OSEAHELO A TODOS :3
Ya estoy más puntualizada en ésto y retomaré con mis actualizaciones compulsiva mente seguidas ^^ (hasta donde mi salud me lo permita xD no duermo bien desde hace un mes).
El cap de hoy cierra este "arco" (si hací lo podemos llamar), que se centra mas que nada en abundantes detalles tiernos (y hasta cliche familiar).
Como ya aclaré hace mucho, considero que si esta pareja merece una oportunidad, debe aparecer despacio y progresar lentamente, sus personalidades chocan demasiado -.-' será difícil, pero ya lo verán \o/
¿Pero qué estupideces dices? ~ Parte 3 ~
Ya eran los primeros minutos de aquella madrugada, pasada la medianoche. Luego de ayudarla con los trastos más pesados, Historia terminó volviendo a su habitación para descansar como era debido un poco antes que Mikasa, que le aseguró ir enseguida apenas luego de terminar, no sin antes prometer no volver a desvelarse ni hacer cualquiera de esas irresponsabilidades esta vez, que por cierto no podría haber hecho aunque quisiera; el cansancio debido al mal sueño, más el agotador calentamiento de aquella tarde potenciado con los golpes que recibió de Rivaille, no le hubieran permitido permanecer mucho tiempo más despierta, o de pie siquiera.
Una tenue luz mortecina procedente de una vela, iluminaba apenas el lavaplatos frente a ella, que parecía apresurar su tarea a la impaciente espera de volver a sentir la comodidad de su cama que tanto necesitaba en aquel momento.
Recordó con molestia la situación ocurrida durante la cena, se lamentó un poco por Eren, al fin y al cabo no había podido demostrarle que su impulsivo "acoso sobreprotector" estaba cediendo, aunque pensándolo mejor, se dio cuenta de que, a diferencia de otras veces, no era en realidad ese sentimiento la que la había invadido de furia esa noche, no esa necesidad enfermiza de velar por la seguridad de su hermano a costa de todo, era más bien una… "competencia", como ya lo había llamado él tiempo atrás. Sí, sentía no el deber, sino más bien el deseo de rivalizar en contra del enano arrogante, por estarle encima al chico titán. Pero es cierto, se paso por poco de la raya, seguramente había fastidiado a Eren de nuevo, y probablemente también a Rivaille. "¿¡Pero qué carajos!? ¡Es mejor si se enoja, enano odioso!" Más ni su propia conciencia siquiera pudo tragarse del todo esos pensamientos. Es cierto, sentía cierta congoja por haberlo enfrentado tan prepotentemente así sin más, sólo por impulso, por necesidad, por su simple "deseo de llevarle siempre la contra", y algo en su interior le angustiaba, pensando en qué pasaría por su cabeza en aquellos momentos, si sólo ignoró la situación como era costumbre, o se carcomía de enfado por la actitud que mostró para con él. Sobre todo teniendo en cuenta la parodia puesta en escena, luego de aquel "pleitecito".
*Parecen un par de padres sobreprotectores, jijij!*
*¡Sí, y Eren es como el hijo fastidiado! HAHAHAHA!*
Sin preverlo siquiera, notó como las comisuras de sus labios formaban una tímida pero agradable sonrisa al recordar aquellas palabras, era innegable, le había causado mucha gracia esa desopilante comparación.
A solas en aquella cocina oscura, sin otra compañía que la vela que alumbraba el espacio más cercano a ella, sin absolutamente nadie que pudiera ver su cara en aquel momento, que pudiera contemplar la inconcebible expresión de "boba alegre" que tenía, se permitió sonreír, y hasta soltar muy por lo bajo una risita sorda para ella misma.
"El obeso compulsivo del aseo tenía razón esta vez. Qué aburridos deben estar todos para reírse de cosas como esa. Pero que locos. Mmm… "
*Sólo que nos pareció una escena tan… ¿cómo decirlo? Familiar. Jejeje!*
"Tontos… Hehehe!"
Pensó mientras fregaba los últimos platos que quedaban, aunque algo raro percibió sobre sí misma. Sus manos sujetaban el plato y el cepillo con más fuerza y firmeza.
*Eren es como el hijo fastidiado!*
"Sí claro, hahaha!"
No advirtió en qué momento sus manos le comenzaban a doler por la fuerza que hacía para agarrar el trasto y la velocidad e insistencia por fregarlo, a pesar de que a estaba muy limpio, pero no se dio cuenta de eso mientras su boca volvía a la expresión impávida de siempre, pero con ojos serios, hasta preocupados.
*Parecen un par de padres… Hahaha!*
"Pero que estupidez… ¿padres? Ha!"
De nuevo volvió a su sonrisa de tonta despreocupada, pero forzada a más no poder.
"¿El y yo? ¿Por qué…"
La imagen del cabo, con sus fríos e inexpresivos ojos azules perdidos en la inmensidad de la nada, pasó contundentemente por su cabeza.
Tomó mucho aire de golpe, aturdida. Soltó lo que tenía en las manos profiriendo un sonoro golpe de cacharros cayendo. Dejó sus manos en el aire, paralizadas por un momento. Sintió un inexplicable calor en toda la cara y ambas orejas que invadió todos sus sentidos. Todo esto al mismo tiempo, era una sensación estremecedora, pero increíblemente… ¿placentera?
Soltó el aire, se reposo respirando pausadamente como si se recuperara de un susto, pero no era eso, era una agradable sensación como de haber salido de un trance, volvió de vuelta a la realidad y tomó los trastos que había soltado para dejarlos secando a un lado.
"Ridículo, sólo eso. Tengo demasiado sueño. Mejor me voy de una vez."
Acomodó todo correctamente y apagó la vela de un soplo rápido, entraba suficiente luz de luna por las ventanas como para llegar con bien hasta su habitación, y a paso veloz se dirigió hacia la misma.
Mikasa redoblaba su paso por los pasillos directo a las escaleras, por las ventanas entraba una tenue luz plateada que le permitía guiarse a través de los pasillos, mas al encontrarse en el piso superior, esta luz ya no estaba presente, y se resignó a tantear las paredes para impactar con puerta de su habitación.
Posó sus manos sobre el muro derecho que suavemente deslizó por la irregular madera, avanzando de a pasos cortos pero seguros. No estaba suficientemente familiarizada con el lugar aún, pero recordaba claramente que la puerta correcta era la segunda a la derecha. Pasó primero por la habitación de los muchachos e identificó el frío picaporte, a partir de allí, sabía que no habría más objetos en el camino hasta su próximo destino, se podía escuchar los sonoros ronquidos que provenían del interior, que indicaba un profundo y reparador sueño.
Camino con más ligereza y seguridad al frente, deslizando únicamente su mano derecha por la pared, el trecho era largo pero tarde o temprano llegaría, pero su avance se vio forzosamente interrumpido por algo que la sobresaltó vergonzosamente.
Sus pies impactaron contra algo blando e irregular que se hallaba en el piso, emitió un sordo sonido quejoso al sentir el choque, en el instante en que la chica perdía el equilibro torpemente y caía al piso sin poder frenarse ni sostenerse contra nada por la agobiante oscuridad.
—Ouch! ¿Qué? ¿Quién es? —preguntó la incógnita voz del piso. Parecía molesta.
Mikasa la reconoció de inmediato, era irritantemente inconfundible, pero… ¿Cómo y por qué?
— ¿Rivaille?
—Sí, ¿qué haces deambulando a esta hora? Ya deberías haberte dormido.
—Estaba terminando de lavar la bajilla. Lo siento.
—Bien entiendo, —dijo luego de un silencio —ya salte de encima.
La chica se dio cuenta de la posición en que se encontraba aunque no pudiera ver a su alrededor, calló sobre las piernas del cabo, que al parecer estaba sentado en el piso contra la pared, al lado de su habitación. Se apartó rápidamente, pero no se irguió de inmediato, sino que se quedó a su altura a una distancia prudente, como para no tocarlo ni por error.
—Disculpa. ¿Qué haces tú aquí sentado en la oscuridad? Esa es una mejor pregunta.
—Mmm, —emitió un quejido— son los ronquidos de tus amigos, no me dan tregua.
— ¿No puedes dormir? —le preguntó mientras se acomodaba mejor sujetando sus rodillas con los brazos.
— ¡No! Pero es su culpa. —se molestó.
—Pero, no puedes quedarte aquí, te enfermarás, o no, eso sería lo de menos, cuando despiertes te dolerá todo el cuerpo.
El no dio respuesta. Mikasa no entendió por qué, y acompañó su silencio escrutando la indescifrable oscuridad hasta que escuchó débilmente una respiración que parecía provenir de una boca ligeramente abierta. "¿Se durmió?"
—Oye, ¿me escuchaste?
Levantó su mano tímidamente para tratar de sacudirlo, tanteó algo suave y caliente y entendió enseguida que se trataba de su camisa para dormir.
Algo… algo relajante e ínfimamente tentador sintió en ese tacto, no apartó su mano, sino que deslizó cautelosamente los dedos hasta alcanza su hombro.
Al reaccionar su mente, consciente de lo que hacía, apartó su mano y golpeó aquel rígido hombro un par de veces animándolo a despertar, o responderle al menos.
—Vamos, despierta. Vuelve a tu habitación.
—Mmm, no molestes, ayer fue lo mismo, no puede pegar un ojo en toda la jodida noche por esos búfalos en celo.
"¡… ! ¡Estaba despierto! ¿Sólo me ignoraba?" —O sea que tú, ¿tampoco dormiste anoche?
—Mmm.
De nuevo ese incompresible gesto. "¿Le cuesta mucho decir sí, y ya? Bueno… al final si estábamos en igualdad de condiciones hoy. ¡Aguarda, no es cierto! No he estado sin dormir desde ayer, no en realidad."
La imagen de haber despertado sobre aquel chaparro se quedó irremediablemente grabada en su mente, que regresó para fastidiarla justo ahora. Cómo se veía su cara desde allí debajo, el rostro ensombrecido por la luz que llegaba del cielo, y como ésta dibujaba una fina silueta, tallada a la perfección. Algo en su cara se calentaba al recordarlo. Le resultaba molesto, muy vergonzoso y daba pena.
—No pienso volver a ésa habitación, y es mi última palabra. Además, esos vagos no saben lo que es limpiar, para colmo.
— ¿Pero te quedarás aquí tirado sólo por eso? —preguntó preocupada.
—Sí, no sé, no me importa, ya no me preguntes, sólo quiero dormiiiiirrrr…. —concluyó exasperado pero con un tono tranquilo.
Ella se sintió mal por él. Sintió el deber moral de proporcionarle algún tipo de salida, y hasta cierto punto necesitaba hacerlo.
—Eh, si gustas puedes dormir en nuestra habitación, hay un par de camas demás allí
—Ok… —esas fueron sus últimas palabras conscientes, que sonaron en un tremendo silencio únicamente perturbado por los ronquidos procedentes de la habitación continua.
—De acuerdo, entonces, ven.
Se puso de pié y esperó a que él también lo estuviera para conducirlo en la oscuridad, seguramente en su estado de hipnotismo no podría ni diferenciar entre el arriba y el abajo. Pero no percibió movimiento alguno. De nuevo se inclinó sobre él y sacudió algún lugar que sostuvo entre su hombro y su cuello, pero no hubo respuesta, aparte de ese constante sonido que provocaba su rebuscada respiración por la boca.
Se sorprendió un poco, esta vez en serio se había dormido. "Llegó a límite." Pensó resignada y dio un bufido.
Ahora tenía otro problema que acarrear, cómo conseguir que llegue hasta la habitación, sin cargarlo. Ni de broma lo haría, pero en ese momento no parecía haber otra solución.
Deslizó la mano desde el cuello hasta su mejilla, paso rosando sobre la sien y apoyo toda su palma en la frente, usó un poco de presión y entendió que de veras estaba dormido, su cabeza hacía peso muerto, y no respondería ante nada, salvo que fuera algo realmente rotundo, como un buen golpe… pero no, no podía hacerlo, no por algo así. Por primera vez en mucho tiempo, Mikasa no tuvo el tremendo deseo de partirle la cara de un buen golpe con cualquier excusa vagamente valedera, no quería golpearlo. Sólo enredó los dedos en el fino cabello que caía sobre su frente y lo estiró, acariciando esa curiosa seda, sintiendo su inminente vulnerabilidad, su sumisión, estaba indefenso, pero no parecía preocuparle, dormía con extrema paz, o eso parecía, y transmitía tranquilidad, mucha. Era cierto que confiaba plenamente en las personas con las que compartía el techo, aunque sólo a ella se lo había hecho saber.
"Qué remedio." Si unos golpes no eran adecuados en esa ocasión, alguna medida de fuerza estaba obligada a tomar, así que con un rápido movimiento, pasó sus manos por debajo de los brazos de Rivaille y lo alzó sobre su hombro izquierdo. No fue difícil en absoluto, no mucho más peso del que estuviera acostumbrada ya. Aunque… "Oh, bastante pesado para su tamaño, no lo imaginé."
Abrazó con firmeza el torso del hombre con ambos brazos y continuó hasta llegar a la habitación, que afortunadamente estaba medio abierta, con lo que sólo bastó con un empujoncito de cadera para abrirla por completo y entrar.
"En verdad está completamente en otro planeta. No tiene idea de nada." Admiraba el haber sido capaz de cargar al cabo hasta allí y depositarlo sobre una cama vacía sin que éste reaccionara por una milésima de segundo, sin hacer ningún ademán de despertarse o si quiera emitir algún sonido de molestia al estar siendo sujetado de tal forma. Nada.
Se desparramó sobre el colchón y quedó rígido. Mikasa tomó unas mantas bien dobladas que se hallaban al pié de la cama para extenderlas sobre él. Repasó con su mano la suave tela luego de haberlo tapado, y ahí se quedó, ligeramente inclinada observando su espalda subir y bajar acorde a sus respiraciones. La habitación tenía una ventana cerrada más pequeña que las de abajo, con las cortinas abiertas que dejaban paso libre a la luz, ahora su figura era más visible, mejor que hace un rato por lo menos, ya que se había acomodado de una extraña forma boca abajo sobre la almohada, que parecía incómoda, aunque parte de su cara podía apreciarse.
Mikasa se lo quedó escrutando un largo rato en la misma posición, se preguntaba si realmente estaría respirando bien, si su seño fuera agradable o perturbador, o simplemente observando sin pensar en nada, nada en particular. Probablemente haya sido así, y nada hubiera pasado por su mente en aquel rato.
Lo que notó al cabo de un rato fijándose en él, fue que repetidamente cada cierto tiempo, aparecían muecas raras que delataban algún tipo de pesadilla o sueño desagradable.
Al ponerse de pié, se le cruzó la idea de que tal vez, aquel sería uno de los pocos momentos en que Rivaille bajara su guardia por completo, su única oportunidad para penetrar los muros infranqueables hacia su inconsciente, sus recuerdos, sus… sentimientos. "Si es que los tiene, claro."
— ¿Puedes… recordar? —se oyó el bajísimo susurro en el silencio penetrante, muy cerca del oído del hombre inconsciente.
—…
No había caso, no seguiría perdiendo su valiosísimo y preciado tiempo de reparador sueño allí parada. Dio media vuelta y se dispuso a llegar a su cama.
—Mamá…
—¿¡…!? —giró de improvisto hacia él. — ¿Qué?
Algo creyó escuchar…
—No
"Sí, está soñando algo." Se aseguró.
—Te irás…
La chica se sorprendió, desconcertada. Lógicamente las habladurías que cualquiera pudiera balbucear estando dormido no tendrían demasiado sentido, más estaba dispuesta a hacer el gran esfuerzo de escuchar con atención lo que dijera, para tratar de leer entre líneas y entender algo más.
— ¿Qué pasa Rivaille? ¿Qué? —se arrodilló junto a la cama y descansó su cabeza sobre los brazos que cruzó sobre la misma.
—Se van, todos… ¿Por qué… Siempre.
— ¿Quiénes, tus amigos?
—Tú, ellos, mamá. ¿Por qué? Solo yo…
—¡…! "¿Tu madre te dejó, Rivaille?" —Nosotros nos quedaremos, porque somos fuertes… —murmuró cerca de él, sus ojos se cerraban paulatinamente.
—Yo solo, me quedo. ¿Por qué, todos se van?
—No, no. Yo estoy aquí. Yo me quedaré, no moriré. ¿Entiendes?
—Te irás.
— ¡No! Tranquilo.
—Papá, ¿qué buscas allá afuera? ¿Por qué no puedo ir contigo?
Mikasa quedó boquiabierta, claramente no entendió qué quiso decir, pero habló de su madre y de su padre en el sueño, tal vez no era cierto que no los recordaba, quizá solo era una forma de decir… que no quería recordarlos, que se obligó a olvidarlos. O tal vez fuera cierto que algún tipo de amnesia parcial le había afectado, una que solo le permitiera ver vagas imágenes mediante el sueño. En cualquier caso, todo era confuso.
—Rivaille, todos permaneceremos a tu lado, no detrás de ti, ¿entiendes? Pelearemos porque tenemos voluntad, y podemos, tenemos la voluntad de vivir, y de ser libres. Así que por favor… duerme en paz, todo lo que quieras…
—… —se giró sobre la almohada y tomó parte la sabana con el brazo de la muchacha enredado en ella.
Ella tragó saliva.
—Y por favor, ya no cargues con más cadáveres, como si fueras tú el culpable de sus muertes. Es noble pelear por otros, pero necesitas una iniciativa, sólo tuya. ¿Bien?
El hombre dio un suspiro como de bostezo, pero no sonó como uno. Ya no dijo más nada a partir de esas declaraciones, ya sea porque su inconsciente la estuviera escuchando, o porque la fase del sueño hubiera cambiado.
To be continued…
Ojalá les haya gustado, déjenme sus reviews comentando que les pareció, y qué se esperan encontrar más adelante, todas sus opiniones me sirven :)
Sin mucho más que agregar, nos leemos la próxima.
