CAPITULO 9: REVELACIONES

Ya era miércoles y Lily se encontraba bastante tranquila, no lo admitiría jamás, pero el haber liquidado ese asuntito pendiente con Max le había quitado un peso de encima. Aunque para variar, aun albergaba ciertas dudas con respecto a James. Y es que a pesar de que en esos primeros días de la semana él había estado muy atento con ella, también había comenzado a recibir muchísimas invitaciones de parte de sus fans y otras chicas para que fuera a Hogsmeade con ellas. Esto molestaba sobremanera al morocho, ya que cada vez que él estaba compartiendo un buen rato con su pelirroja, se acercaba alguna chica sin importancia para él, a pedirle una cita. Ya había perdido la cuenta de cuántas invitaciones había rechazado. Siempre argumentaba diciendo que ya tenía con quien salir ese sábado. Lily se ponía muy molesta cuando alguna chica se le acercaba a James de manera sugestiva, pero evitaba hacer comentarios al respecto. No quería parecer una chica celosa, y mucho menos cuando en realidad tan sólo era amiga de Potter.

Aun así, la superó la situación esa misma tarde cuando al menos unas diez chicas impertinentes se acercaron al de gafas, mientras estaba conversando muy animadamente con ella en un rincón apartado de la Biblioteca. Una rubia mal teñida e insoportable que había perseguido a James en los últimos días, se acercó a su mesa y dijo con su espantosa voz:

- ¡Hola Jamsie! ¿Cómo estas? Me imagino que muy aburrido al verte obligado a hablar con esa sabelotodo insufrible de Evans, ¿no? - la verdad es que Lily tenía muy mala fama entre las admiradoras de James, por ser el objeto de toda su atención. Además, ella poseía una extraordinaria belleza natural que las otras soñaban secretamente en alcanzar. Claro que para James su pelirroja era única, por eso fallaron algunos intentos de ciertas chicas. Estas intentaron copiar la apariencia de Evans, sin éxito alguno.

- Tengo tres cosas que decirte Skeeter. En primera: vuelve a dirigirte a Lily de esa manera y no respondo por mis acciones. No uso mi varita contra mujeres, pero puedo hacer una excepción. Segundo: no me llames Jamsie ni nada por el estilo, y no me invites nunca más para tener una cita contigo. Y por último, pero no menos importante: lárgate ya con todas tus amigas, porque lo cierto es que acaban de interrumpir una conversación privada, que tengo intención de continuar.- todo esto lo dijo con una aparente calma, ya que se podía observar que salían chispas por sus ojos, de la rabia contenida. Lily lo observaba maravillada mientras el la defendía. De no ser porque era él quien la había defendido, las estúpidas fans habrían volado por los aires, producto de unos cuantos maleficios.

- ¡Tranquilo James!- exclamaba una nerviosa Skeeter.- De todos modos no era a eso a lo que vinimos hasta aquí. Si no que estuvimos averiguando, y nadie nos dijo que salía contigo a Hogsmeade este sábado; por más que a más de una le habría gustado decir que sí.- añadió maliciosamente la "rubia", mientras las demás asentían enérgicamente con la cabeza.

- La cuestión es que James no tiene por qué decirles a ustedes, un grupo de arrastradas babosas, con quién sale y con quién no.- esta vez Lily había hablado un poco fuera de sí. Y James estaba muy sorprendido, ¿acaso había celos en la voz de su amada? No, de seguro se lo había imaginado.

- Lo cierto es que a ti nadie te pidió tu opinión, asquerosa sangresucia.

- ¡Ya basta! No voy a permitirte ni a ti ni a nadie que se dirija de esa forma a Lily.- James estaba furioso, ¿cómo se atrevían a meterse con su Lily esas idiotas? - Escúchenme muy bien todas, porque no pienso repetir esto uni una sola vez, nadie le habla así a mi amiga, y esto traerá desagradables consecuencias para ustedes. Resulta ser que ahora Lily es amiga de todos los Merodeadores, y si se meten con ella también se meten con nosotros.- el muchacho las apuntaba colérico con su varita, y la verdad es que intimidaba mucho.

- No importa James, no vale la pena que te castiguen por estas idiotas. En realidad, solo merecen nuestra lástima.- dijo con evidente desprecio la pelirroja.

Acto seguido, Potter rodeó la mesa, tomó la mano de Lily y antes de irse agregó:

- Para que sepan y dejen de molestarnos, tengo una cita con la chica más linda, encantadora, divertida e inteligente de todo el colegio. No, ¿pero qué cosas digo?- se corrigió a si mismo- Ella es la mujer más asombrosa del mundo entero, y yo soy más que feliz por salir con ella. Sí, adivinaron, la afortunada es Lilianne Evans, quien está ahora tomada de mi mano. Aunque sería más correcto aclarar que en realidad soy yo el hombre más afortunado de todos, y no sólo por la cita, si no que también por poder contar con su amistad.- culminó radiante James, con el pecho lleno de orgullo al poder decir al fin que salía con la chica de sus sueños.

Todas las fans quedaron boquiabiertas ante semejante declaración por parte del muchacho. Incluso Lily enmudeció tras esas palabras tan tiernas de James. Nunca creyó que ese era el concepto que el morocho tenía de ella misma.

Luego de ese impresionante discurso, James se llevó a Lily de la Biblioteca. Una vez afuera le dijo:

- Lily, perdón si me he sobrepasado al final con lo que dije. Pero es lo que siento en verdad. No te preocupes.- añadió rápidamente al ver que la chica abría la boca para hablar- No me digas nada ahora, lo hecho, hecho está. Luego tendremos más tiempo para hablar de esto, si tú quieres. Ahora vamos a la Sala Común que los chicos deben estar esperándonos para ir a cenar.

Y sin soltarse las manos, ambos se alejaron caminando, sin saber que una figura oculta los había estado observando. Severus Snape había escuchado las dos conversaciones, y estaba sacando sus propias conclusiones. También decidió que no iba a quedarse de brazos cruzados ante la situación. El idiota arrogante de Potter no me quitará a mi Lily, ella se merece a alguien mucho mejor, pensaba amargamente.

La noche del viernes, Lily cumplía con una ronda nocturna junto a Remus Lupin, el otro prefecto de Gryffindor. Aún resonaban en la cabeza de la muchacha las palabras dichas por Potter, esa tarde afuera de la Biblioteca. Su mente estaba dividida en dos partes. Por un lado, estaba la que creía fieramente en que James jamás habría dicho esas cosas de ella, si no sintiera algo más que una amistad hacia Lily. También, creía que el muchacho había cambiado definitivamente para bien. Sin embargo, había otra parte de su cabecita que sostenía que James sólo fingía ante ella, y que lo único que quería era alardear de que había salido con Lily Evans. En resumen, creía que la consideraba como un trofeo, una meta a alcanzar. Y así se lideraba una batalla entre esas dos voces dentro de la mente de la pobre joven:

- Te digo que es obvio que James cambió, y que ahora valora a Lily muchísimo mas. - decía la mas optimista.

- ¡Nada de eso! Ese tonto lo único que cambió es su estrategia. Su objetivo es siempre el mismo: presumir que el salió con Lily-la-inalcanzable-Evans.- contestaba la otra voz mas realista, pero negativa a la vez.

- ¡Por Merlín! Cualquier chico, por más Potter que sea, no puede fingir una actitud las 24 horas del día ante Lily. Además, hay varias personas que también creen que cambió.

-Yo no estoy muy segura con respecto a eso. Debemos aclarar las dudas, antes de seguir cayendo en su trampa...

-Que no hay trampa, terca...

-Como sea. Escucha Lily- ahora la voz se dirigía específicamente a la muchacha- debes averiguar qué es lo que en verdad siente Potter por ti.

-Claro, como si fuera tan fácil. ¿Cómo demonios va a hacer eso?

-Simple.- contestó enigmática la voz negativa-Que le pregunte a Lupin.

Lily estaba tan sumida en esa lucha interna, que se había olvidado por completo de la presencia de Remus, quien caminaba tranquilamente a su lado. El chico la observaba atentamente; estaba claro que Lily no le prestaba la más mínima atención. Al principio, Remus respetó el hecho de que ella debía aclarar sus pensamientos. Sin embargo, luego de media hora en el más completo silencio, decidió preguntarle qué era lo que la atormentaba tanto:

- Vamos Lily, ¿vas a estar callada toda la noche o me vas a decir qué es lo que te tiene así?

- ¿Así cómo? No me sucede nada Remus. Estoy bien.- contestó la pelirroja un tanto sorprendida.

- Por favor Lily, a mi no me mientas, ¿sí? Sé muy bien que algo te ocurre, y creo también tener una idea aproximada al respecto. ¿Qué ocurre? ¿Acaso no confías en mí?

- No es eso Remus. Nada más lejos de la verdad. Pero es que...

- ¿Qué?

- Me da un poco de vergüenza, es todo. – respondió tímidamente.

- ¿Sólo eso? Vaya, pero si somos amigos, ¿verdad? - la chica asintió con la cabeza, y Lupin prosiguió - Bien, entonces no tengas vergüenza. De todos modos, prometo no reírme si eso te hace sentir más segura. Ahora, ¿vas a contarme de una vez por todas Lily Evans qué es lo que te pasa?

- De acuerdo.-suspiró Lily - Es que últimamente James está distinto. Desde principio de año en realidad. Y bueno, no te voy a decir que ese cambio no me agradó, pero no sé si va a ser permanente, ¿me entiendes? Además, tampoco estoy segura de... bueno, de lo que él siente en verdad... por mí.

- A ver cabezota, ¿cuándo vas a entender que James Potter está locamente enamorado de ti? En serio Lily, me sorprende que justo tú no te hayas dado cuenta. Desde el primer momento en que te vio, le gustaste. Sirius, Peter y yo debimos soportarlo cuando nos describía lo perfecta que eres durante años. Y también cuando se enojaba consigo mismo porque, según él, nada le salía bien.

- ¿Cómo? ¿Cuándo? – preguntó curiosa la pelirroja, deseando saber todo lo posible acerca de ese asunto.

- Verás Lily, cada vez que hacía un broma pesada en frente tuyo y te enojabas, cada vez que molestaba a alguien y tú lo reprobabas, incluso todas las veces en que te confesó su amor, debo decir que de una manera poco sutil, y te pidió para salir y tu lo rechazaste; en todas esas ocasiones el aparentaba que no le importaba lo que le dijeras. Pero en realidad, cuando estábamos en nuestra habitación, podíamos ver cuánto lo lamentaba y cuánto sufría lo que le decías. Detestaba la opinión que te habías formado de él. Nunca le diste una oportunidad para que te mostrara quién es en realidad, excepto este año. – le explicó paciente el licántropo, agradecido por el hecho de que parecía que ahora su compañera le estaba dando por fin una oportunidad a uno de sus mejores amigos.

- Vaya, jamás imaginé que eso era lo que sentía James...- exclamó anonadada la ojiverde.

- Pero todo eso es verdad. Así que por favor Lily, dale una oportunidad para mostrarte quién es él en verdad. Algunas personas merecen una segunda oportunidad, pero todos merecemos la primera, y tú ni se la diste a James. No pienses en lo que ya sabes, o crees saber de él, porque te puedo asegurar que difícilmente puedas encontrar mejores amigos que los Merodeadores. – agregó con un todo de voz gentil el prefecto.

- ¿Por qué lo dices?

- Créeme, estoy seguro de que James querrá contártelo todo él mismo.

- Tiene que ver con tu condición de licántropo, ¿no es así?

Ante esta revelación, Remus Lupin quedó completamente asombrado. Aunque siempre se había preguntado cómo es que Lily, siendo tan brillante, no se había dado cuenta de su más oscuro secreto. El suponía que sólo sus amigos lo sabían, pero ahora veía que no era así. La muchacha se lo había guardado todo este tiempo, y el jamás sospechó nada.

- ¿Có- cómo sabes e-eso?- tartamudeaba el pobre chico.- ¿Desde cuándo? ¿Po- por qué no me lo dijiste?

- Francamente Remus, encuentro insultante que creyeras que no me habría dado cuenta en todo el tiempo que llevamos de amistad. - comentó burlona la pelirroja.

- Bueno, yo... es que...

- Tranquilo, sólo bromeaba. La verdad es que lo sé desde hace años. Para ser más precisos, me di cuenta en segundo grado.

- Igual que los chicos...- susurró inaudiblemente Lupin. En realidad, era de esperarse que su lista amiga se diera cuenta a tan temprana edad, ya que siempre había sido propensa a leer cosas de cursos más avanzados.

- Luego de todas tus ausencias, me puse a investigar un poco, y ya ves... - continuaba Lily sin oír al chico, y confirmando las suposiciones del mismo. Era obvio que alguien tan curioso como ella iría a buscar respuestas por sí mismo.

- ¿Pero por qué no me lo dijiste? – inquirió el chico, aún en un estado atontado por la súbita revelación.

- Bueno, por dos razones. Siempre quise que tú te decidieras a contármelo algún día. Y por otro lado, decidí que no importaba.

- ¡¿Que no importaba?- chilló Remus fuera de sí- ¿Cómo puedes decir que no importa? Soy un monstruo Lily, ¿te das cuenta de eso? Soy peligroso, puedo hacerle daño a cualquier persona inocente, incluidos mis amigos. Todos deberían alejarse de mí...

- ¡Espera Remus! No te precipites. En primera, no eres un monstruo, tú no tienes la culpa de lo que te pasó, ¿de acuerdo? Ninguno de nosotros, tus amigos, se alejará de ti porque todos sabemos que en el fondo eres una gran persona y que no eres capaz de lastimar a nadie. Así que deja de decir o pensar esas estupideces. Tú eres tan normal como cualquier persona de este castillo, excepto en las lunas llenas que tienes que enfrentar un pequeño problema.

- James lo llama mi "pequeño problema peludo"...- comentó con una risita.

- Es muy ocurrente y muy típico de James. Pero bueno, creo que mejor nos vamos a acostar, ya se nos pasó el tiempo de nuestra ronda.

- Tienes razón, vamos.

Y así los dos Gryffindors se dirigieron a sus habitaciones, luego de tan intensa charla. En la escalera de la Sala Común, antes de irse cada uno por caminos distintos, Remus se dio la vuelta para despedirse:

- Eh, ¿Lily?- la llamó titubeante.

- ¿Sí?

- Bueno... gracias. Por seguir siendo mi amiga después de todo.

- No hay de qué Remus. Gracias a ti por abrirme los ojos con respecto a James. - contestó con una sonrisa.

- Sin problema. De verdad me gustaría mucho que estuvieran juntos.

- A mi también, que descanses. - y se fue sin más rápidamente a acostarse.

Lupin se quedó plantado dónde Lily lo había dejado con las palabras en la boca. Por segunda vez en la noche, esa chica lo había dejado aturdido con sus comentarios.

- Wow, esa chica es increíble. ¿Quién iba a imaginar que también está enamorada de James?- se preguntó a sí mismo luego de un largo tiempo sin reaccionar.

Por otro lado, una cierta pelirroja Premio Anual, se sumía en un sueño profundo. Una sonrisa podía adivinarse en su precioso rostro; ésta era de alivio. Y es que ella estaba profundamente agradecida con Lupin por haberle aclarado sus dudas, y disipado sus infundados temores con respecto al amor de su vida. En ese momento, Lily estaba sumamente aliviada, ya no tenía de qué preocuparse con respecto a James, puesto que creía en él, y confiaba plenamente en su amor.