Capítulo 9: Pradera Sagrada.
"Ese joven… su mirada… Nunca creí que Link tuviera un semejante… ¿Habrá sido sólo un sueño? Pero… Pareció tan real… El simple hecho de recordarlo me deja la piel helada…"
Bram desmontó su caballo y respiró profundamente.
Varios Kokiri se acercaron asustados al forastero. Uno de ellos, al parecer el líder, se acercó hacia Bram, éste lo miró fríamente con su rostro demacrado, logrando que el pequeño tragara saliva antes de atreverse a hablar.
- ¿Qué buscas en este bosque? – Preguntó valientemente el Kokiri.
Bram lo ignoró totalmente y caminó de forma apresurada. Los Kokiri comenzaron a arrojarle semillas utilizando sus resorteras para evitar que Bram avanzara, pero al guerrero este detalle parecía tenerle sin importancia debido a que avanzó empujando a todo Kokiri que se metió en su camino.
Se abrió paso hasta llegar a un claro, en el cual se abrían tres caminos. Una melodía alegre irrumpió de pronto en el ambiente, Bram miró a todos lados tratando de encontrar el sitio del cual provenía la música.
De pronto, así como comenzó, la música cesó, dejando un silencio incómodo interrumpido únicamente por el roce de las hojas que se mecían con el viento.
Bram comenzó a caminar hacia donde momentos antes se escuchaba la melodía, dejándose guiar solamente por sus instintos.
Después de un buen rato llegó a una especie de pradera. Una niña de cabello verde y mirada inocente contemplaba callada a Bram, éste se acercó mirándola de forma amenazante.
La niña no se movió de su lugar ni cambió la serenidad de su mirada,
- Vienes a matarme… - Dijo repentinamente la pequeña. Bram la miró confundido.
- Así es guerrero, yo soy a quien buscas, Sage del bosque… -
Bram bajó la cabeza y regresó la espada a su cinto.
- No me imaginé que fueras solamente una niña.
- Soy mucho mayor que tú.
- Je, no parece. – Miró todo su entorno, el aire puro del bosque logró calmar un poco el odio que lo hervía por dentro.
- ¿Qué pretendes hacer guerrero?
- Necesito matar dos Sages, eso es todo lo que puedes saber.
- Ya veo… Y pretendes que yo sea una de ellos.
- Desgraciadamente mi código de honor me lo impide. Dentro de los asesinos también existe justicia. Nunca matamos niños ni mujeres y bueno, tú eres ambas.
- Ah, ya veo. –
Saria miró de forma inocente a Bram.
- Me retiro, esta no es mi pelea. –
Tomó el mango de la espada, agitó su capa y caminó alejándose.
Saria esperó a que Bram desapareciera de vista, se puso de pie y caminó hacia el bosque.
La luna ya se asomaba en el horizonte, la Kokiri miraba distraída hacia la casa de Link.
Un hombre llegó cabalgando, Epona relinchó asustada, Saria miraba la escena atónita mientras que el individuo que llegó retiró una máscara que cubría su rostro por completo y movió su rubia cabellera, la pequeña Kokiri enseguida reconoció al visitante como la princesa Zelda, era solamente un disfraz para estar a salvo de cualquier peligro.
Pero ¿qué estaba haciendo ahí la princesa de Hyrule? Algo no cuadraba en todo esto. A fin que Saria se retiró cabizbaja mientras miraba triste hacia Link y Zelda… Esperaría hasta el día siguiente para decirle a Link lo que había presenciado, Bram no era un oponente del cual fiarse.
