Antes que nada, ni Digimon, ni sus maravillosos personajes ni su impresionante historia me pertenecen.
Espero que la disfrutéis leyendo tanto como yo disfruto escribiendo. Todo merece la pena si os gusta. Acepto cualquier comentario, valoración y crítica siempre que sea constructiva y con buena intención.
Estaré encantada de leeros y responderos.
Esta historia no sigue exactamente la misma historia que Tri, aún así espero que le deis una oportunidad.
Nos vemos y nos leemos :)
No hay manera de disculparme por la eterna tardanza. Como lectora, entiendo que la espera es eterna y siento mucho haber tardado tanto en actualizar. He estado de exámenes y el trabajo tampoco me ha podido dejar mucho tiempo libre. Para compensar un capítulo algo más interesante y extenso.
Ahora que se acercan las Navidades, prometo subir más en poco tiempo.
Disfrutad de la lectura.
Espero que os guste y opinad con libertad.
Besos.
-Capítulo 8-
Kari
Habían perdido de vista a Mimi y Koushiro. Consiguieron resguardarse en una cueva, a la espera de tener noticias de sus amigos. Los digimon se habían quedado en la entrada, alerta, por si debían defenderlos en algún momento.
-Era el digimon de Davis, estoy seguro.- dijo Tk.
-Sí.- Kari también se había dado cuenta de aquel detalle.
-Eso no me gusta nada.- dijo Joe.- ¿Quién nos dice que a nuestros amigos no les acabe sucediendo eso también?
-Es diferente, Joe. El no tiene a Davis. No dejaremos que les suceda lo mismo.- dijo Tai con seguridad.
Kari supo que su hermano había hecho ese comentario para animar a sus compañeros. Pero estaba segura de que él estaba igual o más asustado.
Koushiro y Mimi entraron en la cueva apresuradamente. Todos se acercaron a ellos preocupados.
-¿Estáis bien?- preguntó Sora.
-Sí.-dijo Izzy en voz baja.
-Togemon y Kabuterimon se han quedado luchando.- dijo Mimi con tristeza.
-Ahora solo podemos esperar a que vuelvan.- añadió Matt.
-Ven Mimi, vamos a curarte esa herida para que no se te infecte.
-Gracias, Joe.
Ambos se marcharon a un lugar más apartado para que Joe pudiera ver mejor la herida de su amiga, no era grave pero salía mucha sangre. Los minutos pasaban con lentitud. Kari no dejaba de pensar en lo que le habían hecho a ExVeemon para infectarlo.
"Se supone que lo habíamos solucionado".
También pensó en Ken. Durante los últimos años le había visto muy feliz, no entendía que
había podido sucederle para que hubiera aparecido de nuevo como Digimon Emperador.
-¡Ahí están!- gritó Agumon.
Por la entrada de la cueva aparecieron Tanemon y Motimon, la batalla había sido tan dura que se habían convertido en digimon bebé. Estaban heridos, Mimi y Koushiro acudieron a su encuentro.
-¿Estás bien?- preguntó Mimi abrazando a Tanemon.
-Nos ha costado, pero lo hemos conseguido.- dijo Motimon esbozando una pequeña sonrisa.
-¿Ha vuelto a la normalidad?- preguntó Tk.
-No. Simplemente ha desaparecido.- dijo Tanemon.
Todos se miraron sorprendidos.
-¿Desaparecido?- preguntó Tai incrédulo.
-Cuando estábamos en plena lucha y habíamos conseguido debilitarlo, se ha abierto un portal por el que ha desaparecido. De no ser por ese portal, no sé si habríamos llegado a derrotarlo.- dijo Motimon.
-Sí- corroboró Tanemon.- Tenía una fuerza increíble.
Mimi la acarició con cuidado. Kari podía ver la preocupación reflejada en el rostro de todos sus amigos.
-Esto no es bueno. No puede significar nada bueno.- dijo Joe mientras empezaba a andar en círculos.
-No dejaba de ser ExVeemon, nuestro amigo.- dijo Takeru apesadumbrado.
-No debemos preocuparnos.- dijo Kari.- Al menos no por ahora. Estamos todos juntos.
Todos asintieron con una tenue sonrisa. Kari comprendía perfectamente la preocupación de sus amigos, pues era la misma que ella tenía. De todas maneras no podían hacer mucho más hasta que encontraran alguna otra pista.
Sintió un escalofrío, uno de esos que le hacía presentir que lo que se avecinaba tampoco iba a ser bueno.
Yamato
Habían decidido pasar la noche en aquella cueva. El día había sido muy intenso y necesitaban descansar y pensar con claridad. Tai y él habían explorado la cueva de arriba a abajo. Al no haber encontrado nada que pudiera suponer un peligro, propusieron al resto la idea de dormir allí.
-Por los menos estaremos resguardados.- dijo Joe.
-Sí, aquí no estamos tan expuestos a los digimon y podremos descansar.- dijo Koushiro.
Se dividieron las tareas que iban a realizar. Sora, Mimi y Kari prepararon los sacos de dormir y la zona de descanso. Joe y él estaban planeando que hacer para cenar. Takeru había salido con Patamon y Gabumon a por leña suficiente para toda la noche. Tai se estaba encargando de encender la hoguera e Izzy seguía intentando obtener algún tipo de información o pista con el ordenador.
La cena consistió en tres latas de sopa, que compartieron entre todos, y pescado que Gabumon había conseguido capturar en un arroyo cercano.
-No es un gran banquete.- dijo Tai con la boca llena mientras hablaba.- Pero me sabe a gloria.
Matt miró a Tai asqueado. No sabía cómo una persona como Tai podía haberse convertido en el líder de los niños elegidos comiendo de esas maneras. Observó a Sora, tampoco podía entender como le atraía lo más mínimo. Sora miraba a Tai con cariño.
-Cierra la boca anda. Que todos estamos viendo lo que tienes dentro.
Tai se sonrojó considerablemente ante el comentario de su mejor amiga.
-Lo...lo siento.- dijo mientras cerraba la boca y comía más despacio.
-¿Has podido averiguar algo Izzy?- dijo Matt para que Tai dejará de sonrojarse.
-Ninguna novedad, es como si no hubiera nada.
-Ya hemos visto que hay digimon. Por lo menos uno.- dijo Mimi mientras se limpiaba con la servilleta.
-El cual ha intentado matarnos.- aportó Joe.
-Nosotros también estamos y somos digimon.- dijo Patamon con inocencia.
Takeru sonrió ante el comentario de su compañero.
-Ya iremos viendo.- dijo Kari para restar importancia a aquel asunto.
-Kari tiene razón.- añadió Sora con una cálida sonrisa.- Ahora debemos descansar, eso también es importante.
-Deberíamos hacer guardia, por si acaso.- dijo Yamato.
Se dividieron los turnos de guardia. Los primeros serían Matt y Tai, después Koushiro y Joe, Takeru y Sora y por último Mimi y Kari.
-Vayamos a dormir, chicos. Estoy muy cansada.- dijo Mimi bostezando.
Poco a poco todos se marcharon a dormir. Sora intentó aguantar un poco más para hacer compañía a sus dos amigos. La tercera vez que la vieron dando cabezadas la obligaron a irse a dormir.
Agumon y Gabumon descansaban a su lado. Debían dormir por si tuvieran que enfrentarse a algún digimon.
Ninguno de los dos hablaba. Tai miraba el fuego con atención, como si le estuviera contando la historia más entretenida del mundo. Matt en cambio miraba al exterior, intentando adivinar figuras en la oscuridad.
Eran buenos amigos, pero esa noche no estaban especialmente habladores. Una gran parte era porque ambos pensaban en todo lo sucedido, intentando encontrar una explicación.
"También es por Sora. Ambos somos conscientes de lo que siente el otro. Pese a que seamos amigos no podemos evitar vernos como rivales".
Suspiró, iba a ser una noche realmente larga.
Tai
Su turno de guardia junto a Yamato había sido eterno. Apenas se dirigieron la palabra, algo que volvía loco a Tai, pues le encantaba hablar.
"La próxima vez hago guardia con Joe o incluso con una piedra, seguro que es más divertido que con Yamato".
Rió en voz alta al imaginarse la escena de él mismo hablando con una piedra.
-¿Qué pasa, hermano?
Todos sus amigos le miraban con una mezcla de asombro y pena. Estaban desayunando algo de fruta en silencio y les había sorprendido que Tai empezara a reírse solo.
-Nada, nada. Cosas mías.- dijo mientras le daba un mordisco a una manzana.
-Hoy deberíamos descender y llegar a la playa.- dijo Izzy.
-Una vez comprobemos que todo está bien, podemos adentrarnos en la selva.- señaló Joe.
-¿Qué pasa si todos los digimons que nos encontramos se han vuelto agresivos?- dijo Mimi preocupada.
-Lo he pensado.- contestó Izzy.- Pero no creo que sea así. Me imagino que Digimon Emperador controlará a algunos digimon, pero no a todos.
La teoría de Koushiro no tenía ningún sentido, pues no podía basarse en nada.
"Lo hace para que no nos preocupemos."
Sora observaba fijamente a Koushiro, sabía que pensaba lo mismo que él.
La miró sonriendo, estaba muy guapa recién levantada con el pelo suelto y algo revuelto.
-Debemos fijarnos muy bien en todo. Por si encontramos algún lugar como el que Kari nos ha descrito.- dijo Tk.- Tenemos que encontrarlos.
Yamato apoyó una mano en el hombro de su hermano, para darle ánimos.
Todos estaban preocupados por los otros niños elegidos, después de todo, se habían convertido en su amigos también. Sin embargo sabía que aquello era mucho más complicado para Takeru y Kari, ya que su relación con ellos era mucho más estrecha.
Rodeó con un brazo a su hermana, quien le sonrió ante aquel gesto.
-Todo saldrá bien, les encontraremos.- dijo a sus amigos.
Todos le miraron esperanzados, en momentos así seguían pareciendo niños pequeños.
-Preparémonos entonces.- dijo Matt.
-Sí.- dijo Izzy.- Quiero comprobar como está todo por allí.
Sora
Hacía casi una hora que habían empezado la caminata hacia la playa y Mimi ya se estaba quejando.
-Aquí hace mucho calor. ¿Paramos a descansar?
Sora cogió la mano de su mejor amiga y la atrajo hacía ella.
-Mimi, apenas acabamos de empezar. No hagas que esto se convierta en un viaje repleto de quejas.- le dijo con suavidad.
-De acuerdo, lo siento. He vuelto a ser la Mimi infantil que vino por primera vez al Digimundo.
-No digas eso. Eres toda una mujer.- contestó Sora.- Pero nunca cambiamos del todo, es normal que sigas teniendo cosas parecidas a la Mimi pequeña.
-¡Sí!.- dijo Palmon.- Siempre serás una quejica.
Mimi la fulminó con la mirada.
Sora empezó a reír al ver como ambas amigas fingían ofenderse la una con la otra. Empezó a ver el mar, ya se encontraban cerca de la playa.
Se acercó a Tai y a Yamato, que eran los que más adelantados iban. Ambos sonrieron al verla. Pasó un brazo por encima de cada uno de sus dos amigos de manera inconsciente.
Se dió cuenta de lo que había hecho al ver el sonrojo de sus dos mejores amigos.
"Genial, no debo olvidar que me he besado con ambos. Las cosas no son como antes".
Retiró los brazos y fingió que se ponía bien la mochila, ahora era ella la que estaba roja. Yamato se percató e intentó iniciar una conversación para que el sonrojo de Sora no fuera tan evidente.
-¿Qué encontraremos ahí abajo?
-Ni idea.- dijo Tai pensativo.- Puede que algo o puede que nada. A lo mejor la playa sigue igual que cuando nos fuimos.
-Espero que tengas razón. El ánimo de los chicos está algo decaído.- dijo Sora mientras miraba hacia atrás.
-Es normal.- dijo Matt.- No esperábamos nada de lo sucedido ayer, es un golpe duro.
-Lo superaremos juntos.- dijo Tai.
-Siempre con lo mismo Tai. Las cosas no se superan con el poder de la amistad y un unicornio que cumple nuestros deseos.- dijo Matt irritado.
-No digo eso. Pero debemos permanecer unidos, es como más fuertes somos.- dijo Tai con seguridad.
-Como tú digas.- respondió Yamato.- Voy a ver a mi hermano.
Tai miró el suelo enfadado, estaba visiblemente alterado. Sora aún estaba sorprendida por la escena que acababa de presenciar. Yamato y Tai siempre habían chocado, tenían un carácter distinto y una forma de actuar diversa. Aún así habían aprendido a complementarse y a apreciarse.
-¿Estás bien?- preguntó Sora.
-Sí, no te preocupes. Últimamente ambos estamos algo susceptibles, no es nada.
Sora no necesitó que Tai le dijera nada más. Sabía que se refería a la situación en la que estaban los tres.
"Lo único que estoy consiguiendo es separarles. Tendré el poder del amor, pero sólo se hacer daño".
Koushiro
Llegaron a la playa cuando apenas eran las nueve y media de la mañana. Se sentaron para recobrar fuerzas y beber agua. Los digimon cogieron algo de fruta para comer.
Observó la playa de arriba a abajo. Recorrió una gran parte de ella y no vio nada que resultara sospechoso.
Volvió para reunirse con sus amigos.
-En un principio parece que está todo normal.- dijo mientras sacaba el ordenador.- De todas maneras voy a escanear la zona para ver si hay algo fuera de lo común o detecto la presencia de algún digimon.
-Las cabinas siguen ahí. Como si nada hubiera sucedido.- dijo Joe.
-Estuviste toda la mañana intentando llamar a la Tierra. No te rendías.- dijo Takeru.
-En ese momento no era consciente de que estábamos en otro mundo. Ni de todo lo que íbamos a vivir.
"Ni tú ni nadie. Nosotros y no otros niños del campamento terminamos convirtiéndonos en los niños elegidos, algo que muchas veces hemos considerado negativo".
-Bien, el escáner se ha realizado con éxito. ¿Véis?-dijo mientras señalaba con el dedo la pantalla..- Esto es una comparación del último mapa guardado del Digimundo. Está igual.
No supo decir porqué, pero era algo que le aliviaba. Por lo menos seguía siendo el mundo que recordaban.
Kari señaló la parte superior izquierda del mapa, un punto que empezó a parpadear.
-Se supone que eso es el mar.- dijo Izzy.
-¿Y ese punto?
-Ni idea, no detecta que puede ser. Puede tratarse de un error del sistema.
El ordenador se apagó de golpe.
-Genial.- dijo Matt.
-Chicos, fijaos en el cielo.- dijo Mimi con un hilo de voz.
El cielo había oscurecido notablemente. Sora señaló hacia el mar.
-Hace un momento el agua ni se movía. Mirad el tamaño de esas olas.
Koushiro relacionó todo lo que acababa de suceder.
-¡Es un digimon!.- dijo gritando.
-¡Apartaos todos de la orilla!.- dijo Tai.- No sabemos que puede salir del agua.
Antes de que pudieran cogerlo todo para marcharse, el suelo empezó a temblar. Del mar salió una enorme serpiente marina; su cuerpo era largo y sinuoso cubierto con escamas azules. La cabeza de la serpiente estaba cubierta de una especie de casco.
-Es Seadramon.- dijo Tentomon.
El enorme digimon se irguió, quedando de frente a los niños elegidos. No se movía, ni hacía ningún tipo de movimiento.
-¿No quiere atacarnos?- preguntó Joe.
-Os atacará cuando yo lo ordene.- dijo una voz que provenía de sus espaldas.
En un montículo, cerca de donde habían estado descansando hacía apenas unos minutos, se encontraba Digimon Emperador. Una sonrisa macabra adornaba su rostro.
-¡Ken!.- gritaron Kari y Takeru.
-¿Ken?- preguntó- Ese no es mi nombre. Siento haber tardado tanto en venir a daros la bienvenida personalmente. Es lo que tiene ser el Emperador del Digimundo, son muchos los asuntos que debo atender. Aún así, espero que ayer recibierais el regalo que os envié.-dijo riendo.- Estoy seguro de que os brindó una cálida bienvenida.
-¿Enviaste tú a ExVeemon a atacarnos?- preguntó Tai apretando los puños.
-Sí.Es a mi a quien tienes que dar las gracias.
-¿Por qué nos haces esto?- preguntó Mimi.- Somos tus amigos.
-Yo no tengo amigos.- respondió con indiferencia.- ¿Sabéis? Me molesta mucho cuando alguien viene a mi mundo, a entrometerse en mis planes.
-Esto no te pertenece.- dijo Kari.- No eres dueño de nada.
-¡Já! Eso es lo que vosotros pensáis. Lo de ayer fue divertido, pero preferiría un combate más interesante.- Una pequeña pantalla apareció en su muñeca y empezó a teclear.
Izzy observó alerta a su alrededor, estaba seguro de que iba a producirse un encuentro complicado.
-Sería injusto que todos os enfrentéis a Seadramon. Aquí tenéis un poco de compañía.
Dos Shellmons aparecieron de la arena y emitieron rugidos amenazadores.
-Ahora la cosa está más igualada. Tranquilos, no todos vuestros digimon evolucionarán.-dijo de manera enigmática.- Parece que no todos tienen claro lo que deben hacer.
-¿Piensas irte sin más?- dijo Matt.- Tenemos muchas cosas que preguntarte.
-Y yo muchas cosas por hacer. Vosotros no sois mi objetivo principal, aspiro a mucho más. Sois un simple entretenimiento. Disfrutad.- dijo mientras desaparecía.
Koushiro apretó su digivice con fuerza. Empezó a brillar emitiendo una luz morada, poco después Kabuterimon se encontraba frente a él.
Greymon, Garurumon e Ikkakumon se unieron segundos después. Los cuatro dirigieron sus ataques hacia Seadramon.
Angemon y Angewomon atacaron a un Shellmon.
-Venga Palmon, ayúdales.-dijo Mimi mientras Palmon evolucionaba.
Togemon empezó a lanzar ataque de espinas al otro Shellmon.
-Sora, yo también quiero ayudar. Hazme evolucionar.- dijo Piyomon.
-Sí.- dijo mientras apretaba con fuerza su digivice.
No sucedía nada, ninguna luz salía del digivice. Tai se percató de la situación.
-¿Qué sucede?
-No lo sé, no puedo hacer evolucionar a Piyomon.
Un Shellmon había sido eliminado sin mucha dificultad. Togemon, Angemon y Angewomon empezaron a dirigir sus ataques al otro Shellmon, que pronto fue derrotado.
Sin embargo con el Seadramon no iba a resultar tan sencillo. Ni con los ataques de todos los digimon conseguían esquivar el muro de agua que lo rodeaba.
Koushiro elaboró un plan para poder eliminar a Seadramon.
-Tenemos que elevarlo y entonces atacar. Fuera del agua no será rival.
Angemon, Angewomon y Kabuterimon se dispusieron a levantarlo, pero era demasiado pesado.
"Necesitamos a Birdramon."
Sora estaba notablemente asustada y confundida.
-No lo entiendo, yo quiero que evolucione.
Todos la miraron preocupados. Había algo que impedía que Sora pudiera hacer evolucionar a Piyomon.
-Yo no he querido nunca este emblema, es demasiado complicado y me parece absurdo.- dijo enfadada.
-Sora, basta.- dijo Tai.- Tu emblema es igual de poderoso que cualquier otro, no conozco a nadie que tenga tanto amor para entregar sin esperar recibir nunca nada a cambio.
-Pero no sirve, no sirve de nada saber querer. - dijo Sora sollozando.- Hago daño a la gente.
Koushiro adivinó por donde iban los tiros. El triángulo Sora-Matt-Tai había afectado a su emblema. Ahora ella se sentía insegura y eso afectaba al funcionamiento de su digivice.
Por el gesto de Tai y Matt captó que ellos también adivinaban lo que sucedía.
-Sora.- dijo Matt.- No dejes que esto te afecte. Necesitas tiempo y tiempo tendrás. No haces daño a nadie, no dejes de sentir por lo que suceda. No dejes de ser tu misma.
Sora abrazó a Matt y luego a Tai. Su digivice empezó a brillar y Birdramon hizo acto de presencia.
Consiguieron elevar a Seadramon y ejecutaron un ataque conjunto que eliminó al digimon. Emitió un alarido desgarrador y cuando su cuerpo inerte tocó el suelo,provocó un temblor.
-Lo hemos conseguido.- dijo Takeru.
Los digimon habían vuelto a su forma bebé.
-Sora.- dijo Mimi.- No vuelvas a dudar nunca de ti. Somos un equipo.
Rodeó a su amiga en un intenso abrazo, poco después se unió Kari. Unos segundos después todos se fundieron en un abrazo grupal.
Koushiro se sentía mucho mejor.
"Mientras estemos juntos, no debemos temer por nada".
Meiko ( esta escena tiene lugar al mismo tiempo que la narración de Koushiro)
Observó de nuevo el reloj y volvió a suspirar. Sólo eran las nueve de la mañana. Era el segundo día que pasaba en casa de sus abuelos y aunque les quería mucho y se alegraba de verlos el tiempo pasaba muy despacio.
El té reposaba en la mesa, aún caliente. Su abuela tomaba el suyo en silencio, sin dejar de observar a su nieta.
-¿Cómo va todo por la ciudad? ¿Has hecho muchos amigos?
Una punzada de culpabilidad la atravesó, su abuela quería pasar tiempo con ella y ella solo hacía que mirar el reloj. Se reprendió a si misma.
"Mañana por la tarde estaré en el Digimundo. Debo disfrutar y pasar tiempo con mis abuelos".
-Va todo genial, abuela. Al principio me sentía fuera de lugar. Per a los pocos días empecé a hacer amigos.
-Eso es maravilloso, cielo.
-Sí.- corroboró Meiko.- Se han portado muy bien conmigo. Soy muy afortunada.
-Y ellos también. De tenerte a ti.
Sin pensarlo dos veces, abrazó a su abuela. Ambas quedaron en silencio.
-¿Te apetece que vayamos a ver a tu abuelo? Está arreglando el huerto.
-Claro.
-Podemos ir las tres.- dijo mirando a Meicoomon con una sonrisa.
Sus abuelos siempre habían conocido la existencia de Meicoomon y la trataban con cariño. Pese a que les había explicado que era un digimon y de donde venía, no dejaba de tener la sensación de que sus abuelos consideraban que era algo parecido a una mascota.
Durante el paseo hasta el huerto estuvieron poniéndose al día. Hablaron del instituto, de las vacaciones de Navidad y de como les iba todo a sus abuelos. Meicoomon disfrutaba del paseo, siempre le había gustado la montaña.
Su abuelo les dedicó un amplia sonrisa cuando las vio aparecer.
-Vaya,vaya. Mis dos chicas preferidas.
Meiko besó a su abuelo en la mejilla.
-Te hemos traído algo para comer.
Los tres se sentaron y empezaron a charlar mientras su abuelo comía algo para recargar pilas.
"Espero que todo esté yendo bien en el Digimundo".
Odiaba no tener ninguna noticia de ellos y no poder comunicarse. El cielo oscureció de golpe.
-Vaya, no creía que llovería hoy.- dijo su abuelo.
Meiko observó el cielo con atención. Se escuchó el rugido agonizante de una criatura. Todos se pusieron de pie sobresaltados.
-¿Qué diablos ha sido eso?
Meiko también estaba sorprendida por lo sucedido, miró a todas partes pero no pudo ver que o quien había emitido semejante sonido.
Volvió a mirar al cielo, le pareció ver una especie de serpiente marina.
-¿Habéis visto eso?- preguntó asustada.
Sus abuelos miraron hacia donde Meiko señalaba y negaron con la cabeza. Un temblor les sacudió con intensidad durante algunos segundos. Instantes después todo volvió a la normalidad.
-Volvamos a casa. A lo mejor en las noticias explican lo sucedido.- dijo su abuelo mientra empezaba a caminar.
Meiko asintió. No puedo evitar tener la sensación de que aquello que acababa de suceder estaba relacionado con el Digimundo.
"Espero que estén bien."
