Kaoru
¿Qué se supone que deba pensar?, o más correctamente, ¿qué debo hacer?
Desde un principio me dije que esto no sería un problema, yo jugaba en serio, no por diversión, por primera vez no jugaba para divertirme, pero ahora veo que todo lo que pensé y creí, donde me mentí a mí mismo, está desmoronándose lentamente frente a mis ojos, escapándose como el tiempo al que no puedo pedirle que se detenga, a un paso en que es difícil notar la diferencia de los grandes cambios.
¿Qué empezamos?, no estoy seguro de como estuve de acuerdo, ¿me arrepiento?, por supuesto que no es lo mejor que pudo haber pasado… creo…, ¿quiero que cambie?, ni en sueños, ¿debería terminarlo?... como contesto a eso.
El problema... como podría explicarlo a mí mismo, mis pensamientos no dan cabida a las explicaciones y por eso me cuesta un poco entenderlo, suspirando, le dedique un poco de mi tiempo a la reflexión.
Claramente hay un enorme obstáculo pero es mejor empezar por las cosas pequeñas, primero están los celos, estoy celoso de la relación que tiene Hikaru con Haruhi, me mentí, lo encubrí, oculté cada rastro de vil pensamiento pero no funcionó, no me enoja ni me provoca envidia pero sí celos, que fácilmente puedo encubrir con una sonrisa o una expresión estoica, mientras deseo que las puertas del averno se abran para tragarme vivo solo por sentirlo y otra razón por la que también quiero que ocurra es el hecho y la verdad que se restriegan en mis narices cada día a cada minuto, es mi sangre, es mi familia y es un imprudente acto, había podido ponerle un alto hace muchas noches pero mis razones egoístas son más fuertes que mi voluntad, soy más egoísta que Hikaru, bien, aquí estoy sufriendo las consecuencias de mis acciones.
"Por aquí, por aquí" Honey-sempai me pedía que lo acompañara a ver algo que encontró entre la arena.
"Voy, solo no corras tan rápido, vas a hacer que tropiece" Halaba de mi brazo.
En segunda es que me siento un poco culpable, por muchas razones, puedo incluso hacer una larga lista con ellas. Están todos a los que les ocultamos esto, no es que no confíe en ellos, pero cuanto menos sepan mejor, su reacción positiva o negativa está muy lejos de lo que me importa, todas las críticas, objeciones e infinidad de oposiciones que podría recibir poco me afectan, solo hay algo que pueda turbarme, lo que sucedería con Hikaru, los problemas que recibiría y represalias, ni mi propia persona me importa tanto como él, también está la familia... no tenemos una unión muy estrecha pero puedo imaginar la vergüenza en sus rostros al enterarse de que tiene unos hijos como nosotros. Hasta ahí lo dejo porque empiezo a sentirme enfermo con eso.
Me siento incluso culpable con el mismo Hikaru, en qué clase de engaños fue donde lo metí, la trampa en que lo enrede y cuyos hilos me cuesta deshacer, puede que el haya sido el primero en ofrecer esa tentadora opción pero yo soy quien acepto ¿no?, igual culpa tengo en todo esto aunque creo que más porque yo soy el responsable de ponerle alto a sus locuras y no lo hice.
Maldigo en frustración esperando a que el tiempo camine más rápido porque creo que madurando pueda quizás entender mi postura, es tan difícil quedarme callado y guardar todo incluso cansado.
Me gustaría decir que más después puedo solucionar esto porque ya me duele la cabeza y los analgésicos no son suficientes, decirlo y posponerlo porque ánimo nulo tengo de seguir dentro de aquellos pensamientos.
"Honey-sempai, ¿esto es lo que querías mostrarme?" Pregunté a mi superior que me llevo hasta el lugar donde había estado jugando durante un rato.
"Sí, ¡mira!"
En la arena había un hoyo lleno de agua cristalina y dentro de este había algunas estrellas azules de mar y algunas cuantas algas, no me pareció cosa muy interesante.
"Son muy bonitas sempai" No era ninguna mentira y ver su rostro sonriente con esa expresión de inocencia de los niños pequeños valía la pena admitirlo.
"Eso no es todo" No sé de donde lo sacó pero Honey tenía una vara consigo.
"Kaoru" Esa era la voz de mi hermano. Giré a mirar tras de mí y ahí estaba corriendo hacia donde yo estoy mientras me habla "Vamos Kaoru, las clientas nos hablan para que juguemos un partido de voleibol con ellas"
Ese día hacía un calor abrazador y que tenga la piel tan blanca no ayuda en nada, terminaré quemado con un color como tomate bajo el sol, ¡pero qué importa! hay que jugar voleibol porque así lo quieren las clientas en vez de pasar un buen rato como Haruhi bajo una sombrilla.
Suspiré internamente, sonaba divertido lo que dijo Hikaru pero como siempre mis pensamientos se desvían a otras cosas.
"Kao-chan" El pequeño rubio que me hacía compañía me habló con esa voz tierna que tiene "¡Mira!, ¡mira!, esto el que te quería mostrar, no solo había estrellas de mar en ese lugar"
Delante de mi cara estaba una cosa babosa con ojos amarillos que me veía y solo movía lo que parecían ser tentáculos, Honey-sempai la sostenía con un palo frente a mí.
"¡Hya!..." Grité después de haber perdido el color del rostro y estar paralizado unos breves segundos.
Babosa, medusa, pulpo o lo que fuera me dio un susto en donde lo primero que pensé fue alejarlo de mí, empujé el palo sin tocar esa cosa o eso creo que hice porque no lo sé tenía los ojos cerrados.
"¡¿Qué es esto?!" Escuché gritar.
Abrí los ojos de golpe y vi corriendo a Hikaru alejándose del sempai de mí.
"¿Honey que pasó?"
"Mmm..." Puso su índice en su barbilla pensando en la pregunta antes de responderme "Creo que cuando empujaste a ese pequeño amigo calló sobre la cabeza de Hik-chan" Unas cuantas flores salían de su aura rosa que lo rodeaba.
Como se le ocurría llamar 'pequeño amigo' a esa cosa.
"¡Hikaru!" Salí corriendo tras mi hermano para ayudarlo.
Por suerte lo vi correr hasta salir de la playa y la arena en dirección hacia el lugar donde nos hospedábamos. Unas cuantas personas lo vieron pasar gritando desesperado porque le quitaran esa cosa, sentí gran pena por él y la vergüenza que debía estar pasando.
"¡Hikaru!" Le grité otra vez.
Pareció que me escuchó porque se detuvo, hizo un desastre de sus cabellos sacudiendo sus manos sobre este para quitarse esa cosa.
Llegué a su lado justo cuando por fin se deshizo de ella cayendo al suelo. Mirándolo con detenimiento era un pequeño pulpo, que aunque era pequeño y parecía inofensivo, me dio asco aún se movía pero más cosa me dio ver a Hikaru. Estaba blanco, con una de esas nubes negras que se forman arriba de uno, poco le faltaba para que si lo empujaba con un dedo cayera al suelo
"¡Kaoru!" Me gritó saliendo del trance para atraparme entre sus brazos. Lágrimas como ríos bajaban por su rostro en el dramatismo "¡Kaoru!" Repitió abrazándome más fuerte, frotando su mejilla a mi pecho
"Apestas a pescado" Musité por el olor que me mareaba pero poco me importó.
Con una sonrisa en mi rostro también lo abrasé, sobando su espalda para que se calmara, que de hecho funcionó, sí lo calmo y dejo de exagerar.
"Kao... "
"Shh..." Lo callé poniendo una mano sobre su cabeza para acomodar esos despeinados cabellos. Como pensé estaban mojados, después lo haría tomar un baño pero ahora "Apestas a mar pero aunque huelas mal para mí tú eres de lo más dulce" Sonaría cursi ¡y que!
Todos los del Host somos de lo más cursi. Cuando levantó el rostro para verme yo lo levanté más con esa mano que había estado acariciando sus cabellos para acercarlo a mí y poder besarlo, de inmediato correspondió mi beso gozando del placer de poder tener nuestras bocas juntas.
De alguna forma habíamos dejado de preocuparnos por lo que parecía, lo olvidamos, la manera más correcta de referirnos a ello sería decir que ya era lo más natural, yo lo besaba cuando quería, él me besaba cuando quería, teníamos sexo cuando cualquiera de los dos quería, teníamos ese derecho sobre el otro y habíamos aprendido a vivir con la interrogante de lo que era lo nuestro, incluso había olvidado el cómo empezó esto y de lo que trataba, mi más grande error era empezar a ver esto como una relación. Nuestros labios habían estado ocupados en lo suyo mientras pensaba aquello.
De lo más cursi y empalagoso. Algo que ya florecía innato en nosotros pero de color rosa o no, sí funcionaba lo que hice. Sus dulces labios, tal como dije, los degusté disfrutando la sensación que tanto extrañaba y no podía permanecer un solo día sin tenerlos, era un hipócrita diciendo que Hikaru no podía estar sin mí pero la verdad es que yo tampoco podía estar sin él. Tanto era el sentimiento de nostalgia que los devoré, feroces e insaciable caricias.
Otro problema que agregar a mi lista, como conseguir deshacerme a la adicción de esos besos y la sensación única que producían los labios al resto de la piel. Como ya no sentir el sentimiento de melancolía cuando ya no los tenga y la nostalgia que traigan los recuerdos.
Suspirar no quita la tristeza ni la disminuye, solo este toque cálido termina con el hielo del pecho.
Estábamos en la playa para descansar, aun si nuestro rey de las sombras decía que era por trabajo, lo que no es y ni aun así lo tomábamos como tal, sí que disfrutaba de esa pequeña relajación, aun cuando no podíamos estar tan a solas en compañía de los demás. Me separé de nuestro beso para poder verlo mientras hablaba.
"¿Ya estás bien?" Le pregunté con mis labios aun rosando los suyos, no resistí darle otro beso suave pero corto.
Asintió con esa cara triste pero que me parecía tan tierna
Nos habíamos alejado de la playa y terminado cerca de la ciudad a las afueras de ese pequeño pueblo costero a las orillas de la arena.
"Kaoru... creo que nos perdimos"
Mirando alrededor no veía a nadie caminando por el lugar para preguntarle referencias. Pero no era nada sin solución, pensando un poco solo se necesitaba ir de regreso a la playa y caminar por esta. Aunque Hikaru no decía nada yo no dije nada, podíamos regresar después y tendríamos nuestra escusa con la que nos perdonarían. Fingí suspirar
"Primero deberíamos ir a que te laves el cabello" Embozaba la sonrisa que quería traicionarme.
Miró a nuestro alrededor y también a mí, conozco ese destello ingenioso en sus ojos, por supuesto que pensó en lo mismo que yo.
"Claro".
Encontramos una llave de agua que daba a la calle en uno de los edificios del lugar, eso bastó para que limpiara su cabello bajo el chorro del agua.
Desde el momento en que se quitó la playera y se puso el traje de baño, no había podido apartar por mucho tiempo mi vista de ese pecho, y verlo con gotas de agua cubriendo su piel deslizándose sobre esta, hacía mi boca agua y que relamiera mis labios con el antojo de probar ese cuerpo. La última vez... 'suspiro' me siento excitado de recordar. Vaya sorpresa la que recibí con la 'pequeña' mentalmente hice comillas con los dedos, cena que pase con Hikaru, juraría que esas son las cosas que hace una persona por otra quien ama, de nuevo me deprimo. No demostré esa tristeza aquella noche porque... 'me avergüenzo'... estaba demasiado ebrio por culpa del vino, copa tras copa en las que quería sumergir penas, no se tomar. Tanto que por razones desconocidas me deje que me pusiera un disfraz de enfermera, ¿dónde lo consiguió?, o ¿por cuánto tiempo lo tuvo? lo desconozco, tal vez lo consiguió para que lo usara Haruhi, ese mismo pensamiento perverso me impulsó a con más deseos usar esa ropa blanca, ella jamás usaría una ropa así pero yo sí con tal de complacer a Hikaru.
Detalles no muy claros recuerdo, de entre los que sí, esta mi gran vergüenza y mi rostro enrojecido, que no sabía si el color tan intenso también se debía al vino, esa falda si se le puede llamar así porque no es más que un trozo mísero de tela para cubrir la entrepierna y el muy 'querido' de mi hermano no se en que momento me quitó la ropa interior antes de ponérmela y de por si quería jugar al doctor conmigo su enfermera, pero yo con mi mente nublada por el alcohol tenía mejores planes. En este momento que veo a mi hermano lavándose el cabello siento que empiezo a enrojecer porque me arde la cara. Mis planes... con él como mi paciente que debía ser paciente, sentándolo en la cama lo torturé conmigo encima de sus piernas dándosela espalda para que lentamente frotando mi entrada a su ingle lo volviera loco. Aunque no podía verlo bien por la forma en que estaba sentado y porque en realidad tampoco veía gran cosa con el montón de agua en los ojos de la embriaguez impidiéndomelo, aunque yo sabía perfectamente que lo estaba disfrutando y ebrio o no estaba tan rojo como yo e igual de desorientado que no sabía dónde poner las manos hasta que opto por mi cintura. Eso de volverlo loco lo logré, era un mal paciente caprichosos que no obedecía a su enfermera en lo que le ordenaba y hacía lo que quería. Aun creo que me duele el trasero por lo bruto que fue al follarme, no recuerdo cuanto le grité que se detuviera o ¿le grité que fuera más rápido?, ¡Dios! no recuerdo, creo que fue la segunda. Todavía no me olvido de las cuantas lecciones que debo darle... Ideas pervertidas con una regla de escuela aparecen en mi mente que no es tan inocente como cree y quiero jugar unos juegos interesantes.
"Kaoru, listo" Me llamó Hikaru sacudiéndome de un hombro, había estado perdido dentro de mis pervertidos pensamientos.
"Así es mejor" De inmediato regresé tomando el hilo de la conversación.
"¿Qué decías hace rato?" Su tono insinuante me decía a donde planeaba llegar "Que yo era dulce..." Lo interrumpí.
"Como un dulce con olor a pescado" Hice una pequeña broma que sacó una mueca de su boca "Uno arrogante y para nada humilde..." Ronroneaba diciéndolo a su oído "... dulce"
Sus hombros estaban cubiertos por el agua y algunas gotas se deslizaban por el firme pecho, no resistí seguir el camino que dejó una recorriéndolo con la yema del pulgar, sentí el cuerpo tensarse con el toque bajo mi mano y vi los comienzos de una erección bajo su traje de baño.
"¿Hikaru en qué piensas?" Pregunté con falsa inocencia aun ronroneando a su oído.
"En nada..." Respondió nervioso
Yo sabía en lo que pensaba, estaba de la misma forma que él desde hacía un poco cuando empecé a recordar esa noche.
"En nada, ni siquiera en lo que hago con los dedos" Pasé las yemas de estos sobre los pectorales viendo como hacía una mueca para resistirse a los roces.
"Deja de hacer eso"
"Entonces admites que piensas en esto"
Un sentimiento animal me invadió, no quería ser el sumiso que siempre estaba a su disposición, una fibra sádica me impulsaba a ser un poco cruel.
"¡Aquí no!, dijimos hasta que regresáramos a la mansión" ¿Qué mosca le picó? sería la presencia de los demás "Ahora regresemos con Haruhi y los demás" Creí que había pensado en lo mismo que yo pero me equivoqué.
Suspiré, claro que me dolía pero era cierto lo que decía y además ya me estaba acostumbrando, que importaba ser plato de segunda mesa, fui cruel conmigo mismo y lo deja pasar.
"Regresemos pero primero necesito pasar a un baño" Necesitaba arreglar un 'problemita'.
Por el lugar había muchos restaurantes y aunque no me gustara la idea no tenía una mejor opción, el lugar donde nos hospedábamos quedaba muy lejos.
Ignoré todo lo que me dijo después de eso procurando mantener un buen humor, le pedí que no me siguiera hasta el interior, escogí el restaurante que me pareció el mejor y entré, no me agradaba en lo más mínimo la idea, me sentía mal haciéndolo pero no podía decirle a mi hermano que incluso empezaba a doler.
El lugar era un poco grande y para mi sorpresa bastante lujoso y limpio, solo para hacerme sentir más mal, antes de poder cerrar la puerta el pie de Hikaru se interpuso.
"Estás actuando extraño" Me recriminó con un rostro que no aparentaba buen humor.
Suspiré, hora de ser cruel tal como era mi intención hace poco, dejé que un poco de frustración escapara junto con mis palabras.
"No es nada raro, solo quería un poco de privacidad que no me estás dando".
"¿Qué?" Suspiré de nuevo.
"Que me gustaría que te salieras por favor".
"No" Estaba siendo infantil.
Sonreí con malicia tétrica, era un buen momento para empezar con esas lecciones de comportamiento que tanto quería enseñarle.
"¿No te quieres ir?" Le advertí.
"No" Hizo un puchero.
"Entonces cierra la puerta" Estaba confundido por lo que no hizo lo que le pedí, mejor lo hice por mí mismo con fastidio "Tapate los oídos" No me preocupé por la vergüenza y eso que soy un tomate cuando me sonrojo.
Aunque sí me molesté en entrar a los baños no cerré la puerta y comencé con lo mío, no recuerdo la última vez que me masturbé, no es algo de que avergonzarse soy hombre dudo mucho haya alguno que no lo haya hecho alguno vez y eso incluye a mi hermano, al que sí descubrí haciéndolo una vez en el baño. Ese recuerdo me ayudó, estaba recargado contra la puerta que se abre hacia adentro, con mi miembro en la mano ya duro, no tenía intenciones de durar un largo tiempo, no sabiendo que Hikaru estaba detrás de esa puerta. Gracias a lo vocal que soy tape mi boca con la otra mano, no me tomó más que unos minutos acariciando la longitud, repetitivamente, que bien que era un baño pude limpiar fácilmente mi mano y lo demás cuando por fin vine, tuve que morderme la mano para no gritar el nombre de Hikaru porque era el en quien pensaba, es un poco patético considerando que él está a escaso metro de distancia de mí y yo con deseos de tocarlo cuando sustituyo ese privilegio por simples recuerdos e imaginación.
No debería culparlo por orillarme a esto, pero la simple mención que hizo de Haruhi me hizo rabiar de celos
Es extraño este pensamiento pero no quise tomar lo que podía tomar con libertad (por ahora) porque ese dolor de culpa que sentiría después sería demasiado grande, no ya no resisto.
Espere un minuto a que mi respiración regresara a la normalidad, opté por esto porque claramente me dijo que no, cuando me recuperé salí.
"¿Qué hacías ahí?" Sonaba molesto
"¡Tú que crees!" No me importó lo grosero y rudo que fui.
"¡Kaoru!" Me empujó contra la puerta sujetándome de los hombros "No lo hagas" Su intensa mirada se clavaba en la mía.
"¿Por qué te molesta tanto?, No quería hacer nada, no lo hicimos" Yo también me estaba molestando.
"No es eso" Vi sus ojos dudar por un segundo.
"¿Qué es entonces?"
"Te dije que aquí no, están todos los demás, ¿cómo... cómo... es que tu... tu... no pensaste en eso?"
'¿Es por qué está Haruhi?' No quise decir eso pero lo pensé, uno enorme enojo me invadió que tuve que tragar aunque me causara acidez en el estómago.
"Ni siquiera creo que hubiera podido haber caminado hasta llegar con los demás" Le restregué la verdad en el rostro "No es mi culpa me gustara verte sin playera y solo ese traje de baño, todo empapado"
La confusión ilumino sus ojos, apenas me estaba entendiendo, suspiré, me he vuelto puros suspiros en los últimos días.
"Regresemos con los demás entonces" Estar con ellos calmara mi mal humor.
Le pedí que me soltara, lo que hizo ya sin nada de enfado en su rostro, lo esperaba frente a la puerta aun sin abrirla para poder irnos.
"Ahora soy yo quien no puede caminar por tu culpa" Dándome la vuelta lo vi de pie mirando el suelo con la cara roja, mi humor cambio de inmediato, que sorpresa más grata y más ventajosa, que día tan horrendamente estupendo era hoy, era difícil decidirme por cual lado inclinarme. Debí imaginar que algo así sucedería.
"¿Cómo es mi culpa quieres que lo solucione?" Le pregunté acercándome a él.
"No" Haciendo un puchero evitó mirarme.
"¿Ya cambiaste de opinión?" Pregunté.
"¿Sobre qué?".
"Sobre lo que pasará durante todo el día" Tomé más aire, no sé qué me pasa hoy pero ese placer que siento al ser travieso y pícaro nubla mi razón "Saliendo de aquí prometo que no haremos nada ni hablaremos del tema, pero hay que darnos prisa ya deben estarnos buscando y no creo que quieras que te encuentren en... esa forma" No encontré una palabra muy adecuada.
"¿Ahora importa realmente?" Estaba enfadado.
"Eso quería escuchar y sé que lo quieres" Alegué a mi favor "O puedo ignorarte como me ignoraste a mi"
"¡Claro que lo quiero idiota!" Espetó mirándome directamente con disgusto en los ojos, no de ira o enojo, sino de ese que tienen los niños en su berrinche "¡Y yo no te ignoré, tú no me dijiste nada!"
Su sinceridad me sorprendió tanto que abrí los ojos enormemente, escuchar cosas así y de él me hacía feliz, sonreí y solté una risita, ¿cuál enojo?, ya no recuerdo haber estado enojado.
Ahora me siento más culpable por haberme enfadado a causa de mi egoísmo, necesito decidir, empezar a pensar en un futuro y creo que ya tengo un idea nítida formándose en mi cabeza, seré feliz con lo que tengo por ahora pero no exigiré más, eso haré, seré feliz y solo me concentraré en ese sentimiento, también pondré mi empeño en que Hikaru sea feliz.
Con la culpa en mi mente pero la lujuria en mis actos lo empujé suavemente guiándolo para que se recargara en los lavados dándole la espalda a los espejos y se sostuviera con las manos, antes de que dijera algo o cambiara de opinión lo besé en los labios con la lengua rápidamente recorriendo el interior de su boca, él también está un poco diferente hoy, no estaba siendo tan terco, el calor nos debe estar afectando, una de mis manos tocó ese pecho pálido que había deseado tanto acariciar antes con las gotas de agua que habían estado deslizándose por él, como una seguí un camino con la palma de la mano descendiendo hasta el vientre y más abajo.
Se tensó con mi mano dentro de su traje de baño pero no separe nuestras bocas, estaba tan excitado o más que como yo lo había estado, solo que ahora no me puedo permitir el lujo de compartir esa excitación, mis libidos necesito calmarlos, solo terminar con esto rápido y disfrutarlo al mismo tiempo, no puedo dejar la última parte fuera, su lengua no tardó en querer dominar a la mía pero no lo dejé dando batalla.
Tomé su virilidad en mi mano imitando lo que hice conmigo la acaricie de arriba a abajo, gozando de los pequeños sonidos que hacía Hikaru en nuestro beso, me gusta cuando siempre intenta enfrascarlos porque cada vez que logro escuchar uno sé que yo fui quien le arranca parte de ese orgullo que tiene por ser silencioso.
La mano ya la sentía húmeda pero no me agradaba la idea de terminarlo de esa forma, debía tener encanto, un buen final que no olvidaría.
Separando nuestras bocas tome un poco de aire mientras lo veía, todo el deseo dentro de esos irises color miel y el color rojo adornando la blanca piel, yo sabía cómo ponerlo más rojo.
Sin influencia del alcohol ni ninguna sustancia que atontara mi mente, pura voluntad, deseos y algo de perversión, eran mis motivaciones.
Bajé un poco más el traje de baño y me puse de rodillas frente a él, volví a tomar la base en mi mano y sin dejar de mirarlo a los ojos acerqué mi boca hacia la punta del miembro.
Qué bien que aseguré la puerta no me gustaría que nadie entrara a vernos en tal situación. Hikaru mordía su labio con aparente fuerza y conseguía no dejar escapar algún sonido pero haré que eso cambie, lamí y metí solo un poco dentro de mi boca, la punta, cuidando cada gesto y cambio de expresión, entrecerró los ojos y su respiración era agitada, cerré los míos por un momento mientras metía más longitud, los comienzos del líquido blanco se deslizaban por mi lengua, era la primera vez que lo hacía pero ya había visto a Hikaru haciéndolo conmigo y debo agregar que se siente muy bien estar en el lugar en el que ahora está él, con parte de su virilidad en mi boca, el sabor no era para vomitar y pude continuar ingresando más en mi cavidad.
Abrí los ojos, tan fuerte mordía su labios que una expresión de dolor cruzaba con la de placer, debo olvidar eso de que no estaba siendo terco, me equivoque, raspando la entrada de mi garganta aún faltaban centímetros y la cantidad de líquido banco que sentía bajar tragando era mayor, lo saque un momento para permitirme respirar cuando la arcada del vomito me quiso sacudir y el jadeo, quizás fui un poco descuidado.
"Si quieres puedes poner tus manos en mi cabeza" Aproveché la pausa para decirlo.
Sus manos hechas puños con las uñas clavándose en las palmas de las manos, debía mantenerlas ocupadas aunque fuera con mi cabello
"¿Seguro?" Jadeó, que sonido más encantador.
"Yo lo hago o ¿no?" Le recordé.
Ciertamente me sentía calentar y mi propio miembro hormigueaba, pero no, no debía dejar que pasara.
Lo tomé nuevamente dentro de mi boca alcanzando esos centímetros que me habían faltado, sus manos con timidez tomaron mis cabellos, simplemente me moví de arriba a abajo dejando que esas manos me dijeran como ir y que tan rápido ir, pronto lo tenía queriendo lo más profundo y que me moviera rápido.
Los tirones de mechones y el sabor amargo inundando mí boca hasta sentir que un hilo blanco bajaba por mí barbilla era una prueba de que había terminado además de que sus piernas temblaban ligeramente, lo escuché decir mi nombre.
Oírlo decirlo cada vez que venía era un alimento para mi egoísmo.
Yo tragué el excedente, limpiando con la lengua, aunque pareciera asqueroso pero me importaba muy poco era de mi hermano a quien amaba y para mí no era nada repugnante, aparte momentáneamente la vista para poder hacer eso con toda mi concentración en ello.
"Hikaru, ya me puedes soltar" Seguía aferrándose a mi cabello.
"Lo... lo siento" Seguía esperando a que su ritmo cardiaco y su respiración se calmaran.
Me encargué de limpiar 'bien' lo que faltaba y subir su traje de baño, ya de pie frente a él le di otra mirada.
"Hikaru tu..." Me atrapó entre sus brazos con fuerza y me calló besando mi boca.
Podía preguntarle o podía corresponder ese beso, no necesito pensar mucho en cual, si nuestro beso era lento, dulce y tierno o apasionado y salvaje, no me importaba, solo saber que la persona dueña de esos labios era a quien verdaderamente quería.
Me beso hasta que se cansó e igualmente yo, el largo tiempo que pasamos entre las caricias fue lo que nos recordó que debíamos irnos, no ninguna interrupción, porque siempre el tiempo que pasamos juntos no me parecía suficiente.
Al dejar nuestro beso lo último que hizo fue lamer mi barbilla hasta terminar en la comisura de mi boca con la punta de su lengua, evité sonrojarme cuando estuve haciendo algo tan pecaminoso con su virilidad pero esto tan simple estaba haciéndome calentar el rostro con tanta facilidad, toqué el lugar que lamió intentando ocultarme de su mirada burlona.
"Tenías una pequeña mancha" Dijo divertido relamiendo sus labios.
Me sonrojó más al darme cuenta de que estuvo probando de sí mismo durante todo nuestro beso y lo que la mío de mi boca... fue ¡eso!...
Salimos y aun no se me quitaba el color de la cara, peor vergüenza pase con todas las miradas clavadas en mí, hacía calor, con un sol ardiente y yo más caliente que el cemento de las calles o la arena de la playa
"¿Estás bien Kaoru?"
"Si estoy bien..." Arrastraba los pies con la cabeza agachada.
"Creo que empiezo a ver humo saliéndote de la cabeza, ¿seguro que estás bien?".
"Algo así... quiero una paleta de hielo" Quizás eso me ayudaría un poco.
En ese momento caminábamos por las orillas de la zona comercial con muchos restaurantes y tiendas a la rivera del mar, era un muy buen lugar para admirar el paisaje la vista era muy buena.
"Deseo concedido" Antes de que levantara la vista sentí una punzada de frío recorrer toda mi cabeza y espalda.
"Aaaah!" Empecé a brincar por allí. "¡Hikaru!"
Escuchaba su risa burlona atrás de mí.
"Parecías langosta siendo hervida, quizás con eso se te quite" Aun tenía el vaso con hielos que tomo de una de las mesas en su mano.
Mis dientes se afilaron y lo que deseaba era asesinarlo, mirando a mí alrededor también encontré otros hielos, esa sonrisa diabólica tiró de la comisura de mis labios.
"¡Hikaru!" Con ver mi sonrisa salió corriendo en dirección a la playa, ya se me ocurriría con que vengarme pero mientras tanto dejé los hielos sobre la mesa y me fui corriendo para perseguirlo, después de todo estábamos en la playa para divertirnos.
...
Como esperaba Kyouya fue el único quien preguntó el porqué de nuestra ausencia, únicamente tuve que explicarle el pequeño incidente con el pulpo y el cómo nos perdimos por un rato pero claramente no dije otros detalles comprometedores, esos ojos detrás de las gafas eran inexpresivos mientras escuchaba lo que dije cuando terminé casi podía jurar que veía una sonrisa en ellos, los demás no se dieron cuenta y las chicas aun querían que jugáramos voleibol con ellas, jugamos a nuestro estilo
"Si te quedas hay sentada te harás más pálida" Le dije a Haruhi que estaba sentada en la arena bajo una sobrilla "Si no trajiste bloqueador podríamos prestarte" Que sienta celos por algunas cosas no cambia el aprecio que le tengo.
"No gracias, sí traje bloqueador"
Me encogí de hombros, sí quería seguir sentada en ese lugar bien, mientras podía seguir jugando un rato más con Hikaru.
De pie junto a ella, era un buen lugar para mirar las olas del mar y a todos los demás jugar en la arena pero la mejor y más hermosa vista que tenía estando ahí era viendo a Hikaru jugar en el agua esperándome, para mí él era de lo más atractivo que pudiera creer, está mal pensar eso de tu hermano pero a esas alturas ya no me preocupaba, ese rostro junto con los rojizos cabellos empapados tapaba mi vista, si me había gustado verlo cubierto por un poco de agua ahora estaba completamente empapado, no esperé para poder hacerle compañía y 'jugar' un poco en el mar.
Así fue la mayor parte del tiempo hasta que nos aburrimos y quisimos divertirnos con nuestros juguetes favoritos.
"¿Aún no saben qué cosa le da miedo?" Me acerqué a los demás que al parecer ya se habían rendido.
Se nos ocurrió descubrir que cosas le daban miedo a Haruhi pues ella no es muy normal y teníamos curiosidad. Todos negaron a mi pregunta.
Después de eso al casi termino de ese día paso el incidente del acantilado, no recuerdo cuando fue la última vez que me enfade tanto y perdí los estribos. Mientras atendían a nuestra amiga, Hikaru y yo nos encargamos de darle una paliza a esos tipos.
Nuestra complexión puede que parezca un tanto frágil pero golpee al tipo que sostenía de su camisa hasta que me dolieron los puños y cuando perdieron la conciencia fue cuando pude soltarlos.
Mi respiración agitada con el sudor del cansancio corriendo por mi sien y cuello, solo me enojaba más porque recordaba la razón por la que los había estado golpeando.
Quiero a Haruhi y ese susto que estremeció cada hueso de mi cuerpo al tener la sensación de que casi se ahogaba hizo que pensara lo peor, es imperdonable. No sé qué hubiera sucedido si nuestro señor no la hubiera ayudado, que hubiera pasado si Hikaru perdía a Haruhi, ese último pensamiento me hielo, 'ya no soporto' Grité en mi mente.
"Hay que ir a ver si está bien" Dijo Hikaru una vez que los agentes de seguridad se hicieron cargo de los tipos.
Para nuestra suerte ella estaba bien y con la misma actitud que nos gusta a todos pero Tamaki seguía enojado y lo comprendo, no debe asustaron de esa forma.
Discutieron, escuché como se reclamaban uno al otro, pensé por un momento que parecían una pareja de casados, serían lindos como pareja, ella y nuestro señor.
"Kaoru ¿sabes dónde se metió Haruhi?" Me preguntó mi hermano después de la cena "No la eh vuelto a ver desde que se fue porque se sentía mal, me preocupa que no esté tan bien como nos dijo" Su preocupación denotaba en su tono de voz.
Es interesante ver como comienza a preocuparse más por los demás.
"No lo sé, ¿quieres que la busquemos?" Le ofrecí y aceptó mi oferta.
Comenzamos con la habitación que le correspondía a ella y no fue sorpresa no encontrarla en ese lugar, continuamos con las otras habitaciones cercanas en las que tampoco estaba.
"¿No estará con nuestro señor?" Le pregunté al cabo de un rato en que ya me estaba cansando de buscar.
"No, Tono está aún enfadado así que debe estar en un rincón lamentándose".
"Muy cierto" Después de otro rato buscándola quise comenzar un tema de conversación "Hikaru, no has pensado que Haruhi se vería linda con traje de sirena" Nuestra conversación no tenía intenciones muy nobles.
"No, no lo había pensado" Su tono frío me decía que no le estaba gustando de lo que hablábamos, ¿no le gustaba que hablara de Haruhi?
"Lo digo porque... usaste el de enfermera en mí y pues fue un desperdicio... y estando en la playa..." ¿Por qué sonaba tan torpe y nervioso?
"¡Kaoru!" Me interrumpió, tal vez me salvó de una peor vergüenza "No quiero vestir a Haruhi con traje de sirena, no digo que no se vea bien pero no me interesa a menos que sea para divertirnos un rato porque ella no quiere ponérselo" ¿Por qué me miraba Hikaru con cierto enfado?
Pero yo fui quien me enfadé, solo quería verla usándolo por diversión ¿igual que conmigo?, no me equivoca en todo lo que pensé ante, bien, tiempo de comenzar con ese plan que tenía reservado.
Quise gritarle con el enojo aflorando en mí.
"¡Hika...!"
"¡Hika-chan, Kao-chan!" Una dulce voz interrumpió.
"Hola Honey-sempai" Lo saludamos ambos.
"¿Están buscando a Haru-chan?" Sus ojos cafés brillaban con inteligencia, él sabía lo que estaba a punto de hacer e interrumpió "Kyo-chan me dijo que se equivocó de habitación y entró a la de él".
"Con que ahí está, gracias Honey" Le agradeció Hikaru.
"Gracias Honey" Yo le agradecía por una razón muy diferente, mostrándole una gran sonrisa.
"Aunque creo que no es bueno 'molestar' por un rato cuando yo me siento mal necesito pasar un tiempo tranquilo, pensando en lo que causa malestar e intentar solucionarlo, no parece buena idea dejarse llevar por las emociones negativas" Interrumpió de nuevo Honey-sempai antes de poder irnos.
"¿De qué estás hablando?" Mi hermano miró como raro al pequeño rubio pero yo sonreí.
"Si lo tendremos en cuenta" Le dije.
"¿De qué estaba hablando?" Me preguntó Hikaru cuando yo no nos hacía compañía el rubio, no es ningún despistado cuando se trata de las indirectas.
"De nada" Solo pude soltar una risita y aunque me exigió que le contestara invente alguna buena mentira que sonó lo suficientemente creíble.
Tengo que reconsiderar que tanto saben todo los demás, empezando con uno de cabello negro y lentes, dudo mucho que no sepa nada al respecto y quizás... pedir un... ¿consejo?
CONTINUA…
