Disclaimer: Shingeki no Kyojin no me pertenece, mucho menos los personajes, solamente los uso un poquitín para explayarme con algunos argumentos filosóficos que me vinieron a la mente cuando leía el manga.
No sé ustedes, pero lo que me gusta de esta historia es que tiene mucho trasfondo sobre lo que es la "humanidad" (oh, gran Isayama-sensei eres la puta hostia).
CAPITULO 9
Cada vez que se escuchaba un caballo por las cercanías de la cabaña, Levi era el primero en salir, argumentado que si se trataba de un enemigo, su habilidad era la más indicada para aniquilar y evitar ser detectados. Aunque normalmente quienes se acercaban eran los mensajeros de Pixis para comunicarles noticias importantes.
La situación se estaba volviendo bastante tensa en Sina. Se había tomado la decisión de refugiar a las personas en las ciudades subterráneas hasta corroborar que la muralla Rose no hubiese sido trasgredida. La comida comenzaba a escasear dando como resultado disturbios violentos que temían se dispersaran hasta la capital si la situación continuaba…
- Y con el Comandante, no hay mejorías. Su fiebre no ha disminuido y por la noche, ha entrado en coma. Puede que despierte, pero no hay que tener muchas esperanzas de una recuperación.
- ¿Y eso qué demonios quiere decir?-fue Hange quien habló luego de escuchar una larga letanía por parte de aquel joven soldado.
- Sólo le repito lo que el Comandante Pixis me ha indicado. Pero si me lo permite...-hizo una leve pausa-no creo que sobreviva. Ha entrado en coma y normalmente quien termina así, no sobrevive más de tres días.
- Y normalmente yo, le arranco la cabeza a quienes opinan sin que se les ordene, soldado-ante aquellas severas palabras, el soldado saludó respetuosamente y se marchó.
- Eso no fue muy amable-le reprendió ante su actitud.
- Me importa una mierda-el moreno comenzó a caminar-Iré a cortar un poco le leña.
- Tenemos suficiente.
- Me vale madre. La leña nunca sobra, cuatro ojos de mierda.
- Tu pierna aún no sana.
- ¿Quieres que te de una patada en el culo para probarte lo contrario?-no le respondió tan sólo para terminar con esa pelea sin sentido alguno.
Levi se perdió de vista y su mente comenzó a divagar mientras levantaba la vista al cielo, un poco desalentada.
- ¿Qué haría Irvin es estos casos...?-pensó seriamente Hange al contemplar el estado perturbado de Levi, algo pocas veces visto, ya que el hombre más fuerte de la humanidad bien podría también adjudicarse el apodo de el ser más imperturbable de la humanidad.
Pensó unos instantes y el Comandante, seguramente priorizaría su deber ante todo:
- Eres un soldado-comenzó a imitar el tono serio de su superior al reprenderle-compórtate como tal…
Aunque Irvin, la persona, el joven que conoció cuando tenía 14 años, él diría algo como:
- ¡Al carajo! Haré lo que se me pegue la puta gana- el tono irreverente y soberbio que le hacía tan odiado en sus años de cadete le animó y soltó una carcajada-¡Ja, ja, ja…!
Recordar aquellos días donde conoció una parte de la personalidad del rubio que nadie siquiera concebía, le hizo alegrarse el día. Aunque nadie le creyese, Irvin en sus años mozos tenía una actitud totalmente hosca y una boca sucia que podría competir con la de Levi, pero algo que no había perdido era su amabilidad y esa expresión de llevar un gran peso sobre sus hombros. Era un hombre realmente misterioso, ya que nunca habló de sí mismo ni de su pasado, incluso después de tanto tiempo y desventuras, no se sinceraba con ellos. Sus razones tendrá y aquello no era obstáculo para poner su vida en sus manos cuantas veces se lo ordenara. Después de todo, él le ayudó bastante durante su entrenamiento. Fue su primer amigo y la persona que más apreciaba después de su fallecido abuelo. Irvin, antes que su líder, su compañero de armas o su amigo, fue su mentor, el ser humano que le colocó en el caminó indicado y eso, no se podía agradecer solamente con palabras…
***FLASH BACK***
Y allí estaba ella, en la academia militar por petición de su abuelo. Y era tan malo como imaginó.
¡Ese lugar era terrible! ¡Desde que puso un pie en ese jodido lugar no habían dejado de mirarle como si fuese escoria! ¡Desde sus compañeros hasta los mismos maestros le menospreciaban por el color de su piel!
Pero claro, era de esperarse. Después de todo, aún estaba dentro de los muros, pero tal como le había dicho su abuelo, debía aprender a protegerse, por eso su decisión de estar en ese lugar. Aunque se estaba volviendo muy complicado. Sus deseos de regresar a casa se intensificaban cada día y entre los entrenamientos extenuantes y las ofensas de medio mundo, su mente viajaba a la utópica idea de paz junto a su abuelo…
- ¡Repite lo que has dicho, cadete!-gritó a su derecha uno de los instructores mientras pasaban lista a primera hora del día. Llena de curiosidad, miró de reojo y allí de nuevo, ese chico rubio metiéndose en problemas.
- ¡He dicho: váyase a la mierda, señor!-dijo fuerte y claro para que todo mundo escuchase la ofensa. El maestro se puso rojo de ira mientras el resto de los cadetes observaba con la boca abierta, increíblemente sorprendidos por todo lo que sucedía en ese instante.
- ¡¿Te das una idea donde carajos te encuentras?!-le gritó justo frente a la cara intentando amedrentarle.
- ¡En un puñetero lugar donde envían a los niños a morir mientras los viejos se chupan las vergas entre ellos, señor!
- ¡Insolente!-el maestro le dio un puñetazo en el rostro ante la mirada atónita de todos los presentes-¡Aquí te enseñaremos a cerrar la jodida boca!
- Pues yo le enseñare…-el golpe no le afectó en nada a juzgar por la expresión estoica en su joven rostro, pero la siguiente acción fue lo que silenció el lugar, ya que le regresó el puñetazo mandando de culo al piso al otro hombre-¡a golpear como un hombre, señor!
- -¡Niñato cabrón!-al menos otros tres soldados llegaron y comenzaron a golpear al chico rubio que no parecía tener intención alguna de devolver otro golpe.
- ¿Pero qué le pasa a ese pendejo?-murmuró unos de sus compañeros-Toda la semana ha sido azotado por decirles estupideces a los maestros. ¿Acaso quiere morir?
Hange observaba la escena tratando de entender el comportamiento de ese chico, que como bien comentaban, desde que entró se comportaba de esa manera tan estúpida. ¿Qué ganaba con eso? Tarde o temprano los maestros se hartarían de su comportamiento y lo mandarán a casa o en el peor de los casos, le matarían a golpes. Después de todo, una persona menos dentro de los muros no significaba nada…
- ¿Y tú qué carajo ves, cadete?-se sorprendió al darse cuenta que frente a si estaba ese maestro que parecía detestarle más que cualquier otro.
- ¡Nada, señor!-contestó mientras saludaba al militar, intentando no recibir alguna represalia, pero lamentablemente, eso fue lo que ocurrió. El militar le pateó justo en el estómago, haciendo que cayese totalmente sofocada.
- ¡Cof, cof, cof…!
- ¡Tu atención donde debe estar, cadete Zoe! ¡O te haré terminar igual que él…!-señaló al tipo rubio que en ese instante era literalmente arrastrado para llevarle a un lugar lejano y darle una lección-¡¿Has entendido?!
- …-no pudo responder por falta de aliento lo que hizo molestar aún más a su maestro, quien comenzó a patearle sin consideración.
- ¡Responde, cadete!
- ¡Sí, señor!-gritó mientras trataba de protegerse la cabeza-¡Lo he entendido, señor!
- Basta-llegó otro militar para detenerle-Ya ha sido suficiente distracción. Debemos iniciar la clase. De pie, cadete-le ordenó a Hange quien temiendo otra golpiza se levantó rápidamente, mareándose un poco.
- ¡Sí, señor!
- No te he pedido una respuesta, cadete.
- L-lo siento, señor-le miró tanteando terreno, pero el militar solamente paso de largo, haciendo que suspirase aliviada.
El resto de la clase paso sin incidente alguno, aunque fue una completa tortura para ella. Ese estúpido viejo si le pateó duro y su mano izquierda todavía escocia de dolor a la hora de la cena.
Ah, vaya día. Sólo esperaba ir a dormir sin que otro incidente ocurriese, pensó melancólica mientras picoteaba la comida helada de su plato…
- Mira quien está aquí-una vocecilla burlona se puso delante de ella. Levantó la vista y se topó con el chico más temido de su clase-Deberías comer afuera, "piel oscura". No quiero que me contagies de piojos-ante el comentario, los otros cuatro amigos que estaban a su espalda rieron divertidos, mientras el resto de sus compañeros fijaba su atención en ellos.
Demonios, que jodida suerte la suya. Al parecer otra vez pasaría un mal rato. Ese bastardo anteriormente le había fastidiado al lanzarle la bandeja de comida justo en la cabeza o ponerle el pie para que cayera de bruces frente a todo mundo, y ya estaba harta de ser la burla de todos.
- Me llamo Hange-dijo claramente molesta.
- Me importa un carajo, un maldito "piel oscura" es igual a mierda en mis zapatos.
- Para tu información, soy mujer, pedazo de imbécil-la ofensa le agrio el semblante al otro.
- ¿Y por qué no lo probamos, chicos?
- ¿…?-dos amigos le sostienen bruscamente de los brazos-¡¿Qué hacen?!-comienza a moverse en un intento por zafarse, pero no lo consigue. Horrorizada ve como el líder se acerca a ella con muy malas intenciones y como le importa un carajo a todo el mundo.
- Si eres mujer, debes tener tetas, ¿no...?-no hizo falta que su brazo se estirase mucho para romperle la blusa, dejando entrever las vendas que tenía en sus pechos
- ¡Cabrón, hijo de perra! ¡Déjame! ¡Suéltenme!
- ¡Por qué no dejamos que los demás lo comprueben también, ¿eh?!-el resto de los presentes empezó a ovacionar las acciones del joven y no se veía alguna intención de parar aquello.
"¿Por qué?", se preguntó entristecida. Lo que estaba sucediendo claramente no era algo correcto, pero nadie estaba dispuesto a frenarlo.
De repente, una figura se plantó en medio de todo aquello, lanzando al suelo al líder, que se estrelló contra una de las mesas. Al instante, el sitio se quedó en silencio.
- ¡Oye, ¿qué carajos haces, pendejo?!-le encaró sin haber observado bien de quien se trataba, ya cuando reconoció aquellas facciones, enmudeció.
- ¡Hago lo que se me pega la puta gana, hijo de perra!-le contempló fríamente ese joven rubio que era apaleado por los profesores y que había mandado a la enfermería al menos a cinco de sus compañeros-Y si no te parece, anda…-le indicó con la mano-aquí y ahora, lo solucionamos.
- Pensé que todavía estabas siendo azotado por los maestros, Smith-se sacudió los restos de cena de la ropa, intentando hacerse el rudo frente al foro que les observaba-Se ve que te han dado con fuerza-aquello, más que una frase con saña era evidenciar el estado del otro que tenía el rostro y la ropa llena de sangre- Deberías ir a la enfermería-Irvin sin dejar de mirarle, lanzó un escupitajo al suelo.
- Callate y ven, maricón. Comprobare frente a toda esta panda de pendejos si tienes cojones.
- ¡Esto no tiene que ver contigo…!
- Pelea con ella. Seamos justos-caminó hasta los otros dos compañeros que aún sostenían a Hange y les empujó groseramente-¡A la mierda, putos!-ya frente a ella, se quitó la playera y se la puso bajándole los anteojos en el proceso-Ponte esto, tetas pequeñas.
- ¡¿Qué carajos haces, imbécil?!-se puso la playera rápidamente-¿A esto llamas ayudar?
- ¿Quién carajo te ayuda, niñata llorona?
- ¡Soy una niña, cabrón!-se acomodo los anteojos para enfrentarle. ¡¿Que le pasaba por la cabeza a ese tarado?! ¡Que no sabía hacer otra cosa más que causar problemas?!
- Pues sólo espero que no golpees como una-le dijo con una sonrisa burlona mientras le empujaba del hombro.
- ¡Tú...!-antes de contestarle la ofensa, les interrumpieron.
- Ja, ja, ja. ¿Esto es lo que propones, Smith? ¿Una pelea uno a uno?
- Será divertido, ¿no?-Hange le jaló del brazo para comenzar a susurrarle.
- ¿Quieres que me mate o sólo eres idiota?
- No hay otra manera, niña-le quitó la mano groseramente-Este mundo es cruel y nadie va a ayudarte. Es hora de defenderte-le empujó al centro del lugar en donde ya comenzaban a formar un circulo para tremendo espectáculo.
- No puedo creer que te hayan puesto en bandeja de plata, maldita zorra-le ofendió el otro muy seguro de si mismo-¡Será muy divertido romperte la cara!
Que mundo tan jodido en el que vivía. Un sitio donde el ser diferente era una condena de por vida y lo que parecía darle el derecho a los demás de rebajarte, de no tratarte como ser humano. Y era tan injusto...
Su madre era de piel blanca, su abuelo también. Nunca conoció a su padre y su madre le dejó hacia 3 años a cargo de su anciano abuelo que trabajaba como campesino y quien parecía avergonzarse de ella. Le tenía prohibido salir y ya no digamos hablar con otras personas, incluso le tocó escuchar negar que tuviese una nieta. Y ahora que lo pensaba bien, aunque no era el momento más apropiado, estaba segura que le envió a la milicia para deshacerse de ella...
Un golpe seco le envió al suelo pero fue porque estaba desprevenida ya que realmente, no le había dolido para nada. Se puso de pie sin perder de vista el patético ambiente a su alrededor: todos chillaban cual cerdos animando a un perfecto imbécil para que dañara a una mujer cuyo único error nacer diferente.
- ¡Sólo mírenla, se va a mear del miedo!-el otro parecía orgulloso de haberle tumbado.
- ¡Carajo! ¡Mueve el culo, niñata! ¡Yo sé que eso no te ha dolido!
Aún no comprendía porque ese rubio le apoyaba, pero con el simple hecho de hacerlo, le hizo no sentirse sola. Así que, al diablo. Si él mundo no le aceptaba, entonces obligaría al mundo a aceptarle...
Se puso de pie y se coloco en posición de ataque.
- Vaya. Parece que a alguien le han servido las clases-se burló nuevamente-Veamos...
- ¡Carajo! ¡Ya cierra la boca!-no terminó la frase cuando Hange le golpeó, desmayándolo en el acto. Los gritos disminuyeron hasta convertirse en susurro llenos de sorpresa.
- ¡Ja, ja, ja, ja!-el rubio se acercó a ella con una risa tenebrosa, le puso la mano en el hombro para que voltease a verlo- ¡Oye eso fue…!-y también le dio un puñetazo haciendo que su nariz comenzara a sangrar.
- ¡Cabrón!-temblaba llena de emoción. ¡Se sentía tan liberada!
- Je, no sabes cuanto me enorgullece que no golpees como marica.
- ¡Te he dicho que soy una niña, maldito cejotas hijo de puta!
- Ahora, sólo no digas nada. Y lo mismo viene para ustedes, pendejos...si alguien habla, juro que se arrepentirá.
- ¡¿Que sucede...?!-los soldados llegaron casi tirando las puertas del comedor para imponer orden-¡¿De nuevo tú, Smith?!
- ¡Vamos, el interrogatorio viene de sobra! ¡Llevénme!-puso las manos para que le esposaran-¡Soy culpable!
- ¿Por qué estás semi desnudo?-le cuestionó uno de los soldados mientras otro le ponía las esposas.
- ¿Y por qué huelen a alcohol?-trató de cambiar el tema.
- No te desgastes. Este tipo no tiene remedio-le empujó hasta la salida-Anda, niño. ¡Los demás continúen con la cena...!
Luego de un par de días, el rubio apareció nuevamente en los entrenamientos con un ojo morado y una herida bastante grande en la sien.
- De verdad, no te entiendo-le dijo como saludo.
- No eres la primera y creo que tampoco la última.
- Estuve pensado en agradecerte, pero creo que no hay ningún motivo para hacerlo. Me hiciste pelear con un hombre, esto pudo terminar muy mal.
- Pero no lo hizo-le ignoró y siguió andando-Ahora, vete al carajo.
- No lo haré-se plantó frente a él.
- ¿Ah?
- Eres un idiota y si sigues así, terminaras muerto.
- ¿Y quien mierda eres tu para decírmelo?
- Eso te ganas por ayudar a quien no te lo ha pedido, cejotas hijo de puta.
- No puedo creerlo-le miro fastidiado-debí dejar que te vieran las tetas, cuatro ojos.
- Soy Hange. Mi nombre es Hange Zoe.
- Me importa una mierda...-y siguió su camino mientras Hange se colocaba a su lado, ya luego de unos cuantos pasos, se presentó formalmente-Soy Irvin Smith. Tu salvador.
- Ja, eres sólo un cejotas presumido y bravucón...
***FIN DEL FLASH BACK***
Fue un primer encuentro un poco desventurado, pero desde ese momento, se convirtieron en camaradas. Incluso luego de que él comenzó a comportarse como un miembro distinguido en la milicia y ella comenzó a obsesionarse con los titanes, su amistad seguía a flote. Hacían un gran equipo que estaba tan cerca de descubrir la verdad de ese mundo...no aceptaría que todo acabara tan fácilmente.
Irvin era testarudo, por lo que tenía esperanzas de que no se dejaría rendir. Pero quizás, necesitaba de un pequeño incentivo de 160 cm para hacerle regresar del coma. Bien, era tiempo de palpar terreno con el enano mesías mala leche y decirle un par de cosas...
No hizo falta buscarle por mucho tiempo pues escuchó la reprimenda que le brindaba al pobre Eren.
- Si me vuelves a preguntar algo tan estúpido, te arranco la puta cabeza, ¿entendido?-vaya, si que se escuchaba molesto. ¿Qué le habría preguntado el joven soldado cómo para ponerle de ese humor? Cielos, incluso le había golpeado por lo visto. Demonios, ahora tenía que pensar bien sus palabras si no quería terminar igual.
- Ve adentro, Eren-literalmente los ojos de Eren eran de alegría por haberle salvado de ese incomodo momento-Tengo algo importante que hablar con Levi.
Cuando se quedaron solos, Levi fue quien comenzó la charla:
- ¿Ahora que cojones quieres?
- Creo que será mejor que vayas a Mitras-soltó sin más.
- No tengo ningún puñetero motivo para estar allí.
- Mira, seré sincera contigo...-¿que podría decirle para atenuar la situación? Obviamente nunca le dejaría entrever que a sus ojos Irvin le necesitaba a su lado, porque ninguno de los dos aceptaba por completo su relación. El sólo hecho de sugerir una "relación" entre ambos le hacía jugarse el cuello y no quería perderle, de verdad-Eres un puto fastidio. Y temo que nos arranques la cabeza si te encontramos de malas, aunque siempre estás de malas, pero el tener ese humor en alguien que es literalmente un arma, nunca será seguro para esos niñatos inconscientes y por cierto, tampoco para mí, que no paro de hablar y hablar y hablar-se detuvo al darse cuenta de que comenzaba a divagar-Le he dicho al soldado de Pixis que espere. No me lo agradezcas-dijo con una sonrisa jovial mientras el moreno le miraba como si se tratara de un bicho raro.
- Eres más imbécil de lo que imagine-luego de unos segundos de silencio, finalmente una respuesta-Nada de experimentos mientras este fuera.
- Arg...-¡que injusto!, pensó-Bien. Tú ganas. Esperare a que regreses.
No tardó en comenzar a caminar cuando le detuvo. Necesitaba darle también un mensaje a Irvin.
- Levi...-el mencionado se giró para verle-cuando despierte, dile...-las palabras se cortaron al final-dile que es un cejotas hijo de puta.
- Claro...
