aparecía en el ambiente. Granger mordía el labio inferior como si deseara callar sus gritos causados por ese caliente pedazo de carne desgarrandola desde el interior, crecia en su cuerpo, le quemaba desde el interior y las llamas la sumergía en la más increíble sensación de libertad.
—Eres hermosa.—Soltó el hombre con ronca voz obligándola a mirarlo.
Los orbes grises y avellana se encontraron, las embestidas se transformaron en movimientos más agresivos, sus labios se encontraron, se mordieron. Draco se sumergía en las profundidades de ese cuerpo deseando llegar a tocar las entrañas, era una deliciosa sensación que lo dejaba sin aliento, sus almas meses antes estaban entrelazadas y ahora sus cuerpos. Un giro repentino obligó al rubio estar arriba, arrinconó a la mujer entre las almohadas, llevo la boca al cuello, su cadera se movía con tal salvajismo que la cama comenzó hacer ruidos.
Las piernas de tonalidades canelas rodearon la cadera de hombre para profundizar las estocadas, los gemidos escapan de los labios rojo se fueron tornando más agresivos por ello una mano se acercó para detenerlos.
—No, quiero escucharte gemir.—El hombre empapado en sudor ordenó en tono autoritario.—Dí mi nombre, Hermione.
La mencionada enfocó sus ojos en esos profundos orbes grises, sus piernas dolían por la continua agresión pero nada se comparaba con el placer, con los continuos orgasmos experimentados, levanto las brazos para aferrarse de esos hombros, sus uñas se clavaron en los omoplatos dejando marcas rojas en la blanca piel.
—Draco, Draco,—Lo llamó de manera suplicante al sentir los dientes mordiendo sus pechos, ese pedazo de carne dentro de su cuerpo tocaba un punto que la volvía loca.—Draco…
Ambos personajes fueron cegados por las oleadas de pasión continuaron encontrándose gracias al decadente movimiento de sus caderas. La noche era jovèn y ellos no tanto pero desbordaba hormonas como un adolescente, saciaban sus hambrientas bocas en continuos encuentros. El primer orgasmo lo alcanzaron juntos, no se detuvieron aun con liquido tibio mojando los muslos de la castaña, las embestidas continuaron con más fuerza.
Notas de la autora: Aqui el capítulo :) espero les gusté y no olviden decirme que les pareció. La historia esta llegando a su final, sospecho que solo le quedan tres capítulos. Muchas gracias a quienes dejan un review y continuan leyendo la historia. sALUDOS
