Disclaimer: Todo te pertenece J. K. Rowling, pero parece que alguien ha tomado prestados tus personajes para divertirse un rato. Ha sido como por arte de magia… y juro por Merlín, que la responsable los devolverá pronto.
N/A
Hola y feliz sábado de actualización :)
Recomendación musical: I Wanna be yours – Arctic Monkeys.
Fin N/A
CAPÍTULO 9: De cumpleaños y renuncias sin sentido.
SECRETO N°3: Desearía que fueras tú.
¿Qué somos? ¿Dónde nos encontramos? ¿Hacia dónde nos llevará el siguiente tren? Son preguntas que nos hacemos de vez en cuando, en general antes de tomar una decisión importante, que puede cambiar el rumbo de nuestras vidas. No es lo mismo tomarse un tren a Ushuaia que a Tokio. No es lo mismo saberse uno que otro, no es lo mismo no saber quiénes somos. No es lo mismo encontrarse que perderse. Y aquí estamos, parados, paralizados frente a la cartilla de un restaurant, frente a la entrada del jardín de infantes, frente a la secundaria y a la universidad, frente a un hijo, frente a una mascota, frente al sexo, frente al amor, frente a esa persona, frente al despegue, frente a la vida.
Nos ponemos de frente, porque la cachetada duele más, la realidad nos devuelve el espejo. Aquello que odiamos puede florecer, como así también marchitarse el amor. ¿Qué tiene que suceder en una relación para que se corte? ¿Existirá algún ser extraño y mitológico que corte el hilo? ¿Será el trauma que nos quedó de niños por ser despegados del vientre materno? ¿De dónde viene la inercia, esa rutina tediosa y la frivolidad indiferente?
¿Qué nos pasó?
– Reflexión tercera, DM. Noviembre del 2008. Londres.
La respiración parecía atascarse en su garganta y salir de su boca como ventilador descompuesto, sus piernas se movían por sí solas, una gota de sudor resbalaba por su nuca y casi se olvidaba la mitad de las cosas por el camino. Estaba corriendo, otra vez llegaba tarde. Siempre le pasaba lo mismo. Podría ser perfecta en todo, pero con los horarios era un desastre. Probablemente lo hubiera heredado de su madre. Sí. Cuando iba al colegio, cuando todavía no ingresaba a Hogwarts, su madre se olvidaba de recogerla sistemáticamente; y hace mucho tiempo, cuando todavía pensaba en ello, se juró no ser así con sus hijos. Si quedaba algún puñado de esperanza, sobre la existencia de algún remedio infalible, para que ella no fuera igual que Jane en eso, había desaparecido de la faz de la tierra, había sido tragado por cada especie y criatura mágica del planeta tierra, sepultado con cada ideal purista, enviado a una fosa en los confines del universo y había, probablemente, sido succionado por un agujero negro; porque era idéntica o peor que ella.
Sus amigas la matarían y enterrarían con todas esas cosas juntas. Pero es que, debía terminar su último reporte de su nuevo proyecto, una ley que desentrañaba su mayor y más reciente objetivo. Los divorcios. No es que quisiera hacerlo ella, por más de que se lo hubiera planteado muchas veces, ella solo estaba enfocada en la necesidad de cambiar la estabilidad de los compromisos puristas planeados antes incluso del nacimiento de la futura pareja. Ella no podía creer tanta hostilidad y manipulación en esas personas, parecían convencerse cada día más de que sus hijos eran marionetas.
Por supuesto Draco, había estado comprometido con Astoria. Solo que, en su caso, había hecho lo que se le había dado la gana. Así era él. Y percatándose, en ese mismo momento de aquello, Hermione pensó que ella amaba eso del Slytherin. Que era parte de lo que la había llevado a reconocerlo. Su determinación y persistencia. Claro que, con el poder de su renombre, contactos y el dinero, podía hacer cualquier cosa en un abrir y cerrar de ojos. Pero ella sabía que eso le había costado más que nada. Oponerse a sus ideales, a su familia, a sus tradiciones y crianza. ¿Qué Slytherin hacía eso por otra persona? Antes si quiera de respondérselo, sabía que diría. Era un caso especial. Una excepción a la regla y ella adoraba haber sido la causante de que fuera especial. De que fuera así por ella. La hacía sentir poderosa y dominante ¿Y qué Gryffindor no quería sentirse león?
Dio la vuelta por la esquina y a media cuadra se frenó para abrir una gran puerta de vidrio. Hermione entró en la recepción de un hotel londinense, uno en el que se juntaba con sus amigas cada diecinueve de noviembre, unas horas antes de la gran fiesta de cumpleaños que daba Pansy, esta vez, en su casa de la playa. Era increíble que durante el invierno decidiera pasar su cumpleaños en el verano de las costas brasileñas; y sorprendentemente hermoso, que los magos pudieran darse ese lujo.
Se habían comprado una casa de fin de semana con Harry después de la boda y todo por puro convencimiento de ella, por supuesto. A Hermione no le sorprendía que Harry fuera un gobernado, él estaba enamorado de esa mujer y de todos sus caprichos. Cuando ella le hablaba, él la miraba como un cachorrito tratando de conseguir un poco de comida. Y ella era la famosa esposa del "niño que vivió", su personalidad no podía concordar tanto con su signo zodiacal, es que la cola escorpiana siseaba cada plan macabro de esa mujer. Ella la admiraba, era probablemente su amiga más fuerte y sexy, tenía la seguridad envidiable para cualquier mujer. Pansy lo sabía y lo único que hacía era usarlo a su favor, como buena slytherin.
Le mostró una tarjeta verde a la recepcionista, que asintió dándole pase libre para que avanzara. Subió por el ascensor hasta el penthouse que reservaba su amiga cada año. Lujoso esmeralda y platino recubrían la sala. Algunas cosas nunca cambian…pensó. Salió del ascensor y se encaminó al salón principal. Allí donde había dos sillones negros en forma de media luna, enfrentados, estaban sus amigas sentadas en distintas posiciones y riéndose. En el centro había una mesita ratona de cristal, con unos tragos y unas cartas.
—¡Hermione! —le gritó la cumpleañera extendiéndole los brazos y acercándose tambaleante hasta ella. Llevaba un vestido corto y negro que se ceñía a su figura esbelta, se había quitado los zapatos y en la mano que relucía su elegante anillo de casada, tenía una copa de Martini. La abrazó medio apoyando todo su peso sobre ella y luego se separó mirándola con una sonrisa, pero tan pronto como la miró a los ojos su sonrisa desapareció y en su lugar se manifestó un ceño fruncido— ¿Por qué has llegado tan tarde? ¡Y no me digas que es porque te quedaste trabajando! —puso sus manos en jarras— ¡Te va a dar un infarto si sigues exigiéndote así! —la regañó.
—¡Oh lo siento! —estaba segura de que no se le podía objetar algo a esa slytherin y menos en un día como este— Te he traído un regalo… —le dijo ésta, intentando arreglar las cosas como si Pansy fuera una niña. La slytherin bufó, pero a Hermione no se le pasó desapercibido el brillo de curiosidad que paso por sus ojos, cuando dejó una bolsa grande en la mesa donde estaban los demás regalos.
Pansy la jaló del brazo y la llevó con el resto de las chicas. La gryffindor saludó a Luna que estaba a la derecha, con un vestido azul acampanado de hilo con unas mariposas de colores bordadas en la espalda, ésta la abrazó con emoción. Luego saludó a Ginny que estaba al otro lado con una blusa blanca y una falda tuvo gris, y se sentó a su lado, frente a Pansy.
—¿Y bien? ¿Qué esperas? Quiero la justificación de por qué te has retrasado tanto. —le dijo la morocha. Sorbiendo un poco de su trago y ofreciéndole una copa para que ella la llenara con lo que gustara.
—Una larga historia…no creo que realmente quieran escucharla. No son muy afines a las leyes y normas ¿o sí? —le contestó con una sonrisa divertida.
—Tienes razón. Yo paso. —dijo Ginny sirviéndose más licuado de frutilla (debido a su embarazo)— antes de que llegaras estábamos jugando con estas cartas…
—Como se nos daba la gana de jugarlas, porque no las entendemos —dijo Pansy.
—Sí, a Pansy se las dieron de regalo con la habitación —Ginny rió— y resulta que, lógicamente, son muggles.
—Quizás tu podrías explicarnos…—Dijo Luna tendiéndole las cartas. Hermione se rió apenas las recibió.
—Son cartas españolas. Se usan para jugar a distintas cosas, pero creo que se utilizan en la mayoría de las veces, para jugar al "truco". —dijo con su postura de sabelotodo. Y pasó a explicarles el juego. Todas estaban emocionadas al principio y se divirtieron jugando un rato. Para cuando el sol ya casi se escondía y la luna asomaba su cabeza para salir, ya se habían tomado una botella de whisky, una de ron y una de ginebra.
Entre borrachas y divertidas se habían puesto a bailar Britney Spears y las Spice Girls, se habían olvidado del tiempo y no se habían percatado de la reciente llegada de Harry al lugar. Éste se había quedado parado bajo el ascensor, que no había vuelto a cerrarse gracias a que venía con Theo, quien se había congelado a su lado también, pero había atinado a detener las puertas. Y fue él también quien lo arrastró hacia adentro.
El castaño, pasado el shock, se había carcajeado y acercado hasta Luna, la había tomado de la cintura por detrás y besado el cuello cariñosamente. Pansy había mirado a Harry y se le había acercado al percatarse de su presencia. Hermione y Ginny se reían de la cara que se le había quedado al gryffindor. La cumpleañera lo tironeó incitándolo a que bailara con ella lo que quedaba de la canción. Él sacudió la cabeza saliendo de su parálisis corporal y se frotó la nuca avergonzado. Luego la tomó de un brazo y la hizo girar un par de veces, la atrajo por la cintura hacia sí y mordió su oreja mientras le decía en un susurro "feliz cumpleaños". Ella se estremeció frente al contacto de su aliento contra su oído, cerró los ojos unos instantes y se mordió el labio mientras aspiraba profundamente su perfume, "no puedo esperar a darte tu regalo más tarde, cuando estemos solos". Pansy se sonrojó, cosa que hacía solo con él, quien parecía tener la capacidad de dejar sus piernas como gelatina. Y solo ella le daba la seguridad a él para animarse a decirle algo así. Él sentía que ella era su lugar en el mundo, su hogar; y a ella la hacía sentir pequeña frente a la inmensidad del universo y la mujer más feliz de todas cuando la abrazaba cariñosamente, como en ese momento. Besó sus labios con dulzura poniendo sus brazos alrededor de su cuello, meciéndose juntos, sin percatarse de que la música había terminado y se miraban fijamente a los ojos.
—Nunca entenderé lo que produce Harry en ella —le dijo Ginny a Hermione que reía medio por la situación y medio por la borrachera.
—¡Hey ustedes! ¡Los adolescentes acaramelados! —les gritó el slytherin— ¡Ya es hora de irnos!
Pansy y Harry se separaron, pero se giraron hacia ellos tomados de la mano. Theo rodó los ojos. Y la slytherin le asestó un puñetazo en el hombro. Éste puso cara de fingido dolor y luego le sacudió el cabello de forma juguetona. Lo que casi hizo que lo matara, había arruinado su peinado. Pero justo Luna lo había sacado de la zona peligrosa distrayéndolo y Harry había atinado a sujetarla a ella, mientras agradecía silenciosamente a Luna con la mirada, y en un instante se habían desaparecido hacia la fiesta. Hermione y Ginny los siguieron, y antes de que la otra pareja lo hiciera también, Theo sacó un papel de su saco y se le tendió a su esposa. Luna lo recibió asombrada, se tapó la boca y sin poder contenerse se le acumuló un poco de agua en sus pestañas. Lo siguió mirando, tomó el brazo de su esposo y apoyó el costado derecho de su rostro sobre su hombro.
—Tengo la cabeza muy grande con respecto a mi cuerpo, ¿No crees? —una hilera de personas dibujadas desproporcionalmente y con palitos de cuerpo, se presentaba en una hoja blanca, era de día, pues había un gran sol sobre sus cabezas y un par de nubes celestes. Luna sonrió orgullosa al ver representada a su familia. Abajo estaba firmado por sus dos gemelos.
—Es perfecto dijo ella —en un susurro, conteniendo las lágrimas—Gracias.
Él besó su cabeza y luego de unos segundos que se tomaron para seguir apreciando la obra de arte de sus niños, se sonrieron y desaparecieron.
SECRETO N°4: Aún no supero el aborto.
Una gran multitud de magos y brujas, puros e impuros se reunían bajo la luna llena de un miércoles diecinueve de noviembre para celebrar el cumpleaños de Pansy Parkinson en una casa enorme de color blanca, frente a una playa de Brasil llamada Larangeiras, de arena blanca y agua cálida.
Draco diviso a su esposa aparecerse junto a Ginny muy risueñas, ésta última sosteniendo a la castaña para que se quitara los tacos aguja así no se le enterraban en la arena. Se quedó mirándolas por unos instantes hasta que apareció alguien delante de él tapándole la visión. Enfocó al ser que lo había perturbado con su presencia y se percató de que era nada más y nada menos que su ex prometida. Llevaba un vestido color durazno largo, y se sostenía con el brazo de otro hombre, de mirada aburrida y porte aristocrático.
—Malfoy —le tendió la mano, Draco la miró con asco y se la estrechó. No pensaba besársela. Ella abrió mucho los ojos y apretó los labios, pero rápidamente se resguardo bajo la máscara de superioridad que tanto caracterizaba a los slytherins.
—Astoria —dijo escupiendo cada letra.
—Él es Alair Urkart, mi esposo —recién en ese momento el hombre le dirigió la mirada a Draco y asintió. Luego volvió la vista hacia el mar. Ese apellido era de los menos conocidos dentro de la sangre pura, casi había desaparecido. Parece que ella había encontrado a alguien que satisficiera sus caprichos, aunque no se veía muy feliz con él. Draco le devolvió el gesto y cuando estaba a punto de girarse para irse, Astoria lo detuvó.— ¿Dónde está tu…?
—¿Esposa? —dijo Hermione tomando a Draco del brazo de repente. Él se sorprendió por su cercanía y el esfuerzo que ella estaba haciendo para estabilizarse. Sonrió. Siempre había sido celosa de Astoria y estaba feliz de que quisiera marcar territorio— Hola Greengrass —le dijo con voz sedosa y una media sonrisa digna de una Malfoy.
Su ex prometida miró la mano de Hermione con reticencia, pero la mirada que le lanzó Draco la hizo estrechar la suya con la de ella. Alair miró a Hermione de repente y le tomó la mano para besársela. Y dijo por lo bajo "Alair". Ella asintió y apartó la mano, para mirar a su esposo buscando complicidad.
—Amor, venía a buscarte para que me ayudaras con eso… ya sabes. —sonrió falsamente.
—Oh sí, claro. Casi lo olvido. —Draco le contesto y aprovechando la repentina cercanía de su mujer, recorrió la distancia para besarle suavemente los labios. Hermione se tensó y lo miró disimuladamente con extrañeza. Pero él ya se había volteado y la llevaba hacia adentro de la casa. Dejando el pasado junto con esa pareja atrás. Ella decidió no tocar el tema, pero no solo por la incomodidad que eso suponía, sino porque estaba un poco mareada por el alcohol y no podía concentrarse en eso, por lo que prefirió dejarse guiar por él.
—¿Por qué la pareja de Astoria tiene cara de haberse cagado? —dijo ella sin filtro. Él se carcajeo, casi escupiendo su vino.
—Me había olvidado cómo se te soltaba la lengua cuando bebías —le contestó mirándola con cariño. Ella se sonrojó de repente.
Entraron por las puertas corredizas que enmarcaban el frente de la casa. Dentro se encontraron con gente conversando, otras bailando y otras bebiendo, mientras sus copas se llenaban por arte de magia. Ginny y Blaise se les acercaron.
—¿Has visto lo que lleva puesto esa sangre pura de allí? —le dijo la pelirroja a su amiga, mientras señalaba a una chica de su edad cerca del pastel— ¿Cuántas plumas crees que tuvieron que usar para que pareciera un pavo real? —Hermione contuvo una risotada cuando la vio. En cambio, golpeo a su amiga juguetonamente.
—¡Ginevra! —ésta puso una mueca de asco.
—Agg. Odio cuando me llamas así, me recuerda a mi tía Muriel. —Hermione paró de reírse por un momento y abrió mucho los ojos.
—Oh perdona —bufó— aunque creo que te has vengado de mí haciendo que recree su imagen en mi mente y eso es peor. —Ginny rió.
—¿Qué le has dado a mi esposa pequeño demonio? —le dijo Draco a la menor de los Weasley. Ésta lo miró con cara de inocente.
—¿Yo? No he hecho nada, tu mujer ya es grande oxigenado, deberías saberlo —le dijo con aire de superioridad, mientras se corría un mechón de cabello hacia atrás.
Draco iba a replicar cuando fue interrumpido por un fuerte abrazo de Neville a Ginny, sorprendiéndola por detrás.
—¡Hola Ariel! —le dijo a la pelirroja el gryffindor. Quién parecía haberse visto todas las películas muggles para niños y había escogido ese apodo para ella. Una sirenita de pelo rojo fuego. Draco todavía recordaba el momento en que había escuchado eso por primera vez... "¿Ariel? ¿No es un nombre para varón?", había preguntado sorprendido. Por supuesto Hermione se le había reído en la cara y había dicho "Oh no amor, es unisex", eso había explicado todo, pero no le había aclarado mucho nada, es decir, ¿Qué era "unisex"?— ¡Bella! —y así le decía a Hermione. Perece que ese lo había sacado de una princesa que se enamoraba de una bestia. Draco no había podido evitar hacer una metáfora de su relación con la de la película. Ya estaba claro quién era quién allí ¿no?
Luego de los abrazos y saludos emotivos, Neville les presentó a su nueva pareja. Al parecer un ex revenclaw, unos años más chico que él, de nombre Alastor.
—Este te lo tenías guardado ¿eh? —le dijo Hermione a su amigo medio en secreto, pero Draco la escuchó y no pudo evitar reírse. Neville los miró divertido y contra atacó.
—¿Y ustedes? ¿Qué hacen de la mano? —Draco dejó de reírse y la miró, Hermione se había congelado viendo sus manos todavía juntas y levantó la mirada justo para encontrase con la suya. Tragaron grueso y se soltaron. Por más de que ambos hubieran estado todo ese tiempo tomados de la mano sin darse cuenta, ahora sentían como de pronto había desaparecido la electricidad entre ellos, debido a la falta de su cercanía. Sí. Lo que ambos sintieron en ese entonces fue lástima, pero lástima debido a que sus manos no seguían juntas y eso estaba muy mal. Pero el orgullo y la vergüenza de ambos, los había llevado a la renuncia de su bienestar sin sentido más que el reconocimiento, de que habían vuelto a ser ellos, por unos instantes.
N/A
¿Qué les ha parecido? He cortado el capítulo, porque, por un lado, me moría por publicar, y por el otro, lamentablemente, este fic está llegando a su final. Como les advertí en un principio este es un shortfic, pero me ha gustado tanto escribirlo que he hecho un poco lo que se me ha dado la gana. Y ya que nos sinceramos, creo que no puedo seguir llamando a esto "remake", porque no tiene nada que ver con la película que me inspiró a escribirlo, excepto por el título y que los protagonistas van a terapia, el resto es muy distinto. Así que me quiero desligar de la palabra "fraude". *ríe*
GRACIAS A TODAS LAS PERSONAS QUE SIGUEN ESTA HISTORIA AL PIE DE LA LETRA, ADORO SUS COMENTARIOS, ME HACEN MUY FELIZ.
Perdónenme si me entretengo, pero me he vuelto fanática de este sitio, más de lo que ya lo era como lectora. No puedo irme, así como así ahora.
PD: Tayler-FZ, espero que hayas disfrutado ese momento Hansy, porque me has inspirado a escribirlo.
Hasta la póxima!
Cygnus.
Fin N/A
