NA: Mira quien habla 9

Probablemente debería disculparme por mi falta de actualizaciones, excusa penosa #1 sería la clase del demonio conocida como química, y la excusa penosa #2 sería Apesto En El Manejo Del Tiempo Y No Puedo Manejar Ni Mierda En Mi Vida.

Spoilers menores de La Pequeña Princesa a continuación.

Naruto no me pertenece, La Pequeña Princesa, Doctor Who, Disney, Zelda o Pokemon.

Ino era una nerd en secreto. Claro, algunos aspectos no eran tan secretos – su obsesión por el Disney de antaño, (la mayoría) de su gusto musical, y un enamoramiento por el décimo doctor de Doctor Who.

Sin embargo, había una cosa en particular por la cual Ino había cogido interés, y estaba determinada a explorarla; el mundo de Nevermore. Era algo así como un comic (novela gráfica) que seguía a tres personajes, y era aparentemente increíble y basado libremente en algunas obras de Edgar Allan Poe, lo que podría ser un poco preocupante si le tenías miedo a la muerte y a la locura. Resultaba, que no le tenía.

Así que, debido a su mórbida obsesión con un cuasi comic, y porque no quería que su friki interno se convirtiera en un friki externo, fue con su madre al centro comercial bajo el pretexto de ir por compras navideñas.

Su madre estaba luciendo más cansada estos días. Ya no andaba con el temperamento corto, aunque realmente, Ino prefería ese humor. Ahora simplemente estaba triste siempre, e Ino la escuchaba llorar cuando pensaba que nadie estaba cerca. Era deprimente – era casi Navidad, ¡Por amor de dios! Tiempos de felicidad.

Ino suspiró y sacudió la cabeza. No importaba. Su madre se avivaría – se reunirían con el resto de la numerosa familia, habría comida y cosas, y nadie estaría triste por mucho tiempo.

Le dijo a su madre que se encontraran en el patio de comida en media hora; con eso, Ino se dirigió a la tienda de libros. No era la típica tienda de libros donde podías leer, con altos estantes, pasillos estrechos y un extraño, pero amable anciano siendo el dueño. Esta era una tienda comercial de libros, pero a Ino no le importaba. Vendía libros por mil, y eso era todo lo que Ino necesitaba.

Se dirigió a la sección de comics y se agachó. Escaneó los títulos – ¡Allí! Saco la versión que incluía los "cortes del director", se sentó, y lo abrió. Era casi dos pulgadas de grueso, y era un tanto inusual ya que habían párrafos y paneles – era como si no pudieran decidir que querían que fuera.

Ya que era jueves, y ya que era una tienda comercial de libros, a nadie le importó que Ino se desplomara a un lado del pasillo y empezara a leer.

Iba más o menos en sus diez minutos leyendo cuando notó que alguien la estaba mirando. No era como si se sintiera acechada, no; sin embargo, definitivamente sentía ojos sobre ella, y definitivamente no le gustaba.

Pero como una mierda que iba a dejar que quien sea que la estaba mirando supiera que estaba siendo perturbada. No, en vez de eso solo miró desde el rabillo de sus ojos –podía ver pantalones negros, un destello de plateado y botas negras con hebillas, hebillas, y más hebillas. Oh, ella no iba a estar siendo observada por un chico gótico.

"Toma una foto," dijo sin levantar la mirada. "Dura más tiempo."

"Hn." La persona – era probablemente un hombre – tomo un paso adelante y se acuclilló cerca de ella. "No te hubiera tomado por una fan de Nevermore."

Gaara. Un grado de la hostilidad se desvaneció, solo para ser reemplazado por una oleada de indignación.

"Solo una vez," dijo ella, marcando su página y dejando el libro en su regazo, "Por favor, trata de empezar una conversación sin buscar pelea. Y, ya que estamos en esas, no te hubiera tomado a ti por un fan de La Pequeña Princesa tampoco."

Él parpadeó, y luego bajó su mirada a su remera. Había una imagen de una rosa, con las palabras "Era una flor tan orgullosa," escrito debajo.

"No lo soy. Esta es de Naruto, y estoy bastante seguro que es algún logo de una banda."

Las cejas de Ino se levantaron. "¿Entonces significa que nunca lo has leído? ¿Has pasado diez o más años con la habilidad de leer, y nunca leíste La Pequeña Princesa? Estamos en una tienda de libros; esto lo tenemos que arreglar." Estaba a medio camino de levantarse cuando el tomo su muñeca y la agarró de vuelta al suelo no muy suavemente.

"¡Hey!"

Gaara, sin embargo, se encontraba estoico como siempre. "Nunca dije que no leyera el libro. Solo dije que no era fan. Honestamente, el libro es estúpido, idealista y absurdo."

"¡Es el significado de la vida a un nivel de lectura a segundo grado! Simplista, profundo y probablemente una de las mejores cosas publicadas en la historia."

Gaara rodó los ojos. "El príncipe es un idiota."

"Tú eres un idiota."

"Tomare nota."

"… En serio, ¿Qué está mal contigo?"

"Habla con la orientadora académica. Ella te dirá."

"No me imaginaba que la orientadora te conociera tanto."

"¿Por qué?, la Rubia esta ce -?

"Finaliza esa frase, chico gótico, y te estrangulare con tus intestinos para hacerte comer tu propia existencia."

Una comisura de sus labios se levantó. "Diviértete intentándolo."

Ino sonrío. "Créeme, lo hare." Estaba a punto de volver a su libro (o al menos tratar mientras la conversación seguía) cuando súbitamente recordó la otra razón para venir al centro comercial. "Hey, por casualidad, ¿Sabes dónde queda la tienda de videojuegos?" era un centro comercial gigante – Ino no podía recordar donde estaba, y los directorios siempre parecían confundirla más que ayudarla.

"Segundo piso, al otro lado del edificio."

"Oh, qué bueno. Mi hermano encontró su viejo Game Boy y pensé que le podía gustar un viejo juego de Pokemon." Se levantó e introdujo el comic de vuelta al estante. Lo compraría después – si había una cosa que Ino odiaba, era caminar por el centro comercial con muchas bolsas de compra.

Para su sorpresa, Gaara se levantó también. Decidió no cuestionarlo – la decisión más sabia era lidiar con él.

Caminando a su lado, era extremadamente consiente de que equipo hacían – prácticamente hacian un contraste extremo. La mayoría no les prestaba atención – tenían cosas más importantes que hacer – pero cuando la gente si los miraba, sus ojos primero iban hacia Guara, fijándose en lo negro, en las cadenas y en el maquillaje, y luego sus miradas se posaban sobre ella, y ponían una gran cara de ¿QUE MIERDA?

Aunque llegaron a la tienda lo suficientemente rápido, y le tomó una enorme fuerza de voluntad a Ino para no empezar a apretujarse sobre el nuevo juego de Leyenda de Zelda – pero estaba en público, así que eso no iba a pasar. Simplemente lo añadió mentalmente a su lista de deseos.

Un tipo adolecente con cabello marrón desaliñado y anteojos los saludó. "¿Buscan algo?" Era lindo, Ino pensó, en esa onda casi punk, casi emo, con la humilde sonrisa y sus súper largas pestañas. ¿Cómo diablos los chicos lograban esas pestañas de todas formas? No tenía sentido. En absoluto.

"Si. ¿Dónde quedan los juego de Game boy Advance?"

"Detrás del mostrador – aquí, yo te los doy. ¿Algo en específico?"

Ino asintió. "Juegos de Pokemon. Mi hermano está obsesionado – pensé que sería un buen regalo de navidad."

El rio poniendo varios juegos sobre el mostrador. "Ves, si todas las hermanas fueran como tú, el mundo sería un mejor lugar."

Ella sonrío, "¿Dile eso a él por mi si? Aquí, llevare este." Ino señaló al juego rojo. El segundo color favorito de Dei era el rojo, and eso era todo lo que Ino tenía de referencia.

"¡Ruby! Excelente opción. Personalmente prefiero el Zafiro, pero porque tengo una cosa en contra de los tipo fuego."

Algo se debe haber denotado en la cara de Ino, porque él se largó a reír. "¿Qué es lo que estoy diciendo? A las chicas bonitas como tú no les interesa este tipo de juegos. Me disculpo."

Ino sintió sus mejillas enrojecerse, y estaba bastante segura que Gaara acababa de esnifar. Tendría que pegarle un codazo por eso después. "Si, bueno, soy una persona más tipo Zelda."

"Ah," él dijo, envolviendo la compra. Ino le pagó, tomó la bolsa, y se fue.

Mientras se retiraban, cuando el tipo podría aun estar escuchando, Gaara preguntó (y bastante alto, también), "¿Tratan de ligar contigo donde sea que vayas?"

"A ti te miran raro. Así que lo contrarresta"

"Como sabes que estas personas no te miran a ti."

Ino suspiró. "No voy vestida con pantalones bondage y camisa rota. Caso cerrado."

"Bondage," él repitió categóricamente.

"¿Así es como lo llamas, cierto? Mi hermano solía usarlos. Los llamaba sus pantalones picantes, o algo así." De alguna manera, Ino se las arregló para decir eso con el rostro serio.

Gaara hizo un sonido ahogado que podría haber sido una risa. Ella vio el gesto en su rostro y sonrío. "Desearía estar bromeando."

"Al menos no juega con muñecas."

"…que?"

"Mi hermano, las llama marionetas. Las viste y todo." Él sacudió su cabeza. "Y la gente piensa que yo soy el de los fetiches raros."

"Porque tu totalmente dejas que creamos eso. En serio, en primer año, pensaba que ibas a poner una bomba o algo así."

Ino se arrepintió de inmediato – no le puedes decir eso a alguien – realmente estaba entrando demasiado en confianza con él, oh dios, eso era malo –

"Trato justo. Yo pensé que eras una prostituta de veinte dólares, o…"

Y luego cualquier arrepentimiento se desvaneció. Ino, sin embargo, se tragó la indignación. "Trato justo."

Fue salvada del inevitable silencio incomodo cuando su madre la encontró.

De mal en peor… maravilloso…

"Ino," su madre la saludó. "¿Quién es… él?" su sonrisa se encontraba demasiado estirada y aquello le prometía un buen sermón a futuro – uno sobre Satanismo y delincuencia y… ¿Estas deprimida, cariño?

"Oh, él es Gaara. Es – " ¿Qué era Gaara para ella, de nuevo? – "Un amigo de la escuela."

"Oh. Hola," su madre le dijo. "Ino, encuéntrame en el auto en diez minutos, ¿Okay? Con un último asentimiento hacia Gaara, se largó, con los brazos llenos de bolsas de compras.

"No te preocupes por ella," Ino murmuró, preparándose para algo parecido a una mirada de derrota, "solo esta estresada."

"Hn" respondió Gaara y luego se metió las manos a los bolsillos. ¿A quién engaño? De todas formas no le importa una mierda. ¿Recuerdas?

Pero aun así, sentía la necesidad de decir algo. "Hey, ¿Ya viste el Fantasma?

Gaara le dio una mirada. "No te darás por vencida, ¿Cierto?"

Ino sonrío. "Nope! Bien, encontrémonos aquí nuevamente… el sábado. ¿Está bien? Aquí," Hurgó dentro de su bolso y sacó un lápiz. Tomó la mano del pelirrojo y escribió su número en la palma. "Mándame un mensaje si no puedes venir. Nos juntamos tipo… medio día. Vas a ver si te gusta. "Resistiendo el impulso de dibujar adornos alrededor del número, Ino guardo el lápiz. "¡Nos vemos!"

Y luego partió a la tienda de libros, sintiéndose más ligera que el aire por una razón u otra.

Ahora, vamos por ese libro…

NA: Nada me pertenece. Esto es algo corto, pero habrá más pronto, lo prometo. Más, eh, marullos en la trama.

Como siempre, déjenme saber lo que piensan.

NT: Una nueva entrega de Y Mira Quien Habla, estos capítulos son poco movidos pero se viene mucha acción y drama del bueno! Saludos y por favor déjenme sus opiniones