Hola, sé que mi tardanza no tiene perdón pero yo tenía que trabajar este capítulo. Y la inspiración parecía abandonarme en este fic… Una disculpa les pido que lean y disfruten.

El capítulo que todos habían estado esperando, ¡¡¡El turno de su shinigami sustituto favorito (el único), Ichigo!!! Y este capítulo va dedicado a todos aquellos fieles fans del IchiRuki.

Porque Ichigo se plantea seriamente el morir entre flores de cerezo para poder estar con Rukia. Pero quién es el para quejarse de las exageradas reacciones de los sobreprotectores hermanos mayores…

Capítulo 9: Soñé que faltaba, deja de lado todo lo demás.

Se dice que el buen humor, no dura para siempre. Y sinceramente es una pena, ya que si la canción que cantó la pequeña teniente de cabello rosa les puso a todos de excelente humor… Aquel buen humor se difuminó debido al aura de tensión que desprendía cierto pelinaranja.

El silencio envolvía la mesa en ese momento, hasta que alguien lo suficientemente valiente o lo suficientemente estúpido se atrevió a romperlo.

-Oye, Imbécil…- le dijo el teniente del escuadrón seis con muy poco tacto –Es tu turno-

Ichigo tragó pesado. Su tiempo se había terminado y estaba claro que un terremoto no iba a llegar a hundir a toda Karakura y por consiguiente salvarlo del ridículo. Aunque quizá… hubiera un maremoto en este momento… ¡Bah! Karakura ni siquiera está cerca del mar pensó con fastidio el shinigami sustituto.

Quizá aún tenía una opción…

Miró su insignia con anhelo, esperando que sucediera lo inevitable pero nada pasó. La movió con desespero y la golpeo levemente con la mesa, ocho pares de ojos lo veían con curiosidad.

-¡Maldición!- gimió frustrado -No funciona- la guardó, claramente decepcionado.

-No creo que hoy aparezcan Hollows…- adivinó Matsumoto con una sonrisa burlona –En especial, ahorita- Ichigo la miró de la manera más amenazante que logró y se rindió.

-Todos ya pasamos por eso… es tu turno Kurosaki- le dijo Toshirou, repatingado en las patas traseras de la silla.

-Bien- exclamó fúrico.

Se puso de pie y caminó hasta el escenario, colocó su canción y escuchó la música de entrada. Frunció el ceño hasta que le dolió, intento relajarse y respiró varias veces antes de comenzar. Al menos aún no moriría…

Miro a la shinigami de cabello negro y ojos violetas, dejándose llevar por sus recuerdos…

Soñé que faltaba, que estabas tan asustada
Pero nadie escucha, porque a nadie más le importa
Después de mi sueño, me desperté con este temor
¿Qué estoy dejando… cuando estoy aquí?

El shinigami sustituto aterrizo frente a ella, con una rodilla en el suelo. La enorme y tétrica ala se plegó tomando la forma de un báculo mediano, incomparable con su tamaño anterior. Se piso de pie rápidamente y paso de largo, evitando la mirada violeta.

-I-Ichi…-

-¿Estás bien, Hanatarou?- poso su mano en el hombro del sorprendido shinigami de la Cuarta División –Perdón por hacer que te adelantaras y meterte en problemas- se disculpó sinceramente.

-No, está bien…- consiguió decir, saliendo de su estado de shock –Me encuentro bien- el shinigami sustituto se alejo de él, caminando hacia la pelinegra, que intentaba convencerse de la realidad.

-Rukia…- ella se volvió y lo enfrentó. Buscó su mirada pero él la había desviado, miraba a un costado –Vine a salvarte-

Sus ojos se agrandaron y resplandecieron, pero su rostro expresaba sufrimiento. Él se dio cuenta.

-¿Por qué pones esa cara?- farfulló más que molesto –Dije que vine a salvarte… así que ponte un poco feliz al menos- estaba indignado, la expresión de Rukia parecía compungida, y es que ella no entendía que carajo hacía él aquí. Le dijo que lo odiaría, y lo odiaba… ella quería que Ichigo viviera, que olvidará todo lo que había pasado y siguiera con su vida… Que siguiera con vida.

-¡Bakamono!- su voz sonó quebradiza -¡Te dije que no vinieras! ¡Aún después de que te dije que si venías… no te perdonaría!- bajo la cabeza, sintiéndose culpable y él la miraba shockeado, no esperaba esa reacción -¡Estás tan exhausto! ¡Bakamono!-

Ichigo nuevamente desvió la mirada observando a Ganju herido… sin despegar la mirada de su compañero habló.

-Sí. Es por eso que… escucharé todos tus reproches después- ladeó la cabeza hasta encarar a sus contrincantes, y mirar a Byakuya –Después de que lo derrote- Rukia caminó un pasó tras él.

-Ichigo- casi imploró pero las lágrimas no surcaban su rostro, el pelinaranja no la miró.

-¡¿Qué?! Después de haber llegado tan lejos, no vas a decirme que me rinda, ¿o sí?- su voz sonó ruda.

-Pero…

-No voy a irme a ningún lado. Deja de molestar. He llagado hasta aquí para salvarte, no me importa si dices que quieres ser ejecutada. Incluso si tengo que arrastrarte, te voy a rescatar- la miró fúrico por sobre su hombro y la señaló, ante la impresión de la propia Rukia -¡De ahora en adelante todas tus opiniones serán desechadas!- le llevó un minuto entender esas palabras, pero no estaba dispuesta a decir 'Rescátame… que me desmayo' ella no jugaría ese papel de damisela en desgracia.

-¿Pero qué diablos? ¡¿Vas a ignorar lo que la persona que es rescatada piensa?! ¡¿Cómo es posible que exista un sistema tan tiránico de rescate?!- gritó histéricamente, el pelinaranja era el único que la sacaba de sus casillas.

-Cállate. ¡La persona que es recatada debería callarse y ya! ¡Haz tu parte y permanece ahí temblando y diciendo '¡Ayúdame!' o algo…!- Hanatarou permanecía cohibido aún, él si parecía damisela en desgracia, en cambio Rukia… Una vena brotó en su sien y otra en su mejilla, estaba furiosa.

-¿'Ayúdame'? ¡Y no voy a temblar!- Ichigo le sacó infantilmente la lengua. Ambos se dieron cuenta de lo mucho que se habían añorado, Rukia contuvo sus lágrimas.

-No has cambiado. Nunca escuchas lo que digo, como siempre- su voz sonó pasiva y sin rencor, Ichigo frunció el seño y la miró.

-Por supuesto- respondió dándole la espalda –Todo lo que dices es porque te preocupas por mí, por una vez en tu vida comienza a preocuparte por ti- que madura sonó su voz, ella no se esperaba aquella respuesta.

-Ichigo…-

Así que si estás preguntando yo quiero que sepas

-No te preocupes. No moriré. También me he vuelto un poco más fuerte por mi cuenta- dijo con una media sonrisa.

Cuando llegue mi hora, olvida el mal que he hecho
Ayúdame a dejar atrás algunas razones para estar perdido
No me molesta, y cuando te sientas vacía
Mantéenme en tu memoria, deja de lado todo lo demás

La pequeña shinigami saltó antes de que el Hollow tocara al humano de gran fuerza espiritual. Humano que in-intencionalmente había atraído aquel monstruo devora almas… Aquella shinigami no dudó un segundo al anteponer la vida del humano a la de ella.

Consiguió perturbar al Hollow dañando levemente su máscara. Cayó de rodillas, sangrando brutalmente, para luego desfallecer casi completamente. Su respiración era irregular.

-Shinigami-

-Idiota… Tendrías que saber que tu fuerza no vale de nada contra eso… ¿Pensabas que nos dejaría en paz si le dabas tu alma? En este punto todo lo que podemos esperar es ser sus presas- Ichigo estaba sorprendido, mientras ella se levantaba débil. Y el Hollow se retorcía de dolor, el pelinaranja miró como el monstruo dejaba de sufrir.

-¿Quieres… salvar a tu familia?- preguntó con voz entrecortada la shinigami mientras se recostaba en el poste con dificultad.

-Por supuesto. ¡¿Hay alguna forma?!- gritó desesperado.

-Sólo hay una- tomó la espada y le apuntó con ella -Debes… convertirte en Shinigami- dijo con una mirada seria, él se sorprendió –Atraviesa tu corazón con esta Zanpakutou y te cederé mis poderes- el Hollow rugió dispuesto a atacar –No sé si esto funcionará. Pero no hay otra manera-

El pelinaranja estaba estático, mientras procesaba la información. El Hollow se acercaba.

-Dame la espada, Shinigami- su rostro estaba completamente decidido.

-No soy 'Shinigami'- sus vidriosos ojos violetas no despegaban la vista de los suyos -Soy Kuchiki Rukia-

Ella confió en él, sin importar nada. Él tomó la zanpakutou, y se acercó a ella, ambos la sostenían.

-Yo soy… Kurosaki Ichigo- la jaló contra sí al tiempo que la shinigami la empujaba. Atravesó su corazón al tiempo que un cegador brillo… emanaba de ellos.

Deja de lado todo lo demás, no tengas miedo
He tenido mis peleas, He compartido lo que he hecho
Soy fuerte en la superficie, más no en el interior
Nunca he sido perfecto, pero tampoco te he tenido.

La pequeña shinigami cerró los ojos lista para partir y sintió el calor apoderarse de su cuerpo lentamente cuando el pájaro se acercaba pero se detuvo súbitamente. Abrió los ojos parsimoniosamente aún temiendo lo peor. Distinguió una capa ondeando ante ella, buscó con su mirada al dueño. Lo observó con los ojos desorbitados y él le sonrió.

-Hola- el Soukyoku fue detenido por la zanpakutou que colgaba de su espalda.

-Ichigo- murmuró suavemente mientras el sólo ampliaba su sonrisa. Rukia se propuso ser fuerte una vez más. –Bakamono… ¡¿por qué regresaste?!- le gritó con semblante furioso descolocándolo por completo.

-¿U-Uh?- farfulló torpemente, preguntándose si Rukia no podía ser un poco normal.

-¡Ya deberías haber entendido esto! ¡No puedes derrotar a Nii-sama! ¡Está vez sí que serás asesinado! ¡Yo ya he decidido que estoy lista! ¡No necesito ser salvada… vete a casa!- él no la interrumpió, solo dejó que ella se descargara por completo, además no tenía sentido comenzar una discusión, no ahora.

El fénix retrocedió rugiendo, preparándose y alertando de su próximo ataque.

-¿Haces espacio para tu próximo ataque? Perfecto. ¡Adelante!- lo motivó el pelinaranja.

-¡Detente Ichigo! ¡Es suficiente! ¡No serás capaz de detener al Soukyoku por segunda vez! ¡Está vez te hará pedazos!- luchó por convencerlo en vano, ambos contrincantes se lanzaron al mismo tiempo – ¡ICHIGOOOO!-

Así que si estás preguntando yo quiero que sepas

-Nunca te cansas de repetir eso de que no debo salvarte o debo irme a casa. Te lo dije ¿no? Tú opinión será totalmente ignorada. Ésta es la segunda vez. Funcionará otra vez- insertó su espada en la enorme construcción de madera, y la destruyó… Haciendo lo propio con los terrenos de la ejecución, a ella la atrapo con un solo brazo.

-Vine a salvarte, Rukia- sus ojos se aguaron y los cerró sin evitar que las lágrimas cayeran por su rostro.

-No te lo voy a agradecer- dijo con un hilo de voz –Baka-

-Aa- Ichigo no pudo evitar sonreír.

Cuando llegue mi hora, olvida el mal que he hecho
Ayúdame a dejar atrás algunas razones para estar perdido
No me molesta, y cuando te sientas vacía
Mantéenme en tu memoria, deja de lado todo lo demás
Deja de lado todo lo demás.

-Después de todo estabas aquí– la pelinegra volteó hacia donde escuchó la voz de Ichigo.

-Ichigo, Inoue- saludó con media sonrisa.

-Parece que ya acabaste con lo que tenías que hacer… vamos a casa- dijo Ichigo mientras Inoue saludaba a la shinigami –Dijeron que abrirían la puerta al mundo real para nosotros mañana. Tú salud no se ha restablecido por completo aún ¿cierto? Debes estar lista para mañana descansar desde temprano- Rukia se sorprende cuando el pelinaranja menciona el irse a casa.

-Aa, es verdad. Estaba pensando que eras la persona a la que más necesitaba decirle esto- el shinigami sustituto mete las manos en los bolsillos, la pelinegra se voltea completamente hacia Ichigo –Estoy pensando en quedarme aquí en la Soul Society- Ichigo sonríe, confirmando sus suposiciones.

-¿De verdad? Me alegra- Rukia abre los ojos sorprendida mientras Ichigo se rasca la cabeza –Bueno, si eso fue lo que decidiste… si sientes que te gustaría quedarte. Entonces es lo mejor- el viento sopla creando una atmósfera privada entre ellos, el shinigami sustituto cierra los ojos y sonríe. –Acabo de recordar porqué deseaba salvarte.

Olvida todo el daño, que has aprendido a ocultar tan bien dentro de ti
Pretende que otra persona puede venir y salvarme de mí mismo
No puedo ser quién eres

-Nos vemos, Rukia- dijo el pelinaranja sonriendo.

-Aa– devolvió la sonrisa, mientras él le daba la espalda –Gracias, Ichigo- él voltea su cara hacia ella.

-Esa es mi línea. Gracias, Rukia- observa al pequeño comité de despedida, que se reunió para ellos, su mirada recae en Rukia nuevamente. Parece que gracias a ti la lluvia finalmente se detuvo. Se marcharon…

Cuando llegue mi hora, olvida el mal que he hecho
Ayúdame a dejar atrás algunas razones para estar perdido
No me molesta, y cuando te sientas vacía
Mantéenme en tu memoria, deja de lado todo lo demás
Deja de lado todo lo demás.

El shinigami sustituto salió despedido hacia atrás, no había ni desenvainado su zanpakutou.

-¿Qué haces? Levántate y pelea. ¿O es que a eso le llamas pelear?- le gritó la shinigami pelinegra. Ella miraba a un costado con los brazos cruzados.

-¡¿Qué?!- el chico la miró atentamente.

-No me digas que no puedes derrotar a un Hollow de ese nivel-

-¡Cállate, sé lo que tengo que hacer!- se limpio la suciedad de la cara. El Hollow tras él rugía desesperado.

-¡Lo sé todo! Desde que esos arrancar casi te matan has perdido la voluntad de ser Shinigami. ¿A qué le tienes miedo? Sado e Inoue casi mueren- el pelinaranja esquivó un ataque del Hollow y cayó de rodillas, dándole la espalda a Rukia.

-¡¿Y qué?! ¡¿Eres tan débil que dejas que algo así te afecte?! ¿Tienes miedo a ser derrotado? ¿Tienes miedo de no ser capaz de proteger a tus amigos? ¿O es que le tienes miedo a tu Hollow interior?- las últimas palabras tocaron una fibra sensible de Ichigo, que no pudo simular su sorpresa, la miró pero ella tenía los ojos cerrados –Si tienes miedo a perder, hazte más fuerte. Si tienes miedo de no ser capaz de proteger a tus amigos, ¡hazte más fuerte y júrales que los protegerás! ¡Si le tienes miedo a tu Hollow interior, hazte más fuerte hasta que puedas derrotarlo! ¡Si no puedes confiar en nadie más, ponte de pie y grita!-

-El Ichigo que yo- se señala enfatizando en el yo, mirándolo con ojos decididos y sinceros -conozco haría lo mismo-

La mirada de Ichigo cambia totalmente, volvió a ser el de antes. El Ichigo que se cargó a toda la Soul Society sólo para evitar que Rukia fuera ejecutada. Y ella no puede evitar sonreír.

-¡Te dije que te callaras! ¡Allá voy!- desenvaina a Zangetsu...

Olvida todo el daño, que has aprendido a ocultar tan bien dentro de ti
Pretende que otra persona puede venir y salvarme de mí mismo
No puedo ser quién eres

No puedo ser quien eres

Suspiró cantando la línea final de la canción. Había pasado lo peor y no había sido tan malo. De hecho había sido agradable, el cúmulo de recuerdos lo invadía mientras que sus ojos jamás abandonaron aquel par violetas.

Habían vivido tantas cosas juntos, fue cuando se dio cuenta.

Y de cierta manera entendió él porque, ella era diferente. Ella podía luchar a su lado, sí era perfectamente capaz, aún así no descartaba el hecho de que él quisiera protegerla.

También porque ahora que Rukia había regresado estaba completo, todo en su lugar. Y quería que continuase así. Ahora entendía lo más importante… gracias a Rukia comprendió que la fuerza bruta no sirve para nada, y tampoco seguir las órdenes asegura que éstas sean las correctas.

Todo lo que se necesita es… una razón para luchar.

Observó con mayor atención aquellos chispeantes ojos violetas que lo observaban con interés, y no pudo evitar sonreír… Sin darse cuenta, se había enamorado de Rukia. Apenas era capaz de identificar toda la vertiente de emociones que le provocaba la pequeña shinigami, pero de algo estaba seguro, la quería.

Una servilleta le dio de lleno en la cara y frunció el ceño, saliendo de su ensoñación.

-¡Bájate de ahí idiota! Ha terminado tu turno…- le grito el teniente de la sexta división, ahora escuchaba los murmullos de toda la gente del público. Su cara se coloreó de rojo y él bajo con pasos torpes sin dejar de mirar aquellos ojos violetas.

Continuará...

Bien, la canción esta vez es la de Leave out all the rest de Linkin Park (vínculos en mi perfil).

Tome algunas escenas Ichiruki de Bleach y sobra decir que no me pertenecen y por cierto se fijan, cuando Ichigo y Rukia hablan de 'irse a casa' nunca dicen 'tu' casa o 'mi' casa siempre es 'a casa' porque es el hogar de los dos... Muchos saludos a todos y muchísimas gracias por sus reviews, y todo su apoyo.

Ah! y cambie mi nick ahora soy Darkness Vanish! Matta ne.