Vanhoover era famosa, entre otras cosas, por centrar la mayor parte de la explotación Equestriana de los recursos del océano de Luna, perlas, ostras, pesca de la más variada, algas marinas, en especial algunas suculencias propias de arrecifes que eran cultivados como los campos de Equestria. Razón por la cual el movimiento económico era constante, pues, la red de comercio de sus productos tenía bifurcaciones alrededor de todo el imperio y al exterior de éste. No era raro que con Griffinstone tuvieran una declaración de ciudad hermana, era un hecho de la naturaleza que los grifos adoraban los peces.

Los carromatos, las carretas, los trenes, incluso los zepelines de carga arribaban a la ciudad constantemente.

El temblor producido por el ancho camino empedrado que conducía directamente hasta los puertos de carga y la zona industrial de la ciudad, evitaba que cualquiera de las dos yeguas pudiera dormir.

El sol ya se había puesto hace bastante tiempo, el tránsito a la vida nocturna estaba en pleno auge; algunos bares abrían mientras pasaban por las calles.

Ocultas bajo unas cobijas cafés de tocuyo, se mantenían recostadas. Lyra, observaba el camino, anhelando poder llegar a la zona industrial; Bon Bon le había dicho con toda claridad el plan. Arribando allá, irían por una de las posadas para los comerciantes, pues éstas no pedían un registro completo, sino simplemente la licencia perteneciente a aquellos.

- ¿Qué trae en su carreta señor? – Cuestionó un oficial de aduana. Iluminando con una linterna a las yeguas.

- Saca tu cabeza y no descubras tu cutie mark. – Susurró Bon Bon.

- Son mis dos aprendices; ya sabe usted cómo es esto al principio. – Explicó el corcel mientras se quitaba el yugo para dirigirse hacia el carromato.

Dentro, de éste existían algunos barriles, cajas de madera, bolsas de una tela resistente, así como un baúl con un botiquín, unos cuantos polvos de conservación y otros aditamentos para poder subsistir a campo abierto. De ésta, el poni de tierra de pelaje lila pálido extrajo una tarjeta violeta con franjas de distintos colores en el costado izquierdo.

- Bien, ¿Y las de sus aprendices?

- Verá, iba a registrarlas mañana; pero si prefiere que esperemos aquí hasta mañana…

- Descuide, de seguro ha sido un viaje largo, por favor, prosiga.

- Gracias, le reservaré una botella de sidra cuando vuelva a venir la próxima semana. – Añadió el corcel mientras pasaba por el control aduanero al interior de la ciudad.

Ambas yeguas volvieron a acostarse… no era posible dormir, pero sí, al volver a taparse con las mantas, quedar ocultas.

- Cómo sabes que no saben quiénes somos o no se darán cuenta.

- A estas horas los informes ya han sido enviados a las oficinas comunes de los servicios de seguridad; tenemos hasta mañana a la misma hora para que cualquier reporte sea entregado. Además, SONRIE nunca saca una lista de los más buscados.

- ¿Por qué?

- Se supone que actúan bajo máximo secreto, hacen todo lo posible por mantener las cosas así.

Quince minutos después, el corcel que las llevaba, llegó a la zona industrial.

- Bueno, hemos llegado, espero que cumplan con su parte del trato.

- Desde luego que sí; le daré diez bits por habernos traído hasta aquí. Mi amiga le acompañará para saber la habitación donde se hospedará y después de que yo realice mis cobros, le entregaré el dinero.

- Por mí no hay problema, siempre es bueno tener una compañera tan agradable como su amiga para conversar. En especial después de un viaje tan agotador. – Expresó contento el corcel.

- Apuesto a que sí Swift. Nos veremos pronto y que tenga un descanso reparador.

- Hasta luego señorita Drops. – Expresó el corcel con una sonrisa.

Lyra le sonrió y entre ambos, comenzaron a caminar en dirección a la posada.

- Así que ¿Cuánto tiempo han viajado con su amiga?

- Por tres días, tal vez un poco más. Ella es de ese tipo de yeguas que prefieren viajar a la antigua.

- Lo puedo notar. Pero es una buena amiga, eso puedo verlo.

- Usted también tiene un buen amigo.

- Sí, aunque es hembra; siempre me trae recuerdos del imperio de cristal.

- ¿Cómo se conocieron exactamente?

- A decir verdad, ya no lo recuerdo con claridad; es como si la conociera desde siempre. A veces, me acuerdo de mis días en la academia para unicornios superdotados de la princesa Celestia y me pregunto por qué no la visité y después me doy cuenta de que no la conocí en ese entonces.

- Oh vaya. Entonces, su amistad debe ser bastante fuerte.

- Lo es, por supuesto que lo es. – Sonriendo, Lyra se percataba de un hecho importante, todavía no lograba recordar el momento exacto donde ambas enlazaron sus vidas.

Ya se encontraban en la recepción de la posada.

- Una habitación por favor. – Solicitó el corcel a una yegua entrada en años.

- Señor Swift, hace tiempo que no pasaba por Vanhoover. – Exclamó la yegua con todo el ánimo que su edad le permitía. - ¿Acaso ya tiene una aprendiz o ella es una acompañante? – Añadió, señalando a Lyra. Quien se sonrojó, mientras la dueña del lugar le sonreía saludándola con la cabeza.

- Será hermosa, pero solo está aquí porque tiene uno de esos viajes de turismo activo que tanto promocionan en Canterlot.

- Ya veo. Alguna vez vino una pareja a realizarlo… ¿Es el paquete del comerciante? – Cuestionó la dueña del lugar a la de pelaje menta.

- Eh, sí, ese mismo. – Le respondió la yegua con una sonrisa.

- En ese caso, supongo que usted y su amiga compartirán habitación con Swift ¿O desean otra?

- No es por ofenderte vieja amiga, pero creo que ambas muchachas necesitan un poco de privacidad, así que déjalo a mi cuenta, que después me paga Bon Bon. – Alegó el corcel.

La yegua anciana, al ver que el cansancio del corcel, se limitó a asentir en silencio.

- De acuerdo, tenemos que apoyar al turismo como podamos, aunque sea algo extraño; pero le pediré señorita: que por favor no hagan mucho ruido; los comerciantes deben descansar bien antes de volver a la carretera. – Expresó con bastante dulzura la anciana mientras se dirigía hacia la recepción, para tomar unas llaves.

Lyra respondió afirmativamente, apreciando la belleza de la recepción. No pasó mucho hasta que tomó nota de la habitación donde se hospedaba el mercader. Había un estacionamiento para las carretas de los comerciantes y también estaba el diseño en cúpula con vitrales que tenía esa parte de la construcción… impresionante para ser una posada exclusiva para comerciantes y mercaderes.

Vanhoover era extraña, sus edificios le recordaban a Canterlot, aunque en esa ciudad los colores eran siempre fríos y no pudo apreciar ninguna torre cilíndrica ni nada parecido. En su tiempo en la Academia de Magia para Unicornios Súper Dotados de Celestia había conocido bien el interior del castillo de las princesas y casi toda la ciudad en la montaña; pero ésta otra, pese a que se asemejaba; era tan diferente.

La posada no era el típico lugar hecho de madera, paja y con calor de hogar como en Ponyville o incluso a las afueras de la ciudad capital de Equestria, las paredes eran blancas, pero completamente rectas, planas, en relieve salían a presentarse algunas estatuas en la fachada; dentro, la recepción se encontraba bajo una bóveda de cristal, el cual seguramente iluminaba de forma preciosa el piso empedrado ya que se constituía principalmente de vitrales.

Pero ya dentro, la yegua pudo apreciar que en el centro de la construcción se encontraba un jardín rectangular con dos caminos de piedra, que se sobreponían a la mitad de éste; a diferencia de Canterlot, no existían flores, tampoco enredaderas en las columnas; el jardín se componía casi exclusivamente de un césped verde claro, teniendo un arbusto verde obscuro en cada esquina.

Existían, por lo tanto, cuatro alas, ella se encontraba en la norte, en el primer y último piso. Había un espacio entre las columnas, dejando un pretil demasiado grueso sobre el cual pudo ver que algunos otros ponis se sentaban o acurrucaban para tener una brisa fresca y descansar recostados; con el evidente peligro de quedarse dormidos.

Todo aquello, visto desde esa aparente calma, era: increíble. No se le hubiese ocurrido antes que algo así pudiera pasarles. Observando el jardín sin flores, sus ojos ámbares se dispersaban por todos lados, y pensar que hace menos de una semana ambas tomaban un chocolate frío como solo Bon Bon podía hacer.

…hace tan pocos días que todo cambió tan abruptamente; incluso sus recuerdos se mantenían fragmentados, estaba al tanto de que en algún momento, entre el incendio de su casa y su escape del Tártaro tuvieron una calma que hasta la convenció de que el problema no era demasiado grave como para alertarse…

Y hace tan poco que todo se mostró como realmente era: una cuestión de vida y muerte. Poco pudo decir al respecto; aún menos reaccionar. Estaban vivas por Bonie. Entonces comenzó a inquietarse, había dejado que su mejor amiga en todo el mundo fuese sola por el equipaje que ella misma envió a la dirección de Foxtrot.

¿Y si todo salía mal allá? Sus cascos comenzaron a moverse con la simple imagen de la yegua de ojos azules siendo capturada y enviada a quién sabe dónde, para que sus días terminaran. Sus órdenes fueron directas, quedarse y esperarla. Solo debía ser paciente, pronto ella llegaría; tampoco es que fuera una novata.

Había sido muy astuto de su parte no mencionarle en ningún momento dónde estaba exactamente la casa de Foxtrot. Pero eso le devolvió a la mente el recuerdo de su mejor amiga otra vez, en especial, cuando la observó en el vagón de aquel tren, con ese corcel entre sus cascos muriendo, nunca había visto algo así.

Un crimen, eso era exactamente; probablemente Bon Bon estaba triste. Cómo no pudo pensarlo antes, después de semejante pérdida, cualquier poni se sentiría completamente desolado; le sostuvo en sus cascos hasta que dio su último aliento y después ni siquiera pudieron hacer un funeral mortuorio de ese poni especial.

De forma inesperada, se percató otra vez de aquella memoria suya; pues ésta no lograba identificar el momento exacto en el que ambas se conocieron, realmente era como si la hubiese tenido desde toda la vida, extraño; poco le faltó para sonreír, pues en sus días en Canterlot no le faltaron amigas, pero solo Bon Bon era su mejor amiga.

El frio comenzaba a incrementar; la neblina surgía en la noche de forma inesperada y, junto con ésta, el frío. Entró a su habitación. Tenía el número 74 pintado en una placa de madera blanca. El interior tenía sus diferencias; el piso pétreo estaba alfombrado, sus pasos dejaron de emitir sonido una vez ingresó.

Un aroma leve a incienso flotaba en el ambiente; a la izquierda, se encontraba una chimenea y aproximadamente a tres metros de ésta se hallaban los comodines que componían la cama perfecta para dormir bien calentita, la leña era anormal, pues el centro de ésta estaba totalmente hueco, además tenía un color naranja.

El techo no tenía candelabros ni iluminación eléctrica; en cambio, frente a la puerta, aproximadamente a diez metros, existía una ventana con vista al exterior, es decir, a la zona industrial. Sus calles empedradas eran bastante anchas, más que en Canterlot y eso era decir mucho.

Aprovechando la iluminación de la luna, una mesa se encontraba posada frente a la ventana, ésta si poseía dos quinqués, no era nada estrafalario, aparte de su tamaño considerable, tenía un acabado rústico, así como el armario a dos metros a la derecha de la mesa, algunas fotos aleatorias ayudaban a ocultar las sólidas paredes.

Finalmente, a la izquierda de la puerta se encontraba un estante vacío… era una habitación bastante peculiar de hecho; al cerrar la puerta, la fémina por poco dio un grito cuando la leña naranja se encendió por cuenta propia. Sin duda era mágica, pues el humo que emitía tenía una tonalidad completamente blanca.

La luz de la llama mantenía una iluminación bastante sobria; pero eso era bueno, abrió el armario para encontrarse con algunos cojines blancos. Hizo levitar uno para ponerlo frente a la mesa; se quitó la alforja y extrajo la lata de frijoles que Sweetie Drops dejó a su cuidado. Lo mejor que podía hacer era echarle un ojo.

Después de todo, se suponía que era algo así como una agente de inteligencia, hasta donde sabía, significaba que era buena para descifrar y comprender información. Hasta podría hallar algo que pudiera serle de ayuda a su amiga agente… ella también era una de esas, aunque fuese solo una con poca experiencia como decían los demás.

El contenido del envase de aluminio se resumía en varias hojas de papel, algunas de documentos oficiales, unas pocas a periódicos; pero todo era un revoltijo, no necesitaba revisarlas para darse de cuenta de ello. En fin, poniendo cascos a la obra, encendió los quinqués y apiló los papeles al lado izquierdo de la mesa.

La cantidad de documentos era de aproximadamente treinta a cuarenta, como estudiante de magia sabía bien intuir la cantidad de papel; así que aprovechando al máximo el tamaño de la mesa, desplegó ocho en lo que quedaba de espacio, sus ojos comenzaron a dar un vistazo general:

Misiones hechas por algunos agentes a los que no conocía, una hoja escrita a pulso, esa debía ser importante, tardó en entender la letra; por supuesto, seguramente era la de Foxtrot, pues, no era tan fea como la del corcel promedio.

"Argia se fundó por el 650 DFE, la ciudad está en medio del desierto de San Palomino, en la línea difusa entre Equestria y los reinos del sur.

El comercio ilegal pasa por Argia, esa ciudad es la clave del comercio entre Equestria, los reinos del sur y los reinos del sur norte ###### no están reconocidos oficialmente por Equestria y parece que tampoco por los reinos del sur.

Celestia sabe de su existencia; pero no sabe qué hacer al respecto. Nuestros agentes son los únicos, después de ella y Luna que conocen de su existencia; por eso no ha permitido más exploraciones hacia el sur desde que se fundaron Appleloosa y ###### Dodge Junction.

La guerra es Argia es más bien una ciudadela de toda clase de criaturas que hacen carrera bélica ilegal, básicamente todos son mercenarios sin nación ni tierra propia.

###### Sus ciudadanos hacen todo tipo de trabajos; pero la ciudad se mantiene porque todos sus ciudadanos dan impuestos altos y la mayoría de los castigos incluyen la pena de muerte. Ellos mantienen la seguridad del comercio ilegal y realizan sus contratos por todos los territorios al sur y al oeste con relación a Equestria.

Entre sus ciudadanos tienen a Chacales, Fenecos, Camellos (todos ellos son comerciantes o mercaderes), rinocerontes del desierto y algunos dicen haber visto naggas en el interior de la ciudad; aunque, ningún poni ha entrado a esa ciudad más que un corcel".

Lyra se rascó la melena; pasando la hoja a un montón; si estaba escrito a pulso, debía tener alguna importancia. De inmediato sus ojos se fijaron en dos imágenes hechas con lápiz y que estaban bastante separadas.

"Rey de Argia" decía en una de ellas y para su sorpresa, mostraba a un poni de tierra, "Negro" estaba escrito sobre una flecha que señalaba los ojos del poni, "Café o marrón" su flecha respectiva marcaba el pelaje den el cuello del corcel. Otra de las peculiaridades del corcel era que tenía un turbante en la cabeza… Argia, desierto, obviamente vivía en el desierto. Puso el papel sobre el otro que pertenecía a la ciudad del desierto.

"Argia" Era otro dibujo, ésta vez no había más descripciones, pero los trazos eran tan buenos que permitían ver con detalle que la ciudad, al menos así podía verlo, era una especie de cúpula de gran tamaño. Más grande que un estadio, quizás dos o tres veces más. Al montón de la ciudad.

Un par de hojas donde se detallaban algunas cosas con respecto a agentes y que incluían la palabra "Dado de baja" era exactamente lo que Bonie le explayó con anterioridad. Pero pronto se encontró con una hoja donde observó el rótulo de un sello en tinta roja que decía: "Error"

"Abeja del Desierto

Agentes dispuestos por parejas.

A: Sweetie Drops/Lyra Heartstrings

B: Alpha Hoof/Tango [Ambos nombres yacían marcados con un resaltador rojo]

La operación Abeja del Desierto presentó una complicación en las comunicaciones entre los agentes y la central de Manehattan, el diario gemelo estaba comunicado con Canterlot y la respuesta que se envió desde allá tardó demasiado en llegar.

Los agentes Alpha Hoof y Tango sufrieron un ataque por parte de los changeling y perecieron en el campo de operaciones. Las agentes Sweetie Drops y Lyra Heartstrings salieron con vida, sus operaciones tuvieron como resultado una interferencia en las acciones del enemigo y consiguieron el tiempo suficiente para que A.M.A.R.G.O.S. llegaran a tiempo para acabar con los changeling.

Las operaciones se llevaron a cabo en Appleloosa del 3 de enero al 12 de enero del 1041 DFE.

Informe general

Detonantes

Perfil de los agentes

Desenvolvimiento de los agentes

Objetivos logrados

Consecuencias de la Operación 01/1042-09/1043

Bajas y méritos otorgados"

Recordaba algo de esos dos agentes, en especial de la yegua alta, Alpha Hoof, parecía ser una agente bastante buena; aunque claro, ella era solo una novata y lo seguía siendo. La curiosidad le hizo percatarse de que solo existía una hoja de papel periódico entre el montón… no lo pensó más y lo extrajo para verlo.

"Times

01 de noviembre del 1041 DFE

La comitiva de política exterior y diplomacia se reúne en los jardines del castillo de la Princesa Celestia para conmemorar su cumpleaños.

Diplomáticos, embajadores y viejos generales de la guardia real son solo algunos de los invitados particulares que nuestra majestuosa princesa Celestia tendrá en su cumpleaños número 1135, al gran acto, han acudido incluso algunos embajadores de naciones extranjeras…"

La lectura de la nota periodística terminó cuando la yegua evidenció que había una foto con la princesa Celestia junto a varios ponis y yeguas que la acompañaban en una pose para la foto. Pero lo que llamaba la atención era que algunos rostros estaban encerrados en un círculo.

La foto estaba en blanco y negro; pero aun así, existían algunos rasgos peculiares en la mayoría de ellos.

El primero era un corcel de aproximadamente 30 años para ese entonces, tenía algunas arrugas y, sobre todo, un corte en v en la oreja izquierda, por lo que había perdido parte de ella. Su mirada estaba casi completamente vacía de toda expresión, aunque tenía líneas de expresión bastante definidas alrededor de la frente y en la comisura de los labios; además, no tenía indicios de ser unicornio ni pegaso, por lo cual debía ser un poni de tierra. Debajo del círculo que le encerraba estaba la pregunta "¿Quién es él?"

Otro de los corceles era uno ligeramente más grande, de anchos hombros y de cuello grueso; con una melena bastante grande para ser un diplomático o un miembro de la guardia Real, mantenía una sonrisa, a diferencia de la mayoría, era un poni de tierra. "Wetbread" llevaba inscrito su círculo.

Finalmente, un rostro bastante atractivo se mantenía cerca del fortachón, de hecho, le tenía sujetado por el cuello con uno de sus fornidos cascos; éste solamente sonreía de lado, no había forma de ignorar que esos dos eran amigos; por la forma de su cuerpo, particularmente en el pecho pudo intuir que se trataba de un pegaso; no había forma de verle las alas, pues estaba apretujado para entrar en la foto. "Red Tail" En ese caso, al lado de su nombre y llegando hasta el borde de la página el marcador rojo parecía estar escrito con violencia, pues sus trazos eran más brutos, más rectos. "Agente de S.O.N.R.I.E. en la división de Manehattan. ##### no está en las listas. Él sabe".

¿Él sabe qué? Se cuestionó en su cabeza la yegua de pelaje menta. Rad Tail… Red Tail, no recordaba ese nombre y jamás lo conoció. Pero, si Bon Bon estaba en la división de Manehattan, de seguro sabía de él.

"Red Tail, Red Tail" repitió un par de veces más antes de proseguir con la revisión de aquellos documentos.