Mis Angelitos
Capítulo 7. Cumpliendo apuestas
Nada de lo que lean es real, todo es fruto de mi imaginación.
Disclaimer: Los personajes no son míos sino de la maravillosa Stephenie Meyer, la historia es completamente mía al igual los personajes que no reconozcan.
David POV
Eran las 2 de la mañana cuando escuché unos ruidos provenientes del pasillo. Me había acostado alrededor de cuatro horas antes, pero esos extraños ruidos no me dejaban dormir tranquilo.
Al principio lo dejé pasar pues supuse que mis tíos y abuelos habían decidido ver una película, pero los sonidos se fueron acercando tanto que era imposible que fueran de una película, así que tomé mis binoculares nocturnos y con mucho cuidado caminé lentamente hasta la puerta, la abrí con el mismo cuidado y lentitud de antes, y con mis binoculares busqué lo que estaba haciendo ese ruido tan raro.
Cuando lo encontré mi quijada se cayó, el ruido provenía de la habitación de mi mamá y era ella, con el tío Edward be… be… be… besándose… ¡OH, POR DIOS! Esto tenía que saberlo Ethan, pero no podía hacerlo ahora pues era igual de gruñón que mamá cuando la despertaban, así que con cuidado de no hacer ruido caminé lo más rápido posible hasta la repisa donde estaba mi cámara espía que el abuelo me había regalado en Navidad, y salí corriendo como bólido* hacía la puerta; enfoqué a mi mamá y al tío Ed (que por cierto, parecía que se la iba a comer en lugar de besarla… lo sé, completamente asqueroso) y disparé la cámara diez veces desde todos los ángulos posibles, y justo cuando terminé de tomar las fotos, ellos se despidieron con un pequeño beso en los labios (¡Asco!…Necesitaría terapia luego de esto pero las fotos valdrían la pena).
Eddie, Eddie, Eddie, no sabes en lo que te has metido.
...
Edward POV.
Estaba durmiendo tranquilamente en mi cama soñando con mi "dulce" abuela cuando los rayos del sol entraron por mi ventana acariciándome el rostro haciendo que despertara. Miré el reloj que había en la mesa de noche y me di cuenta de que eran las 7 de la mañana.
Era un poco temprano para ser domingo pero quería empezar bien el día, y bien dice el dicho que al que madruga, Dios lo ayuda, así que busqué un conjunto deportivo y me metí a bañar. Quince minutos más tarde estuve completamente listo así que, después de arreglar mi cuarto bajé a la cocina dispuesto a servirme un café, pero lo que encontré fue mucho mejor.
Bella estaba de espaldas a mí, completamente concentrada en algo que estaba cocinando y que olía maravilloso. Con mucho cuidado me fui acercando lentamente y cuando quede justo a pocos centímetros de ella susurré un pequeño ¡Boo! haciendo que saltara y pegara un pequeño grito del susto. Obviamente me reí y ella me amenazó con un rodillo haciéndome callar inmediatamente.
—¡Maldito! Me sacaste un buen susto —me regañó mientras volvía a la masa que tenía frente a ella.
—Lo sé, esa era la intención —respondí con una sonrisa demasiado inocente.
—Ja, ja, ja, qué chistosito —dijo con sarcasmo mientras me fulminaba con la mirada.
—¡Oh! Vamos, amor, era sólo una pequeña bromita.
—Sí, claro. Pequeña broma… mi abuela.
Puse mi mano en mi pecho haciendo una dramática expresión de indignación.
—¿Cómo puedes insultar a la adorable abuela Swan y a la tierna abuela Dwyer de esa forma?
—Yo no las insulté de ninguna forma, Cullen.
—Claro que sí lo hiciste, Swan. Dijiste que las abuelas eran una broma y eso no se hace —señalé reprimiéndola un poco.
—Era sarcasmo, imbécil.
—Ya lo sabía pero me encanta hacerte enojar —aseguré con una sonrisa y ella me fulminó con la mirada para después darme un manotazo en el hombro.
—Payaso —dijo.
—Pero así me quieres.
—Y mucho —agregó y me dio un casto beso en los labios—. Buenos días, amor.
—Buenos días, cielo.
—¿Qué haces levantado tan temprano?
—Lo mismo te pregunto.
—Yo pregunté primero.
—Tú ganas. No pude dormir así que decidí bajar a tomar un café pero me acordé que hoy termina su ridícula apuesta, así estoy preparándoles la comida para el día de chicos.
—¿Tan temprano?
—Quería relajarme un poco y la repostería lo hace, pero es tu turno de responder.
—Lo mismo que tú, sólo que quise salir a correr un rato pero algo mucho mejor interrumpió mi salida.
—¿Ah, sí?
—Ajá.
—¿Y se podría saber qué es, señor Cullen?
—Por supuesto, señorita Swan. Tú —respondí mientras la rodeaba con mis brazos y besaba tiernamente sus dulces labios.
El beso duró unos minutos hasta que la necesidad humana de respirar se hizo presente y tuvimos que separarnos, pero quedándonos con nuestras frentes unidas.
—¿Cómo dormiste?
—Muy bien, gracias a ti.
—¿Y por qué gracias a mí?
—Porque aceptaste ser mía otra vez.
—En ese caso debo darte las gracias a ti también.
—¿Y por que a mí?
—Por aceptar y querer a mis hijos como lo haces.
—No es nada, Bella. Son unos niños maravillosos y cualquiera se enamoraría de ellos.
—Lo sé, pero aun así, son demasiado traviesos y eso hace que me ponga de nervios la mayoría de las veces, porque sus travesuras son cada vez más grandes y tengo miedo de que se vayan a lastimar con alguna de ellas y que…
—Eres una maravillosa madre, Bella, y estoy completamente seguro de que hagan lo que hagan no se lastimarán porque ellos son unos genios, y saben perfectamente lo que hacen porque tú los has criado y educado de la mejor forma que alguien podría hacerlo.
—¿En serio lo crees?
—Pero claro que lo creo. Esos niños son maravillosos y te vuelvo a decir que sólo una persona como tú podría criarlos de la forma en la que lo haces, has estado haciendo e hiciste a pesar de la corta edad a la que los tuviste.
—Muchas gracias, Edward. Tú también serás un maravilloso padre.
—Eso será gracias a ti, cariño.
Me fui acercando lentamente a sus labios y justo cuando los rocé, el sonido de unos pacitos que venían de las escaleras nos interrumpieron. Volteamos la vista y era Lizzy que venía con su enterito rosa de felpa con estampado de coronas y en la mano derecha su frazada rosa de princesas junto con Mimí, su muñeca de trapo. Se veía realmente adorable.
—Buenos días, princesa —saludó Bella mientras le sonreía dulcemente.
—Buenos días, mami.
—Buenos días, princesita.
—Buenos días, tío Edward.
—¿No crees que es algo temprano para estar despierta? —le pregunté mientras la cargaba y ella se acurrucaba en mi hombro.
—Sí, pero Mimí quería leche chocolatada.
—¿Solo Mimi?
—Sip, solo Mimí.
—Muy bien, entonces espera aquí mientras le traigo a Mimí su leche chocolatada.
La dejé en su sillita alta mientras iba a la cocina a prepararle su bebida. Al parecer, Bella había escuchado nuestra plática pues cuando llegué todo lo que necesitaba para prepararla justo como lo hacía, estaba sobre la mesa. Le di las gracias y comencé con mi tarea, una vez listo lo entibié un poco pues el clima estaba un poco frío y no quería que se enfermara. Iba a tomar un vaso de plástico para servirlo pero Bella fue más rápida que yo y lo sirvió en un vaso entrenador, la miré con una ceja alzada y ella sólo se encogió de hombros, pero al ver que no me movía me respondió.
—Puede que Lizzy sea una niña muy inteligente y madura para su edad pero heredó mi torpeza y si se lo sirves en el vaso normal, probablemente se le caerá y derramará sobre su pijama favorita, además de que la leche chocolatada es muy difícil e lavar.
Iba a decir algo pero antes de que si quiera pudiera abrir la boca tomó la bebida, me la dio y me empujó fuera de la cocina, así que no me quedó otra opción más que ir hasta donde estaba Lizzy, sentada junto con Mimí, y le entregué su vaso mientras me sentaba a lado de ella.
—Aquí tiene su bebida, señorita Mimí.
Lizzy acercó a Mimí a su oído y simuló que ella le decía algo, pues asentía y decía "ajá" constantemente.
—Dice Mimí que gracias, pero que ese es un vaso para bebés y ella ya no es una bebé, sino una niña grande como yo, así que no la beberá y me la dará a mí —finalizó sonriente.
—¿Ah, sí?
—Ajá.
—¿Y tú qué piensas?
—Que Mimí tiene razón.
—¿En qué?
—En que yo debo beber la leche chocolatada en lugar de ella porque, aunque es cierto que es una taza para bebés, yo me aguanto más que Mi.
Empecé a reír ante sus ocurrencias, era tan tierna que daban ganas de comérsela a besos.
—Muy bien. Entonces, bebé tu leche antes de que se enfrie y Mimí se arrepienta.
—Sipidipi.
Tomó su taza y comenzó a beberla como si no hubiera un mañana, así que tuve que detenerla para que no se atragantara...
—Won, despacio pequeña que te hará daño.
—Es que está muy rica, tío Edward. ¿Me puedes servir otro vaso, por favor?
—Claro que sí, pequeña, pero cuanto te acabes la que tienes en esta taza.
—Suirirí tío —Rápidamente tomó su taza y comenzó a beber nuevamente, sólo que ahora un poco más lento.
En un momento vuelvo, pequeña. Iré por una taza de café, ¿está bien? —Ella asintió sin prestarme atención. Sonreí y fui a la cocina por mi taza, y para cuando volví, la suya estaba completamente vacía y tenía una enorme sonrisa en su rostro.
—¿Me puedes dar otra taza, tío? Te prometo que no me voy a ensuciar y me la voy a tomar lento, por favor —pidió alargando la "o" y haciendo un adorable puchero mientras batía sus enormes pestañas.
—Claro que sí, princesa —Iba a levantarme de mi silla pero una mano me detuvo.
—No lo hagas, Edward. Esta señorita debe de tomar su desayuno antes de tomar otra taza —advirtió mientras ponía el desayuno frente a ella.
—Pero mami.
—Nada de peros señorita, o se toma su desayuno o no hay leche chocolatada.
Lizzy hizo un adorable puchero demostrando su enojo pero a regañadientes se tomó todo su desayuno.
—¡Listo, mami! Ahora… ¿por favor, por favor, me darías mi leche chocolatada?
—Mmmmmmmm —Bella colocó su dedo índice en el mentón fingiendo que lo pensaba poniendo más ansiosa a Lizzy—. Está bien, y como te comiste todo el desayuno mereces un pequeño postre.
—¡Yeeeeeeeeiiiiiiiiiiiiiiii!
Bella fue a la cocina y regreso con un pequeño vaso con leche chocolatada y un plato con besos de nuez*, los puso frente a Lizzy y se le iluminaron los ojos cuando los vio.
—¡Rico, rico, rico, rico, rico, rico, rico, rico! —gritó con entusiasmo y, junto con Bella, reímos antes de ella decidiera atacar a las pobres galletas.
—¿Está bien si el tío Edward y yo desayunamos mientras tú comes postre? —La pequeña asintió mientras se metía a la boca otra galleta.
Bella trajo el desayuno para ambos y comimos en un agradable silencio mientras Lizzy arrasaba con sus galletas. Cuando nosotros terminamos de desayunar Lizzy también lo había hecho y se le formó un gracioso bigote de chocolate.
—¡Mira tío Edward! Tengo un bigote —exclamó emocionada.
—Ya vi, princesa.
Comenzó a mover su boca de forma graciosa y decidí que era lo bastante tierna como para no tomarle una foto, así que saqué mi celular de uno de los pequeños bolsillos que tenían mi pants y le tomé una con él. Al poco tiempo decidió que era demasiado molesto como para dejárselo, así que tomó una servilleta y se la pasó por su boca pero no logró quitar todo por lo que tuve que ayudarla a limpiarse bien.
—¿Podemos ver caricaturas, mami? —pregunto mientras la ayudaba a bajarse de su silla.
—Claro que sí, mi amor. Sólo lávate los dientes primero.
—Okidoki.
Lizzy se fue al baño mientras Bella y yo lavamos lo que habíamos usado, y cuando terminamos fuimos a la sala donde Lizzy ya estaba acomodada en medio del enorme sofá.
Nos sentamos uno a cada lado de ella y empezamos a ver "La Bella y la Bestia", su película.
—Tú te pareces mucho al príncipe Adam, tío Ed —soltó de repente.
—¿Y en qué me parezco? ¿Acaso soy una bestia horrible y grande? —dije haciendo más grave mi voz y poniendo mis manos en forma de garras.
—No —contestó entre risas—. Te pareces mucho a él porque tiene muchísimos libros al igual tú, y los dos tienen el pelo del mismo color, además de que son muy guapos —se sonrojó—, claro que cuando él es humano, y ambos tienen a unas princesas que cuidar.
—¿Princesas?
—Sip. Mi abuelita Renée tiene al abuelito Charlie, la bubu Esme al tito Carro, tía Rose al tío Oso y tía Allie al tío Jazzy, así que mami te tiene a ti y ella es una princesa, como Bella, porque a las dos les gusta leer y ambas cuidan y quieren a sus papis, y su pelito y piel es igual, y ambos se van a casar, y nos van a dar muchos hermanitos.
Ambos nos quedamos completamente callados por sus palabras, y no precisamente porque no quisiéramos casarnos o algo parecido, al contrario, era lo que más deseábamos hacer, pero primero queríamos recuperar el tiempo perdido que mi abuela nos había arrebatado, además de que aún era demasiado pronto para hacerlo.
—¿En serio te gustaría que me casara con tu mami?
—Claro que sí porque quiero que seas mi papito.
—¿Y por qué quieres que lo sea?
—Porque eres muy bueno, guapo y listo, como mis príncipes —respondió con una gran sonrisa, pero de pronto bajó su cabecita y su mirada se entristeció.
—¿Qué pasa, pequeña?
—Es que yo te he dicho que quiero que seas mi papi, pero no te lo he preguntado si tú lo quieres ser. De seguro no quieres porque David e Ethan dicen que a los papis no les gustan las niñas traviesas, y yo soy muy traviesa, al igual que mis hermanos.
—¡Oh, princesa! —Su carita y sus palabras me conmovieron y un sentimiento que jamás creí sentir se albergó en mi corazón. La tomé en brazos y ella se acurrucó en mi pecho— Claro que quiero ser tu papi. ¿Por qué no querría serlo? Eres la niña más hermosa, tierna e inteligente que he conocido.
—¿En serio?
—Por supuesto que sí.
—Entonces, ¿te puedo decir papi?
—Claro que sí, sólo intenta que no te escuche alguno de tus abuelitos, tíos, primos y hermanos.
—¿Por qué no? —preguntó con una ceja alzada.
—Porque no queremos que se enteren.
—¿Por qué?
Bravo Edward ahora tendrás que decírselo a la pequeña —Me dijo, o más bien, me regaño mi subconsciente.
Miré a Bella preguntándole con la mirada y ella asintió.
—Porque tu mami y yo somos novios.
Por un momento la cara de Lizzy fue inexpresiva pero, casi inmediatamente, la cambio por una enorme sonrisa y comenzó a saltar y a gritar tanto, que tuvimos que callarla para que no despertara a los demás.
—Pero tienes que prometer por el dedito que no le dirás a nadie, porque queremos que sea una sorpresa, ¿entendido?
—Sipidipi —Unimos nuestros dedos pequeños— Ahora sí voy a poder decirte papi, y va a ser de verdad —Rodeó mi cuello con sus pequeños bracitos, depositó un tierno beso en mi mejilla y yo la rodeé con mis brazos.
Ella se acurrucó en mi pecho y continuamos viendo la tele durante 30 minutos más, hasta que el sueño la venció y se quedó profundamente dormida. Estaba a punto de levantarme para llevarla a su cama cuando unos pasos sonaron por toda la estancia.
—Buenos días, hijos.
—Buenos días —contestaron al unísono.
—¿Qué hacen levantados tan temprano? —pregunto Esme entrando a la sala.
—Mejor dicho… ¿Qué hacen ustedes levantados tan tarde?
—Es domingo, hijo, podemos levantarnos a la hora que queramos.
—Pero ustedes nunca lo hacen y menos a la diez de la mañana.
—Estamos viejos, hijo, necesitamos descansar.
—Además, no te quejes, que tú te levantabas a las 12 cuando eras más pequeño.
—Touché.
—¿Ya desayunaron?
—Sí, gracias má'.
—Si me permiten, tengo que llevar a esta princesita a su castillo —anuncié mientras me levantaba con cuidado de no despertar a Lizzy.
—Yo te acompaño Ed, tengo que cambiarme para poder sacar a Pupy, y sirve que te enseño donde está su habitación.
—¿Y si mejor te acompañamos todos?
—¿A la habitación? —preguntó Bella confundida.
—No, a pasear a Pupy.
—Aaaahhh, sí claro, sería estupendo.
Ambos subimos y ella me indicó en donde estaba su habitación, aunque no sé para qué lo hizo, si era más claro que el agua. La puerta era de un color rosa bebé y tenía un letrero que decía 'Princesa Lizzy' escrito en diferentes colores.
Entré y me quedé con la boca abierta. La cama de Lizzy era literalmente una carroza, más específicamente la carroza encantada de Cenicienta; tenía dos roperos, uno de ellos estaba repleto de vestidos de todas las princesas habidas y por haber, sin contar las innumerables capas, tiaras, coronas y cetros que estaban en los estantes, al otro lado estaba toda ropa de día y uniformes junto con varias cosas más como calcetas escolares y medias para cuando hiciera frío. El cuarto estaba completamente pintado de un color rosa suave y había retratos de todas las princesas en relieve que rodeaban todo el cuarto, había cajones blancos en forma de cofre alrededor de toda la habitación donde se encontraban todos sus juguetes.
Deje a Lizzy en su enorme cama y bajé a la sala donde mis padres y tíos seguían desayunando. Los acompañé y comenzamos a hablar de cosas mundanas hasta que un ruido proveniente del jardín nos interrumpió, volteamos y era Pupy que estaba rascando la puerta con una de sus patas. Salí curioso y el me arrimó su enorme plato de comida vacío, entendí lo que quería y entré nuevamente pero ahora con su plato.
Al ver lo que llevaba en mis manos, Carlisle me señaló una pequeña puerta que se encontraba al fondo de la cocina, fui y al momento de abrirla mi mandíbula cayó al suelo, había tres bolsas de al menos 40 kilogramos de comida seca para perro, al menos 10 bolsas de premios y cerca de 20 latas de comida húmeda. ¡Esto era el paraíso para cualquier perro!
Salí de mi ensoñación y tomé la pala servidora, llené el plato y lo llevé hasta donde estaba Pupy con la lengua de fuera, lo pusé frente a él e inmediatamente comenzó a comer luego de que le llenara su vasija de agua. Salí del jardín directo a la sala para esperar a Bella y a los demás. Pocos minutos después bajaba una adormilada Lizzy junto con sus hermanos aún en pijama.
—¿Por qué nos despiertan tan temprano? —preguntó Ethan seguido de un bostezo.
—¿Temprano? Son casi las 12 del mediodía y eso claramente no es temprano.
—Pero los niños genios necesitamos descansar y dormir mucho. Recuerda que si no duermes bien, las neuronas mueren y definitivamente no queremos eso.
—Pero también mueren si duermes de más, y ustedes han dormido más de mediodía.
—Pero mami, es fin de semana.
—No importa, deben dormir sus horas exactas sino se les creará un desequilibrio y llegarán a sufrir insomnio, así que a desayunar y luego a bañarse que sacaremos a pasear a Pupy y luego se irán al picnic con sus tíos.
—Ya que.
—Está bien.
Empezaron a comer su desayuno cuando notaron un pequeño detalle.
—¿Por qué Lizzy no está desayunando?
—Sí, se supone que ella se levantó al mismo tiempo que nosotros —indagaron mientras veían a Lizzy, que estaba profundamente dormida en mis brazos.
—Porque aunque no lo crean, ella se levantó mucho antes que ustedes y desayunó con nosotros —Abrieron los ojos sorprendidos y luego volvieron a su desayuno sin decir nada.
En cuanto terminaron llevaron su plato al fregadero y subieron directo a su habitación, Bella tomó a Lizzy en brazos y subió con ella para poder cambiarla y bañarla, y en cuanto ellas subieron, mis padres y tíos bajaron completamente arreglados y listos para salir a correr.
—Llamé a Emmett y dijo que en unos minutos llegará con todos para salir a correr.
Gemí y eché mi cabeza hacía atrás, no me malentiendan, quería a Emmett y amaba ejercitarme con él y con Jazz, pero correr con él significaba competir en una carrera y ahorita sólo quería correr tranquilamente, sin presionar a mis músculos.
No pasó mucho tiempo para que tocaran el timbre y entonces, Emmett entró acompañado de todos los que faltaban y trece perros de diferentes razas y tamaños amarrados por correa a un cinturón especial que traía. Aguarden… ¡¿trece perros?!
—Emmett, ¡¿me podrías explicar qué haces con trece perros?! —gritó Charlie.
—Tranquilo, viejo. Antes de que te alteres más, te voy a explicar…
—Es lo que te estoy pidiendo —espetó Charlie exasperado.
—Y es lo que te voy a dar —confirmó Emmett de la misma forma pero se arrepintió totalmente al ver la mirada que le dedicaba Charlie—. Tía Esme me habló para decirnos que saldríamos a pasear a Pupy, pero siempre se pelean para ver quien lo lleva, así que para que no haya más pleitos consegui un perro para cada uno, de todos los tamaños, para que puedan llevarlos sin problema alguno —terminó completamente orgulloso de sí mismo.
—¿Y has pensado qué haremos o, más bien, qué harás cuando dejen regalitos?
—Jazzy tiene cientos de bolsas amarradas en su cinturón y con ellas recogeremos todo lo que hagan, simple.
—Bien, porque tu limpiarás todo lo que ellos hagan.
—¡¿Por qué yo?!
—Porque fue tu idea.
—¡También la de Jazzy!
—Entonces, los dos juntaran sus regalitos.
—¡¿Ya vez lo que hiciste imbecil?! —reclamó Jasper dándole un buen manotazo en el hombro y enfrententándolo.
—¡Mala palabra! —gritaron todos los niños al unísono y ambos les entregaron un billete de dos dolares a cada niño sin dejar de mirarse.
—¡También fue tu idea! ¡Es justo que también recojas los regalos de estos perros!
—¡Basta, los dos! Parecen más un par de niños que un par de adultos —Los regañó Charlie y, una vez que ambos se calmaron, prosiguió—. Bien, ahora salgan sin pelearse y denle un poco de agua a los perros antes de partir —Ambos asintieron y toda la familia comenzó a salir pero Bella los detuvo sorprendiéndolos, y es que estabamos tan enfrascados en la pelea que no nos dimos cuenta cuando Bella había bajado junto con Lizzy, que estaba vestida con un pequeño conjunto rosa a juego, con un moño que traía sujetando su pelo en una cola de caballo.
—¿Dónde conseguiste a todos esos perros?
—Simple, Belli Bells, los saqué del vecindario. Fui a todas las casas que tienen perros y les dije que sacaría a pasear a sus perros gratis y, obviamente, confiaron en mí ya que soy hijo de Charles Swan, dueño de una de las empresas de seguridad más grandes de todo el país.
—Eres increíble.
—Lo sé, lo sé, no es necesario que me lo digas —Bella sacudió la cabeza y soltó una pequeña risa.
Salimos al gran jardin que tenían los Swan donde los perros estaban terminando de tomar agua y, en cuanto un perro terminaba, Emmett se lo entregaba al que lo sacaria a pasear. La forma en la que los tenía asignados era dependiendo del tamaño de la persona a quien se lo entregaba, Lizzy y Sophie tenían a un mini toy cada una, ya que eran las más pequeñas, y el mini toy concuerda a la perfección con ellas, pues es una raza de perro extremedamente pequeña y completamente adorable, parecían más un par de peluches que de perros. David, Ethan y Nate tenían un Jack Rusell Terrier, un Fox Terrier Smooth y un Parson Russel Terrier, respectivamente. Mamá, Renée, Rose y Alice tenían un Golden Retriever, un Collie, un Border Collie y un Labrador; mientras que papá, Charlie, Emmett, Jasper y yo teníamos un Alaskan Malamute, Hoskey Siberiano, Gran Dánes, Pastor Alemán y un Bóxer. Y, como se habrán dado cuenta, Bella llevaba a Pupy ya que era con quien se sentía más cómoda y, obviamente, no se iba a llevar al enorme Gran Dánes o Gladiador como era su nombre.
Una vez que todos estuvimos acomodados y listos partimos hacia el parque más cercano que estaba a cinco cuadras de aquí. Sophie, Lizzy, Nate y los gemelos iban adelante de nosotros para poder cuidarlos, pero al tener a los perros más fuertes tuvimos que adelantarnos y dejar a las mujeres cuidando a los niños, ya que ellas traían a los perros más tranquilos. Lo sé… suena muy machista pero estos perros necesitaban correr y no quería arriesgarme a que alguien saliera lastimado por la velocidad y fuerza con la que corrían estos perros.
—Eddie —me llamó Emmett con voz cantarina. ¡Oh, no! Aquí viene lo feo— ¿Qué te parece si apostamos?
"¡Di que no, Edward. Es tu oportunidad de decir que no y dejar de caer en las trampas de Emmett. Madura de una vez!" —me gritaba mi subconsciente, pero el orgullo de macho que tenía dentro lo contradecía completamente y me gritaba— "¡Oh, vamos! No seas mariquita y gana la estúpida carrera al gran Oso. Total, ¿qué puedes perder?" "!Tu orgullo"! —me gritó de vuelta. ¡Oh, demonios! Esta batalla interna me estaba dando un dolor de cabeza, y juro que traté de hacerle caso al lado racional pero, como siempre, el lado irracional ganó y accedí.
—Está bien, acepto —dije con mirada decidida y él sonrió de forma maléfica.
—Perfecto. ¿Viejo, tío, Jazzy? —Charlie frunció el ceño cuando escuchó la forma como lo había llamado su hijo mayor, pero no le dio mucha importancia y aceptó el reto, al igual que papá y Jazz—. Excelente, ahora esta es la apuesta… Tenemos que correr de aquí al parque y ahí le daremos 5 vueltas a partir del Mayor Mason* —el Mayor Mason era un enorme sauce llorón que se encontraba en medio del gran parque de Seattle, y era llamado así porque se decía que había sido plantado 70 años antes de la Primera Guerra Mundial, y era el único árbol que había quedado en pie después del bombardeo que destruyó toda la ciudad—, el o los que pierdan, aparte de acompañar a las chicas de compras vestidas de princesas, también harán un desfile privado con la ropa, maquillaje, peinado y música que las princesitas de la casa quieran.
—¿Y los ganadores?
—Disfrutarán de la vergüenza que pasen los perdedores. ¿Trato?
—Si no queda de otra.
—Ya que.
—Está bien.
—Okay.
—Muy bien. Ahora que no hay ninguna duda debemos ponernos en nuestras pocisiones.
Nos acomodamos en una línea que había a un metro de nosotros y empezó el conteo.
—En sus marcas…listos…fuera.
Todos arrancamos a una gran velocidad e ibamos muy empatados, pero Gladiador pareció darse cuenta de lo que estabamos haciendo porque empezó a correr con más rapidez y de inmediato nos dejó a todos atrás.
—¡Nos vemos en la meta chicos!
—¡Eso ya lo veremos!
—¡Claro que lo verán, mientras tanto, disfruten la vista de mi lindo trasero moviéndose hasta la meta! —gritó Emmett mientras contoneaba su horrendo trasero frente a nosotros. Eso nos provocó más y comenzamos a correr aún más rápido.
En poco tiempo alcanzamos a Emmett y, de la sorpresa, abrió los ojos un momento, sobre todo porque Charlie y Carlisle estaban a punto de rebasarlo, pero se recuperó al instante y continuó corriendo.
Ya íbamos en la tercera vuelta y todos estabamos completamente exhaustos, incluso los perros comenzaron a jadear, este parque era realmente enorme, pero sacamos fuerzas de donde pudimos y seguimos corriendo a la misma velocidad con la que empezamos.
Estabamos a punto de iniciar la quinta y todos íbamos empatados, pero Carlisle y Charlie empezaron a correr aún más rápido, y por más que intentábamos alcanzarlos, no podíamos, por lo que ellos fueron los primeros en llegar al Mayor Mason y nosotros tres empatamos en último lugar.
Para estar tan viejos corren realmente rápido —dijo entre jadeos Emmett.
—Y tú, para estar tan joven, corres como una tortuga.
—No corro como tortuga.
Llegamos todos y nos dejamos caer al mullido pasto incluyendo a los perros.
—¿Entonces, por qué no ganaste la carrera?
—¡Porque tú eres jodidamente rápido, viejo!
—Emmett, tu vocabulario.
—No están los niños.
—No, pero allá vienen, y si no cierras tu boca deberás mucho dinero.
—Hola, chicos. ¿Cansados? —preguntó Bella.
—'Noooo, para nada' —respondió Emmett con claro sarcasmo, y con una mueca que acompañaba perfectamente el tono Bella se lo devolvió y dirigió su mirada a nosotros.
—No se ofendan, pero… ¿por qué parecen más frescos que los chicos si se supone que son más viejos? —preguntó ahora viendo a su padre y a Carlisle.
—Gracias, hija —habló Charlie irónico pero cambió rápidamente su cara a una sonrisa socarrona—. Eso es porque los chicos son demasiado débiles y no aguantaron una pequeña carrera.
—No somos débiles, sólo no estábamos preparados para una carrera.
—'Sííí, claro' —señaló Charlie con ironía y luego bufó.
—Es cierto.
—Haremos como que te creo —bromeó y Emmett lo fulminó con la mirada, pero luego le dedicó una sonrisa en señal de que estaba bromeando.
—Hey, chicos, ¿podemos pedirles un favor?
—Mientras no tengamos que correr, lo haremos encantados.
—Debiluchos —musitó Rose en voz baja mientras se cruzaba de brazos.
Bella rodó los ojos pero continuó hablando.
—No tiene nada que ver con correr sino al contrario… ¿Podrían cuidar a las niñas mientras le damos una vuelta a los perros? Estas preciosuras necesitan correr un poco y nosotras también, pero Lizzy y Sophie son demasiado pequeñas como para correr tanto.
—Seguro.
—No hay ningún problema.
—No se preocupen por eso.
—Muchas gracias. ¡Ah! Y asegurense de darle agua a los perros, no queremos que se desihidraten.
—Lo haremos, Belli Bells, no te preocupes.
—No lo haré. Nos vemos en un rato, chicos —se despidió con una sonrisa mientras se volvía hacia las chicas y los niños, y comenzaba a correr con ellas.
Me dedicó una sonrisa y se la devolví pero al parecer a los gemelos no les gustó tanto pues ambos me fulminaron con la mirada. De repente sentí como un pequeño cuerpo se estrellaba contra mí y una sonriente Lizzy me saludó junto con el pequeño perro que ahora estaba dormido en sus brazos.
—Hola, pequeña —le soneí.
—Hola, papi —me dijo con la misma sonrisa, aunque la mía se ensanchó más al escuchar como me había llamado; sin embargo, la cordura llegó a mí y volteé a los lados tratando de ver si alguien había visto o escuchado nuestro pequeño intercambio, pero por fortuna, todos estaban entretenidos con los enormes perros que ahora descansaban en el cesped y tomaban agua de los cuencos que habíamos llevado especialmente para ellos.
—¿Qué traes ahí, pequeña? —pregunté mientras la acomodaba en una de mis piernas y ella se sentaba tratando de no despertar a la diminuta bola de pelos que tenía dormida en sus brazos.
—A Pelusa, pero shhhhhh —Puso uno de sus pequeños deditos en su boca y, tengo que admitir que era uno de los gestos más tiernos que había visto en mi vida—. No hagás mucho ruido que está dormidito y se puede despertar —indicó hablando lo más bajo que pudo.
—Okay, trataremos de no hacer mucho ruido, ¿pero qué te parece si lo escondemos en tu suéter para que le cale la luz del sol? —susurré de igual forma y ella asintió. Abrimos su chamarra y, con mucho cuidado, colocamos a Pelusa dentro de ella; una vez acomodado, cerramos la chamarra de la misma forma.
Estuvimos sentados un rato hasta que se cansó y decidió mejor irse a jugar junto con Sophie. Mientras las demás llegaban, me dejó a Pelusa y comenzaron a correr por todos lados, Jasper les advirtió que no fueran demasiado lejos pero no le hicieron caso y tuvo que ir corriendo tras ellas. Luego de unos minutos me gritó pidiendo ayuda pues eran demasiado escurridizas y no se dejaban atrapar, así que dejé a Pelusa con Carlisle y fui en auxilio de mi cuñado.
—Ayuda, Edward, estos pequeños mounstritos no se dejan atrapar —decía Jazz entre risas.
—¡No somos mounstritos, papi! ¿Verdad que no, tío Edward?
—Claro que no, pero son demasiado traviesas y eso merece un castigo.
—¿Cómo cuál? —preguntaron ambas niñas temerosas.
—Muchas cosquillas.
Tendimos con cuidado a las niñas en el césped y comenzamos a hacerles suaves cosquillas hasta que no pudieron más.
—¿Se portarán bien y obecerán lo que el tío Jazzy diga de ahora en adelante?
—Sí —aceptaron entre risas.
—¿Lo prometen?
—Sí.
—¿Por el dedito?
—Sí, por el dedito, pero dejen de hacernos cosquillas.
—Muy bien.
Las dejamos tranquilas e inmediatamente las pusimos sobre nuestros hombros, ellas gritaron de la emoción y se aferraron fuertemente de nuestras cabezas haciendo que doliera un poco por los fuertes tirones que nos daban. Cuando llegamos, las chicas ya estaban ahí.
—¿Listos para irnos?
—Pero mami, yo no me quiero ir —dijo Sophie haciéndole un adorable puchero estilo Alice, obviamente cortesía de su madre.
—No podrás convencerme con esa cara, pequeña, recuerda que yo te la enseñé. Además, papi, tío Emm y tío Edward tienen una apuesta por cumplir y como ya estamos a finales de noviembre, está haciendo cada vez más frío, así que andando.
—Está bien, mami —aceptó Sophie con la voz baja y tomó a Copo de nieve en sus brazos.
Tomamos a todos los perros y los llevamos a sus casas. Afortunadamente sólo habían hecho una vez cada uno, pero la mala noticia era que ya estábamos alejados del parque, por lo que Jasper tuvo que llevar las bolsas llenas de regalitos en su cinturón.
Era tan grande el hedor que todos tuvimos que caminar un metro alejados de él. Cuando por fin entregamos a los perros, volvimos rápidamente a la casa para deshacernos de los horribles paquetes que los perros nos habían entregado.
Una vez que llegamos a casa y pudimos tirar todo, nos metimos a bañar para quitarnos el hedor y, cuando estuvimos listos, bajamos a esperar los resultados de la apuesta.
Les habíamos informado a nuestros padres de la apuesta, por lo que ellos nos habían mantenido en constante vigilancia para checar si alguno llegaba a equivocarse y, por lo tanto, a perder.
—¿Y bien? —preguntó ansioso Emmett una vez que todos estuvimos sentados en la sala.
—Todos ganaron, ninguno dijo nada.
—¡¿Qué?!
—Todos cumplieron con la apuesta.
—Owwwww y yo que quería ver a Eddie y a Jazzy vestidos de princesas —se quejó Emmett mientras se cruzaba de brazos y hacía un puchero como niño pequeño.
—Y lo harás, sólo que tu también estarás vestido.
—¿Por qué? —inquirió confundido.
—¿Acaso te olvidaste de la apuesta de la tarde?
—¡Oh! Esa.
—Sí, esa.
—Pues verán, resulta que tenemos que preparar una propuesta que entregar en una semana, y aún tenemos trabajo que hacer, así que nos tenemos que ir a la oficina a terminarlo, ¿verdad, Jazzy? —explicó Emmett nervioso.
—Este… sí, tal y como lo dijo el grandote —confirmó Jazz, igual de nervioso, y yo le seguí.
—Yyyy… yo tengo que irme al hospital porque aún tengo unos documentos que entregar, así que me tengo que ir. Ni modo, será para la otra ocasión. Adiós.
Todos corrimos hacía la puerta tratando de librarnos pero, para nuestra mala suerte, las chicas nos alcanzaron.
—¡Alto ahí, trío de cobardes! Ustedes pagarán la apuesta sí o sí, y no se irán hasta que lo hagan.
El trío de brujas, digo, las chicas nos dedicaron una mirada que no dejaba lugar a réplicas, y nos dejaron completamente paralizados.
—Pero aún les falta conseguir las cosas y faltan unas horas para eso —argumentó Emm tratando de liberarnos por todos los medios.
—¿Y quién dijo que aún no los teníamos?
—Ya tenemos todo preparado, así que no se preocupen.
La sonrisa en sus caras era maléfica y nosotros tragamos grueso al pensar lo que nos harían.
—¿Cómo lo…?
—¿Conseguimos? —asentimos— Hace unos días las pequeñas nos dijeron que querían hacer una fiesta de té con ustedes, así que fuimos de compras ese día y conseguimos vestidos lo suficientemente grandes, además de zapatos, sombreros, pelucas y demás cosas.
Amaba a esas niñas, pero ahora tenía ganas de ahorcarlas.
—En la habitación de Lizzy… Ahora.
—Pero Osita…
—Pero nada.
—Pues no lo haremos. Tenemos algo llamado orgullo y no se dejará destruir por ustedes, ¿verdad que no, chicos? —aseguró cruzandose de brazos y Jasper y yo lo imitamos.
—Claro que no.
Pero, al parecer, no fue una buena idea pues las tres se cruzaron igualmente de brazos y nos dedicaron la mirada de "si se atreven a contradecirnos, les irá muy mal", lo que por cierto hizo que temblaramos. Ya sé… muy macho.
—Tienen tres segundos para subir.
—No nos puedes ordenar nada, mujer —reclamó desafiándola de nuevo. Mala idea.
—Uno…
La mirada que nos dedicaban era realmente fría, me atrevería decir que incluso más que el Polo Norte.
—Dos… —Se acercaron un paso más hacia nosotros haciéndonos retroceder.
—Tre… —No terminaron de decirlo cuando nosotros corrimos hacia las escaleras, como si de pronto nos hubieran puesto hierro ardiente en el trasero, y en menos de lo que canta un gallo estábamos en la habitación de Lizzy completamente jadeantes.
—Demonios, esas mujeres nos van a matar.
—Ni que lo digas.
—Pues no se ustedes, pero me niego rotundamente a ponerme lo que sea que esas niñas quieran ponernos.
—Sí lo harán.
Estabamos tan concentrados en nuestra pequeña verborrea que no nos dimos cuenta cuando las chicas llegaron junto con las niñas, por lo que dimos un pequeño salto por la sorpresa, y las niñas soltaron pequeñas risitas.
—¿Y quién lo dice? —retó Emmett otra vez con los brazos cruzados.
—Ellas —Bella señaló a las niñas que en ese momento comenzarón a poner adorables pucheros estilo gato de Shrek, y juntaron ambas manitas, ¡incluso los ojos les brillaron!
—Anda, sí tío, por favor.
—Por favorsito, nada más va a ser un ratito.
—Por favor —pidieron ambas mientras ponían la cara del Gato con botas, incluso sus ojos se veían brillosos por las "lágrimas".
¡Estaba frito! Esa cara junto con ese tono era demasiado tierno e imposible de resistir y, al parecer, no fui el único porque miré de reojo y vi que Emmett y Jasper estaban igual que yo.
—Está bien, princesas, lo haremos pero no lloren ni nos pongan esa carita —dije hincándome hacia ellas.
—¿En serio, tío?
—Claro que sí —Esta vez fue Jasper quien se hincó—, pero no lloren, harán que papi y tío Jazzy lloren, y no quieren eso, ¿verdad? —Las niñas negaron y miraron a Emmett.
—Está bien, enanas, lo haré pero no pongan esa cara, ¿bien? —Las niñas asintieron y, en lugar de hincarse, Emmett las tomó a ambas en brazos y empezó a girar con ellas, lo que ocasionó que soltaran fuertes carcajadas que contagiaron a todos los que estábamos en la habitación—. ¿Qué estamos esperando? Tenemos un desfile que hacer.
—¡Yeeeiiiii! —gritaron las niñas al unísono mientras saltaban y daban pequeños aplausos demostrando su felicidad.
Media hora después estábamos sentados en unas sillas realmente pequeñas mientras las niñas terminaban de maquillarnos. Cuando acabaron, nos preguntaron si queríamos vernos en el espejo pero me negué, al igual que Emmett y Jasper, y terminamos de ponernos los diminutos uniformes, y las horrendas pelucas que las chicas habían traido.
Una vez que estuvimos completamente listos, el trío de brujas, digo mis queridas hermanas y novia bajaron a la improvisada pasarela que habían puesto en el patio junto con las niñas.
—Señores, señoras, niños y adultos, tengan muy buenas tardes y bienvenidos sean al desfile anual Barbie Girl and Princess, patrocinado por los señores Charles Swan y Carlisle Cullen —anunció Alice a través del microfono.
—Este año hubo un ligero cambio de planes, y en lugar de modelar nosotras mismas, lo harán un trio de jóvenes inexpertos que con gusto se ofrecieron a modelar.
—Sí, claro —bufó Emmett a mi lado.
—Esperamos que disfruten el desfile.
—Comenzamos —indicaron ambas niñas al unísono y todos soltaron un audible 'awwwwwwww' que sonó como si fueran muchas personas en lugar de los siete que eran.
'Hey Mickey' empezó a sonar, Alice empujó a Emmett para que avanzara y fue cuando me di cuenta del porque el 'awwwwwww' de hace rato sonaba tan alto, la pasarela estaba rodeada de gente, incluyendo a colegas del hospital, vecinos, familia y amigos de Emmett y Jasper; en una esquina divisé a alguien pero por más que trataba no le tomaba forma, así que lo dejé por la paz y me enfoqué en la pasarela.
—Lo que vemos aquí es la linea deportiva, donde podrán encontrar diferentes tipos de uniformes para todo tipo de deportes o equipos, como el de porrista, que en este momento está portando nuestro modelo Emmett…
Y así siguió Alice explicando cada colección, y cada una era mas vergonzosa que la anterior, pero el final fue lo peor. Tuvimos que modelar vestidos, o mejor dicho, blusas largas llenas de lentejuelas al ritmo de 'Barbie Girl', mientras todos los presentes chiflaban, aplaudian y lanzaban piropos. Aunque tuvo su lado divertido pues una vez terminado el desfile, o al menos la pasarela, Emmett decidió que era muy aburrido quitarse el vestido por lo que salió a la pasarela con todo y peluca y comenzó a cantar Barbie Girl (otra vez) y tomó a Jasper para que lo acompañara en el papel de Ken.
Todo el público soltaba enormes carcajadas ante tal actuación pero Emmett continúo feliz de que se estuvieran divirtiendo. Finalmente, la canción terminó con un beso fingido en la mejilla de Emmett hacía Jasper, tal como en el video, y el público estalló en aplausos.
—Les agrademos a todos los presentes el habernos acompañado en este desfile que se hizo con el propósito de que mi querido hermano, cuñado y marido cumplieran con una apuesta. Esperamos que les haya gustado y se hayan divertido, aunque eso fue más que obvio. Buenas tardes —finalizó Alice y la gente comenzó a levantarse de sus lugares. Nosotros rápidamente fuimos a cambiarnos y desmaquillarnos para luego bajar a donde estaban todos.
Estábamos todos sentados en la sala tomando una merienda y hablando del desfile cuando una voz habló a mis espaldas haciendome saltar.
—No sabía que tenías dotes de modelo, primo.
—Beca —dije sorprendido.
.
Bella POV
—Oh, por Dios. ¡Beca! —exclamé lanzándome a los brazos de mi prima.
—Veo que me extrañaste querida prima, pero tampoco es para que me tires —dijo entre risas.
—Lo siento, es que tenemos mucho tiempo sin vernos.
—No te preocupes, pero aquí el que me preocupa es Edward. ¿Es que acaso no me vas a saludar, querido primo?
—Por supuesto que sí —respondió Edward saliendo del shock en el que estaba y acercándose para abrazarla.
—¡Enana! —Ahora fue el turno de Emmett de abrazarla y lo hizo con uno de sus típicos "abrazos de oso" con vuelta incluida.
—Emmett —habló con voz estrangulada.
—Bájala ya, Emmett —lo regañó Esme.
—¿Qué tienen los hermanos Swan que quieren matarme?
—Nada, querida, sólo están muy felices de verte.
—Hola, tía Renée.
Beca saludó a cada uno de nosotros y luego fue el turno de Jesse, su novio, para finalizar con Benji, amigo de ambos y, casualmente, sobrino biológico de Esme.
—¡Tía Beca!
—¡Tío Jesse!
—¡Tío Benji! —gritaron el trío de pequeños genios mientras corrían y se abalanzaban hacía ellos.
—Qué tal pequeños demonios.
—No somos pequeños demonios, tía —dijo Ethan rodando los ojos—, los demonios…
—Son criaturas malignas creadas a partir de la imaginación de la gente y en todas las culturas tienen nombres diferentes y blah, blah, blah… ya me explicaste cientos de veces eso renacuajo, pero me gusta decirles pequeños demonios por lo traviesos que son, así que les diré así les guste o no.
—Pero tía…
—Pero nada, son mis pequeños demonios y punto.
—Hummm, cariño. Está bien que sean traviesos y todo pero no es para que les digas pequeños demonios.
—¡¿Ves?! Debes aprender del tío Jesse, él siempre tiene la razón.
—Yo siempre tengo la razón pero no se lo digan a su tía poque sino se enoja —susurró Jesse hacia los niños, o al menos lo intentó, pues todos lo oyeron.
—Tú —Beca señaló a Jesse— cállate o la boda se cancela, y ustedes —Ahora fue a los niños a los que señaló— siempre serán mis pequeños demonios y se callan o sino, no les daré los regalos que traje —dijo con una sonrisa y a los niños se les iluminaron los ojos al oirlo.
—¿Alguien me puede explicar qué pasa aquí? —preguntó Edward de la nada dejando sorprendidos a todos, pero de repente nos dimos cuenta de que él no sabía nada.
Beca se levantó de donde estaba sentada y se acercó lentamente hasta donde estaba él.
—Yo —pronunció lentamente señalándose— me llamo Beca y soy tu prima postiza… —dijo como si le estuviera hablando en otro idioma y Edward rodó lo ojos.
—Sabes a que me refiero —interrumpió y Beca se volteó a vernos con el interrogante en su cara.
—¿No le han dicho nada?
—No, no lo creíamos necesario, además de que él ha estado nueve años fuera.
—Ohhhh, ya entiendo. En ese caso, Edward, te presento a Jesse, mi prometido.
—¿Dónde lo conociste?
—El primer día que comenzamos la universidad pero comezamos nuestra relación oficialmente casi seis meses después, en la competencia internacional de acapella.
—¿Oficialmente?
—Sí, digamos que ya teníamos una especie de relación pero mi costumbre de alejar a los demás hizó todo más dificil y todo eso.
—Es una larga historia.
—Tengo tiempo.
Beca suspiró con resignación mientras miraba al techo y contó toda la historia aunque, al final, terminamos cambiando radicalmente de tema y platicamos del lugar en donde se quedarian.
—Pueden quedarse aquí, si quieren. La mansión es enorme y hay habitaciones de sobra.
—Muchas gracias, pero no queremos molestar.
—No es ninguna molestia. ¿Verdad, niños?
—Verdad —contestaron los tres al unísono.
—¿Ven? Nos encantaria que se quedaran aquí. Además, Emmett y Jasper tienen sus casas a lado, aunque se la pasan viviendo aquí.
—¿Segura de que quieres que nos quedemos aquí, Bella?
—Claro que sí, si no, no estaría diciéndoles.
—Quédense, cariño, así pasaremos más tiempo en familia, como cuando eran niños.
Beca se quedó pensando un rato pero al final suspiró y supe que había ganado.
—Está bien, pero con dos condiciones, ayudaremos en los gastos de la casa y no le dirán nada a…
—¿Se puede saber por qué veniste aquí en lugar de ir a casa primero?
—…Jessica —Cerró los ojos debido al disgusto y suspiró tratando de tranquilizarse para enfrentarla—. Vine aquí porque son la única familia que tengo.
—¿Y nosotros qué? Somos más familia que ellos.
—Si fuera así, no te habrías ido a vivir con la bruja esa y te habrías quedado con mamá…
Decidimos dejarlas para que continuaran con sus discusión pero se deben de preguntar "¿Quién es Beca y por qué Jessica dice que es su familia?"
Pues verán, Jessica y Beca son hermanas gemelas y su padre es primo hermano de Charlie, pero por ser hijo único siempre se juntaba con él y eran como hermanos. Lamentablemente se separaron cuando entraron a la universidad pero años después se reencontraron y convivimos con sus hijas hasta que se divorció y volvió a casarse llevándose a Jessica con ella.
Ambas hermanas eran completamente diferentes. Jessica era interesada, mimada, egocéntrica, desquiciada, y muy manipulable, además de que le gustaba llamar la atención y su mayor sueño era ser modelo. En cambio, Beca era reservada, callada, no se dejaba manipular por nadie, mientras más oculta estuviera era mejor, y poco a poco se estaba abriendo paso en el mundo discografico como DJ; aunque algo en lo que se parecían ambas, era que no se guardaban las cosas y te las decían tal y como son.
Luego de media hora de discusión escuchamos la puerta principal cerrarse de un portazo y una Beca bastante enfurecida llegó hasta donde estábamos. Le dio diez dólares a todos los niños y comenzó a despotricar.
—¡Esa perra! ¡¿Cómo se atreve a hablarme así?! Si yo decidí venirme con ustedes antes que con ellos es mi problema, no suyo. Maldita hija de perra, esta me las paga. Si se quiere ir con la perra que tengo por madrasta allá ella, pero que no cuente conmigo.
De repente, vi como los ojos de mis niños comenzarón a brillar y una sonrisa maliciosa se fue formando en sus labios. Oh, no, no, no y no. Sólo hacían esa cara cuando se les ocurria alguna travesura, y no una cualquiera, sino una enorme.
—Un "no" rotundo para lo que sea que están pensando, pequeños.
—Pero mami… —Hicieron un adorable puchero tratando de convencerme pero esta vez no cedería.
—No, niños. Prometieron que no harían más travesuras.
—Déjalos Bella, yo los cuidaré. ¿Qué se les ocurre, pequeñajos?
La cara de mis niños se iluminó y comenzarón a contarle la travesura. Yo suspiré con resignación, estos niños me sacarían canas antes de los treinta.
Terminaron de contarnos su maquiavélico plan y la cara de Beca se iluminó por completo.
—¡Es una idea fantástica, niños! Amo su mente perversa —aseguró antes de envolverlos en un abrazo y ellos rieron.
—Lo sabemos, nosotros también la amamos.
—Qué humildes son —ironizó Beca y todos reímos.
Seguimos platicando un rato hasta que el teléfono de un celular nos interrumpió. Buscamos con la mirada al dueño y era Edward el que estaba recibiendo la llamada, pero al parecer no eran buenas noticias, pues su rostro palideció.
—Señora Newton.
Bólido: Según la RAE, es un vahículo automóvil que alcanza una extraordinaria velocidad, especialmente el que participa en carreras.
Besos de nuez: Galletas de nuez en forma bolitas aplastadas (realmente no se como definir muy bien la forma) cubiertas con azúcar glass/granulada/fina.
Mayor Mason: En realidad este árbol no existe, es fruto de mi imaginación que se decidio ponerlo por convenencia.
Hola chicas.
Espero que esten bien. Normalmente digo excusas del porqué no actualizo seguido pero ahora no lo haré porque simplemente son eso, excusas. Sólo espero que disculpen mi demora, pero cambiando a otros temas más alegres, hace una semana salí de vacaciones y no entraré hasta febrero (bendita preparatoria) por lo que probablemente habrá actualizaciones más seguido y serán aproximadamente cada dos semanas, pero no estoy muy segura.
Antes de dejarlas, las invito a unirse al grupo del fic, ver el trailer (links en mi perfil) y agradecerles de corazón el seguir acompañandome en esta locura a pesar de mis actualizaciones de tortuga en especial a Annie, Connie, Scarlett, Mushu, Solecito, Yareli,Pichi, LAS AMO CHICAS.
Que pasen una estupenda Navidad en compañía de su familia y todos sus seres queridos, nos leemos pronto.
Ale.
