"―recuerdos o frases importantes―"
―"pensamientos" ―
―diálogos ―.
―Diálogos externos ―.
―Énfasis en algo ―.
… - Cortes de escena. (Excepto cuando hay recuerdos intermedios)
Capítulo 7
Un libro no se juzga por su portada
Los latidos de su corazón al compas del tic-tac del reloj que en un martilleo constante oprimían su pecho, aferró sus manos a la orilla de su falta tableada en un mero intento por tranquilizar aquella vorágine de emociones que le atormentaba, una vez más Hinata paso su vista en aquella puerta frente a su asiento antes que de sus labios escapara un suspiro de preocupación uno más de los muchos que ya había dejado escapar con anterioridad y en un habito tan propio de si mordió ligeramente su labio inferior ante la culpa que embargaba su mirada.
―Tranquila Hinata ―.
Sus facciones se relajaron ligeramente ante la calidez de su voz, tímidamente busco su mirada encontrándose con aquellos zafiros azulados que buscaban calmarla.
―Pero… Naruto-kun… ―trató de objetar ella.
―Tranquila, todo saldrá bien ―sonrió él al posar su mano sobre la de ella en un acto de reconfortarla.
―Lo siento… ―musitó al esconder su mirada tras la sombra de su pequeño flequillo.
― ¡Je! Creo que el que debería decir eso soy yo ―comentó― Tú solo tratabas de ayudarme ―sonrió con fingida naturalidad― Lamento mucho haberte metido en este lio ―se disculpó.
―N-No… fue mi culpa… ―negó ella― S-Si yo… no hubiera… ―.
―No ―negó el rubio.
― ¿Namikaze-san… estará bien? ―dirigiendo su mirada con gran preocupación a la puerta.
―No tienes de que preocuparte ―sonrió él― Menma es fuerte logrará salir de esta ―aseguró al apretar ligeramente la mano de ella.
El sonido de la puerta al abrirse llamo la atención de ambos, el rubio fue el primero en ponerse de pie seguido de la joven ante el acercamiento de Senju Tsunade quién terminaba de quitarse aquellos guantes blancos de látex los cuales guardo en una de las bolsas de aquella bata blanca para luego retirarse el cubre bocas de su rostro.
―T-Tsunade-sama… ―habló tímidamente Hinata.
― ¿Cómo está? ―cuestionó el rubio con ansiedad.
―… ―la rubia se limito a soltar un suspiro cansino― Hice todo lo que estaba a mi alcance ―respondió con pesar― Sin embargo… ―.
― ¿No me digas, que…? ―.
El rostro del rubio palideció mientras Hinata se dejaba caer nuevamente en la silla sumida en la culpa.
― ¿Podemos verlo? ―cuestionó Naruto con seriedad.
―Pueden hacerlo ―afirmó Tsunade― Pero… ―cortó suspirando nuevamente― Por ahora está dormido gracias a los sedantes que tuve que aplicarle ―confesó con pesar.
―Entiendo ―afirmó el rubio.
Dirigió una mirada a la joven tras él en una pregunta muda que ella se limito a afirmar con el rostro antes de seguirle a paso lento, podían sentir la fresca brisa del viento entrar por una de las ventanas de aquella pequeña sala, sus pasos los llevaron hasta la blanca cortina retirándola cuidadosamente…
Ambos veían con cierta tristeza el cuerpo de un joven de su edad, piel bronceada como la del rubio y tres marcas en cada mejilla reposando sobre aquella cama blanca.
―Namikaze-san… ―murmuró Hinata con pesar.
―Menma… ―habló quedamente el rubio― Es mi culpa… ―dijo apretando sus puños― Lo siento ―confesó con una mirada impotente― Si tan solo… ―.
―También… es mi culpa… ―admito Hinata― Lo siento mucho… ―dijo al borde del llanto.
―Ninguno tuvo la culpa ―intervino Tsunade― Fue un accidente ―aseguró.
―No ―negó el rubio― Tsunade-obachan, no lo entiendes, fui yo quien… ―.
Las palabras del rubio se vieron interrumpidas por el débil quejido que brotaba de los labios del joven recostado en la cama.
― ¿Menma? ―habló sorprendido el rubio al verlo parpadear con pesadez, tratando de adaptar sus azules ojos a la luz que se filtraba por la ventana a su par.
―Pero que… ―intentó decir.
― ¡Menma! ―exclamó un entusiasmado Naruto al arrojarse hacia su hermano impidiéndole hablar― Estaba tan preocupado, no vuelvas a hacerme eso ―lloro.
Sus parpados se abrieron sorprendidos ante aquella muestra de afecto por parte de su hermano que ahora se aferraba con fuerza hacia su cuerpo como cuando eran pequeños y el menor tenía una pesadilla, aún confundido por aquel repentino cambio de actitud trato de enfocar el lugar en el que se hallaba, paredes blancas, techo blanco, cortinas blancas y a juzgar por lo poco que pudo detallar el paisaje fuera de la ventana, no había que ser un genio para saber que estaba en la enfermería de la escuela… ¿Cómo fue que termino ahí?
Sus cejas se arquearon ligeramente identificando a cierta distancia a Hinata y tras ella a Tsunade… Su cerebro comenzó a procesar la información lentamente… Naruto respingo en su sito con los parpados abiertos en sorpresa al sentir a su hermano corresponder aquel fraternal abrazó.
―Lamento haberte preocupado Naru-ni ―habló suavemente Menma para sorpresa de las otras dos― Pero descuida… ―sonrió.
― ¿M-Menma? ―dijo aun sorprendido el rubio.
―A partir de ahora ya no tendrás que preocuparte por mí… ―afianzando más su abrazo―…Na-ru-to… ―entrecorto con amenazadora frialdad Menma.
― ¿Eh? ―el rubio se quedo helado en su sitio ante aquel tono― V-Vamos Menma… ―dijo absteniéndose de soltarlo y temiendo no ser soltado― N-No es necesario que hables por ahora… ha sido un día muy largo ¿no crees? ―argumentó nervioso.
―No tienes por qué preocuparte por mí, Nini ―dijo Menma― De lo único que deberías preocuparte… ―hizo una pausa que los presentes en aquella sala jurarían como sepulcral―…Es de ti ―sentencio.
…
Kato Shizune suspiró por enésima vez en aquella hora, su cargo como asistente y secretaria de Senju Tsunade, directora de Konoha Gakuen Den, bien podría definirse y limitarse al papeleo en su sentido más general, pero no… ¡Esto era explotación laboral! Se decía con gran frustración al ver aquellos inmensos pilares de papeleo por terminar hasta podría jurar que por cada hoja terminada otro pilar aparecía de la nada.
¿Por qué su jefa tenía tanto papeleo por terminar? Era extraño ya que ella misma la había presenciado quedarse hasta tarde por continuar, pero ahora tal vez entendía un poco lo duro de su trabajo… aunque… ¿Por qué Tsunade tenía que haberse ido sin terminar su papeleo? ¡Ah, era cierto! Tras el incidente con los gemelos Namikaze ella tuvo que salir a corregirlos… Aunque ahora se estaba preguntando si en verdad no había utilizado ese incidente como excusa para escapar de su trabajo…
"― ¡Vuelve acá, Naruto! ―
―Ni lo sueñes ¡Auxilio! ―"
―Ah ―dejó escapar un pequeño gritillo.
Se quedo rígida en su lugar ante aquellos repentinos gritos que juraría casi logran que su corazón saliese de su pecho, respiro profundo en un intento por tranquilizarse, cuando un extraño ruido llamado su atención. Sus ojos se abrieron cuan grandes eran ante la sorpresa, el miedo y el terror de ver aquellos inmensos pilares de papel tambalearse de un lado a otro.
― ¡Kya! ―.
Un grito de miedo precedió a los golpes secos dentro de aquella pequeña oficina.
…
―Debería matarte ahora mismo, imbécil ―gruño Menma por lo bajo.
Posó despectivamente su mirada por el rabillo del ojo a un malherido Naruto que balbuceaba incoherencias acompañadas por quejidos de dolor recostado en la camilla que él había usado momentos antes, antes de cursarse de brazos y dirigirse hacia las otras dos mujeres dentro del lugar, una escondida tras la otra.
―Vieja ―dirigiéndose a la rubia mayor― ¿Quién te crees para tocar mi cabello y sedarme de esa forma? ―cuestionó molesto.
― ¿Cómo te atreves a llamarme: vieja? ―una pequeña vena palpito en su sien acercándose al chico― ¡Maldito enano, respeta a tus mayores! ―gruño Tsunade antes intentar golpearlo.
Para sorpresa y terror de Hinata quien solo pudo abrir grandemente sus parpados al ver como Menma esquivaba limpiamente el golpe de la rubia antes de susurrarle algo que no llego a oír pero tuvo el efecto de calmarla en menos de un segundo.
"Si me golpeas, le diré a Shizune…"
Un pequeño tic nervioso temblaba sobre la ceja izquierda de la rubia, ese mocoso sí que sabía jugar sus cartas y a juzgar por esa sonrisa que se curvaba triunfante sobre sus labios sabía que no estaba bromeando con aquellas palabras, se mordió el labio inferior al verse derrotada por aquel irrespetuoso niño.
― ¡Hyuga! ―dijo Menma a la joven al margen.
― ¡¿S-Si?! ―reaccionó Hinata con temor.
―Tráeme un espejo ¡Ahora! ―ordenó molesto.
― ¡S-Si! ―afirmó ella al salir corriendo.
No paso mucho tiempo para que Hinata volviese con un pequeño espejo rectangular de unos 30 x 20 centímetros.
―A-Aquí tiene… ―dijo Hinata entregando temerosamente el espejo.
Menma entrecerró ligeramente su mirada de forma analítica estudiando su fisonomía, antes de elevar lentamente su mirada, centrándose completamente en su cabello… Hinata respingo en su sitio al ver como Menma apretaba aquel espejo por el marco resquebrajándolo ligeramente.
― ¿Qué significa esto? ―en un inicio su voz salió normal, pero al final podría decirse que era una mezcla de incredulidad y una creciente ira― ¡¿Qué me hiciste, vieja?! ―bramó iracundo al dirigirse a la rubia.
―Hmp ―bufó Tsunade cruzándose de brazos para no golpearlo ahí mismo.
―Esto… ―su mirada se oculto tras su flequillo― ¡¿Qué le hiciste a mi cabello?! ―exclamó desesperado y molesto al señalarse el mismo.
Hinata nuevamente se escondía tras Tsunade en busca de protección ante la creciente ira del… ¿rubio? Solo ahí fue completamente consciente de la desesperación de Menma, su cabello siempre rubio ahora se mostraba… distinto.
Entendía que la mitad de su cabello conservara su rubio natural, pero tras el "incidente" de un par de horas atrás la otra mitad había adquirido un tono fucsia, misma razón por la que Menma se había abalanzado en una aguerrida carrera contra ella al creerla la única culpable, era irónico y perturbador que dicha escena se pareciese tanto a una anterior, no supo cómo pero termino corriendo por los pasillos y justo cuando se vio atrapada entre la espada y la pared al final de un pasillo sin salida una luz de esperanza apareció para salvarla o más bien la puerta de la oficina de Tsunade se abrió al momento en que Menma se acercaba deteniéndolo con un golpe seco, sonoro y tan fuerte que pareció "derribar" al demonio.
Aún recordaba los gritos de la rubia ante tanto escándalo, al poco tiempo Naruto seguido de Sara hicieron acto de presencia, casi lloro cuando vio al rubio acercarse y lo único que pudo hacer fue dejarse caer contra la pared mientras él se acerco a ella preguntándole si estaba bien junto con Sara antes de que Tsunade exigiera una explicación, al terminar o al menos resumir la historia, Menma despertó para horror de Hinata quien se aferraba un costado del rubio en busca de protección… Menma quiso matar a su hermano y a esa niña tan pronto su vista pudo enfocarlos, se levanto tal cual demonio regresado del mismo haberlo en busca de una cruel y sangrienta venganza, pero todo intento de asesinato se frenó tras las palabras de Sara.
"―Si no se lava el cabello pronto la pintura no podrá quitarse ―."
Palabras que solo tuvieron el efecto de incrementar su ira, pero Tsunade tan pronto las escucho "gentilmente" intervino arrastrándolo contra su voluntad a la enfermería para lavar su cabello… Soltó mil y un improperios para que lo soltase y no tocara su cabello, nadie podía tocar su cabello ¡Nadie! Esa era una ley de oro que todo el que conociese el nombre de Namikaze Menma sabia y jamás ¡Jamás! Debería ser rota, pero ahí estaba esa vieja que había osado hacerlo, se resistió y estuvo a punto de escapar de no ser porque ella lo tomo desprevenido y le inyecto un sedante que no tardo mucho en hacer efecto.
Y ahora… su cabello era ¡Un desastre! La mitad rubia seguía intacta, pero la otra…si miraba ya no era fucsia, pero tampoco era rubio… o algo así… lo que sea que la vieja Tsunade le hubiese hecho había provocado que ahora su cabello pasara de un rubio dorado a un rubio cenizo ¡casi blanco!
― ¡¿Qué le hiciste a mi cabello, vieja bruja?! ―gritó nuevamente un desesperado Menma.
― ¡Ya cállate! ―bramó Tsunade propinándole un sonoro golpe en la cabeza, harta de sus gritos.
―Vieja… ―gruño por lo bajo― Voy a decirle a… ―.
Por toda respuesta la rubia volvió a golpearlo ¡Al diablo si le decía a Shizune que tanto papeleo era porque solía dejarlo todo para el final por irse a apostar a algún bar! Ese niño la tenía cansada con sus lloriqueos… mientras una asustada Hinata trataba de mantenerse al margen de la situación.
…
Sábado por la mañana, su perlada mirada se encontraba fija en el timbre del pilar que formaba parte de la pequeña cerca de entrada, un pequeño suspiro escapo de sus labios mientras leía las palabras escritas en aquella pequeña placa encima del timbre.
"Familia Namikaze"
Sus rodillas temblaban y sus manos sudaban, estaba nerviosa pero debía ser valiente se dijo, solo era una reunión de estudio entre compañeros, nada del otro mundo, no había razón para estar nerviosa ¿o sí? tomo un poco de aire antes de apretar el pequeño botón… su cuerpo se puso rígido ante el sonido del timbre, su corazón martilleaba con fuerza a cada segundo que pasaba en espera de una respuesta.
― ¿Si? ―.
Enmudeció… Su corazón se detuvo y juraría que su aliento estaba atorado en su garganta cuando escucho aquella voz masculina por el parlante.
―A-Ah… ―.
Era inútil… intentó articular alguna palabra pero era difícil cuando no sabias muy bien que decir.
―Y-Yo… ―balbuceó.
― ¿Hinata? ―.
Respingo en su lugar ante el nombramiento, afirmo, aunque luego se reprendió de hacerlo al darse cuenta que su respuesta no era visible.
― ¿Quién es? ―.
Se maldijo mentalmente al no haber articulado ninguna palabra aún, pero… ¡Estaba nerviosa! ¡Kami-sama! Ella era tímida y si no hablaba pronto la persona del otro lado se cansaría y ella se quedaría parada ahí afuera.
―S-Si… ―musitó casi inaudiblemente y con la voz entrecortada― ¿N-Na-Naruto-kun? ―nombró aún indecisa de que el joven la escuchara.
― ¡Ah, Hinata! Aguarda un segundo ―.
La puerta no tardo en abrirse al fondo, automáticamente sus mejillas se tornaron de un tono color carmín y su corazón bombeo con fuerza al ver al joven que frente a ella se mostraba en el marco de la puerta vestido con unos jeans azules un poco gastados, tenis blancos y una camisa negra con una espiral naranja en el centro.
― ¡Hola, Hinata! ―saludó Naruto.
―B-Buenos días ―devolvió tímidamente el saludo― "Es… la primera vez que lo veo sin el uniforme…" ―.
Desvió su mirada avergonzada ante sus pensamientos al verlo acercarse a abrir la pequeña puerta de rejilla.
― Me alegra verte ―sonrió él.
Inconscientemente el rubio detallo su atuendo; una chaqueta un par de tallas más grande de color lila con blanco con el cierre completamente cerrado que le hizo preguntarse si no tendría calor, un pantalón corto hasta sus rodillas de color azul marino, unas zapatillas deportivas con calcetas blancas y su mochila colgando a un lado.
―Pasa ―invitó al abrirle paso.
―C-Con permiso ―musitó nerviosa al adentrarse en su casa y dejar sus zapatillas en la antesala de la casa.
El rubio la guio hasta la sala, su mirada se paseo curiosa y maravillada a la vez; al dar un pie adentro pudo ver la alfombra de fibra, en el centro del lugar se encontraba una pequeña mesa a su alrededor un juego de muebles en un tono beige, en cada una de las esquinas al fondo eran decoradas con coloridas plantas, un pequeño librero del lado izquierdo con un estante en el centro para un televisor de plasma, y un pequeño equipo para el dvd debajo, al frente de ella los rayos del sol se traslucían con las finas cortinas semitransparentes de color blanco que adornaban el enorme ventanal que dejaba admirar el vecindario afuera.
―No creo que tengamos que molestarnos por el ruido ―comentó distraídamente el rubio mientras retiraba el pequeño florero del centro de la mesa.
― ¿No? ―dijo Hinata sin entender.
―No tiene mucho que entre y pero pude ver todos salieron temprano ―continuó él al colocar el pequeño florero sobre otro mueble.
― ¿Eh? ―pronunció desconcertada al analizar sus palabras.
―Ah, pues… es que… ―rió nerviosamente él al rascar su nuca― No pase la noche aquí ―respondió entre risas.
― ¿A qué… te refieres? ―cuestionó ella.
―Verás… Después de lo de ayer… créeme que venir a casa hubiese sido, suicidio ―afirmó avergonzado.
―Ah… ―su rostro adquirió un sonrojo ligeramente más pronunciado ante sus palabras― Cierto… ―apoyó entendiendo la situación― Pero, entonces… ¿Dónde…? ―.
―Pase la noche en casa del teme ―respondió apenado al recordar todo las suplicas que tuvo que darle al azabache para que lo dejase quedarse en su casa, una suerte que tuviese en ese lugar algo de ropa al haberse quedado en ocasiones anteriores.
―L-Lo siento mucho… ―musitó triste, con una leve reverencia para sorpresa y desconcierto del rubio― por lo que paso con Namikaze-san… fue mi culpa… ―explicó aún triste.
― ¡Eso no es cierto! ―afirmó el rubio elevando ligeramente la voz para sorpresa de ella― Ya te lo había dicho, Hinata, el único que tuvo la culpa fui yo ―aseguró serio.
―Pero… ―.
―Sin peros, fui yo quien te convenció de hacer la broma ―reafirmó al acercarse a ella― Tú solo intentaste ayudarme ―dijo con más suavidad― Lamento haberte metido en tantos líos ―sonrió culpable al estar frente a ella.
―N-No… No tienes porque disculparte… ―negó ella al ver la culpabilidad en su mirada― yo… ―.
―Ya te dije que no debes disculparte, y si yo no tengo porque disculparme, tú tampoco debes hacerlo ―sonrió él al cortar lo que sin duda seria una disculpa por parte de la joven― ¿cierto? ―ensancho aún más su sonrisa al ver como ella afirmaba mientras su rostro nuevamente adquiría aquel tono carmín― Bien, entonces creo que lo mejor será comenzar de una vez con esto ―suspiró con cierto pesar― Adelante, llévame a mi tortura ―señaló con dramatismo exagerado la mesa.
Por su parte Hinata solo libero una pequeña risilla que intento cubrir con su mano ante los exagerados gestos de dramático pesar que hacia Naruto al salir de la sala por sus cuadernos… Sonrió con dulzura al verlo desaparecer, Naruto siempre era así; amable y considerado con otros, pese a los errores que cometía trataba de ayudar a quienes lo necesitaban, siempre con una sonrisa… su sonrisa, esa misma que la cautivo desde hacia tanto tiempo…
Inconscientemente su vista bajo a la mesa, parpadeo confusa al detallar una pequeña hoja debajo de está.
…
Una ligera sonrisa se dibujo en sus labios al recordar la pequeña y fugaz risilla que había escapado de los labios de Hinata, era la primera vez que la escuchaba y debía admitir que era agradable…
Conservando su sonrisa se dispuso a girar la perilla de su puerta, sin embargo su vista recayó en una nota debajo de su puerta por la cual se agacho a tomarla… su vista se paseaba entre las líneas y su rostro se tornaba cada vez más pálido a medida que repasaba cada letra.
Idiota
Huir no te servirá de nada
Esta vez cruzaste la línea
Mira; arriba y abajo, derecha e izquierda, adelante y atrás
No importa el lugar o el momento
Pero te aseguro que vas a arrepentirte
Y esta vez no voy a tener piedad contigo
Atentamente:
Menma
Trago saliva antes de reír nerviosamente… ¡Debía ser una broma! Se dijo, si, sin duda era eso, Menma solo quería jugar con él, eso era seguro se afirmó mientras reía despreocupadamente al abrir la puerta.
…
Hinata terminaba de leer aquella nota debajo de la mesa.
¡Naruto, esta vez sí fuiste muy lejos!
¡Cuando vuelva a casa te las verás conmigo!
¡Enserio!
Atentamente:
Namikaze Kushina
P.D. Tu padre salió temprano a la oficina, llegara hasta la noche.
Suspiro con pesar al repasar una vez más su contenido…
― ¡Ah! ―.
Se sobresalto en su sitio ante aquel repentino y aterrorizado grito, seguido por un par de golpes secos… Rápidamente subió las escaleras olvidando su antigua pena al verse en casa ajena.
― ¡¿Naruto-kun?! ―llamó al buscarlo con la mirada, ahogo un gritillo de angustia al ubicarlo en… semejante situación.
El rostro del rubio se mostraba pálido, una gota de sudor frio se deslizaba por su mejilla y su cuerpo temblaba atemorizado al sentir pequeños pedazos de la pared resquebrajados cayendo sobre sus hombros mientras su mirada se alzaba por encima de su cabeza en donde distinguía la silueta de su antiguo bate de beisbol incrustado en la pared…
― ¡Naruto-kun! ―exclamó angustiada Hinata al acercarse presurosa hacia el rubio― ¿te encuentras bien? ―cuestionó preocupada.
―Hi-Hinata… ―apenas y logro ubicarla con su mirada― S-Si… estoy b-bien… ―afirmó aún en shock mientras ella lo ayudaba a ponerse en pie.
¿Y cómo no estar en shock? Si cuando el rubio abrió la puerta un extraño ruido despertó su instinto, agradeció al cielo haber tenido un buen reflejo al vislumbrar lejanamente un objeto de apariencia cilíndrica, gritó y retrocedió lo más rápido que pudo al darse cuenta de la velocidad con la que se dirigía pero ante la repentina impresión tropezó con sus pies antes de caer contra la pared tras él lo que ahora también agradecía profundamente porque de lo contrario ese bate su hubiese impactado contra él y si sus cálculos no le fallaban el golpe hubiese sido en un lugar indeseado… pero una cosa era segura, Menma iba enserio con su venganza, muy enserio.
Por su parte Hinata solo se preguntaba cómo fue que ese bate de beisbol había salido disparado de la nada contra Naruto, sin embargo una imagen vino a su mente… Menma… trago seco, sin duda el Namikaze mayor podía ser muy vengativo cuando alguien le provocaba, se dijo al ayudar al rubio a bajar las escaleras e inconscientemente este la guiaba a la cocina, aunque ese último pensamiento solo le hizo recordar el hecho de que ella estaba en la misma posición al haber desatado la ira de Menma al igual que el rubio ahora sentado en la mesa del comedor sumergido aún en el terror de lo que aquel golpe pudo haberle significado.
―Ten ―dijo Hinata al servirle un pequeño vaso de agua.
Un vaso que el rubio no tardo en dejar vacio, suspirando con gran alivio al recobrar la consciencia de su entorno.
―Gracias ―dijo mientras limpiaba los rastros de agua que escurrían por la comisura de sus labios con el dorso de su mano― Eso estuvo cerca "Muy cerca" ―pensó al último con gran alivio.
― ¿Cómo… te sientes? ―habló ella preocupada, al acercarse a él.
―Mejor, gracias ―dijo él más tranquilo al verla.
―F-Fue… Namikaze-san ¿cierto? ―cuestionó angustiada.
Él por su parte la miró sorprendido, aunque no era de extrañar, Hinata siempre había sido una chica lista, pero entendía la preocupación que ahora se mostraba en su mirada.
―No tienes de que preocuparte ―sonrió él en un intento por confortarla― Menma nunca lastimaría a una chica ―afirmó seguro― Lo más seguro es que se enfoque en mí ―comentó despreocupadamente.
―Naruto-kun… ―musitó con pesar.
Ese último comentario lejos de confortarla no hacia si no angustiarla aún más.
…
Otro gruñido escapo de sus labios mientras arrastra sus pies por la acera, apretó su mandíbula enfurruñado mientras escuchaba otro de los halagos de su madre al frente adjudicando lo bien que le había quedado el cambio para después decir una larga lista de insultos a su hermano por haberle hecho aquello a su cabello que le recordaba tanto al de, en palabras de ella "su amado Minato" pero recapacitar en que Naruto también lo tenía y finalmente volver a decir que de todas formas se veía bien con ese cambio… por centésima vez.
Nadie imaginaba lo irritado y molesto que se encontraba en ese momento, pero no era tonto, si una palabra o queja se le escapaba estaba muerto, y solo Kami-sama y su familia sabían de la crueldad de la que era capaz Namikaze Kushina… Suspiro, al menos tenía el consuelo que para este momento su hermano ya habría "encontrado" su pequeña sorpresa, se dijo con una sonrisa ladina que había robado más de algún suspiro en aquella calle, pero eso no era algo a lo que realmente le hubiese prestado atención, solo podía deleitarse internamente con la expresión que sin duda su hermano habría tenido al abrir la puerta de su cuarto, aunque el idiota debía ser agradecido porque eso solo había sido una pequeña advertencia de lo que realmente le esperaba.
…
―No entendí ―respondió un monótono Naruto.
―Um… ―suspiró Hinata― Volveré a repetirlo ―sonrió amablemente.
―No… Hinata ―rogó el rubio con gesto infantil― tengo hambre ―refunfuñó mientras se movía inquieto en su asiento haciéndola sonreír mientras negaba suavemente― Iré por algo de comer ―propuso al levantarse de su asiento.
―Naruto-kun ―habló ella en una suave protesta.
―Pero, Hinata… ―protestó con las mejillas infladas― tengo hambre y mi cerebro no funciona si no tengo algo en el estomago vacio ―argumentó sin abandonar el gesto.
― ¿Por qué no terminamos este tema primero…? Luego… podrás comer algo ―propuso amablemente.
―No quiero ―negó al cruzarse de brazos como un pequeño.
Hinata se limito a suspirar, era una situación extraña y a la vez enternecedora para ella, en el pasado ambos no eran muy cercanos, habían hecho trabajos en grupo si, pero era la primera vez que el rubio hacía aquello al menos estando los dos solos, era como un niño que hace un berrinche al no querer la paleta que le has dado y querer otra.
―Naruto-kun, por favor ―pidió pacientemente.
―No ―dijo él aferrándose a su postura.
―Rin-sensei… dijo que tus calificaciones eran bajas… era por eso que… debían subir en los parciales de la próxima semana… ―dijo ella en un intento por persuadirlo.
Lo vio dudar y eso la hizo sentir un poco más tranquila, tal vez ahora si cooperaria.
― ¡Eres una mentirosa! ―exclamó repentinamente.
Hinata quedó muda ante la impresión de aquellas palabras.
―De que… ―.
―Dijiste que me amabas y me mentiste ―afirmó con reproche.
― ¡¿EH?! ―.
El rostro de Hinata palideció y pronto cambio a un rojo intenso ante aquella afirmación, su corazón latía desenfrenado y no tardo en empezar a hiperventilar.
―P-Pe-Pero… yo… yo… ―.
― ¡Lo sabia! Tú no me amas ―reprochó infantil.
―Y-Yo… s-si… te… ―.
―Si me quieres, entonces no me tortures más ―suplicó para sorpresa de ella― ¡No me hagas estudiar! ―.
Los latidos de su corazón empezaron a reducir su velocidad tras analizar sus últimas palabras, aunque sus mejillas conservaron aquel carmín intenso.
―Estas… ¿estas, chantajeándome? ―cuestionó perpleja.
―Si ―declaró con total descaro.
―Ah… ―hubó un momento de silencio que lo desconcertó― Um… yo… yo… ―hipo por lo bajo al borde de las lagrimas.
El rostro del rubio palideció al ver aquella expresión triste.
―N-No, no, Hinata, no era mi intención ―intentó disculparse― No llores ―suplicó― yo… no quise… fue… fue una broma… ―.
El cuerpo de ella empezó a temblar antes que dejara escapar una pequeña risilla que desconcertó al rubio, antes de ser consciente de lo que sucedía.
― ¿de qué te ríes? ―protestó con fingida molestia.
―E-Es que… es… gracioso… ―respondió ella entre risas.
―No es gracioso, de verdad pensé que ibas a llorar ―reprocho con un mohín en sus mejillas.
―L-Lo siento… ―musitó― Pero tú… empezaste… ―dijo tratando de contener su risa.
Aunque luego volvió a invadirle la risa, era extraño que ella hiciese ese tipo de bromas, pero de alguna forma, el ver actuar a Naruto así con ella y hablarle con tanta soltura le hizo sentirse completamente relajada a la vez que un curioso impulso a un desconocido en ella despertaba y la alentaba a querer probar algo nuevo, una broma, tal vez no era mucho, pero era un pequeño empuje en su autoestima… Naruto en cambio sonrió suavemente después de todo no era común que Hinata hiciese ese tipo de bromas y eso de cierta forma lo reconforto aún más, antes de unirse a ella y reír juntos… Tan sumidos se hallaban en su pequeña burbuja que no se dieron cuenta del sonido que hizo la puerta al abrirse.
― ¡Volvimos! ―anunció Kushina entusiasta.
Kushina se detuvo en el marco de la sala al ver a la pareja tratando de calmar su risa.
―A-Ah, hola mamá ―saludo a medias el rubio mientras limpiaba sus lágrimas acallando los pequeños dejes de risa que aún conservaba.
―B-Buen… día… ―saludo cortésmente Hinata controlando mejor la risa que el rubio.
― y tú… ¿Quién eres…? ―cuestionó Kushina aún confundida al dirigirse a la joven.
―Hinata… Hyuga Hinata ―respondió tímidamente― un placer ―afirmó con una leve reverencia.
―Hyuga ―nombro Menma al aparecer tras la pelirroja, inhibiendo la poca confianza que había ganado con Kushina.
―Na-Namikaze-san ―identificó ella un tanto asustada y sorprendida.
― ¿Menma? ―habló el rubio sorprendido― ¿eres tú? ―sonrió burlesco― No me digas que… ―fue cortado por un nuevo ataque de risa― ¡Te pintaste el cabello! ―apuntó entre risas.
Un tic nervioso se instalo en una de las cejas de Menma tras fruncir su ceño, suficiente tenía con haber tenido que pasar por las risas burlescas de su madre el día anterior al llegar con el cabello en dos tonos distintos de rubio y aunque su padre tratase de entablar una conversación con él bien sabia que en el fondo también estaba riéndose, luego tuvo que soportar los lloriqueos y alaridos por el cambiante humor de su madre al decirle que aquello no podía arreglarse y tener que haber sido arrastrado al día siguiente con ella a una peluquería para arreglar el problema, aunque al final le dijeron que la única solución era pintarse el cabello mientras crecía y las hebras dañadas desapareciesen por si solas.
Así que ahora estaba ahí, tratando de contener su ira contra aquel que había sido el principal culpable de tener que cambiar su cabello de rubio a… negro… o azabache, no era algo que realmente le importara.
―Sí, lo hice ―afirmó serio al acercarse a su hermano― ¿quieres saber por qué? ―la risa del rubio se detuvo en seco al escuchar aquella fría pregunta.
―N-No, creo que no, gracias ―rio nervioso el rubio.
―Ah, ahora recuerdo, eres la hija de Hiashi-ojos-raros ―dijo Kushina interviniendo despreocupadamente entre sus hijos que la veían desconcertados.
―U-Uh… si ―afirmó.
Por su parte Hinata solo veía a Kushina apenada por aquel nombramiento, si bien sabía que su padre era amigo de Namikaze Minato, padre de los gemelos Namikaze y esposo de la que sin duda era la hermosa mujer frente a ella, Namikaze Kushina, nunca imagino que ella tuviese tanta confianza y despreocupación al referirse así al magnate, serio e imponente Hyuga Hiashi, sin duda ella era una mujer increíble, se dijo.
―Sí, ya decía yo que los Hyugas siempre han tenido ojos muy raros ―dijo centrando su mirada en aquellos ojos perlados, ella solo pudo sonrojarse avergonzada por tal afirmación.
―Pero, aunque tienes los ojos de esos estirados te pareces más a Hitomi ―comentó con cierto recelo, tomándola por sorpresa.
― ¿Eh? ―reaccionó Hinata― Usted… ¿conoció a mi madre? ―cuestionó sorprendida.
―Claro ―afirmó― y es por eso que te diré algo ―dijo seria.
Una seriedad que pareció desconcertar no solo a la Hyuga si no también a sus hijos.
― ¡No permitiré que te lleves a mis hijos! ―exclamó en son de guerra.
― ¡¿Eh?! ―.
Fue una exclamación unísona entre los tres menores en diferentes tonos, por su parte Naruto y Menma veían perplejos a su madre mientras el rostro de Hinata adquiría un color rojo incandescente ante aquella declaración.
― ¿De qué estás hablando, mamá? ―cuestionó Naruto avergonzado.
― ¡Ustedes no lo entienden, ella es igual que Hitomi! ―argumentó con gran seriedad.
― ¿Te importaría explicarte mejor? ―pidió un irritado Menma.
―Hitomi… ―Kushina infló sus mejillas― ¡Casi me arrebata el amor de Minato! ―declaró histérica― Pero escúchame bien ¡No dejare que apartes de mi lado a mis pequeños tesoros! ―dijo desesperada apuntando a Hinata― ¡Que te quede claro, no me gustan las raritas! ―exclamó antes de salir corriendo del lugar con dramático llanto.
―" ¿Qué rayos fue eso?" ―
Se cuestionaban Naruto y Menma al ver con pena ajena a su progenitora desaparecer tras el umbral… Por su parte Hinata solo veía perpleja el lugar por el que había salido Kushina ¿Qué había sido todo eso? ¿Había escuchado bien? ¿Acaso la madre de Naruto y Menma acababa de declararle la guerra? ¿Por qué? ¿Qué su madre estuvo a punto de quitarle a su esposo? ¿Cuándo? ¿y cómo era eso; de que ella intentaba quitarle a sus hijos?
…
El sonido de la campana anunciaba el inicio del almuerzo en ese día miércoles, muchos se reunían en grupos para compartir sus almuerzos, otros se adentraban en la cafetería mientras otros jugaban en las canchas deportivas aprovechando su tiempo libre.
Un suspiro escapo de los labios de Hinata mientras se encaminaba por los pasillos, detuvo su andar frente a uno de los salones antes de tocar suavemente la puerta.
―Adelante ―.
Fue la señal que necesito antes de deslizar lentamente la puerta antes de adentrarse al interior del salón.
―Cierra la puerta ―.
Bajo ligeramente sus hombros antes de obedecer aquella orden.
― ¿Lo trajiste? ―.
Afirmó por lo bajo ante la sequedad de aquella pregunta.
―Tráelo acá ―.
Se encogió en su sitio ante el tono demandante antes de avanzar hacia el frente.
―Aquí tiene ―musitó temblorosamente al estirar sus brazos con una caja de obento en manos.
―Más te vale que sepa bien ―amenazó.
―Uh… ―desvió su mirada hacia un lado.
Menma no podía hacer más que sonreír de medio lado por lo bajo ante lo gratificante que podía ser el tener completo control sobre aquella niña, por su parte Hinata no hacía más que cuestionarse… ¿Cómo fue que termino en esa situación?
¡Ah, ya recordaba!
El lunes por la mañana había llegado a la escuela junto con su primo Neji quince minutos antes de la hora de entrada, todo parecía normal, claro hasta que los gemelos Namikaze hicieron acto de presencia y el rumor de que Menma había cambiado su color de cabello no se hizo esperar, cientos de rumores nacieron después, y algunos eran completamente descabellados, claro que Naruto, Sara y ella eran los únicos que parecían saber la verdadera razón de aquel "cambio" aunque debía admitir que lo más extraño de aquello había sido las múltiples voces que corrían entre los baños femeninos acerca de lo bien que le sentaba el cambio a Menma, sin embargo no era algo de extrañar pese a la reputación de "cruel tirano" que rondaba alrededor de Menma siempre fue el centro de atención de un cierto grupo que afirmaban que dicha reputación solo lo hacía ser el chico "sexy y malo" que muchas desearían en su vida.
Dejando eso de lado, todo parecía normal, hasta el miedo que sintió cuando Menma entro al salón y la observo de aquella manera fría y sombría parecía normal, al menos para ella, después de los eventos ocurridos la semana anterior esa mirada y el terror que despertaba en ella parecían normales, pero siendo sincera en el fondo prefería que él pasara por su lado ignorando su presencia como solía hacer hasta una semana antes de su primer "incidente"… Justo cuando la campana sonó para el cambio de periodo un estruendoso sonido se dejo escuchar en el exterior.
Los murmullos no se hicieron esperar cuando varios volantes empezaron a caer del cielo, curiosa tomo uno, sus parpados se abrieron sorprendidos al ver una imagen de Rock Lee y Gai-sensei un tanto… extraña, aún para ellos. Ambos vestían unos trajes de pavo asado, aunque siendo ellos no era lo extraño, era el hecho de que Lee estuviese reacomodándole un mini peluquín a Gai-sensei que una calvicie parcial en la cima de su cabeza y debajo de la fotografía se escribía;
¿El poder de la juventud?
La exclamación de vergüenza por parte de Gai y Lee se dejo escuchar por toda la escuela y pronto el mayor entró en una dramática depresión la cual Lee se esforzaba por apartar con enérgicas palabras acerca de la juventud y que la llama de la juventud ardía en el corazón, o algo así… algunos estudiantes los veían con vergüenza ajena, otros comentaban entre risas la fotografía, otros comparecientes del sufrimiento del mayor y algunos preferían ignorar todo sabiendo que no era más que una broma, y si era una broma, la pregunta seria ¿Quién la hizo? No tuvo mucho tiempo para pensar puesto que un iracundo alarido se dejo escuchar, esta vez por parte de la directora Tsunade, que acusaba a Gai, de algo que no llego a entender… Su cuerpo se enderezo rígidamente al escuchar una fría y hasta cruel risilla tras ella, giro levemente su rostro y palideció al ver de reojo al ahora pelinegro Namikaze Menma que veía complacido la escena con el cuerpo apoyado contra el cristal de la ventana.
"―Uno menos ―."
Le escucho decir por lo bajo.
Pero esa no era la razón por la cual se hallaba ahora a merced del pelinegro, no, la razón era otra muy distinta… Cuando las clases terminaron ella se había encaminado al salón de teatro, en su camino se había topado con Menma mientras este salía de un salón aparentemente vacio, debía admitir que en el momento se había cuestionado el que hacia ahí, pero era consciente que ese era un tema que no debía concernirle por lo que decidió ignorarlo… El Namikaze había caminado junto a ella al salón de teatro pero en ningún momento cruzaron palabra alguna y debía admitir que eso no hacia si no incrementar la abrumadora tensión en el ambiente, cuando llegaron se extraño de ver a Naruto leyendo una hoja entre sus manos, sintió su pecho oprimirse al ver el sobre que anteriormente había contenido la hoja y con una estampilla en forma de corazón.
"Una confesión"
Se había dicho con pesar, en el fondo rogaba que al igual que con ella este la rechazara, pero por la mirada llena de emoción en sus ojos no pudo evitar sentirse entristecida.
"― ¡Oye, Sara! ―le había escuchado hablar― ¡Vuelvo en un minuto! ―."
Su mirada se ensombreció y más cuando se había dirigido a ella.
"― ¡Hola, Hinata! Ya vuelvo ―le había dicho antes de salir sonriente por la puerta."
En ese momento sintió su corazón resquebrajarse, quiso llorar pero sabía que no seria correcto, ella había escogido estar a su lado aun si él no la amaba, así que ahora solo le restaba ser fuerte… pero una opaca risa la saco de sus pensamientos, su pulso se detuvo y un sudor frio recorrió su espina dorsal al divisar el movimiento de labios que había hecho Menma al pasar por su lado y adentrarse en el salón.
"El juego empieza"
Un alarido de horror resonó en los pasillos hasta el salón de teatro alertando a los integrantes del club que corrieron en auxilio… La preocupación se apodero de ella al ver a Naruto medio-consciente, atrapado entre un esqueleto humano incrustado mortalmente en la pared con el cráneo a escasos centímetros del rostro del rubio que desde su perspectiva era atemorizante y hasta sacada de alguna de esas películas de terror que tanto odiaba, no tardo en caer inconsciente y ser llevado a la enfermería por un colapso nervioso, ella permaneció a su lado preocupada pero a la vez asustada, lo último debido a que ahora era consciente de lo que era capaz el Namikaze para llevar a cabo su venganza… y eso solo la hacía pensar que; tarde o temprano llegaría su turno y cuando ese momento llegara… ¿Qué haría con ella?
"―Menma nunca lastimaría a una chica ―."
Esas palabras parecían haberla calmado, pero…
"―Lo más seguro es que se enfoque en mí ―."
Entonces la preocupación pareció acrecentarse en ella… "Naruto" fue su único pensamiento… Menma había murmurado que el juego recién empezaba, eso significaba que todo iría de mal en peor y ella no quería que el rubio saliese lastimado, Menma estaba molesto, si se había vengado de Gai-sensei por lo del disfraz no había que ser un genio para saber que él había engañado al rubio fácilmente con esa falsa confesión… y si ese esqueleto incrustado en la pared acorralando al rubio solo era el inicio que no sería capaz de hacerle a Naruto a futuro.
Tras mucho pensar, tomo una decisión, todo fuera por Naruto… hablaría con Menma.
Al principio no fue fácil y menos cuando apenas si lograba articular una palabra frente a él por el miedo que le carcomía por dentro… Pero al final… el resultado había sido simple… Ella sería su esclava durante dos semanas.
―Nada mal ―.
Escuchó la voz de Menma sacándola de sus divagaciones pasadas.
―Mañana quiero camarones fritos con arroz ―dijo al dejar el contenedor vacio sobre una de las mesas.
―S-Si… ―afirmó ella con la mirada baja.
Por su parte Menma no hacia si no deleitarse en la sumisión de aquella joven, "esclava" una sonrisa ladina se curvo en sus labios ante dicho pensamiento, sin duda esa niña era muy fácil de manipular y lo más gracioso en todo esto era el hecho de que ella realmente pensara que iba a cumplir con su trato, más ingenua no podía ser ¿cierto?… aún recordaba cuando ella se había acercado para hablar con él, pero al final podría decirse que el resultado le había gustado…
Tener una esclava era bastante entretenido como cuando la envió en busca de unas revistas triple X, aún quería reír de solo recordar su expresión cuando tuvo que entrar en esa tienda y pagarlas a la cajera antes de salir, era increíble que realmente hubiese tenido el valor de hacerlo, o como cuando la envió a comprar comida de animales para una vecina a la que había "prometido ayudar con la alimentación de su pequeña mascota" le había dicho que ella lo hiciera en su lugar… supongo que tal vez debió decirle que esa era la casa de una señora malhumorada que gustaba de rociar con agua a los que invadían su jardín y que la pequeña mascota no era más que un doberman con muy mal carácter, internamente rio ante el recuerdo de aquel rostro parecido al de un pequeño conejo a punto de ser devorado, aún no entendía como pudo tragarse ese cuento.
Pero a decir verdad, la única culpable fue ella… y sus palabras.
"Una sonrisa ladina se dibujaba en los labios de Menma tras salir de la enfermería, poco después de haber tenido una pequeña y entretenida charla con su hermano, solo para advertirle que el incidente anterior no era sino el inicio del verdadero infierno que le tenía guardado.
―N-Namikaze-san… ―.
La voz de la joven había sido tan baja que por un momento había creído que era solo su imaginación hasta que se giro levemente para encontrar a una cohibida y avergonzada Hinata.
―Hyuga ―identificó sin mucho afán.
― ¿Pu-Puedo… hablar… con usted? ―.
Arqueo una ceja en interrogante por aquella actitud, esa niña era extraña por pedir hablar con él cuando debería estar escondiéndose en algún rincón oscuro por temor a una futura victima en su venganza, sin embargo se plantaba ahí para querer hablar con él. Termino de girarse hacia ella en espera de escuchar sus palabras.
― ¿Qué quieres? ―cuestionó seco.
―B-Bueno… yo… verá… ―balbuceó― Lo que pasa… es que… pues… ―.
Una pequeña vena empezó a palpitar sobre su sien ante los constantes balbuceos incoherentes de la joven que solo parecían ir en aumento a medida que el tiempo pasaba.
―Habla de una vez ―ordenó irritado.
― ¡S-Si! ―afirmó ella asustada― Verá… es solo, que yo… quería pedirle… ―tomó un poco de aire antes de continuar― por favor, no se vengue de Naruto-kun ―suplicó.
Menma solo la veía incrédulo y hasta inseguro de haber oído bien.
― ¿y por qué debería hacer lo que tú dices? ―cuestionó él retomando su semblante frio y serio.
―Porque él… él no tuvo la culpa de lo que paso… con su cabello… ―murmuró ella al último con la mirada baja― F-Fue mi culpa… ―dijo― yo… es de mi… de quien debe vengarse ―afirmó con seguridad y suplica.
―Hyuga, Hyuga, Hyuga ―negó el pelinegro al acercarse a ella― ¿Qué te hace pensar que no tengo pensado vengarme de ti? ―cuestionó con una sonrisa ladina al tomar el rostro de ella por el mentón acercándola hacia si y deleitarse con aquella mirada mezclada entre el asombro y el miedo.
―Yo… ―.
―No deberías creer que eres tan especial, como para no hacerte nada ―sonrió burlón al soltarla y distanciarse de ella― Pienso vengarme de ti ―aseguró antes de girarse― pero todo a su momento ―finalizó al retomar su camino.
― ¡E-Espere! ―reaccionó ella tras salir del trance en el que había entrado tras sus palabras― ¡Por favor! ―suplicó― ¡Hare lo que sea! pero por favor, no le haga nada a Naruto-kun ―.
¡Hare lo que sea!
Se detuvo de golpe ante el eco de aquella frase en su mente, una sonrisa se curvo en sus labios mientras se giraba hacia ella.
― ¿Lo que sea? ―sonrió maliciosamente.
Solo entonces Hinata fue consciente de sus propias palabras y ahora… sentía miedo… mucho miedo."
Desde ese día Hyuga Hinata se convirtió en la esclava de Namikaze Menma.
…
La campana sonó una vez más indicando el fin de las clases y para ella el inicio una vez más de su castigo… un suspiro cansino se escapo de sus labios, estaba exhausta, durante esos tres días Menma había abusado de su trato o al menos eso era lo que pensaba Hinata mientras se encaminaba al salón de teatro.
En esos tres días las tareas a realizar en el club de teatro habían sido extenuantes, desde cortar paneles para nuevos escenarios, cargar pintura y pintarlos, cambiar las cortinas de los telones, desarmar y rearmar los esqueletos para la iluminación y el sonido, elaborar trajes para las futuras obras y remendar los que aun podían servir, Kami-sama ahora los integrantes del club de teatro tenían su respeto, pero eso no era todo Menma la había hecho hacer todas las tareas que le habían asignado a él sin contar que debía hacer las propias… Su cuerpo dolía y sinceramente tenía sueño, por hacer su reporte de ciencias, mismo que les habían dejado el día lunes y casi lo tenía completado, hasta que el pelinegro hizo acto de presencia el día anterior ordenándole hacer el suyo… tres horas… tres horas fue todo lo que logro dormir, solo esperaba que esta vez Sara no les asignara tantas tareas.
…
Extraño… Muy extraño, se decía Naruto mientras se adentraba al salón de teatro, era uno de los primeros en llegar, pero ahora eso no era lo que realmente le preocupaba… El sábado Menma le había hecho el anuncio oficial de su venganza, el día domingo podría decirse que entro en una fase de esquizofrenia ante el miedo y los nervios que lo embargaban, pero nada… el día lunes todo parecía inusualmente tranquilo, Menma salió de casa mucho antes que él como era costumbre pero jamás le dirigió la palabra en las clases, pero estaba seguro que su hermano era el culpable del incidente con Gai-sensei, no obstante ni así se digno a verlo, eso le hizo bajar la guardia… error.
Ese mismo día tras el termino de clases e iniciando la última semana de su castigo, uno de los chicos del club de teatro le había entregado una carta según él era dirigida hacia su persona lo único que dijo fue; "Una chica de cabello rosa lo dejo" en un principio se sorprendió, pero tras ver la estampilla en forma de corazón se emociono tanto que no dudo en abrirla… grave error… La carta en resumen era una especie de confesión en la cual "la chica de cabello rosa" le pedía reunirse con él en el salón 2-B, emocionado de solo pensar que fuese Sakura la destinataria lo hizo actuar sin pensar… Ilusionado se encamino hasta el salón indicado y abrió la puerta… Sin duda su peor y más grande error en aquella situación… El trauma que vivió al abrir esa puerta aun se repetía entre sus sueños… Lo último que recordó antes de caer inconsciente en ese instante fue el rostro cadavérico de aquel esqueleto y después, nada… Cuando despertó lo primero que vio y con gran desagrado fue el rostro casi idéntico al suyo, su hermano Menma.
Él le había dicho que aquella inocente broma solo era el inicio del infierno que le esperaba, era por eso que había estado más cauteloso de lo normal, sin embargo… Desde ese día su hermano no había hecho… nada… absolutamente nada en su contra, por el contrario, pasaba de él como cualquier otro día y eso solo lo hacía pensar en dos cosas… Le había tomado el pelo con lo de hacerle la vida un infierno o como la vez anterior, aguardaba el momento preciso en que bajara su guardia para poder hacer su movimiento maestro… Si le preguntaba lo más factible era lo segundo… Aún así, había otra cosa que también le estaba empezando a inquietar bastante…
…
―El día de hoy, Tsunade-sama nos ha pedido reorganizar la bodega del auditorio ―comunicó Sara al dirigirse a los tres jóvenes frente a ella― Debido a que el trabajo es un poco cargado, ustedes formaran equipo con otros tres de nuestros miembros ―continuó al señalar con la mirada a otros tres jóvenes tras ella― Se dividirán en parejas y cada uno se encargara de un área en especifico ―mostrando un pequeño esquema con las aéreas indicadas.
Un suspiro escapo de los labios del rubio antes de dirigir una sonrisa aliviada hacia Hinata.
―Oye, Hinata, que tal si… ―.
―Hyuga y yo nos encargaremos del área de vestuario ―.
― ¡¿Eh?! ―exclamó Naruto al ver sorprendido a su hermano por sus palabras anteriores― ¡¿y porque contigo?! ―cuestionó iniciando una confrontación visual.
―Ah… etto… ―titubeó Hinata indecisa entre intervenir o no.
― ¿Y por qué no? ―gruñó Menma.
― ¡No es obvio! ―exclamó― Es porque tu… ―.
―Chicos ―intervino Sara― Dejen sus disputas para después, por favor ―pidió cortésmente.
―Pero, Sara… ―.
―Naruto-san ―dirigiéndose al rubio― No entiendo bien esto, pero si lo que quieren es hacer equipo con Hinata-san ¿no sería mejor, preguntarle a ella? ―propuso.
Hinata se encogió en su sitio al sentir la mirada expectante de los tres sobre ella.
― ¿Hinata…? ―habló Naruto en espera de una respuesta favorable.
―A-Ah… bueno, yo… ―titubeó ella.
―Hyuga ―nombró Menma.
Ella brinco en su sitio casi imperceptiblemente.
―Habla ¿con quién vas a ser equipo? ―cuestionó el pelinegro serio.
¿Por qué le hacía eso? Se cuestiona Hinata, darle esperanzas de poder elegir cuando aquella sonrisa imperceptible en los labios de Menma solo le recordaba que ya no tenía opciones… Paseo su vista en Naruto, él la miraba expectante y hasta inquieto, suspiro con pesar en un fingido intento de tomar aire.
―Y-Yo… Bueno… ―titubeó nuevamente ella― C-Creo… que hare equipo con… ―la mirada de Naruto se intensifico―…con… N-Namikaze-san… ―pronuncio desviando su mirada, mientras Menma sonría ladino.
― ¿E-Eh…? ―El rubio abría grandemente sus ojos, desorientado por las palabras de la joven que ahora se repetían como un eco lejano en su mente.
"con… N-Namikaze-san…"
"…N-Namikaze-san…"
"…Namikaze-san…"
―Bien, entonces Menma-san y Hinata-san estarán a cargo de reordenar el área de vestuarios ―continuó Sara ignorando el semblante perdido del rubio― Aquí tienen las instrucciones de lo que deben hacer ―dijo entregándole una pequeña hoja a Hinata.
―Bien, andando, Hyuga ―dijo Menma al encaminarse hacia la salida con las manos en los bolsillos no sin antes dirigir una sonrisa triunfante hacia su hermano.
―S-Si… ―afirmó tímidamente Hinata al seguirlo despidiéndose con una pequeña reverencia.
―Hi-Hinata… ―murmuró Naruto aún incrédulo de sus palabras.
…
―Nada mal, Kowai bani ―dijo Menma.
Ella solo bajo la mirada avergonzada ante ese pequeño mote que el pelinegro le había impuesto sin consultarle, parecía que hasta disfrutaba decirle de esa forma, pero no lo culpaba, después de todo ahora esa descripción encajaba perfectamente con ella… solo era un pequeño conejo tímido a merced de las fauces de un aterrador lobo…
―Por un momento hasta yo me creí que de verdad elegirías ―comentó socarrón.
―Um… ―musitó ella encogiéndose aún más.
¿Qué más podía hacer? Cuando fue ella la que prácticamente había vendido su alma al demonio, un demonio llamado; Namikaze Menma… ¿podría haber algo peor que eso? Aunque si veía el lado amable del caso es que solo serian dos semanas y estaban a la mitad de la primera… Solo una semana y media más y todo acabaría… ¿cierto?
―Cuando lleguemos a la sala de vestuario, sabes lo que tienes que hacer ¿no es así? ―cuestionó Menma al dirigir una mirada a la joven que se limitaba a afirmar sumisamente― Así me gusta ―sonrió con malicia.
…
Sus pies repiqueteaban contra el suelo y uno que otro gruñido ocasional escapaba de sus labios mientras posaba su mirada con cierto recelo hacia una de las puertas internas del auditorio… Cerrada.
Sabía por el chico con el que estaba haciendo equipo que aquella sala era la del área de vestuario, lo que no entendía era; ¿Por qué estaba cerrada? A él le había tocado el área de utilería así que debía de dar vueltas por toda la parte trasera del escenario, sin embargo lo que más intriga le ocasionaba era el hecho que esa puerta se había mantenido cerrada, escuchaba el sonido de cajas moverse y uno que otro rechinido, pero ni Hinata ni Menma salían por la puerta… ¿Qué estarían haciendo para tener que permanecer completamente encerrados?
Bueno esa no era toda su intriga, desde el lunes con aquella peculiar broma de su hermano, este no había hecho ningún movimiento pese a su advertencia y desde entonces lo más extraño era que había estado al lado de Hinata, no exactamente a su lado, pero siempre los veía en el mismo lugar en algunas ocasiones, al principio pensó que solo era una coincidencia o que posiblemente Menma solo quería asustar a Hinata por lo de su cabello porque estaba seguro que él jamás lastimaría a una chica, bueno si quitaba aquella banda de chicas que lo habían desafiado por algo como; "Supremacía femenina y sumisión masculina" o algo así, viniendo de Sakura, Ino, Tenten, su madre o la vieja Tsunade lo creería, porque ellas eran mujeres de temer, lo malo de aquellas chicas era con quien quisieron demostrarlo… su hermano… no quiso recordar más aquel suceso, pero quitándolas a ellas, Menma no era de los que lastimaran a las mujeres, tenía orgullo.
Por otro lado… ¿y si Menma estaba interesado en Hinata? No, eso no podía ser cierto, era consciente de que su hermano podía tener una que otra aventura pasajera, pero no duraban más de un día o dos, si mucho una chica que no recordaba su nombre duro una semana, pero fue por una apuesta que el Namikaze mayor había hecho con Hozuki Suigetsu… Entonces… ¿Por qué el repentino acercamiento con Hinata? Él había visto el tipo de mujeres que le gustaban al pelinegro y ninguna, déjese claro, ninguna, se parecía en lo más mínimo a Hinata ¿entonces porque estaban pasando tanto tiempo juntos? Incluso Hinata había preferido hacer equipo con Menma que con él…
Aunque si lo pensaba detenidamente Hinata también había estado extraña últimamente, parecía como si quisiese rehuir a su presencia, pero ¿Por qué? Si mal no recordaba las cosas entre ellos ya se habían arreglado… el recuerdo de lo que paso el día lunes antes de terminar de caer en la broma de Menma vino a su mente… Ahora que lo pensaba, desde ese día Hinata comenzó a actuar extraño… ¿se habría enterado que él había recibido una supuesta confesión? ¿Estaría enojada? No, no quería pensar eso, Hinata le había dicho que era feliz siendo amigos, aún si él no la amaba como ella a él, por tanto no tendría que haber ningún problema ¿cierto?
Golpeo con fuerza su cabeza contra uno de los paneles que estaba reacomodando… Era un tonto, Hinata bien podría decir que no había problema, pero ¡Demonios! Ella por naturaleza era frágil y sensible ¡Claro que se había molestado con él! Y lo peor de todo no era eso… si no el hecho de que debido a esa molestia posiblemente ella…
―" ¡Posiblemente se está acercando a Menma para evitarme!" ―concluyó asustado de lo peligroso que aquello podría resultar de ser cierto.
¡No, no, no! Negó fervientemente, Hinata jamás se enfadaría con él a tal extremo… pero… ¿y si Menma había excedido sus expectativas y realmente estaba obligando a Hinata a hacer algo que no quería como venganza? Si era así Menma se las pagaría ¡Y muy caro! Pero… y si no era así… Definitivamente debía saber que era lo que Menma estaba haciendo con Hinata ¡Ahora!
― ¡Na-Namikaze-san! ―.
Salió de sus cavilaciones ante el suave gemido de sorpresa por parte de Hinata mismo que lo obligo a encaminarse hacia la puerta de la sala de vestuarios.
― ¡Vamos, Hyuga, como si no lo hubieses hecho antes! ―.
Eso último lo obligo a apegarse hacia la puerta en un intento por escuchar más claramente.
―Y-Yo… yo, no… ―.
― ¿No lo has hecho antes? ―.
Hubo un momento de silencio, en el cual el imagino ella estaba negando con su cabeza.
―Quien diría que eras tan inocente ―.
Un tic nervioso palpito en su ojo ante el tono burlón de Menma.
― ¿Naruto? ―.
El rubio respingo en su sitio ante el llamado de su amiga Sakura tras él… espantado se movió rápidamente para cubrirle la boca y no ser descubierto.
―Shh… ―haciendo una seña con su mano― Silencio… ―pronunció por lo bajo extrañándola.
― ¿y… usted? ―.
Sakura reaccionó desconcertada al escuchar la voz de Hinata.
― ¿yo qué?… ―.
Ahora los ojos jade de la joven se abrieron con sorpresa al identificar la voz de Menma, curiosa al igual que su amigo rubio ambos se apegaron a la puerta.
―Pues… si usted… ―
―Ah… Te refieres a que si ya lo he hecho antes ¿no? ―.
Hubo un momento de silencio que ellos asumieron como una afirmación de la joven.
―Jajaja ―rió sarcástico Menma― ¿Bromeas? ¡Claro que lo he hecho! ―le escucharon afirmar con total descaro.
―Uh… ―.
―Y dime… ―hubo un momento de silencio― ¿te gustaría hacerlo ahora? ―.
Los ojos de ambos se abrieron cuan grandes eran ante aquella pregunta.
― ¡¿Eh?! ―.
―Vaya, tú enserio te sonrojas por todo… ―le escucharon decir con cierta burla.
―Y-Yo… Yo… ―.
Los dos se apegaron aún más a la puerta.
―P-Pues… yo… n-no estoy segura… ―.
Ellos afirmaron en respuesta de la joven.
―Siempre hay una primera vez para todo… ¿no quieres saber lo que se siente hacerlo? ―.
Eso último les hizo erizar sus nervios, frunciendo el ceño con desaprobación.
―Pues… no sé… Pero… ―.
―Solo di; si o no ―.
Tragaron saliva en espera de su respuesta, apegándose otro poco a la puerta ignorando el pequeño rechinido de esta.
―Tarde o temprano lo harás… Así que, ¿Por qué no ahora? ―.
―Supongo… que tiene razón… ―.
―No tienes opción…―.
―E-Esta bien… yo, lo haré… ―.
…
―Bien, así me gusta ―sonrió ladino Menma ante el rostro avergonzado de Hinata― Entonces… ―.
Pero toda frase fue cortada por el sonido de la puerta al ser abierta de un solo golpe dejando caer estrepitosamente a dos jóvenes uno rubio y la otra de cabello rosa, llamando la atención de Hinata y Menma.
―D-Duele… ―se quejaron ambos al tratar de levantarse.
― ¿Naruto-kun… Sakura-san? ―identificó Hinata contrariada.
― ¿Eh? Hola ―saludó Sakura avergonzada al reincorporarse del suelo.
― ¿Qué hacen aquí? ―cuestionó Menma.
―Ah… pues… ―titubeó Sakura.
― ¡Teme! ―exclamó un molesto Naruto al reincorporarse repentinamente― ¡¿Qué querías hacerle a Hinata?! ―bramó iracundo, para desconcierto de ambos.
― ¿Hacerle? ¿De qué estás hablando? ―cuestionó Menma desconcertado.
― ¡No finjas! ―exclamó molesto― ¡Sakura-chan es testigo de lo que pretendías hacerle a Hinata! ―dijo iracundo.
― ¿Ah? ―ahora Hinata era la que miraba confundida a ambos― Pero… ¿a que se refieren? ―cuestionó inocentemente.
―Hinata, entiendo que sientas atraída por Menma, pero… creo que están llevando las cosas demasiado rápido ―comentó Sakura en son maternal.
― ¡¿Eh?! ―fue la exclamación sorprendida de una Hinata avergonzada y un Menma confundido ante tal afirmación.
― ¡Cretino, no voy a dejar que te aproveches de la inocencia de Hinata! ―declaró el rubio antes de lanzarse sobre su hermano.
…
―Así que… no era eso… ―dijo Sakura con cierto alivió, mientras desinfectaba algunos raspones menores en el rostro del rubio.
― ¡Duele! Sakura-chan, se mas suave conmigo ―gruño Naruto.
―No dolería si te quedaras quieto un momento ―regaño la de cabello rosa.
―Pero… ―.
―Quieto ―cortó ella.
―Idiota ―dijo Menma al cruzarse de brazos― Tsk. Duele ―gruñó por lo bajo.
―L-Lo siento… ―dijo Hinata al detenerse en su labor al desinfectar los rasguños en el rostro de Menma.
―Se más cuidadosa ―dijo serio.
―U-Um… ―afirmó al reanudar su tarea.
― ¡Listo! ―Dijo Sakura una vez terminaron de curar las heridas de ambos.
―Entonces… ustedes solo estaban hablando sobre los vestuarios del club de teatro ―comentó un avergonzado Naruto.
―A-Así es… ―afirmó Hinata― N-Namikaze-san… quería que nos probásemos los atuendos que el club de teatro utilizo antes en una obra cultural… acerca de la vida de los shinobis antiguos ―comentó tranquilamente.
―Pero entonces… ¿Por qué dijiste que Hinata era demasiado inocente? ―cuestionó curioso al dirigirse a su hermano.
― ¿y no lo es? ―dijo arqueando una ceja.
―yo también tengo curiosidad sobre eso ―dijo Sakura.
―Tsk. ―bufó por lo bajo el pelinegro― Lo dije porque, Hyuga, nunca antes se había puesto un disfraz ―comentó al apoyar su rostro contra su brazo en el respaldo de una mesa.
― ¿Nunca? ―dijo sorprendida Sakura al dirigirse a una Hinata que negaba con el rostro avergonzado― Pero… ¿y la obra del viernes? ―.
―Bueno… N-Namikaze-san, se refería… a usar un disfraz como… una travesura… ―comentó distraídamente― Y… bueno… eso nunca lo he hecho… ―dijo bajando un poco más la voz.
― ¡Vaya, quien lo diría! ―comentó Sakura aún sorprendida― Entonces… Tú querías que ella se disfrazara por mera diversión ―dirigiéndose al pelinegro― Nunca imagine que tuvieses un lado tan considerado, Menma ―sonrió conmovida.
―Tsk. ―bufó desviando su rostro.
Un gesto tan normal en él pero que Hinata pudo detallar más sorprendiéndose en el acto.
―"No me creo ese cuento" ―se dijo Naruto con recelo en una expresión zorruna.
― ¿y porque estaban aquí encerrados? ―cuestionó Sakura, ignorando el leve sobresalto de Hinata.
―P-Pues… Sara-san, nos pidió reorganizar los vestuarios… ―articuló con un lejano deje de nerviosismo que no paso desapercibido por Naruto y Menma.
―Ya entiendo ―afirmó Sakura― Pero por lo que veo ya casi terminan ―comentó.
―S-Si… Ya casi terminamos… ―afirmó nerviosa.
…
―Gracias por el arduo trabajo del día de hoy ―dijo Sara― Los esperaremos el día de mañana ―se despidió antes de encaminarse por el lado contrario a ellos.
―Hasta mañana ―se despidieron Naruto y Hinata, mientras Menma se giraba para encaminarse hacia la salida.
―Oigan, chicos ―habló alguien, llamando la atención de los tres.
― ¿Sakura-chan? ―identificó el rubio con desconcierto al verla acercarse a ellos.
― ¿Qué les parece si caminamos juntos a casa? ―propuso ella alegremente.
― ¡Por supuesto! ―respondió sonriente el rubio.
― ¿Hinata? ―dirigiéndose a la aludida.
―Pues… ―titubeó Hinata― Supongo… que no hay problema… ―dijo un tanto insegura.
― ¿Qué hay de ti, Menma? ―dirigiéndose al pelinegro.
―Ya que ―se encogió de hombros en respuesta antes de seguirlos.
Los cuatro se encaminaban por las calles casi desiertas… Menma permanecía en silencio al igual que ella, aunque su mirada se posaba con cierta melancolía la amena conversación entre Naruto y Sakura al frente de ellos.
―Tsk. ―.
Hinata salió de sus propios pensamientos, confusa por el bufido exasperado que había escapado de los labios de Menma pero tan bajo que por lo visto los otros dos no habían escuchado nada, desconcertada trato de encontrar la causa de su molestia, lo único que logro hacer fue seguir la dirección en la que el pelinegro miraba y una vez más la sorpresa y el desconcierto se instalaron en su rostro.
…
―Ah… esto… ―balbuceó Hinata al detenerse para desconcierto de Naruto y Sakura― Yo… me voy por acá ―señalando hacia la derecha,
― ¿enserio? ―dijo un tanto decepcionada Sakura― ve con cuidado… nos veremos mañana en clase, Hinata ―se despidió con una cálida sonrisa.
―Nos vemos mañana, Hinata ―se despidió el rubio con una dulce sonrisa.
―Hasta mañana ―se despidió cortésmente con una reverencia.
Ella se giro emprendiendo su camino, pero al igual que Naruto y Sakura se sorprendió al percibir la presencia de Menma encaminarse tras ella.
― ¿Namikaze-san? ―le nombró confundida― ¿Ocurre…? ―.
―No malinterpretes, tengo cosas que hacer y debo ir por este camino ―aclaró Menma con seriedad, antes de retomar su camino dejando a la joven atrás.
―Oh… entiendo… ―afirmó aún desconcertada, antes de girarse nuevamente a sus compañeros con otra pequeña reverencia y continuar su camino detrás de Menma.
―Vaya, no sabía que Menma fuese tan caballeroso ―comentó Sakura al verlos ignorando las palabras que el pelinegro le había dicho a la joven que ahora caminaba casi a su par.
Por su parte Naruto solo los veía desaparecer con cierto recelo, Menma no era de fiar… bien podría ser su hermano, pero eso no significaba que no le tuviese cierta desconfianza, motivos tenía muchos, pero su repentino acercamiento a Hinata no le gustaba, algo andaba mal en eso, no sabía qué pero algo le decía que no estaba bien. Hinata era su amiga y no quería que nada malo le ocurriese, Menma era su hermano, pero eso no significaba que no le perdonaría que le hiciese algo a su amiga.
…
Quiso suspirar para quitar un poco de esa carga invisible que se posaba en sus hombros ante la densa tensión que desprendía el cuerpo de Menma, nerviosa lo observo por el rabillo del ojo… Estaba molesto… pero ¿Por qué? Ella no le había dicho ni hecho nada malo en lo que llevaba del día, hasta cumplió sus ordenes de tener que limpiar el área de vestuarios ella sola, mientras él curioseaba entre las cajas y para evitar sospechas habían cerrado la puerta, había hecho el informe de ciencias que le pidió el día anterior, le preparo el almuerzo que le ordenó…
Con tan solo tres días bajo las órdenes de Namikaze Menma podía asegurar que él era un verdadero tirano sin corazón… Aunque si lo pensaba detenidamente…
Él la había hecho hacer cientos de tareas y cosas que la colocaban en situaciones tan vergonzosas que la dejaban al borde del colapso emocional, pero nada más allá de lo que podría considerarse bromas crueles de un humor negro…no obstante, también era consciente de que Menma era una persona cruel y cualquiera en su lugar se habría aprovechado de su acuerdo y quien sabe que le habría hecho hacer. Incluso se podría decir que tenía hasta "cierta" consideración con ella, el ejemplo más reciente había sido en el club de teatro… Pese a que le había ordenado arreglar el área de vestuario ella sola mientras él curioseaba, cuando se dispuso a arreglar los lugares por los que él había estado estos ya se hallaban ordenados y clasificados, no era mucho, pero si eran los lugares más difíciles e interiormente se lo agradecía…
Tal vez Menma no era tan malo como parecía, tal vez ella se había apresurado en juzgarlo, o tal vez no…
Pero ahora solo se preguntaba… ¿Qué andaba tan mal, como para que Menma se la pasase gruñendo a cada cinco segundos? Y no solo eso, también se la pasase pateando cada lata o piedra que encontraba en el camino, hasta gruñéndole a los perros que intentaban ladrarle.
―N-Namikaze-san… ―le llamó tímidamente.
― ¿Qué? ―gruño él irritado.
― ¿S-Se encuentra… bien? ―cuestionó con cierta cautela en su tono de voz.
―Que te importa ―respondió molesto haciéndola encoger ligeramente de hombros.
―L-Lo siento… ―se disculpó con la cabeza baja.
―Deja de hacer eso, es molesto ―bramó él.
― ¿eh…? ―ella le miró sin entender.
―Deja de ser tan tímida y disculparte por todo a cada instante, es irritante ―escupió con desdén.
―L-Lo… ―.
― ¡Deja de hacerlo! ―ordenó al cortar sus palabras, haciéndola encogerse.
―U-Um… ―afirmó cohibida.
―Tsk. ―bufó por lo bajo, antes de suspirar con pesadez― Como sea ―dijo después de varios minutos de silencio llamando la atención de Hinata― Kakashi dejo tarea de matemáticas, tengo otras cosas que hacer, así que tú deberás hacer la mía ―ordenó al buscar en su mochila y entregarle su cuaderno de notas― y más te vale que este bien hecha o nuestro acuerdo se termina ―sentenció, antes de colocarse la mochila al hombro y girarse― Ah, y no te olvides del almuerzo de mañana ―dijo al encaminarse en dirección opuesta.
―E-Entendido… ―afirmó aún temerosa.
―N-Namikaze-san… ―le llamó ella haciéndolo detener a unos cuantos pasos― T-Tal vez sea solo mi imaginación… pero… ―dudó entre seguir o no.
―Habla de una vez ―ordenó él.
―A usted… ―.
Tomo un poco de aire, irritando un poco más a Menma.
― ¿A usted, le gusta Sakura-san? ―.
¡Hola a todos!
Pues primero que nada me disculpo infinitamente por mi demora (dos semanas… ¿o eran tres?) sin embargo, el cuidar de mi madre, atender las tareas del hogar (dígase: limpiar la casa, lavar trastos, preparar la comida, lavar ropa, doblar, planchar, arreglar las flores, alimentar al perro, pasear al perro, de farmacia en farmacia por medicina, administrar la economía para que todo alcance, entre otras cosas más…) y mis estudios yo sola es un poco cansado y no me ha dejado mucho tiempo libre… sé que no son excusas… pero de todas formas me disculpo infinitamente por hacerlos esperar tanto.
En esta ocasión también he traído un pequeño especial por el "Día blanco" a decir verdad era algo que ya tenía planeado desde tiempo atrás pero por los motivos expuestos con anterioridad no había podido subir también… sin más espero que este capítulo y especial hayan sido de su agrado.
Agradezco infinitamente sus comentarios, no saben la alegría que me brindan en estos momentos de adversidad para mí, así como también agradezco las correcciones y consejos, estos me impulsan a mejorar día a día, se les soy sincera aún no me acostumbro a dividir las escenas y posiblemente se note ligeramente en mi narración esta incomodidad, pero con el tiempo se que me acostumbrare y podre hacerlo con más libertad.
Haruhi: Muchas, muchas gracias por tu comentario! Y no sabes la alegría que me da el que te haya gustado el capitulo, me siento alagada de que esta pequeña historia te este gustando y poder aunque sea por un momento transpórtate por la imaginación, en verdad soy feliz por tus palabras! Y tratare de mejorar para no llegar a decepcionarte, espero que este capítulo también sea de tu agrado.
Jess: Muchísimas Gracias por tu comentario, y descuida no me molesta que tu comentario se alargue de hecho me gustan mucho los comentarios extensos, me hace feliz poder causar ese tipo de emociones jejejeje y pues como ves Menma ya revelo uno de sus secretos y pues Hinata al igual que Naruto también tuvieron que pagar por lo de su cabello cada uno a su manera, gracias también por el voto al MenHina y pues Hinata ha sufrido pero hay que recordar que en el amor pese a la alegría el sufrimiento es inevitable por más que los cuentos traten de hacernos creer lo contrario el amor y el dolor siempre van de la mano pero al final supongo que solo uno puede llevarse el corazón de Hinata o al menos solo a uno es a quien ella elegirá y eso es algo que ni yo se! Jajajajajajaja y no es broma -_- ni yo lo sé, pero sigue pendiente apoyando al que consideres mejor! Espero que este capítulo también te haya gustado!
Aairi: Te agradezco el comentario, y como ves temo que Menma no se cambio el color de su cabello porque quisiera jejejejeje y pues ¡Omedeto Gozaimasu! ¡Muchas felicidades! ¡Eres el comentario 50! Y si lo que pides es un MinaKushi eso hare, tus deseos son ordenes! Espero que este capítulo te haya gustado también! De nuevo Felicidades y muchísimas gracias por seguir el fic!
Aio Hyuuga: Gracias por el comentario, no te preocupes tu comentario sea corto aunque he de confesar que extrañe tus habituales, enérgicos y extensos comentarios te entiendo el tiempo es un factor importante cuando estamos ocupados y por eso te agradezco aún más por darte una pequeña escapada para comentar! Espero que este capítulo te haya gustado.
Pati-uzumaki: Gracias por el comentario y espero que este capítulo también sea de tu agrado.
Pandemonium Potter: muchas gracias por el comentario y la sugerencia, es un gran aporte que se me ayudara a mejorar y de hecho tenía pensado hacer las señales de corte de escenas desde el capitulo 6, el problema es que estaba tan atorada con los debes y exámenes que al final termine olvidándolo y me disculpo por la confusión en la lectura que he causado -.- pero descuida en este capítulo ya trate de arreglarlo, bueno algo así jejejeje y pues espero que este capítulo también haya sido de tu agrado
Lady Mitzuki: Mitzu-chan! Muchísimas gracias por el comentario! Y pues me alegra mucho que te haya gustado el capitulo, de hecho cuando leí que ahora adoras más a Hina-chan por mi causa di vueltas de felicidad! Jejejeje y pues si tanto Naruto como Menma tienen su encanto y créeme que eso es algo imposible de negarles *v* y pues se podría decir que Menma y Hinata ahora si están un poco más unidos, pero por el momento creo que solo en el sentido amistoso, poco a poco ambos tendrán que desarrollar algo más por Hina así como la linda Hina empezara a desarrollar sentimientos por ambos, bueno en el caso de Menma ya que por ahora su amor por Naruto es tan sólido como la gran muralla China jejejeje y bueno agradezco mucho la sugerencia, de hecho Pandemonium Potter (arriba) también me lo ha sugerido y agradezco infinitamente a ambos, se que con sus sugerencias podre mejorar y hare mi mejor esfuerzo por no decepcionarte, sin más que añadir (creo) espero que este capítulo haya sido de tu agrado!
Ruby Namikaze: Gracias por tu comentario, y pues a mi tampoco me gusta el NaruSaku solo era un comentario, que pos si acaso el review 50 pedía algo así lo haría jejejejejeje y pues si a mi también me agrada Sakura de hecho es de mis personajes favoritos, me alegra que te haya gustado el capitulo y espero que este también sea de tu agrado.
Blangel48: Agradezco tu comentario, me alegra mucho que también estés al pendiente de este fic, si tienes duda sobre un ángel perdido en la oscuridad trabajo en el siguiente capítulo aunque si te soy sincera me está costando jejejeje, y pues me alegra que te gustara tanto el capitulo, con lo de Menma… pues ya ves, si era esa es la razón por la que se cambio el color de cabello y si, ya estoy tratando de arreglar lo de las escenas pero creo que la confusión en el capítulo anterior no fue solo por las escenas de hecho también fue mi culpa ya que a decir verdad exprimí hasta el cansancio mi inspiración y lo hice completamente de corrido por lo general tiendo a revisar los capítulos antes de publicar y tratar de no generar tanta confusión pero ahora ni siquiera ordene mis ideas solo lo hice jejejeje y bueno con lo del review 50 de hecho si mencionó que pareja quería, la ganadora fue; Aairi y al final de su comentario pidió un MinaKushi (en el cual ya trabajo) y lo del NaruHina por el momento no pienso hacer otro debido al poco tiempo que tengo y el ItaHina… bueno la pareja nunca me ha llamado la atención, he visto los títulos de varios fics y one-shots que otros me han dicho son excelentes pero a decir verdad hasta ahora no me he animado a leerlos y lo que es extraño porque ¡adoro a Itachi! Así como amo a Hinata pero… como pareja… no se… tal vez lea un fic o one-shot en esto días quien quita y no me vuelva viciosa con ellos jejejejeje en fin espero que este capítulo también haya sido de tu agrado.
Tomoe: Gracias por tu comentario, y pues lo de las escenas te agradezco la observación (Pandemonium Potter, Lady Mitzuki y Blangel48 también me la habían hecho) y descuida tratare de mejorar en ese sentido y pues… gracias por lo de Hinata, bueno a decir verdad yo también me imagino a Hinata de esta forma, tímida pero con una gran fuerza interna, sin embargo mantiene esos matices dulces, tiernos y quizá algo torpes e ingenuos pero así la veo yo, así como también imagino a Naruto alegre, hiperactivo, despistado y perseverante con un gran corazón que siempre está dispuesto a hacer lo que sea por un amigo, y me alegra poder concordar contigo en ese sentido, bueno espero que este capítulo también haya sido de tu agrado.
Maka Uchiha: Muchas gracias por tu comentario! Me alegra mucho que te haya gustado el fic y espero que este capítulo también haya sido de tu agrado.
Asakura-san: Muchísimas gracias por el comentario, me alegra que te guste el fic y espero que este capítulo también te haya gustado.
Bella Lestrange: Gracias por el comentario, me alegra que el fic sea de tu agrado y espero que este capítulo también te guste, y pues con respecto al one-shot será MinaKushi, espero que también pueda gustarte y descuida trabajo en ello.
Potter Girl: Muchísimas gracias por tu comentario, espero que este capítulo te haya gustado también.
Sin más que decir de nuevo agradezco infinitamente sus comentarios y pido disculpas por el GRAN retraso, espero que el capitulo al igual que el especial siguiente sean de su agrado… Pero antes que nada felicito a Aairi por ser ¡el comentario numero 50! Como dije antes tus deseos son órdenes y desde ya te digo que estoy trabajando en el MinaKushi que has pedido, solo pido paciencia.
Ahora sí, sin más que añadir (o más bien no recuerdo que más tenía que decir…) los dejo con el especial por el día blanco "White Day!"
