Capítulo 9
BPDV
Parecía como si nos estuviéramos conociendo de nuevo y de cierta forma así era, no recordaba la última vez que había hablado tanto. Le conté detalles de todo el lugar y de todos los que trabajamos en él, incluida mi labor y mis responsabilidades.
De esta forma el tiempo se pasó volando y en menos de lo que pensaba ya estábamos aterrizando en el Aeropuerto de Miami y tal como había dicho Alice hacía calor, pero el sol estaba oculto, eran como las cinco de la tarde. Me quité la chaqueta y nos dirigimos al parqueadero tomados de la mano, allí estaba mi auto, era un Audi TT.
-Me sorprendes, pasaste de un dinosaurio a un verdadero auto
- ¡Oye! ¡No te metas con mi camioneta! Si no fuera porque pasó a mejor vida hace mucho tiempo, aun la usaría- me dio su sonrisa torcida y me haló para quedar frente a frente, subió sus manos y las puso a cada lado de mi cara.
- Bueno, perdón por meterme con tu… ex-medio de transporte-Se acercó hasta que sus labios rosaron los míos ¿Me dejarías conducir tu nuevo auto? –reí suavemente
- ¿En serio crees que es necesario manipularme para dejarte conducirlo? –levante las llaves en mi dedo y las moví un poco- Conducir no es una actividad que me muera por hacer y la verdad-mirando a sus ojos bajé un poco mi tono-te ves muy sexy cuando conduces-y me besó en serio. Sus labios se movían codiciosos sobre los míos y todo el deseo que siento por Edward salió a flote, me excité demasiado hasta el punto de sentir que mi ropa interior no soportaría tanta humedad.
Enredé mis manos en su pelo y mordí ligeramente su labio inferior provocando un gemido desde lo más profundo de su pecho que hizo que me mojara aún más, abrió ligeramente su boca y nuestras lenguas se enredaron en una danza que hizo que la temperatura se elevara aún más. Nos empezamos a mover hasta que mi espalda chocó contra mi auto accionando la alarma. Nos separamos y la desactivé rápidamente.
-Creo que mejor te doy las llaves-le dije mientras entraba y trataba de calmar mi respiración. Se subió rápidamente y lo encendió, respiró profundamente y arrancó. Le indiqué el camino y en menos de lo que a mí me tomaba, llegamos al edificio.
El edificio es de diez pisos y yo vivo en el último, quedaba al lado de la playa por lo que tenía una vista magnífica. Subimos tomados de la mano y lanzándonos miradas de complicidad. Llegamos a mi apartamento y entramos.
Mi apartamento tiene dos pisos, es bastante amplio considerando lo que me había costado.
-Bienvenido Edward, mi casa es tu casa
- ¿Me darás un tour para conocerla?
-Claro
EPDV
El apartamento de Bella tenía su esencia por todos lados y era verdaderamente acogedor a pesar de lo espacioso que era. Justo después de la puerta había un corredor que llegaba a la sala, a la izquierda estaba el comedor y al fondo se veía la cocina. Justo en la mitad había unas escaleras en espiral que llevaban al segundo piso en el que estaba la habitación de Bella, su estudio y un cuarto para invitados, según me contó ella las chicas se quedaban muy seguido. Había grandes ventanas por todo el lugar por lo que todo estaba muy iluminado y los tonos de los accesorios eran sobrios y sofisticados.
Me siguió guiando hasta que llegamos a su habitación, tenía una cama tamaño King con las sábanas blancas, la ventana ocupaba toda la pared y tenía unas cortinas negras.
-Puedes curiosear por ahí-me dio una sonrisa deslumbrante-voy a tomar una ducha, estoy agotada
- ¿Quieres que te acompañe? –le pregunté atrayéndola para un abrazo
-Por mucho que eso me gustaría-me dio un beso corto-me temo que voy a tener que rechazar la oferta. Si acepto estoy segura de que terminaremos haciendo el amor y la verdad Edward, no tengo energías. Siento como si no hubiera dormido en meses-nos dimos otro beso corto y nos separamos.
-Está bien, voy a curiosear por ahí, pero si cambias de opinión, no dudes en decírmelo-le guiñe un ojo, asintió y se dirigió al baño. Era una verdadera tortura quedarme allí escuchando cada movimiento de Bella así que para distraerme me dirigí al estudio.
Era bastante amplio y como el resto del apartamento estaba bastante iluminado y lo que más me sorprendió era el piano que se encontraba en una tarima a la derecha de la habitación. Debía preguntarle sobre esto, pero había mucho que curiosear aquí. Había una librería muy grande en la pared del fondo y al frente había un escritorio con un computador portátil. Me senté en la silla del escritorio y me llamó la atención un cajón que estaba pintado diferente a los demás, no tenía llave y lo abrí. Adentro estaban cuatro diarios que supuse eran los que mencionó Bella que se encontraban en el paquete que recibió ese día. Tomé el que se veía más antiguo y lo abrí en una página cualquiera.
22 de marzo de 1750
Querido diario,
Cada día que pasa me siento más y más atraída hacia George, es uno de nuestros clientes más fieles, nunca se pierde un solo espectáculo. Es un soldado retirado, pero no conozco mucho más sobre él ya que no he sido capaz de acercarme. A diferencia de los demás clientes no grita ni trata de sobrepasarse con las bailarinas, solo se queda mirándolas fijamente, bebiendo su whisky doble.
La forma en que tomaba su vaso, se lo acercaba a la boca y bebía, la forma en que se movía su manzana de adán cuando tragaba, cada movimiento que hacía era tan suyo, tan varonil que hacía que mis pezones se endurecieran con solo verlo. Esta fijación por él la conocían mis chicas y me recomendaron simplemente tener sexo con él y sacarlo de mi sistema, ellas me decían que era solo una obsesión, pero yo ya no sabía que creer.
Me levantaba y me acostaba pensando en él, cuando cerraba los ojos solo veía su imagen y cuando estaba sola me imaginaba que me tomaba de las formas más pasionales y bajas que existían así que el día de hoy no me resistí más.
Parte de mi me decía que debía escuchar a mis chicas y simplemente sacarlo de mi sistema, pero no me atrevía así que después de cerrar el lugar me dirigí a mi tina y la llené con agua caliente. Me desnudé, me metí allí y empecé a pensar en él y como por arte de magia mis manos empezaron a deslizarse por mi cuerpo. Tomé mis senos en mis manos y empecé a acariciarlos pensando en que eran sus manos las que me provocaban todas las sensaciones que estaba sintiendo.
Nunca antes había sentido algo así, pero hoy no era el día de lamentaciones, así que bajé mi mano un poco más mientras la otra seguía en mi sensible pezón, llegué a ese triángulo oscuro en mi cuerpo sin estar muy segura de qué hacer, así que sólo me dejé llevar. Pasé mi dedo índice lentamente de arriba hacia abajo de mi raja mientras sentía que algo salía de allí, no sabía qué era o qué significaba, pero se sentía muy placentero así que aumenté el ritmo de mis manos. Sentía que me quemaba por dentro, pero era un calor diferente, asombroso y la imagen de George en mi cabeza sólo aumentó la sensación. De repente sentí una explosión y mi cuerpo entero se estremeció ante la sensación, supongo que esto era lo que me decían mis chicas, un orgasmo.
Después de sentir tales sensaciones me terminé de asear y me dirigí hacia aquí a escribir. Esta experiencia ha sido increíble y quisiera leerla a diario para comparar mis futuras experiencias. Aun no sé si me atreveré a hablarle a George, pero de ahora en adelante sería el protagonista en cada una de mis fantasías.
Cuando la abuela de Bella decía que usaron esos diarios para escapar y no dejaron nada a la imaginación lo decía muy en serio. Creo que estaba buscando la forma de ignorar el hecho de tener a Bella desnuda con agua corriendo por su perfecto cuerpo y lo único que logré fue ponerme más ansioso. Escuché como salía Bella de su ducha y tenía que calmarme como sea, no quería aprovecharme de ella de ninguna forma así que pensé en lo más asqueroso que se me ocurrió y funcionó. Dejé el diario dónde estaba, respiré profundamente dos veces y me dirigí hacia ella.
Iba lo más lento que podía para darle tiempo de vestirse ya que no sabía hasta dónde llegaría mi autocontrol si la veía desnuda. Cuando entré empeoró, Bella estaba en una diminuta pijama azul que le cubría sólo lo necesario, tuve que controlarme como nunca antes lo había hecho para no saltarle encima como un animal. Le sonreí torcidamente al ver como sus ojos se cerraban casi por inercia.
-Ven aquí-me dijo dirigiéndose a la cama. Me acosté y ella se acomodó con una pierna entre mis piernas y su mano sobre mi pecho, puso su cabeza en mi hombro y se quedó rápidamente dormida.
Parecía una diosa, nunca imaginé que vería a mi Bella tan pacífica, parecía un angelito. Un angelito que ha logrado descontrolarme como nunca pensé que fuera posible. Su cuerpo era una constante tentación para mí y aunque me moría por llegar hasta el final, no estaba seguro de que fuera lo correcto, debía hablar con ella del tema, pero debía hacerlo más tarde.
En este momento mi Bella se encontraba profundamente dormida y sorprendentemente no hablaba en sueños como lo hacía antes de irme. Estaba entretenido con su cabello cuando sonó el timbre de su apartamento haciendo que se removiera inquieta.
-Al que sea que esté tocando lo voy a matar-Dijo con voz ronca y cansada mi ángel. Se levantó lentamente y se dirigió a la puerta.
- ¿Qué? - dijo una muy molesta Bella, podía verla desde la mente de su visitante, con el cabello revuelto y medio dormida.
- ¿Esa es la forma de saludar a tu mejor amigo del alma?
- ¿Adam? y ¿tú qué haces aquí?
-Bueno, como no llamaste ni diste señales de vida decidí venir, la verdad no pensé que te encontraría ¿Cómo está tu papá? -Mientras decía esto entró al apartamento y entró a la cocina para sentarse en la barra. Bella suspiró y cerró la puerta.
-Está mucho mejor por eso regresé tan pronto, ¿de verdad creíste que me perdería un viernes en el club? -Bella sonrió suavemente.
-Es verdad… pero te ves súper cambiada jefa, creo que nunca te había visto así-En sus pensamientos estaba la imagen de Bella de antes y la de ahora, hasta yo notaba el cambio, los ojos brillantes, las mejillas sonrojadas y sus sonrisas se veían más naturales. Adam pensaba que Bella ahora se veía viva…
-No exageres Adam
- ¿Algo interesante pasó en Forks? -Dijo moviendo sus cejas sugestivamente.
-Bueno…- pensé que era el mejor momento para hacer mi aparición así que fui a la cocina y me paré junto a Bella.
-Hola, mi nombre es Edward Cullen-Le ofrecí mi mano y la estrechó mientras sus pensamientos volaban. Como vuela Bellita, eso explica la cara que trae.
-Hola, soy Adam y ¿serás un nuevo bailarín? – nos soltamos y la cara de Bella era un poema
- ¡Por supuesto que no Adam! Edward es mi...-dudó un segundo-pareja
-Ups, bueno no te alteres Bellita. Sólo quería asegurarme- estoy seguro de que él nos quitaría toda la atención era lo que pensaba Adam.
-Bueno, no quiero hacer mal trio así que los dejaré solos. Mañana nos veremos Bellita, que pases muy buena noche- sus pensamientos sólo gritaban sexo-No te molestes, conozco la salida-se acercó a abrazarla y le dijo al odio-recuerda usar los condones que te regalamos-claramente él no sabía que podía escucharlos perfectamente, pero a Bella no se le olvidó y se sonrojó.
-Un gusto conocerte Edward, supongo que también nos veremos mañana-nos despedimos con un asentimiento y se fue, era raro que no hubiera reaccionado a mi temperatura sino solo al hecho de ver a Bella tan cambiada.
-Perdón por eso, siempre ha sido un poco imprudente
-Tranquila mi amor, no me molestó-me acerqué para susurrarle al oído con voz ronca-aunque cuando quieras te bailo en privado-la respiración de Bella se agitó, igual que su corazón.
