Hola!
en recompensa por el tiempo de espera, aquí tienen servido y recién salido del word chap EXTRA GRANDE
sí, es enorme (11.164 palabras sin contar la presentación)
así que paciencia! porque es en verdad entretenido :P
mucha hormona, evidentemente, y ya las elecciones se nos vienen encima! :O
ya queda menos, chicas/ os así que los que la han seguido hasta aquí, muchas gracias!
bueno, ahora historia...
pero claro...
DISC: ¿... es necesario? ok, ok... TAKESHI OBATAAAA!! no es mio :P
9. Dividir y conquistar
No podía creer lo fácil que era. Lo único que necesitó fue ser paciente y buen actor, y todo se dio por sí mismo. A pesar de que no todo estaba pasando tal y como había pensado que pasaría, veía a su enemigo quebrándose en silencio de todas formas. Así que sólo le quedó acomodarse en su silla y disfrutar el final de todo. Porque las cosas buenas no duran para siempre…
+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+
Era un día caluroso y todos los del Wammi's lo aprovechaban al máximo, ya que probablemente sería el último día soleado del año. El verano se iba, y la toma del orfanato ya llevaba aproximadamente dos meses y medio, pero los chicos revolucionarios no cejaban en sus esfuerzos para que todo funcionase, a pesar del cansancio.
Pero también había tiempo para el ocio, y como el sol se iría y sería reemplazado por lluvia y un frío de mil mierdas, todo mundo aprovechaba de salir y pasearse por allí, por más que el calor les hostigase un poco. Sin embargo, pronto la atención de todos se vio captada por un hecho curioso, que hizo reír a más de alguno. Porque a pesar del sol y de los buenos veinticinco grados Celsius que debían de haber en ese momento, un chico rubio iba, con cara de mal humor, con una bufanda amarrada al cuello.
Mello no hizo caso de las risas (en parte por su orgullo y en parte porque el calor ya le tenía lo suficientemente ofuscado), sino que se dirigió directamente hacia el pelirrojo Matt quien, lejos de disfrutar de los últimos restos de sol, se dedicaba a jugar con su PSP bajo un árbol, algo aparte de los animados grupos de chicos y chicas. Cuando el rubio llegó a su lado y se sentó junto a él, el chico recién le miró. Soltó una risa.
-… ¿tengo cara de ser un puto payaso? ¡Cada vez que llego te ríes como niña de colegio enamorada!-la risa de Matt se hizo más fuerte, lo que obviamente molestó a Mello aún más.-mira, kreten. Si no paras de reírte ahora te voy a meter a una lavadora, la voy a encender, voy a poner cloro y a esperar a que quedes tan blanco como Near. ¡¿Me escuchaste?!
-pero Mello… ¡te ves ridículo con esa bufanda!-el aludido apretó los puños, como si estuviese considerando seriamente estrangular al chico con la prenda. Matt reparó en eso, por lo que intentó contenerse. -¿para qué la traes puesta? Hay un sol enorme y hasta podrías cocer huevos en el pavimento…
-por si no te acuerdas, para variar es tu puta culpa.-lo dijo todo con los dientes apretados y en voz baja, pero el pelirrojo captó el mensaje.
-por favor, seguro que no está tan mal…-Mello, mirándole con una ceja alzada, tiró levemente de la bufanda dejándole ver su cuello. Se notaba claramente una fea marca amoratada en su clara piel. Matt casi se atraganta del ataque de risa, pero aún así se mantuvo en su compostura.-eh… bueno, tienes razón. Se ve bastante mal.
El rubio entrecerró los claros ojos, dejando a las claras que buscaría venganza, pero Matt había vuelto a sus videojuegos, por lo que pasó inadvertido. Pero Mello no estaba de humor como para que le ignorasen, y en parte para desquitarse, acercó el rostro cuidadosamente al cuello del pelirrojo, y mirando nerviosamente a todos lados, asegurándose de que no le vieran, pasó la lengua por un segundo por la sensible piel del chico, quien dio tal sobresalto que la consola se le cayó entre las manos, y el personaje del juego murió trágicamente al no poder matar al extraterrestre que se le venía encima. Mientras, Matt puso su mano en el cuello, con cara de sorpresa y furiosamente ruborizado. Ahora fue Mello el que rió levemente.
-estamos casi a mano. Pero cuídate las espaldas, porque todavía estoy algo enojado por lo del egocéntrico de mierda.
-Mello, eres un idiota.
-tu también, rotkvica sranje (rábano de mierda)
-rey del oxigenado
-neumen pes (perro estúpido)
-ok, ok. Tú ganas. Ahora ¿me dejas jugar?
-Beživotan kreten (sin vida imbécil)-dijo finalmente Mello, apoyando su cabeza en el hombro de Matt. Ahora ambos desperdiciaban el último día soleado del año, pero si podían desperdiciarlo juntos, les daba igual.
+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+
Tal y como estaba previsto, la mañana fue helada y brumosa, con bastantes nubes, pero con promesas de sol para la tarde. Aquellos que no habían sacado mantas extra, se congelaban en sus habitaciones sin remedio, pero los más previsores se quedaban recostados en sus cuartos sin ganas do moverse.
Así estaba Matt, ya que aunque tenía poco espacio en su propia cama (Mello se movía constantemente y le empujaba sin querer), se sentía cómodo y a gusto. La verdad, a veces pensaba que el rubio era mejor durmiendo, ya que no le insultaba, ni le golpeaba, ni le obligaba a hacer cosas, pero también eso le quitaba el lado divertido a la vida, ya que como su mente estaba siempre en movimiento no había tiempo para aburrirse, sobre todo si te encargas de la parte técnica del asunto.
Se estremeció levemente, ya que Mello se había apropiado de la manta más gruesa y le había destapado en la noche, y estaba que se congelaba. Por lo que una vez más intentó quitarle sus sábanas al chico. Pero por más que tirase, el rubio no las soltaba, ya que estaba prácticamente enrollado en ellas.
-Mello… suelta, me congelo…-tiró con fuerza, pero el chico seguía dormido como un tronco. Así que, resignado, decidió ir a buscar más mantas, si es que quedaba alguna.
Se levantó con dificultad, pasó por sobre Mello (el muy cabrón siguió dormido) se puso algo de abrigo y salió del cuarto. Los pasillos estaban igual o más fríos que su pieza, por lo que tiritando y con los dientes castañeando, se dirigió a la bodega. Pero a mitad de camino, oyó un ruido a sus espaldas, como si alguien le siguiese furtivamente. Y cuando volteó con curiosidad, no había nadie en el corredor.
Con extrañeza, siguió adelante, pero de nuevo tuvo la sensación de que le seguían, por lo que apretó el paso. Volteó con disimulo, justo para ver como alguien se ocultaba tras un pasillo. Así que con habilidad, tomó un desvío por pasillos laterales, y yendo con rapidez hacia atrás, se situó justamente detrás de su perseguidor.
-¿necesitas algo, Linda?- la chica, que observaba desde la esquina de una pared intentando ver por dónde se había metido, se sobresaltó violentamente. Luego, volteó y le miró con una sonrisa nerviosa.
-¡ho...hola Matt! ¡No te había visto!
-ajá… ¿Qué quieres?-desde el incidente del pasillo había decidido dejar su política de neutralidad a la suiza a un lado con Linda, ya que ésta se había vuelto muy desagradable.
-oye, no te enfades… ¡lo que dije el otro día fue broma! No me mires así…- el pelirrojo, suspirando, dejó de mirarla con odio. Era incapaz de permanecer enojado mucho tiempo.-bien… la verdad, quería decirte algo. Como estos días han estado poco movidos, queremos hacer una fiesta en el comedor del Wammi's mañana en la noche. Sólo los grandes, porque va a ser muy tarde, y me gustaría que tú fueras… y Mello, si quiere. –agregó rápidamente.
Matt lo consideró unos momentos. ¡Una fiesta! No recordaba haber ido a ninguna antes, por lo que le provocaba bastante curiosidad. Música, bebidas y algo de comida, no se oía mal después de todo. Linda le observaba con tensa expectación.
-…me parece interesante. Se lo diré a Mello. Ahora, por favor deja de seguirme, quieres.- dicho esto, siguió caminando hacia la bodega, dejando a Linda levemente perpleja por su actitud, pero satisfecha por tener la oportunidad de verle en una fiesta, con luces tenues y música…
+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+
-¿Kaj si rekel (que mierda me dices)?- preguntó Mello, aún medio dormido.
-lo que escuchaste, una fiesta. ¿No es raro?- Matt adivinaba algo sobre la enredada jerga en esloveno del rubio, mientras miraba hacia un punto indeterminado de la pared, también somnoliento. Mello se frotó los ojos y sacudió la cabeza, para aclararse la mente.
-espera. Lo que me dices es que Linda estaba siguiéndote a escondidas, y después, cuando la ves, va y te invita a una fiesta.- el pelirrojo asintió, bostezando.- prasica (perra)- dijo entre dientes. Matt le miró confundido.
-Mello, si vas a decir algo, dilo en un idioma en que ambos hablemos de corrido, ¿de acuerdo?
-de acuerdo. Dije que era una perra. ¿Qué razones crees que tuvo para invitarte?
-eh… supongo que le caigo bien…-Mello se tapó la cara con las manos. Era muy idiota.
-no, imbécil. Lo que hará será meterte conversación apenas llegues, sacarte a bailar, esperar a que tú sientas una imperiosa atracción por ella y la beses al ritmo de un lento. Eso es lo que hacen las chicas, ¿sabes?
-¿y tú como te enteras?
-me lo han hecho…- Matt le miró, incrédulo. -oye, no eres el primero. Tengo mi vida a parte de ti.
-eres realmente descarado para mentir.
-pero eso te gusta.- touchè, eso era cien por ciento cierto. –pero hablando en serio, algunas chicas lo intentaron, pero no las tomé en cuenta. -Matt puso los ojos en blanco, pero sonrió. -así que más te vale irte con cuidado, si vas.
-¿y que hay de ti?
-iré, supongo. Alguien debe cuidarte.- mordió un chocolate mientras miraba hacia el techo, recostado en la cama del pelirrojo. Matt dirigió su vista hacia la ventana, pensativo. El sol finalmente había salido, pero el calor era tan débil que al estar a la sombra se sentía bastante helado.
-…Mello…
-¿qué?
-sólo por saber, ¿es verdad lo de las chicas?- mientras hablaba, fingía indiferencia, pero el rubio se rió adivinando lo que pensaba realmente.
-je, no tienes de que preocuparte la verdad… ljubosumen (celoso)- agregó por lo bajo, aunque satisfecho.
-¿Qué dijiste?
-nada importante. Ahora, centrémonos en el plan.
Matt volteó, sorprendido. -¿…hay alguno?
-claro, siempre hay uno.- Mello se incorporó en la cama, y le miró con esa sonrisa tan suya. –esos idiotas piensan que dando una buena fiesta van a comprar a los votantes, pero estoy pensando en demostrarles lo contrario. Esto es lo que haremos.
El de goggles alzó las cejas con expresión confusa, pero finalmente se acercó al rubio conspirador. Si el plan de Mello funcionaba, definitivamente nadie olvidaría nunca esta fiesta, aunque no precisamente por la música o la organización.
+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+
-Mello…
No hubo respuesta. Era muy tarde, debían ser más o menos las tres de la madrugada, pero el muy maldito dormía muy profundo realmente, y el despertarle era todo un fastidio. Matt se congelaba, así que decidió intentarlo hasta que lo lograse. Pero por más que le agitara, le gritara o tironeara las sábanas, el rubio seguía con los ojos cómodamente cerrados, a lo más moviendo un brazo para golpearle en medio del sueño.
Finalmente, el pelirrojo se cansó de tener que ser siempre el que se enfriaba mientras Mello disfrutaba de todas las putas mantas, así que se propuso despertare como fuera. Así, sin cuidado ni nada, se le sentó encima y comenzó por gritarle al oído. Si el bastardo estaba despierto, lo disimulaba muy bien, por lo que decidió intentar otra cosa. Le tiró de las mejillas, le abrió la boca, le jaló el cabello, pero nada le sacaba de su estado de inconciencia. Finalmente, y mientras agotado pensaba en algún plan para despertarle, se dio cuenta de que, si quisiera, por supuesto, podría hacer con él lo que quisiera, sin preocuparse por las represalias. Y si podía despertarle en el proceso, mejor aún para él.
Así que, con una sonrisa maléfica copiada de su mejor amigo, decidió comenzar ligero. Primero, intentó besarle de la misma forma que hace unas noches en el cuello, pero sólo consiguió que el chico se removiese un poco y murmurase algo de un "prekleti bug". Sin querer enterarse del significado, decidió seguir adelante con el plan, pero para evitar que el rubio se girase por completo, le sujetó las muñecas por sobre su cabeza. Decidió bajas un poco más, siempre besándole, y ahora sí que el rubio se removía en sueños, respirando ahora agitadamente. Ahora Matt no tenía claro si seguía un plan o no, sino que se dejaba guiar por lo que quería hacer en ese momento, y cada vez se atrevía a más. Luego de un rato, comenzó a meter la mano por dentro de la polera del dormido rubio, mientras besaba y lamía a su antojo, provocando que el rubio comenzase a hacer ruidos raros, pero sin reparar en nada más hasta que sintió que le empujaban violentamente, haciéndole caer de la cama.
Se golpeó contra el duro piso, pero antes de que pudiese preguntarse qué pasaba, sintió un peso sobre él y que alguien le tomaba de la polera, obligándole a alzar la cabeza. Finalmente, Mello había despertado, y no estaba de muy buen humor.
-te advertí que si hacías algo sin mi permiso, te haría pagar. ¿Lo recuerdas?-dijo, furibundo, aunque totalmente ruborizado y con la respiración aún agitada. Matt le miró con terror. ¿Qué horribles torturas tendría que soportar?
Pero lo que pasó fue aún más extraño, porque Mello lo empujó contra el piso y agachó la cabeza, hasta quedar a la altura de la yugular. Entonces, el extrañado pelirrojo abrió los ojos de par en par cuando sintió que el rubio le enterraba los dientes en el cuello, y tuvo que reprimir un ruido de difícil determinación en su garganta. Mello se alzó y le miró con una sonrisa burlona.
-ve y date una ducha, la necesitas. Y escoge una bufanda para mañana, la vas a necesitar.- dicho esto, se levantó y se volvió a acostar, enrollándose en las sábanas de Matt, mientras por la mente del confuso pelirrojo se paseaba la palabra "karma".
+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+
Era un día parcialmente despejado, y en el orfanato todo el mundo estaba pendiente de la próxima fiesta de la lista L. Como no había pasado nada de especial mención en esa semana (a menos que contase la gran batalla con huevos podridos, en la que el primero había llegado directamente a la cabeza de Near, desde una trayectoria que podrían jurar que era la mesa que ocupaba Mello) todo mundo comentaba con emoción lo que usarían, con quien les gustaría bailar u otras idioteces por el estilo. Pero dos chicos se mantenían al margen de la animación general, y se les veía con las cabezas muy juntas en algún rincón del salón común o los pasillos. Para cualquiera que conociese a los famosos alborotadores Matt y Mello, era bastante obvio que preparaban algo grande, pero lejos de disuadir a los invitados, este hecho provocó tal conmoción que todo mundo quería asistir para ver en qué forma aguarían la fiesta. Y por la cara de concentración del pelirrojo y los ojos brillantes del rubio, se adivinaba que sería espectacular.
-ya sé lo que dirás, pero es mi deber preguntarlo. ¿Estás seguro de querer hacer eso?- el pelirrojo miró con preocupación alrededor mientras tiraba de su bufanda, bastante acalorado. Había muchos elementos "ilegales" involucrados en el plan y eso le ponía bastante nervioso.
-¿no es obvio?... si de verdad necesitas la aclaración, claro que estoy seguro. Vamos, tenemos que conseguirlo todo.- estaban caminando hacia las bodegas, para tomar algunos de los implementos imprescindibles para el plan. Por más que tales implementos no se encontrasen en las bodegas.
Hacía años que ambos chicos habían estado rompiendo reglas y explorando todo el Wammi's House, así que tenían más o menos alguna idea de los planos totales del edificio. Pero lo que les diferenciaba claramente de otros chicos curiosos era que ellos habían buscado con intención cualquier resquicio o pasadizo que tuviese el potencial de vía de escape, y no era la primera vez que los utilizaban. Una vez, a Mello se le había ocurrido probar cómo sabía el ron, y no encontró nada mejor que ir a comprar uno. Lo tomó de un trago, y las consecuencias (entre ellas el haberse subido a una mesa del comedor para dar un discurso y haberle vomitado a un preocupado Roger encima) eran aún recordadas y revividas por todos. Pues bien, para lograr esa hazaña, habían desperdiciado meses buscando una manera fácil de salir del orfanato, y Matt había dado por casualidad con una pequeña brecha en la pared de la bodega, que con la adecuada fuerza se podía convertir en su boleto de salida. Así no sólo habían salido esa vez, sino que se habían escapado de clases y castigos cuando se aburrían. Roger nunca averiguó lo que sucedió realmente.
Mientras Matt recordaba esa memorable escena, Mello abrió con cautela la puerta, tiró del brazo de su amigo para hacerle entrar e ingresó el mismo a la estrecha estancia. El misterioso pasadizo estaba oculto tras una estantería, por lo que ambos chicos la empujaron con todas sus fuerzas para desbloquear la salida. Cuando por fin lograron moverla unos metros, el pequeño agujero (lo habían sellado para estar seguros de ser los únicos en conoces su existencia) quedó a la vista.
-bien. ¿Haces los honores?- dando una irónica reverencia, se apartó para que Matt sacase el panel de madera. El pelirrojo peleó unos momentos contra los clavos con que lo habían asegurado en su lugar, pero pronto estos cedieron y les dejaron paso franco al exterior. –ahora, vamos a amargarles la fiesta a esos imbéciles.
Dicho esto, salió ágilmente por el espacio, mientras el pelirrojo miraba inseguro la puerta. Finalmente, la cerró y siguió a su rubio amigo. Después de todo, alguien tenía que cuidarlo.
+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+
Mello aterrizó de forma poco ceremoniosa en el suelo fangoso. No se le daba bien el saltar rejas, y la del Wammi's era demasiado alta como para sus escasas habilidades de escapista. Matt, por su parte, ya estaba con ambos pies en la tierra a pesar de haber salido después del edificio, por lo que le ayudó a levantarse.
-ya, ya. No es para tanto. Muévete y sígueme.- se zafó del pelirrojo y se adelantó por la estrecha acera que había fuera del orfanato. Aún les quedaba una buena caminata antes de llegar al negocio más cercano, por lo que si querían tener todo preparado para la noche debían moverse rápido.
Los conductores que pasaban les miraban con abierta curiosidad, y no era para menos, ya que ver a un chico rubio calzado con zapatillas aunque sin calcetines y vestido con una holgada camiseta negra, caminando con un delgado muchacho pelirrojo de camisa rallada y llamativos goggles naranja, además de una gruesa bufanda de lana, era algo realmente extraño, sobre todo porque no se conocían residencias cercanas en varios kilómetros.
Unas horas más tarde, Mello cayó sentado y rendido al lado del camino. No estaba acostumbrado a más ejercicio que a jugar al fútbol de vez en cuando, y el cambio de exigencia era notable. Matt, sudando e igual de cansado, se sentó a su lado.
-de…deberíamos hacer autostop. A este paso no vamos a llegar vivos a la tienda…-mientras hablaba, se arrancó la bufanda definitivamente, ya que no había nadie que le molestara en algunos kilómetros.
-…no…seas… idiota… no sabes… que clase de… tipos… haya en esos autos…- Mello jadeaba entre palabras, por lo que habló lentamente. El pelirrojo lo encontró bastante gracioso.
-deberías hacer más ejercicio…
-¡deberías… cerrar… la boca!- el cansancio y la frustración hicieron que Mello terminara de ofuscarse.- ¡desde cuando… el puto almacén queda tan lejos… sranje!
Matt cerró los ojos con cansancio. Lamentaba no haber traído una botella de agua.- deberías calmarte. Con tus berrinches tu cuerpo gasta agua de forma innecesaria y terminarás deshidratado…
Como recompensa por la advertencia recibió un puñetazo en el brazo. El rubio estaba de verdad cabreado. –tú terminarás peor… que deshidratado si… sigues diciendo estupideces.
El pelirrojo puso los ojos en blanco y suspiró. No tenía ánimos de discutir, estaba demasiado cansado como para argumentar como es debido. Así que la rabia de Mello no tuvo vía de escape, y Matt tendría que haber adivinado que no sería bueno para él. Y efectivamente, de algún lugar le llegó una gran bola de fango en todo el costado de la cara, manchándole la ropa y los cabellos. Se volteó muy molesto hacia el rubio, que se reía de forma bien desagradable. Y para vengarse, tomó una bola de barro y agua sucia, y se la aplastó en toda la coronilla, provocando que el líquido le escurriese por el cabello y cortando su risa en seguida.
Hubo un momento de silencio, en el que Matt miró con suficiencia al embarrado rubio, que no decía palabra ni hacía movimiento alguno. Pero su victoria fue breve, ya que inmediatamente después sintió cómo otra bola de lodo le llegaba directamente en el rostro, impidiéndole ver. Volteó y se limpió los goggles rápidamente, pero no lo suficiente como para que el rubio le arrojase otro proyectil que llegó a su nuca, por lo que sintió el barro caer por su espalda.
-¡eres un…!- sintiéndose humillado, se agachó para recoger más lodo, pero la demora le hizo ganar dos impactos más en la espalda. Sin embargo, la espera valió la pena, ya que tomó un buen puñado y se lo arrojó en la cara al otro chico, que tenía un ataque de risa en ese momento.
Mello escupió un poco de barro y agua, y de verdad molesto esta vez, se lanzó encima del pelirrojo, derribándole encima de una posa de agua sucia. Los chicos se revolcaron de espaldas en el barrial se forma bastante violenta, hasta que sintieron que unas manos firmes les tomaron por la espalda, alzándoles en medio de la pelea.
-¿Qué pasa aquí, chicos?- ambos se quedaron en piedra. Quien hablaba era un oficial de policía.
-n…nada señor, no se preocupe…- dijo Matt nerviosamente, pero Mello le interrumpió.
-la verdad es que no sabemos como llegar al pueblo, oficial. Mi amigo cree que es hacia allá, y yo insisto en que es hacia el otro lado. ¿Nos puede ayudar?- el pelirrojo puso cara de impresión al ver la angelical expresión de Mello. ¡Ese chico sabía como manejar a los adultos!
-oh, vaya… de acuerdo chicos, pero no hay necesidad de violencia… -el policía miraba a ambos chicos confundido, ya que hacía unos segundos la expresión del rubio había sido realmente terrible mientras golpeaba al chico de goggles.- y, bueno, ¿necesitan que los lleve?
-¿haría eso por nosotros? ¡Es usted muy amable!- Mello le guiñó un ojo a Matt mientras hablaba, y este tuvo que contener un ataque de risa.
Ahora, por la más extraña combinación de situaciones, estaban viajando al pueblo en una patrulla de policía, después de haberse escapado del orfanato y dirigiéndose a hacer algo aún más ilegal. Y por si fuera poco, a ambos se les había ocurrido que sería muy gracioso hacer gestos obscenos con la mano por la ventana, por lo que mientras el oficial iba muy digno conduciendo, el resto de los conductores veían asombrados a un par de chicos levantándoles el dedo del medio, haciendo caras raras y sacando la lengua desde una patrulla de policía.
Luego de algunos minutos de cómodo y relajado viaje, se comenzaron a ver algunas parcelas rurales muy espaciadas, pero que pronto dieron paso a una próspera localidad suburbana. Se veían negocios y supermercados por montones, y al rubio le brillaban los ojos al ver su objetivo casi cumplido.
-bueno, aquí nos bajamos. Muchas gracias, señor.- Matt tuvo que morderse el labio para no soltar una risotada por el tono respetuoso y admirado de Mello, quien seguía en su papel de buen chico.
-¿seguros? Los puedo llevar a casa si me dicen donde…
-no es necesario, aquí estará bien. Gracias de todos modos.
Ambos chicos bajaron del vehículo, repitiendo sus educadas expresiones de gratitud. El policía quedó agradablemente impresionado de su conducta (los adolescentes solían insultarle a menudo), por lo que dejó de preocuparse. Pero Matt y Mello esperaron a que la patrulla se perdiese de vista para comenzar a estudiar el plan.
-bien, ¿Dónde compramos?- preguntó animado Mello. El haber dejado de actuar le hacía sentirse más relajado, por lo que era bastante peligroso.
-no lo sé… no conozco ninguna la verdad, así que no te podría decir.
-bien entonces. Comencemos por esa.- dicho esto, ambos chicos entraron en una botillería bastante pequeña, atendida por un anciano de aspecto amable.
Pasaron aproximadamente dos minutos, y ambos chicos se vieron arrojados de cara a la acera. El viejo les miraba ahora con cara amargada, y murmurando algo sobre "adolescentes insubordinados", volvió al interior de la tienda. Mello se levantó precipitadamente, con los puños apretados y enseñando los dientes como un gato rabioso, pero para variar en vez de reconocer su error o culpar a alguien más, comenzó a insultar a Matt.
-¡puto imbécil de mierda! ¿Cómo no me dijiste que necesitaba identificación para probar si soy mayor de edad?
Matt suspiró con cansancio.-era más que obvio. El año pasado nos pasó lo mismo, ¿Qué no recuerdas?
-¡prekleta rit prekleta (maldito imbécil de mierda)! ¡No te hagas el santo conmigo! ¡neumna, neumna, neumna, da tesno luknjo in ubil (estúpido, estúpido, estúpido, tírate a un pozo y mátate)!...-siguió así por varios minutos, mientras la gente en la calle les miraba con curiosidad. Por el parloteo inentendible del rubio, la cara de resignación e indiferencia del de goggles y sus ropas exageradamente manchadas de barro, debían de parecer teatro callejero o algo por el estilo. De hecho, cuando el rubio terminó con un fabuloso remate de "¡pokvarilo, potem metati sol in neumnosti na smrt (mutílate, luego échate sal y dispárate hasta morir)!", ambos chicos recibieron entusiastas aplausos e incluso algunas monedas, que Mello correspondió con una sorprendida aunque soberbia sonrisa.
-sí, sí… hacemos lo que podemos- dijo el rubio, haciéndole reverencias a su público.
-ya basta Mello…- Matt apareció por detrás y le tomó el brazo, tirando de él hasta la otra esquina, mientras el chico seguía saludando a sus fans.
-no estés celoso, sencillamente aman mi personaje…
-¡no seas payaso!- dijo, y le abofeteó, provocando un sobresalto en el rubio.
-¡¿y eso por qué?!-Mello se sobaba la golpeada mejilla, mientras miraba a Matt con el entrecejo fruncido.
-para que dejes de hacer idioteces.
-a mi no me golpeas…
-por favor, no te enojes ahora…
-discúlpate como es debido.
-Mello… tu me golpeas cada dos por tres…
-me voy.
-¿… qué?
-lo que escuchas, me voy. Ve tú como volverás al orfanato, yo me iré caminando.- dicho esto, volteó y se dirigió a la salida del pueblo. Matt entró en pánico, imaginándose todas las cosas malas que le podrían pasar al rubio solo.
-espera… ¡Mello, espera!- finalmente, corrió tras él. –de acuerdo, lo siento, ¿feliz?
El rubio giró la cabeza para mirarle de reojo.-…aún no. Dije como es debido.
Siguió caminando, pero Matt fue más rápido. Y al alcanzarle, lo tomó del brazo y le volteó con brusquedad. Y antes de que el rubio pudiese abrir la boca, le tomó de los hombros y le besó tiernamente. Mello se contuvo de responder, aún enojado.
-¿Qué tal ahora?- el pelirrojo le miró a los ojos, aún demasiado cerca como para que el rubio pudiese pensar claramente.
-… de acuerdo, pero que no se repita ¿me oyes? Si vuelves a golpearme me iré.
-sí, Mello. Seré buen chico.- el aludido puso los ojos en blanco, pero aún así soltó una leve risa.- bueno, ¿Qué hay del plan?
-tengo algunas alternativas, pero tendrás que poner de tu parte. ¿Entiendes?
-claro.- dijo Matt, alzando las cejas. Pero aún no comprendía bien el sentido en el que Mello exigía cooperación.
+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+
Linda iba de un lado a otro por el comedor, poniendo adornos por allí, regañando a gente por acá y supervisando los comestibles y bebestibles. Había una aceptable cantidad de voluntarios, pero aún así la controladora muchacha quería estar en todo al mismo tiempo. Near la seguía con la mirada, totalmente indiferente. Sólo esperaba la señal para hacer su primer movimiento de la noche, y eso pasaría en aproximadamente dos minutos.
La chica frenó en seco al ver al albino holgazaneando por allí, así que se acercó rápidamente. -¿Qué te pasa que no haces nada, blanquito? Si quieres que esto funcione tienes que hacer algo…
El aludido suspiró.- no sé si lo notaste, Linda, pero la verdad no me interesa nada de esto.
-¡pero que mal compañero! ¡Me decepcionas!- Near maldijo su propia sinceridad. Tenía que mantener contenta a la castaña.
-oh, que torpeza de mi parte. De acuerdo, dí algo que hacer y lo intentaré- a pesar de que las palabras eran muy educadas, no hubo expresión en su voz.
-mira, ayúdame a colgar estas guirnaldas. ¡Todo debe estar perfecto!- la chica miraba con ojos brillantes el salón, pensando quizás que cosa… que Near adivinó de inmediato.
-hey… todo esto no será por Matt, ¿cierto?
-¡¿Qué dices?! ¡Para nada, para nada, cómo piensas eso de mí…!- el hecho de que su voz subiera un par de octavas y que se sonrojara le hizo ver al albino que tenía razón. Perfecto.
-ah, Linda… deberías haber notado que no vale la pena intentarlo… de esa forma tan evidente.- miró de reojo a la castaña y contó los segundos.
-… ¿qué quieres decir?…
-lo que digo es que es bastante obvio que no funcionará de forma tan directa. Estás disparándole a un blanco en movimiento, y para darle a ese tipo de blanco no hay que dispararle directamente, ¿comprendes?
La chica consideró sus palabras unos segundos. Tenía sentido pero…- espera, me estás diciendo que yo debería…
-exacto.
-pero… ¿es necesario que sea él?
-completamente.
Linda abrió la boca para decir algo, pero justo en ese momento un enorme ruido de explosión llegó de la cocina. Al parecer, algún imbécil había dejado un petardo en el horno, por lo que la castaña fue furibunda a gritarle a un par de personas, dejando a Near solo frente a la mesa de las bebidas, que era lo que estaba esperando.
Una vez la chica se hubo ido, tomó una botella que llevaba oculta en sus ropas. La destapó con cuidado (no quería salpicarse y terminar oliendo a eso) y la vertió completa en uno de los refrescos, que ya iba por la mitad. Cincuenta y cincuenta, una bomba para los inexpertos.
Sonrió maléficamente. Ahora sí las cartas estaban echadas, y sólo faltaba el remate.
+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+
El dependiente de la tienda se había ido, y sólo quedaba en el mostrador su hija. La chica estaba realmente aburrida, y por ser ella se iría con sus amigos a cualquier lugar menos a ese. Mientras esperaba a que apareciese algún cliente escuchaba música distraídamente, por lo que no notó al par de chicos que entraron precipitadamente al local, y mucho menos al delgado rubio que se escabulló a un lado. Pero el pelirrojo se acercó al mostrador con nerviosismo, llamando su atención con un carraspeo.
-¿necesita algo?- la chica aún no levantaba la vista, pero al escuchar la respuesta alzó la cabeza para ver al chico que hablaba.
-eh… verás es que yo no soy de por aquí, de hecho soy europeo. Y no entiendo mucho este mapa, ¿me ayudas?
La dependienta abrió los ojos de par en par al ver al guapo aunque sucio europeo perdido (probablemente un excursionista), y pensó inmediatamente en conseguir su número como fuese. Así que mejoró su semblante al contestarle.
-claro, claro. Muéstrame dónde vas y yo te indico.
-mira, es por aquí…- mientras le señalaba un punto al azar del plano, miró levemente hacia atrás. Vio que un delgado muchacho buscaba los refrigeradores con desesperación, mientras miraba las cámaras de seguridad con cierto nerviosismo. -¿cómo crees que es más fácil llegar?
-la verdad es que mi padre volverá en cualquier momento, así que si me esperas podría llevarte hasta allí… ¿cómo te llamas?
-este…- la chica parpadeaba con coquetería, desconcentrándolo. ¿Hasta cuando estaría Mello perdiendo el tiempo? -mi nombre es Matt.
-ah… ¿eres inglés?
-s…sí, claro.
-vaya, yo siempre he querido conocer Inglaterra. ¿Cómo es?
Lo único que quería Matt era salir de allí lo más rápido posible, antes de meterse en una situación problemática. Y por fin, advirtió que el rubio salía con una bolsa tintineante del negocio, por lo que supo que todo estaba hecho. Así que tendría que cortar rápidamente a la chica de la tienda.
-eh, bueno, muchas gracias, supongo…- la chica le miró extrañado, ya que no recordaba haber echo nada precipitado.- tengo que irme, hasta otra.
Iba saliendo cuando la dependienta le gritó.- ¡espera! ¿Me das tu número al menos?
El chico la miró unos segundos, pero cuando entendió lo que quería decirle, titubeó un poco.- este… lo que pasa es que…- de repente, el rostro preocupado de Mello apareció en la vitrina, urgiéndole que se apresurara.-…lo que pasa es que ya tengo novia. Lo siento.
Dicho esto, salió a paso rápido de la tienda, dejando a la chica bastante decepcionada. Cuando llegó al lado del otro chico, no se extrañó que estuviese molesto por su demora.
-¿Qué mierda te tomó tanto tiempo?- no le miraba directamente, por lo que el pelirrojo tuvo una idea de lo que estaba pensando.
-no pasó nada, la chica me pidió el número y yo le dije que…- se cortó en seguida, pensando en las consecuencias que tendría se decía más.
-¿Qué dijiste, Matt?- Mello le miraba con los ojos entronados. La cosa pintaba mal.
-eh… ¿dejaste dinero al menos? Tu también te tomaste tu tiempo…
-sí, lo hice. No soy un puto ladrón. Pero…
-¡…mira la hora! Si no nos vamos ahora no podremos ejecutar el plan…
El rubio dio un sobresalto y se apresuró calle abajo, con cara de nerviosismo -¡sranje! ¡Matt, mueve el culo que a este paso no llegamos ni mañana!
Mello tomó al pelirrojo del brazo, halándolo por la calle, mientras corría de regreso al camino rural, mientras Matt agradecía a cualesquiera dioses del cielo por que no hubiese escuchado que usó la palabra "novia" para referirse a su celoso, posesivo, lujurioso y agresivo… compañero.
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Caminaban con cansancio. Ya se hacía de noche y se les acababa el tiempo, pero ellos aún estaban a medio camino del Wammi's House. Matt, embarrado y agotado, sólo pensaba en llegar a casa a bañarse, pero por culpa de Mello, que ahora estaba realmente emocionado con el plan, tendría que ir a esa fiesta, que a cada minuto que pasaba se le hacía más estúpida.
-¡pero si tú eras el entusiasmado en ir!- dijo el rubio enojado cuando Matt le contó lo que pensaba. –bueno, la ducha te la das, porque apestas, pero te necesito en esa fiesta. No puedo hacer esto solo…
El pelirrojo le miró extrañado. ¿Acababa de expresarle que le necesitaba? Aunque fuera para su propio beneficio, al menos era algo.
-bueno, ¿seguimos caminando o hacemos autostop?
-ya te dije, no sabes que clase de gente pueda haber en esos autos. De ninguna manera.
-pero Mello… estoy cansado.
-yo también, y si sigues hablando vas a gastar tu agua, vas a morir y voy a tener que cargar con tu cadáver.
-mira quien habla…- Matt dio un resoplido malhumorado, mientras veía los autos pasar uno tras otro, con cómodos asientos y aire acondicionado.
Caminaron en silencio durante varios minutos, con la tintineante bolsa colgando del brazo de Mello. Era curioso, pero cada vez que hablaban terminaban discutiendo, y cuando paraban la discusión eran incapaces de hablar con normalidad, provocando esos silencios incómodos. Así que Matt decidió intentar sellar esa brecha en su ya de por sí inusual relación. Tomó aire antes de hablar.
-este… ¿Mello?
-¡sranje, Matt! ¡Ya te dije que nada de autostop!
-no, no es sobre eso… quiero hablar sobre… bueno es que lo que digo es… sobre nosotros.
Hubo un silencio, hasta que Mello pudo procesar lo que el pelirrojo acababa de decir.
-… ¿eres imbécil? Es lo más mamón que has dicho en todo el puto día.
-Mello, escúchame un segundo.- el chico se puso frente al otro, quien finalmente detuvo su avance. -¿es que a caso… no has notado que siempre nos peleamos por idioteces?
-eh… no, no lo creo…
-bueno, el caso es que pasa. Y creo que debemos hablarlo.
-y yo creo que eres un idiota, pero como sé que no me escucharás no me esforzaré en decirlo. Te recomiendo que hagas lo mismo.
-por favor, te ruego que me escuches un segundo…
-Matt, se acaba el tiempo y debemos llegar al Wammi's antes de mañana idealmente…
-no me obligues a arrodillarme.
Mello abrió los ojos de par en par ante esta revelación.
-… no te atreverías a hacerlo…
-ya verás cómo lo hago.
-Matt, no…- el chico se agachó lentamente, sin dejar de mirarle.
-ya lo estoy haciendo…
-no, por favor… no me pongas en ridículo así…- Mello vio en todas direcciones, los autos no paraban de pasar y no quería saber lo que pensaban los ocupantes de los vehículos.- Matt, ya basta… levántate por favor… ¡sranje, de acuerdo, te escucho pero por favor levántate!
El pelirrojo se levantó rápidamente, con una media sonrisa en el rostro. Había ganado esta vez, aunque probablemente le iba a costar.
-bien, comienzo entonces. ¿No has pensado que debemos hablar más sobre lo que nos pasa en vez de sencillamente insultarnos?- Mello no respondió, aún molesto. –quiero decir, sé que para ti el insultar es tu talento innato y lo quieres convertir en deporte oficial, pero eso no es excusa para usarme de práctica. ¿Algo que decir?
-… ¿no quieres hablar luego? Se hace de noche…
-Mello, sé que algo opinas. No eres imbécil que yo sepa…
-pero no quiero hablar de eso ahora…
-no te voy a dejar ir hasta que hables.
-… ¿me estás amenazando?- ese brillo peligroso en los ojos indicaba que no debía seguir, pero esta vez Matt no estaba dispuesto a ceder.
-sí. Ahora habla.
Mello intentó empujar a Matt a un lado, pero el pelirrojo le tomó ágilmente del brazo y lo puso en su espalda, inmovilizándolo. El rubio, sorprendido, se estuvo quieto un segundo, pero luego comenzó a revolverse e intentar soltarse.
-de acuerdo, de acuerdo… pero no sé realmente que decir.
-¿no hay nada que te moleste?
-… no lo creo…
-¿seguro?
-bueno… hay algo… no, no es importante- se sonrojó inmediatamente. Esta conversación era idiota.
-Mello, debes decirlo. O no llegarás al Wammi's ni hoy ni mañana.
-ah, de acuerdo. Lo que pasa es que yo… bueno, a veces me molesta que tu seas…- se atragantó con sus propia palabras, avergonzado.
-ibas bien. ¿Qué yo sea qué?- mientras hablaba, se acercó al oído del chico. Sabía que sería incapaz de mentir si hacía eso.
-no… no hagas eso… Matt, no voy hablar si me acosas así… ¡sranje Matt, detesto que siempre trates de dominarme!- dijo todo antes de tener conciencia de que lo hacía, por lo que calló en seguida. Maldita sea, el puto rábano le había ganado de nuevo.
-ah, es eso. No me extraña, la verdad. ¿Ves que no es tan difícil?- el rubio murmuró algunas maldiciones en su idioma, pero Matt no se molestó en intentar descifrarlos.
-bueno, ya lo dije. ¿Qué hay de ti?- Mello se soltó de la llave de inmovilización del pelirrojo. Ahora le tocaba a él ser el interrogador.
-ah, bueno… la verdad es que no hay nada. En serio.
-¿seguro?- acercó el rostro al del pelirrojo, pero éste ya estaba prevenido, por lo que no se dejó engañar por la técnica. De súbito, le agarró la nuca y le besó antes de que pudiese hacer algo. Mello se separó, molesto. Le habían ganado por la mano.
-tu problema es que eres muy controlador. Déjate llevar de vez en cuando, tómalo como un favor. ¿De acuerdo?- el rubio estaba obligado a mirarle a los ojos por cómo le sostenía. Odiaba que fuesen tan… verdes. Finalmente, perdió el escaso control que le quedaba y, tomando a Matt de su camiseta a rallas y estampándolo contra un árbol del lado del camino, le besó con tanto ímpetu que parecía que querían atravesar la planta. El pelirrojo le dejó librado a sus instintos, aunque bastante aliviado. La verdad, ahora que lo pensaba y recordando la última vez que había intentado algo similar, no tenía muchas ganas de hablar de lo que le molestaba de su rubio compañero.
+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+
-dime que no nos miran…
Matt miró a ambos lados del pasillo antes de contestar.- ¿soy sincero o soy amable?
-…sincero
-todas las personas con las que nos hemos cruzado nos miran de arriba abajo.
Habían vuelto al Wammi's con tiempo, por suerte, pero no habían contado con que tendrían que atravesar los pasillos plagados de chicos, y más aún, de chicos con mentes bastante mal pensadas. Mello se cubrió la cara con las manos, por lo que Matt tuvo que acercarse para escuchar lo que decía por entre los dedos.
-¿…tenías que ser tan sincero, neobčutljiv trzati (imbécil insensible)?
-pero… si en verdad no pasó nada, no tendrías por qué avergonzarte…-habló en voz baja, ya que algunos de los presentes en los pasillos escuchaban con atención. –Si no quieres que piensen mal, levanta esa frente.- el rubio seguía escondido tras sus manos, por lo que Matt le detuvo poniéndose delante de él. –Mello… mírame.- alzó su barbilla con ayuda de su mano, haciendo que finalmente el rubio levantase la vista.
En ese momento, sin embargo, hubo un silencio en el corredor. Matt, demasiado tarde como siempre, se había percatado de lo curioso que debía verse eso, sumado a que por lo embarrados que estaban debía parecer que se habían estado revolcando en el barro… juntos. Mello también se percató de eso, por lo que tomó la mano del pelirrojo y la quitó con brusquedad de su cara. Luego, y ante las miradas curiosas de medio Wammi's House, ambos chicos siguieron su camino en silencio y sin mirarse, sonrojados y con la vista en direcciones diferentes.
-no vuelvas a hacer algo como eso, idiot- dijo Mello entre dientes un rato después. Matt volteó, sin saber que decir. Había algo que no le cuadraba, pero no sabía cómo decírselo. Lo intentó de todas formas.
-oye… ¿Por qué tenemos que hacerlo secreto?- el rubio se quedó en piedra por el tono lastimero y resentido de Matt. Buena pregunta, la verdad.
-eh… bueno, me gusta la privacidad…- era una mentira descarada, pero en una de esas el pelirrojo se conformaba con eso.
-Mello, en los años que te conozco nunca te oí decir algo más descarado. ¿A ti, la privacidad? Hace un par de horas hiciste una escena en público y adorabas que todo el mundo te prestara atención. ¿Qué hay de esto, entonces?
-esto es diferente, la verdad…
-¿en qué sentido?
-es que… es otra cosa. No es igual pelear en público que… hacer otras cosas… ¿me sigues?
-…no
-es simple…- a Mello se le trabó la lengua. Las mentiras tenían un límite, y una vez superado ese límite no quedaba otra cosa que ser sincero. Pero no sabía cómo ser sincero. –lo que pasa es que… bueno, en general es extraño…
-¿… me estás diciendo que es extraño… tú y yo?
-¡no, no es eso! ¡Yo nunca dije eso!
-eso fue lo que escuché…- Matt bajó la vista, avergonzado. Así que ese era el problema.
-Matt, no… ¡a donde crees que vas!- el pelirrojo dio media vuelta y se dispuso a ir… a alguna parte lejos de Mello, pero este le retuvo, tomándole la mano. -¡no he terminado de hablar!
-bien, te escucho.
-mira… hey, mírame cuando te hablo.- Matt, de mala gana, levantó la cabeza y le miró a los ojos. –lo que quise decir es que… bueno, soy nuevo en esto. Hay veces en que no sé como hacer las cosas y… eso me molesta.- miraba en otra dirección. Definitivamente, no le gustaban esas conversaciones. -¿me perdonas por ser un idiota?
-Mello, es la segunda vez que te disculpas conmigo en toda tu vida. Me conmueves.- el tono burlón le dio a entender al rubio que estaba perdonado, por lo que le miró con una leve sonrisa. –pero me gustaría que no te avergonzaras de ello.
-Matt, yo no…
-sé que odias admitir que sientes algo, pero aún así significaría mucho si lo demostraras de vez en cuando.- Mello le miraba, intentando ver cómo podía quitar esa cara de tristeza del pelirrojo. Pero no se le ocurría nada. –bueno, hay que ir a la fiesta ¿o no?
-Prekletstvo (maldición)… al carajo la fiesta si vas a ir con esa cara de amargado.- puso sus manos en los hombros del pelirrojo.- ¿Qué quieres que haga?
-no lo sé…
-antes dijiste que quería que lo demostrara. ¡¿Pero que mierda importa eso?! Lo único que importa es que yo te…- tragó saliva. La palabra no le salía de la garganta. Matt le miraba con curiosidad.- yo… yo, yo, yo… ya sabes, esas cosas…- el pelirrojo alzó las cejas. Mello intentó no mirar sus ojos verdes, pero aún así lo hizo. ¡¿Pero por qué mierda y desde cuando eran tan verdes?! Finalmente, habló de un tirón-yo te quiero
Matt le miró, incrédulo.- ¿Qué dijiste?
-eso… que yo… ¿debo decirlo de nuevo?
-no, la verdad. Déjalo así por ahora.- le abrazó, bastante conmovido. Mello le sorprendía cada día más.
-Matt… me asfixias…
-ah, perdona.- pero no alcanzó a separarse unos centímetros cuando el rubio lo arrojó contra la pared como estilo películas, le tomó las muñecas y le besó con todo. "Demasiada emoción para un día" pensó Matt, antes de responderle con es mismo entusiasmo.
-decidí algo…- dijo Mello, separándose un segundo
-ah…-fue lo único que atinó a responderle el pelirrojo. Se estaba entusiasmando en serio con esto.
-será hoy
-¿ah?
-que será hoy- Matt se separó bruscamente, mirando al chico. ¿Qué mierda decía?
-si es el plan…
-además del plan. Lo haré hoy mismo.
Finalmente, el pelirrojo entendió para donde iba todo esto. –hey, no tienes por que hacerlo, la verdad. Si quieres, déjalo así.
-¡ya está decidido! ¡Hoy, en la fiesta, lo voy a decir todo! ¿Será suficiente demostración?
-Mello, en serio, no es necesario…- pero el rubio ya no escuchaba. Como siempre, se le había olvidado la impulsividad del chico, y aunque estaba conmovido por ello, no pudo evitar pensar en que las cosas estaban bien como estaban. Si las cosas salían mal, podría ser muy problemático...
-para mí, sí lo es.- dicho esto, se dirigió a buscar una toalla a su habitación, para poder darse un baño, mientras Matt pensaba que había creado un monstruo.
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Todo estaba bastante aburrido. Chicos y chicas, al estar encerrados en un orfanato, se conocían demasiado entre ellos, por lo que las parejas eran escasas y la experiencia en materias amorosas casi nula. Linda lo notaba, ya que nadie bailaba ni se atrevía a sacar a nadie. Y ella debía apegarse al plan al pie de la letra, por lo que esperaría la llegada de la lista M para comenzar a moverse.
De repente, se escuchó un estruendo que venía de la puerta. Se había abierto de un vigoroso golpetazo, y hacia allá se dirigieron las miradas. Porque quienes entraban con tanto escándalo no eran otros que los otros favoritos en la votación anterior, la lista M, con el presidenciable Mello y el vicepresidente Matt. Hubo aplausos y silbidos, que el rubio respondió con entusiastas saludos y el pelirrojo con un tímido agitar de la mano y una leve sonrisa. Linda les miró con mala cara. ¿Cómo se atrevían a ser tan llamativos en su fiesta? Near entronó los ojos. Ya estaba todo puesto, sólo faltaba mover bien las piezas.
Mello atravesó la habitación, seguido por Matt, y se dirigió directamente a la anfitriona y al albino, que les esperaban cerca de la mesa de bebidas.
-Linda, te ves bien esta noche.- la frase estaba impregnada en sarcasmo, por lo que la castaña entronó los ojos aún más.- Near… tan blanco como siempre.- este se dedicó a mirarle con expresión neutra, por lo que Mello le ignoró.
-hola…- fue el sencillo saludo de Matt, acompañado de una agradable sonrisa que vaciló cuando percibió la mirada de odio de Linda.
-he escuchado los rumores, imbéciles, y sé que se traen algo entre manos. Así que si algo pasa, por pequeño que sea, los asesinaré de la forma más dolorosa que se me ocurra. ¿Entendido?
-claro, Linda. No te preocupes por eso. Nosotros no haremos ningún alboroto.- respondió el rubio, poniendo énfasis en la palabra "nosotros". Matt sofocó una risotada.
-más les vale…vamos, Near- volteó y se fue con la frente exageradamente en alto, mientras el albino la seguía con cara de querer desaparecer. Los chicos quedaron solos.
-bien Matt, vigila.- el pelirrojo obedeció en seguida, volteando para ver si alguien miraba, mientras Mello sacaba de su polera las botellas de alcohol que habían comprado esa tarde. Tomó una bebida casi llena, la vació en otra a medio terminar, y rellenó ambas con el contenido de las suyas, sin saber que Near había hecho lo mismo esa tarde.
-listo. Ahora a esperar que de algo de sed.- dijo con malevolencia. Las luces, la música y el baile haría que pronto todos llegasen como locos a beber, y eso desencadenaría el desastre, tal y como había previsto. Pero como nadie bailaba, se comenzó a preocupar. ¿Qué podría hacer?
La respuesta le llegó de repente, cuando un grupo de tímidas chicas llegó al lado de ambos. Matt notó que discutían, con murmullos de "no, hazlo tú" y cosas por el estilo, pero no les prestó atención hasta que una de las niñas se situó frente a él. Cuando la miró, la chica se sonrojó violentamente, confundiéndolo aún más.
-eh… Matt- le sorprendió que supiese su nombre, ya que ni siquiera recordaba haber visto a esa chica en su vida. -¿quieres… te gustaría bailar conmigo?
Matt alzó las cejas, y miró preocupado al rubio, pero le sorprendió al ver que este sonreía.- es que… bueno, yo la verdad…
-¡acepta con muchos gusto!- Mello le empujó contra la chica con entusiasmo, mientras el pelirrojo le miraba suplicante. –Hazlo, todo el mundo se atreverá a salir si vas tú- agregó al oído del chico, quien entendió que era lo que le emocionaba tanto. Así que sin mucho entusiasmo, salió con la chica, que se caía cada cinco minutos y le hablaba en tartamudeos.
Sin embargo, el rubio no se quedó solo mucho tiempo, ya que ante su sorpresa, Linda volvió a su lado. Hubo un silencio.
-¿Qué quieres?- preguntó con brusquedad. Las personas se estaban entusiasmando con la música y comenzaba a bailar.
-que educación… bueno, no vine a discutir. Quiero una tregua, en verdad.- esto le sonaba demasiado familiar. Miró hacia todas partes, pero no vio a Near en ninguna parte. Definitivamente estaba tras algo, y quería usar a Linda para conseguirlo.
-… ¿y por qué el interés repentino?
-que desconfianza… lo que quiero es no estresarme más de la cuenta con las elecciones, y contigo molestando e intentando boicotearme no me es muy posible. ¿Qué dices, es posible?
-…espérame unos segundos.- dejó a Linda levemente molesta por su repentina desaparición, pero le había parecido ver una pelusa blanca de tamaño significativo ocultarse tras la mesa. Así que se agachó con cautela, y deslizándose por debajo, llegó justo al lado del albino, quien le miró inexpresivo.
-¿pasa algo, Mello?- estaba algo nervioso, porque su temeridad le había hecho perder el factor sorpresa. Ahora tendría que intervenir.
-¿Qué mierda crees que haces? Supuestamente teníamos una tregua, no tienes por qué usar a Linda para molestarme…
-no sé de que me hablas, si Linda hizo algo no es mi culpa.
-¿entonces por qué te escondes?
-me molesta el ruido
-muy bien…- el rubio relajó la expresión. Near sonrió internamente. Había sido demasiado fácil. –entonces supongo que está bien. Nos vemos, enano.
-espera.- Mello se volteó, sorprendido. -¿no preferirías tomarte algo conmigo? Sé que a ti tampoco te llama mucho la atención estas cosas.
-yo…- Near llenó un par de vasos y le pasó uno al rubio, sin esperar respuesta.- de acuerdo. ¿Por las listas?
-por las listas, idiota.
Mello abrió los ojos de par en par mientras el líquido se deslizaba por su garganta, quemándole. Se estaba bebiendo un vaso completo del contenido de las botellas rellenas de alcohol por culpa de su momentánea distracción, y a juzgar por el hecho de que Near le miraba con una sonrisa siniestra en su rostro infantil, eso era lo que había estado buscando. Pero ya era tarde como para echarse atrás, y mientras sentía como una incorporeidad que se extendía desde su cerebro hasta sus extremidades, sólo podía pensar en no hacer algo estúpido mientras estuviese inconciente…
+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+
-¿ya no quieres bailar?
-¿ah?
-que si ya te cansaste de bailar.- la chica le miraba con sus ojos brillantes, esperando una respuesta negativa, pero el pelirrojo ya estaba bastante cansado de fingir que le interesaba bailar con esa chica.
-sí, estoy agotado. Nos vemos luego.- dejando a la dolida muchacha sola, se dirigió hacia la mesa de las bebidas, que era donde había dejado a Mello. Quería encontrarle y decirle que se fueran de allí, ya que muchas muchachas le habían insinuado que querían tomar el lugar de la primera, y él sinceramente ya no tenía más cara para seguir actuando. Pero se sorprendió cuando al llegar allí no le encontró, sino que vio a una gran cantidad de chicos tosiendo y escupiendo. Al parecer la broma estaba dando buenos resultados, ya que varios vasos estaban en el suelo y todos los presentes miraban con desconfianza las botellas de la mesa, pero a Matt le extrañó que el rubio no estuviese allí celebrando su victoria.
De repente, sin embargo sintió una voz estridente a sus espaldas que le llamaba. -¡Matt! ¡Oye puto rábano! ¡Ven aquí un segundo, mis amiguitas quieren conocerte!
Matt se extrañó por el tono balbuceante de su amigo al llamarle, pero se sorprendió aún más al verle abrazado a dos chicas que reían como idiotas. -¿Mello? ¿Qué te pasa?
-¡chicas, este es el rábano de mierda del que les estaba hablando! ¿Sí o no que está para comérselo?- las chicas rieron como toda respuesta, mientras el pelirrojo se ruborizaba levemente.
-oye, estás raro…- el rubio le miró unos segundos, con los ojos entronados, como si le costase enfocar. Pero luego se soltó de las chicas y se dirigió con pasos vacilantes y haciendo eses hacia Matt.
-¡Matt! ¡Estás bien bueno! ¡Y no soy el único que lo piensa!- Matt se sobresaltó por el grito, y aún más cuando el rubio cayó en sus brazos luego de tropezar con sus propias piernas. Sintió un fuerte olor a alcohol y pudo adivinar que había pasado.
-Mello, basta. Estás ebrio. Ven, vámonos de aquí…
-¡no estoy ebrio! ¡Estoy un poco mareado! ¡Y me la estoy pasando muy bien con las chicas! ¿Eso te pone ce…?- el pelirrojo le tapó la boca con las manos. Estaba gritando, y no estaba en las mejores condiciones como para anunciar algo así.
-ya nos vamos. Despídete de tus amigas.- se pasó un brazo del rubio por los hombros, pero el chico se soltó ágilmente.
-¡no me moverás, esclavo del sistema! ¿Por qué insistes en tus políticas de represión? ¡Yo digo que hay libertad para comerse cuantos hot dogs quieras, muchas gracias! ¡No me puedes impedir ordenar pizza porque la comida aquí es una mierda! ¡Quiero la cuenta!- Matt intentó sujetar al rubio de nuevo, pero este se perdió rápidamente entre la multitud, gritando algo de "¡sindicalización!". Ahora sí que el pelirrojo estaba preocupado, ya que en ese estado podría hacer cualquier cosa, y eso los podría afectar en las elecciones… y en el restote su vida en el orfanato. Así que, resignado, se decidió a buscarle, por más problemas que pudiese causarle.
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Linda buscaba entre la multitud. El muy bastardo del rubio la había dejado plantada, y ni siquiera había podido ejecutar su plan, así que ya se las vería con él. Pero justo mientras pensaba esto, sintió que alguien le empujaba desde un costado, y cuando se volteó para regañarle, se sorprendió cuando vio a Mello sentado en el piso con cara de no saber mucho cómo había llegado ahí. El golpe no había sido tan fuerte, así que se esperó alguna broma de mal gusto, pero una vez más se encontró sorprendida cuando el chico se levantó y gritó algo que podría ser "¡sándwich de chocolate!"
-Mello… ¿te pasa algo?
-¡Linda! ¿Por qué tienes ese nombre? ¡Te vendría mejor algo como horrenda, qué se yo!
-piérdete, oxigenado de mierda
-¡ah, no te enojes conmigo! ¡Si Matt no te ve no es mi culpa! O quizás en parte sí…- se rascaba la cabeza, pensando en ello, mientras Linda analizaba eso último.
-tú… ¿influenciaste a Matt para que no saliera más conmigo?- preguntó, apretando los puños. -¡¿todo este tiempo fue tu puta culpa?!
-oye, oye, no mezclemos peras con café instantáneo. Que tú seas fea no es mi culpa. ¡Es culpa del sistema!
-eres un idiota. Y estás ebrio. Sólo por eso no te golpeo hasta la inconciencia…
-estás celosa. Tú te besaste con Matt una vez, mientras que él es mío para hacerlo cuantas veces quiera.- sacó la lengua mientras hablaba.- no te intentes hacer la madura conmigo…
Linda escuchó con claridad, pero aún así tuvo que preguntar.- ¿Matt es tuyo? ¿Para hacer qué…?
-¡esta bebida está buena! Pero no me acuerdo de haberle puesto tanto… ¿por qué el desteñido de mierda quería que bebiera con él? ¡Es una pelusa de mierda! ¡sranje, sranje, sranje! ¡A la mierda con la tregua…!
-Mello, ya basta. Respóndeme. ¿A qué te refieres con que es tuyo?
El aludido la miró con ojos desenfocados y sonrió con malicia.- ¿Qué crees tú? Pero tú lo hiciste antes, no te voy a perdonar por eso…- Linda aún intentaba hacer que todo encajara, mientras Mello le miraba con cara de curiosidad, como si considerara algo.- pero entonces, si yo hago eso… tiene lógica, la verdad. Y de paso te traumaré por el restote tu vida, porque me odias. ¡A tu salud, Matty!
Linda le miró con el entrecejo fruncido al escuchar la palabra "Matty", pero no tuvo tiempo para burlarse, ya que el ebrio rubio, guiado por su lógica retorcida, estampó sus labios contra los suyos, dejándola bastante perpleja. Pero el chico no lo hacía mal, por lo que antes de darse cuenta le estaba respondiendo con toda su alma, a pesar de no estar muy enterada de cómo se hacía.
-¿…Mello? ¿Qué mierda haces?
El rubio se separó de Linda bruscamente, para ver quien le llamaba, mientras esta se daba cuenta de lo que acababa de hacer. ¡Se había besado con el rey del oxigenado! Pero no se preocupó mucho tiempo de ello, porque quien les hablaba era Matt, y por su cara se veía que estaba bastante conmocionado.
-¡Matty! ¡Te estaba esperando…!- hizo el además de acercarse, pero cayó al piso por un fuerte puñetazo de parte del pelirrojo. Se sentó con dificultad, mirándole extrañado.
-imbécil…- dicho esto, el de goggles volteó y se fue del comedor, seguido por las miradas de curiosidad de todos los chicos allí reunidos. Mello se levantó con dificultad y partió detrás de él, mientras los murmullos y los rumores comenzaban a correr por entre los asistentes a la fiesta, y cierto albino miraba cómo todo lo que había planificado con tanto esfuerzo al fin daba frutos. Linda no les prestaba atención a los murmullos y los que la señalaban, aunque muchas chicas la miraban con rencor, creyendo que tenía a los dos amigos para ella sola. De hecho, atravesó el comedor y se fue directo a su habitación. Ahora comprendía todo. No era que Matt no quisiese salir con ella, sino que ya estaba interesado en alguien más. Si lo hubiese sospechado antes, nada de esto habría pasado, y le hubiese ahorrado al pelirrojo mucho sufrimiento. Ahora se sentía terriblemente culpable, y sólo pensaba en ir a dormir y esperar que nada de esto fuese verdad.
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-Maaaaatt… no seas idiota… espérame un segundo…- Mello se esforzaba por caminar en línea recta, pero el borrón de color rojo que seguía estaba cada vez más lejano. Maldijo internamente. ¿Por qué no se movía más rápido?- Maaaaatt…
De repente, la mancha roja desapareció tras una gran masa café, y cuando llegó hacia allá, sintió una superficie de madera. Una puerta. La golpeó, pero ni la mitad de fuerte de lo que hubiera querido. ¿Por qué no le abría? Se lo explicaría todo y todos felices.
-Maaaaaatt…
-vete a tu cuarto, Mello. Si quieres hablar, que sea mañana, ahora no estoy de humor.
-Matt… no seas idiota… Matt…
-¡no voy a abrir, maldita sea, vete a dormir lejos de mí!
-Matt… no seas idiota…
-ya basta, te voy a ignorar a partir de ahora.
-Matt… no seas idiota…- no, no servía. Mello alzó las cejas. Bueno, entonces esperaría hasta que lo hiciese. Se sentó apoyado en la puerta, intentando hacerlo con cuidado, pero consiguiendo caerse y golpearse la cabeza contra la puerta.- ¡ah! ¡sranje! ¡Mierda de puerta!...
-Mello… ¿Qué haces?
-no me abres… dormiré acá afuera. Eres un idiota, idiota, idiota…- repitió esa palabra como un poseído por largo rato, mientras Matt luchaba por el impulso de ir a abrirle. Estaba de verdad dolido esta vez y sabía que tenía que hacerle pagar, pero la cama se sentía muy espaciosa sin él…
-¡Matt!... ¡no seas idiota!-
El grito le hizo sobresaltar. Al parecer cumpliría su promesa do dormir allí. Suspiró. Por más enojado que estaba, era su amigo y no podía dejarle en el suelo, mucho menos ebrio. Así que fue y abrió la puerta, provocando que el chico cayese de espaldas en el piso de su habitación.
-¡Matt!... ¡eres un idiota! Duele, duele, duele…- se masajeaba la cabeza, ya que el golpe había retumbado como un millón de gongs en su cerebro. El pelirrojo le miró desde arriba.
-bien, levántate al menos por tus propios medios…
-Matt…
-… ¿qué?
-me siento mareado…
-es natural cuando te bebes medio litro de alcohol…
-no, es en serio…- el chico estaba pálido y crispó los dedos de las manos, por lo que supo que algo malo pasaría.
-¡aguanta, ven a la ventana!- le tomó y ayudó a levantarse, llevándolo hacia el ventanal de su habitación. Abrió rápidamente e hizo que el rubio sacase la cabeza por el borde justo a tiempo, ya que una vez fuera, el rubio dejó salir todo lo que había comido en el día.
-¡Matt!... ¡eres un idiota!
-sí, de nada. ¿Mejor?
-…algo
-entonces vete. Le tomó nuevamente y se dirigió con él hacia la puerta, pero en ese momento Mello gritó otra vez.
-¡Matt!... ¡no seas idiota!... ¡no seas…!- el pelirrojo le tapó la boca y le habló despacio al oído.
-mira, si tanto interés tienes en estar conmigo, más te vale tener una buena excusa para lo que hiciste.
Mello parpadeó con aire estúpido.-… ¿es por eso?
-… sí… ¿por qué más va a ser?
El resultado de esa frase no pudo ser más inesperado, ya que el rubio comenzó a estremecerse violentamente, mientras se mordía el labio, y sus ojos azul verdoso se llenaban de lágrimas. Matt le miró, atónito. Nunca, en todos los años que le conocía, le había visto llorar de es forma.
-Matt… yo… ¡soy un idiota! ¡Lo siento! ¡sranje, sranje, sranje! ¡Me merezco que no me quieras volver a ver en tu vida! ¡Lo siento! ¡Lo siento, lo siento, lo siento!- sollozó sin control, mientras las lágrimas caían por sus mejillas. Matt, asustado por la enorme emotividad del chico, le abrazó con fuerza, intentando contener sus estremecimientos.
-ya, Mello. Está bien, te perdono. No llores, por favor
-soy un idiota, soy un idiota…
-ya basta. Ahora dime ¿por qué lo hiciste?
-yo… pensé que si hacía eso me iba a vengar…- parecía un niño pequeño al que sorprenden haciendo algo malo. Era realmente extraño.
-¿…vengar de qué?
-¡de esa perra! ¡Te besó, y antes que yo! ¡Me lo restriega en la cara! ¡V sovražim, sovražim, sovražim (la odio, la odio, la odio)!
-Mello… eso es una idiotez…
-¡no me importa! ¡Matt yo…!- finalmente, y asustado por la cantidad de gritos del chico, le hizo callar con un beso, que respondió con torpeza por culpa del licor. Su usual sabor a chocolate estaba ahora cambiado por el rudo del licor, y se sentía bastante bien de cierta forma. Como hacía algún tiempo atrás, ambos chicos se entusiasmaron bastante, y el pelirrojo, en parte intencionalmente, los guió hacia la cama, que ahora sí que se sentía llena.
Cayeron con poca delicadeza sobre las sábanas, y el rubio, ya sin sus habituales inhibiciones, no se quedaba atrás en encender la situación. Matt, en parte sintiéndose mal por el estar aprovechándose de su ebrio compañero, comenzó a tironear la camiseta negra del chico, sacándosela por completo a los pocos segundos después. Luego se sacó la suya propia, pensando en todas las veces en que había querido hacer eso antes. Le acarició sin reservas ya, tal y como lo hacía una noche antes, y el rubio le abrazaba y le obligaba a no separarse más de unos escasos centímetros. Siguiendo sus instintos, bajó de sus labios, siguiendo su mandíbula y provocando más de algún gemido entre dientes por parte del chico.
Se detuvo unos segundos, riéndose, ya que vio la marca casi borrada de la mordida que le había dado. Sin dejar de sonreír, lo hizo de nuevo, provocando que Mello arqueara la espalda y le estrechara más fuerte. Sus manos, mientras tanto, bajaban por las piernas del chico, estremeciéndole cada vez que se atrevía a ir demasiado lejos. Mientras, el rubio le tomaba del cabello y le apretaba contra sí, sin dejar de estremecerse.
Matt ya iba muy abajo, besando a la altura del estómago, mientras sus manos luchaban contra el averiado cinturón del rubio. Pero se distrajo cuando los entusiasmados gemidos del chico se apagaron cada vez más, hasta que sólo hubo silencio en la habitación, junto con su propia y agitada respiración. Levemente asustado, alzó la cabeza, y se sorprendió al ver que el ebrio rubio se había quedado dormido. Su cuerpo probablemente estaba al límite por culpa del alcohol, y Matt, frustrado y con las hormonas aún revoloteando sin control, se levantó y se dejo caer recostado a un lado de su dormido compañero con un bufido. Si quisiera, ahora podría haber estado haciendo… algo divertido, pero era sencillamente incapaz de aprovecharse del inconciente chico. Si querían hacer algo, sería mejor que lo hiciesen ambos despiertos y sabiendo lo que hacían… por más que su corazón estuviese desbocado y cierta extremidad le quemase como si la hubiese sumergido en agua hirviendo.
CHAN!
crece la tensión... :D
¿y? ¿quien ve yaoi en el futuro cercanoXD?
bueno, que me digan las adivinas con los famosos y fabulosos REVIEWS!
+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+
Leo ampi
Hola!
... ¿que sranje le pasa a fanfiction?
pasó lo mismo que la otra vez XD
bueno, mil gracias evidentemente y lo que me hayas querido decir, es bien recibido ^^
ojala que este chap haya sido de tu agrado
Adieu!
likearobot
Hola!
por alguna razón misteriosa tu review me llegó al chap 6... ¿por qué será :S?
bueno, no importa :P
¿que puedo decir? amo que lo ames ^^
gracias por tu review y salute!
Adieu!
Luna Ultravioleta
Hola!
jejeje, gracias, es que me encantaimaginarlos durmiendo de la mano^^
es como mi fantasía... EEEJEM, en fin
bueno, Near como lo viste (o leiste XD) tan zorro como siempre y Linda... ya se verá!
bueno, como los dos tienen persos tan diferentes, es normal que haya roces, pero siempre logran reconciliarse... y espero que Mello te haya aclarado en este chap qué es lo que le pasa cuando Matt intenta hacer "cositas" XD
SUPERDUPERHIPERMEGAINCREIBLE beso para tí (gane! XD)
Adieu!
Maundrell
Hola!
jeje gracias ^^ uno hace lo que puede...
jajaja todo mundo me pide yaoi a gritos, me alegra que tu estes comnigo de que las cosas se dan con tiempo ;)
Suerte para ti!!
Adieu!
Tary Nagisa
Hola!
jajaja leer a deshoras fanfiction, que gran clásico!
aguante fanfiction a deshoras!!XD
jeje considera el chap como un regalo :P
bueno, como ya he dicho, Matt y Mello es perfección XD es natural sentir deseos de chillar y saltar cuendo ves una imágen o lees algo XD
ohhh sí baby! vengan esos besos! va a haber muuuchos de aquí en adelante ^^
gracias por los ánimos! :D e igualmente felicidad y ánimo y Matt y Mello para ti
Adieu!
:)
Hola!
me alegra que te guste! :D me hace feliz si tu eres feliz XD
ohhh sí, poco a poco... aunque ya se nos vaya llendo... :(
pero... he pensado en una parte dos, en donde sí incluiría el vicio del cigarro... pero bueno, un paso a la vez -.-U
bueno, la nacionalidad de Mello es discutible, pero su nombre real (Mihael Keehl) es esloveno, así que se presume que de allá viene :)
(yo también pensaba que era alemán)
la verdad... es que esta historia como que tiene vida propia... me la imaginé como un esqueleto y le fueron saliendo brazos y piernas... y se podría decir que se escribe por sí misma. Es cosa de ponerse frente a un teclado y las manos se mueven... soy yo o tengo un problema?? XD
y... me parece que no, que no tengo un cerebro privilegiadoXD no fui al Wammi's así que lo dudo
un millón trecientos cuarenta mil... y ocho piropos para ti!
Adieu!
frankienogemini
Hola!
no, no dejes de enviar reviewwws!!! XD
jaja, no es que sea difícil, en este chap lo explica :P
(si = le tiene ganas mil al pelirrojo XD)
hmm... yo los tendría a los dos... MUAHAHAHAHAHA!! -EEJEM-
bueno, las hormonas ya están que explotan (por parte de ambos, creeme) así que ya veremos lo que pasará ;)
BB? hmm... en este fic, no, pero estoy pensando en hacer una historia muy retorcida basada en higurashi no naku koro ni en donde me parece que lo voy a meter... pero no te podría responder la pregunta del DEATH NOTE REWRITE 2: L's Sucessors, porque ni lo he visto ni tenía noticia de él -.-U gomme
(lo de la obsesión... cada canción de amor que escucho en la radio me recuerda a Matt y Mello, así que no te preocupes por eso XD)
sexosidad... QUE GRAN PALABRA! la usaré :P
y ojala que no haya sido mucha la espera ·____·
Adieu!
Mond
Hola!
muuuuchas gracias :P
jeje, los chicos estarán más unidos pronto, según lo planeado :D MUAHAHAHAHA
:P es un clásico que Matt moleste a Mello, él tan calmado y recional, mientras que e rubio tan impulsivo... KYAA!
Im Chilean baby! y eres un año mayor que yo. Tu curso equivale a cuarto medio... SUERTE EN LOS ESTUDIOS y que te vaya muuuy bien en la prueba (no sé cómo se llamará por allá...)!
bueno, pelea por el compu!! XD
que estes muy bien
Adieu!
+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+
DAAAHH... verdadero ejército de reviews! me encanta, me encanta, me encantaaa!!
bueno, las cosas se van a poner más... DE TODO de aquí en adelante
ya viene la recta final! ¿quien ganará? ¿Near o Mello? :O
sepanlo en el próximo chap
PRÓXIMAMENTE: én cerca a tus amigos...
porque ya tiran toda la carne a la parrilla!
Adieu!
